[¡WAAAAA! ¿Esperabais con ansias este cap? / quería dar las gracias por los reviews, la verdad es que me hace mucha ilusión saber que os gusta mi primer fic, ¡y simplemente decir que espero que os guste mucho este cap!]

[Simplemente recordar que yo no he creado ninguno de los personajes que saldrán en este fic, todo pertenece a Soul Eater de Square Enix, sin más demora... ¡Qué empiece el show!]

MAKA'S POV:

A la mañana siguiente me desperté adormilada, como siempre, pero ilusionada porque era el primer día de clases en Shibusen, aun que tenía una sensación extraña.

Había dormido fatal, en mi cabeza aún estaban grabadas partes de sueños que había tenido.

Un piano, una canción, unos ojos rojos como el fuego… Pero pronto todos esos pensamientos se fueron de mi cabeza y, después de ponernos el uniforme (que se basaba en una camisa blanca, corbata y una falda plisada) nos fuimos al comedor para tomar el desayuno Tsubaki y yo.

A las ocho empezamos las clases. Estaba emocionada, pero resultó ser de lo más aburrido, pero cuando creía que no podría aguantar más y me dormiría detrás de mí enorme libro, vi como un chico de pelo blanco y ojos rojos bajaba donde se encontraba la mesa del profesor, y sin decir una palabra se sentaba encima de ésta. Nadie le decía nada. Nadie le miraba.

¿De dónde había salido? Miré a mí alrededor a todos los alumnos pero ninguno se inmutaba ante ese chico de sonrisa burlona que me observaba, y con una mano, me saludaba y me guiñaba un ojo. Me giré hacia Tsubaki, que se estaba aguantando la cabeza con las manos y tenía la mirada perdida.

- Tsubaki, ¡Tsubaki! – susurré para que solo ella fuera capaz de oírme.

- ¿Qué pasa? – dijo aún en el limbo.

- ¿Quién es él? – dije haciendo un movimiento con la cabeza hacia la mesa del profesor.

- ¿Quién? – dijo mirando disimuladamente.

- Ahí, en la mesa del profesor. – susurré.

- Allí no hay nadie. – dijo con una ceja arqueada.

Y así era, el chico de ojos carmesí había desaparecido tan misteriosamente como había llegado.

¿? POV.

Ahora tenía la prueba. Sabía que ella me podía ver. Oír. Sentir. Me senté en el suelo de la habitación de música, agotado.

Realmente cansaba concentrarse tanto en tu alma casi inexistente para intentar hacer que tu cuerpo parezca el de una persona humana.

Relajé todos mis pensamientos y poco a poco mi cuerpo fue convirtiéndose en la figura incorpórea que es. Sombras casi inexistentes.

Pero, ¿por qué ella me podía ver? Hacía tres años que estaba en esta escuela, sin rumbo, solo, únicamente con el piano. ¿Por qué, ahora, decidía aparecer ella?

¿Será que, quizá, es ella la persona de la que me habló él hará tres años atrás?

*Hace tres años*.

Era débil, pero oía el murmuro de la gente a mi alrededor. Algunos sollozaban, otros simplemente… escuchaban. Abrí los ojos y vi la escena en la que mi cuerpo, sin vida, se encontraba en uno de los jardines de Shibusen. Las personas de mí alrededor, morbosas, observaban mi cuerpo descansando en el suelo, horrorizadas. De repente, se me ocurrió observar mi cuerpo, que era una imagen mía transparente, todo mi cuerpo se veía en colores claros y transparentes, y una fina línea de luz seguía todas las líneas de mi cuerpo.

- Esto es lo que deseaba… - susurré.

- ¿De verdad? – dijo una voz detrás de mí.

Mi cuerpo flotante se giró y se encontró con la silueta de un hombre con una capa negra que no dejaba ver ni su cuerpo ni su rostro.

- ¿Eres la muerte?

- No. – Respondió con voz divertida. – Este es el momento en el que viene tu castigo.

- ¿Castigo?

- Por haber provocado tu muerte. – dijo pacientemente.

- ¿Estás de broma? – arqueé una ceja.

- No. – dijo seriamente. – Te diré como funciona.

Iba a responderle cuando con un dedo me obligó a callarme y prosiguió.

- Las almas que no decidieron su muerte escogen un lugar, un momento, que vivir para siempre. Las almas que provocan su muerte deben permanecer en el lugar en el que murieron y buscar el alma con la que encajan o pertenecen, que, como llaman los humanos, es la… ¿Media naranja? – enseñó una sonrisa torcida. – Por lo tanto, debes encontrar a esa alma, cuidarla y protegerla, hasta que la vida de ésta llegue a su fin.

- Así que tengo que encontrar a una chica, cuidarla hasta que muera y entonces, ¿qué?

- No, Soul. No es una chica. Tienes que encontrar al alma que encaja con tu alma.

- ¿Y cómo lo sé?

- Lo sabrás.

- ¿Y si nunca viene a Shibusen y yo no puedo salir de aquí?

- Entonces… tendrás que quedarte para siempre aquí – dijo divertido. Chasqueé la lengua mientras observaba como desaparecía mezclándose con una dulce ventisca.

-.

Desde ese día, todos los días y horas de mi vida las había dedicado a intentar huir de ese maldito internado, sin éxito.

¿Y si era ella? ¿La chica a la que llevaba esperando 3 años?