Declarativa: SMeyer es dueña de los personajes, RuthlesslyYours escribió esta historia y yo sólo traduzco.
Capítulo beteado por Yanina Barboza, Beta de Élite Fanfiction (www facebook com/ groups/ elite .fanfiction)
Capítulo 25
Justo Como En Los Viejos Tiempos... O No.
BELLA.
En verdad no quería escuchar lo que ella tenía que decir. ¿Pero qué más podía hacer en ese momento? Volteando hacia Rosalie, me crucé de brazos, esperando su golpe bajo… eso era lo que ella siempre hacía. Y lo que era peor, era el hecho de que sabía que todos estaban mirando.
—Quiero disculparme. —Rosalie frunció el ceño, golpeando el piso tal como lo hacía Levi siempre que estaba en problemas—. No debí haberte tratado tan horriblemente, lo siento.
—Estás perdonada —le dije antes de darme la vuelta.
—¿Qué, eso es todo?
Deteniéndome, me giré de nuevo.
—Sí, eso es todo. No quiero una disculpa que venga de ti, Rosalie, porque tú no me importas. Al principio me importaste, pero ya lo superé. Jamás creí que en realidad me ayudarías. Fuiste una perra cuando te conocí y fuiste una perra cuando me fui.
—Sabes, Bella, no fuiste una amiga fácil de tener. Te estabas acostando con un hombre casado. Le permitiste a alguien que te comprara. Está bien, ustedes se enamoraron, pero ¿y qué? ¿Y qué si no lo hubieran hecho? ¿Por qué tendría que haber puesto tanto esfuerzo en hacerme amiga de alguien como tú? Eras una puta.
Mi primer instinto fue golpearla directamente en el rostro pero me contuve y sonreí.
—Mi punto exactamente. No vamos a ser amigas. ¿Cómo es que yo, una pobre puta, podría hacerme amiga de ti, Rosalie? Tú que eres tan perfecta, estoy segura de que jamás has hecho nada malo, alocado o lamentable en tu vida. Cuando crezca, quiero ser alguien como tú. —El sarcasmo goteaba de cada palabra—. Ya supéralo con una mierda. Si quieres continuar caminando por todas partes con un palo metido en el culo, está bien, pero no esperes que yo tan solo me siente y acepte tus reproches. No me conoces y no puedes juzgarme más de lo que yo te puedo juzgar —declaré antes de alejarme.
Levi corrió hacia mí antes de saltar a mis brazos.
—Hola, osito, ¿qué está mal?
—No lo sé, papi dijo que tal vez necesitarías un abrazo —contestó, apretándome tan fuerte como sus pequeños brazos le permitieron.
Miré a Edward, quien estaba sentado al borde de su silla. Se inclinó hacia adelante, observándonos con una sonrisa. Le sonreí de vuelta y él asintió. Besando la cabeza de Levi, comencé a darnos vueltas, riéndome junto con él.
—Vaya estoy mareado. —Levi extendió sus manos cuando lo bajé.
—¿Levantaste tu plato, osito?
Se quedó quieto durante un instante antes de correr hacia Chris y tomar su plato. Me quería reír mientras lo veía a él y a Chris tratando de limpiar. Edward los miró divertido e incluso les dio una toalla para que se limpiaran las manos.
—Gracias —dijeron Levi y Chris al mismo tiempo. Alice sonrió y acarició la cabeza de Chris antes de regresar su atención a su hija en los brazos de Jasper.
—Levi, ¿por qué no te alistas para irnos? —le dijo Edward, provocando que Esme se paralizara.
—¡Pero si apenas acaban de llegar! —Esme frunció el ceño.
—Sí, papi, apenas llegamos —añadió Levi, caminando hacia Edward. Edward lo alcanzó y luego lo cargó.
—Toby está en el aeropuerto, no querrás dejarlo allí, ¿no es así?
—¿En serio?
—Síp, solo venimos a saludar, pero volveremos pronto. —Edward me miró y asentí, no del todo contenta con esa idea.
Levi se giró hacia ellos y se despidió:
—Hola y adiós.
—Levi. —Le di una mirada seria. Deseaba irme, pero él podía ser un poco más discreto.
Emmett y Jasper se rieron, sin embargo Esme todavía no parecía estar muy complacida. Sintiendo un jalón en mis vaqueros, miré hacia abajo para ver a Chris. Esperó hasta que me arrodillara antes de susurrarme al oído.
—¿Van a regresar?
Sonreí, dándole un abrazo.
—Seguro, ¿por qué no vienes con nosotros?
Se encogió de hombros.
—¿Por qué no pides permiso para pasar un rato con Levi? —susurré.
Miró a su madre y Alice parecía no darse cuenta de que él la estaba mirando. En lugar de eso, ella parecía estar muy concentrada en mantener derechas las coletas de su hija.
—¿Quieres que yo les pregunte?
Él asintió.
—Está bien. —Levantándome, miré a Alice.
Giró su cabeza hacia mí y todo mundo se quedó callado también.
Jesús.
—¿Crees que sea posible que Chris pueda pasar un rato con los chicos?
—¡Chris, sí! —Levi se movió de Edward hacia su nuevo amigo y primo.
—¡Ya también quiero ir! —Sarah frunció el ceño.
—Solo se permiten chicos —dijo Levi y luego me miró a mí.
—¡Eso no es justo! —le gritó Sarah.
—Estoy de acuerdo. —Lizzy levantó su lata de refresco mientras se relajaba en su silla de jardín. Estaba mandando mensajes de texto. Ni siquiera me había percatado de que estaba poniendo atención.
—La vida no es justa —replicó Levi.
Lizzy se incorporó.
—¿Y tú cómo lo sabes, niño?
—Soy señor —le respondió Levi orgulloso.
—Esto es mejor que la televisión por cable —le murmuró Emmett a Jasper.
—Bueno, señor, ¿no quieres pasar el tiempo con nosotras también? —le preguntó Lizzy con una mueca y en ese momento, se pareció tanto a Rosalie… que resultó ser un tanto gracioso.
Levi suspiró y puso sus manos sobre sus caderas, parecido a como yo le hacía cuando necesitaba pensar. Edward me miró con una sonrisa estampada en su rostro, sabía que estaba pensando lo mismo.
—¿Qué tal si la próxima vez también invitamos a las chicas? —preguntó Levi.
—¿Eso significa que tu mamá no estará allí esta noche?
Levi me miró y luego de vuelta hacia ella.
—Mami no es una chica, ella es mami.
Incluso Esme se rio de eso.
Gracias, Levi.
—No creo que Chris pueda ir hoy —dijo Alice nerviosamente, provocando que Jasper rodara los ojos.
—Chris, ¿quieres pasar el rato con Levi y su amigo? —le preguntó Jasper a su hijo.
Chris asintió.
—Bueno entonces, creo que ya está decidido. Ven, vamos a alistar algunas de tus cosas —respondió Jasper y Chris corrió hacia él.
Alice lucía molesta, siguiéndolos hacia la casa.
—No le prestes atención, ella es un poco sobreprotectora —explicó Carlisle—. Chris se enfermó severamente el año pasado y desde entonces, ella no lo deja ni un segundo fuera de su vista.
Ahora me sentía un poco mal.
—¿Un padre Cullen que no deja a su hijo fuera de su vista? Jamás lo habría imaginado —murmuró Lizzy.
Rosalie respiró profundamente antes de caminar hacia su hija y arrebatarle el celular.
—¡Mamá!
—Lo tendrás de vuelta cuando aprendas algo de modales.
—¿Por qué? ¿Para que pueda ser una perfecta muñequita que tú puedas presumir enfrente de tus amigas pretenciosas? Dios, no puedo si quiera soportar estar aquí —espetó antes de salir disparada.
—¿Tal vez ella pueda venir con nosotros? —me susurró Levi.
Eso había sido suficiente drama por un día. Tomando la mano de Levi, le arrojé las llaves a Edward de mi segundo bebé.
—Deberíamos irnos ya —les dijo Edward a ellos y no esperé para despedirme, Levi ya se había despedido lo suficiente por nosotros tres.
—Edward, ¿puedo hablar contigo? —le preguntó Carlisle.
Asintiendo, Edward me devolvió las llaves. No estaba segura si algún día estaría bien con su familia, demasiadas cosas habían pasado.
Para cuando tenía sentado a Levi en su asiento, Jasper salió con una silla para Chris, junto con una pequeña maleta. Alice permaneció en la puerta, jugando con la chamarra de Chris.
—Gracias por invitarlo. Desafortunadamente él se parece mucho a mí, lo que no conlleva muchos amigos. —Jasper se rio incómodamente.
—Estoy segura que tuviste amigos.
—No dejes que estos ojos azules te engañen. —Me guiñó el ojo—. Pasé la mayor parte del tiempo en botes de basura. Quiero que él sea más fuerte.
—Tiene seis años. —¿Cuán fuerte puede ser?
Miró a Levi, quien estaba ocupado leyendo.
—Levi es diferente —murmuré.
Jasper se rio y asintió.
—Sí, sabemos que es un genio, pero no es eso, él tiene personalidad. Es feliz, orgulloso y gracioso. Creo que eso tiene menos que ver con la inteligencia y más que ver contigo.
—¿Conmigo? —Me reí, si tan solo él supiera—. Soy afortunada. En verdad no hago nada más que asegurarme de que coma y duerma.
—Tú no lo envuelves en una burbuja de plástico. —Frunció el ceño, mirando a Alice—. Creo que esto será genial para él.
—Si tú lo dices —susurré, era lindo hablar sin todo el drama y problemas del pasado.
—Bella...
Y aquí viene.
—Sé que nada de lo que te diga te hará sentir mejor o cambiará lo que hicimos. Espero que algún día podamos arreglar las cosas de algún modo —declaró mientras Chris corría hacia él.
Cargándolo, Jasper lo colocó en su asiento mientras Alice se acercaba y pude notar que ella estaba pensando demasiado en lo que iba a decir.
—No te preocupes, te llamaré antes de que él se acueste a dormir —le dije a ella.
—Gracias.
Tres chicos, no iba a conseguir dormir esta noche.
EDWARD.
Estábamos esperando en la pista de aterrizaje a que mi jet privado aterrizara. Envuelto entre las piernas de Bella, con Chris y Levi jugando y riéndose entre ellos. Ella era tan buena como madre. Cada tanto les ayudaba a soplarse la nariz o a limpiar sus rostros con algo de aquella bolsa mágica suya. Es como si fuera Mary Poppins, si necesitaban algo, ella lo tenía en su bolso. Era tan buena en eso, que me hacía preguntarme si Bella deseaba tener más hijos. ¿Deseaba yo más hijos? Ni siquiera estaba consciente de que me agradaban los niños hasta que conocí a Levi.
—¡Ya llegó! —gritó Levi cubriendo con las manos sus oídos mientras el jet aterrizaba. Si no fuera porque Bella lo sostuvo, él habría ido corriendo hacia el avión.
¿De dónde demonios sacaba toda esa energía?
Toby bajó corriendo las escaleras hacia Levi cuando Bella lo soltó. Se saludaron con un extraño apretón de manos.
Su padre salió detrás de él. Era más o menos alto, un tanto calvo y con la nariz de gancho. Obviamente Toby se parecía a su madre y la inteligencia del padre.
—Es un gusto conocerlo, Sr. Cullen —me dijo cuando se acercó.
—Gracias por tomarse el tiempo de traer a Toby hasta aquí. —Asentí cuando Bella llegó a mi lado—. Esta es mi esposa, Bella.
En el instante en que lo dije, me paralicé.
¿Mi esposa?
No me atreví a mirarla, o siquiera a respirar.
—Es un placer conocerla, Sra. Cullen, lamento mucho las acciones de mi ex esposa. En verdad no sé por qué ella hizo lo que hizo, pero aún deseo que nuestros hijos continúen siendo amigos.
—Yo también quiero eso. —Bella estrechó su mano—. ¿En dónde se va a quedar? Solo en caso de que necesitemos contactarlo.
—Ah, estaré pasando la mayor parte del tiempo en el centro de Seattle, en el Museo de Vuelo por una convención.
—¿Desea que le pida un taxi? —le pregunté y me indicó contento que no, diciendo algo gracioso que provocó que Bella se riera.
Él parecía ser una persona muy feliz… en verdad no comprendía a las personas como él, cuando le dijo adiós a Toby, también hicieron el extraño apretón de manos, lo que me hizo creer que fue Toby quien trajo consigo esa costumbre.
Cuando todos estuvimos sentados, conduje sin decir nada, permitiendo que los chicos charlaran entre ellos hasta marearse. Incluso Chris habló un poco.
—¿Tu esposa? —susurró Bella, mirando por la ventana.
—Yo… yo... —No estaba seguro de cómo contestarle.
—Sra. Cullen, algún día… pero no por el momento —añadió, colocando su mano sobre la mía.
—Algún día. —Traté de sonreír, aunque me dolió. Comprendía, en verdad lo hacía, pero aún la quería tener permanentemente en mi vida.
Sin embargo, en el instante en que nos detuvimos frente a nuestra casa, pareció que nuestro pasado nos perseguiría para siempre. Conocía ese Mercedes rojo rubí que estaba estacionado en la puerta.
—Esa es...
—Yo arreglaré este asunto, llévalos adentro —murmuré entre dientes.
—¿Qué está mal, mami? —preguntó Levi cuando nos estacionamos.
—En verdad tengo ganas de helado —les dijo ella, provocando que los niños gritaran cuando se abrieron las puertas para ellos.
Bella me dio una última mirada.
—No hagas nada estúpido, pero quiero que se largue de aquí.
—Entra, Bella —le dije, caminando hacia el auto estacionado.
Tanya se bajó, vestida completamente de blanco, con su cabello rubio enchinado a la perfección.
—Cariño, ¿me extrañaste?
—Supongo que lo hice, no puedo matar a alguien quien no puedo encontrar —le espeté, con mis manos retorciéndose de ira.
Sus labios se tensaron en una línea recta.
—Hmmm, ya lo sabes.
—¿Que trataste de asesinarme? Sí, lo sé con una mierda y personalmente me aseguraré de que te pudras.
—El auto desapareció, no tienen ninguna prueba —declaró, un poco más audaz de lo que creí que se iba a comportar.
—Arrastraré tu culo a la corte. Voy a revolcar tu nombre por el suelo y si acaso quedas libre, cada persona que alguna vez conociste, sabrá que eres una psicópata, así que lárgate a la mierda de mi propiedad antes de que yo te eche de aquí.
—¿Necesitas algo, Edward? —me llamó Roger.
—Sí, por favor, contacta a la policía local.
—¡Espera! —gritó Tanya, dando un paso hacia mí—. Tengo información. Te daré todo lo que necesitas para hundir a James, él es quien te quería muerto. No quiero tu dinero o nada por el estilo.
—¿Qué quieres entonces? —Porque Dios sabía que ella siempre quería algo a cambio.
—Solo quiero que Bella no vuelva a sacar otro libro. Soy feliz, Edward, conocí a alguien y no quiero que mis errores pasados salgan a la luz.
—¿Vienes conmigo, para hablar de tu felicidad? —Me reí con amargura—. Lárgate de mi propiedad.
—James está comprando a tus socios y acciones. Está tratando de arrebatarte tu compañía enfrente de tus narices.
—Adiós, Tanya, la próxima vez llama, para no tener que ver tu rostro —espeté, esperando que se marchara.
Su mandíbula se tensó mientras regresaba a su auto.
—Lo siento, Edward.
—No existe suficiente arrepentimiento en este mundo como para que yo te perdone.
Asintió antes de entrar a su auto. La vi marcharse antes de respirar profundamente.
—Estuviste mucho más tranquilo de lo que me imaginé que estarías —comentó Roger, parándose junto a mí.
—Tan solo la quiero fuera de mi vida. —Suspiré, dándome la vuelta para entrar. Solo Dios sabía con lo que tendría que lidiar después.
—¿Qué put...?
—Ten cuidado —espetó Bella, colocando la sábana sobre el sofá.
—Papá estaba a punto de decir una grosería —me delató Levi mientras tomaba todas las almohadas que podía.
—Ooooohhhh —dijeron Toby y Chris, ayudando a Bella con las sábanas.
—¿Qué están haciendo, chicos?
—Estamos construyendo un fuerte, mami nos dio permiso —respondió Levi.
¿No deberían estar haciendo esto en la habitación de él?
—Vamos a dormir aquí afuera —me susurró Bella.
—¿También quiere dormir aquí, señor Cullen? Porque necesitaremos más almohadas si se queda —preguntó Toby contando las almohadas.
—No, el señor Cullen tiene trabajo, él solo jugará durante un rato —respondió Bella, todavía sin mirarme.
Ahora lo veo. Está enfadada.
—Está bien —dijeron los chicos mientras terminaban.
—Bella —la llamé cuando caminamos hacia la cocina, pero aún se rehusaba a mirarme—. Bella.
—No quiero saber. No quiero escuchar. Tengo a tres niños pequeños en la habitación de al lado quienes están hambrientos y emocionados. Haz lo que tengas que hacer. ¡Tan solo por favor, por favor, por favor! No me arrastres a tus problemas con Tanya. Edward, no puedo hacerlo. ¡No quiero lidiar con ella otra vez! Así que lidia tú con ella —me espetó, dando un profundo respiro antes de tomar jugo—. ¿Quién quiere jugo de manzana? —les gritó a los chicos, pero tomé su brazo antes de que se pudiera alejar.
Jalándola hacia mí, la besé fuerte. No me besó de vuelta al principio, pero lentamente se relajó y reciprocó mis acciones.
—¡Fuchi! —se burlaron los chicos, obligándome a que la soltara. Me giré y los miré irritado.
—Algún día ninguno de ustedes estará diciendo "fuchi".
—No corrompas a mis chicos. —Bella me soltó, siguiendo a los burlones niños de preescolar.
Cuando los alcanzó, saqué mi teléfono.
—Tennyson, quiero una reunión de accionistas a primera hora por la mañana el lunes, asegúrate que tenga la información de cada uno de ellos para mañana. —No le di oportunidad de responder antes de colgar y de dirigirme hacia la sala.
—Entonces, ¿qué película vamos a ver? —les pregunté.
—¡Batman!
—Es decir, tu autobiografía —se burló Bella.
Rodándole los ojos, me senté en el lado opuesto del sofá, junto a Chris.
—Sr. Cullen, ¿a qué se dedica? —me preguntó Toby.
—Soy un genio de la computadora —repliqué.
—¡Mi papá es un genio de la aviación! ¡Levi, nuestros padres son genios!
Bella se rio tan fuerte, que resopló.
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