CAPÍTULO 18 AL MENOS DE MOMENTO...

Tras las palabras de Bella tuve la certeza de que el único cuerdo que aún quedaba en el grupo era yo.

Salir al exterior en una misión de rescate extremo era algo así como ponerse una luz de neón con una flecha apuntando nuestras cabezas diciendo "vamos, chicos…este culito tiene carne de la buena". Sabía que antes o después deberíamos salir, sí…pero en otras condiciones. El francotirador estaba en su salsa y con más tino que nunca y mi coche aún no estaba listo, obviamente. ¿Cuánto tiempo tardaría Black en tunear/reparar/acondicionar mi camioneta para una excursión más o menos segura? No dudaba para nada de las habilidades del tipo con el soplete y la Roraflex…pero teniendo en cuenta que él era el único que tenía conocimientos de mecánica en condiciones el paso por el taller de mi trasto podría prolongarse unas cuantas horas.

¿Cuántas posibilidades había que la persona que pilotaba el helicóptero sobreviviera al impacto? Y, en ese remoto caso, ¿cuántas posibilidades había de que no hubiera quedado al alcance de los infectados? Todas las respuestas eran más negras que mi vida en estos momentos. Y pesimistas, por supuesto. Quizás a estas horas ese pobre hombre ya andaba dando pasos inestables por las calles de Manhattan en busca de carne fresca.

Gracias a los cielos todos ocupamos nuestras mentes en las tareas previamente asignadas para cada uno.

Uno de los trabajos más ruidosos era el de Félix trabajando sobre las ventanas; encontró el material necesario para hacer una especie de malla protectora que interfiriera en un nuevo posible arranque de locura del tipo del fusil. Al menos de esa manera podríamos tener las ventanas abiertas y no morir de calor en el intento; los sistemas de ventilación no trabajaban a pleno rendimiento con el reparto de energía acumulada en los paneles solares al tener varios aparatos conectados a la red eléctrica. El otro trabajo tocapelotas y rompe tímpanos era el que estaba haciendo Black sobre mi camioneta.

Mientras oía el repique de las herramientas y de los taladros yo me dediqué a poner chinchetas marcando sobre un mapa diferentes lugares de la ciudad. Oh, sí…todo un plan de evacuación…la hostia puta. Daba gracias a que estaba en el despacho de Jasper, necesitaba un momento de soledad entre tanta locura desatada.

Hablando mal y pronto, estaba hasta los huevos.

Desde que Bella había dado su opinión sobre el incierto estado de salud del piloto y sus posibles conocimientos sobre esta terrible situación mi cabeza no había parado ni un solo segundo en pensar posibles planes. Evidentemente, todos ellos exigían el máximo nivel de peligro. Gracias, pero no…al menos de momento. Y menos cuando cesé en mi tarea para observar un momento el exterior.

Habían vuelto a tomar la calle.

Después del caos desatado y el ruido ensordecedor del helicóptero y su posterior impacto, esos seres inertes pero con muy mala hostia y más hambre aún habían vuelto a pulular por aquí haciéndose los dueños indiscutibles de la calle.

¿Cuántos días habían pasado desde habían pasado desde el conocimiento oficial de la primera víctima en los Estados Unidos? Más o menos habían pasado noventa y seis horas. Cuatro largos y tediosos días de sufrimiento agónico sólo tolerado por la presencia de cierta morena armada y preparada para matar. Cuatro jodidos días con un sol de justicia y un calor extremo en el exterior. El olor a rancio y ligeramente dulzón de los cuerpos en su primera fase de descomposición empezaba a filtrarse por las ventanas, aunque ahora en su mayoría permanecían cerradas por seguridad hasta que Félix acabara con su tarea.

Miré con cara de asco inevitable un cuerpo infectado arrastrándose por el asfalto, desgarrando la poca piel que le quedaba en los brazos y en el cuerpo. Le faltaba una pierna a ese pobre infeliz. Y aun así seguía moviéndose avivado por el ruido de lo que su cerebro clasificaba como comida de primera calidad en la pirámide alimenticia.

La duda me sobrevino de manera súbita y brutal, tanto que se me cayeron unas cuentas chinchetas al dejar la caja de manera descuidada y apresurada.

Tenía que ver a Rosalie.

Primero me asomé a la enfermería. Vacía…todo recogido y en orden, eso debía de ser una buena señal seguro. Fui directamente a la habitación. Sí, ahí estaba…la doctora mala leche estaba revisando la herida de guerra de nuestro rescatado con éxito más reciente; apenas se notaba en el gesto de Garret que la rubia le estaba tocando en la más estricta intimidad de su reciente herida. De nuevo tipo duro, joder. El hombre alzó una mano a modo de saludo cuando me vio, así que aproveché su estado receptivo y me acerqué a ellos mirando de soslayo a Jasper. El pobre aún dormía como un lirón aunque con un sueño mucho más tranquilo que los anteriores.

—Hey —murmuré. Rosalie alzó la vista unos segundos —¿Cómo te encuentras, tío? —le pregunté a Garret.

—De puta madre —bieeen. Otro que se une al club de los poetas malhablados. Ya éramos unos cuantos en este grupo —Espero con ansias el momento en que la doctora me libre de mis cadenas —esta sonrió.

—Empezarás a apoyar la pierna poco a poco…te buscaremos algo en lo que puedas apoyarte. Aunque no creas que te voy a dar el alta ya. Te recluiré de nuevo en la habitación si te veo haciendo el gilipollas.

—Uh…vaya humos que gastas, mujer. Con que pueda levantarme me conformo así tenga que ir a la pata coja.

—Te aseguro que lo harás…—me miró a mí —Si vienes a ver a Jasper puedes comprobar por ti mismo que está mucho mejor. No ha tenido fiebre desde ayer —tiró a la basura los restos de la cura que le había hecho a Garret —Espero que se despierte en breve, de todos modos no le culpo que esté cansado. Tiene el culo como un colador de todas las inyecciones antibióticas que le he puesto —Garret rio con ganas.

—Ya…ya veo…Pero como te dije, él es fuerte —Rose me miró de reojo al ver que no me movía ni un milímetro de mi sitio.

—¿Deseas algo más o simplemente pasabas por aquí? —preguntó con ironía mientras veíamos cómo el tipo se levantaba en calzoncillos de la cama. Rose le tiró una sábana blanca —Y tú tápate un poco hasta que alguien te consiga algo de ropa, ¿quieres?

—Oh, vamos…fuiste tú quien me rompió los pantalones, ¿recuerdas? —sonrió ante la cara que le dedicó Rosalie mientras se enrollaba esa sábana en las caderas.

—En realidad, quería hacerte un par de preguntas. Si tienes tiempo, claro…—la rubia asintió.

—Está bien…vamos fuera —antes de salir se giró y señaló a Garret con el dedo de forma acusatoria —Y a ti no se te ocurra hacer ninguna idiotez con esa pierna —se dio por vencido alzando las manos en señal de rendición.

—No deseo exaltar tu ira, doctora.

—Ese hombre no podía resultar más imposible —murmuró mientras avanzábamos por el pasillo —Es cabezón como él sólo….—me comporté como un caballero y le abrí la puerta del despacho a Rosalie. Esta miró con atención el mapa salpicado de colorines allí y allá —Veo que te has estado divirtiendo de lo lindo.

—Oh, sí…he estado a punto de hacerme el puto harakiri con una chincheta en al menos dos ocasiones…pero sí, me estoy divirtiendo —se rio por lo bajo —Que conste que lo del harakiri no es broma —murmuré.

—Vale, vale…¿qué querías preguntarme?

—He estado observando detenidamente a los infectados —frunció los labios.

—Bonito pasatiempo. No me extraña que pensaras en la autodestrucción como una opción factible.

—Realmente muy graciosa, de verdad —suspiré —Puede parecer una estupidez pero mi pregunta es…¿cuánto es necesario para que un cuerpo se descomponga por completo? —se puso seria.

—Creo que sé a dónde quieres llegar…eso me demuestra que no eres tan imbécil como sueles aparentar.

—¿Tengo que darte las gracias por ese cumplido? —rodó los ojos.

—Es una muy buena pregunta por tu parte, Edward —eso estaba mejor. Quise sonreír por ser la hostia, pero me contuve —En la rapidez del proceso natural de descomposición de un cuerpo entran varios factores. La temperatura, la humedad del medio, la sequedad del ambiente…en condiciones normales, es decir, una persona enterrada tarda alrededor de seis meses en descomponerse por completo. Como sabes es un proceso muy lento…

—Y muy asqueroso también.

—Sí, eso también —se relamió los labios buscando las palabras correctas —Los tejidos mueren por la falta de oxígeno, la sangre acumulada en las venas provoca el amoratamiento de la piel, los líquidos que conservan los órganos hace que el cuerpo se hinche y…

—Vale, vale…joder, tía. Tú lo que quieres es que termine vomitando el puto café, ¿no? —sonrió de manera maquiavélica. Cogí aire para sacarme esas imágenes que mi mente había creado —¿Cuánto tiempo crees que tarden en…morir definitivamente los cuerpos de ahí fuera?

—No puedo contestarte a eso —ahora me miró con gesto grave —Desgraciadamente mi equipo y yo no tuvimos el tiempo necesario de investigación para poder sacar conclusiones finales respecto al virus…lo que sí observamos fue regeneración celular a medio plazo.

—En cristiano, tía —rodó los ojos.

—¡Es evidente, Edward! Hemos podido ver infectados en muy malas condiciones. Arterias seccionadas, amputaciones graves de miembros, desgarros internos…Salvé a tu amigo Jasper de un infectado en una sala de autopsias, déjame decirte que ese cadáver estaba en condiciones más que deplorables…Da lo mismo el tipo de herida o la tortura a la que sean sometidos. Siempre despiertan. ¿El por qué? No lo sabemos. Espero que no sea su nueva fuente de alimento la causante de su inmortalidad zombificada —asentí lentamente.

—Puede que el secreto de todo esto esté en su cabeza…es la única manera de acabar con ellos.

—¡Eso es! —dijo entusiasmada. Sin duda había encontrado un tema de conversación que la apasionaba. Lástima que fuera tan sumamente asqueroso…en fin —Por algún motivo el virus hace que el cuerpo sea protegido de cualquier inconveniente a nivel interno, es decir, no son débiles ante el dolor. Pero el cerebro es frágil. Me recuerda a algunos de los casos que viví en mi época de estudiante residente en el área de urgencias en un hospital de Illinois… Accidentes de coche, accidentes laborales…en muchos de esos casos el paciente entraba en coma irreversible. El cuerpo era un vegetal porque las funciones del cerebro desaparecían…dejando a una persona con un cuerpo vivo y un cerebro muerto —se encogió de hombros —El secreto está en nuestras cabezas.

—En resumen…no tenemos ni puta idea de cuando se apagarán esos cuerpos, ¿no?

—Me temo que así es…Si pudiera investigarlos un poco más de cerca…Examinar a uno de ellos desde dentro, analizar su sangre…o lo que queda de ella…

—Ah, no. Eso sí que no, tía…Esas cosas cuanto más lejos mejor—me senté en la silla con ruedas —Por todo lo sagrado, de pensar que esta situación se puede alargar semanas, meses…me deprimo —Rosalie me puso la mano sobre el hombro.

—Hay gente que lo está pasando peor, Edward. Nosotros al menos estamos en un lugar seguro…de momento estamos bien…

La puerta del despacho se abrió de manera abrupta. Bella asomó la cabeza cambiando su gesto de "soy mala" permanente por uno de sorpresa. Me miró a mí y luego miró a Rosalie. Y estrechó los ojos ante nuestro contacto. Oh…mi poli estaba estrechando los ojos ante esta situación…

—Perdón por interrumpir —espetó —La comida ya está lista, cuando os dé la gana podéis ir a la cocina —el portazo que dio a modo de despedida casi logró despeinar mis pestañas. La hostia…

—Que me maten si era reacción no han sido celos puros y duros—susurró la rubia mientras salíamos del despacho.

Por el camino nos encontramos a Garret cojeando y vestido decentemente por unos pantalones viejos. El tipo se iba agarrando a la pared para no pisar completamente el pie en el suelo aunque la cara de felicidad por estar moviéndose era más que evidente. Cuando entramos en la cocina busqué disimuladamente a Bella, es decir, giré la cabeza como si fuera una niñata poseída, movimiento muy natural que me provocaba cuando estaba cerca de ella. Nuestros ojos conectaron durante unos segundos…ouch, sí. Seguía mirándome como una tigresa cabreada. Y yo me sentía como la entrañable y tonta gacela típica de los documentales del Discovery Channel. Joder, ¿esto iba a ser así siempre?

¿Celos? Podría estar riéndome horas enteras por las palabras de Rosalie. Debía admitir que me encantaría la idea de que así fuera aunque lamentablemente ahora sólo podía percibir por parte de la poli ondas asesinas. Al menos conseguí entretenerme con las conversaciones del resto de mis compañeros; a pesar de todo lo que teníamos encima estaban muy animados. Seguramente esa positividad se debía al hecho de tener unas tareas impuestas para cada uno, sin duda servía de mucha ayuda mantener la cabeza ocupada. Otro punto a favor y aún más importante era que Félix había reforzado y asegurado la mayoría de ventanas del piso superior para tranquilidad nuestra. Estábamos creando un fuerte infranqueable…al menos de momento.

Lo que sí parecía infranqueable era el espacio vital de Bella. Carraspee antes de hablar directamente con ella.

—Luego podrías pasar un momento por el despacho —murmuré intentando entablar conversación con ella —Me gustaría que revisaras los puntos de interés que he marcado y…

—¿Y por qué no va la doctora? —espetó.

—Pues porque ella es eso…una doctora. Creí que tú y yo éramos los encargados de planificar las posibles rutas de acceso del exterior —sus ojos se convirtieron en una fina y peligrosa línea. Abrió esos labios carnosos para dedicarme alguna de sus delicadas palabras cuando Jasper apareció en la puerta de la cocina.

Estaba apoyándose en el marco de la puerta para asegurar su estabilidad. Los rizos rubios de su pelo habían desaparecido para dar paso a una especie de rasta compacta y de forma poco definida. Estaba pálido, ojeroso y necesitaba una ducha como el comer…pero al menos estaba en pie.

Me levanté rápidamente para ayudarle.

—Hey, colega —le cogí por la cintura —menuda siesta te has pegado, ¿eh, cabrón?

—Estoy hecho una mierda, Edward —murmuró.

Maldije para mis adentros más aún cuando su mirada se posó en Alice y en el bebé. Mierda…no me había dado cuenta de lo que supondría para Jasper este momento; debía de haber preparado algo para sobrellevar esta situación y ayudar a mi amigo…lamentablemente mi cabeza había estado maquinando situaciones de cómo salvarnos el culo. No había tenido tiempo para pensar en este momento. Jasper se quedó parado en medio de la cocina con todos los ojos apuntando hacia él. Con poco disimulo pero con efectividad arrastré a mi amigo hasta el extremo más alejado de la mesa aunque era inevitable no ver y, sobre todo, no oír al bebé.

—¿Quiénes son, Edward? —susurró Jasper mientras lo sentaba en una de las sillas. Cada uno de los integrantes del grupo siguió comiendo como si no pasara nada, aunque era evidente que todos estaban pendientes de la llegada de mi amigo.

—Son los nuevos miembros del grupo…Los rescatamos ayer en la calle —el rubio se centró en el plato de comida que Mike puso ante él.

—En realidad no tengo muchas ganas de comer.

—Me lo imagino, pero si quieres reponerte pronto tienes que intentar meter proteínas en ese cuerpo de espátula que se te está quedando. Estás hecho polvo…—este asintió mirando de reojo a Alice.

—Debería de haberme quedado en la cama, ahí estaba mucho mejor —le di una palmadita suave en la espalda y me senté junto a él.

Las conversaciones ya no eran tan amenas ni tan distendidas como minutos atrás; nuestros compañeros conocían a la perfección la triste historia de Jasper, el sentimiento de amistad que nos unía nos hizo partícipes a todos de esa grave situación para él…aunque los nuevos tampoco habían pasado por alto la reacción de mi jefe. Era normal que aún le doliera, apenas había pasado un año de aquello y ahora lo encerrábamos con un bebé. Perfecto.

—¿Me puedes hacer un resumen de lo que ha pasado mientras yo he estado durmiendo? —preguntó con voz cansada. Estuve a punto de atragantarme con los putos macarrones.

—Bueno…un poco de todo…—comenté mientras bebía agua para pasar el mal trago —Infectados y desolación, en ese aspecto no ha cambiado mucho la cosa desde que te tiraste como un loco a los brazos de Morfeo…La novedad es que un helicóptero militar se ha estrellado a menos de trescientos metros de nosotros —soltó el cubierto y me miró fijamente.

—No jodas.

—Jodo —respondí —Si te asomas a alguna de las ventanas puede que aún veas el ligero rastro de humo que queda —Jasper se apretó el costado en un gesto de dolor.

—No tienes por qué hacerte el machote, Jasper. Puedo suministrarte algo para el dolor en un momento —murmuró la doctora interrumpiendo discretamente la conversación.

—Nah…estoy bien… —la rubia asintió devolviéndonos después el intento de intimidad entre nosotros —¿Y se puede saber por qué demonios chocó? —oh, claro…me había saltado la parte más divertida, coño.

—Bueno…quizás hay un loco francotirador pululando por ahí con ganas de….disparar a los supervivientes —el tipo palideció un poco más si eso era posible —Oh, venga…en realidad podríamos estar peor...—Maddie lloró enérgicamente cuando se le cayó el chupete al suelo.

—No creo, amigo…Eso no lo creo…

—Vuelve a la cama, tío…—le animé —Deja que nosotros nos ocupemos de todo y descansa…

Jasper aprovechó a levantarse de su silla cuando el resto del grupo lo hizo. Vi cómo nuestra doctora particular lo ayudaba a caminar. Ay, señor…

—¿Estará bien? Parece que ha visto a un fantasma—alcé la cabeza cuando oí a Bella.

—Lo superará —me levanté de la silla —¿Puedes venir ahora al despacho? Y antes de que me digas no sé qué tonterías respecto a la doctora, no. En este caso te necesito a ti.

—¡Ah! En este caso, ¿no? Ya estás tardando en andar, fireman…

En cuanto entramos de nuevo en el despacho Bella se olvidó de mí y miró de manera apreciativa el mapa convertido en colador gracias a mis manos. Movió los ojos de un lado a otro y asintió con la cabeza. Aún así, cogió unas cuantas chinchetas. Se lo pensó tranquilamente entes de pinchar un par de ellas más.

—Creo que más o menos es ahí donde cayó el helicóptero. Esto si no me equivoco es la sede de un banco, ¿no?

—Sí, así es.

—Vale—suspiró —Por lo demás creo que has hecho un buen trabajo. Incluso has marcado los lugares donde solían vender tabaco, muy buen punto por tu parte —dijo con ironía —¿Quieres decirme por qué demonios era necesaria mi presencia aquí?

¿Y todavía lo preguntas? Pues para estar a solas contigo, nena…Seh…di eso y despídete de tus huevos por y para siempre, Edward.

—¿Por qué te has puesto celosa antes? —oh, oh, oh….quizás no debería haber elegido esa primera frase para abrir boca…

—¿Celosa? ¿Quién? ¿Yo?

—Un…poquito, ¿no? —plof. Cejas al cielo de nuevo —Bueno, como sea…Por alguna razón no te ha gustado verme con una rubia aquí dentro.

—Por mí como si te la cascas aquí dentro, Edward —rodé los ojos.

—¡Oh! Por primera vez en mucho tiempo no tengo fuerzas ni para eso, créeme…—suspiré —Sólo…sólo la estaba haciendo una pregunta cojonudamente agradable sobre la descomposición de los cuerpos y sus jodidos tiempos —olvidó por un momento su gesto duro para pasar a uno mucho más interesante, cosa que aproveché —Son muertos, joder. Antes o después tienen que pudrirse, ¿no?

—Tiempo —exigió —Dime de cuánto tiempo estamos hablando.

—Seis meses en condiciones normales. Aunque ahora mismo no hay nada normal por aquí —me encogí de hombros.

—¡No me jodas, tío! —exclamó. Yo sólo pude asentir como un gilipollas…o como uno de esos perritos que se solían poner en la bandeja trasera del coche —Vale, calma…—se dijo a sí misma mientras paseaba por el reducido espacio.

—¿Qué piensas? —se paró en seco y me miró.

—Pues ahora sólo me viene a la cabeza la idea de volver a mi apartamento, buscar a mi iguana y sentarme en el sillón de relax que me compré hace apenas dos meses y que hasta hace cuatro días estaba pagando. ¡Mierda! Dios…lo que daría yo por estar allí encerrada leyendo un libro con una taza de algo caliente en la mano y mi bicho pululando por el salón —wow, dicho así y con lo que teníamos encima eso era un planazo en toda regla. Fruncí el ceño cuando se giró para mirar de nuevo el plano —Y encima no sabemos cuánto tiempo podremos sobrevivir con las provisiones que tenemos. No me extrañaría nada que tengamos que salir en breve…

—Pues primero tendríamos que hacer algo con el francotirador —murmuré —Si ya de por sí es una locura salir con el comité de bienvenida que tenemos en la calle es cien veces más peligroso hacerlo con ese tipo. No estaremos completamente seguros hasta que no esté a buen recaudo.

—O muerto —acotó Bella.

—Sí, o muerto —acepté —Esto es una batalla. O estás en el bando de los buenos o eres nuestro puto enemigo.

—Y lo que le hacemos al enemigo es meterle un poco de plomo en el organismo —murmuró.

Oh, no…su cara no me gustó para nada. Era uno de esos gestos en los que se te enciende la bombilla, justo cuando estás orgulloso de ti mismo por ser la hostia debido a la idea que se te había cruzado por la cabeza…No me dio tiempo a preguntarla por su nuevo plan, más que nada porque salió disparada. ¿A dónde demonios iba? ¿Qué se le había ocurrido ahora? Ella sola lo sabía…bueno, y yo también cuando la vi entrar segundos después con la bolsa de deporte y la mochila que sacó de la comisaría.

La dejó en el escritorio con cuidado y abrió ambas cremalleras.

La hostia puta.

Había unas cuantas pistolas y revólveres, además de un par de fusiles. ¡Fusiles! Sí, nosotros también, joder. Varios pares de guantes anti—corte y al menos dos chalecos antibalas completaban la maravillosa colección de Bella.

—Así que…Félix y yo hemos salido al exterior en bragas cuando tú tenías esto guardado en la mochilita —por primera vez la vi con gesto de niña buena.

—¿Crees que he tenido la cabeza en su sitio? Joder, se me olvidó completamente el contenido de esta mochila —sonrió de manera malévola —Tenemos que empezar a movernos…cogeremos esa radio del helicóptero…e iremos de caza, Edward…


Ante todo, siento muchísimo el retraso, de verdad. Avisé en mi Facebook que retrasaría las actualizaciones por motivos de salud, pero ya he vuelto, al menos poco a poco. ¿Qué os ha parecido el capítulo? ¿Creéis que lograran cazar al cazador? ¿Y la radio?

Muchísimas gracias por todos vuestros mensajes

Despatz, Maff lOvE iN pInK, LauCullenBlackSwan, Pekis Lautner, ALEXANDRACAST, MineMichelle, AraCullen8, Marie Mars, Melyna Ortiz, EriM, Luciajanet, Luzdeluna2012, ISABEL CRISTINA, Esteph PV17, Ayram Shields Masen, Monikcullen009, Manligrez, Angie palomo, Javiitaah Hale D' Cullen, Lil, CamilleJBCO, Laura Katherine, Analiaapocaliptica2012, Bella maru, Angelina1980, Elizabeth Lecter, Ettena, Nanys sanz, AlejandraZJofre, Kimjim, NekoCullenPattinson, Alkem Corrales, Gatita sweet, Meerr, Karen's Lullaby Cullen Swan, Guest, Siempre es solo el comienzo, IssaSwanCullen, Orisweetcullen, IsAbElA M CuLlEn, LunaS Purple, Bellaen3D2, Eve Runner, Ashleyswan, Gretchen CullenMasen, Maru O B, Amanda Cullen Salvatore, Guest, Darlyn, Alice, Gretchen CullenMasen, Lory24, Lilliana len, Soles, Darky1995, Isakristen, Lokaxtv, Miss jessygirls, Lilliana Len, Nella Cullen, Masilobe, Maria Cullen, Cinderella191, DevWaylandCullen, Helenahonzalez26 athos, Lilliana len y a todos los lectores anónimos.

Muchas gracias por seguir leyendo, de verdad. Nos vemos en unos días, más o menos un par de semanas. Un besote a todos!