Capítulo 4

La noche placentera y llena de pasión terminó cuando ambos nos encomendamos a los brazos de Morfeo, claro pero yo durmiendo de lo más cómoda en sus brazos, en verdad, Sasuke era mi mundo, lo más perfecto que yo había tenido, es extraño, no sé cómo pude abrir un corazón de piedra como él se hacía llamar o más bien lo llamaban, en cierto modo yo era igual, tan aislada y solitaria como él, pero poco a poco nos fuimos quitando la máscara hasta ser lo que somos ahora, tan unidos y siendo marido y mujer… que buenas épocas.

La mañana llegó él se despertó primero, una vez me confesó que me dejó dormir una hora más después de que él se levantara, su pretexto fue que le gustaba verme dormir, cuando dijo eso me sentía tan avergonzada que desde ahí trataba con una fuerza sobrehumana levantarme temprano pero era inútil, él hacía todo lo posible para verme… así que no me quedo de otra, dejé que hiciera lo que quisiera, y como lo hacía de costumbre todas las mañanas, cuando sabía que ya me había despertado y más después de una noche agitada me hablaba al oído diciendo "buenos días".

–Déjame dormir solo cinco minutos más…– estaba muy adormilada.

–Sakura– dijo acariciándome la cabeza– hoy nos tenemos que presentar a nuestro nuevo gran trabajo– esto último lo dijo con sarcasmo.

–Con más razón…

–Ya levántate floja – y seguido de esto me empezó a zangolotear.

–ya, ya, ya capte ya me levanto – dije, me levanté y lo miré, tenía una mirada juguetona, besé su mejilla y me fui directo al baño para alistarme a nuestro nuevo y emocionante trabajo.

Cuando salí ya estaba el desayuno listo, había preparado omelet y juego de naranja, desayunamos y seguido de esto él se fue a bañar y alistar para el gran día. Lavé los platos y cuando terminé me dirigí a la sala y miré un poco de televisión. Sentí que sus abrazos me tomaban por atrás y me daba un beso en la mejilla.

–Ya es hora de irnos– me dijo.

Y con mucha pereza me levante del sillón. Sasuke tomó las llaves de la casa y del auto, salimos de la casa y el cerró la puerta mientras yo me iba acercando a nuestro pequeño auto, él se encaminó después detrás de mí y me abrió la puerta del auto.

Nos íbamos a nuestro nuevo oficio. Me pregunto ¿Qué es lo que haremos ahí? Sólo espero que sea como todo lo demás… matar el tiempo.

Llegamos de nueva cuenta aquel lugar que tenía finta de todo menos de la clase de organización que era, de nueva cuenta el sujeto de seguridad nos detuvo a la entrada, pero esta vez ya tenía órdenes de dejarnos pasar al sólo decir nuestros nombres. Esta vez había más autos de lo habitual, y que decir que autos, era en su gran mayoría deportivos lujosos y de último modelo… Sí que nos iba ir muy bien. La verdad no sentía nervios y más porque estaría con Sasuke, pero en cambio a él lo noté un poco tenso, o a lo mejor era imaginación mía, no quise preguntar pues de seguro se burlaría de mí usando psicología invertida y caería en su juego como siempre.

Estacionó el auto lejos de la entrada, podría decirse que con suerte encontramos un lugar. Bajamos del auto y no decíamos ni una sola palabra, llegamos al elevador y como aquella vez subimos hasta la última planta dónde Naruto ya nos esperaba.

–Sabía que vendrían– decía con su singular sonrisa– hice bien en esperarlos, el jefe los espera dentro.

Nos acercamos a la puerta de oficina principal, Naruto abrió la puerta y nos dio el paso, sentado frente a su escritorio, Orochimaru nos esperaba.

–Me da mucho gusto volverlos a ver, sabía que aceptarían la oferta, no se arrepentirán – mostró una sonrisa donde enseñaba todos los dientes.

–Parece que ni siquiera la última semana nos dejaron solos – hice el comentario, ya estábamos más cerca de aquel escritorio de cristal, Sasuke y yo nos quedamos uno al lado del otro – ¿y bien? ¿Qué es lo que haremos primero?

–Qué bueno que lo mencionan– dijo el mismo levantándose de su asiento – Se les practicaran varios exámenes, pero descuiden nada teórico, sabemos cuáles son sus capacidades. Esto es sólo mera rutina.

– ¿Exámenes médicos? – Preguntó Sasuke.

–En efecto sólo eso, en cuando terminen se dirigirán al sector 4, ahí les daremos detalles de todo esto, así como su identificación para que tengan libre acceso a las instalaciones, después de ahí Naruto los guiara y les indicara dónde está el campo de entrenamiento – dijo señalando al mencionado y este sonriendo y levantando el pulgar.

–Bueno si eso es todo, nos retiramos – dije, así que nos encaminamos a la puerta donde Naruto iba delante de nosotros.

Cómo primer número fuimos a la clínica interna que tenía ese edificio, la verdad no pensé que hubiera uno dentro, es más creí que solo eran oficinas. Llegando ahí, Naruto nos dejó y dijo que más tarde pasaría por nosotros.

Aquella clínica era blanca y tenía bastante personal, no me explico para que lo necesitaran, tal vez aquí las cosas se ponían gruesas, o a lo mejor era una clínica privada…

En el mostrador había una chica que se nos quedó viendo.

–Ustedes deben de ser Sakura y Sasuke no es así, no dijo una chica de cabello azul, y yo que pensé que era el fenómeno con mi color de cabello poco usual – Mi nombre es Konan, soy la encargada de la clínica de la Guardia, les haremos sólo unas cuentas pruebas. Síganme por favor.

La seguimos hasta una puerta que conducía a un amplio consultorio, está muy bien adornado de una forma elegante y moderna, también se podían apreciar los reconocimientos y diplomas del médico.

Nos hizo un historial clínico, contestamos cientos y cientos de preguntas, yo creo que ni en ningún hospital "normal" lo hacen, nos tomaron muestras de todo, hasta de saliva.

– ¿Qué es eso?– dije con nerviosismo al ver tremenda aguja acercándose peligrosamente hacia mí.

–No seas niña Sakura – me dijo Sasuke en tono de burla – sólo te van a sacar un poco de sangre.

–No es necesario, ¿o sí? – Dije mirando a Konan con suplica, ¡odio las agujas!

–Me temo que sí, pero ya es la última– Dijo ella con una sonrisa tranquilizadora en la cara.

–Pero…– ¡yo no quiero! Quise gritar pero sólo me limité a esconderme atrás de Sasuke, y él, como siempre, se burlaba de mí.

–Sakura es sólo una pequeña aguja – me sujeto de los brazos– No te va doler, solo relájate, yo estaré aquí.

–No me queda de otra…– Me acerqué a Konan y Sasuke estaba tras de mí cómo dijo, miré la aguja otra vez y sólo cerré mis ojos, Konan hizo lo suyo y sentí un pequeño ardor en el brazo, no quise ver cuánta sangre sacó, yo sólo seguía cerrando los ojos.

–Es todo, ya hemos terminado, los resultados se los mostraré al Director General en cuanto los tenga, en base a ello se les asignará las actividades que harán dentro de la Guardia.

–Bien– dijo Sasuke– gracias.

Ambos salimos por la puerta y nos dirigimos a la salida de la clínica.

–Sakura eres una niña, si te comportas de esa manera no llegaras lejos aquí– me reprendía mi esposo, pero que quería, yo no tengo la culpa de tener mala experiencia con ellas.

–Deja de molestar, como tú eres inmune a lo que sea no importa –me limité a darle un golpe por atrás, él siempre era el fuerte que no le temía a nada – ¿No se supone que vendrían por nosotros? – pregunté.

–De seguro al idiota se le olvido que tendría que venir por nosotros– dijo Sasuke.

–Parece que te llevas muy bien con él – nótese la ironía en mis palabras.

–Hmp – "dijo", ¿de cuándo acá habla con monosílabos?

– ¡Hey! – Dijo, o más bien gritó, se venía acercando con su singular sonrisa que daban ganas de darle bofetadas – Perdón por no haber llegado pero es que me entretuve comiendo ramen – dijo Naruto – El ramen de aquí sabe muy bueno, deberían probarlo, es más vamos a comer – y quería tomar el camino por donde vino.

–Oye idiota – dijo Sasuke serio y deteniéndole por el cuello del saco que traía puesto – no vinimos a tragar ese asqueroso ramen, llévanos al sector 4 ahora.

– ¿Pero qué has dicho imbécil? –Se volteó inmediatamente, al parecer se molestó por el comentario de Sasuke – ¿Cómo puedes hablar mal del ramen? ¡Es la comida más exquisita de todas! Es un manjar único, sólo saborear los fideos y con esos exquisitos trozos de cerdo que lo acompaña que le dan un sabor único a la sopa. ¡Oh sí! – que gastronómico tan soñador, parecía que se estaba excitando con un plato de sopa rara y qué decir de la baba que le corría.

–Mira no me importa eso amante del ramen, llevamos ahora mismo al sector 4 antes de que mi poca paciencia desaparezca – ok, Sasuke ya estaba enojado.

– ¡Uy! que genio, Sakura, yo no sé cómo lo puedes aguantar es un amargado – lo dijo con aire de víctima, yo, bueno sólo me limitaba a disfrutar el show – pues ya que señor amargado quiere ir al sector 4 los llevare.

Y así, al fin después de una pequeña discusión nos dirigimos al sector 4. Vaya, aquel lugar era increíblemente enorme, llegamos al susodicho sector y lo que encontramos ahí fue a una chica muy hermosa en el mostrador, al parecer no se había percatado de que nosotros estábamos ahí, estaba muy entretenida ordenando unos papeles.

– ¡Hinata! – gritó Naruto

Sólo escuchamos un grito, aquella chica de cabello azulado y ojos aperlados se había espantado por el grito del tonto de Naruto. Los papeles que tenía en la mano cayeron esparcidos por todo el piso, la cara de la chica se puso roja al ver que Naruto se acercaba alarmado para ayudarla… aquí hay gato encerrado.

– Gr– gracias – tartamudeó mientras escondía su rostro entre los papeles.

– Lo siento Hinata – dijo el rubio apenado

Sasuke carraspeó molesto ante tal escena, y Hinata rápidamente dejo los papeles y centró la mirada en nosotros.

– Los estábamos esperando – dijo amable y tratando de eliminar todo nerviosismo ante lo que había sucedido.

– Ella es Hyuga Hinata – presentó Naruto orgulloso –, ella está encargada de este sector, el cual es el principal aquí en la Guardia.

– Mucho gusto – dije.

– Estas serán sus tarjetas de identificación.

Nos dio lo que parecían unos pasaportes, tenían nuestro nombre, una fotografía, tipo de sangre, rasgos, nacionalidad, ambos decían rango "B" y también tenía un extenso código de barras junto el escudo de la Guardia Nacional.

– ¡Con todo y todo! ¡Qué rápido! ¿En qué momento fue?

– Los exámenes médicos ayudan – contestó sonriente – esta identificación la podrán usar en todos los sectores, aquí hay cinco, el primero es sólo oficinas, es donde llegan todos los trabajos y pedidos del gobierno, nosotros trabajamos directamente bajo órdenes de la Sala Directiva, el segundo sector lo acaban de visitar, es la clínica médica, tenemos a los mejores doctores del país y también poseemos las mejores instalaciones, el tercer sector es el de estrategia y planeación, nosotros, el sector cuatro trabajamos junto con ellos, nuestro sector está el área de entrenamiento pero también nos encargamos de hacer el trabajo que recibe el primer sector.

– En pocas palabras el trabajo sucio – soltó despreocupado Sasuke.

– Nosotros no somos como cualquier organización – aclaró Naruto – no vamos tras cualquier maleante, sólo aquellos que ponen en riesgo los intereses de nuestro país así como de sus habitantes, a pesar de ser una organización bajo el mando del gobierno a la vez somos independientes, no tenemos fronteras, podemos pasar de país en país sin ser deportados, somos más importantes que una organización de América o Europa.

– Se me hace una organización bastante soñadora – dijo Sasuke.

– No es un sueño querer paz – dijo Naruto – queremos que todo esté bien por el bienestar de todos.

– Nuestra organización – comenzó Hinata – sólo busca lo mejor para todos, todos los que trabajamos para el gobierno somos investigados pero eso no quiere decir que todos son de fiar, esta organización rastrea hasta la más mínima desconfianza, hemos cruzado varios países sólo porque algunos han vendido secretos de nuestro país.

– ¿Y por qué personas que salen de esa preparatoria? – pregunté.

– Sakura a veces eres muy ingenua – Sasuke suspiró – prestigio… no por nada, en esa escuela no enseñan cualquier tontería, por eso cada semestre había muchos desertores y gente nueva.

– Nunca me percate de eso – susurré apenada.

– Lo que aun no me creo… es como un imbécil cómo tu se graduó de ahí – soltó Sasuke molesto – seguro hiciste timos – reclamó a Naruto.

– Oye yo no hice trampa, ¿verdad Hinata? – volteó a verla y ella bajo su mirada, la cara la tenia completamente roja.

– ¿En serio se graduaron de ahí? ¿Cómo es que no los recuerdo?

– Eso es porque somos superiores a ustedes, nos graduamos hace dos años, si no hubiera sido por la ayuda de Hinata no se qué hubiera pasado conmigo – abrazó a Hinata y esta pareció intensificar mas su color, parecía que estaba al borde del desmayo.

– Oye, la vas a matar – dije entre risas –. Y ¿Cuál es el último sector?

– El jefe – soltó Naruto seriamente – la cabecilla de todo esto, bien – dijo quitando la momentánea tensión – es momento de ir dentro.

Y muy animado arrastró a Hinata mareada, nosotros los fuimos siguiendo. Estaba muy impresionada, por un lado estaban muchas personas en entrenamiento, se escuchaban disparos por todas partes, del otro lado había una especie de salón donde había un sujeto que explicaba – al parecer a alumnos – algunas estrategias para poder enfrentar lo que se les avecinaba.

– Ustedes tienen el rango "B", el cual es solo un intermedio, aquí hay cuatro rangos, Especial, A, B y C. – explicó Hinata – los rangos A, B y C sólo se encargan de casos internos es decir solo investigan, rastrean y terminan, ellos no tienen permiso para matar aun si el caso lo amerita. Nunca ha sucedido y espero que así sea, después de todo el rango Especial por eso los vigila. Este rango aparte de tener esa identificación que poseen, tiene una placa, la cual es reconocida ante todos los sistemas de justicia y organizaciones del mundo.

– Es como un pase gratuito y V.I.P a un parque de diversiones – dijo Naruto muy feliz mostrando la suya – yo seré su guía hasta que se conviertan en agentes de rango Especial.

– Hmp, esto no me agrada, ser guiado por un idiota –susurró Sasuke molesto, Naruto hizo oídos sordos.

– Primero comenzaran con un entrenamiento físico, posteriormente tendrán un entrenamiento con armas, así como técnicas aplicadas en trabajos, cualquier duda que tengan, siéntanse con la libertad de preguntarle a Naruto que es su instructor o a mí que soy la encargada de este sector – finalizó Hinata.

– ¿Bien que les parece? ¿Están ansiosos por comenzar?

El entusiasmo de Naruto no nos contagiaba, por mi parte era sólo un juego más complicado, para Sasuke seguro era algo molesto.

El tiempo fue pasando, al mes nos convertimos en rango A. Hicimos muchos trabajos, donde Naruto fue nuestro guía y mentor, pero era algo que Sasuke nunca quiso reconocer. Naruto actuaba por impulso cuando se debía de pensar un poco más en la situación, parecía como si el líder del grupo fuera Sasuke en vez del rubio. En cuanto a la cuestión de armas, las supimos manejar muy bien, armas blancas, armas de fuego de cualquier calibre, dispositivos de explosivos y un sin fin de artefactos. Cuando íbamos de misiones Sasuke la mayoría de las veces no dejaba que utilizara un arma, me decía que yo era demasiado pura para manejar un arma. La mayoría de las veces hacia rabietas por eso y el terminaba haciendo mi trabajo pero cuando no había más opción sólo me decía úsala solamente cuando creas conveniente y cuando peligre tu vida.

Casi no veíamos a Orochimaru y eso era algo que le cuestionábamos a Naruto pero este decía que siempre tenía constantes visitas en los consulados japoneses así como en el ministro de justicia del país. La paga era muy buena, de eso nadie se quejaba, a los 15 días nuestra residencia cambio a un departamento, era muy amplio y podía decirse que mas grande de donde vivíamos, cada quien tenía su propio auto pero siempre prefería viajar junto a mi esposo.

A veces teníamos misiones separadas, lo cual a veces me preocupaba, pues siempre me quedaba con esa ansiedad de saber si él estaba bien, por fortuna siempre volvía a mí con una sonrisa, la que yo solamente conocía.

– Entonces ahora iremos tras un secretario del gobierno – dije algo aburrida a mi equipo.

Estábamos comiendo en la cafetería de la Guardia. Últimamente todo se había vuelto aburrido pues no había mucho trabajo, pero era mejor, si no estábamos perfeccionando nuestras habilidades con las armas o planeando estrategias ayudábamos a otros sectores, por ejemplo Sasuke se iba al sector tres, se le daba muy bien las estrategias por medios electrónicos, yo en cambio me quedaba con Hinata, la cual se había convertido es una muy buena amiga, la primera desde que tengo uso de razón. Me había enterado de muchas cosas, como lo que hay entre Naruto y ella, al parecer los dos son tan cabeza huaca que yo creo un caso de vida o muerte les obligaría decir que es lo que sienten el uno por el otro… espero que eso nunca pase.

– El secretario ha estado manipulando información, parece que se han hecho de un código especial y todo lo que informa lo hace lucir como una tontería – dijo Hinata mientras acercaba una carpeta con todos los datos de dicha persona.

– Ha falsificado un sin fin de documentos y ha hecho transferencias demasiado excesivas para mi gusto, ese tipo vive únicamente con su esposa y un hijo, joder, ¿Cuándo dinero necesita?

– El punto aquí no es si él gasta ese dinero para su beneficio – dijo Sasuke observando las transferencias – si no a quien se lo da, todo apunta a un banco en Suiza y por lo que veo, el nombre al que pertenece la cuenta no está ligado a él de forma familiar.

– Pero es Japonés – dije acercándome a ver los datos.

– ¿Y? – Cuestionó Sasuke – eres japonesa y no eres hermana de este idiota – señaló a Naruto.

– Oye, no me digas así, imbécil. –Naruto se levantó de la mesa.

– Cómo sea – le restó importancia a Naruto y prosiguió – mañana ira a este almacén – indicó en un mapa que había en la carpeta – esta a las afueras de la ciudad, ahí lo atraparemos con las manos en la masa.

– Hemos coordinado todo, así que atraparlo les será muy fácil. – dijo Hinata al final.

Terminamos de comer y nos dirigimos al interior del sector cuatro para estudiar un poco más acerca de cómo haríamos el plan de ataque… sólo iríamos Naruto, Sasuke y yo, Hinata nos asistiría por radio a larga distancia, sería una misión fácil, pero como en todas las misiones había un equipo de rescate o ayuda cerca de ahí.

– Shino, – un hombre muy extraño pero sobre todo reservado, siempre usaba lentes negros aun si fuera de noche y qué decir de su forma quejumbrosa de actuar cuando se sentía menospreciado – Lee – alias el "cejotas", como Naruto siempre le decía, es enérgico, sincero, y sobre todo el más entusiasta que el mundo ha conocido… para mí era un completo exagerado mientras que a Sasuke le exasperaba, su cabello negro y corte singular de jícara, la primera vez que lo vi casi me reí sin parar por su apariencia – y Ten Ten – esa chica de moñitos en la cabeza, era bastante agresiva, tal vez por convivir con tanto hombre la haya transformado así, pero ella sin duda ella siempre demuestra ser bastante fuerte y solidaria – los ayudaran esta vez – nos dijo Hinata – ellos estarán ubicados a cien metros de la entrada principal.

– ¿Quién los lidera? –preguntó Sasuke.

– Sasori ha terminado con su misión en Kioto, así que esta se le asignó a él.

– Hmp – "pronunció" Sasuke soltando al final una sonrisa arrogante – entonces será sencillo.

– La misión empezará a las veintidós horas – habló el líder del grupo – así que preparen todo y descansen, mañana nos veremos aquí pasadas las dos de la tarde.

– Habla el líder – dijo el pelinegro con sorna – vámonos.

Dicho esto Sasuke se levantó y seguido yo que estaba a su lado, puso un brazo sobre mi hombro para irnos del lugar.

– Oye Sasuke, necesito que te quedes más tiempo – dijo Naruto, Sasuke se tenso un poco.

– No tengo tiempo – le dijo irritado y prosiguió el andar.

– Te lo ordena tu líder – Naruto sonrió triunfal. Sasuke suspiro resignado y frustrado, me dio un beso en la frente y se dirigió donde Naruto – lo siento Sakura, te lo quitaré por unas horas, será mejor que vayas a descansar.

Se lo llevo sin decir más… dejándome de pie viendo esa escena de lo más rara. Hinata reía y la miré incrédula.

– Naruto trata de llevarse bien con él además de que quiere compartir estrategias, no lo admite pero Sasuke es un buen amigo.

– Esos dos me van a matar de un paro algún día, será mejor que me vaya…

– Naruto llevara a Sasuke, así que no te preocupes.

– Qué va, siento que mi marido me engaña con un hombre – dije de lo más normal mientras Hinata reía.

– Sera mejor que te ocupes del rubio si no luego no se dará cuenta de que existes – dije mientras me iba, Hinata solamente suspiró.

Me dirigí al estacionamiento y busqué el auto de Sasuke, por fortuna me había dejado las llaves antes de irse. Entré en ese Corvette color negro, me recordaba mucho a Sasuke, aparte de que este era su auto, era tan cauteloso, elegante y misterioso. Encendí el auto y aquel felino rugido del motor sólo me hizo recordarlo aun mas, acomodé el espejo retrovisor y con una sonrisa salí del estacionamiento. Llegué rápido al departamento, estacioné el auto y me dirigí al elevador, al llegar al último piso salí del elevador y saqué la llaves para abrir la puerta. Dejé mi bolso en un perchero que teníamos a la entrada y me dirigí a la cocina para preparar la cena.

La misión de mañana sería algo muy sencillo, pero no sé por qué me daba una mala espina, me sentía inquieta y sobre todo angustiada. Creía en la capacidad de todos, somos excelentes en lo que hacemos, pero no sé por qué demonios me sentía así. Me dieron las ocho de la noche y ni rastro ni llamada de mi esposo. No quise inquietarme y llamarle, pues sabía que estaba con Naruto. Terminé en el sillón de cuero que tenemos en la sala y encendí el televisor. Cambié los canales en busca de algo que pusiera entretenerme, pero era la televisión, así que la apagué y me fui a la recamara. Tomé la laptop y me puse a investigar del secretario que mañana iríamos a arrestar.

Me metí en los registros de los últimos meses, tal parecía que era el típico idiota que se dejaba cegar por la ambición del dinero. Estudié los mapas para ver las cercanías donde se llevaría a cabo toda la acción. Sólo había una entrada y una salida, escapar por los ductos era imposible. Pero aun sabiendo todo esto me sentía ansiosa.

Cerré la laptop al momento de escuchar la puerta principal abrirse, me dirigí a ella y me topé con Sasuke, lucia cansado y abatido, al verme se acercó a mí y me abrazó con apremio.

– Huele bien – dijo restándole importancia al abrazo – muero de hambre.

– Entonces vamos a cenar – dije, me tranquilizaba de cierta forma todo aquello.

Sasuke puso la mesa mientras yo servía la cena. Devoró todo aquello como si no hubiera comido en siglos, repitió plato dos veces más.

– ¿Tan agotado te dejo Naruto? – pregunté con burla.

– Hmp – dijo… esos monosílabos ya eran más frecuentes.

– ¿Ha pasado algo?

– No – dijo seco – mañana… olvídalo, sólo espero que el idiota de Naruto no comenta errores.

– Es una misión fácil, ¿Por qué tanta preocupación?

– Lo fácil es lo complicado. Pase lo que pase sólo confía en mí.

– Siempre lo hago.

Sentía que algo ocultaba, pero no quise darle más vueltas al asunto, tarde o temprano él me diría o si no terminaría descubriéndolo como siempre pasaba. Confiaba en él ciegamente, sabía que a veces se le dificultaba mucho decir las cosas, pero era él, Sasuke, y sólo con ser él era suficiente.

Nos fuimos a nuestra recamara, él se fue a duchar pues realmente parecía muy cansado, cuando salió ya lo esperaba, se sentó en la cama y dio un enorme suspiro. Me acerqué a él y comencé a masajearle los hombros.

– Es la primera vez que te noto tenso… tranquilo, todo va salir bien.

– Espero – dijo con voz débil – no me arrepiento de esto, pero si pudiéramos regresar al pasado quisiera que al menos hubiéramos quemado esas cartas y seguir con las vidas que teníamos.

– Ya todo está en el pasado, estamos juntos aun y así siempre será.

De un rápido movimiento quedé tumbada en la cama y él encima de mí, su mirada era un mar de emociones, la impotencia se reflejaba en su rostro, el miedo parecía carcomerlo por dentro. Justo quería ponerle mi mano en su mejilla para tranquilizarlo cuando de un impulso comenzó a besarme desesperado y acariciarme por todo el cuerpo. En verdad quería detenerlo, quería preguntar qué le pasaba, por qué su miedo… pero todo eso desapareció cuando la lujuria y el deseo de tenerlo se apodero de mi.