¡ÑAAAAAAAA! ¿YA ECHABAIS DE MENOS NUEVO CAP? ¡ESPERO QUE SÍ! Y COMO SOY MUY BUENA, ¡AQUÍ OS DEJO UNO BASTANTE LARGUITO! GRACIAS POR LOS REVIEWS, ¡ME ANIMAN MUCHO A CONTINUAR! YA ME DIRÉIS SI OS GUSTA EL RUMBO QUE ESTÁ TOMANDO LA HISTORIA O ALGUNA MEJORA, YA QUE ES MI PRIMER FIC :3

[Simplemente recordar que yo no he creado ninguno de los personajes que saldrán en este fic, todo pertenece a Soul Eater de Square Enix, sin más demora... ¡Qué empiece el show!]

MAKA'S POV:

Los días siguientes en Shibusen fueron divertidos y agradables. Black Star, Tsubaki y Kid eran unas personas increíbles, y aun que eran muy ruidosos y egocéntricos (ya que tanto Kid como Black Star vienen de muy buena familia) no eran crueles con Tsubaki y conmigo y nos trataban bien y nos ayudaban.

Me despertaba, desayunábamos, íbamos a clases, comíamos, íbamos a la pista a jugar a baloncesto, estudiaba un rato y me iba a la cama a dormir. Esa era mi rutina diaria.

El sábado por la mañana me desperté temprano, Tsubaki aún seguía durmiendo. Decidí no despertarla y, después de vestirme con un jersey y unos vaqueros y hacerme mis dos coletas me fui a buscar algo para desayunar al comedor. Después de tomar un zumo de naranja y una tostada me dispuse a irme de nuevo a la habitación cuando las notas de un piano hicieron que todos los pensamientos que tenía en mi cabeza se desvanecieran y solo escuchara esa melodía. Y de nuevo me perdí en ese melancólico sonido y lo seguí inconscientemente, como si fuera hechizada. Mis piernas no hacían caso a mi cabeza, que se dirigían de nuevo hacía la sala de música de la residencia de chicos. Cuando estaba a punto de llegar a la puerta, la melodía finalizó por lo que desperté de mi estado.

"¿Qué hago aquí?" Dije para mis adentros mientras me daba la vuelta para volver a mi habitación, pero un estruendo me hizo dar un salto de sorpresa.

Había sonado como un fuerte golpe en el piano. Las notas hicieron un estruendo ensordecedor.

Me dirigí hacia la puerta sin hacer ruido y la abrí con cuidado intentando parecer desapercibida.

Me quedé bloqueada. En blanco. Paralizada. Asustada.

Estampado contra las teclas del piano vi al profesor Peter agonizando mientras un chico de cabello albino y ojos rojos se le acercaba amenazadoramente y le ponía la mano en su pecho. En el rostro del chico de ojos carmesí se dibujó una sonrisa amenazadora mientras cerraba los ojos lentamente y el profesor poco a poco se iba poniendo pálido.

Quería huir, pero mis piernas no respondían.

De repente, el profesor dejó de respirar forzosamente y sus ojos se perdieron en un oscuro vacío, mientras el chico que aún tenía la mano sobre el pecho del cuerpo inmóvil del profesor, hundió los dedos en el interior de Peter y, para mi sorpresa, sacó una especie de luz blanca de su cuerpo. Después de eso, el cuerpo del profesor desapareció como una tormenta de verano. El chico de pelo blanco se quedó con los ojos cerrados apoyado en el piano, y con la extraña luz blanca entre sus dedos.

Seguía sin poder reaccionar.

"¿Qué hago?" dije para mis adentros.

SOUL'S POV:

Con los ojos cerrados, me concentré en el alma que sostenía en mis manos. Exquisita.

Dentro de mi sentía que hacía una eternidad que no comía, pero en realidad solo hacía una semana.

Jugué un poco con esa pequeña luz entre mis dedos, moviéndola, imaginando su sabor antes de llevármela a la boca. Tenía que disfrutar mi único banquete de la semana, ¿no?

Abrí los ojos esperando encontrarme con esa exquisita luz cuando, para mi sorpresa, me encontré con unos ojos verdes que ya era capaz de reconocer bastante bien.

Maka se encontraba dentro de la habitación observándome.

"Mierda" pensé para mis adentros, mientras observaba su rostro atemorizado.

Me dirigí hacia donde se encontraba ella con el alma de ése viejo aún entre mis dedos. Me paré justo enfrente de ella y vi que sus piernas flojeaban, y, en un segundo, su cuerpo hacia la intención de desplomarse en el suelo.

"Más mierda" chasqueé la lengua mientras intentaba cogerla, pero mi incorpórea figura atravesaba su blanca piel, y la dejaba caer al suelo.

"¿Qué hago? ¿Qué hago? ¿Qué hago? No puedo hacer nada, ¡soy un fantasma! Espera, ¿de qué te preocupas? ¡Simplemente para de pensar!" dije para mis adentros, discutiendo conmigo mismo mientras daba vueltas por la habitación.

Me senté en el suelo, agotado, mientras observaba el cuerpo de Maka Albarn que yacía en el suelo, inmóvil. De repente, me di cuenta de que aún tenía el alma de ese estúpido viejo en mis manos, y poco a poco, decidí comérmela.

Era la primera alma que me comía desganado. Mientras la saboreaba sentí como mi cuerpo se llenaba de esa energía que me hacía electrizar y sentirme un poquito más vivo. Me la acabé y ella seguía aún inconsciente, y como no me quería marchar de allí sin asegurarme de que ella no diría nada sobre mí, me dirigí a Elizabeth y la acaricié con el máximo cariño.

Era el único objeto que 'Él' (el hombre de la capucha) me permitió tocar en este estado. Me dijo que sería una conexión y el único entretenimiento para mí aquí. Así que tuve que aprender a tocarlo. Y en tres años tuve el suficiente tiempo para hacerlo. Me senté en la banqueta negra y empecé a tocar ese piano, a sentir el ritmo bajo las yemas de mis dedos, y cerré los ojos al sentir la melodía que producía yo, improvisando. Después de unos minutos escuché un ruido tras de mí y paré inmediatamente y me agaché frente a Maka que, con sus coletas revueltas se movía en el suelo, incómoda.

- Maka – susurré. Ella gruñó molesta y abrió un ojo. Después el otro. Después me miró durante un largo rato y al cabo de unos segundos, al recordar lo anteriormente ocurrido se incorporó rápidamente y se alejó de mí, apoyando su espalda en la pared. No me moví. Nos quedamos unos segundos en silencio. Ella quería hablar pero algo se lo impedía. Al fin, suspiró y se dispuso a hablar.

- ¿Vas a matarme? – pronunció en un susurro ahogado. Ante su tono y su rostro angustiado solté una risita.

- No, Maka, no voy a matarte. – dije sentándome en frente de ella, pero sin acercarme.

- ¿Qué eres? – dijo en un tono de voz casi inexistente.

- ¿Qué crees que soy? – dije divertido. Su respuesta tardó en llegar. No paraba de mirarme con sus ojos verdes y eso me incomodaba un poco. Hacía tres años que no hablaba ni tenía contacto con alguna persona humana.

- Un alien o algo así – su respuesta me hizo reír y ella, agachó la cabeza cubriendo su rostro con su flequillo rubio.

- Soy algo así como un ángel – dije guiñándole un ojo.