CAPÍTULO 17 CORREO AÉREO
La intensa pero corta charla que tuvimos Bella y yo durante nuestra vigilia hizo que nos quedáramos mudos.
Ambos habíamos tocado temas demasiado espinosos y dolorosos para el momento y lugar en el que estábamos. Ella había hecho referencia a su familia, a sus miedos y a sus inseguridades como profesional; yo había hecho referencia a mi madre, a esa mujer que en su momento no valoré como se merecía y que perdí prematuramente.
Los remordimientos de conciencia volvieron a mi mente con más fuerza que nunca recordando una y otra vez momentos difíciles de mi adolescencia más primaria. Deseaba que uno de esos infectados hediondos de mierda le mordiera la polla a ese ser que me engendró y que jamás conocí…quizás yo mismo me merecía un mordisco de las mismas características por ser en su momento un niñato y un cabrón.
Así que el resto de la guardia la pasamos en silencio. Gastamos las largas horas de la noche con vueltas de reconocimiento rutinarias a lo largo y ancho de la estación mientras mis pulmones aspiraban desquiciados el humo de los cigarros que fumaba compulsivamente intercalados con momentos de descanso tenso en los sillones de la sala.
Cada uno miraba hacia un lado.
Cada uno sumergido en sus miedos, recuerdos y pensamientos más oscuros mientras a lo lejos se oía el traqueteo de un arma de fuego de largo alcance.
Entendía a Bella perfectamente.
Estaba en una gran ciudad, separada de sus padres por miles de kilómetros, incomunicada completamente, sin poder saber nada de ellos…La incertidumbre era un sentimiento cruel y sin descanso a la espera de noticias. Buenas o malas, pero el hecho era saber, conocer qué estaba pasando. En esos momentos me sentía como un jodido egoísta al saber que ni mi madre ni ningún familiar mío vería nada de esto. Ella estaba en un lugar mejor, libre de todos los males que los demás mortales estábamos sufriendo en estos momentos.
Prefería que estuviera donde estaba a que viviera todo esto.
Despuntaba el alba por las pequeñas rendijas de la persiana cuando Black y Mike entraron en la sala.
Curiosa pareja como pocas.
Los dos hombres nos sustituyeron para que pudiéramos descansar un poco. Sin apenas abrir la boca atravesamos el pasillo para ir hasta la habitación. Allí, los heridos dormían aparentemente tranquilos junto con el resto del grupo. A pesar de que en esa habitación se mezclaban historias dolorosas la que más me sorprendió fue Alice; dormía junto al bebé que su amiga le había dejado en una emergencia extrema acunándolo y protegiéndolo entre sus brazos.
Las situaciones extremas podían sacar lo peor del ser humano, como ese hombre que se dedicaba a disparar de manera indiscriminada a las personas sanas, o como esos otros que se dedican al pillaje y a la tiranía aprovechando la debilidad que se olía en las calles. Pero también sacaba lo bueno; esa chica que apenas superaba la mayoría de edad había arriesgado su vida por la comida y el bienestar de un bebé que no era suyo….En silencio daba gracias a los cielos por estar rodeado de personas buenas…y, aunque lo había conocido esposado, en ellas incluía al jodido Black. Al menos de momento.
Retiré las sábanas y me senté en la cama. Bella y yo nos miramos de manera significativa.
Pero no dijimos nada.
Sí…jodida noche de mierda….
·
·
·
No supe con exactitud el tiempo que estuve durmiendo, pero me pareció extremadamente corto.
Obviamente, no me desperté por iniciativa propia. No me hubiera importado dormir como tres horas más. O diez.
Ruidos, voces y algunos sollozos incontrolados hicieron que abriera los ojos de manera precipitada y me levantara de la cama de un salto haciendo que mi cabeza diera vueltas durante un par de segundos. Jodido mareo. Intenté enfocar la vista lo más rápido posible para ver el foco del escándalo que se estaba viviendo en la habitación y, si diera a lugar, mandar a la mierda a quien me había despertado.
Oh, vale…mierda.
Seth se había despertado.
El chico estaba sentado en medio de la cama, agitado, sin camiseta y con el torso cubierto de sudor. Un ligero hilillo de sangre recorría su brazo hasta llegar a su mano; se había arrancado la vía que le suministraba el suero. Emmet trataba por todos los medios contenerlo para que no se hiciera más daño, aunque era una tarea difícil. El chico estaba nervioso, no parecía escuchar las palabras de aliento que Rosalie le dedicaba en un intento nulo por traerlo de nuevo al mundo de la plena conciencia.
—Vamos, chico…respira despacio. Cálmate, estamos contigo…estás a salvo…
—No…Ella…ella, sus dientes…¡sus dientes! —chilló. Ahora que yo estaba mucho más espabilado me acerqué hasta la cama de Seth. Sí, joder…el chico estaba despierto aunque en realidad parecía estar muy lejos de nosotros. No parecía escuchar las palabras de los aquí presentes.
—No estás en casa, Seth…—murmuró Emmet totalmente descorazonado —Estás conmigo, estás seguro…
El muchacho parpadeó rápidamente; como si de repente hubiera tomado conciencia del lugar y el momento en el que se encontraba, dejó de agitarse. Miró a su alrededor observando las caras de todos nosotros hasta llegar a su hermano. Aunque su pecho aún respiraba agitado se le notaba un tanto más relajado.
—¿Emmet? ¿Dónde…dónde estoy? —Emmet suspiró aliviado.
—Estamos en un parque de bomberos, en el distrito de Tribeca. Es un lugar seguro, aquí no tienes por qué preocuparte —Seth se miró el cuerpo como si estuviera comprobando qué demonios le había pasado. Y si seguía entero. Frunció el ceño cuando vio su sangre en el brazo.
—Fuiste a buscarme….Fuiste…a casa….Estás herido…—dijo señalando su cara.
—No te preocupes, no es nada…
Está bien, cojonudo….Momento emotivo en tres, dos, uno…Oh, mierda. Se me encogió el corazón cuando vi cómo ambos hermanos se abrazaban mezclando sollozos.
—Creo que aquí hay mucha gente. Un poco de privacidad no les vendrá mal…
Todos, menos mi jodido y enfermo amigo Jasper y el lisiado y cojo Garret, salimos de la habitación. No era un experto en psicología, ni mucho menos, pero me temía que este chico necesitaría terapia para superar la mierda que había vivido. Por desgracia, no teníamos ni un psicoanalista ni nada de eso salvo nuestras propias experiencias en superar momentos estresantes. Seguramente lo que Seth recibiría sería terapia de choque pura y dura. Zombies por todos lados, joder.
Casi en silencio todos fuimos hasta la cocina; no sé los demás, pero yo necesitaba un café para espabilarme, a poder ser de tamaño industrial y bien cargado. Cuando entramos en la cocina vimos a Alice sentada en una de las sillas dando un biberón de leche a Maddie. Alzó la cabeza cuando nos vio entrar a todos.
—¿Está todo bien? He…he oído gritos —Black asintió.
—El chavalillo se ha despertado, tenemos a uno más en el grupo…—se sentó a su lado. Alice se alejó un poco del preso; aunque lo hizo de manera casi imperceptible ese pequeño detalle no escapó para mis ojos. Ni para los de Black. El tipo sonrió dedicando a la joven una de esas sonrisas deformadas —No temas, pequeña…Aunque pueda parecer lo contrario, no muerdo. Eso se lo dejo a los de fuera —Alice parpadeó…y parpadeó con sus enormes ojos azules….Luego sonrió.
—Oh…lo siento. Me cuesta un poco confiar en la gente….
Mientras el bebé terminaba su primera comida del día ambos se enfrascaron en una conversación más o menos entretenida. Félix ayudaba algo ojeroso a Mike a preparar unos cafés. Quil estaba atendiendo la radio. Bella y yo nos miramos.
—Dijiste que hoy haríamos lo que yo quisiera —por el amor de Dios. Levanté la cabeza tan rápido que el cuello me crujió como un verdadero hijo de puta por las palabras de Bella; bieeeeeeen…escuchar esas palabras de sus labios bien valía una jodida tortícolis. Me apoyé en la mesa con el codo e intenté ponerme interesante a pesar de estar hecho polvo; no estaría en uno de mis mejores días, pero no podía hacer otra cosa.
—¿Y qué…qué quieres hacer?
—Pues necesito un plano de la ciudad, otro de la estación y revisar los coches del garaje. Eso para empezar —patada en el culo, colega. Y luego dicen que somos los hombres los que jugamos con los sentimientos de las mujeres. Me rasqué la cabeza revolviendo aún más mi desordenado pelo.
—Ah….bien….Pues vale —me enganché a la taza de café que me ofreció Félix más que nada para tener algo con lo que entretener mis manos —¿Para qué quieres un plano de la ciudad?
—Para marcar rutas de acceso. Si por alguna razón se nos acaban los víveres antes de que alguien se digne a hacernos caso tendremos que salir a por comida —se hizo el silencio. Todos la miramos.
—Se me ponen los pelos como escarpias simplemente al imaginármelo —murmuró Black.
—Chicos, seamos racionales y lógicos…Antes o después necesitaremos comida, combustible, medicinas…—hizo una pausa para beber de su taza —Tenemos que sobrevivir…al menos hagámoslo con dignidad.
—Estoy…estoy segura de que aún queda mucha más gente viva en la ciudad —Alice dejó el biberón sobre la mesa y colocó a la pequeña para sacarla en aire dándole golpecitos en la espalda.
—¿Quedaba alguien en el edificio donde vivías? —la chica negó.
—No…al menos no oí nada —limpió la boquita de Maddie y le quitó el babero. Tenía que reconocer que se manejaba muy bien con el bebé; lo hacía todo de forma casi automática, como si estuviera acostumbrada a hacerlo bastante a menudo. Sin duda su amiga había dejado a su hija en buenas manos.
—Bah, seguro que en mi barrio sí que queda gente…—dijo Black —Los del Bronx podemos con todo. Somos duros como rocas.
—Pues más vale mantener a la gente de tu barrio lejos —espetó Bella —Este es uno de los pocos lugares que se puede calificar como completamente seguro, al menos de momento. Tenemos que cuidar de este sitio como si nos fuera la vida en ello.
—Nena…es que en realidad nos va la vida en ello...—otra mirada caída por su parte. Oh, Dios…Si volvía a mirarme así la íbamos a liar parda….
Hasta que Rose entró en la cocina.
Casi sin decir nada se acercó a los refrigeradores. Sacó un par de botellas de agua y algo de comida fría.
—¿Cómo está Seth? —pregunté.
—Un poco mejor. Físicamente está recuperado casi por completo, los signos de deshidratación han desaparecido gracias al suero—murmuró —Aunque, no sé….creo que va a tener una buena ración de pesadillas durante un buen tiempo —¿y quién no?, pensé. Puso la comida en un plato —Lamentablemente no podemos hacer nada con eso…tendrá que superarlo poco a poco…Voy a llevarlos un poco de comida.
La salida de escena de Rosalie fue el punto de inflexión; todos nos levantamos para empezar nuestras tareas…aunque aún no sabía exactamente qué coño quería hacer Bella. Miedo me daban sus ideas.
Evidentemente, la seguí como un gilipollas escaleras abajo.
Joder, en serio…no me importaba nada perseguir a esta poli por todo el jodido parque de bomberos, pero lo de las escaleras debía ser el karma o algo parecido. En apenas tres días había subido y bajado las escaleras más veces que en toda mi puñetera vida. Y encima tenía que dar las gracias porque sólo teníamos dos pisos. Lo dicho, entre la dieta obligada que seguramente íbamos a hacer y el esfuerzo físico al que me tenía sometido esta mujer iba a acabar con más músculos que Swarzenegger en su mejor época.
—¿Qué pretendes hacer?
—Lo que te dije ayer. Principalmente quiero dejar preparado un vehículo por si acaso —la poli se soltó el pelo, agitó la melena y se la volvió a recoger de nuevo sujetando los mechones que sensualmente se habían escapado de su coleta. Movimiento Pantene provocativo, mierda….Céntrate, cabrón.
—Pues lo que ves es lo que hay —señalé el garaje —Tenemos un vehículo todo terreno de intervención rápida, ya sabes…es la hostia….pero los chicos lo debieron usar en una de las últimas salidas —suspiré. A saber dónde habían acabado los chicos que faltaban…—Nos quedan dos camiones, uno de ellos con escalera y….
—Y salir a la calle con uno de estos trastos sería poco menos que la crónica de una muerte anunciada—Bella y yo nos giramos para mirar a Black —Son grandes, poco manejables y hacen un ruido espantoso. Además, gastan más combustible que la vida —puse los brazos en jarra.
—¿Y qué propones? Mira, no me gusta la idea, pero Bella tiene razón. Necesitamos un vehículo, en caso de que se nos acaben las provisiones deberemos salir —Black rodó los ojos.
—¿Y podrás hacerlo con eso? Dime, ¿cómo están las calles? ¿Están despejadas? ¿En buenas condiciones? —negué lentamente —No podremos manejar este cacharro por las calles.
—Pero no tenemos otra cosa. Sólo queda mi coche y mira cómo está. Otro golpe más y morirá definitivamente —los tres miramos el Volvo semi desguazado de Bella. Por el amor de todo lo sagrado, el coche daba pena…sin lunas, lleno de arañazos y con la dignidad perdida gracias a una rueda pinchada. ¿Cuándo la rueda había pasado a mejor vida?
—Ahí fuera hay una camioneta naranja. Me da la sensación que es el único vehículo que queda en pie en esta calle…Cada vez que hemos abierto la puerta la he visto —alcé una ceja.
—Roja, Black…la camioneta es roja. Y es mía —el tipo puso cara de pocker.
—No me jodas, tío. ¿En serio? ¿Roja? ¿Y eso en qué década fue? —Bella agachó la cabeza y tosió para disimular una carcajada. ¿En serio se estaban riendo de mi camioneta?
—Oh, venga….reíros de mi puta camioneta. Pero la jodida es dura como una roca…y el motor sólo ruge los cinco primeros segundos. Bueno…o diez.
—Puedo hacer algunos arreglos y mejorar su motor. Adaptarla un poquito—ahora sí. Bella dejó de reírse y miró a Black que estaba completamente serio. Al parecer el jodido preso había dicho algo que había captado su atención.
—¿Adaptarla?
—Sí…aparte de ser un delincuente consumado soy mecánico —dijo con ironía —Y de los buenos. Puedo tunearla un poquito y hacer de ese cacharro un coche completamente seguro —negué con la cabeza.
—¿He oído tunear? ¿Quieres tunear mi camioneta Chevy? ¿De verdad? A mí no me jodas, preso de mierda.
Se hizo el silencio.
Black me miró fijamente.
Estrechó los ojos….ahí vamos, Edward….despídete de algún diente…
El cabrón finalmente sonrió. Su boca torcida y cicatrizada me dejó ver la totalidad de sus dientes blancos.
—Tranquilo, apagafuegos….No esperes ver tu camioneta con un spoiler trasero y llantas de aluminio…Disponemos de herramientas, ¿cierto? —asentí aún un poco confundido —Pues voy a hacer de ese trasto un puto monstruo indestructible.
—En parte ya lo es…—murmuró Bella —Lleva más de cuatro décadas en pie y aun así está sobreviviendo a un apocalipsis zombie. Ese coche es la hostia —no sé si lo dijo con esa intención, pero yo me lo tomé como un enorme halago.
—¿Podemos ayudar el algo? —los tres miramos hacia arriba. Ahí estaba la gran mayoría del grupo. Bella asintió.
—En realidad, sí. Creo que ya va siendo hora de imponer un poco de orden aquí.
Pues eso. La nena mandaba.
Cinco minutos después todos, incluyendo a Emmet, Seth y Alice con el bebé, nos reunimos en el garaje. No sé cómo demonios había acabado en esa posición pero me encontraba al lado de Bella liderando la fiesta. No sabía si sentirme cómodo ante esto o no; mis dotes de liderazgo se quedaron tiempo atrás, más o menos en la época de secundaria más salvaje.
—Creo —la poli carraspeó —Creo que sois conscientes de que debemos de empezar a organizarnos aquí dentro poco a poco. La ayuda que esperamos no llega, no tenemos noticias de los puntos seguros…aquí no aparece nadie…así que tenemos que empezar a movilizarnos nosotros —todos asintieron aceptando el punto —Lo primero, ¿cómo estás? —le preguntó a Seth —No es necesario que estés aquí si te sientes mal. Puedes subir y descansar….
—No. No…quiero estar aquí con vosotros. No quiero estar de nuevo aislado —miró al suelo —Lo de antes fue…una pesadilla. Sólo eso —Emmet pasó una mano por su hombro —No sé…quizás pueda ayudar en algo…Estoy bien, de verdad…—oh, sí…el chico a sus catorce años tenía una corpulencia bastante considerable aunque después de lo que había vivido en su casa, con una camiseta de bombero de talla súper grande y con esas ojeras parecía el niño que en realidad era….Sin duda estaba cumpliendo la norma de "estoy tranquilo, estoy bien…", estaba seguro de que más adelante necesitaría hablar con alguien, desahogarse y soltar toda la mierda…
—De acuerdo, como prefieras —luego miró a Rosalie —¿Los otros dos cómo siguen?
—Mejor. De hecho a Garret prácticamente lo he tenido que obligar a que permaneciera tumbado. Quería bajar y participar en esta reunión…pero es mejor que no se mueva de momento. Jasper también está mejor. La fiebre está remitiendo y la herida apenas le supura. Ahora sólo tiene que descansar y reponerse. Los antibióticos eran muy fuertes, lo han dejado KO.
—Por fin buenas noticias, joder —murmuré.
—Bien, chicos…ante todo tenemos que tener claro que somos un grupo. Tenemos que intentar trabajar a la par, estar compenetrados —todos escuchaban atentamente —Todos debemos ayudar en la medida de lo posible para que esto no se convierta en un jodido caos. Aquí hay mucho por hacer…para empezar, rotaremos con las guardias nocturnas para que todos podamos descansar en condiciones. Cada noche una pareja diferente se encargará en velar por la seguridad del resto del grupo.
—¿Qué debemos hacer? —preguntó Emmet.
—Simplemente estar despierto y alerta. Revisar las salidas y estar pendiente de cualquier ruido sospechoso. Echar un vistazo a la radio de vez en cuando.
—Yo puedo ocuparme de eso. Soy el que está más familiarizado con el equipo —dijo Quil.
—Y yo si queréis puedo seguir a cargo de la cocina —se ofreció Mike —Creo que no se me da mal —Bella asintió.
—Perfecto, muy bien….Rosalie evidentemente seguirá al mando de la enfermería. Por cierto, ¿cómo vamos de medicinas? —la rubia frunció el ceño.
—No me importaría tener algún antibiótico más en el armario. Y, bueno…ehmmm…algún que otro medicamento infantil, sólo por si acaso.
Tomé nota mental de eso.
—Puedo echar una mano en el mantenimiento del lugar —dijo Felix.
—Yo me dedicaré a la mecánica, amigo, pero si necesitas mi ayuda sólo dímelo —punto para Black.
—¿Y vosotros? —preguntó Seth señalándonos a Bella y a mí. Buena pregunta, muchachote.
—Nosotros coordinaremos todo —giré la cabeza para mirar a Bella.
—¿Ein? ¿Cómo?
—Que tú y yo nos haremos cargo de pensar y diseñar diferentes rutas para cualquier tipo de inconveniente —se acercó a mí un poquito más —Me gusta tu manera de razonar y salir de las situaciones más difíciles aunque a veces te comportes como un gilipollas —touché —Te recuerdo que tienes que crear un plan de evacuación en el que se incluyen unos miles de muertos vivientes y un francotirador loco.
—Eres única levantando ánimos, tía —dije con ironía.
—Perfecto —dijo alzando la voz para que la oyeran todos. Puso una sonrisa en su boca que no me gustó nada—Ahora…eh…tenemos que abrir la puerta un momentito —sí, joder…siendo sutil también era única. Como era de esperar, todos se pusieron nerviosos, hablando y murmurando a la vez —Chicos….¡chicos! Tenemos que coger un coche de ahí fuera y acondicionarlo para que sea seguro. Será sólo un momento…y no pasará nada….—me miró y suspiró —No pasará nada, ¿Verdad?
Esta mujer siempre me hacía las mejores preguntas…
·
·
·
El noventa por ciento de los puntos seguros del país dejaron de existir por completo hacía ya veinticuatro horas, más o menos.
Una sola persona portadora del virus en cada grupo de refugiados bastó para que el punto seguro situado a las afueras de Manhattan quedara eliminado de la faz de la tierra. Nulos controles sanitarios, la prisa por escapar de la muerte y del dolor, y las ganas por dejar atrás todo aquello que mortificaba los ojos y la mente…todo fue un despropósito que provocó que miles de personas murieran prácticamente a la vez creando un cementerio andante de proporciones gigantescas.
Esos campamentos preparados con eficacia y rapidez, pero sin la seguridad que la situación requería, quedaron reducidos prácticamente a la nada cuando la plaga se extendió por los hospitales de campaña allí dispuestos. Los infectados tosían, ardían en fiebre, lloraban y se ahogaban. Luego morían para renacer de forma antinatural y siniestra minutos después mientras los sanos luchaban presos del horror por huir de allí con el inconveniente de ser contenidos para evitar que el virus se propagase aún más.
Jodida ironía.
Los militares encargados no pudieron contener por mucho tiempo la horda de sanos e infectados entremezclados que clamaban por salir de allí. Mordiscos, gritos, arañazos y todo se quedó reducido a la nada. De nada sirvieron las armas de precisión ni las granadas lanzadas como última y desesperada opción intentando salvar lo poco que quedaba.
No había quedado nadie vivo en esa zona para que pudiera contar lo que quedaba, aunque James estaba teniendo el dudoso honor de ser uno de los pocos humanos que podía ser testigo de la crueldad expuesta a su máxima potencia.
Él era piloto de la instalación militar Fort Detrick, centro del programa de armas biológicas de Estados Unidos. Desde que se conoció el paciente cero en Siria habían dispuesto los protocolos y las investigaciones de manera paralela al Centro de prevención de enfermedades contagiosas de Atlanta.
La situación se les había escapado de las manos por completo.
Por ahora, lo habían mandado hasta allí para hacer un reconocimiento de la ciudad….y todo era completamente apocalíptico y desolador. Querían saber qué tanto por ciento de la población había sobrevivido. ¿Merecía la pena enviar a las fuerzas armadas para rescatar a los supervivientes? ¿Cuántos podían ser? ¿Cómo estaban las calles? Y la mejor pregunta de todas, ¿cuál era la mejor manera de eliminar a los infectados? James no conocía la respuesta a esas preguntas, lo que sí sabía es que eran muy pocas las señales de vida que había vislumbrado. Resquicios de algún incendio se hacía ver a lo lejos, el humo negro levantándose hacia el cielo azul. Y no era de extrañar que la gente, si quedaba, estuviera escondida.
Los infectados se movían en masa expectantes ante cualquier ruido.
Eran como perros de presa esperando el momento adecuado para poder atacar. La visión de un humano comiendo a otro humano era completamente vomitiva. ¿Qué habían hecho? ¿Cómo pudieron acabar así las pruebas? Se suponía que todo esto lo habían hecho para mejorar la calidad de vida….Lo que sus ojos habían visto era el ser humano denigrado hasta convertirlo bien en una máquina depredadora bien en presa comestible.
Los de ahí abajo estaban nerviosos.
Sin duda, el ruido atronador de las hélices del helicóptero que manejaba los estaba volviendo completamente locos. Estaba sobrevolando la ciudad lo más bajo posible que la seguridad del aparato le permitía; aun así podía ver cómo esos humanoides alzaban los brazos desesperados por intentar agarrarlo. Por intentar llevarse un trozo de carne fresca a la boca.
Malditos infelices en lo que se habían convertido.
La zona del distrito financiero era un auténtico despropósito; el lugar parecía completamente desierto, aunque miles de cristales reventados por los disparos y los altercados salpicaban las aceras y las calles.
James tragó en seco comprendiendo el alcance y la magnitud de la catástrofe mundial a la que se estaban enfrentando. Esto era el resultado de la autodestrucción pura y dura del mundo en el que vivían.
Cambió de rumbo para reconocer la zona de Tribeca, aunque el espectáculo era igual de desolador. Gracias a que los edificios eran un poco más bajos se permitió el lujo de descender un tanto más el helicóptero. Sí…lo mismo. Bolsas, maletas y ropa de todo tipo esparcidas por la rapidez de la huida y el miedo. Coches desplazados o arrastrados en la mitad de la calzada. Cristales por todos lados, muertos…Oh, Señor…por esa zona se podía ver con perfecta y horripilante crueldad los cuerpos semi descompuestos de los cadáveres que el rescate militar había dejado tras de sí en su infructuoso intento por salvar a los sanos.
El calor haría que aquello se convirtiera en otro foco de infecciones.
¿Por qué en unos días todo se había complicado de tal manera? Las cosas no debían de haber salido así…
James frunció el ceño cuando comprobó que un gran número de infectados se reunía en los alrededores de lo que parecía ser una estación de bomberos. Si esa zona despertaba el interés inusitado de esas otrora personas sólo quería decir una cosa. Ahí había humanos. Humanos de verdad, personas de corazón palpitante…El parque era bastante amplio, lo que podía indicar que un buen número de refugiados se podía albergar en su interior.
Sin duda esto era una muy buena noticia, tenía que informar cuanto antes sobre esto.
Se ajustó el micrófono de sus auriculares.
—Águila azul para Base dos, posible refugio de supervivientes…—estática —Repito, Águila azul para Base dos, posibles supervivientes….
—Recibido, Águila azul —más estática —Infórmenos sobre sus coordenadas, cambio.
—Estoy en….
James no pudo acabar la frase.
Una ráfaga de disparos se cebaron con él en el momento en que volaba más raso. La mayoría de los proyectiles atravesaron el casco del helicóptero desestabilizando completamente el vuelo. James intentó salvar la situación, pero volvieron a dispararle, esta vez con más atino. Los proyectiles esta vez impactaron sobre las hélices traseras haciendo que el aparato empezara a dar vueltas sin control.
—¿Águila azul?
—¡Me…me están disparando….! ¡Base dos….me estás disparando! —gritó intentando hacerse oír por encima del ruido de los motores agonizantes.
—¡Coordenadas, dinos las coordenadas!
Pero James ya no dijo nada.
Perdió por completo el control de su helicóptero mientras este daba vueltas, acercándose irremediablemente hacia el suelo.
El francotirador sonrió desde las alturas cuando oyó el impacto del accidente….
¿Qué os ha parecido el capítulo? ¿Qué pensáis que le ha pasado a James? ¿Creéis que podrán salir a por la camioneta de Edward?
Muchísimas gracias por todos vuestros comentarios
MineMichella, Nathy Cullen Black, Analiaapocaliptica 2012, MonZe Pedroza, Tefyta Cullen, LauCullenBlackSwan, Nella Cullen, Guest, Manligrez, Petit Chiharu, Luzdeluna2012, Denissevel, Esteph PV17, Gretchen CullenMasen, Laura Katherine, Stewpattz, Angie palomo, LunaS Purple, Andremr, Zafiroamapola20, Lory24, EriM, NekoCullenPattinson, Despatz, Miss jessygirls, Bellaen3D2, Huezito cullen, YessBarrios, Luciajanet, Ettena, Lokaxtv, CamilleJBCO, Orisweetcullen, Monikcullen009, Mareenma, Soles, Pekis Lautner, Eve Runner, Ashleyswan, Lil, Melyna Ortiz, Freekeegirl2, Guest, Darky1995, Nevy Masen19, Bella maru, Helenagonzales26 athos, Javiitaah Hale D' Cullen, Nia Masen, Darlyn, Jachu Cullen, JimeBellaCullenSalvatore, Amy Swan, Laura twilighter 8, JaZzDward, Kriss21, Vampire Girl in Forks, Kimjim y todos los lectores anónimos.
Muchísimas gracias por estos más de mil comentarios, jamás pensé que una historia de este género pudiera gustar a tanta gente. Gracias! Nos leemos en unos días, un besote a todos!
