Antes de nada, pedir disculpas de rodillas por la demora, al final del capitulo explicaré el porqué de mi tardanza y algunas cositas más :3 .

Por cierto, os quería decir que desde hace algún tiempo uso una canción en piano para escribir este FanFic que realmente adoro y que creo que sería el tipo de canción que tocaría el Soul de este FanFic, así que me pareció que quizá la queríais escuchar mientras leíais los caps para entrar más en la historia.

La canción en si, se llama 'Musique pour la Tristesse de Xion' y es del disco de Kingdom Hearts Piano Collections. Y sí, como dice el nombre del álbum, es del juegazo Kingdom Hearts. La podéis encontrar por YouTube. ¡Decidme en los comentarios que os parece! ¿Creéis que sería el tipo de canción que tocaría Soul?

Bueno, nos vemos al final del cap donde explicaré más cositas. Ahora, ¡disfrutad del cap!

[Simplemente recordar que yo no he creado ninguno de los personajes que saldrán en este fic, todo pertenece a Soul Eater de Atsushi Ohkubo *gracias por la corrección:'D* y Square Enix, sin más demora... ¡Qué empiece el show!]


NO ONE'S POV:

Silencio. Silencio incómodo y denso, si no fuera rasgado por el sonido de unas notas que a Maka le resultaban muy familiares. Observó a Arashi, que con sus ojos azules y vivaces le explicaba algo que en ese momento no le interesaba demasiado.

MAKA'S POV:

¿Cómo me podía afectar tanto esa melodía?

- Entonces la protagonista cogió un arco y se dispuso a apuntar a la presa cuando… - dejé de escuchar. En mi mente solo había espacio para esas notas.

- ¿Maka? – escuché a lo lejos. Mi nombre volvió a ser repetido varias veces. Sentía que alguien balanceaba mi cuerpo pero no me importaba.

- ¡MAKA! – sentí un grito ahogado que me hizo volver a la realidad.

- Dime – dije incorporándome y sintiendo que mis pupilas volvían a enfocar al mundo real.

- ¿Me estabas escuchando? – El moreno hizo un puchero tierno.

- Esto... Claro. – mostré una sonrisa torcida.

- No te creo. – Se cruzó de brazos, fingiendo que estaba molesto.

- Bueno… - suspiré. – Ara, deberías irte. Tengo que estudiar. Y se supone que no puedo tener visitas hasta los sábados. – susurré.

- Entonces el sábado vendré a verte. – dijo mientras se levantaba de la cama donde estaba sentado y yo hacía lo mismo.

- Bueno… - dije con una sonrisa, aun medio perdida en las notas que seguía escuchando.

- Hasta entonces – se acercó a mí y me dio un abrazo que me pareció eterno. Me liberó de su firme atadura y se despidió con una sonrisa mientras cerraba la puerta.

Me tiré literalmente en la cama y me puse boca arriba. Cerré los ojos y escuché la misma melodía que me unió a Soul hace unos meses atrás. Se me erizó la piel tal y como me pasó la primera vez.

Estiré una mano hacia el techo, casi creyendo sentir su presencia, entrelazando sus incorpóreos dedos con los míos.

Cuanto hacía que no hablábamos. ¿Dos meses, quizá?

- Por qué me sentiré tan vacía… - susurré inconscientemente mientras apretaba mi mano suspendida con rabia, en forma de puño, intentando agarrar su presencia que, realmente, no se encontraba allí, si no, en la habitación justo arriba de la mía.

La sala de música…

SOUL POV:

Un mes atrás.


- Hey… - Vi a Maka con el pelo semi recogido en un moño, dejando algunos mechones de su pelo rubio cayendo por la espalda.

- Bueno, bueno… - sonreí. – Pensaba que la señorita se había olvidado de mí.

Maka se sentó a mi lado, en el tejado del internado.

- ¿Cómo sabías que estaría aquí? – dije mientras me tumbaba con las manos entrelazadas apoyadas en mi nuca.

- Era el único sitio donde no he mirado. – susurró mientras miraba el cielo oscuro, que hoy estaba despejado.

Nos quedamos en silencio. Solo se escuchaban los búhos del bosque que rodeaba el internado y alguna que otra risa de dentro del edificio.

- ¿En qué piensas? – dijo Maka mientras se estiraba a mi lado.

- En lo hermoso que sería volver a la vida. – susurré mientras me desordenaba el pelo.

- ¿Por qué te suicidaste? – dijo Maka inconscientemente, para luego arrepentirse de ello de inmediato.

- ¿Por qué eres tan curiosa? – Sonreí. Ella se encogió de hombros. Suspiré antes de comenzar.

- Yo… era un chico algo… ¿Problemático? – Maka soltó una risita al oír aquello. – Oye, ¿qué pasa? – me hice el ofendido.

- Qué por cómo eres, lo imaginaba. – Se giró, poniéndose de costado para observarme. Seguí hablando.

- Yo pertenezco a una familia bastante adinerada y que debe mantener su estatus social a la altura. Y yo era todo lo contrario de lo que esperaban. Ellos imaginaban a un chico de elegante sonrisa, con el pelo perfectamente cortado y que llevara camisa todos los días. Amable siempre, respetuoso, conformista y amigable. Y yo soy tan capullo que creo que solo por fastidiar, fui todo lo contrario – reí incómodo mientras me revolvía los mechones de pelo.

- Me escapaba con la moto, iba a las afueras de la ciudad o a la playa y me quedaba allí todo el día, simplemente por no ir a clases. Por todo eso, me encerraron en este internado, y además, me obligaron a tomar clases de piano – Suspiré. – De aquí no podía salir para ver el mar. Tampoco podía escaparme a correr con mi moto por el bosque. No podía salir, y mucho menos quedarme en la habitación. Los profesores pasaban y me obligaban a ir a clases, aunque a veces, encontraba la forma de venir aquí al menos, una hora. – sonreí. – Bueno… por mucho que me obligaran a ir a clases nadie me obligaba a estudiar o a atender, así que mi actividad principal era molestar a la profesora, dormir y coquetear con chicas de las que ni recordaba el nombre. Por las tardes iba a clase de piano, realmente me gustaba pero no le di el placer de saberlo a mi padre. Él se cabreó mucho y decidió que me llevaría a un colegio militar durante años. Y después de eso debería casarme con la mujer que el decidiera, y darle nietos que él educaría. Me sentía tan encerrado… - Observé a Maka que me miraba con los labios apretados en una fina línea y su ceño fruncido.

- ¿Decidiste suicidarte por eso? – dijo en un susurro que se llevó la brisa de la noche.

- No. – dije al instante, sin pensármelo.

- ¿Entonces?

- Me suicidé para liberarme. Para dejarles claro a todos que antes de perderme, de no ser quien era realmente, prefería… renunciar a todo…

- Maka me observó pacientemente. De repente, algo dentro de ella se revolvió y se levantó acelerada.

- Maldición… había quedado con Ara… ¡nos vemos luego! – Bajó acalorada por las escaleras y escuché sus rápidos pasos por todo el internado. Me incorporé, quedando sentado apoyado en las palmas de mis manos.

- Así que solo de nuevo… Soul… - susurré, perdido en la inmensidad del cielo nocturno.


UNOS DÍAS DESPUÉS.


- ¡Bueeeenas Maka! – dije atravesando la pared para llegar a su habitación. Me quedé observando cómo se ponía unas botas.

- ¿Vas a salir? – dije con una mueca.

- Sí. He quedado con alguien para ir a la biblioteca. – dijo incorporándose y abriendo la puerta. La seguí.

- Oh, interesante, cuéntame más. – dije de forma irónica. – No será un tal Arashi, ¿verdad? – me puse enfrente de ella.

- Sí. – dijo moviendo sus coletas, exasperada. Me quedé atrás viendo cómo se marchaba.


UNAS SEMANAS MÁS TARDE.


Acariciaba las teclas del piano, expresando en notas todo lo que guardaba dentro de mí. Maka estaba a mi lado, sentaba en la banqueta, observando como tocaba.

Hizo un intento de apoyar su cabeza en mi hombro, pero sus cabellos me traspasaron fácilmente. Mi mirada extrañada por ese gesto tan cariñoso suyo se topó con la suya avergonzada y, ruborizada, se incorporó.

- Algún día me enseñarás a tocar el piano. – dijo intentando desviar mi atención de su gesto.

- Con lo torpe que eres, lo veo misión imposible. – dije entre risas, que ella me hizo callar solo con una mueca por su parte.

- No seas malo – dijo con un puchero que me hizo sonreír. Seguí tocando y aproveché para enseñarle algo sobre el instrumento.

- Oh… - me interrumpió.

- ¿Qué pasa? – dije parando de tocar.

- Yo… debo irme. – se levantó y se dirigió a la salida lentamente.

- ¿De nuevo? – dije entre dientes, mirando al suelo furioso.

- Adiós… Soul. – dijo cerrando la puerta de la clase de música.

- Adiós… - escupí mientras cerraba bruscamente la tapa de las teclas del piano, haciendo un estruendo ensordecedor.

- Así que esas tenemos, verás quien es Soul Evans, Maka. – grité en mi interior mientras desaparecía de esa habitación.


¿Y bien? ¿Qué os ha parecido este cap? A mi me ha costado bastante escribirlo, no sabía muy bien como expresar como se sentía Soul, tan solo antes de conocer a Maka, tan olvidado, solo capaz de hablar consigo mismo e incluso odiándose por ser su única compañía.

Y ahora, que después de saber como se siente de nuevo al tener un compañero, alguien con quien hablar, esa persona te deje de lado por otra... Soul se siente realmente enfurecido e impotente. No sé si lo he expresado muy bien en el cap D: .

Bueno, los motivos de mi tardanza. Justo después de subir el Cap 10 entré en semana de exámenes finales, así que me puse a estudiar como una loca para intentar aprobar y remediar las horas durante el curso en las que había estado dibujando, escribiendo, y las tardes sin hacer nada a excepción de leer manga o ver anime (xD).

Después de esa semana, me fui a un viaje con mis compañeros de instituto a Roma durante cinco días en los que no tuve internet ni wifi. Estos italianos... ¡son unos rácanos!

Después del viaje, hice una recuperación, que por cierto, ¡he aprobado! ¡YAAAAAY!

No os diré que no he tenido tiempo de actualizar porque os mentiría... He tenido tiempo, pero realmente no tenía muchas ganas, estaba cansada o pensando en otras cosas, y para hacerlo mal, he preferido esperar un tiempo para pensar en lo que realmente quería escribir en este cap y que me quedara lo mejor posible.

De nuevo, perdón por la tardanza T^T . A partir de ahora, ¡actualizaré muchísimo más rápido!

Creo que no tengo nada más que añadir. ¡Ah, si! Decidme en los comentarios que os parece la canción, si realmente creéis que sería una melodía que tocaría Soul.

Nada más, gracias por haber tenido paciencia y seguir este FanFic, te agradecería mucho que me dejaras un Review (¡me animan demasiado a continuar!) y desearos un buen inicio del Verano...

¡Hasta la próxima!