Declarativa: SMeyer es dueña de los personajes, RuthlesslyYours escribió esta historia y yo sólo traduzco.
Capítulo Veintidós
El Momento Mágico
BELLA
Se necesitó un golpe de Levi para despertarme. La nueva casa, además de la diferencia horaria nos estaba haciendo imposible que consiguiéramos algo de sueño tan necesario. Levantándome de la cama de Edward, me di cuenta de que él ya no estaba acostado con nosotros. Arropé a Levi, peinando su cabello antes de atravesar de puntillas el piso de madera y salir por la puerta.
Desde donde estaba podía escuchar el movimiento de papeles, vi una tenue luz emanando de una habitación y creía que era el estudio de Edward. Él nos dio un pequeño recorrido a Levi y a mí, pero ambos estábamos tan cansados que nada de lo que mencionó se me quedó grabado en la cabeza. Yendo hacia adelante, lo vi, tenía la cabeza echada hacia atrás y los ojos cerrados. Parecía como si estuviera durmiendo. La televisión estaba en el canal de noticias y había una fotografía de Levi en la pantalla, uno de los paparazis que nos había atacado en mi casa debió haber vendido las fotos. ¿Cómo podían hacer eso? ¿Acaso no teníamos también derecho a la privacidad?
Brinqué ligeramente cuando un par de brazos se envolvieron a mí alrededor, antes de relajarme y recargarme en él.
"Estás despierta." Susurró.
"Levi se mantuvo pateándome mientras dormía, así que le dejé la cama. Y tú no estabas ahí."
"Lo siento, tenía que asegurarme que la empresa siguiera en pie." Peinó mi cabello hacia atrás y me besó el cuello.
"Edward, lo siento tanto-" Dije, girándome rápidamente para encararlo.
"Detente. Está bien-"
"Estoy arruinando tu empresa sin dejar de mencionar tu imagen. Vendí la historia de tu vida, nuestra historia de vida. Gracias a Dios que no me contaste la verdadera historia de tu familia antes, o también la habría añadido, ni siquiera estaba pensando con claridad cuando lo escribí. Ahora las personas están-"
"Están hablando." Frunció el ceño; "eso es todo lo que pueden hacer. Mi empresa está bien. De hecho, obtuve una ganancia neta y lo mejor de todo es que tú y Levi están seguros. Están aquí conmigo. Estoy feliz. Tú y Levi me hacen feliz. Tan sólo quiero hacer lo mismo por ustedes."
¿De qué estaba hablando? "Lo haces. No estás haciendo felices. Yo sólo quiero que esto se acabe."
Miré de vuelta a la televisión donde todavía estaban hablando de nosotros. Uno pensaría que había acontecimientos más importantes que nuestras vidas. La televisión se apagó de repente y me giré para mirar a Edward.
"No pienses en ellos. Algún político enviará una imagen de él desnudo o dormirá con alguna interna y se olvidarán de nosotros. Sólo tendremos que permanecer fuera del ojo público por algún tiempo." Sonaba tan confiado y despreocupado.
Crucé mis brazos, escéptica antes su indiferencia. "No lo sé, es un libro bastante popular. Hay unas fans muy perversas que están escribiendo historias acerca de nosotros en internet."
Arqueó una ceja, jalándome hacia él mientras sus manos aferraban apretadamente mi culo.
"Nada se puede comparar a la realidad." Murmuró, sus ojos nublándose de lujuria mientras tomaba entre sus manos mis pechos. Eso era todo lo que se necesitaba para que la 'Bella Salvaje" saliera a jugar. Pasé mi pulgar sobre sus labios y él se lo metió a la boca.
"¿Algunas vez has tenido a alguien aquí?" Pregunté, alejándome de él y yendo hacia el escritorio.
"No. Compre la casa hace dos años." Replicó, siguiéndome.
Levanté un archivo, sin importarme el contenido pero no podía perder el contacto visual o perder el valor.
"¿No has tenido a nadie en dos años?" Murmuré.
"En cuatro." Dijo, lo miré mientras y me quedé boquiabierta.
"¿Qué pasó con el maniático sexual?" El Edward que conocía necesitaba al menos dos orgasmos al día.
"Él nunca se despertó del coma." Replicó. "No es que no lo haya intentado pero no era capaz de conseguir que funcionara."
Mis ojos cayeron sobre el bulto en su entrepierna. "No parecer que haya ningún problema ahora."
Me quitó el archivo de la mano y lo arrojó detrás de él antes de tomarme de la cintura, cargándome y sentándome sobre su escritorio.
"Contigo nunca es un problema." Jaló mi blusa hasta que se desgarró y el sonido trajo de vuelta recuerdos de nuestros encuentros pasados. No tenía sostén, lo que le permitió pellizcar mis pezones. Los retorció, observándome recibir placer disfrazado de dolor. Mordí mi labio, conteniendo un gemido y él notó mi reacción.
"Ha pasado mucho tiempo desde que te tuve en mi escritorio." Susurró.
"Ha pasado mucho tiempo desde que hicimos bastantes cosas." Lo tomé entre mis manos, apretándolo por encima de sus pantalones. Inclinándome, lo besé fuerte y gimió en mi boca.
Se alejó, dando un profundo respiro al igual que yo.
"Bueno Sr. Cullen, ¿no me va a demostrar qué es lo real?"
Tomó mis piernas, abriéndolas mientras besaba mi cuello. Rápidamente, me bajó los pantalones de chándal y la ropa interior antes de que sus dedos me penetraran.
"Oh…" Gemí, inclinando mi cabeza a un lado, dándole más fácil acceso a mi cuello. Pero de inmediato, sacó sus dedos de mí y los lamió hasta dejarlos limpios.
"Sabes maravillosamente." Sus acciones me tenían hipnotizada y deseé lamerlos también. "Apuesto a que sabes aún mejor si pruebo directo de la fuente."
Para cuando sus palabras se registraron en mi cerebro, él ya estaba arrodillado entre mis piernas. Me lamió lánguidamente y temblé en respuesta a sus acciones.
"Tenía razón." Murmuró entre mis muslos.
"¡Ahh!" Gemí cuando su lengua me penetró junto con sus dedos. Con una mano en mi pecho, pellizcando mi pezón como él lo había hecho, y la otra aferrando su cabeza, jalando su cabello mientras mis piernas se apretaban alrededor de él.
"Joder." Siseé restregándome en su rostro. Él no se contuvo y no pude parar los sonidos que se me escapaban.
Sus manos se extendieron hacia arriba y las coloqué en mis pechos.
"Joder bebé." Espeté. No quería ser la única en obtener placer de esto. Alejando su cabeza, se lamió los labios mientras me miraba. Lo levanté jalando su cabello y lo empujé en la silla. Se sentó, limpiándose las comisuras de su boca y la mirada en sus ojos casi me hizo correrme sobre su escritorio.
Bajándome, y caminando hacia adelante, me acomodé en su regazo. Me observó mientras le quitaba la camisa y peinó mi cabello hacia atrás mientras desabotonaba sus pantalones y tomaba su polla entre mis manos. Acariciándolo, observé cómo sus labios se abrieron pero no habló. Me erguí sobre mis rodillas y me deslicé sobre él lentamente. Su mano fue a mi espalda cuando se llevó mi pezón a la boca. Los mordió y lamió lo que me provocó levantarme de él, casi sacando por completo su polla. Me tomó de la cintura y me bajó sobre él, duro.
"Ah, mierda. Joder." Gemí.
Soltando mi espalda, me miró bajándome y subiéndome sobre él.
Era doloroso lo lento que estábamos yendo pero necesitaba más.
"Más fuerte Edward." Susurré a su oído.
Me escuchó. Me sostuvo, embistiendo hacia arriba mientras yo empujaba hacia abajo. Él y yo nos movimos en perfecta armonía. Jadeé sobre él mientras sentía que nuestras acciones acelerarse.
¿Cómo es que había logrado sobrevivir tantos años sin esto?
Sentía la necesidad de preguntarme eso casa vez que teníamos sexo.
"Dios mío." Me apreté más fuerte a él cuando se levantó de la silla, colocándome sobre su escritorio antes de comenzar a embestir mi cuerpo, follándome hasta la locura.
"¡Joder!" Jadeé, mis uñas arañando su pecho, sin duda marcándolo. Tomó mis manos colocándolas encima de mi cabeza mientras sus embestidas incrementaron.
"Mírame." Me ordenó pero no me podía concentrarme en nada más que en el dulce castigo que me estaba infligiendo. Alentó sus embestidas a un doloroso ritmo como represalia.
"No, por favor." Casi lloré.
"Mírame." Dijo de nuevo y abrí mis ojos, mirando los verdes suyos. Sentía como si él estuviera estudiando cada parte de mí; mi físico y mis sentimientos. Estaba viendo todo, devorando todo lo que tenía con cada embestida.
Reclamando mis labios, nos corrimos juntos cuando silenciosamente grité en su hombro.
"Dios, te amo." Susurró cuando cayó encima de mí.
No dije nada, ni siquiera podía respirar.
EDWARD
Hicimos el amor una vez más en la ducha antes de que Levi viniera a buscarnos. Afortunadamente ambos estábamos vestidos cuando eso pasó…sin embargo, cinco minutos más y hubiera sido una situación diferente.
Bella lo puso a hacer su tarea a pesar de que él todavía tenía sueño. El desfase de horarios lo estaba afectando demasiado, pero si dormía todo el día, no dormiría de noche.
"¿Quién abasteció el refrigerador?" Bella preguntó cuando sacó la pasta.
"¿Por qué no podría haber sido yo?" Pregunté, sentándome junto a Levi en la mesa.
Arqueó la ceja y se cruzó de brazos, lo que provocó que se levantarán los pechos y demonios, amaba esos pechos. Ella pareció notar mi distracción y bajó rápidamente los brazos.
"Porque sé que tú no cocinas." Finalmente dijo.
"Puedo hervir huevos."
"Yo puedo hacer eso papi." Levi contestó incrédulamente.
"Tienes cuatro años, no deberías acércate a la estufa." Le dije seriamente.
Asintió con su pequeña cabeza, el cabello marrón esparciéndose en su frente mientras volvía a escribir su nombre; "Lo sé. Mami o tía Angie dicen que alguien siempre tiene que estar conmigo. Vi a mi mami hervir huevos, es fácil."
"Sí papi, es fácil." Bella se burló de mí.
"Está bien, Roger lo abasteció." Hice un mohín y ella se rió.
"¡Yoda!" Levi jadeó mirándome con sus grandes ojos verdes; "Lo dejamos en casa."
"Lo podemos mandar a traer osito." Bella le dijo.
Él se relajó y asintió.
"Sigue trabajando en esto amigo." Dije, despeinando su cabello. Cuando lo solté el trató de peinarse y sonreí. Había hecho eso mismo tantas veces de niño. Él se iba a tener que acostumbrar.
Levantándome, me moví en la nueva cocina y era extraño ver a alguien cocinar en ella. Se sentía como…como si fuera la cocina de una y no un accesorio de decoración.
"Oh no." Bella se alejó, sosteniendo la espátula como una espada.
"¿Qué?"
"Todo el día has tenido esta habilidad de…" Bajó la voz. "Sacar el lado salvaje de mí. Ambos estamos seguros si te quedas al lado opuesto de la cocina."
Sonreí, dando un paso adelante.
"Edward-"
"Yo iré a abrir." Levi dijo, ya fuera de su asiento, cuando el timbre sonó por la casa.
"No." Bella dijo corriendo hacia él y cargándolo en sus brazos. "Osito, ¿qué te he dicho de abrir las puertas?"
"Que no las abra." Contestó cuando encendí la cámara en la pantalla.
"¿Entonces por qué lo hiciste?"
"Porque están esperando, por supuesto." Respondió…por supuesto.
"Es Carlisle y Esme." Dije mirando el Mercedes, esperando fuera del portón. Debieron haber visto las noticias.
"Edward, no estoy lista." Bella susurró abrazando fuerte a Levi quien trataba escaparse de sus brazos.
"Me haré cargo de ellos. Tan sólo regresen a lo que estaban haciendo." Les dije.
Asintiendo, bajó a Levi. Saliendo de la cocina, les abrí el portón. Tomé una chaqueta y observé mientras conducían adentro antes de cerrar el portón detrás de ellos.
"Debieron llamar primero." Dije cuando se bajaron de auto.
"¿Para qué pudieras colgarme?" Esme frunció el ceño, cerrando la puerta del auto.
"Estaba ocupado, pero me disculpo." Repliqué dándole un ligero abrazo cuando se acercó lo suficiente; "¡Cómo supieron que estábamos aquí?"
"Roger." Carlisle contestó como si hubiera sido una pregunta estúpida.
"Ese viejo…"
"está sosteniendo un par de tijeras de jardinería, así que cuida lo que dices." Roger salió del costado de la casa con unas largas tijeras y sus manos enguantadas. "Esme, Carlisle, ambos lucen bien."
"Estaríamos mucho mejor si nuestro hijo nos hablara." Carlisle me dijo. "Leímos le libro."
Esme frunció el ceño; "Bueno hojeamos el libro. Alice marcó las cosas que necesitábamos leer."
"Genial." Murmuré, el libro se estaba convirtiendo un mayor dolor en mi culo con cada día que pasaba, pero no le iba a decir eso a Bella.
"Puedo ver que esta es una conversación que no requiere mi presencia." Roger dijo, yendo hacia el frente de la casa.
"Cobarde." Le grité, "Y por favor guarda las tijeras en algún lugar donde Levi nos las pueda alcanzar."
"Bueno, quien te viera." Se burló de mí. "No fue hasta hace algunos años que yo te estaba enseñando a usar las tijeras y escondiéndolas de tus manos tentonas."
"¡Roger!"Por el amor de Dios, sólo él podía decir cosas como estas en los momentos menos apropiados.
"Ya me voy, ya me voy. Si tienes algunos consejos que darme de cómo cuidar a un niño con tu vasta experiencia, por favor comparte tu sabiduría." Entonó sarcásticamente antes de entrar.
"Todavía lo amo." Esme se rió.
"¿Es ese su nombre?" Carlisle me preguntó con seriedad. "¿Levi?"
"Sí, el nombre de mi hijo es Levi." Sonreí. Él era mi hijo. Tenía un hijo y era maravilloso.
"Edward, ¿está él aquí? ¿Podemos conocerlo? Se parece mucho a ti en las fotos, juro que creí que la prensa había conseguido una foto tuya de cuando eras bebé…"
"Esme, ella no está lista." Repetí las palabras de Bella.
La expresión de Esme decayó haciendo posible ver cada arruga y grieta en su rostro. Parecía desconsolada y me desagradaba verla de ese modo.
"Bella." Carlisle dijo mirando hacia la casa y por supuesto allí estaba Bella, parada en la ventana con Levi, quien estaba tratando de ver con quién estaba yo hablando.
"Luce igualito a ti." Carlisle dijo de nuevo.
"Edward, tienes que decirle que no fue nuestra intención hacerle daño." Esme dijo.
"Sólo porque esa no fue su intención, no significa que no la lastimaran."
Esme suspiró enfadada; "Bueno, ¿qué se supone que debíamos pensar Edward? Creímos que ella te había dejado aquella noche. Dijo que regresaría, pero tú estabas desencajado. Creí que te había roto el corazón y no querías admitirlo. Lo siguiente que supimos es que estuviste en un accidente cuando estabas de camino a verla. La culpé. Si ella no hubiera-"
"Si quieres estar incluida en mi vida de cualquier forma, probablemente no deberías comenzar de esta manera." La interrumpí, frunciendo el ceño ante su argumento injustificado.
Frunció los labios pero asintió; "Lo sé. Sólo quiero que ella sepa que nosotros también estamos sufriendo y queremos arreglar las cosas. Vamos a tener una cena familiar el próximo fin de semana, tal vez…"
"Le preguntaré. Pero no la voy a presionar. La última vez la tiré de cabeza y mira lo que pasó. Cuando ella esté lista, daremos ese paso."
"Tienes un hijo y de repente estás escupiendo sabiduría." Carlisle bromeó.
"Suenas como Roger."
"Grandes mentes piensan igual."
Poniendo los ojos en blanco, de repente recordé; "Hablando de grandes mentes. Levi es superdotado."
"¿Superdotado? ¿En qué aspecto?" Esme preguntó.
Brille de orgullo; "En todo. Bella le ha mandado a hacer estudios. El niño es un genio certificado. Así que cuando lo conozcan, mantengan eso en mente. Él cuestiona un montón de cosas y espera la verdad todo el tiempo."
Se miraron entre ellos y luego a mí; "Bien, no es nada con lo que no hayamos lidiado antes."
"Yo no era así de inteligente de niño."
Esme, para mi estupefacción, resopló de risa; "Desarmaste mi tostador porque querías ver como estaba hecho."
"Luego lo armaste de vuelta para que ya no quemara el pan." Carlisle añadió.
"Sin dejar de mencionar aquella vez cuando tú solo te enseñaste a tocar la Serenata de Schubert."
"Está bien, entiendo su punto." Aún así no me veía igual que Levi.
"Tan sólo por favor habla con ella. Cuando quiera o en donde ella se sienta cómoda, nosotros iremos a verlos. Simplemente no queremos que nos saques de esta nueva vida que estás construyendo. Estamos orgulloso de ti." Esme rogó, tomando mi mano y la abracé una vez más.
"Lo haré, lo prometo pero no se pueden aparecer aquí sin antes avisar."
"Éramos nosotros o Alice."
Ay santo Dios.
BELLA
Cuando Edward entró, estaba observando a Levi acomodarse en el piano, recorriendo sus manos por las teclas. Edward no dijo nada, parándose a mi lado para observarlo también. Incluso Roger estaba mirando, cautivado por esa pequeñita persona. Era como si estuvieras esperando un pequeño momento de asombro, que sabes que está por venir y si parpadeas o te alejas, el momento se perderá para siempre.
Lentamente Levi presionó una tecla y luego otra y otra hasta que estaba tocando una serie de teclas formando una composición. Edward caminó detrás de él y comenzó a tocar. Levi no se detuvo, siguió presionando teclas mientras Edward tocaba junto a él.
"Sonata para Piano N° 21 de Beethoven en Do mayor." Roger sabiamente susurró a mi lado mientras ellos tocaban, como si él mismo fuera un pianista. Pero bueno, bien podía serlo.
"Un título muy largo." Murmuré con una sonrisa. Estaban en tal sintonía, que era algo mágico observarlos, increíble imaginar que ellos apenas se habían conocido poco tiempo atrás.
"En términos cristianos, Aurora." Se burló.
Aurora, me gustaba.
"Edward tocó esta sonata después de que Austin murió."
Jadeé, mirándolo. "¿Austin? Su perro, ¿Cuándo murió?"
"Hace dos años. Edward estaba bastante desencajado por ello. Sintió como si todo mundo lo estuviera abandonando. La tocó con tanta amargura…nada parecido a como la está tocando ahora. ¿Cuánto tiempo lleva Levi tocando?"
"Dos semanas." Dije y Roger me miró extrañado pero no dijo nada.
Conocía esa mirada. Mi hijo era maravilloso, era increíble. Me alegraba que él pudiera compartir ese momento con Edward. Yo no podía hacer eso. Iba más allá de mí y era algo demasiado hermoso como para describirlo con palabras.
Mientras los veía, repentinamente me di cuenta que no iba a poder mantenerlos escondidos conmigo por siempre. Edward tenía familia, lo que significaba que también Levi la tenía, fuera de mí. Ese hecho dolía, pero no dejaba de ser verdad. Deseaba que él tuviera abuelos y tíos. Deseaba que él tuviera todo…e iba a tener que liar con Carlisle y Esme. Iba a tener que lidiar con todos ellos.
Pero no por el momento, era demasiado pronto.
Mi mente suplicaba, así que aparté ese pensamiento de mi mente y sólo observé el momento mágico delante de mí. Me sentía increíblemente afortunada, no sólo por experimentar eso, sino también porque yo había jugado un papel fundamental, al saber que sin importar que pasara, ellos dos eran mi familia.
