Declarativa: SMeyer es dueña de los personajes, RuthlesslyYours escribió esta historia y yo sólo traduzco.


Capítulo beteado por Yanina Barboza, Beta de Élite Fanfiction (www facebook com/ groups/ elite .fanfiction)


Capítulo 23

Descubriendo la Coartada.

EDWARD.

No podía apartar los ojos del documento enfrente de mí. Jamás habría imaginado que ella sería tan estúpida como para hacerme daño, pero era mi culpa. La subestimé y esta sería la última vez que pasaría. La iba a destruir.

—Sr. Cullen, ¿qué quiere que haga? —me preguntó Tennyson, sentándose al borde de su asiento como un perro hambriento esperando que se le arrojara un hueso.

—¿Qué tan seguro estás de esto? —le pregunté por segunda vez levantando el documento.

—Tanto como es posible. Ella cubrió bien sus pasos, pero creo que eso fue más responsabilidad de James que de ella —replicó.

—Tanya tiene acciones de mi compañía, no son muchas, pero fue parte de mi acuerdo con ella. Antes de Bella, ella dijo que quería liquidarlas, pero después del accidente se negó a hacerlo.

—¿Por qué no me lo dijo antes?

Lo miré ante su pregunta y él simplemente se ajustó la corbata.

—Eso no te incumbe, Tennyson. Ella me robó tres millones de dólares de mi bolsillo y se los dio a James. Esa es una violación de nuestro contrato.

—Por lo que ella le hizo a la Srta. Swan, ya la estamos dejando seca, Sr. Cullen. No creí que ella pondría resistencia. Pero lo ha hecho. Ambos sabemos que lo hizo, pero estos documentos no serán aceptados en los tribunales.

—Entonces encuentra algo que sí acepten, maldición —espeté, pellizcando el puente de mi nariz—. Quiero todo sobre James para mañana, ¿está claro?

Antes de que pudiera contestar, Levi empujó la puerta con Bella pisándole los talones. Envolvió sus brazos alrededor de mi pierna, llorando.

—Papi... papi… no quiero —gritó. Confundido, lo cargué y él envolvió sus brazos alrededor de mi cuello.

—Lamento mucho la interrupción. Él está realmente de mal humor por el momento. —Bella suspiró, colocando su mano en su cadera mientras miraba a Levi, antes de percatarse de Tennyson.

—Está bien, Srta. Swan, ya estábamos terminando. —Tennyson sonrió antes de girarse hacia mí—. Tendré todos los documentos listos para enviárselos mañana.

—Roger te acompañará a la salida —le dije y él asintió. Levi siguió sollozando mientras frotaba sus ojos—. ¿Ahora cuál es el problema? —le pregunté.

—Mami no me deja hablar con Toby, dice que ya me tengo que ir a la cama. —Frunció el ceño, cruzándose de brazos, era casi gracioso ver cómo los dos tenían la misma expresión de frustración en sus rostros.

Miré el reloj.

—Ya ha pasado tu hora de dormir, amigo.

—¡Quiero hablar con Toby! —gritó—. ¡Quiero irme a casa!

¿Quién se iba a imaginar que un niño podía romperte el corazón tan fácilmente? Apenas habíamos estado aquí por un mes. Pensaba que todo estaba bien, la prensa todavía nos seguía, pero estábamos juntos.

—Corazón, trataremos de contactar a Toby otra vez mañana, ¿está bien? —murmuró Bella, pasando su mano por el cabello de él.

—Extraño el parque, mami —murmuró de vuelta, moviéndose entre mis brazos para saltar hacia los de ella.

Bella besó el costado de su cabeza.

—Vas a darte un buen baño de burbujas y hablaremos de esto mañana, ¿está bien?

Asintió calladamente y Bella me dio una pequeña sonrisa antes de llevárselo de mi oficina. Odiaba que él no estuviera feliz. Todo lo que quería para ellos dos era felicidad. Recargándome en el escritorio, miré otra vez los documentos. De algún modo, Tanya se las había arreglado para obtener el dinero, transfiriéndolo electrónicamente y haciéndolo parecer como si Bella lo hubiera cobrado a unas cuantas horas de mi accidente. Simplemente no tenía sentido, incluso con todas las conexiones que tenía, yo no podía mover el dinero tan rápido sin la ayuda de un plan elaborado con anticipación.

Recargándome en la silla, cerré los ojos, sintiendo una jaqueca formarse. No pensaba en mi accidente muy a menudo, principalmente porque todo era oscuro cuando lo hacía. Una vez más traté de concentrarme, recargándome y descansando, pero todo lo que veía eran luces y mi corazón comenzó a acelerarse… me estaba perdiendo de algo.

Mis ojos se abrieron de golpe cuando escuché algo caer al suelo y romperse.

—Mierda, lo siento —jadeó Bella, ya arrodillada en el suelo para recoger el jarrón hecho añicos—. Maldición, era caro, ¿no es así? Te escribiré un cheque, estoy un poco...

—Bella, detente —susurré, poniéndome de pie y caminando hacia ella pero no me escuchó. Simplemente dejó de hablar mientras continuaba recogiendo los pequeños y afilados pedazos de vidrio. Tomando sus manos en las mías, las volteé, permitiendo que las piezas que ella había recolectado cayeran al suelo.

—Bella, está bien, odiaba ese jarrón de todos modos.

Sonrió.

—Estás mintiendo.

—Así es, pero te amo más que a cualquier jarrón. Déjalo ahí, ¿Levi ya está dormido?

Asintió, de pie junto a mí.

—Lloró hasta el cansancio. Ya estaba durmiendo cuando llegamos a su habitación. Odio verlo tan triste, Edward.

—También yo. —La abracé—. ¿Por qué no podemos contactar a Toby?

—La mamá de Toby fue la que causó todo este drama para empezar… bueno, yo empecé este drama con ese maldito libro. Pero ella le anunció al mundo que yo lo escribí y ahora no sé cómo mantener a Toby en la vida de Levi cuando su madre es tan horrible. Levi manejó bien el cambio al principio, pero él tenía una vida allá en Vermont, Edward, teníamos una rutina. Íbamos al parque cada sábado, veíamos películas y la televisión los jueves. Visitábamos museos de vez en cuando. Ahora lo hemos encerrado en una fortaleza y él se está volviendo loco.

—Él no es el único, aparentemente —dije apartando el cabello de su rostro. Ni siquiera me había puesto a pensar en lo aislados que ellos debían sentirse.

—Lo siento, Edward, tú te has portado maravillosamente y...

Puse mi dedo sobre sus labios.

—No tienes que explicarte. Lo comprendo. Deja ese asunto de Toby en mis manos, ¿está bien?

—Edward Cullen, te juro que si le pagas a esa mujer un solo centavo...

—Srta. Swan, estoy sorprendido —coloqué mi mano sobre mi corazón—, yo jamás haría algo parecido. Voy a arreglar este asunto de padre a padre.

Me miró irritada, observándome con cautela.

—Lo prometo —añadí y ella asintió.

—Está bien. ¿Qué estabas haciendo? ¿Tu abogado y tú estaban hablando acerca de algo súper secreto?

Desearía que fuera así.

—Hablábamos de Tanya, en realidad.

—Tú sí que sabes cómo poner de mal humor. —Frunció el ceño al mismo tiempo que un destello de ira pasaba por sus ojos.

Besé rápidamente sus labios.

—Solo estaba tratando de ser honesto contigo.

—Bueno entonces, ¿qué averiguaste?

No dije nada, en lugar de ello caminé hacia mi escritorio y saqué un par de copas de la gaveta inferior, así como una botella de brandy.

—Edward, ¿qué pasa?

De nuevo no contesté, y serví una copa para cada uno. No estaba seguro de qué decir, o siquiera de cómo probar lo que estaba pensando.

—Me estás preocupando —me dijo y le entregué el trago.

Bebí la primera copa antes de servirme otra.

—Creo que Tanya sabía que yo iba a tener un accidente.

—¿Qué?

—Ella había planeado cosas, Bella, dinero fue movido, cuentas fueron cerradas, todo ello realizado a pocas horas de mi accidente. No hay manera de que ella tuviera el poder para hacer eso tan rápidamente. Ella habría al menos necesitado una semana, algunos días incluso, ¿pero meras horas?

Colocó su trago en el escritorio, caminó hacia mí y tomó mi rostro entre sus manos.

—Uno no puede planear un accidente, Edward.

—No, pero sí puedes planear un asesinato. Si yo hubiera muerto, siendo mi esposa, ella habría podido reclamar mi compañía, conservado su imagen, todo eso a la vez que te destruía también.

—Edward, ¿te estás escuchando? Tanya, no importan cuán retorcida pueda ser, se preocupa por ti. Ella estaba dispuesta a hacer todo lo que fuera por seguir siendo tu esposa…

—Tanya ama mi apellido, no a mí. Ama la fama, la atención y qué mejor manera de obtenerla que ser la viuda afligida. Ha estado trabajando con James; tomó los tres millones que eran para ti y se los dio a él. Sola, no estoy seguro si Tanya habría tenido las agallas para asesinarme, pero con James y el maestro de marionetas, ¿quién sabe?

Sus manos se deslizaron de mi rostro, apoyándolas sobre el escritorio.

—¿Qué recuerdas de aquella noche?

—Bella, todo es oscuridad.

—Edward, tan solo concéntrate en mí y recuerda el día entero de nuevo, por favor. Sé que esto a lo mejor no funciona, pero inténtalo.

Suspirando, bebí de nuevo antes de caer sobre mi silla.

—Me pasé todo el día viendo la bolsa de valores para distraerme de ti. Yo solo quería mantenerme ocupado. No había salido de la habitación porque en verdad no deseaba lidiar con mi familia o Tanya. El día pasó lentamente y entonces tú llamaste. Tu nombre apareció en la pantalla del celular y antes de poder contestar, colgaste. Te devolví la llamada y sabía que iba ir a verte. Roger preguntó si debía mandar a llamar el auto, pero estaba lloviendo y le tomaría una hora en llegar. No podía esperar tanto tiempo, así que fui a la cochera… —Me detuve.

—¿Qué?

—Fui a la cochera por mi Audi, pero Tanya se había estacionado mal y no había forma de que la iba a llamar para que se moviera. Así que tomé el Jaguar. Iba bien en el camino. De hecho, estaba emocionado, sí iba rápido pero no ridículamente rápido. La luz del semáforo cambió y de repente, me desperté en un hospital.

—¿La luz del semáforo cambió de verde a rojo?

—No lo sé, ¿qué importancia tiene eso?

—Edward, ¿la luz cambió de verde a rojo?

Lo pensé por un momento y sentí como si estuviera de nuevo en el auto. Podía ver a través del parabrisas mojado como la luz cambiaba de verde a rojo.

—Sí, cambió de verde a rojo. Pero de nuevo...

—Pisaste el freno.

—No puedo recordarlo.

—No, Edward, tú sí pisaste el freno. La policía ya estaba en la escena del accidente cuando te estrellaste. Recuerdo haber leído en el periódico que fuiste afortunado porque ellos fueron capaces de sacarte a meros segundos del impacto. Si la luz cambió, debiste haber intentado desacelerar, no te habrías pasado el alto. Ellos dijeron que no desaceleraste, que no intentaste detenerte, pero que tampoco aceleraste la velocidad como si hubieses tratado de pasarte el alto.

Pellizcando el puente de mi nariz, suspiré sintiendo mi corazón acelerarse, no recordaba. La luz verde cambió a amarillo y deseaba acelerar, pero había un policía ahí. Pisé el freno.

—Pisé el freno, pero no funcionó —murmuré sorprendido, pude sentir mis ojos abriéndose desmesuradamente—. Traté una y otra vez, pero no funcionó así que traté de girar pero fue muy tarde.

—Esa perra —espetó Bella.

—¿Pero cómo ella iba a saber que yo saldría?

—Nadie más conduce el Audi o el Jaguar aparte de ti, Edward. En cualquier momento lo habrías tenido que conducir.

Parecía tan obvio ahora y me ponía la piel de gallina.

—Voy a matarla.

—Edward.

No dije nada más, solo besé su mejilla antes deponerme de pie.

—Estaré de vuelta antes del amanecer.

—¡Edward, no puedes estar hablando en serio! Detente ahora mismo.

—Bella, ella destruyó todo. Ella nos destruyó. Viviste en tu maldito auto, por Dios. Me perdí años de la vida de mi hijo, sus primeros pasos, palabras, todas esas cosas me fueron robadas. ¡Jamás te habrías ido a Vermont!

—¡Estoy feliz de haberlo hecho! —me gritó y sentí como si me hubieran abofeteado.

—¿Qué?

—Edward, jamás habríamos permanecido juntos. Ambos podemos soñar con que sí, pero ¿cómo habría resultado eso? ¿Yo, teniendo tu hijo mientras aún estabas casado con Tanya? Estaba en deuda contigo. Nunca antes me había valido por mí misma. Sí, fue difícil, sí, desearía que hubiera pasado de una manera diferente. Te amaba entonces tanto como te amo ahora, pero, Edward, no me amaba a mí misma. Irme a Vermont fue lo peor y lo mejor que me pudo haber pasado. Maduré.

—¿Y qué hay de mí? —le pregunté—. Sentí como si me estuviera ahogando. De haber sabido que estabas embarazada, me hubiera divorciado de Tanya en menos de un segundo… y a la mierda el maldito contrato. Si crees que mi compañía significa para mí al menos una fracción de lo que tú significas para mí, entonces estás loca.

No dije nada antes de dejarla en mi oficina. Iba a matar a Tanya, no importaba cuánto tiempo me tomara, la iba a destruir.


BELLA.

No pude evitar caminar de un lado a otro en la sala. Ya eran las tres de la mañana y él aún no había regresado. No estaba segura de qué hacer, no quería llamar a la policía, así que llamé a su familia. No tuve otra opción, ni siquiera estaba segura de cómo ellos supieron dónde se encontraba él. Emmett me había llamado y dicho que lo habían encontrado, pero eso había sido hace más de dos horas. ¿Se encontraba bien Edward? ¿Había hecho algo estúpido?

Cuando la puerta del vestíbulo se abrió, Jasper, Emmett y Carlisle entraron y también un visiblemente ebrio Edward. Lucía más cansado que ebrio.

—Él está bien, Bella, un poco enfadado pero nada que un corto viaje en auto no pudiera resolver —se burló Jasper mientras Edward rodaba los ojos.

Caminando hacia él, eché la mano hacia atrás y le di una bofetada.

—¡Mierda, Bella!

—¡Eres un cabrón! —le grité—. ¿Acaso pensaste en la vida de Levi? ¿O en la mía? Te volviste loco, amenazando con asesinar a tu ex esposa. ¿A quién demonios le habría importado si hubieras acabado en la cárcel o si Levi y yo hubiésemos tenido que lidiar con eso solos? Cabrón.

—Bella, si te hace sentir mejor ella no estaba en casa —trató de ayudar Emmett, pero volví mi mirada hacia él y se echó para atrás—. Por otro lado, voy a mantener la boca cerrada.

—Inteligente.

—Bella, lo siento tan solo estaba...

—¿Sufriendo? ¿Y en vez de hablarlo conmigo corriste a resolverlo por tu cuenta de la manera más estúpida que pudiste? Como sea, estoy cansada.

¿Mami? —Levi bajó las escaleras, frotándose los ojos.

—Hola, osito, ¿qué estás haciendo despierto tan temprano? —Caminé hacia él antes de cargarlo en mis brazos y plantarle un beso en su rostro.

—Escuché gritos.

Papá hizo algo tonto y se lastimó.

Miró a su padre antes de negar con la cabeza y reírse.

—¿Estás bien, papi?

—Lo estaré. Descansa, ¿está bien?

—Ya no estoy cansado. Papi, ¿quiénes son ellos? —Señaló a Emmett, Jasper y Carlisle.

Suspiré, aferrándome a él un poquito más fuerte.

—Te diré si prometes regresar a la cama, ¿está bien?

—Está bien.

—Ellos son Jasper y Emmett, los hermanos de tu papá y tus tíos. Él es Carlisle, el papá de tu papá y tu abuelito.

—¿De verdad? —Me miró.

—Sí, ¿por qué, estás decepcionado? —le preguntó Emmett y Levi negó con la cabeza, bajándose de mis brazos, y parándose sobre sus pies.

Caminó directo hacia ellos y sonrió.

—Hola, soy Levi. Ustedes son altos.

—Alcanzarás nuestra estatura pronto. Es un gusto conocerte, Levi, ese nombre tuyo es genial. —Carlisle se arrodilló ante él.

—Gracias, significa "juntos". ¿Qué significa Carlisle, abuelito? —le preguntó sin rodeos, provocando que Carlisle pestañeara, sin duda sorprendido. Se repuso antes de contestarle.

—Significa "Ciudad de Lugovalos". —Carlisle se rio cuando Levi frunció el ceño.

—Lo siento.

—¿Por qué?

—Porque tienes un nombre feo.

—¡Levi! —Caminé hacia él, mientras Emmett y Jasper se burlaban al igual que Carlisle.

—¿Qué? —Levi me miró y no estaba segura de qué decirle.

—Bueno, el nombre de Emmett significa "poderoso". —Emmett flexionó sus músculos para demostrarle y Levi sonrió.

—Ese es un buen nombre.

—Jasper significa "poseedor del tesoro".

—¿Tienes un tesoro, como los piratas? —preguntó Levi, casi saltando de la emoción. Ya podía ver que ese sería el tema de su próxima fiesta.

—Claro que sí. Tú, mi hijo y yo podemos jugar a los piratas algún día. Mi hijo es un año y medio más grande que tú.

—¿Puedo, mami? ¿Por favor? —me rogó y sabía lo mucho que él deseaba estar rodeado de niños otra vez. No quería mantenerlo encerrado.

—Está bien, seguro, cuando tú quieras, pero solo después de que hagas toda tu tarea.

—¡Por supuesto! —dijeron Edward y Levi al mismo tiempo. Edward tenía una sonrisa en su rostro, creyendo que se había salido con la suya pero aún estaba enfadada con él.

—Ahora vamos, osito, los veremos después.

—Está bien, adiós. Que no se te olvide, tío Jasper. Adiós, tío Emmett, y a ti solo te llamaré abuelito —les dijo y justo igual que su padre, cuando Levi decía algo, eso se hacía.

—Planéenlo con Edward. Estoy de acuerdo con lo que decidan —les dije antes de mirar a Edward—. Estoy agotada, iré con Levi.

—Ya soy un niño grande, mami, no tienes que ir conmigo —dijo Levi, jugando del lado de su padre sin estar consciente de ello.

—Aun así soy mamá osa y ¿qué hacen las mamás osas?

—Protegen a sus hijos y se comen a todos los demás animales que se le acercan. —Se rio y posó sus manos sobre su boca para gruñir y reírse.

—Los veré a todos después.

—Te amo —dijo Edward y me paralicé.

—También te amo, papi. —Levi bostezó y me negué a responder pero el niño me puso en aprietos—. Mamá osa, también tú tienes que responderle.

Escuché unas risillas detrás de mí y suspiré.

—Tienes razón. Te amo, papá oso, a pesar de que haces cosas tontas y estúpidas que hacen que quiera...

—Lo sé, gracias. Ahora ve a dormir —me interrumpió y de no haber estado tan cansada, me habría enfadado, ¿pero qué podía hacer? No quería que Levi nos viera pelear.

Asintiendo, cargué a Levi de vuelta a su habitación.

N/T Lamento mucho el tiempo que he tardado en actualizar, pero es que he tenido mucho trabajo y simplemente no puedo dedicarle el tiempo necesario a esta traducción. Dicho esto, les comento que Yanina es mi nueva Beta, y muy gentilmente me está ayudando a que la lectura de los capítulos sea más agradable a sus ojos.

Muchas gracias Yanina.

Nos leemos pronto y muchas gracias a todas las que leen esta traducción.