Se que he avandonado este fic como a los otros por mucho tiempo y lo lamento. Este capitulo lo terminé hace un tiempo pero no lo había publicado por que quería tener escritos antes algunos más, minimo el que sigue ha este, pero no he podido hacerlo T-T. Pero tenia muchas ganas de publiarlo y por eso aquí esta...
no soy muy confiable a la hora de actualizar, lo se, y ahora que he empezado la universidad me cuesta más ponerme ha escribir y recordar la trama. Mas cuando nuevas historias me viene a la cabeza, asi que lo lamento mucho.
Espero que les guste este capitulo.(por que no se que mas decir...)
Atentemente, IceKura
Capítulo 4
Se despertaron nuevamente en una posición incómoda (según Kurapika), así que volvieron a su posición sentada, el uno al lado del otro (Pues la cadena no había sido modificada).
Era la cuarta vez que eso sucedía desde que estaban juntos y la quinta para él – pensó Kuroro
De forma alguna lograron dejarle inconsciente, y para cuando despertó, se encontraba nuevamente en una posición distinta a la que recordaba haber tomado.
Kuroro se preguntaba la razón por la que nunca podía recordar lo sucedido antes de quedarse inconsciente. Aunque podía preguntárselo a Kurapika, había dos cosas que eran seguras: O el kuruta se negaría a responderle o que cuando fuese a hacerlo los recibieran unas descargas semejantes a las anteriores.
Además tenía una duda acerca del kuruta, y es que se cuestionaba su sexo desde hacía tiempo ahí. Pues él lo había identificado como hombre desde el incidente en York Shin City, por cómo se referían a él sus compañeros y la información extraída del sitio web de los cazadores. Sin embardo el disfraz que utilizo como recepcionista y las diferentes e íntimas posiciones en que, los sujetos que estaban a su cargo ahí, los ponían, le habían sembrado la duda.
Con esos pensamientos en mente Kuroro vio cómo su vista se nublaba nuevamente hasta permanecer en la más negra oscuridad…
Cuando despertaron de otro de sus "sueños" las cadenas habían desaparecido y Kurapika se encontraba en brazos de Kuroro, recostada en su pecho, durmiendo plácidamente…
Kuroro observó "el" Kuruta sorprendido, lo llamó suavemente por su nombre y este se despertó tranquilamente, lo miró y volvió a acostarse en su pecho, cerrando los ojos y permaneciendo en su relajada posición.
Kuroro quedó totalmente sorprendido por la reacción del Kuruta. Poco después Kurapika empezó a ronronear como un gato, hecho que extrañó aún más al pelinegro quien volvió a llamarle. Esta vez, Kurapika se levantó y acercó su rostro al de Kuroro, empezó a lamerle la cara y a hacerle caricias con su cabeza, sin dejar de ronronear.
Kuroro, más extrañado y sorprendido que nunca, lo alejó de él tomándolo por los hombros y pudiendo visualizar como al Kuruta, le había salido orejas y cola de gato, las manos en forma de puño y moviéndolas como si de un auténtico gato se tratara. Si esto continuaba así, pronto su único compañero sería un gato.
Así que tomo una decisión, debía detener el proceso de gaturización antes de perder al Kuruta y a esas bellas joyas biológicas.
– Tengo una petición – dijo Kuroro de la nada imitando a como lo hizo la ultima vez Kurapika , quien volvió a su anterior labor de hacer mimos. No estaba muy seguro de si le responderían…
*Y ¿Cuál es?* pidió de nuevo la voz
– Quiero una explicación a lo sucedido – respondió a la pregunta
*Sobre ustedes fue puesto un hechizo que los convertirá en gatos con el tiempo. Este primero tendrá efecto en Kurapika y posteriormente en ti*le respondió
–¿Cómo actúa ese hechizo? – preguntó el ojinegro ante la falta de detalles de las respuesta
*Muy simple, el hechizo provoca que Kurapika actúe como un felino de forma inconsciente y cuanto más lo haga, más rápido se dará el cambió físico, aunque se dé cuenta de ello no podrá evitarlo y poco a poco sus recuerdos de que una vez fue un ser humano desaparecerán. Una vez terminado su proceso, empezara el tuyo*
Kuroro, se quedó callado, repasando la información que se le había dado "Cuanto más actúe como un gato, más rápido iría el proceso" "Olvidará el hecho de que fue humano" eso es lo que le habían dicho. Si analizábamos bien lo que no le habían dicho, era lógico pensar que si lograba hacer que Kurapika actuara como humano, el proceso no avanzaría. Pero, ahora la pregunta era que podía hacer, que era lo que caracterizaría al ser humano y que pudiera ser realizado bajo las circunstancias en las que se encontraban. El habla, había quedado descartada, pues seguro Kurapika ya habría olvidado el significado de palabras y como formarlas.
El pelinegro, detuvo las caricias que le estaba dando al Kuruta, inconscientemente desde que había estado inmerso en sus pensamientos. Tomando al rubio por los hombros, volvió a alejarle y comprobó las consecuencias que habían tenido sus actos sobre el cuerpo de su compañero. Para su alivió, físicamente no había pasado nada más que la aparición de bigotes en su cara. Kurapika había dejado de ronronear y ahora lo observaba con atención y curiosidad. Como el mayor no hizo nada más que mantenerlo alejado, el menor emitió un maullido, reclamando atención y cuidados.
El habla definitivamente estaba descartada, observó como el rubio, seguía reclamando que volviera a mimarlo, entonces una idea le vino a la cabeza. Se acercó lentamente al menor y depositó un suave y casto beso en sus labios, al no recibir respuesta por parte del Kuruta, decidió profundizarlo un poco para separarse nuevamente de él. Comprobó como los bigotes habían desaparecido del rostro del rubio, confirmando su teoría. Las muestras de afecto eran distintas entre las diferentes especies, por más que pudiesen parecerse. Kuroro resopló divertido ante la confusión que mostraba la cara de Kurapika
Acerco de nuevo a Kurapica hacia él, volviéndolo a besar, de forma más profunda que la anterior. Retiro las manos de los hombros y las coloco en la cintura del menor atraiéndolo más hacia él. El kuruta poso sus manos en forma de puño en el pecho del pelinegro.
Para incrementar el efecto, debía de profundizar el beso, ese beso que le había permitido descubrir la suavidad de esos labios finos, pequeños y dulces. Sintió curiosidad entonces por como sabría el interior de su boca, y empezó a empujar el labio superior del rubio con la lengua en busca de una entrada a su nuevo objetivo. Movió su mano a la cabeza del menor, para orientarla mejor para el beso, estaba logrando su objetivo, Kurapika abrió la boca permitiéndole el acceso a su enemigo mortal a su interior mientras empezaba a corresponderle. Exploró el interior poco a poco, disfrutando el momento.
Al cabo de un rato empezó a sentir como el cuerpo del rubio se tensaba en sus brazos, tratando de alejarse y romper el beso. Kuroro por su parte, estrecho el agarre sobre su cuerpo evitando que el menor se escapara. Cuando la falta de aire se hizo presente, Kuroro rompió suavemente el beso. Mientras se alejaba con lentitud, pudo apreciar como todo rasgo felino había desaparecido y ahora un sonrojado Kuruta de ojos rubí le devolvía una mirada de enfado.
– ¿Por que hiciste esto? – demandó el rubio, lo cual sacó una sonrisa al mayor mientras lo veía divertido
– ¿Así es como me lo agradeces?
–¿Por que debería agradecértelo, acaso no te lo dije ya? Esos trucos no funcionan aquí
– lo se – respondió secamente, lo cual hizo que el enojo del rubio aumentara – pero era la única solución que se me ocurrió de forma provisional. Ellos pueden hacer magia. – la ultima afirmación desconcertó unos instantes al Kuruta, que pronto se mostró pensativo
–¿que es lo que nos hicieron?
– Dijeron que nos convertiríamos en gatos. – Simplemente respondió el pelinegro, observando como a Kurapika le salía un tic nervioso ante su respuesta mientras cerraba sus ojos. Kuroro, al versele negado la observación de esas joyas por más tiempo, decidió continuar con su explicación– Al parecer de forma inconsciente empezaras a comportarte como uno hasta finalmente serlo. Cuando más actúes como uno, más rápido la transformación tendrá lugar. Eso fue lo que dijeron.
Kurapika, se tomo unos segundos para analizar la información que le había dado el mayor, para luego responderle con su voz varonil– Así que dedujiste que si lograbas hacer que actuara como un humano, esta no avanzaría ¿me equivoco?
– No, estas en lo cierto – le contesto de forma indiferente, mientras seguía observándola.
Su respuesta izo que el enojo de Kurapika aumentara por lo que estalló – ¡¿Y no se te ocurrió hacer otra cosa más que besarme?! Hay muchas cosas que podrías haber hecho. No tenias que be–besarme – dijo algo avergonzada la joven ante el significado de esa palabra, mientras desviaba la mirada hacia otro lado
Su reacción izo reír al mayor,quien le respondió – ¿Hubieras preferido que simplemente te hablase?
– ¡Por supuesto que sí! – respondió inmediatamente volteándose para mirarlo,
Kuroro volvió a su estado normal, ocupando esa máscara que no mostraba emoción alguna y dijo – Hubiese sido algo difícil de hacer, dado a que tus capacidades comunicativas e intelectuales habían sido anuladas, por así decirlo, eran incompatibles con las mías.
– ¡Hey! – grito enojada, por lo dicho– en todo caso yo solo tengo que evitar actuar como un gato, de ese modo no tendrás que volver hacerlo
– hablas como si eso fuese algo malo
Kurapika iba a responderle cuando se encontró levantando su mano en forma de puño hasta la altura de su rostro, luego lo acerco a su boca y lo lamió un par de veces, seguidamente lo restregó por su cabeza. Sorprendida por sus acciones trató de detenerse, pero no importaba cuando se empeñara en ello, sus esfuerzos eran inútiles, su cuerpo no cesaba. La quinta vez que paso su mano por la cabeza juró notar un par de orejas felinas en ella, comprendiendo que no podía evitar por si sola lo que le estaba pasando
El pelinegro había estado observando como el joven Kuruta se las arreglaba, como había dicho, para evitar la transformación. Sin embargo, cuando vio que aparecer las orejas de gato decidió intervenir. Lo llamó, y este obedientemente acudió.
Kurapika, podía ver con horror como su cuerpo avanzaba a gatas hacia su enemigo jurado. Cuando llego a su lado este lo acarició y un suave ronroneo se inicio desde el fondo de su garganta, sus ojos se cerraron mientras su cuerpo disfrutaba de las caricias del mayor. No supo en que momento exacto ocurrió, pero de pronto se encontraba recostada sobre el pelinegro, mientras este le daba suaves besos.
La rubia, no abrió sus ojos nuevamente hasta que este se detuvo. Apoyando sus manos en el pecho de Kuroro, trató de alejarse de él, pero este se lo impidió, abrazándola por la cintura, la acercó nuevamente, haciendo que se sentara entre sus piernas. Kurapika lo miró enojada, causando que sus miradas se cruzaran, y estableciendo una batalla ente ellas. Sintiéndose derrotada,aún sin haberse pronunciado palabra alguna, desvió la mirada. – Gracias – dijo Kurapika en un susurro. Pasados unos minutos, sin recibir respuesta por parte de su compañero, lo miró nuevamente de reojo, encontrándose que este seguía mirándola fijamente, sin verla totalmente.
Kurapika se sintió avergonzada, por lo que escondió su rostro en el pecho del mayor, acción que no pensó muy bien ja que en poco rato, su cuerpo volvió a actuar por su cuenta. Esta vez, el pelinegro la tomo por sus mejillas alzando su rostro para darle un suave beso seguido de otro más profundo. La Kuruta trato de quitar sus manos en un principio, pero luego cedió y comenzó a corresponderle. Se separaron lentamente y pronto toda la vergüenza volvió nuevamente al cuerpo de Kurapika, quien trató de no mirarle a la cara.
– Lo suponía – dijo de pronto Kuroro Lucifer, llamando nuevamente la atención de Kurapika, quien olvido lo que momentos antes había ocurrido.
– ¿El qué? – le pregunto esta
– Parece ser que cuanto más largo es el beso , más tarda en hacer efecto nuevamente el hechizo. Supongo que por eso, pudimos hablar antes.
– Entonces, si me besas por un largo periodo de tiempo luego no tendremos tanto de que preocuparnos
– Eso parece. Ciertamente, ahora que volviste y pareces más relajada me gustaría preguntarte algo.
– Adelante
–¡Oh! – soltó de pronto Kuroro, lo que sorprendió a Kurapika que lo miró exigiendo que se explicara – No te molestaste – respondió a su pregunta muda, aún así la chica pareció no entender lo que quería decir – Cuando te trate de mujer – Aclaró el mayor, sorprendiendo todavía más a la menor, quien se tapó la boca con su mano y lo miró como lo hace un niño al que se le descubre su mentira. – Eso también significa que se acabo el fingir conmigo que eres hombre
- Esta bien – resignada aceptó lo dicho por el hombre, quien al oír su verdadera voz, por primera le pareció hermosa. No obstante no dejo que ese pensamiento lo distrajera del tema principal.
- Lo que quería preguntarte es como lograste salir de aquí la ultima vez. Ahora mismo solo tenemos dos opciones para evitar que la transformación se complete. Sin embargo aquí tan solo la podemos ir ralentizando,(opción 1), para poder eliminarla deberíamos primero lograr salir fuera y luego encontrar a alguien que sea capaz de hacerlo (opción 2). Así que nuevamente preguntaré. ¿Comé lograste escapar la ultima vez?
- No funcionara, pero tal vez pueda lograr que salgamos afuera de forma temporal. - Le respondió la joven Kuruta – Aún que llevara algo de tiempo salir de aquí
- Por ahora eso no debería de ser un problema -
- Ci-cierto – dijo Kurapika desviando la mirada avergonzada por la proximidad de Kuroro. Lo miro de reojo por un instante, aún no se acostumbraba a esto, pero savia que por ahora era la única solución. Apoyándose sobre el mayor alzó su cabeza para juntar sus labios nuevamente, sorprendiendo con la acción al ojinegro, por ser la primera vez que lo hacia de forma voluntaria
La chica, empezó a besarle de forma superficial y tentativa, poco a poco, mientras iba profundizando el beso, pero en el instante en que sintió que el mayor que empezaba a corresponder, rompió el beso. Dejando al hombre insatisfecho.
Kurapika se alejo lentamente de él – después de lo que hiciste no creas que te perdonaré tan fácilmente, si vamos a volver a ponernos cariñosos yo no seré la que empiece el juego – pensó
Kuroro, pareció entender el desafió mudo, la chica no haría más el primer movimiento, pero no se opondría a ello. Por consecuente, mientras la rubia seguía alejándose él alargó la mano para cogerla del brazo y así detenerla. La jaló de este, atraiéndola hacia su cuerpo y encerrándola en un abrazo mientas unía nuevamente sus labios con los de ella besándola con pasión. Kurapika se negaba a corresponder los besos del mayor, ella no quería volver a ceder ante sus juegos, sin embargo el ojinegro se había propuesto hacer lo contrario, quisiera o no la ojiazul, él lo lograría. Profundizó el beso, mientras hacia que ambos quedasen en el suelo, él encima de ella. Abriéndose el camino hacia el interior de su boca, para introducir su lengua e bailar con la de la chica.
Permanecieron varios minutos así, hasta que Kuroro abrió los ojos que en algún momento había cerrado, y poco después también lo hizo Kurapika, nuevamente mostrando esas hermosas joyas rojas. Un profundo sonrojo decoraba su rostro, y todo en conjunto maravilló a Kuroro, quien poco a poco ralentizó sus movimientos, haciendo que ese beso pasional se volviese en uno más suave e intimo, mostrando una delicadeza en sus movimientos que sorprendió a ambos. Empezaban a notar como su organismo reclamaba la falta del vital elemento, pero el pelinegro no quería detenerse aún y siguió besándola. Cuando finalmente se separó, reacio a ello, lo hizo de forma lenta y saboreando el momento.
Ambos se encontraban jadeando debido a la falta de aire en su pulmones, se miraban a los ojos mutuamente, intentando descifrar lo que el otro pensaba. Kuroro, descendió nuevamente, sin cerrar sus ojos mientras atrapaba los labios de la rubia. Simples y suaves roces.
Por su lado Kurapika, había tenido que hacer su mayor esfuerzo por no corresponder al mayor, más aún cunado este cambió el ritmo del beso. Y ahora, aunque no fueran más que simples roces… Pero no, no cedería, no volvería a ceder. El miedo se reflejo en sus ojos. Miedo a que le volvieran a hacer daño. No quería que los sentimientos ni nada volviese a ponerse de por medio. Y aún así con eso en mente, cerró sus ojos, dejando que una solitaria lagrima escapase de ellos mientras se inclinaba hacia el mayor y correspondía sus movimientos.
Que les parecio?se que la historia puede parecer que todo va un poco muy deprisa y eso pero así lo imagine, y tiene una razon de ser que en un futuro se hablara y espero que les guste.
no se para cuando voy ha tener el siguiente, la verdad intentare ponerme, pero no prometo nada.
Hasta que vuelva a publicar, les deseo que todos les vaya bien
Atentemete, IceKura
