Declarativa: SMeyer es dueña de los personajes, RuthlesslyYours escribió esta historia y yo sólo traduzco.
Capítulo beteado por Yanina Barboza, Beta de Élite Fanfiction (www facebook com/ groups/ elite .fanfiction)
Capítulo 24
La Familia Otra Vez.
BELLA.
Estaba empacando algunas cosas extra para Levi cuando vi a Edward por el espejo. Estaba recargado en el marco de la puerta, observándome. Fingiendo no notarlo, terminé de guardar las cosas en la mochila de Levi. No era cosa exagerada empacar de más cuando se tenía a un niño. Estaba lista para todo, desde una mala caída hasta un concurso de lucha.
—Estás enfadada conmigo —declaró Edward en voz alta.
—No lo estoy —repliqué, mirando la mochila durante un momento.
—Isabella.
—Edward.
Suspiró, pellizcándose el puente de la nariz.
—¡Tienes que hablar conmigo, Isabella, no puedo leerte la mente!
Bajando la mochila, le presté total atención.
—Edward, ¿qué quieres que te diga?
—Cualquier cosa, ¿por qué repentinamente estás dispuesta a ir a la parrillada de mi familia cuando hace algunas semanas atrás me dijiste que no estabas lista?
—Porque no lo estaba. Incluso ahora, no estoy lista.
—Entonces, ¿por qué vas? —Dio un paso hacia adelante.
Negué con la cabeza y me reí tristemente.
—No se trata de mí, Edward, se trata de Levi. No, no estoy lista. No, no quiero ir. Pero Levi merece esto. A él le gusta platicar y hacer amigos. La razón por la que él no puede ver a su mejor amigo soy yo. Lo menos que puedo hacer es tragarme mi orgullo y permitirle que conozca a sus primos. No conozco a ningún otro niño aquí y no podemos ir al parque debido a la prensa.
—Dije que yo iba arreglar el asunto de Toby. —Frunció el ceño, colocando su mano en mi mejilla.
—Lo sé y te creo. Pero él necesita salir de esta casa. Está tan emocionado, Edward, ¿cómo no voy a ir?
—¿Así que durante todo el día de ayer estuviste preocupada solo por Levi? —preguntó, colocando sus manos sobre mi cintura.
Alejándome, caminé hacia la cama de Levi y me dejé caer sobre ella. Me sentía tan rara… demasiado cansada. La cama chirrió cuando Edward se acostó a mi lado. Tomé su mano en la mía.
—Estoy enojada con Tanya, Edward. Lo estoy y estaba igual de herida que tú cuando te enteraste. Una parte de mí quiere salir allá afuera y retorcerle el cuello. Pero estoy tan cansada de sentirme enfadada. Perdoné y me olvidé de Tanya años atrás. Me digo a mí misma que merecía su abuso...
—Isabella...
—No me digas así, Edward. No estoy tratando de ser una mártir o siquiera estoy tratando de rebajarme. No la representé como una villana en mi libro porque jamás creí que lo fuera. Ella en verdad se preocupaba por ti… o al menos creí que lo hacía. Era fácil para mí decir que ella era la villana de la historia. ¿Pero qué hay de mí? Lo que hicimos no estuvo bien, ambos la herimos, con o sin contrato. Nosotros somos los malos de la historia. Si deseas destruirla o hacerla pagar, está bien, pero estoy cansada de toda esta lucha y drama. Yo solo quiero olvidar y vivir. Quiero ver a Levi comportarse tontamente durante un momento para que al siguiente toque Mozart en el piano. Quiero ser normal contigo, ir al cine, hacer viajes frecuentes hacia el lado oscuro...
—¿El lado oscuro? —se burló y yo me reí.
—Te lo explicaré cuando no estemos sobre las sábanas inocentes de Yoda de nuestro hijo.
—Lo estaré esperando con ansias, continúa —susurró, aferrando mi mano.
Tuve que pensar durante un momento.
—Quiero sentarme y platicar contigo de cosas estúpidas, como de qué color deberíamos pintar las paredes. Adoro esta casa, pero es tan simplona. Es hermosa, pero odio cuán aislados estamos. Me gusta tener vecinos. A veces siento como si aún fuera tu amante. Quiero que Levi sea capaz de ser parte de una comunidad, aun cuando esté siendo educado en casa. Deseo ser una mejor persona, Edward.
Se sentó, quedando encorvada su espalda.
—¿Quieres que deje en paz a Tanya?
—Es peligrosa y sé que tú no puedes dejar las cosas en paz. —También me senté, besando su mejilla—. Tan solo ten cuidado por favor, necesitas recordar que no solo se trata de tu vida esta vez, Edward. No estás solo. Tienes una familia y no puedes ir por el mundo tratando de ser Batman.
—¡Batman! ¿Podemos verla por favor? —Levi apareció por la puerta sosteniendo los dedos de Roger con una mano y al Sr. Einstein con la otra.
—Osito, regresaste, ¡te extrañé! —Me reí, saliendo de la cama y corriendo hacia él. Lo envolví entre mis brazos, besando sonoramente su mejilla.
—Uno pensaría que me lo llevé durante varios días y no solo algunas horas —murmuró Roger, negando con la cabeza hacia mí.
Le saqué la lengua y Leví sonrió copiando mi acción.
Oh no.
Sin embargo, antes de poder decir algo, Roger le arqueó una ceja a Levi y ambas lenguas desaparecieron.
—Recuerdo esa mirada. —Edward vino detrás de nosotros, colocando una mano sobre la cabeza de Levi.
—Sí, la inventé por tu causa —replicó Roger.
—¿Papá se portaba muy mal? —Levi sonrió, mirando entre ellos dos.
—Sí. Pero lo bueno es que tú eres como tu madre, o de otro modo mi cabello se llenaría de canas.
—Eso no es justo. Ya tienes el cabello lleno de canas. —Levi frunció el ceño. Edward y yo nos reímos mientras Roger nos dejaba.
—Te amamos, Roger.
—Sí. Sí. —Le restó importancia con un gesto de su mano.
—¿Podemos ver Batman ahora? —preguntó Levi rápidamente. Él nunca se detenía en algo más de lo necesario.
—Vamos a visitar a mi familia, ¿recuerdas? —le preguntó Edward y los ojos de Levi se abrieron desmesuradamente.
—¡Ah sí! —gritó Levi en mi oído.
—Cariño, no grites.
Ni siquiera se molestó en prestar atención, mientras se zafaba de mis brazos y corría por su mochila.
—¿Guardaste un bote de jugo? —preguntó Levi, revisando las cosas que había empacado para él.
—No lo necesitas, osito, allá va a haber comida —le respondí—. Solo empaqué algo de ropa.
Lo pensó durante un momento, y luego se puso la mochila.
—¿Podemos irnos ya?
Edward se rio ofreciéndole una mano.
—Seguro. ¿Quieres ayudarme a darle una sorpresa a mami?
—¿Qué sorpresa?
—Si te decimos, mami, ya no será una sorpresa, por supuesto —contestó Levi con la misma sonrisa de Edward.
—Sí, mami, por supuesto —reiteró Edward.
Lo miré cuando Levi me tomó de la mano y me guió fuera de su habitación, y traté de adivinar:
—¿Es un libro?
—No —respondieron ambos.
—¿Chocolate?
—No, ¿pero me puedes dar un poco? —preguntó Levi.
—No hasta después de que comas comida de verdad —le dijo Edward. Era maravilloso cuán natural era ahora para él. Estaba aprendiendo igual que Levi lo hacía.
—El chocolate es comida de verdad, papi.
Me reí, inclinándome hacia él.
—Levi, mami te dará chocolate si le dices de qué se trata la sorpresa.
—Papi dijo que si tú tratabas de carcajearme, yo debía decir "doble no".
—Es chantajear, hijo, pero buen trabajo. —Edward se rio detrás de mí y deseé patearlo en la pierna.
—¡Oh, cierto! Doble no al chantaje —dijo Levi seriamente antes de darse la vuelta y caminar por el pasillo.
Edward se cruzó de brazos, caminando hacia adelante también, y se giró para verme.
—¿En serio?
—Eso no fue chantaje, eso fue una lección de educación.
Hizo un gesto pero no dijo nada más hasta que llegamos al garaje y Levi abrió la puerta.
—¡Sorpresa! —gritaron ambos al mismo tiempo y allí estacionado en la calle estaba mi auto. Mi preciado Mini Cooper.
—¡Dios mío! ¡Gracias! —Me reí, dándoles a los dos un abrazo antes de correr hacia mi auto—. Había extrañado manejarla.
—Ella en verdad ama ese auto. ¿Debería estar celoso? —le preguntó Edward a Levi. Me di la vuelta para ver a Levi encogerse de hombros.
—¿Podemos regresarlo? —preguntó y Edward se rio chocando su mano.
—¿Qué le has hecho a mi hijo? —Eran tan… lindos.
—Lo hice más gracioso —replicó Edward.
—¡Sí, podemos irnos ya! —Levi brincó.
—¿Puedo conducir yo?
Edward me arrojó las llaves, las cuales dejé caer, antes de cargar a Levi y sentarlo en su silla.
—¿Les agradaré? —preguntó Levi, sosteniendo al Sr. Einstein mientras salía hacia la carretera.
—¿Cómo no podrías agradarles, amigo? Eres maravilloso —respondió Edward.
—Eso es verdad. —Levi asintió con rostro serio.
—Va a tener el ego más grande del mundo —le susurré a Edward.
Edward se burló:
—Creí que yo tenía el ego más grande del mundo, gira a la izquierda aquí.
En eso tenía razón. Levi estaba tan emocionado que casi temblaba en su asiento, afortunadamente el viaje hacia la casa de los padres de Edward no fue tan largo. Sin embargo, noté que su casa no estaba tan aislada como la de Edward. Ellos vivían en la comunidad privada más limpia que jamás había visto en la vida. Se llamaba Esmerald Estates.
—Su casa está al fondo —dijo Edward y asentí tratando de no quedarme boquiabierta al mirar algunas de las casas.
Por Dios. ¿Quién tiene una casa privada en una comunidad privada?
Cuando finalmente llegamos a la puerta, ya estaba abierta como si nos estuvieran esperando. Miré a Edward, quien puso su mano sobre mi muslo.
—Todo va estar bien.
Asentí conduciendo hacia adentro. Tuve que rodear la fuente antes de estacionarme enfrente de la casa. Afortunadamente, ninguno de ellos salió a recibirnos.
—Todos no están esperando en el patio trasero, ¿estás listo, Levi? —le preguntó Edward.
—¡Síp! —gritó emocionado.
Cuando todos bajamos del auto, me aseguré de aferrar la mano de Levi. Lo sentí arrastrarme hacia adelante a pesar de que él no se dio cuenta. Edward no dijo nada, guiándonos por los salones de mármol y las puertas francesas. Los podía ver de pie alrededor de la parrilla, riéndose mientras sus hijos jugaban sobre el césped que probablemente era importado de las colinas ricas blah blah blah. No quería perturbar la perfecta escena.
Esto no es por mí.
Cuando Edward abrió la puerta, Levi salió con orgullo y sus manos sosteniendo las correas de su mochila. Había dejado al Sr. Einstein en el auto.
—¡Pero vaya, es el Sr. Levi! —Emmett se rio desde la parrilla. Jasper y Carlisle se detuvieron a medio bocado, girando hacia nosotros.
—¡Hola, tío Emmett! —saludó Levi. Esme se levantó de su silla y caminó hacia adelante, tal como lo hicieron Alice y Rose. Dejaron de hablar y le sonrieron a mi hijo como si desearan atraerlo a su red. Me paré justo detrás de Levi, mirándolos a todos antes de arrodillarme junto a él.
—Levi, ella es Esme, la madre de Edward, Rosalie, la esposa de Emmett y Alice es la esposa de Jasper.
—¡Hola a todos! —Levi sonrió, saludando de nuevo.
—Levi, estamos muy felices de conocerte. Te pareces tanto a tu papá. —Esme le sonrió.
Levi asintió, mirando detrás de ella a los niños que estaban jugando.
—Lo sé.
—Levi, ¿por qué no vas a jugar? Estaré aquí, ¿está bien?
—Está bien. —Dejó su mochila y corrió dejando atrás a todos los adultos. Uno de los chicos parecía ser hijo de Jasper, mientras que la niña más pequeña alrededor de la misma edad que Levi, si no es que un poco más chica, lucía idéntica a Alice. No sabía que ellos habían tenido otro hijo… pero por otra parte, ¿cómo iba a saberlo?
—Mamá, ¿puedo ir a la casa de Nikki? —Una adolescente con mechones purpura cubriendo su cabello castaño claro, apareció detrás de Edward y de mí. Vestía ropa estilo punk y brazaletes que cubrían casi por completo sus antebrazos.
—Estamos en una reunión familiar, Lizzy. —Rosalie suspiró, cruzándose de brazos.
—¿Lizzy? —jadeé, la pequeña niña que había conocido hace mucho tiempo atrás. Ahora ya le habían crecido los senos; era una mujer. ¿Cuánto tiempo me había marchado?
Los ojos azules de Lizzy se posaron en mí.
—¿Te conozco?
Alguien tiene carácter.
—Lizzy, no seas grosera.
—¿Por qué? Tú lo eres —espetó.
—Oye, jovencita, cuidado con lo que dices o tu próximo mensaje de texto lo enviarás cuando entres a la universidad —la reprendió Emmett. Era extraño verlo tan serio.
—¡Aich! Tú siempre estás de su lado. Necesito la ayuda de Nikki para cambiar mi color de cabello, viendo lo mucho que ustedes lo odian —se quejó.
—Usa agua helada, limón y vinagre. El color saldrá de inmediato sin dañar tu cabello. Pero hazlo afuera o mancharás tu baño. —Me miró extrañada.
—¿De verdad?
—También mi padre se enfadó, yo me lo pinté de rosa fuerte.
—¿Cómo se hace para que ya no se enfaden? —murmuró, mirando molesta a Emmett detrás de mí.
Me incliné y le susurré:
—Ponte unos postizos.
—Eso también está absolutamente fuera de cuestión —espetó Rose y Lizzy rodó los ojos.
—¡Sí te conozco! —exclamó Lizzy, mirándome con detenimiento—. Tú eres la chica que escribió aquel libro travieso sobre el tío Eddy...
—Mi sobrina acaba de decir travieso, Emmett —declaró Edward con el ceño fruncido, aunque le dio un fuerte abrazo antes de soltarla.
—Ay tranquilízate, tío Eddy...
—¿No estabas a punto de irte a algún lado? —le preguntó Emmett.
—Ya veo cómo son las cosas. No puedo formar parte de las conversaciones de adultos. —Lizzy hizo una mueca antes de mirarme—. Hablaremos después.
Y con eso, se había ido.
—Jamás voy a permitir que Sarah salga de la casa —murmuró Jasper.
—Sí, porque definitivamente eso va a funcionar. Recuerda que eres tú quien está a su merced. —Alice rio.
—Bella, por favor toma asiento, luces como si estuvieras lista para huir. —Esme sonrió amablemente.
También sonreí, tomando asiento lo más pegada posible al área de juegos para echarle un ojo a Levi. Él ya estaba planeando un nuevo juego. Siempre hacía lo mismo cada vez que íbamos al parque, de algún modo él inventaba un juego y de repente todos los niños estaban alrededor de él. La niña pequeña, quien solo podía asumir que era Sarah, se estaba divirtiendo con tan solo perseguirlos. El chico con el que Levi estaba jugando tenía cabello alborotado y rubio y gafas. Era algo introvertido pero tan lindo.
—Su nombre es Chris. Lo llamamos Chrisy algunas veces —murmuró Alice, tomando asiento a mi lado. La miré y luego de vuelta hacia nuestros hijos.
—Es una lindura.
—Gracias. Siempre tomo el crédito por eso, después de todo, nosotras somos quienes los traemos a este mundo. —Se rio incómodamente, tratando demasiado que era algo triste de ver.
No respondí nada.
—Entonces, ¿cómo has estado, Bella? Luces bien —preguntó Rosalie, acercándose y se sentía como si las paredes se estuvieran cerrando alrededor de mí. Había una falsedad forzada en su voz que me irritaba.
—¿Te refieres a la última vez en que nos vimos y me estabas insultando? ¿O cuando te miré en el hospital y te quedaste viendo cómo me corrían de allí? —Todos quedaron boquiabiertos a excepción de Edward, quien sacó una cerveza de la hielera—. Miren, estoy aquí por mi hijo. Ustedes son su familia y trataré de incluirlos en su vida porque él se lo merece. Pero no quiero tener nada que ver con ustedes, justo igual que ustedes no quisieron tener nada que ver conmigo.
Mierda, Bella. ¿Qué pasó con aquello de ser una buena persona?
Dándome la vuelta, caminé hacia donde Levi y los demás niños estaban jugando.
—Hola, mami. —Levi se rio mientras corrían.
—¡Hola! —saludé antes de sentarme bajo el árbol.
EDWARD.
—Bueno, aún está enfadada. —Esme suspiró, alisando su blusa.
—Ya han pasado varios años…
—Honestamente, ¿qué esperaban? —espeté, interrumpiendo a Rosalie, abriendo una cerveza y sentándome en la silla de Bella.
—Se portó cortésmente cuando te detuvimos de cometer una estupidez, Edward —dijo Jasper dándole un mordisco a su comida.
—¿Comprenden lo demasiado difícil que fue eso para ella? ¿Que ella se atreviera a llamarlos? Si no hubiese creído que se trataba de una emergencia, ni siquiera lo hubiera intentado. La hirieron, me hirieron a mí...
—Ay Dios mío, ¿alguna vez dejaremos de escuchar eso? —se quejó Rosalie—. Tanya estaba en control de aquel cuarto de hospital, si hubiera querido, nos habría pedido que nos fuéramos también. Elegimos el lado que nos permitió permanecer a tu lado.
—No puedo creer que eligieran el lado de Tanya. —Lizzy frunció el ceño, sacando un refresco de naranja de la hielera.
En un instante ella estaba usando crayones y al siguiente usaba maquillaje y se rebelaba. Ella me aterraba.
—¡Elizabeth Ann Cullen, ya he tenido suficiente de tu mierda por hoy! —le gritó Rose y casi quería reírme, era como si Dios la estuviera castigando al darle una versión mini de ella misma… aunque todavía amaba más a Lizzy.
—Usaste mi nombre completo, ay Dios, estoy en problemas —dijo Lizzy rodando los ojos antes de marchar hacia mí para besar mi mejilla—. Tío Eddy, leí el libro y estoy completamente de tu lado. Siempre me agradó Bella, incluso cuando era más pequeña.
—¿Leíste el libro? —espetó Rose.
—Mamá, todo mundo leyó el libro. Lo leí incluso antes de saber que se trataba de nosotros —dijo riéndose antes de caminar hacia el jardín.
—Ten hijos, decían. No hay mayor alegría, decían. Vaya mierda. Esa niña quiere matarme. Alguien debió decirme que ellos dejan de ser lindos cuando son adolescentes —se quejó Emmett, tomando asiento junto a mí.
—Te lo dijimos —murmuró Esme y él suspiró.
—¿Has intentado hablar con ella? —preguntó Carlisle, tomando asiento alrededor de la mesa también.
Emmett y yo nos miramos, luego de vuelta hacia él.
—¿De cuál ella estás hablando? —le pregunté.
—De Isabella, Elizabeth solo está pasando por una fase, ella es una buena chica. Me preocupa que jamás lleguemos a conocer bien a Levi si ella nos odia tanto que ni siquiera soporta entablar una conversación con nosotros. ¿Qué podemos hacer?
—Comiencen por admitir que cometieron un error al respaldar a una mujer que trató de asesinarme.
—¿Asesinarte? Edward, no puedes estar hablando en serio. Estamos hablando de Tanya —susurró Esme y no estaba seguro de por qué ella estaba tan asombrada.
—Recuerdo haber pisado el freno, pero no funcionó. Ni siquiera había planeado usar ese auto, pero me vi obligado ya que Tanya había bloqueado el paso del auto que siempre usaba. Ya llamé al investigador y le he pedido discreción mientras averiguan. —Si eso sale a la luz, los medios de comunicación tendrán mucho trabajo. Sí, nos quitaría a Bella y a mí del foco de atención. No estaba seguro de qué hacer. Tan solo quería a Tanya fuera de mi vida; deseaba matarla con mis propias manos. Ella estaba impune, pero entre Tennyson y la policía, la encontraría y cuando lo haga, me las pagará.
—Yo sí lo creo, esa chica está loca. Lo he venido diciendo desde aquella farsa de boda. —Emmett levantó su cerveza hacia mí.
Jasper asintió.
—En este momento, todo es solo puras conjeturas, vas a necesitar pruebas.
—Dudo que Tanya haya dejado cabos sueltos. ¿Qué le va a pasar a ella? —Las cejas de Alice se juntaron mientras ella trataba de descifrar las cosas.
—La bruja malvada irá a prisión. No me extraña que solo se preocupe de lo que dice la prensa. Bella fue demasiado benévola con ella en su libro. —Esme lucía enfadada, lista para matar—. Aún no puedo creer todo lo que ha pasado.
—Sí, solo me hubiera gustado que Bella no hubiese escrito el libro. Ahora todos estamos lidiando con la prensa. —Rosalie frunció el ceño, mirando hacia donde Lizzy estaba trepando el árbol mientras Bella la observaba. Parecían entablar algún tipo de conversación—. No puedo creer que Lizzy lo haya leído.
—Bueno, era eso o ella hubiera estado desamparada —espeté. Aún eso era un asunto delicado para mí. Cada vez que pensaba en eso, me hervía la sangre. Ella había detallado sobre cómo vivía día a día...
No podía. No podía pensar en eso.
—¡Papi! —Levi corrió hacia mí. Coloqué la cerveza en la mesa antes de levantarme para atraparlo. Él era mi ángel guardián.
—¿Ya terminaron de jugar?
Asintió.
—Tengo hambre, ¿puedo comer por favor?
—Sí, por su puesto, cariño, ¿qué quieres? —le preguntó Esme, acercándose a nosotros.
—¡Carne y un jugo por favor!
—Justo igual que yo. —Emmett asintió. Levi lo miró confundido pero se escapó de mis brazos antes de caminar hacia Esme.
—¿Tienes hambre, Chris? —le pregunté, el chico callado enfrente de mí, negó con la cabeza. Juro que él apenas habla. Es un tanto espeluznante.
A Levi no parecía molestarle, regresó y le entregó un plato a Chris antes de volver hacia Esme.
—Necesito uno más, abuelita.
El rostro de ella rompió en una gran sonrisa mientras servía otro plato para él, antes de colocarlo en sus pequeñas manos. Sarah estaba sentada en el regazo de Jasper, acurrucada y descansando. Emmett exhaló otro suspiro y tenía ganas de rodar mis ojos.
—¿Se van a sentar con nosotros? —le pregunté a Levi y a Chris.
—¿De qué están hablando? —cuestionó Levi, pensándolo bien.
—Estábamos hablando acerca de ir a la luna —bromeó Emmett pero Levi le dio una mirada de completa confusión.
—Tío Emmett, tú no eres un astronauta y la NASA ya no manda a personas. Así que no puedes ir a la luna. —Justo estaba empezando a olvidar que él no era un niño común.
—¿La NASA? —le preguntó Chris.
—Administración Nacional de la Aero-naú-tica —se trabó con la palabra—, y el Espacio, tuve que hacer una tarea sobre los planetas con mami. También miramos todas las estrellas. Algunas de ellas tienen nombre. Ah, ¿sabías que Plutón era un planeta, pero ya no lo es?
—No. ¿Por qué? —preguntó Chris y Levi se encogió de hombros levantando al mismo tiempo su plato.
—No lo sé, supongo que no nos agrada Plutón. Quise investigar, pero mami me pidió que me concentrara —le contestó y tomaron asiento en la mesa—. Tío Emmett, ¿por qué querías ir a la luna? —añadió y Emmett me miró.
—Estaba bromeando, amigo —contestó Emmett, causando que Levi frunciera el ceño. Es por eso que Bella siempre decía que debíamos ser honestos con él. Simplemente no valía la pena bromear.
—Eso ni siquiera es gracioso —dijo él, dándole un mordisco a su elote.
—El tío Emmett siempre cuenta chistes poco graciosos —dijo Chris copiando la acción de Levi.
—¡Oigan, chicos, estoy aquí!
—Lo sabemos, te podemos ver. —Levi una vez más le dio una mirada y esta vez Jasper se rio al igual que Carlisle y Esme. Levi era muy gracioso.
—Así que, ¿te enseñan en casa, Levi? —Alice besó la cabeza de Chris y tomó asiento a su lado.
—Sí, mami me enseña muchos.
—Mami me enseña muchas cosas. —Bella se acercó y lo corrigió, y Levi asintió. Ella no dijo más y la jalé para sentarla en mi regazo.
—Mamá, ¿sabías que Levi sabe tocar el piano? —le preguntó Chris a Alice.
—Vaya, Levi, eso es asombroso.
—Gracias, pero no soy muy bueno. Mi amigo Toby sabe tocar realmente bien.
Bella abrió la boca para corregirlo, pero la cerró sin decir ni una palabra mientras lo veía comer.
—Levi, ¿te gustaría que Toby se quedara con nosotros durante un fin de semana? —le pregunté, provocando que Bella se girara para mirarme.
—¿De verdad? ¿Igual que una fiesta de pijamas? ¿Pero cómo me va a encontrar?
—Le llamé por teléfono a su papá, él vendrá a la ciudad y dijo que ustedes pueden pasar un tiempo juntos.
—¡Eso es genial! ¿Cuándo?
—La próxima semana.
Levi se giró hacia Chris, quien lucía algo triste.
—Toby te va a agradar, Chris. Él es tan gracioso y podremos ver Batman, ¿has visto Batman? ¿Podemos, mami?
—Levi, respira antes de que te ahogues. Sí, por supuesto que pueden ver la versión de caricatura, está bien.
—¿Y qué tal si no le agrado a Toby? —murmuró Chris, él era tan tímido. Levi seguro lo sacaría de su caparazón en cuestión de días.
—A Toby le agrada todo mundo. Él es Toby. —Levi se rio antes de beber su jugo.
—Mami, ¿puedo ir? —le preguntó Chris a Alice, quien en respuesta asintió y sonrió.
—Bella, ¿puedo hablar contigo? —preguntó Rosalie.
Bella me miró antes de girarse hacia ella.
—Buena suerte —murmuró Lizzy, ganándose otra mirada desaprobatoria de su madre. Bella suspiró pero asintió.
Esto no saldrá bien.
