Capítulo 2
Nos encontrábamos en frente del auditorio de la escuela, era fin de clases ese día…
– ¡Sí! Al fin termine la preparatoria, ¡soy libre!
–Que ruidosa eres Sakura, nada más porque ya no vivirás bajo la tutela del profesor Hatake y tengas 18 años no quiere decir que seas libre, además ahora tendrás que mantenerte tú sola y trabajar.
–No me bajes de mi nube Sasuke, por cierto – me puse delante de él, más animada que de costumbre – ¿tú que harás? Digo, vives solo, trabajas… ¿qué harás?
–Bueno… aun no lo he pensado bien… – me ve a los ojos con esa encantadora mirada que hipnotiza, y su mano la lleva a mi barbilla, alza mi cara y me da un beso – pero pronto te diré.
–Mmm odio que me dejes con la duda – hice mi puchero
Apuesto sin duda, ojos negros tan cautivadores como la belleza de la noche, su cabello poco singular de color azabache con toques azules, sus rasgos eran finos y su piel nívea hacia juego perfecto con todo su ser. Uchiha Sasuke, mi novio y mi único amigo.
El profesor Hatake Kakashi, en ese entonces mi tutor, era raro, siempre cubierto y leyendo un libro que nunca supe de que era, aunque Sasuke siempre me decía que si algún día me enterara de lo que leía seguro le perdería mí respeto. Aunque siempre estaba entretenido en él, tal vez era muy bueno o no le entendía pues desde que lo vi, siempre lo he visto con el mismo libro. Y hablando del rey de Roma, se nos acercó.
–Señorita Haruno, joven Uchiha, los felicito a ambos por graduarse con las mejores notas. Los demás profesores y yo reconocemos su talento, en cualquier universidad serán los mejores.
–No es para tanto Kakashi.
–Joven Uchiha, en una preparatoria trilingüe y más con el alto nivel académico de esta, diría que son unos prodigios – el profesor nos palmeo los hombros – espero que les vaya muy bien chicos, realmente se los deseo – el profesor se va dejándonos solos.
–Universidad, ¿eh?
–Sasuke, ¿planeas entrar?
–Bueno no sería mala idea, no tengo nada mejor que hacer.
–Si tú entras… iré contigo.
–Ah… no tienes algo mejor que hacer – me dijo de una manera indiferente.
–Mmm no quieres que vaya verdad… me engañas – siempre haciendo mi tristeza fingida.
–Sabes que no… cómo disculpa te invito un helado, ¿Qué dices?
–Pero aún no termina la clausura, además como "excelentes" estudiantes debemos dar el discurso.
–Cierto… ese Kakashi, siempre con sus grandes ideas. – dijo un tanto fastidiado.
Entramos al Auditorio tomados de las manos…. Todos los estudiantes estaban en sus sillas y nosotros en el estrado junto con los demás profesores, cada uno de ellos dio palabras de despedida y de aliento a los alumnos para seguir continuando y ser ejemplos a seguir, unos lloraban por el fin de cursos y otros radiaban de alegría, en cambio para nosotros solo era un momento más… lo que realmente importaba y valía las lágrimas y las risas es que él y yo estábamos juntos.
Cuando terminó la ceremonia y cada quien dijo su discurso, salimos del auditorio antes de que los profesores nos detuvieran y nos dieran más sermones de que somos los prodigios de la institución. Salimos de la escuela y como lo dijo… me llevó a una nevería para comprarme mi helado prometido… como siempre, pedía de vainilla, mi favorito.
–Bueno ahora sí, mi deuda está pagada rosadita.
–Si helado… jajaja – reafirmando como la maniaca que era.
–Comienzas a asustarme… Por cierto Sakura, ¿tú que harás?… ahora ya no vivirás en los dormitorios de la escuela…
–Bueno aun no lo he pensado… pero creo que antes de irme de ahí buscaré un trabajo dónde me paguen más… el otro me gusta pero la paga no es buena, además en lo que lo busco puedo aprovechar el tiempo que te dan antes de dejar los dormitorios.
– ¿Y no te gustaría venir a vivir conmigo? Así nos dividimos las cuentas, ¿Qué dices?
Tentadora la idea, nunca pensé que me lo dijera, es más la idea jamás pasó por mi cabeza… Éramos muy unidos pero nunca pensé que me pidiera vivir con él.
–Sakura, ¿Qué dices? – que impaciente era.
– ¿Enserio quieres que me vaya a tu casa?– aun ingenua, pues no daba crédito a sus palabras.
–Si no fuera enserio no te lo hubiera pedido ¿no lo crees? Pero me gustaría que aceptaras.
Puff ahora si estaba roja como un tomate, no quería decir la palabra pero… ¿esto era "compromiso"? ¿No verdad? Sólo somos… novios.
–Bueno, sí, me gustaría ir a vivir contigo Sasuke.
–Bueno no se diga más, mañana te vienes a vivir conmigo, iré a recogerte – la felicidad se le notaba en la mirada, mi chico serio, frio y calculador así era… sólo feliz conmigo.
–Sasuke, ¿Por qué quieres que me vaya a vivir contigo? – Deseaba saber el porqué, él y yo desde que nos conocimos tuvimos buena química, hasta ahora llevamos dos años siendo novios, los demás nos envidiaban porque éramos la pareja perfecta, siempre estábamos juntos, lo hacíamos todo juntos, yo en ese tiempo era una chica mimada, el siempre cumplía mis caprichos por mas estúpidos que fueran, pero pese a eso… los dos éramos muy felices.
–Por el simple hecho de que quiero estar con la persona que más me importa en la vida – se acercó y me dio un pequeño golpe en la cabeza.
–Eres tan cursi, jajaja – dije llevándome la mano a la cabeza donde me dio el pequeño toque y él sólo se limitó a voltear al otro lado con un leve sonrojo que se le veía.
Él me amaba así como yo a él, juntos no había por qué temer.
Al día siguiente, me levanté temprano y empaqué todas mis cosas, y cómo lo prometió, él vino por mí. Cómo él trabajaba en una compañía de software le pagaban bien, así que tenía una pequeña casa a las orillas de la ciudad, también se compró un auto, era un sedan cuya pintura gris estaba un poco gastada, era pequeño pero mis cosas entraron con facilidad. No podía estar más feliz, me iría a vivir con el hombre al que más amo.
Después de unos treinta minutos llegamos a su casa, por fuera era muy bonita, inclusive tenía un pequeño jardín. Salimos del auto y sacamos todas mis cosas.
–Tu casa es bonita Sasuke – qué alegría.
–No juzgues a un libro por su portada. – Llegamos a la puerta de la casa, saco sus llaves de la bosa de su pantalón y abrió la puerta…
– ¿¡Pero qué diablos!?
La casa por fuera muy bonita pero por dentro… era un asco, todo estaba en desorden.
– ¿Por eso querías que me viniera a vivir contigo verdad? Para serle de tu sirvienta.
–¡Oye, sabes que eso no es cierto!– Él entro primero a la casa… estaba algo molesta pero él dejo mis cosas adentro y fue por mí a la entrada, me metió a la casa cómo si se tratase de un costal de papas, cerró la puerta atrás de nosotros… literalmente estaba entre la espada y la pared. – Sabes que no es por eso…– Dios no lo vi venir, me dio un beso, el beso más dulce y enérgico que haya recibido jamás – entonces, ¿quieres vivir conmigo o no?
–Bueno– rodé su cuello con mis manos – ya están mis cosas adentro ya no me puedo echar para atrás – dije con un todo algo seductor.
–Tonta– me abrazó y después de eso me tomó de la mano – te llevaré a la habitación.
¿A la habitación? Esta de broma ¿cierto? No debería haber dicho a "tu" habitación… Que podía decir… creo que nunca en mi vida me había sentido tan nerviosa… ¿no será que…? No, él no es así… ¿o sí?
De tanto fantasear ni me di cuenta que estábamos en "la habitación"… ¿y luego?
–Pues poner tus cosas en el closet, habrá espacio para todo lo que traes, aquí está el baño – él me fue indicando todos los lugares de la habitación, a pesar de que la casa era algo pequeña, aquella habitación era de lo más amplia, había un pequeño estante con muchos libros, a lado un escritorio y en frente de ellos estaba la cama, debo decir, era grande.
– ¿Qué te pasa? ¿No dirás nada? o ya se, ¿tienes miedo? – si muy gracioso, pero sentía vergüenza que quería que dijera ¿que éramos como "marido y mujer"?
–Bueno es que… jeje… yo… voy a… ¿dormir contigo? – qué pena.
–Pues ese es el plan ¿no? Seremos como marido y mujer – soltó con burla ¿Dónde estaba lo gracioso?
–Sí que estás loco– me senté en la cama, al menos esta habitación estaba ordenada. Él se sentó a mi lado, estaba serio, ¿le habré hecho sentir mal?
–Sé que es poco, pero trataré de dar lo mejor de mí para que tú te sientas cómoda y feliz.
–Sabes que eso no es necesario – me recargue en su hombro – con que tu estés conmigo es más que suficiente, pero aun así… me ayudaras a limpiar ¿verdad?
–Ya que.
En eso sonó su celular, le hablaban de su trabajo, al parecer algo salió mal y por eso le llamaron.
–Que fastidio, por eso dije que me tomaría el día libre, bueno tengo que irme, te prometo regresar pronto, mientras ve acomodando tus cosas.
–Sí, yo me encargo así que no te preocupes.
–Lo siento de verdad.
Ambos nos paramos y salimos de la habitación, lo encaminé a la salida.
–Entonces, regreso al rato – y me dio un beso en la frente.
–Ve con cuidado
.
–Nos vemos.
Vi como partió, muy a su pesar no tenía ganas para ir al trabajo. Cuando cerré la puerta y vi la casa desordenada de nuevo… pues no quedo de otra, me entró el ama de casa interior y decidí limpiar la casa, lo bueno es que era pequeña, si no, no sé qué hubiera hecho.
Barrí, limpié, sacudí, acomodé todo y saqué la basura, ahora si parecía casa. Pasó más de una hora y Sasuke aún no llegaba, así que hice de cenar, preparé algo sencillo, no había mucho en el refrigerador así que no me quebré la cabeza pensando en que preparar. Ya eran más de las cinco de la tarde, él aún no llegaba. Así que fui a la sala, prendí la televisión y poco a poco me quede dormida.
¿Era un sueño? Si era un sueño quiero regresar a él, quiero estar con él… para siempre.
–Sakura… Sakura, despierta, vamos si sigues en esa postura te harás daño.
–Hmp, ¿Dónde estoy?
–Cómo que donde estas, estas en casa pequeña tonta, ya llegué.
–En casa…– aun seguía media dormida – cierto, bienvenido a casa Sasuke.
–No pensé que te lo tomaras en serio.
– ¿Qué cosa? – Estaba riéndose.
–Ser mi sirvienta.
– ¡Oye! ¿Qué te pasa?
–Es broma, es broma, muchas gracias por limpiar todo, eso te dejo agotada ¿verdad? perdón por no ayudarte pero es que estaba algo complicado el asunto.
–Descuida, pero ya se resolvió todo ¿no?
–Si, por cierto Sakura, mañana descansas ¿cierto?
–Bueno, sí pero iré a presentar mi renuncia, aun quiero buscar algo mejor.
– ¿Estás segura? ¿Por qué no te esperas un rato?
–Porque así como tu dijiste que querías verme cómoda y feliz yo también quiero lo mismo para ti. ¿Cenamos?
–Claro, sólo espero no morir con tu comida – rió ante eso.
–Sigue así y morirás pero a golpes.
–Claro como digas – dijo mientras se dirigía a la cocina.
Si, esas eran buenas épocas, vivir con él fue lo mejor que pudo haberle pasado a mi pobre y triste existencia.
Al día siguiente Sasuke se fue temprano a trabajar a mí me dejó dormida pero me preparó el desayuno y me lo dejó en buro que estaba al lado de la cama, yo me bañé y me arreglé para presentar mi renuncia en mi trabajo, llegué temprano y me presenté con mi entonces jefe, le dije mi razón por la que me iba, me dieron mi liquidación y me dio las gracias y el ánimo para seguir como siempre y así de inmediato fui a buscar un trabajo mejor.
Terminé en un preescolar, que era de la misma escuela a la que yo estudiaba la preparatoria, ahí me ofrecieron un trabajo de ayudante a las profesoras, la ventaja de haber estudiado en una preparatoria tan prestigiosa es que se tenían sus privilegios, por mi currículum tenía el perfil para trabajar ahí, y lo mejor de todo es que la paga era tres veces mejor que en mi antiguo trabajo, así daba para pagar mis cuentas divididas con Sasuke y darme ciertos lujos. ¡Qué suerte!
Así fue como Sasuke y yo vivíamos, nos dividíamos las cuentas nos dividíamos las tareas, paseábamos, nos divertíamos, todo iba genial.
Cuando cumplimos un mes de vivir juntos, decidimos celebrarlo, la suerte es que cayó en fin de semana así pudimos celebrar. Fuimos a un restaurante algo lujoso, nuestra cena se llevaba en la parte más privada e intima del lugar, idónea para aquella cajita de terciopelo rojo que Sasuke puso frente de mí.
– ¿Qué es esto?– dije con la duda y el nerviosismo plantado en la cara al ver esa pequeña cajita, si es lo que me imagino… no sé si sea buena idea… somos tan jóvenes.
–Quiero hacer esto como se debe, Sakura, somos novios casi desde que nos conocemos hace dos años, vivimos juntos desde hace un mes y yo lo que quiero es que tú y yo estemos juntos para siempre.
–Pero sabes que me tienes para siempre.
–Eso lo sé– se levanta de la mesa y se dirige a mí, lo tenía a un lado, se agacha un poco para darme un beso – yo sé que tú siempre estarás a mi lado, con mayor razón lo quiero hacer – me tomó de las manos y me paró mientras que él, ponía una rodilla en el piso – Sakura… quieres… ¿quieres casarte conmigo?
Shock total.
Aunque él también tenía temor de tal vez como fuera a reaccionar, yo sólo veía en sus ojos determinación, y toda esa ternura que me cautivó y me seguía cautivando.
–Sakura, ¿me vas a dejar aquí esperando?
–Ah, jeje, lo siento.
– ¿Y? ¿Cuál es tu respuesta?
–Mmm – suspiré – sí, acepto. – y me colocó el anillo ese anillo de oro, un anillo que aunque fuera sencillo lo hacía ver impresionante en mi dedo, se paró y me abrazo aunque más que abrazarme me cargo, estábamos muy felices. – ¿ahora si seremos "marido y mujer"? – me preguntó recordando la ironía de hace un mes.
–Claro que sí. – Me acerque más a él y lo besé.
Nuestra ceremonia se realizó a la siguiente semana, aunque fue algo pequeño pues no teníamos familiares, los dos estábamos muy emocionados y felices, el juez nos dijo que si no estábamos cometiendo una locura al hacerlo pero las locuras sólo se hacen cuando no tienen propósito las acciones, así que locura no era, como iba a serlo si los dos nos amábamos más que cualquier otra persona en el universo.
Ese "si acepto" fue lo que jamás olvidaré en mi vida, en ese momento no había Dios o fuerza sobre natural que nos separara y mucho menos que nos hiciera dudar.
Cuando llegamos a la casa, a nuestra casa, él me cargó en brazos hasta la entrada, no sé cómo saco las llaves pero abrió la puerta nos metimos a la casa y la cerró. Me bajó y me abrazó.
–Ahora sí, hasta que la muerte nos separe.
–Eso ya era desde hace mucho tiempo Sasuke – lo besé, al fin era mío sólo mío, sólo yo iba a tener esos labios y esos abrazos para siempre
–Y también…– mientras me besaba sus manos poco a poco fueron bajando hacia mi cintura – creo que ahora si… serás mía.
Sé por dónde iba ese juego, en ese sentido él siempre me respeto, aunque dormíamos juntos, él y yo nunca habíamos tenido relaciones sexuales. Claro, las caricias candentes siempre merecían una ducha de agua fría, así que bueno ya casados… que importa Teniendo la tentación segura, hay que aprovechar.
La entrada no era un buen lugar para hacerlo así que me llevó a la habitación en brazos y ahí me recostó como si fuera una niña pequeña, seguía besándome mientras sus manos iban acariciándome, una de mis manos estaba en su cara mientras que la otra jugaba con su sedoso cabello oscuro… Que puedo decir… fue una de las mejores noches de mi vida…
Bueno este es un capítulo flash back...
Sabremos qué carajos pasó y que demonios hizo Sasuke para dejarla sola...
Todo era paz y amor... pero luego...
En el siguiente capítulo comienzan las decisiones
