CAPÍTULO 15 NOCHE DE VIGILIA

No podía creer lo que habían visto mis ojos.

Me quede completa y jodidamente helado cuando observé desde la aparente, y ahora inestable, seguridad de nuestro santuario particular cómo alguien disparaba a través de las ventanas de un edificio de apartamentos cercano.

¿No hay ya bastantes infectados en las calles? ¿Te sientes aburrido frente a la calma que te está embargando en este momento de inusitada tranquilidad? ¿Quieres un poco más de emoción en tu jodida y triste vida? No te preocupes, ahora mismo te enviamos a un francotirador experto, por supuesto. Gasto de envíos incluidos.

Black y Bella tardaron menos de medio segundo en volver a bajar las persianas y cerrar las ventanas; evidentemente, eso no nos salvaría de un disparo con un subfusil o la jodida arma que llevara, aunque sí le pondríamos las cosas un poquito más difíciles a ese hijo de puta desconocido.

Vándalos, francotiradores e infectados. ¿Quién da más?

Como si alguien hubiera apretado el botón adecuado todos nos sumimos en un tenso silencio sólo roto por el llanto del bebé.

—¿Estáis….estáis todos bien? —preguntó Bella. Como respuesta sólo obtuvo unos cuantos murmullos susurrados por el miedo y no era de extraña…Hasta que Black tuvo que abrir esa bocaza partida que adornaba su cara.

—¿Bien? ¿Cómo cojones pretendes que estemos bien? —espetó en la semi oscuridad que nos habíamos sumido —Y una mierda voy a estar bien…el jodido mundo se está desmoronando y un puto loco se dedica a rematar a los pocos sanos que quedamos….esto es acojonante…completamente enfermizo —avanzó hacia Bella con decisión —Dame una de las armas que has traído y yo mismo me encargaré de meterle una bala en los huevos a ese hijo de puta —Bella se levantó del suelo donde se había encogido tras los disparos y le encaró mientras la nueva integrante del grupo sollozaba e intentaba calmar al bebé. Mala combinación.

—Cállate. La estás asustando —dijo señalándola —Es sólo una chiquilla que las ha pasado putas para legar hasta aquí con un bebé. Creo que no se merece escuchar tus palabras en estos momentos, Black —el tipo miró a la chica y gruñó —Y, lo siento, tío…pero no creas que te voy a poner un arma en las manos. No olvides que yo soy la poli y tú el preso.

Más murmullos apagados entre mis compañeros. Más sollozos y llantos.

—Lo que deberíamos hacer es calmarnos un poquito, ¿no creéis? —dijo Rosalie desde la puerta —¿Los cristales de las ventanas son de seguridad?

—Sí….a ver —suspiré —Son de seguridad, pero no son blindados. Si me preguntas si una de estas ventanas aguantaría un tiro…Pffff, no sé qué decirte. No sé qué tipo de arma está usando ese tío…

—Sin duda está usando un arma de precisión —murmuró Bella — Pero seamos racionales —dijo mientras caminaba por la sala —Ese tío, quien quiera que sea, tendrá una munición limitada. Antes o después se le acabarán los cargadores…o le darán un mordisco. Él no es invencible, es igual de vulnerable que cualquiera de nosotros.

—Exacto. Sólo estamos ante alguien que sufre algún tipo de desorden. Cometerá un error y nosotros estaremos de nuevo en calma. Sobre todo, calma. No olvidéis que entre nosotros hay gente enferma, chicos.

—¿Cómo están los heridos? —preguntó Mike.

—A vuestro compañero Jasper le he vuelto a pinchar para evitar que la infección avance. Estaba muy agitado, se ha despertado diciendo algo sobre un bebé…supongo que lo habrá oído llorar —oh, Dios…pobre Jasper….—Seth está durmiendo aún. Emmet está tan preocupado por cada respiración de su hermano que creo que apenas ha sido consciente de lo que ha pasado hace unos minutos.

—¿Y Garret? —todos miramos a la joven desconocida. Rosalie puso su cara más amable jamás vista por mis ojitos y caminó hacia ella.

—Alice, ¿verdad? —la muchacha morena asintió —Bien, Alice…Garret está bien, aunque el disparo que ha sufrido lo tendrá convaleciente durante unos días. Tendremos que esperar que no se le infecte nada —luego miró al bebé —Creo que tiene hambre, ¿qué te parece si vamos a un sitio más tranquilo para que puedas amamantarlo? —Alice la miró y negó mientras le temblaba el labio inferior.

—No…no puedo hacer eso. Yo no tengo leche —dijo de manera distraída sin apartar los ojos del bebé. Bien, eso es una putada…—No soy la madre de Maddie —putada no, putadón —Maddie es….es hija de mi amiga Nessie. Yo….ella se encontraba mal —sollozó —Salió….salió sola hacia el hospital. Me dejó a Maddie para que la cuidara el tiempo que ella estuviera fuera….creía que volvería pronto….

—Pero nunca volvió —murmuré. Me miró y negó.

—Me…me quedé sin comida para el bebé cuando empezó todo. Así que salí a ver si encontraba algo….No tuve más remedio….Garret me salvó. Él me metió en la tienda de la esquina con él antes de que esas cosas me cogieran…no sé qué habría sido de nosotras si él no hubiera estado allí…—se estremeció ante el recuerdo.

—¿Conseguiste comida? —Alice asintió ante la pregunta de Bella.

—Sí….y pañales también. Gracias a Dios…Sólo tiene cuatro meses, no puede tomar leche normal —Rosalie nos miró a Bella y a mí mandándonos un mensaje implícito y subliminal con la mirada.

—Creo que es un buen momento para que tú y yo vayamos a las cocinas y le preparemos un gran biberón a esta pequeña, ¿qué te parece? —la muchacha se levantó un poco más calmada, aunque no se podía decir lo mismo del bebé que se marchó gruñendo por su comida.

En cuanto ambas mujeres salieron de la sala todos nos levantamos e hicimos un pequeño círculo cargado de testosterona.

—¿Qué cojones vamos a hacer? —preguntó Felix —Ahora mismo no estamos seguros en ningún jodido sitio. Si sales a la calle te muerden, si te asomas a la ventana te disparan. Estamos en pleno agosto, si cerramos las ventanas nos asaremos como pollos…¿Pero esto qué coño es?

—Chicos, seamos racionales —dijo Bella —Obviamente contra los infectados no podemos hacer nada.

—Salvo volarles la cabeza. Eso es efectivo —murmuré.

—Justo eso, pero como de momento no tenemos pensado salir a la calle a pasear, no vamos a pensar de nuevo en la opción "acierta en la diana" —asentí aceptando con gusto su punto —Tenemos que confeccionar un plan.

—¿Un plan? Sí, por ejemplo traer un puto DVD y unas Coca Colas, no te jode —espetó Black.

—Me parto el culo de la risa, tío —le contestó Bella —Un plan, necesitamos un jodido plan de actuación —me miró y me habló directamente a mí —Puedo afirmar, y eso lo sabemos todos, que vamos a estar aquí un buen puñado de días. Quizás semanas….—todos murmuraron dándole la razón —Necesitamos hacer un recuento de los víveres que tenemos y demás productos indispensables.

—Yo me encargo de la cocina la mayoría de las veces —dijo Mike —si quieres puedo hacer un inventario de la despensa —Bella asintió.

—Perfecto, eso nos sería de gran ayuda, amigo —Mike salió de la sala encantado consigo mismo por servir de ayuda a mi poli —También necesitamos un plan de evacuación. Vosotros sois los expertos en eso—dijo señalándome a mí y a Quil —así que lo dejo en vuestras manos.

—Madre de Dios —murmuró el preso —Eso suena jodido….

—No….Sólo es un plan de evacuación, ya sabes….Por si pasa algo y tenemos que salir de aquí con un maldito petardo en el culo —el tipo palideció. Punto para la poli….aunque…sí, bien. Le entendía. El simple hecho de imaginarme cerca – de nuevo – de esas cosas me revolvía las tripas —¿Cuántos somos? —hice un recuento rápido mental.

—Cinco bomberos, cinco civiles, tú y la niña….Once adultos y un bebé.

—Deberíamos preparar algún vehículo de los que hay en el garaje, por si acaso. Un camión de bomberos no es el mejor de los trasportes en esta situación….Pero sí son resistentes y, llegados a un punto crítico, cualquier cosa que corra nos vale —asentí.

—Está bien. Estoy de acuerdo en todo lo que has dicho —suspiré —Pero necesitamos descansar, nena —rodó los ojos —¿Cuántas horas hemos dormido desde que empezó todo? Una comida medianamente caliente y unas cuantas horas de descanso. Sólo te pido eso….Después haremos todo lo que tú quieras.

—Lo que yo quiera, ¿no? —murmuró Bella. Me dieron ganas de contestarla algo propio de mi cosecha…pero me contuve para mantener el orden en la sala.

—¡Ya está! —Mike entró más que animado en la sala con una hoja de papel entre las manos —Ya tenemos la lista del inventario.

—¿Y bien?

—Bueno….tenemos un poco menos de comida de lo que pensé en un principio —cojonudo —Tenemos comida variada, pescado, carnes, leche, frutas…es lo primero que deberíamos consumir por si por alguna extraña razón fallaran los refrigeradores. Viendo lo visto es algo que tenemos que tener en cuenta por si acaso.

—¿Cómo andamos de comida preparada? ¿Latas? ¿Envases?—preguntó Felix.

—Hay variedad…pero no una gran cantidad. Si estuviéramos en condiciones normales no sería un problema. Haríamos un pedido y listo…ahora mismo somos muchos y no sabemos cuánto tiempo vamos a estar aquí —se encogió de hombros. Bien, como siempre , buenas noticias.

—Lo que quiere decir que nos daremos una comilona de la hostia los primeros días y luego comeremos sopa de sobre recalentada por un tiempo indefinido hasta que alguien se digne a sacar nuestros culos de aquí, ¿no? —preguntó Black.

—Pues creo que ahora mismo no nos vendría mal tomar un poco de esa sopa para cenar —murmuró Bella obviando al preso.

Eso fue lo que hicimos.

Acabando con el mal rollo de la despensa y con una pizca más de tranquilidad después de que el momento francotirador pasara, todos los que no estábamos heridos nos sentamos en la gran mesa de la cocina como si esta cena fuera cualquier otra cena de un día normal. Mike preparó un poco de sopa y unas ensaladas y cenamos en silencio salvo unos cuantos murmullos a los que mi oído empezaba a acostumbrarse. De repente era como si tuviéramos miedo de alzar la voz, como si temiéramos que al menor grito tiraran la puerta abajo y nos arrasaran por completo….joder, y así era….

Alice cenó rápidamente con el bebé dormido entre sus brazos y se retiró lo antes posible para acostarla. Sinceramente, no sabía cómo demonios íbamos a poder mantener aquí a un bebé tan pequeño; no entendía mucho del mundo infantil, pero no tenía que ser muy listo para saber que los bebés necesitaban unos cuidados, unas vacunas, un mínimo de bienestar, mierda…y nosotros no teníamos nada de eso.

Cuando nuestro pequeño cocinero empezó a sacar unos cuantos yogures del refrigerador, Bella carraspeó. Ahí venía otra de sus ideas, ¿acaso esa linda cabecita suya no descansaba nunca?

—He estado pensando que quizás, lo mejor sería hacer turnos por las noches —todos alzamos la cabeza —Sé que en principio este lugar es seguro, pero creo que no estaría de más un par de ojos en alerta mientras el resto del grupo duerme. Cualquier precaución es poca.

—Estoy de acuerdo —dijo el tímido Quil sin apartar los ojos de su yogur —Me da igual que me llaméis nenaza….pero me….me aterra que esas cosas puedan entrar por la noche. Es superior a mi….—el silencio que sobrevino tras la declaración de Quil dejó más que claro que todo el mundo tenía más o menos el mismo temor.

—Me ofrezco voluntario para la primera guardia —dije distraídamente mientras apuraba mi postre. Tenía las pilas puestas, así que estaba dispuesto a todo. O casi todo.

—No sé por qué, pero me temía que dirías eso. Eres muy predecible —Bella ladeó la cabeza inspeccionándome —No me importará acompañarte en esta primera guardia —tooooma ya. No sabía si hacer la danza de la victoria o rezar encarecidamente —Seis horas, chicos —la poli se levantó y llevó su plato al fregadero —Las guardias serán de seis horas, me da igual quienes sean el próximo relevo, vosotros veréis. Lo echáis a suerte u os lo jugáis a los chinos. Lo que pido es que seáis puntuales —todos asintieron menos la doctora Hale.

—¿Y qué pasa con mis heridos?

—Tus heridos estarán bien —dije con convicción —La poli y yo sabemos cómo manejarnos —Bella asintió. Me estaba acostumbrando a que me diera la razón…y no sabía si eso era bueno o malo —En caso de que pase algo te avisaremos en el acto…pero ahora necesitas descansar. Has trabajado duro desde hace horas.

Le costó….pero Rosalie se limitó a asentir. Sus ojeras se habían acentuado en las últimas horas y no era para menos; unas buenas horas de descanso la vendrían bien a ella y al resto del grupo. Pero a ella, más que nadie, la necesitábamos al cien por cien.

Quince minutos después y con la cocina totalmente recogida, todos se marcharon a la habitación con ganas de un buen sueño reparador. Buena suerte, amigos.

Bella y yo dimos una vuelta de reconocimiento, así como haríamos periódicamente a lo largo de las siguientes horas. Tras la comprobación, la poli y yo nos apostamos en la sala en la más absoluta penumbra, cada uno en un sillón, frente a frente. Consciente de que me quedaban cinco horas y cuarenta y cinco minutos por delante a solas con mi sueño erótico festivo hecho mujer, abrí el paquete de cigarros que rescaté de mi taquilla; necesitaba algo que calmara mis putos nervios, cosa difícil teniendo en cuenta la banda sonora de gemidos y quejidos por parte de los infectados que pululaban en el exterior. No era precisamente un sonido tranquilizador en medio de la oscuridad.

—Jasper está un poco más calmado. Parece que la fiebre ha bajado —murmuré mientras encendía el pitillo. Necesitaba rellenar el inmenso silencio en el que nos habíamos estancado.

—Es un tipo fuerte. Y Garret también. No lo conozco, pero tiene que tener los huevos enormes como para atravesar las calles en estas condiciones con una moto de mierda.

—Completamente de acuerdo.

—El que me preocupa es Seth. Va a despertar pronto y cuando lo haga no sé cómo va a estar. No sé si recordará qué coño pasó en su casa.

—Lo hará —aspiré el humo de mi cigarro —Y es mejor que lo haga. Es mejor deshacerse de los momentos traumáticos lo antes posible….de lo contrario se graban en la jodida cabeza….si los mantienes mucho tiempo dentro los hijos de puta no quieren irse. Son como okupas….—Bella se acercó imperceptiblemente a mí.

—Hablas como si hubieras sufrido algo muy fuerte —silencio. Otra calada.

—Soy un jodido bombero….se puede decir que en los años que llevo en el cuerpo he visto de todo. Tú eres poli….supongo que sabes de lo que hablo —suspiró.

—En realidad, no —expulsé el humo del tabaco con el ceño fruncido —Sólo llevo ocho meses en el cuerpo —abrí los ojos sorprendido —Sí, joder….puedo adivinar tu cara de sorpresa, ¿sabes? Mi primera salida fue con Harry —vaya….bonita manera de estrenarse en el mundo de la patrulla —Me relegaron a las oficinas, estuve meses redactando denuncias como una maldita loca. Estaba hasta los cojones….por el amor de Dios….¡fui la mejor en las pruebas de tiro! Soy novata, pero me considero una tía dura, responsable y que lleva el ser policía en la sangre…

—¿Por quién te viene la vocación? —pregunté queriendo aprovechar este arranque de sinceridad entre nosotros dos.

—Por mi padre….Charlie. Él es el jefe de policía de Forks. ¿Y a ti? ¿Tu vocación de bombero viene de tu padre también? —le di una última calada al cigarro y lo apagué en el cenicero con más ganas de las necesarias.

—No…Nunca conocí a mi padre—entre las sombras vi la cara de asombro de Bella —Mi madre, Elizabeth, se quedó embarazada de mí muy joven…Mi padre, aunque yo no considero a ese desconocido como tal, abandonó a mi madre en cuanto se enteró de la noticia —sentí que una rabia casi olvidada me recorría las venas de parte a parte de mi cuerpo —Espero que, esté donde esté, se haya llevado un buen mordisco en la polla—sentí que Bella sonreía débilmente.

—Sentimientos vengativos a tope, ¿uh?

—Y que lo digas —de nuevo silencio. Algo me decía que Bella me iba a hacer la pregunta del millón.

—¿Por qué fue tu madre la que hizo que acabaras siendo bombero? —bingo. Y luego era yo el predecible. Bendita mente la de esta criatura.

—Porque murió en un incendio —un gemido ahogado salió de los labios de Bella; hacía segundos que lo había apagado cogí otro cigarro de mi paquete.

—Supongo que no es un buen momento para hablar sobre eso.

—Supones bien.

Silencio.

Sólo nuestras respiraciones.

La luz de emergencia y el resplandor de mi segundo cigarrillo las únicas luces que nos iluminaban.

—Tengo miedo —susurró —No por mi….tengo miedo de que mis padres no lo hayan superado…me aterra la idea de que ellos se hayan convertido en….eso.

No supe qué contestarla a eso.

De nuevo, me quedé sin palabras delante de ella…

·

·

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Todos se estremecieron cuando oyeron un nuevo disparo.

La lucha estaba siendo encarnizada.

Carlisle lo sabía, había sido testigo de todo desde el paciente número uno de Forks, más que nada porque él había sido el que lo había diagnosticado como infectado del virus NS10 a uno de los vecinos de Forks. Spencer, un trabajador del aserradero de cuarenta y cinco años que no había pasado por su consulta desde hacía años se presentó dos días atrás en el consultorio.

En un principio los síntomas eran muy similares a los de una gripe común salvo que no era la época…y por el desvanecimiento que el hombre sufrió ante él minutos después.

Cinco minutos después entró en estado catatónico. Su pulso se ralentizó al máximo. Sus pupilas no reaccionaban a la luz aunque una membrana blanquecina empezó a cubrir su globo ocular….

Automáticamente puso en proceso el protocolo de actuación de enfermedades infecciosas altamente contagiosas. Sabía por las noticias del virus letal que estaba asolando oriente medio, lo que no sabía era que iba a llegar con tanta rapidez a un pueblo de apenas tres mil habitantes perdido en la península de Olimpia y rodeado de bosque. ¿Qué se estaba perdiendo?

Dos días.

Sólo habían bastado dos días para que la calma y tranquilidad que siempre reinaban en Forks se fueran al traste por ese virus del demonio. Esa peste se extendió por el pueblo como la pólvora mermando la población con rapidez y saña.

Pero estaban luchando contra ellos.

Era duro. Difícil. Sangriento.

Habían pedido ayuda a las autoridades desde el primer momento, pero al parecer se habían quedado por el camino; las últimas noticias que habían llegado por radio, menos de veinticuatro horas atrás, los avisaban de la batalla campal que estaban viviendo los dispositivos del ejército en localidades vecinas.

Se podía decir que Port Angeles había dejado de existir. Port Angeles se había convertido en una marabunta de cuerpos infectados por los cuatro costados. Ningún ser vivo. Nadie que recibiera la señal de radio. Nada.

No recibirían ayuda, al menos por el momento. Estaban aislados, muriéndose poco a poco en la miseria más absoluta.

La gente seguía infectándose.

Así que se activó un plan de emergencia diseñado por el alcalde, Aro Vulturi y por el jefe de policía, Charlie Swan. La idea era simple aunque altamente efectiva. Y una locura, además.

Contraataque.

La idea era crear una barricada y, poco a poco, contener a los infectados. Eliminarlos. Acabar con aquellos vecinos, conocidos y amigos de toda la vida que habían tenido la mala suerte de contagiarse con ese maldito virus. Un tiro en la cabeza y a por otro. Y otro. Y otro.

Las reglas establecidas por el comité de la alcandía también eran simples. Atacado por un infectado igual a bala en la cabeza. Sin remordimientos. Sin pensarlo dos veces. Sin alma. Los cuerpos sin vida de los que habían sido sus amigos se amontonaban de manera horrible en una zanja cercada a unas decenas de metros de su consulta. Esos cuerpos esperaban su turno para ser incinerados, despojados de un último adiós indigno de un ser humano. Enterrados como animales en medio del bosque para evitar infecciones.

No estaba en su naturaleza ser egoísta, pero en esos momentos Carlisle se alegraba de ser indispensable en la consulta. Dudaba mucho si él sería capaz de disparar contra alguno de sus amigos.

No.

No podría.

¿En esto se había convertido la vida?

Un día recetaba paracetamol y vitaminas en su tranquila consulta. Al día siguiente recibía pacientes con mascarilla, dobles guantes…y una pistola en el primer cajón de su escritorio. Se la había dado Charlie, su amigo de toda la vida. Le había dicho que la usara sin pensárselo dos veces si se encontraba ante un caso de extrema gravedad.

Gracias a los cielos no había tenido que abrir ese cajón. Al menos de momento.

Esme, su mujer, ataviada con las mismas protecciones que él, se encargaba de controlar el acceso a la consulta. Cada vez que la puerta se abría eran malas noticias. Si al menos estuvieran en un hospital, si al menos tuvieran la ayuda de alguien especializado….En esos momentos, con el ruido de las pistolas y las escopetas resonando de fondo, con esos hombres y mujeres voluntarios luchando por el bienestar del pueblo, luchando por sus familias, por sus hijos….se sintió pequeño. Muy pequeño…

Sus pensamientos se esfumaron cuando la puerta de su consulta se abrió.

Otro muerto.

Y no era un fallecido cualquiera.

A pesar de que una mascarilla tapaba parte de su hermoso rostro, Carlisle adivinó lágrimas en los ojos de su mujer. Arrastraba una vieja camilla, sucia y carente de los mínimos principios básicos de la higiene. La sábana que cubría al cadáver había sido hacía no mucho tiempo blanca, aunque ahora tenía parches marrones de sangre reseca. ¿Cuántos cadáveres había tapado esta sábana? No lo podía saber….

Tardó menos de dos segundos en llegar hasta su mujer.

—¿Quién es? —Esme negó. Las lágrimas la impedían hablar —Cariño….

Era alguien cercano. Demasiado. Por esa misma puerta habían pasado decenas de cuerpos y su mujer no había llorado con ninguno. Salvo con este. Con temor pero con decisión, alargó la mano para retirar la sábana que cubría la cara del cadáver….pero un sollozo amargo y doloroso se lo impidió.

En esa misma puerta apareció Renee Swan, la mujer de uno de sus mejores amigos. La compañera de secundaria de Esme, esa con la que hacían barbacoas los domingos.

Su pelo rubio estaba mojado por el sudor del trabajo sucio y agotador y su cara estaba bañada en lágrimas. Sostenía en sus manos un rifle que aparentaba ser más grande y pesado que ella. A pesar de su llanto no se separaba de él.

—Carlisle —sollozó —Oh, Dios mío….Carlisle….

Todo encajó.

Con un rápido movimiento retiró la sábana sucia para ver el cuerpo sin vida de Charlie Swan. Su amigo. Reprimió un gemido ahogado en su boca por la impresión que la imagen que su amigo le estaba ofreciendo. Lo habían disparado en la cabeza signo inconfundible de que había sido alcanzado por los dientes de un infectado.

No quería ver cómo había sido.

No quería ver nada más.

Tapó la cara destrozada, casi irreconocible de su amigo por el impacto de bala. Abrazó a su mujer rápidamente antes de ir hasta Renee. No sabía cómo con solarla. De hecho, estaba seguro de que eso no sería posible. En tiempos difíciles como estos, el ser querido más cercano se volvía indispensable. Necesario para sobrevivir, necesario para aferrarse a ese rastro casi invisible de humanidad que les quedaba.

De dos zancadas alcanzó a Renee aguantándose su propio dolor.

No la dijo nada. Se limitó a abrazarla mientras ella se sacudía violentamente por las acometidas de su llanto. Dejó que descargara su rabia, su impotencia y su dolor mediante las lágrimas.

Ella gritó.

Se agarró con fuerza a su brazo y gritó con dolor ante la atenta mirada de Esme.

—Calma…cálmate, Renee….—susurró suavemente.

—¡No! —sollozó —¡No puedo calmarme! ¡Mira, Carlisle! ¡Mira! —chilló señalando la camilla —Te he traído a mi marido muerto. Yo vi cómo lo atacaban….¡yo estuve presente! —Carlisle se mordió el labio para evitar flaquear delante de ella —¿Qué voy a hacer ahora, Carlisle? ¿Qué voy a hacer sin Charlie? ¿Y Bella? Si puedo hablar con ella…¿cómo le diré que yo misma tuve que matar a su padre?...


Ante todo, siento muchísimo el retraso de este capítulo. Tuve algunos problemas de salud que me impidieron continuar con el capítulo y cumplir con el día de actualización establecido. Mil perdones!

Ahora sí, ¿qué os ha parecido el capítulo? ¿Qué pensáis sobre la situación que están viviendo en Forks?

Muchísimas gracias por vuestros mensajes

MineMichelle, Pekis Lautner, Etzelita, NekoCullenPattinson, Ivis Cullen, Bellaen3D2, Stewpattz, Tatahasi, Tefyta Cullen, Petit Chiharu. Nessi swan, Miss jessygirls, Yeya Cullen, Danielemosquera, NBellaCullen, Luzdeluna2012, ALEXANDRACAST, Nella Cullen, Bella maru, Aryam, CamilleJBCO, Zafiroamapola20, Jachu Cullen, Lil, Karymoreno, LunaS Purple, Maff lOvE iN pInK, Amy Swan, Kimjim, Campanita Cazr, EriM, Alkem Corrales, Denissevel, Estelaa, EmilyLuchia, Lory24, Manligrez, Laura Katherine, Despatz, Ettena, Ashleyswan, Maro75, Ana Masen Snape, Eve Runner, LauCullenBlackSwan, Karmen eb, Angie palomo, JimeBellaCullenSalvatore, BereCullen Swan, Carol, IsAbElA M CuLlEn, Karina Masen, Kriss21, Burn baby Burn, A cullen swan, Helenagonzalez26 athos, Grtechen CullenM, Amanda Cullen Salvatore, Celina vulturi, Carmen Cullen-.i love fic, EmilyLuchia, Edward4750, Nevy Masen19, DevWaylandCullen, Gatita sweet, Laura twilighter 8, Robsten pattinson, Maria Cullen, Nia Masen, Inay Masen Cullen, Analiaapocaliptica 2012 y a todos los lectores anónimos.

El capítulo es un poco más corto, pero era necesario dejarlo en ese punto…Se avecinan algunos capítulos más "tranquilos", pero más reveladores. Al fin sabemos cómo están las cosas en Forks….aparecieron los Cullen! Muy pronto volveremos a saber de ellos ;)

Muchísimas gracias por seguir apoyando la historia. En Facebook hay grupo del fic, si os queréis pasar por allí en mi perfil está el link de mi FB. Dicho esto, nos leemos dentro de unos días. Un besote a todos!