CAPÍTULO 1 PROPAGACIÓN

Estaba jodido.

Estaba realmente hecho polvo, mejor dicho…me encontraba como la mierda. Ahí estaba yo, tirado en mi cama revuelta, en mi solitario apartamento revolcándome en mi propio malestar y contando las putas horas para tragarme de nuevo mi alivio en forma de pastilla. Llevaba más de una semana con tos, fiebre alta, escalofríos y sudoración excesiva. Y tenía que dar gracias a que hoy, al fin, me encontrara mucho mejor.

Bienvenida, gripe de los cojones.

Casi podía resultar cómico…Había tenido que pillar el jodido bicho en pleno mes de agosto. Y para mi, lo peor de todo era estar sin hacer absolutamente nada en todo el santo día. Mi médico, el amable señor Stevenson, me había recetado un cargamento de antibióticos, paracetamol y demás mierdas surtidas y me había aconsejado que guardara reposo. Después de años de trabajo ininterrumpido, después de estar siempre al pie del cañón en mi puesto, mi médico me había dado la baja laboral con mucho cariño.

Jasper, mi amigo, compañero de trabajo y el ser más capullo de toda la tierra a tiempo completo no tenía otra cosa que hacer más que reírse de mi; según él, cada vez que me llamaba por teléfono para preguntarme por mi precario estado de salud decía que era un blando y un llorica. Para él era increíble que un bichito tan insignificante e invisible para el ojo humano pudiera dejar fuera de circulación durante días a alguien como yo. Una persona preparada y cualificada.

Un bombero.

Estaba preparado física y mentalmente para superar los retos, las pruebas y las situaciones más duras posibles. La altura, el calor, las llamas, el agua…rapidez y cabeza fría ante el peligro…

Y un puñetero virus había podido conmigo.

Abrí un ojo con mucho menos esfuerzo que en días anteriores y miré a mi alrededor; si lo llego a saber no lo hubiera abierto. La casa no podía estar más revuelta, sucia y llena de mierda. Tampoco era de extrañar, no era nada nuevo. Apenas pasaba tiempo aquí en mi apartamento ya que la mayoría de las veces me quedaba en el parque de bomberos. Pero ahora era imposible si no quería contagiar a la mitad de la puta plantilla.

Me encantaba cuando tenía que hacer guardia porque de esa manera no estaba solo. Estar allí con mis compañeros era como estar en familia. Éramos una familia, se podía decir que todos dependíamos un poco de todos. Desde muy joven tuve que buscarme la vida yo sólo…No estaba acostumbrado a nada que fuera vagamente familiar. Ni cenas de Navidad, ni comidas los domingos en casa de los padres…ni tan siquiera un cumpleaños. No me quejaba más que nada porque no me valía la pena. De todos modos tenía a mis compañeros y amigos. Y me moría de ganas por volver a verlos de nuevo y a ponerme en acción.

Me levanté de la cama felicitándome a mi mismo por no tambalearme cuando planté un pie en el suelo. Retiré la ropa sucia que descansaba sobre la tarima flotante con el pie y poco a poco me hice paso para llegar hasta la cocina. Tenía hambre. Eso sin duda era una buena noticia, ¿no? Abrí la nevera y rebusqué algo comestible en el interior, aunque tuve mala suerte. Al abrir la puerta del frigorífico tan sólo dos tomates medio podridos, una lata de cerveza y las sobras de la comida del chino de la esquina me dieron la bienvenida.

Genial.

Me pasé las manos por el pelo un poco frustrado, fue entonces cuando me di cuenta de que necesitaba una ducha urgente y salir a la luz del día al menos para comprar algo comestible. Y para no volverme fotosensible.

Me tiré bajo el grifo de la ducha más de media hora. Salí mucho más humanizado y con un olor mil veces más agradable del que entré. Me puse los primeros vaqueros limpios que encontré, una camiseta de manga corta con algún que otro agujero, cogí mi cartera, las llaves de la furgoneta y salí de una vez de ese apartamento loco.

Lo primero que hice al pisar la calle fue llenarme los pulmones de aire…bueno, de aire poco. Más bien respiré calor de más de treinta y cinco grados a la sombra. Lo segundo que hice fue estornudar sonoramente. Y lo tercero, acercarme a la tienda de la esquina a por un par de latas de comida un par de paquetes de pasta precocinada.

Luego puse rumbo al parque de bomberos en mi vieja camioneta. En realidad estaba al lado, pero no me sentía ni con fuerzas ni con ganas de ir andando hasta allí. Ir en mi camioneta hasta mi trabajo se había convertido en una rutina y no me apetecía cambiarla. Mi apartamento esraba en la calle Harrison, justo a dos calles del parque de bomberos, en la calle Moore, ambos en el barrio de TriBeCa.

No iba a pasar nada porque les hiciera una visita…Me sentía mucho mejor, joder…Tenía ganas de volver a la vida activa a pesar de que mi médico no me quería dar el alta médica hasta el lunes. Ya era jueves, ¿qué más daba?

El ruido de mi Chevy roja hizo que se asustaran hasta los gatos; podía haber cambiado este maldito trasto hacía años, pero..¿qué cojones? Era mi trasto. Además, era una de las pocas pertenencias que mi padre me pudo dejar y la conservaría hasta que se cayera a pedazos, aunque eso era un poco difícil. El monstruoso vehículo era duro como una roca.

Sonreí cuando, pocos minutos después, vi el que era mi segundo hogar. Era un lugar carismático para los turistas ya que en esa estación de bomberos habían rodado un par de películas.

—Echaba de menos este maldito trasto, ¿sabes?

El primero que salió cuando oyó el ruido de mi camioneta fue Félix, un tipo extremadamente alto, extremadamente ancho de espaldas…mierda, extremadamente grande. En cuanto salí del asiento delantero Félix me propinó una cariñosa palmada de las suyas en la espalda.

—Joder, si lo sé vengo antes…Con la hostia que me has dado me has quitado la congestión de un tirón —Félix sonrió.

—Sabes que no puedo controlar mi fuerza bruta —al menos el capullo lo reconocía —¿Cómo estás?

—Se puede decir que estoy mejor…al menos puedo mantenerme en pie sin morir en el intento y la fiebre ha bajado….al menos por ahora.

—Jasper no hace más que reírse de ti —entrecerré los ojos —Te has convertido en la nenaza de la brigada número dos.

—Creo que debería denunciar al jodido Jasper por acoso laboral. Se supone que soy un subordinado suyo y se está descojonando de la risa a mi costa. Hablaré con mi abogado para ponerle una puta denuncia.

—Más palabrotas por segundo y seguro que no te dejan salir de casa —puse los ojos en blanco al escuchar la voz de Jasper a mis espaldas —Deberíamos lavarte la boca con estropajo y lejía, como a los niños malos.

Jasper y yo nos miramos casi retándonos con los ojos…hasta que no pudimos más y nos reímos a carcajadas. Nuestra relación amor odio había sido así desde el inicio de los tiempos. Nos conocíamos desde hacía casi ocho años, desde que entré a formar parte de su equipo.

—¿Cómo lo llevas? Veo que ya puedes respirar sin llorar —bromeó mi amigo.

—Chicos…me retiro. Me marcho a seguir haciendo la limpieza de los equipos antes de que salten chispas aquí —dijo Félix.

—¿Y qué más da que salten chispas? Somos unos malditos bomberos, podemos sacar las mangueras —Félix se carcajeó debido a mi comentario mientras se perdía por el interior del garaje.

—En serio, ¿estás mejor? Creía que el médico no te daba el alta hasta el lunes —la cara de Jasper se puso seria.

—Y así es…Pero la nevera se ha quedado un poco triste por la comida caducada que tiene en el interior. Y yo tengo hambre. Oye, ¿ye importa que vayamos fuera? Necesito un cigarro —Jasper negó con la cabeza, pero avanzó junto a mi.

—No deberías fumar y menos con una gripe como la que te has pillado. El tabaco mata, ¿sabes? —asentí mientras encendía el mechero.

—Sí, sí….y meterte en un edificio en llamas también, no te jode.

Jasper y yo nos sentamos en uno de los bancos que quedaban fuera del complejo de la estación; mi amigo estaba preparado para una posible salida, como era su deber. Siempre alerta. Llevaba puestos los pantalones azul oscuros de su uniforme y una camiseta de manga corta del mismo color. Jasper y yo estábamos peleando durante todo el santo día, siempre metiéndonos el uno con el otro, era un capullo…pero era el hermano que desgraciadamente jamás llegué a tener. Yo había sufrido con él sus momentos malos, habían sido unos cuantos…y eso nos unió de manera irremediable.

En el fondo nos queríamos, aunque sonara a mariconada.

—Echaba de menos esto…—expulsé el humo de mi cigarro.

—¿El qué? ¿Fumar como si no hubiera un mañana? —rodé los ojos.

—No, capullo…Estar aquí con vosotros. Mi casa es un jodido caos.

—Vaya novedad —me contestó el rubio —Tu casa es una maldita pocilga, no me extraña que no ligues ni rezando…¿Hace cuanto que no subes una chica a tu apartamento? Una chica en condiciones, ya sabes…

Iba a sacarle el dedo medio con mucho gusto a mi amigo cuando, pero me contuve porque en realidad tenía razón. La última relación medianamente estable que tuve fue en mis años de secundaria. Mierda. Quizás no estaba hecho para vivir en pareja…quizás la chica que buscaba no me hacía ni puñetero caso. Esa era la opción que ganaba con diferencia.

Mejor cambiar de tema.

—¿Ha habido mucho jaleo por aquí?

—En realidad, no. Esto ha estado un poco aburrido.

—Obvio, faltaba mi presencia —bromeé.

—Por supuesto….—suspiró —Demasiada tranquilidad en comparación con el resto del mundo —miré a Jasper mientras se limpiaba las botas.

—¿Por qué? ¿Ha pasado algo? —el rubio me miró con cara de póker.

—¿En serio no te has enterado de nada? ¿Es que tu no ves la noticias o qué?

—O qué —respondí —No he tenido fuerzas ni para recalentarme la comida que me trajo el chino hace dos días, joder —mi amigo suspiró.

—Al menos sabes que en Siria están jodidos, ¿no? —asentí aguantándome las ganas de contestar mal a Jasper —Pues si antes estaban jodidos ahora lo están mas. Ha habido un brote de un virus…algo parecido a la rabia —fruncí el ceño aunque estaba contento de cambiar al fin de tema.

—¿La rabia? —asintió.

—Sí, algo así…Aún no nadie aclara el motivo o el origen de este virus, pero están muy jodidos. Los hospitales están desbordados, apenas pueden contener la avalancha de pacientes. Joder, esa gente está en unas condiciones pésimas. Las pocas imágenes que salen por la televisión son horribles. Incluso han cerrado las fronteras, tío…El gobierno ha pedido a todos los estadounidenses residentes en los países vecinos que regresen a casa…Esto es muy raro, tío….

—Vaya, no sabía anda de esto….

La sirena del parque de bomberos sonó con fuerza. Mierda, echaba de menos este sonido caótico que te dejaba sordo durante unos segundos…Miré a mis compañeros cómo se preparaban en pocos segundos. Uno a uno fueron bajando por la barra que daba al garaje de los camiones. Jasper tardó apenas diez segundos en entrar, coger una de las chaquetas del uniforme. Le acompañé lo más rápido que mis pulmones maltrechos me permitieron.

—¿Qué pasa? —le pregunté a Jasper mientras se colocaba el casco; hacía dos segundos que había cerrado la comunicación por walkie. Yo por mi parte luchaba conmigo mismo por respirar con normalidad. Sí…quizás seguía un poco jodido.

—Al parecer se ha originado un incendio en el Instituto Anatómico Forense…Tenemos que salir cagando leches, Edward. ¡Luego te cuento!

En pocos segundos la cuadrilla de Jasper, a la que yo pertenecía, desapareció dejando tras de sí simplemente el eco de la sirena del camión. Tenías ganas de deslizarme por esa maldita barra, tenía ganas de sentir la adrenalina corriendo por mi cuerpo cada vez que ese ruido llegaba a mis oídos…Pero aún estaba hecho papilla. El par de días que me quedaba de baja laboral no me iban a venir nada mal para terminar de recuperarme.

Miré a mi alrededor…No tenía ni pizca de ganas de marcharme de allí. Me senté de nuevo en el banco y saqué otro cigarro.

—En la cajetilla de tabaco pone bien grande "fumar mata", ¿lo sabías? —negué con la cabeza cuando oí a Mike Newton.

Era buen tío…un poco pesado, creído u sabiondo…pero en el fondo buen tío.

—¿Tú también estás con eso? —se rió mientras se sentaba a mi lado —No he fumado en días…El puñetero virus no me ha dejado ni levantarme a por el mechero. Creo que me merezco mi dosis de nicotina.

—Vicioso —murmuró Mike —Ahora hay un método para dejar de fumar…Es mediante hipnosis, te aseguran que con una sóla sesión puedes dejar de fumar. Intentalo, tío…Te aconsejo que…

Dejé de escuchar a mi compañero; era pesado a más no poder. Iba a mandarle a la mierda con premeditación y alevosía cuando pasó el coche que me robaba el aliento todos los días desde hacía unos meses. Era un volvo plateado último modelo, aunque en realidad el coche me daba igual. Era la persona que iba dentro la que clamaba mi atención. Me hacía mirar ese coche como si fuera un bendito imán.

Era la preciosa morena que lo conducía la que me hacía girar la cabeza como si fuera la niña del exorcista.

El destino había sido cruel conmigo porque no había hecho que me cruzara en condiciones con ella. Y oportunidades no habían faltado. La misteriosa y guapa chica era policía. Lo sabía porque una de las veces seguí al jodido coche como si fuera un maldito acosador y me sorprendí gratamente cuando vi que aparcaba justo en frente de la estación de policía de la Plaza Ericcson.

La tenía a una calle de mí.

Yo bombero. Ella policía. ¿Por qué cojones no habíamos coincidido en algún aviso antes?

—Tierra llamando a Edward…¿Edward? Mike llamando a Edward….—miré de reojo a mi amigo.

—Cállate, ¿quieres? —Newton se carcajeó.

—Babeas cada vez que la ves. ¿Por qué no intentas acercarte a ella? —desvié la mirada y fumé con más ansias —Vamos, tío…Que seas un desastre no quiere decir que no tengas tirón con las chicas…Invítala a tomar algo. Lo peor que te puede decir es "no" —fruncí el ceño sólo de pensarlo —Te animo, Edward…La chica es un encanto. Aún está un poco acojonada en el trabajo, pero es muy simpática…Si no te lanzas tú puede que lo haga yo…—alcé la cabeza hasta el punto de resultar doloroso.

—Acércate a ella y te corto los huevos…—me quedé muy quieto analizando las palabras de Mike —¿Y cómo sabes tú que es un encanto? —Newton sonrió.

—Bueno…Quizás, sólo quizás…El otro día coincidimos en un aviso…Hubo un accidente muy aparatoso en la calle Greenwich, aquí cerca. Nada grave, sí aparatoso. Tuvimos que sacar al conductor del interior del vehículo…Ella estaba allí —miré la esquina por la que había girado el coche hacía tan solo unos segundos —Debe de llevar muy poco en el cuerpo, aún estaba nerviosa. Se llama Bella.

—Cojonudo —murmuré —Restriégame en la cara mi buena suerte. Oye, tengo hambre…—cambiando de tema de nuevo y de manera sutil….—¿crees que en las cocinas puede haber algo comestible?

—Claro, tío…Eric ha hecho un….

—Me vale. Me da igual lo que haya hecho, mientras se pueda comer me conformo.

Tiré el cigarro a medio fumar y me metí de nuevo dentro de mi segunda casa. Subí hasta el piso de arriba donde estaba la cocina. El pesado de Newton tenía razón…Eric había estado jugando a los cocineros y había preparado un exquisito asado con guarnición. Apenas quedaban las sobras y estaba frío, pero esto era mil veces mejor que los tomates rancios de mi nevera.

Saqué de mi bolsillo la siguiente dosis de antibiótico y me lo tragué con un poco de agua. Mientras comía puse la pequeña televisión que teníamos en la sala. Un segundo después apareció ese presentador repeinado de las noticias de las tres con su habitual sonrisa falsa.

—"Muchas gracias, Lauren…interesantísimo reportaje sobre la Segunda Feria de Cosmética."

—Falso de mierda —dije en alto como si el capullo pudiera oírme. Seguramente a él le habría resultado de lo más interesante el reportaje…—La cosmética es lo tuyo, campeón —murmuré mientras seguía comiendo.

—"Regresamos ahora con la actualidad más cruel. Kevin Banner, reportero especial enviado a Siria…¿Qué nos puedes contar?" —en la pantalla apareció un hombre vestido con un chaleco beige de fotógrafo y con cara asustada. Con una mano sujetaba el micrófono y con la otra no hacía más que subirse las gafas. Un cartelito que ponía "directo" rezaba en la esquina superior de la pantalla.

Buenas tardes, Brooks…La situación en el país no puede ser más caótica. Los hospitales no dan abasto mientras la lista de infectados aumenta. Médicos y científicos del Centro de Enfermedades Infecciosas de Atlanta están trabajando con la mayor brevedad posible para saber el origen de este virus que origina en el paciente fiebre alta, delirios y finalmente estado de coma. Se han contabilizado ya cien muertos desde que se desató lo que podría ser la pandemia del año….

—Joder…pues estamos listos…

Las fronteras del país permanecerán cerradas….

—Una absoluta mierda…—llevé el plato hasta el fregadero mientras la televisión continuaba con su monólogo.

Ante todo hay que mantener la calma —esta vez el que hablaba era un tipo con una bata blanca. Un médico —Los expertos están trabajando a toda prisa para conseguir una vacuna efectiva…Aún es difícil ya que no hay mucha información. Los primeros síntomas son parecidos al virus de la gripe, pero evoluciona con rapidez en tan solo unas horas dejando al paciente en estado…catatónico…Cuando despiertan lo hacen con una violencia increíble. Son pacientes potencialmente inestables y peligrosos…."

Apagué la tele. Menos mal que yo llevaba con el jodido virus una semana…conociendo a Jasper me pondría en cuarentena. Con las noticias que estaban dando por la tele casi prefería vivir en la ignorancia tal y como había hecho durante estos siete días…Oí el ruido de los camiones al entrar en el garaje así que bajé para ver cómo les había ido a los chicos.

Vi cómo uno a uno bajaban de los dos camiones que habían salido para sofocar ese incendio.

Jasper venía con el pelo revuelto por el sudor que el casco y el calor le había provocado. También venía pálido. Fruncí el ceño al mismo tiempo que avancé con rapidez hacia él.

—¿Ha pasado algo, Jasper? ¿Están los chicos bien? —apenas asintió mientras se quitaba el traje protector. Miré por encima de su hombro y vi que todos estaban en condiciones. Alguna que otra mancha de hollín sobre sus caras, pero nada fuera de lo común. Ni un rasguño ni marca sobre su piel.

—Ha sido de locos, Edward —susurró.

—¿Por qué? ¡Cuéntame, joder!

—Vamos arriba —murmuró.

Volví de nuevo al piso de arriba no sin esfuerzo por mis jodidos y maltrechos pulmones. Jasper me condujo hasta una pequeña sala que hacía las veces de su despacho, un lugar dónde él realizaba sus tareas propias de jefe de equipo. También era un lugar para evadirse…

—Espérame aquí, ahora mismo vuelvo…

Jasper se marchó con la misma cara pálida que había traído. Su actitud empezaba a asustarme de veras. ¿Qué demonios había pasado durante las dos escasas horas que habían estado fuera? Nadie había resultado herido y, por el tiempo que habían tardado en llegar, todo se había solucionado perfectamente.

Suspiré cansado.

Miré a mi alrededor ese sitio en el que me encontraba y en el que mi amigo guardaba sus recuerdos. Sobre el pequeño escritorio descansaba un ordenador con unos cuantos años encima, una impresora y varios papeles y documentos. Justo al lado del teléfono, ese que podía tener los mismos años que mi camioneta, había un marco con una foto.

Era María, la mujer de Jasper.

Era una foto preciosa, una foto en la que estaba embarazada de ocho meses. La pobre estaba inmensamente grande….Suspiré de nuevo y, tras recuperarme de un nuevo ataque de tos, dejé la foto tal y como estaba.

Jasper regresó minutos después con la cara limpia y ropa nueva. Mi amigo aún no había recuperado el color de la cara. Se apoyó con la cadera contra el escritorio y suspiró.

—¿Me quieres decir que una puta vez qué ha pasado? He visto que los chicos están bien….

—Algo ha pasado…algo muy raro, Edward….En medio…en medio de un jodido pasillo en el Anatómico Forense, entre las salas de autopsias…He visto un muerto —suspiré.

—Jasper, por desgracia tenemos que vivir muy a menudo esas situaciones. Somos bomberos, tío…desagraciadamente tenemos que ver gente fallecida y….

—No me has entendido, Edward —me cortó —He visto a un muerto…un muerto andando como tu y como yo. ¡Me ha mirado a los ojos! —parpadee rápidamente.

—Jasper…¿Qué me estás contando? —mi amigo se pasó la mano por el pelo mientras se paseaba por el despacho —Quizás te has confundido, quizás no estaba muerto. Puede que estuviera en estado de shock….

—¡No! Ese hombre…ese hombre estaba muerto, Edward. Estaba ardiendo y tenía todo el jodido pecho abierto por una autopsia. Le he visto sus órganos, tío…Y estaba de pie. ¡De pie! Me ha mirado a los ojos y se ha lanzado hacia mi como un energúmeno. Iba a…atacarme…—susurró.

—En serio…no sé si me estás vacilando o si esto es una broma, pero desde ya te digo que no tiene gracia —dije completamente serio.

—¿Ves que me esté riendo? —espetó Jasper.

—Si no llega a ser por un tipo con un traje blanco de protección química ese tipo me hubiera mordido, joder —se tapó la boca con la mano —Esos tipos nos han echado de allí prácticamente de una patada en el culo.

—¿Qué tipos?

—¡Yo que sé! No nos han dado explicaciones, tío…Ni siquiera nos han dejado investigar el lugar para aclarar el origen del fuego…Sea como sea, Edward…esas máscaras protectoras y esos trajes me suenan mal. Me recuerdan a esas películas en las que el ébola o algún virus de esos bien jodidos se propaga por la ciudad —me hundí aún más en mi silla.

—¿Crees…crees que tiene que ver algo con lo que me has contado antes? ¿El virus ese que está asolando Siria? —Jasper pareció pensárselo —He visto al fin las noticias, Jasper…Parece que la situación es jodida….

Nos quedamos en silencio mirándonos a los ojos. No, no podía ser. ¿Un tipo ardiendo con el pecho abierto en canal y…andando? No…mi amigo tenía que haberse equivocado. Eso no era humanamente posible…¿o sí?

El ruido de unos nudillos contra la puerta nos sobresaltó a los dos como si fuéramos dos niñas pequeñas viendo una película de miedo. Jasper parpadeó rápidamente y fue hasta la puerta.

—Jasper…tienes que ver esto…

—¿Qué pasa? —Félix negó con la cabeza.

—No te lo puedo explicar con palabras…Debes venir y ver esto con tus propios ojos….

El rubio me miró y me hizo un movimiento con la cabeza para que le acompañara. Seguimos a Félix por los pasillos hasta llegar a la sala de descanso, un salón con sillones, mesas y una televisión que podíamos usar en nuestros ratos libres. Allí se encontraba casi la totalidad de la plantilla, todos mirando con los ojos abiertos como platos hacia la televisión. Jasper fue apartando a los chicos hasta ponerse en primera fila. Se acercó al televisor y, sin pararse a buscar el control remoto, subió el volumen.

Sobre todo se pide calma a la población —el presentador de telediario repeinado volvía a la pantalla, esta vez con un letrero que ponía "última hora". El capullo ese ya no tenía su habitual sonrisa falsa —Autoridades oficiales nos informan de que se han registrado los primeros casos de el virus NS10 en el país. Recordamos a los tele espectadores que el virus, que tuvo sus primeras víctimas mortales en Siria, es especialmente virulento y evoluciona en tan solo unas horas —un pequeño recuadro apareció en una esquina inferior de la pantalla mientras el presentador capullo seguía hablando. En él se veían cómo varios tipos con trajes protectores blancos y mascaras completas antigás se metían en el Memorial Hospital. A tan sólo quince minutos de aquí….—Se ruega a la población que avisen a las autoridades pertinentes si observan a alguna persona con los siguientes síntomas…Fiebre, expectoración excesiva, calambres musculares, confusión…La siguiente fase de la enfermedad deja al paciente en estado de coma. Se han presentado casos de violencia tras volver a despertar. Repito, avisen con urgencia a las autoridades pertinentes si detectan alguno de estos síntomas en alguna persona a su alrededor —el presentador se puso aún más serio si cabe —La forma de contagio de este desconocido virus es mediante las secreciones corporales, saliva, semen, sangre….Un último consejo…Si se cruzan con un posible afectado, manténganse alejados de sus dientes…

Jasper apagó la televisión ante el jaleo que la noticia estaba provocando entre los chicos.

—¿Por qué apagas la tele? —gritó alguien.

—¿Pero qué mierda está contando ese tío? —murmuró Mike —No creo que tenga nada que ver esto con lo que está pasando en Siria. Cerraron las jodidas fronteras.

—¿Y qué? —dijo Bob —Si alguien con ese maldito virus ha salido de aquel país y ha llegado aquí estamos jodidos.

—Ya sabes lo alarmistas que son esos tipos de las noticias. Seguro que no es para tanto —continuó Mike —No me jodais…¡El tipo ha dicho que nos mantengamos alejados de los dientes de los afectados! ¡Eso es de locos! ¿Acaso nos van a morder?

Miré a Japer. Y él me miró a mi….Dios, Dios…a codazos fui apartando a los chicos para llegar hasta Jasper mientras estos discutían si era o no posible.

No pude llegar hasta mi amigo.

Una enorme explosión a tan sólo unas calles de dónde nos encontrábamos nos hizo tambalearnos a todos. El suelo retumbó, las calles rugieron…Y el cielo se tiñó de naranja, rojo y llamas….


¿Qué os ha parecido este capítulo? ¿Qué os parece Edward? De momento es un desastre, a ver si se convierte en un héroe =)

Muchisimas gracias por todos vuestros comentarios

Despatz, Laubellacullen94, Nadira Evans Albarn, Angel Dark1313, Ayram Shields Masen, Dracullen, AglaeeCullen810, Melhi Be, Kimjim, ALEZANDRACAST, Andycullen07, Melyna cisne, Safralizette, Bydanny, VaNeSaErK, Kriss21, Giorka Ramirez Montoya, Freekeegirl2, LizieRossemary12, Monikcullen009, Vanpirita, CamilleJBCO, M L F Elektragedia, Gatita Swan, Milita Cullen, Patchmila Cullen Mellark, Neny W Cullen, Malusita Potter de Cullen, Karenkavam, AlejandraZJofre, Karina Masen, Karenov17, NBEllaCullen, OrisweetCullen. Meko de Pattinson, EriM, MonZe Pedroza, Estelaa, MartichSwan, Aimer Cullen, Vanne, BonyMasen, FlorVillu, Kikid'cullen, Sky TwiCullen, VANE LAUTNER, Hlnjrqr, Sheila Marie Cullen, Amanda Cullen Salvatore, Darlyn, Silvana, Angy Mansen Cullen, Lory24, Clara Catorce, LunaS Purple, L'Amelie, Lil, Belly bells cullen salvatore, Mitica, Karlin M, Anamart05, Vampirekaro, Sully YM, Aries AL.

Muchisimas gracias, de verdad. Estoy muy contenta por toda la gente que se ha animado a leer esta historia un tanto inusual. Como habeis visto, Edward es un desastre, poco a poco veremos cómo evoluciona. Ah, y la aparición de Bella! Me despido! Nos leemos este viernes con Suavemente, me matas y el martes que viene con esta. Un besote a todos!


EN EL PRÓXIMO CAPÍTULO

El ataque de tos que me dio fue de los que hacen historia; demasiado bien se había comportado mi cuerpo estando aún convaleciente. Tuve que separarme de los restos humeantes para poder respirar bien. Me llevé una mano al pecho desnudo mientras seguía tosiendo. Necesita agua, necesitaba respirar...Sentía silencio a mi alrededor, pero no me molesté en mirar qué demonios sucedía ahora. Sólo era consciente del poco aire que llegaba a mis pulmones.

Entonces sentí algo en mi cabeza. Algo frío sobre mi sien febril...una pistola...