CAPÍTULO 14 TIRO AL BLANCO
La situación no podía ser más jodidamente crítica.
¿Aquí que demonios había pasado? ¿Acaso alguien se había dejado abierta alguna puta puerta para que vinieran tantos cuerpos infectados a la vez? La hostia puta. Decenas, centenares de cuerpos corrompidos, infectados y completamente malolientes campaban por la gran Avenida a tu pleno antojo.
¿Pero esto qué coño era? ¿Es que los habían soltado a todos a la vez o qué? ¡Vamos, chicos! ¡Vayamos a joder a los pocos supervivientes que quedan!
Dejando de lado mis teorías de la conspiración más retorcidas de la historia zombie y me centré en buscar ideas para salvar a esos pobres desgraciados que se les había ocurrido la grandiosa idea de subirse a una jodida y machacada scooter. ¿Por qué demonios no habían cogido una bicicleta? Para el caso era lo mismo y hacía mucho menos ruido, joder…Ese motor estaba a punto de pasar a una vida mucho mejor en el momento menos deseado por todos.
Todos, absolutamente todos estábamos estupefactos. Bien, yo estaba igual…pero no podíamos permitir que otra persona más se uniera a la fina de descerebrados y desmembrados por nuestra jodida pasividad. O sea, no.
—Tenemos que hacer algo. Tenemos que sacarlos de ahí.
Como si tuviera todos los putos focos del lugar dirigidos hacia mi careto todos me miraron. Y lo mejor es que lo hicieron con cara de, ¿estás loco o te lo haces?
—Estás loco —murmuró Mike —No puedes salir ahí fuera. Esos jodidos de ahí fuera vienen un poquito cabreados, por si no te has dado cuenta —mientras hablaba yo salí de la sala para bajar las escaleras —Creo que tienen hambre, y tú tienes unos cuantos kilos de músculos a los que hincarles el diente, colega…—oí su voz amortiguada por la lejanía. Cuando quiso terminar la grase mi cuerpo ya estaba en la planta baja.
—Lo que no puedo hacer es quedarme aquí y ver cómo se cargan a otra persona delante de mis narices. Va a ser que no —recogí mi hacha del lugar donde la había dejado y la empuñé —Abrid la puta puerta que voy.
—Ni de coña, Edward —di un pequeño respingo cuando sentí el brazo de Bella agarrando el mío con fuerza —No abrirás esa puerta. ¿No comprendes lo complicado que va a ser esto? Tenemos que asegurarnos, esas cosas vienen en masa, joder. Arrasarán todo a su paso….Edward, no podemos abrir la puerta —sus ojos sumergidos por completo en el miedo irracional echaron hacia atrás mi idea.
Entonces recordé….recordé aquel plan estúpido del que habló Bella hacía tan sólo un par de horas en ese edificio en el que vivía Emmet. ¿Podría hacerlo? ¿Podría hacer de cebo? Vamos, vamos…sólo tienes unos segundos para pensar. Sólo pasarán unos míseros segundos hasta que las manos hediondas de esos infectados se posen sobre esa moto. Sabes lo que va a pasar, Edward. Los van a atacar, lo harán….y en el momento en el que sus dientes hagan contacto con su piel estarán completamente perdidos. Y tú no habrás hecho nada para evitarlo…Habrás sido un mero espectador de otra muerte sobrecogedora y cruel….Cogí a Bella por la cara sorprendiéndola. Me miró a los ojos completamente asustada, así como lo estaban el resto de mis compañeros. Los gemidos y chirridos provenientes del exterior inundaban nuestros tímpanos llenándonos de agonía y desasosiego con cada milisegundo que pasaba. El tiempo volaba, corría escurriéndose entre nosotros….
—Cuando oigas el disparo cuenta diez segundos y abre la puerta —susurré.
—¿Qué? ¿Qué coño…? —por una vez en mi puta vida fui más rápido que ella; tanteé su cintura sin ningún interés de tocar nada a nivel sexual, al menos en ese momento. Mi dirección era su pistolera. Dos segundos, frío metal en mis dedos y el arma era mía —¡No! Devuélveme la pistola…¡Edward! —todos bajaron al garaje para observarme en mi momento de locura y enajenación mental transitoria provocada por el arranque de adrenalina. Toma ya.
—¡Diez segundos, poli! ¡Diez jodidos segundos y abre la puerta!
Mi gritó resonó en el gran garaje mientras corría de nuevo los cien metros lisos, aunque esta vez no era al aire libre. ¿Quién coño quería entrenamiento con esta puta situación? Estaba seguro de que, si no acababa muerto, lo haría con unos cuádriceps de la hostia; en todo caso, no hay mal que por bien no venga. El plan, como yo mismo le había dicho a Bella un par de horas antes, era arriesgado y gilipollas como poco, entre otros calificativos.
Pero a tiempos desesperados, medidas desesperadas. ¿No?
Corrí como un jodido galgo tras una liebre por todo el garaje hasta llegar a una pequeña puerta que daba al gran patio descubierto oyendo aún el murmullo de mis compañeros; si eran inteligentes no vendrían detrás de mí. Esperaba que no lo hicieran, en serio.
Pero como siempre, mis pensamientos nunca son los acertados.
Creía que el único en el grupo con las neuronas medianamente fritas y dispersas era yo, pero me había equivocado por completo. En medio de mi carrera destroza pulmones miré hacia atrás para ver al jodido Black disputando la puta carrera conmigo. ¿De verdad? De puta madre, si esos bichos de ahí fuera nos cazaban al menos me quedaba el consuelo que los hijos de puta se iban a llevar un gran festín de carne gracias a nosotros dos.
Salud y buen provecho, chicos.
Sin gastar mi energía hablando le indiqué al presidiario que continuábamos hacia adelante. Asintió brevemente cuando entendió hacia dónde me dirigía. Seguí con mi carrera, sin demora, sin quedarme atrás. Mi objetivo era fijo, necesitaba llegar hasta esa última puerta de seguridad a como diera lugar. Un intento, un cartucho que debería apurar hasta que atinara en mi cometido.
Puse las manos por delante para no tragarme el metal de la puerta cuando llegué a mi destino. La respiración sofocada de Black en mi cogote me avisó de que estábamos al completo, él y yo. Joder, menuda juerga nos íbamos a dar los dos.
—Definitivamente, estás loco —jadeó el moreno.
—Y tú más por seguirme, no te jode —no dejé que continuara nuestro cruce de palabras más que nada porque no teníamos tiempo para gilipolleces —Este es el plan. Tú abre la puerta, yo me asomo, disparo….y espero que esas cosas vengan hacia aquí para despejar la entrada y que puedan abrir la puerta principal, ¿entendido?
—Cristalino. Eso sí, como no funcione tu jodida idea me voy a partir el pecho riéndome —murmuró —Loco, loco…Dios mío —murmuró —Está bien —ambos nos preparamos —A la de tres —asentí —Una….dos….¡y tres! —Black empujó la barra para poder abrir la puerta de emergencia.
Jodida mierda.
Y yo que pensé que los individuos que nos habían perseguido tras el rescate de Seth eran muchos….Joder….
A menos de un par de metros de mi se congregaba la mayor puta fiesta de virus andantes del planeta. El hedor era completamente insufrible y vomitivo; los condenados olían a pescado podrido. Gemían, clamaban por un trozo sanguinolento de carne que llevarse a los labios. Ropas rasgadas, en el mejor de los casos. Otros caminaban completamente desnudos y descalzos por la calle. Madre de Dios….Algunos se caían, pero daba lo mismo; sus compañeros de almuerzo pasaban por encima de ellos pisándolos en el intento, llenando la calle de fluidos corporales y demás mierdas corruptas.
Santo Cielo.
No quería ver nada más, ¿acaso podría volver a dormir tranquilo alguna vez sabiendo que todo esto infectaba las calles a tan sólo unos metros de mí? Lo dudaba mucho, pero ahora no era momento de lamentarse. Intenté memorizar alguna peli tipo La jungla de cristal en la que el protagonista no se despegara de su arma para usar la jodida pistola. Nunca había tenido una de estas en la mano, pero si Bruce Willis podía, yo también. Como el profesional que no era quité el seguro a la pistola, apunté al cielo y como si hubiera hecho esto toda mi puta vida descerrajé un tiro hacia la nada. El tiro resonó por toda la calle haciendo un eco completamente audible en varias manzanas a la redonda.
Diez segundos, Bella….Algunas cabezas se giraron con un crujido sordo.
Pero no las suficientes, estaba seguro que el olor a carne viva que habían detectado sus fosas nasales eran mucho más atrayentes que un jodido ruido. Ocho segundos….
Otro disparo.
Seis segundos…Vamos, Bella…espero que estés preparada para abrir la puerta….
Ahora sí. Al cuarto tiro se desató la furia interna de los cuerpos mutilados. Casi al unísono y con precisión militar se giraron hacia mí y olisquearon el aire. Cuatro segundos….Centenares de pares de ojos albinos casi transparentes se posaron en mi cara. Dos segundos….¿Un rugido? ¿Eso que había salido de sus bocas había sido un rugido? No me jodas…No pude parar a pensar si fue eso, el caso es que todos, absolutamente todos se abalanzaron hacia mí.
Cero segundos.
Cerré la puerta con ayuda de un muy acojonado Jacob Black; acto seguido una jodida marabunta de encabronados muertos vivientes se chocaron contra la puerta de emergencia.
—¿Esta jodida puta puerta el segura? —preguntó Black mientras empujaba con su culo de preso contra la puerta.
—Por algo le llaman puerta de seguridad, tío. Es blindada y sólo se puede abrir desde dentro —señalé la barra.
—Entonces, ¿si aparto mi culo de este jodido sitio estamos seguros?
—Ya estás tardando —murmuré.
Black se despegó de la jodida puerta poco a poco, como si tuviera miedo de que esta acabara derrumbada en el suelo para dar un comité de bienvenida a unos cuantos cuerpos.
Pero no.
La puerta tembló por los azotes exteriores, pero evidentemente no pasó nada. Black me miró; el gesto de su cara seguía siendo completamente tenso mientras miraba la puerta. Su enorme cicatriz no me dejaba descubrir realmente el trasfondo de su gesto.
—Volvamos con los demás —espetó —Y deja de mirarme así la puta cara, ¿entendido?
Asentí dejando de mirar su boca desfigurada; no estábamos en nuestro mejor momento, así que evitaría por todos los medios cabrear al tipo duro.
Con la pistola de mi poli a buen recaudo volvimos hacia el garaje a buen paso y sin decir una puñetera palabra más. Sólo esperaba que al llegar allí me encontrara con un par de nuevos supervivientes en el grupo; de lo contrario todo lo que habíamos hecho y arriesgado no habría servido para nada.
El revuelo que había en ese garaje me indicó que sí que había noticias nuevas.
Sólo faltaba saber si eran buenas o malas.
Vale, el charco de sangre que vi a lo lejos y la presencia de la omnipresente doctora Hale me indicaron que eran noticias como poco regulares. Jodida mierda, un herido…¿mordido? Siguiendo sus mismos métodos para abrirme paso entre la gente, saqué los codos y retiré a mis compañeros hasta meterme en todo el medio del mogollón.
La hostia.
Un tío más o menos de mi edad y de mi complexión estaba tirado en el suelo. No tenía buen aspecto, sobre todo porque su pierna izquierda estaba sangrando abundantemente. No hacía falta ser un licenciado en medicina para saber que el hombro derecho se lo había dislocado. El tipo estaba roto por todos lados, por todos los cielos. Oh, oh….Rosalie tendría trabajo…Al lado del hombre había una muchacha de una edad indefinida, pero podía jurar que si llegaba a la mayoría de edad sería rozando la gracia. No tenía heridas graves, tan sólo unos cuantos raspones en los brazos y en las piernas, algo sin importancia que no requería atención inmediata.
De todos modos o mucho me equivocaba o estos dos habían derrapado con ese intento de moto cual especialistas de cine hollywoodiense en una peli de acción.
—Está jodido —murmuró Felix a una distancia prudencial—¿Lo han mordido? ¿Es grave, doctora? —Rosalie examinó la herida con ojo clínico y frunció el ceño.
—No, no es un mordisco….Iba en una puta moto, si lo hubieran mordido lo habrían hecho en la parte exterior de la pierna, no en la cara interna. Es de lógica, joder. Tú mismo has visto cómo han entrado aquí derrapando a toda hostia….Y si con grave te refieres a si la femoral está jodida, no. Aunque es abundante, la hemorragia no es arterial, así que este muchachote puede respirar tranquilo.
Me acerqué hasta ella y me agaché a su lado. Mierda….El pantalón del tipo estaba completamente destrozado a la altura de la herida. Era fea, una herida muy fea. ¿Cómo cojones se había herido justo en ese lugar? Ya nos lo contaría después si es que este tío tenía fuerza para hacerlo…
—Hey….¡hey! ¿Cómo te llamas? —preguntó la doctora. El hombre alzó la cabeza, aunque parecía hacerlo con mucho esfuerzo. No era para menos.
—No…no me han mordido….Estoy….bien….
—Eso ya lo sabemos, no te preocupes —dijo Rosalie —Tu nombre….háblame, dime cómo te llamas….
—Garret….me llamo Garret. ¿Alice? ¿Está bien? —intentó moverse, pero yo mismo se lo impedí empujándolo suavemente por su hombro sano. Rosalie miró por encima de su hombro para ver a la muchacha. Mis compañeros seguían atendiéndola, ofreciéndola agua y limpiando sus heridas superficialmente, aunque parecía estar ausente. Otra en estado de shock, cojonudo.
—Está bien, tranquilo…
—¿Y el bebé? —ahora sí fruncí el ceño mirando hacia todos lados. ¿Un bebé? No me jodas…
—Te he dicho que está todo bien. Concéntrate en no dormirte, ¿quieres?
—Estoy cansado —gimió —Me…me duele todo…
—Lo sé. Lo sé y te prometo que te dejaré dormir muy pronto….pero necesito que me digas si tienes alguna enfermedad, algo que afecte a tu sangre, alguna medicación, anticoagulantes…—Garret negó a todo.
—Estoy sano….
—Bien, Alice y el bebé están bien. Luego las atenderé, ahora la prioridad eres tú. Tengo que encargarme primero de tu pierna. Sé que te duele el jodido hombro, pero tendrá que esperar —Garret volvió a asentir —¡Que alguien me dé un puto cinturón y me ayude a subir a este hombre al primer piso a la de ya!
Las órdenes de la doctora no pasaron desapercibidas para ningún hombre presente, de hecho, a sus manos llegaron un par de cinturones. Cogió uno de los dos al azar y sin pararse a agradecer nada se lo colocó a Garret en la pierna a modo de torniquete para parar la hemorragia mientras yo intentaba averiguar a qué coño se había referido ese tipo con eso del "bebe". No veía ni a ningún bebé ni Bella, pero no podía pararme a buscar a ninguno de los dos. Rosalie me cogió con fuerza del brazo y me obligó a ayudar a mis compañeros a subir al herido al primer piso sacando fuerzas de donde no quedaban.
En la sala de enfermería ya no estaba Seth. Con toda seguridad lo habían movido a la habitación junto con Jasper para que se recuperara lo antes posible; a este paso nos convertiríamos en un jodido hospital de campaña en toda regla. Tal y como la doctora le ordenó, Garret se concentró por todos los medios en no cerrar los ojos para no sucumbir al sueño.
—Necesito a dos hombres conmigo para ayudarme. Los demás que abandonen la enfermería —ordenó la rubia mientras tendíamos al herido en la camilla.
—Yo me quedo —Rosalie me miró de reojo —Te recuerdo que sé primeros auxilios, joder. Te serviré de ayuda.
—Me uno a la causa—dijo Mike.
El rubio cerró la puerta con fuerza para comenzar la tarea.
Mis ganas por sentirme útil en este jodido momento superaron con creces mi animadversión por la sangre, así que me hice el machote cuando Rosalie quitó el cinturón ensangrentado de la pierna herida de Garret y rasgó los pantalones del nuevo superviviente a nuestro cargo.
La herida era más que fea. Horrible.
Y no era una herida cualquiera.
—Esto es un jodido disparo —murmuró la doctora. Automáticamente las miradas de los dos se dirigieron hacia mí.
—A mí no me miréis, cojones —me defendí —Disparé hacia arriba, joder. Hacia arriba —espeté —Os recuerdo que mi intención era desviar la atención, no ir acertando de lleno en ninguna persona. Yo no le he podido hacer esto a este hombre.
—Disparos —murmuró —anoche se oyeron disparos….furtivos….
—Lo sabemos, sabemos que alguien ahí fuera se dedica a jugar con cosas que no debe en el peor momento posible. Maleantes, pandilleros….—dijo Mike —¿Ese alguien ha podido hacerle esto? —un silencio incómodo se coló entre nosotros.
—Puede ser —susurró Rosalie —Luego nos encargaremos de eso, ¿de acuerdo? No podemos pensar en eso ahora —se acercó para examinar mejor la herida —No tiene orificio de salida, así que tengo que sacar la bala. Mike, tráeme un par de botellas de suero, unas bandejas desechables y un pequeño que pone lidocaína con una jeringuilla.
—¿Se pondrá bien? —pregunté.
—Eso espero —dijo la doctora mientras se preparaba para la pequeña intervención —La chica y él traían un bebé con ellos.
—Eso he oído. ¿Está bien?—la doctora asintió.
—Aparentemente. Bella se está encargando del niño. Hay que tener unos buenos cojones para subirse a una moto con un bebé tan pequeño —y tenía razón. De todos modos en ese momento envidié a ese pequeño.
Aparté mis pensamientos más egoístas y me centré en lo que teníamos delante de nosotros. Sin más demora, Rosalie cogió una aguja hipodérmica y la rellenó con el líquido del pequeño frasco que Mike le trajo. Mis leves nociones de primeros auxilios me hacían saber que la lidocaína era un anestésico local; en resumen, una puta mierda para lo que el pobre tipo tenía encima. Pero mejor era esto que nada. La doctora lo pinchó cerca de la herida. Mientras hacía efecto cogió una botella de suero y otra de yodo limpió la zona en la que iba a trabajar a conciencia. Garret emitía pequeños gemidos de dolor, aunque no se movía.
—Garret —el tipo enfocó la mirada —Necesito que confíes en mí —Rosalie suspiró —No te voy a mentir….te va a doler porque lo que te he pinchado no parece que sea suficiente, aun así te voy a pedir que te muevas lo menos posible —este asintió como pudo —Edward, sujétale la pierna mientras le saco la bala. Intentaré hacerlo lo más rápido posible —asentí con vehemencia intentando enviarle a nuestra doctora particular unas fuerzas de las que yo mismo carecía.
Aún así, se puso manos a la obra.
Desvié la mirada justo cuando las pinzas tocaron la carne destrozada del herido. Sabía que el espectáculo sería completamente gore, así que me lo ahorré más que nada para no vomitar en este improvisado quirófano. De todos modos el sonido de la carne siendo removida para extraer el metal de su cuerpo no era muy agradable que dijéramos. Garret estaba pálido y sudoroso; no podía entender cómo aún no se había desmayado. El tipo era duro como el hierro. No lo conocía, pero solo por eso ya tenía todos mis respetos.
Sólo respiré tranquilo cuando oí un ruido sordo sobre la bandeja que sujetaba Mike; Rosalie había extraído la bala ensangrentada cual trofeo de guerra. Casi para exponer en una puta vitrina.
—Rápido, trae el hilo para suturar —le ordenó a Mike —Garret, ya está….lo has conseguido, tío. Te tengo que coser y…bueno, te aviso. No soy muy buena con estas mierdas. Lo mío es estudiar virus y bichitos —el herido sonrió levemente mientras el sudor bañaba su cara—Mis años como costurera quedaron muy atrás, así que seguramente te quedará una cicatriz horrenda.
—Herida….de guerra. Suena…interesante….—murmuró —Aún queda el hombro…
—No te preocupes por eso. Te voy a dejar como nuevo —murmuró mientras cosía la piel.
No sé cuánto tiempo estuvimos ahí y tampoco puedo decir quién de los cuatro sudaba más en el momento en que Rosalie terminó de suturar la herida. Sólo entonces me dejé a mí mismo mirar; en realidad, la sutura era irregular y horrenda, pero he de confesar que me la esperaba mucho peor. De todas formas no sería yo quien objetase algo sobre las artes costureras de la rubia…Volvió a limpiar la pierna y tapó la reciente costura con una venda. Cogió otro bote más del gran botiquín, una aguja nueva y le inyectó otra dosis.
—Antibiótico, completamente necesario —aclaró —Garret, has dejado de sangrar de momento —este alzó el pulgar del brazo bueno en señal de asentimiento —Ahora iré con tu hombro. Te lo has dislocado, tendré que….
—Hazlo —murmuró —Me…me conozco el método —la doctora asintió.
Me apartó sin mucho cuidado para palpar el hombro de Garret. Se colocó, lo cogió por el antebrazo con fuerza y….
Crack.
Un sonido sordo, un grito y el hueso volvió a su sitio.
Madre del amor hermoso.
Estar en esta enfermería con esta rubia era cien mil veces más estresante que salir a la puta calle.
—Como nuevo —murmuró.
—Como una…mierda —gimió Garret. Rosalie le dio un par de palmadas suaves en el estómago.
—Lo has hecho muy bien. Eres un tipo fuerte —Garret se derrumbó sobre la camilla un poco más relajado.
—¿Lo llevamos a la habitación?
—Ni se os…ocurra moverme….ahora. Aquí…aquí estoy bien…—Rosalie me miró.
—De momento se queda hasta que se recupere un poco, pero luego le llevaremos a una de las camas para que descanse en condiciones—asentí.
—Revisa a…al bebé, por favor —pidió Garret.
—A eso iba. Mike —le rubio se alzó casi de manera miliar —Quédate con Garret mientras Edward y yo vemos al bebé y a la chica. Dame un grito si me necesitas y aquí estaré.
No le dimos tiempo al rubio para replicar; Rosalie prácticamente me arrastró hacia el pasillo en el que, milagrosamente, esta vez no había nadie. Al parecer mis compañeros estaban repartidos entre los enfermos aquí presentes.
—Sinceramente, creí que tu idea no iba a funcionar —murmuró la rubia.
—En realidad, fue idea de Bella.
—Como sea. El caso es que habéis conseguido salvar tres vidas —me cogió del brazo y me obligó a parar —Todo ha pasado en el último segundo, Edward. Un segundo más y habrían muerto. La escena ha sido casi de película… —fruncí los labios mientras continuamos con nuestro paseo —Tengo…tengo que examinar a ese niño….
Rosalie entró en el despacho de Jasper. La escena que vi al entrar me dejó sin aliento; Bella estaba acunando a un niño pequeño. Demasiado pequeño, debería de tener un par de meses o tres. Dios mío…Bella alzó la mirada un tanto desesperada. El niño no hacía más que chupar su dedo meñique mientras emitía pequeños gemidos de disconformidad. No tenía ni las más mínima idea sobre bebés, pero este pequeño parecía tener hambre hambre.
—¿Cómo está el niño? —preguntó Rosalie.
—Es una niña…y aparentemente está bien. Está….bien….—murmuró Bella mientras seguía moviendo sus brazos para calmar al bebé —Lo he examinado por encima. Está limpia, no tiene ninguna herida y, de momento, está calmada…Pero tiene hambre. Yo…yo no sé qué hacer…¿Cómo está la madre? Quizás ella pueda hacer algo y….
—¿Te podrás hacer cargo de la niña un poco más de tiempo? —preguntó la doctora cortando las súplicas de la poli—Voy a echar un vistazo a la madre a ver si está en condiciones de hacerse cargo del bebé —suspiró cansada.
—Rosalie, necesitas descansar un poco —esta asintió ante mis palabras.
—Lo sé, pero ahora no. No puedo…Iré a por esa chica, espero por todo lo sagrado que esté en condiciones y que sus tetas estén llenas de leche —espetó —O en su defecto espero que haya traído consigo algo para alimentar a esta pequeña…
Me derrumbé en una de las sillas cuando la doctora nos dejó a solas. De nuevo Bella y yo solos, en ese mismo despacho en el que me había curado las heridas tan solo unos minutos atrás. Ninguno de los dos dijimos nada, sólo nos dedicamos a escuchar los sonidos ansiosos pero a la vez calmados que emitía el bebé.
Eran tan pequeña….
No sabíamos su nombre, no sabíamos exactamente nada de esa niña pequeña hasta que la madre se pusiera bien. Lo que sí sabíamos era el futuro que le esperaba. ¿Era posible que entre tanta devastación y oscuridad hubiera sitio para este ser que apenas había comenzado a vivir?
—Tú la has salvado —murmuró Bella. Alcé la cabeza —¿Eran ellos los que estaban escondidos en la tienda? —no supe qué contestar —¿Y si eran ellos? ¿Y si esta niña estaba ahí dentro? No quise parar a por ellos, Edward…Fue por mi culpa, los dejamos a su suerte por mi culpa —me levanté negando con la cabeza.
—Tú no tienes la culpa de nada, Bella…No sabías que ahí dentro había un bebé y….
—¡Me da lo mismo! —gritó haciendo que la niña se revolviera en sus brazos —¿Quién fui yo para elegir entre salvar o dejar a unas personas inocentes? —dijo en un susurro.
—No somos héroes, Bella.
—¿Cuántos niños como está habrá ahí fuera? —preguntó ignorando mis palabras —¿Cuándo coño vendrá alguien a echarnos una puta mano? —dijo dejando salir su rabia.
—Quisiera poder responderte a esa pregunta —murmuré.
—Me…me acabo de dar cuenta de que no sé nada de mis padres —susurró acariciando la cabeza del bebé —Me…me acabo de acordar de ellos, justo ahora….—parpadee rápidamente por la confesión que me acababa de hacer. Su máscara fría se estaba rompiendo delante de mis narices —¿Soy una mala hija por eso? Seguramente sí….
—No hemos tenido un minuto de tranquilidad, Bella….¿Dónde viven?
—En Forks, Washington —asentí.
—Quizás allí estén mejor. Si no me equivoco es un pueblo pequeño y rodeado de bosque, ¿no?
—Vaya, al parecer se te da bien la geografía —tuve que sonreír por su arranque irónico —¿Qué te hace pensar que allí están mejor? Esto es una mierda, Edward…
—Lo sé…—no era un buen momento, pero tenía que sacar el tema antes o después —El hombre estaba herido —Bella asintió —De un disparo —dejó de acunar a la niña y me miró con los ojos como platos —Yo no he sido —dije antes de que me echara la bronca.
—No me jodas…¿Tenemos la bala? —asentí.
—Rosalie se la ha sacado, está en la enfermería...quizás puedes echarle un vistazo….
No pude acabar la frase.
Una ráfaga de disparos resonó en la calle alzándose estridentes entre los cientos de gemidos de los cuerpos del exterior. Bella y yo nos agachamos por instinto protegiendo al bebé con nuestro cuerpo, aunque no sabíamos el objetivo claro de esas balas. El llanto de la pequeña desconocida no tardó en llegar…Cuando llegó un breve descanso de balas Bella y yo corrimos no incorporamos y, entre llantos e hipos de bebé, llegamos hasta la sala donde estaba la chica a la que habíamos salvado. Seguía pálida y más por lo que acabábamos de oír, aun así, en cuanto vio a la niña se abalanzó sobre Bella para quitársela y estrecharla entre sus brazos.
Estaba confundido, todos estábamos confundidos; nuestras voces, los gemidos de fuera…y otra tanta de tiros. Todo era un caos, de nuevo era un caos…¿Se trataba de una metralleta? ¿Un subfusil? ¿Habían venido los militares a salvarnos?
Avancé tentativamente hacia la ventana entre el caos que se había desatado en nuestro santuario. Intenté ver algún camión del ejército, algún puto escuadrón que nos salvara de esta jodida situación…pero ahí fuera no había nada. Los infectados seguían pululando a sus anchas, así como los tiros.
—¿Ahora qué pasa? —susurró Bella. Se había colocado detrás de mí usándome como escudo; no me importó, al contrario. No me gustaba la idea de que ella se asomara a la ventana por si acaso alguna bala perdida rebotaba.
—¿Están acabando con esos cuerpos? —preguntó Mike. Estreché los ojos intentando afinar mi vista cansada…
—¡Joder, tíos! —espetó Black —Mirad, mirad…..¡Mierda! No están apuntando contra los infectados…—no me vi la cara, pero estaba seguro de que mi gesto se había convertido en uno de completo horror cuando entendí lo que dijo Black.
—Están disparando contra las ventanas de los apartamentos —susurré —Joder, están cazando a los supervivientes….
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La azotea era un buen lugar para cazar en plena urbe.
Las reglas habían desaparecido haciendo de la ciudad un campo de batalla de magnitudes gigantescas. Era perfecto para él.
Llevaba encima su equipo. Sus dos mejores armas limpias, engrasadas y completamente preparadas. Su cuerpo estaba protegido por el gran armazón de kevlar de su chaleco antibalas. No lo creía necesario...su chaleco no valía una mierda si alguno de esos infelices infectados de ahí abajo le mordía en alguna de las extremidades. De todos modos lo llevaba puesto. Sólo por si acaso.
Quien le decía que no había por ahí otro loco como él con un arma en las manos….
Desde que se había desatado la epidemia y la ciudad se había consumido en un caos irremediable miles de posibles objetivos habían salido a la luz. Ahora todo era un perfecto campo de tiro. Cientos de semáforos en los que atinar con una de sus balas, señales de tráfico, maniquíes de los escaparates…incluso algún puto perro que había conseguido escapar de las garras de los infectados.
Por supuesto, quedaban ellos…
Podía coger su subfusil y empezar a reventar cabezas infectadas, podría limpiar las calles usando como objetivo esas mierdas andantes, pero había un problema…Acabar con esas cosas no era tan interesante. Era jodidamente fácil y aburrido para un hombre como él.
Ya estaban muertos.
Era como disparar a esas insustanciales señales de tráfico. No tenía emoción. Era malgastar munición y precisión….Por eso se había decidido por otro objetivo mucho más interesante. Y cruel.
Un objetivo que era difícil de encontrar.
Supervivientes.
Se convertiría en un cazador extremo. Lo era. Le gustaban los retos y lo prohibido y ahora no había nadie que le impidiera hacer nada.
Se había superado a sí mismo disparando al primer ocupante de esa pequeña moto. Disfrutó durante unos segundos antes de disparar observando cómo intentaban huir de esa mole de infectados en una jodida y pequeña moto. Después intentó apiadarse de ellos apuntando a su objetivo. No lo había alcanzado mortalmente, pero sí le dio de lleno en una de las piernas consiguiendo que la moto derrapara. Había preparado su arma para una nueva ráfaga de disparos, pero entonces la puerta de la estación de bomberos se abrió de repente. Como si todo hubiera estado calculado, la moto se deslizó soltando chispas por el suelo hasta el interior de la estación. La puerta se cerró.
Su presa había escapado.
Daba lo mismo.
Había más.
Rodeó la azotea y ajustó su mira telescópica apuntando a varias ventanas. Había comprobado que las de los pisos inferiores solían estar vacías. Sus presas elegían los pisos más altos en un vano intento por escapar del virus.
Buen intento por escapar, pequeños.
Sintió movimiento en un edificio de apartamentos. Cuarto piso. Ventanas abiertas. Inconscientes de mierda. Desde ahí podía ver a un hombre de mediana edad…
Se posicionó.
Apuntó.
Y disparó.
Se regocijó en su propio sadismo degustando sus tácticas poco ortodoxas pero meramente placenteras. Sabía que estaba loco, pero eso no le importaba a nadie. Estaba armado. Era uno de los mejores. Y era invencible.
Miró por encima del hombro hacia la estación de bomberos.
Ahí había más objetivos.
Y algún día tendrían que salir.
Esperaría para seguir cazando…si algo le sobraba era tiempo….
¿Qué os ha parecido el capítulo? Al final pudieron salvar a los tres supervivientes…¿Qué creéis que pasará con el tirador?
Muchísimas gracias por todos vuestros comentarios
Tatahasi, Freekeegirl2, MineMichelle, Luzdeluna2012, Vampirekaro, Monikcullen009, NBellaCullen, EriM, Lil, MonZe Pedroza, LauCullenBlackSwan, Manligrez, ALEXANDRACAST, Eve Runner, Vkii, Marcii Choco, Miss jessygirls, Lo farfan, Yekitab, Giorka Ramirez Montoya, Stewpattz, Aryam Shields Masen, BetzaBM, VanerK, Ine Flores M, Elizabeth Lecter, Jess Vampire, Malyna Ortiz, Belangiesom16, LunaS Purple, Nella Cullen, Nessi Swan, Maro75, Daniela Lissy, IsAbElA M CuLlEn, CamilleJBCO, Bella maru, BereCullen Swan, Marcecullenswan, Alkem Corrales, Lory24, Amorgen Lestrange, Despatz, Ashleyswan, Javiitaah Hale D' Cullen, kimjim, Laura Katherine, Petit Chiharu, NekoCullenPattinson, Gretchen CullenMasen, Liizii, Guest, GeraldCullenBlack, Ettena, Huezito cullen, Jachu cullen, Guest, Selacanto, ROMIINA R, ConuDanay, JimeBellaCullenSalvatore, Kriss21, Bellaen3D2, Lulu, Barlyn, Guest, Pekis Lautner, Orisweetcullen, Andremr, Helenagonzalez26-athos, EmilyLuchia y a todos los lectores anónimos.
Muchas gracias por seguir leyendo. Nos leemos en unos días, un besote.
