Declarativa: SMeyer es dueña de los personajes, RuthlesslyYours escribió esta historia y yo sólo traduzco.
Capítulo beteado por Yanina Barboza, Beta de Élite Fanfiction (www facebook com/ groups/ elite .fanfiction)
Capítulo 28
La Entrevista.
BELLA.
No había hablado con él durante doce horas. No estaba tratando de ser una perra con él y no lo estaba ignorando a propósito, pero no sabía qué decirle. Edward se había mantenido alejado la mayor parte del tiempo después de que su bonita abogada me noqueó. Y ahora ambos estábamos en el auto afuera del estudio de Chatty Joy Nigthly Show. No podía moverme. No deseaba moverme.
—Lo siento. Debí haber intervenido antes. Yo solo quería que tú estuvieras preparada —dijo.
—No estoy enfadada.
—¿De verdad?
Negando con la cabeza, mis manos se movieron hacia mi collar.
—Estaba enojada. Me sentía herida en realidad. Pero supongo que lo entiendo. Tan solo... yo solo no quiero hacer esto, Edward. Por favor, no me obligues a salir allá afuera.
—Respira, Bella...
—Dios, esto va estar allí afuera para siempre. Ya he jodido lo suficiente la vida de Levi. ¡Algún día, uno de sus amigos va a sacar a la luz esto y él lo va a saber! No debí haberlo escrito. Soy una caza...
—¡Detente! ¡Joder, Bella, detente! Odio cuando haces esto. Seguimos dando vueltas en círculos, trayéndonos este sufrimiento y esto se tiene que acabar —susurró antes de abrazarme.
—Esto está tan jodido, Edward —murmuré—. Soy tóxica. Cada vez que trato de olvidar o seguir adelante, todo llega de golpe a mi mente. Estoy tratando de ser una buena madre para Levi. Pero yo...
—He estado hablando con Ben. —Suspiró, interrumpiéndome.
—¿Qué? ¿El Ben de Angela?
—Sí. —Asintió—. He continuado teniendo sesiones con él desde la primera vez. Él quería referirme a otro psicólogo, pero ya sabes lo cabeza dura que puedo llegar a ser. Creo que tal vez deberíamos ir a terapia juntos. Una sesión no es suficiente para un par de jodidos como nosotros.
Me reí, abrazándolo más fuerte.
—¿Alguna vez has pensado que el estar juntos es lo que está jodido?
Frunció el ceño ante la idea.
—Ya estaba jodido cuando te conocí, fue peor cuando te fuiste y solo ahora es que estoy encontrando mi camino. Tú me haces ser una mejor persona.
—Tú también me haces ser mejor persona. Siento mucho que traigo conmigo demasiado drama. —Sonreí.
—Le diré al chofer que te lleva a casa, yo haré la entrevista...
—Edward...
—No podemos cancelar ambos.
Deseaba decirle que cancelara, pero no podía. Besó mis labios rápidamente antes de bajar del auto y de hablar con el chofer. Lo vi caminar hacia la puerta y me despedí mientras él y algunos otros esperaban el elevador. Algunas personas miraban hacia el auto, sin duda esperando que yo saliera pero era una cobarde. Me quedé escondida detrás de la ventana entintada.
—Llegaremos a la casa en media hora, señora —dijo el chofer, pero abrí la puerta antes de que pudiera encender el auto.
Corrí hacia el elevador, tratando de no perder el valor mientras entraba. Podía sentir mis manos temblando mientras el elevador ascendía. Tuve que entrelazarlas para esconder los temblores cuando las puertas se abrieron.
—Tres minutos, gente. Tres minutos —gritó una mujer mientras corría de un lado a otro. Otra mujer estaba de pie junto a Edward, quien estaba al lado de la cortina que llevaba hacia el set y una audiencia repleta.
—¿Qué estás haciendo? —me preguntó un hombre amanerado viniendo hacia mí. Me revisó rápidamente.
—Yo...
—¡Maquillaje! ¡Maquillaje rápido! —gritó y en meros segundos, tres personas me estaban rodeando, llenado mi rostro de mierda.
—¡Aléjense todos! —espeté, alejándolos de mí. Ellos se paralizaron y Edward se dio la vuelta al escuchar mi voz, confundido.
El hombre frunció el ceño, estirándose una vez más para alcanzar mi rostro.
—Cariño...
—Gracias, pero estoy bien —dije tan amable como me fue posible antes de caminar hacia Edward.
Tomé su mano y sonreí.
—Creí que...
—Juntos —repliqué y me miró por un momento, pero no dijo nada.
—Entran al aire en tres, dos, uno.
—Siempre te protegeré —me dijo, besando el interior de mi muñeca.
—Bienvenidos a Chatty Joy Nightly, soy su anfitriona Joy Wolf y esta noche tengo al único e inigualable multimillonario y genio de la tecnología, dios griego, Edward Cullen, Director Ejecutivo de Empresas Cullen. —La anfitriona pelirroja en un vestido negro se puso de pie para recibir a Edward.
Los chiflidos y gritos eran similares a lo que me imaginaba sonaban en un club nudista cuando la atracción principal entraba. Edward soltó mi mano y caminó hacia el escenario. Le dirigió una pequeña sonrisa forzada a la audiencia, saludando antes de abrazar a la anfitriona y de tomar asiento en el sofá rojo.
—Ahora, si no han leído su libro, o al menos escuchado una cita de la sensualidad que derrochan sus páginas, me gustaría disculparme por sus vidas depresivas. ¡Damas y caballeros, por favor denle la bienvenida a la autora más vendida del New York y USA today, Isabella Swan! —gritó.
Nadie chifló ni gritó, pero al menos aplaudieron y vitorearon cuando entré al escenario. La hermosa pelirroja me atrajo entre sus delgados brazos, besando mis mejillas. Me soltó y me fui a sentar junto a Edward, quien discretamente me guiñó el ojo.
—Puedo sentir que este será un programa que nadie podrá olvidar —gritó mientras la audiencia vitoreaba—. Vaya, gracias a los dos por venir. Así que, esta es su primera entrevista juntos.
—Sí, Joy, así es, por favor sé gentil. —Edward sonrió y solo con eso, los chiflidos regresaron.
—Por lo que he leído, Edward, a ti no te gusta gentil, ¿cierto, chicas?
Jesucristo, tiren los billetes de una vez, pensé, cuando algunas mujeres se pusieron de pie para aplaudir como desquiciadas.
Edward sonrió, negando con la cabeza hacia ella y yo copié su acción. Él parecía estar controlado.
—Bueno, quiero escucharlo directamente de la boca de su mujer. Isabella, ¿todo lo que está en el libro de verdad pasó? ¿Incluso lo de la escena de la cocina... cuando su esposa estaba en la casa? —Fingió estar escandalizada. Pero me pude dar cuenta de que iba a hacer todo lo posible para sacar cada detalle... ese era su trabajo, después de todo.
Había llegado el momento.
EDWARD.
No podía salvarla. Si contestaba todas las preguntas, iba a parecer como si fuera un cabrón más exigente y controlador de lo que ya creían que era.
—Puede que esto sea una sorpresa para ti, pero Confesiones de la Puta de un Millonario es ficción. No es una biografía de Edward o mía —contestó, sorprendiéndome no solo a mí, sino al estudio entero. Lucía tranquila, en control incluso con sus piernas cruzadas y brazos descansando en su regazo. No se veía para nada nerviosa como me hizo creer que estaba.
—Así que, espera, ¿estás diciendo que nada de eso es verdad? —Joy frunció el ceño, mirando a Bella—. ¿Tú y Edward no estaban involucrados sentimentalmente mientras él estuvo casado con la modelo Tanya Denali?
Bella se sonrojó, mordiendo su labio inferior antes de contestar.
—Edward es muy respetuoso con su ex esposa. Yo solo era su asistente personal... sin embargo, eso no me detuvo de imaginar cosas. Pero en verdad, chicas, ¿alguna de ustedes me puede culpar?
Les preguntó a las mujeres de la audiencia, quienes aplaudieron en acuerdo con lo que dijo. La muy astuta iba a mentir para salir de esta.
—Pero ustedes dos tienen un hijo, ¿cierto? Un hijo de cinco años de edad. Hace cinco años tú estabas casado, ¿no es así, Sr. Cullen? —presionó Joy, su mirada trabada en mí. Se estaba comenzando a molestar porque Bella no decía lo que ella esperaba. Los jugosos detalles que ella deseaba se reprodujeran una y otra vez durante las semanas venideras.
—Tanya y yo estábamos separados cuando inicié nuestra relación. Jamás la engañé. Creo que también ella estaba saliendo con alguien en aquel entonces. —Sonreí, disfrutando la manera en que resoplaba por la nariz.
—Pero tu matrimonio terminó a causa de la Srta. Swan. ¿Siquiera fue un matrimonio real? ¿O también fue ficción? ¿El Sr. Cullen y la Srta. Denali se casaron por cuestiones de negocios?
—Bueno lo repito, mi libro es ficción. Todo es ficción, no deseaba que la protagonista quedara como una completa rompe hogares. Además, la idea de la amante de un hombre y su esposa bajo el mismo techo me intrigaba. Era una constante batalla de voluntades y sumamente entretenido para mí de escribir. La mitad del tiempo, deseaba que mi vida fuera así de intensa, pero muy a menudo me alegraba que se tratara de tan solo una historia —mintió ella y amé cada segundo de ello. Esa sonrisa, la manera en que peinó un mechón de cabello detrás de su oreja, todo gritó inocencia. Joy parecía estar lista para empezar a tirar mesas.
Sigue mintiendo, cariño. Nuestra vida personal es solo eso... personal.
—Me enamoré, Joy —intervine—. Me pareció incorrecto permanecer en un matrimonio en donde ambas partes eran infelices. Tanya y yo sabíamos que nuestra relación había llegado a su final incluso antes de que Bella entrara a nuestras vidas. No creo que vi lo miserable que era hasta que Bella llegó a mi vida.
—Bueno, estoy asombrada y un poco decepcionada. ¿Por qué no le han puesto final a todos los rumores de los tabloides? Durante las semanas pasadas, han estado publicando desagradables cosas.
Bella me miró y luego a Joy y se encogió de hombros.
—Mi editor me aconsejó que no lo hiciera. Cualquier tipo te prensa, es buena prensa. Es decir, no podía encender la televisión sin ver mi libro plasmado en cada canal. Admito que estaba un tanto, bueno, bastante contenta de que mi libro fue tan convincente que los lectores creyeron que todo era verdad. Pero en general, soy una persona un tanto aburrida...
—No quiero sonar como un profesor pero... —intervine una vez más.
—¡Puedes ser mi profesor cuando quieras! —me interrumpió una mujer de la audiencia.
—Ve ahora lo que les provocas hacer. —Bella se rio, palmeándome el hombro cuando una vez más la audiencia se volvió loca.
—Tranquilícense, chicas. Tranquilícense. —Joy se rio, aunque pude notar que estaba molesta por no obtener la historia que quería—. Si alguien se desmaya en mi programa, Sr. Cullen, le vamos a enviar a usted la cuenta.
—Me parece justo. —Bella asintió, guiñándome el ojo. No puedo creer que ella se negara a hacer esto. ¿De qué demonios estaba preocupada? Estuvo perfecta y natural en la entrevista.
—Me gustaría agradecerles a ambos por venir al programa. Ha sido entretenido, pero debí saberlo, esas malditas revistas mienten todo el tiempo —dijo Joy mientras se enfocaba en la cámara—. ¡Permanezcan sintonizados en este canal para disfrutar la música de nuestros invitados los Satellites Boys!
—¡Y estamos fuera del aire! —dijo alguien y las personas salieron, quitándonos los micrófonos. Joy nos miró molesta, luciendo como si se estuviera esforzando para tratar de descifrarnos.
—Gracias de nuevo por haber venido. Estoy segura que han logrado callar los rumores.
—Lo siento, ¿de qué estás hablando? —preguntó Bella, ladeando su cabeza, luciendo toda inocente.
—Bien jugado. Gracias de nuevo —dijo Joy y yo tomé la mano de Bella, sacándola de ese miserable lugar.
BELLA.
Nos subimos al auto y él poco más y me atacó. Sus manos deslizaron hacia abajo los tirantes de mi vestido cuando besó mi cuello. Noté que el chofer ya tenía puestos sus audífonos, pretendiendo no darse cuenta de lo que estábamos haciendo.
—Edward... —jadeé cuando mordió mi cuello y me bajó de un tirón el vestido, exponiendo mis pechos a sus dientes.
—Estuviste brillante —susurró, mordiéndome un pezón.
Mierda.
No podía pensar bien. Podía sentir como me estaba jalando hacia su red y cuando apretó mi trasero, cedí. Alcanzando su cuello, jalé su corbata antes de rasgar su camisa. Los botones salieron volando, pero a ninguno de los dos pareció importarnos. Besando su pecho expuesto, jalé su cinturón, tratando desesperadamente de abrir sus pantalones.
—¿Quién se iba a imaginar que mentir te excitaría tanto? —murmuré, buscando entre sus piernas y tomándolo entre mis manos. Su polla se estremeció en mis manos y abrió la boca para hablar, pero coloqué una de mis manos sobre sus labios y me puse sobre él—. Puedo verlo en tus ojos, Sr. Cullen. Me quieres follar duro, ¿no es así?
Su pechó subía y bajaba y podía sentir el calor de su respiración en mi mano. Le di un beso en la nariz y me tomó de la cintura, provocando que lo apretara más fuerte.
—No —dije, aflojando mi agarre cuando comencé a acariciarlo lentamente. Luchó por mantener los ojos abiertos, lo sentí relajarse ligeramente, moviéndose en mi mano—. Arráncame la ropa interior, Sr. Cullen.
Tocó mi coño y brinqué. Se tomó su tiempo, frotando sus dedos sobre mí.
—Ahora... Cullen —gemí. Jaló y el encaje mordió mi piel.
Tomándolo, me lo coloqué en mi entrada, frotando mi humedad sobre él. Lentamente bajé mi cuerpo hasta que su punta entró, antes de alejarme.
—Gah, mierda... —espetó Edward y sonreí ante sus casi incoherentes palabras.
—Paciencia, amor —dije, besando su nariz. Me miró impaciente y de nuevo me bajé lentamente sobre él. Antes de poder introducirlo por completo, aferró mi cintura y se adentró de golpe en mí—. ¡Joder! —jadeé, arqueando mi espalda.
—Me controlas en todos los sentidos, pero no en este, jamás este —dijo, atrayéndome entre sus brazos—. Quiero escucharte gritar, nena.
Apropiándose de mis labios con los suyos, me besó salvajemente, su lengua luchando contra la mía.
Me levantó sobre él, y luego repentinamente embistió ferozmente en mi interior.
—¡Joder! —Lo hizo otra vez, profundamente. Tan profundo que lo pude sentir en mi cérvix.
—Edward.
Besó mi cuello, aferrando mis pechos con sus manos.
—Sabes pecaminosamente —murmuró—. Jamás me voy a saciar de ti.
—Ed... wa... rd... —Enredó sus brazos a mi alrededor, y se deslizó hacia abajo para embestir dentro de mí.
En un rápido movimiento, me acostó de espaldas sobre el asiento del auto y levantó mi pierna antes de embestir.
—¡Sí... ay... sí, joder... Edward! —Me aferré de su cabello cuando me miró. Su sudor cayendo sobre mí.
—Córrete conmigo, nena —gruñó.
—¡Edward, yo... joder... joder... EDWARD!
—Bella —jadeó, paralizándose cuando se corrió en mi interior. Agotado, colapsó sobre mí—. Aún lo tenemos.
Me reí, pasando mis manos sobre su cabello.
—¿Pensaste que no era así?
—No, pero me gusta asegurarme. Si de mí dependiera, andarías todo el día desnuda y te tomaría en cualquier momento que pudiera. —Besó mi pecho.
Me hizo estremecerme.
—Tal vez cuando Levi tenga una cita de juegos con Chris, podemos hacerlo. Pero solo si tú también te desnudas.
—Por supuesto —dijo como si fuera algo obvio, antes de alcanzar su teléfono que apenas comenzaba a timbrar para contestar.
Se sentó, pero yo permanecí relajada y felizmente follada sobre el asiento antes de colocar mis pies sobre su regazo y de disfrutar su toque.
—Cullen —dijo en el teléfono. Asintió después de algunos momentos—. Eso está bien, gracias, Roger, deberíamos llegar pronto a casa.
—¿Está bien Levi? —Me levanté sobre mis codos, mirándolo con incertidumbre.
Asintió de nuevo mientras colgaba.
—Llevaron el nuevo cachorro de Levi, Roger lo escondió en nuestra habitación.
—¿Cuánto entrenamiento va a necesitar? —Fruncí el ceño, no estando segura si estaba lista para la sorpresa esperando en nuestra habitación.
Edward nuevamente descansó sobre mi cuerpo.
—Tiene poco entrenamiento, porque quiero que Levi se encargue del resto. Será bueno para ambos.
—¿Qué raza de perro es?
—Es una sorpresa —se burló, besando mis labios.
Envolví mis piernas alrededor de su cintura.
—Te propongo un trato.
Arqueó inquisitivamente una ceja.
—¿Sexo a cambio de información?
—Sexo enloquecedor tan solo por el nombre de la raza. —Recorrí mi lengua sobre sus labios.
—Es un pastor alemán blanco.
