[Simplemente recordar que yo no he creado ninguno de los personajes que saldrán en este fic, todo pertenece a Soul Eater de Square Enix, sin más demora... ¡Qué empiece el show!]

MAKA POV:

Pasaron dos semanas.

Dos semanas en las que Soul no paraba de seguirme a cualquier lugar al que fuera.

Al principio decidí ignorarle, aunque la curiosidad me mataba por dentro, pero cada vez se iba haciendo más y más complicado.

Se burlaba de mi enseguida que hacía algo mal (era bastante a menudo ya que soy algo torpe) y la mirada burlona que siempre acompañaba con su sonrisa de tiburón me incomodaban mucho.

Y ya no os imagináis el hecho de que soy la única que puede verle y escucharle.

La única que puede escuchar sus estúpidos comentarios llenos de sarcasmo.

Soul ya no me daba miedo, bueno, quizá un poco, pero si quisiera haberme hecho daño ha perdido muchísimas oportunidades en las que lo podría haber hecho, ahora lo único que sentía era curiosidad, y molestia.

- ¿En qué piensas? – sentí el susurro de su voz desde abajo, ya que estaba sentado en el suelo, al lado de mi mesa de clase.

- Pues, en lo que dice el profesor – mentí susurrando para que solo me pudiera escuchar el y los demás no pensaran que hablaba sola.

- Ya… - dijo irónicamente mientras se levantaba del suelo y se dirigía a no sé dónde.

Apoyé la cabeza entre mis manos y lancé un suspiro. Había intentado hablar durante estas dos semanas por lo menos mil veces sobre qué era él realmente, que había hecho con el profesor y porque me seguía a todos lados. Pero lo único que hacía era sonreír maliciosamente y desviar el tema, o simplemente, desaparecer atravesando una pared para luego, aparecer a la hora y media.

Sonó el timbre que indicaba que la última clase del día había terminado. ¡Siiiiií! ¡Por fin! Me levanté de un salto y empecé a recoger mis libros cuando sentí a alguien detrás de mí. Suspiré.

- Realmente estás empezando a tenerme harta Sou… - me giré para encontrarme a Tsubaki con una ceja arqueada.

- ¿Sou…? – hizo un movimiento con su mano para indicarme que continuara la palabra.

- ¡Sou…lamente hablamos por las noches! ¡Deberíamos salir esta tarde! – Improvisé y Tsubaki sonrió.

- ¡Es cierto! Que te parece si… ¿Te enseñamos un poco Death City? – Y es que, no había salido de Shibusen desde que había llegado.

- Me parece buena idea. – dije con una sonrisa, cuando una brisa invisible sopló en mi nuca.

- Ni se te ocurra – oí susurrar a una masculina y grave voz. Intenté disimular mi reacción y acompañé a Tsubaki hasta nuestra habitación, ante la atenta mirada detrás de mí de Soul, que nos siguió durante todo el rato refunfuñando.

Entré en la habitación y dejé en el suelo mi cartera y me dirigí de nuevo a la puerta.

- ¿Te marchas? – dijo Tsubaki extrañada.

- Síp… quiero tomar un poco el aire – sonreí lo más real que pude y abrí la puerta para encontrarme a Soul apoyado en la pared de enfrente, esperándome. Suspiré y cerré la puerta y, con una seña de cabeza, le dije a Soul que me siguiera hacia la terraza.

Llegamos al punto más alto de Shibusen y vi como Soul me adelantaba fácilmente y se sentaba frente a la verja mientras yo me quedé detrás de él, levantada.

- Suéltalo ya, no te quedes con las ganas – dijo malhumorado.

- ¿Quién te crees que eres? – dije entre dientes. Esperé una respuesta de su parte, pero no llegó.

- Quiero decir, tú no eres nadie para decirme si puedo salir o no de este maldito internado – le oí refunfuñar.

- ¿No vas a decir nada? – Empecé a perder los nervios. – Estoy empezando a estar un poco demasiado harta de ti, de tus sarcasmos, de tus burlas, de tu constante presencia, de tu actitud de mandón, y de que me sigas a todos lados. – Esta vez se dignó a mirarme arqueando una ceja con el semblante serio.

- ¿No te das cuenta de que no eres nadie para meterte en mi vida? – dije en un grito ahogado. Soul se levantó lentamente con la mandíbula apretada, intentando callarse algo. A paso lento se puso justo delante de mí, realmente era amenazante. Envueltos en esa silueta toda blanca unos ojos rojos amenazadores me observaban de muy cerca. Demasiado. Y cada vez más. Casi sentía los mechones albinos de su flequillo hacer cosquillas sobre mi oído, y justo cuando pensaba que estaba a milésimas de atravesarme, escuché sobre mi cuello:

- No te atrevas a buscarme, por qué no me vas a encontrar. – Su voz rasgada llegó a mi cuerpo en forma de escalofrío mientras su figura se desvanecía con la brisa y me quedaba sola y desconcertada en esa terraza.


Esto empieza a ponerse interesante... no me he podido resistir a subir un nuevo capitulo ya que ayer no avancé demasiado con la historia... ¡Pero hoy sí!

Espero que os guste y que me dejéis un review, ¡que siempre me ayuda y me motiva mucho para continuar!

Nada más, espero que acabéis de tener una buena semana y... ¡Nos vemooooooos!