Paredes blancas y acolchonadas acompañan a la niña.

"no, por favor! Tengan piedad!"- grita ella aferrándose a lo único que encuentra en ese putrefacto pero jodidamente limpio lugar….

Su mente en lo único que le queda, incluso la dignidad ya la perdió.

No estoy loca! Se los suplico otra vez no!- el temor se nota a kilómetros en esa voz tan rota tan rota como ella misma.

Las terapias de choque son la amenaza más común en ese lugar.

La piel de las muñecas y los tobillos arden por la fricción que siente al tratar de zafarse pero las muy malditas cumplen su función y no le permiten pararse de esa cama donde le darán su tratamiento final: lobotomía ha dictaminado el psiquiatra o, como ella prefiere llamarlo, el monstruo inhumano que la ha condenado a una vida sin vida.

Pensando de nuevo quizá sea lo mejor. Una vida sin vida….