CAPÍTULO 20 EL PRÍNCIPE DE LOS ÁNGELES CAÍDOS
No sabía muy bien qué decir.
A veces yo era muy bruto con eso de los sentimientos; qué cojones, era más burro que un bocata de clavos…y la historia de Black me había calado bien hondo. Me había dado cuenta de que no podía juzgar a la gente sin conocer su historia oculta….O me estaba volviendo un sentimentalista de mierda o esta situación ablandaba los corazones más duros hasta hacerlos papilla. Se me hizo posible no pensar en su padre, ese hombre parapléjico postrado en una silla de ruedas en medio de este caos. No tenía que ser muy listo para imaginarme que, como Lázaro, ese hombre se había levantado de su silla de ruedas resucitado en todo su apogeo por obra y gracia del virus NS10 y había vuelto a andar.
Esperaba por todos los cielos que su final hubiera sido más misericordioso y más rápido.
Aún así veía a Black con mucha fuerza; se veía a la legua que era un tipo duro. La explicación de cómo demonios se había hecho la maldita cicatriz de su boca me había dejado sin aliento. Joder, le hicieron la sonrisa del Jocker sin maquillaje y a lo bestia. No sabía en qué lío pudo haberse metido para que le hicieran lo que le hicieron…pero lo que quedaba claro que él ahora mismo estaba en el bando de los buenos.
Y lo necesitábamos, joder.
No solo por sus artes con las herramientas y los motores y sus ideas hollywoodienses y demás. No. Lo necesitábamos porque era duro, era fuerte y tenía una mente cojonuda. Había estado en los peores momentos, en los peores lugares y rodeado de las peores personas…y eso, a su vez, lo convertía en alguien muy valioso en estos momentos.
De todos modos, ahora mismo, no me salía decirle nada. Un "¿tío, siento por lo que has pasado?". Seguramente me mandaría a tomar por el culo, así que reduje mis muestras de apoyo hacia él con un apretón en su fuerte hombro.
—¿Podemos seguir con lo que estábamos haciendo? —preguntó Black señalando con la cabeza su obra de arte hecha coche.
—Por supuesto —lo miré atentamente. Se me pasó por la cabeza algo…—¿Tú qué harías ahora mismo? —el tío me miró incluso con cara de guasa.
—¿Pero qué pregunta es esa? Pues si no estuviera robando piezas de coches o dando tirones de bolso a diestro y siniestro con una puta pistola en la mano…ya sabes, lo normal en una jornada mía laboral, supongo que estaría en casa espatarrado tomándome una cerveza mientras veo el canal de deportes —rodé los ojos.
—Eso no, joder….Me refería a qué harías con el plan de Bella —Black me dio un codazo.
—Lo había pillado a la primera, ¿sabes? Pensaba que tenías un poquito más de sentido del humor —negó la cabeza —Está bien, no me apasiona la idea, pero…al fin y al cabo, ¿qué podemos hacer aquí encerrados? Yo no quiero salir, ni tu….nadie…pero si nos quedamos quietos lo único que conseguiremos es morir. De una manera u otra.
—Está el peligro extra del francotirador —le avisé como si no lo supiera.
—Un hijo de puta —bebió otro sorbo de la botella de agua —Es un loco…y aquí no queremos ningún loco. Lo que nos faltaba, no me jodas —hizo una mueca con la boca —Para mí, antes que la radio está acabar con ese chiflado del tres al cuarto.
—En eso estoy contigo. De todos modos ahora mismo hay cien mil peligros en la calle. Más o menos —murmuré. Suspiré profundamente….no sabía si debía decirlo, pero…¡qué coño! —Tenemos armas. Armas potentes. Y no me refiero ni a la Beretta de Bella ni a mi magnífica hacha —el chaval sonrió de lado —Subfusiles, armas grandes…de esas que cuando disparas el retroceso te jode el hombro con ganas —no pareció sorprendido.
—También me lo imaginaba. La poli…Bella, esa tía es muy lista a pesar de que al principio estaba tan acojonada como todos. Por el amor de Dios, recuerdo perfectamente que bajó al sótano…¿Crees que iba a dejar un arsenal de armas abandonado a su suerte en la comisaría? En realidad me da lástima por lo que se ha podido quedar allí, aunque sé de algún que otro sitio en el que se pueden encontrar grandes cosas. Necesitaremos toda la munición que sea suficiente…al menos eso creo.
—Tú sabes manejar un arma —afirmé. Me miró con cara de "oh, por favor…".
—Cojonudamente. Lo difícil es que la poli me deje coger una…—sonreí.
—No tendrá más remedio si quiere que nuestro culo quede intacto.
—Podemos intentarlo —sus ojos marrones ahora parecían negros. Lo dijo con sinceridad y con determinación —Me apunto para la próxima salida, con arma o sin arma —alcé el puño; segundos después nuestros nudillos se chocaron. Acababa de encontrar a otro amigo, eso estaba seguro.
—Moved el culo —ambos nos sobresaltamos. La voz de Bella sonó mucho más dura y cercana a nuestras espaldas —Me parece de puta madre que os hagáis coleguitas…pero ahora tengo que explicar un plan —Black y yo nos levantamos mientras observábamos cómo el resto del grupo bajaba de nuevo al garaje. Al parecer se había convertido en un jodido punto de reunión.
Todos parecían bastante más tranquilos, incluso Jasper tenía mejor cara a pesar de que la pequeña Maddie no paraba de gorgojear mientras hacía pedorretas con la boca. Al mal tiempo buena cara, eso era lo que decía mi abuela, ¿no? Como se iba haciendo costumbre me puse al lado de Bella que para algo era el segundo al mano. Me miró con cara de "ya estás tardando en venir aquí, pardillo"…aunque no tenía ni puta idea de cómo lo iba a decir estaba completamente seguro del contenido de esta reunión, por llamarlo de alguna manera.
—Siento haceros bajar de nuevo, sobre todo a los que estáis aún un poco débiles —dijo mirando sobre todo a Jasper; este hizo un gesto con la mano para quitarle importancia al asunto —Se me ha ocurrido un plan…y creo que funcionará. He estado hablando unos minutos con Garret —ambos se sonrieron con complicidad. ¿Qué? ¿Cómo? Me cago en la puta de oros si lo que estaba sintiendo en el estómago no era rabia. ¿Habían estado solos? ¿Dónde? ¿Ese tipo tendría ganas de montárselo con mi poli morena a pesar de estar tullido de una pierna? ¿Acaso tendría que cagarme en todo lo que se menea? —Volveremos a salir —dijo finalmente cortando todos los insultos posibles que se acumulaban en mi cabeza. Al menos eso no era una novedad….
—Pero los podridos volverán, están ahí fuera….algunos aporrean las puertas….—un poco de esa rabia que sentía se esfumó al oír la ocurrencia de Seth. Los podridos…otro apodo para nuestros amigos de ahí fuera...—Esta vez no hay un helicóptero que les atraiga…No hay ruido ahí fuera. Salvo cuando ese tipo dispara —Emmet le pasó una mano por el hombro a su hermano cuando este se estremeció; al fin y al cabo era un pre adolescente. Valiente, pero sólo era un niño.
—Eso no será problema. Pondremos una trampa —todos miramos a Bella con una ceja alzada. Incluso Maddie se calló y abrió sus ojitos castaños con curiosidad ante el repentino silencio.
—¿Una trampa? ¿Quieres que pongamos ratoneras, poli? —preguntó Black con sorna.
—No estaría mal si las tuviéramos de tamaño industrial, preso….más o menos del tuyo —espetó. El tipo se calló, aunque parecía que su respuesta le había gustado a juzgar por su sonrisa—Garret ha pensado confeccionar un aparato que emita sonidos —el aludido caminó como pudo hasta el centro de la reunión y miró a todos.
—Aunque parezca una soberana gilipollez, no lo es. A esas cosas…¿qué les atrae? A parte de cerebro fresco, claro —Alice puso cara de asco.
—El ruido y cualquier cosa que se mueva y provoque sonidos, obviamente —dijo Rosalie.
—¡Pues hagamos un aparatito con ruido! —el tipo se entusiasmó —Algo así como una alarma que podamos activar a distancia. Puedo hacerlo…soy técnico electricista…
—Titulado —acabé yo la frase —¿Puede funcionar? —Garret asintió.
—Creo que sí. Puedo hacer un aparato con pilas…y si funciona pensar en algo más grande. Algo así como un repetidor…algo que los mantenga lejitos de aquí.
—Eso me gusta —murmuró Alice tímidamente —Cuanto más lejos, mejor.
—¿Hay materiales? —me preguntó Bella.
—Nena, aquí tenemos de todo.
—Fenomenal —luego miró a Garret —¿Para cuándo lo tendrías? —este sonrió de lado.
—¿Para cuándo lo quieres?
—Para ya. Es decir, lo antes que puedas…me gustaría salir mañana a primera hora. Cogeremos el montón de chatarra que ha arreglado el señor preso y colocaremos en algún lugar alejado el dispositivo que Garret fabricará —Bella alzó la cabeza y me miró intensamente —Supongo que eso mantendrá a los indeseables lejos, ¿no crees? —iba a decirla que con esa mirada me creería todo lo que ella me dijera, como si los cerdos vuelan…pero alguien tuvo que interrumpir mi interludio poético.
—Espera, espera…¿y qué vas a hacer con el tipo que se dedica a disparar? ¿Le saludarás cuando lo veas desde alguno de los edificios? —el preso hizo un saludo típico de niñas pijas con la mano. Cada vez me gustaba más la ironía que usaba Black…aunque fuera contra mi morena, porque sabía que ella le contestaría alguna cosa aún mejor.
—Si le veo le saludaré con un tiro entre ceja y ceja, no te preocupes, tío…tengo una puntería cojonuda —Rosalie asintió sonriendo. Oh, sí….las nenas duras al poder. Si no estuviéramos en esta situación esto sería la hostia —Por lo que se puede ver y suponer, el helicóptero se ha estrellado como a tres calles de aquí, hacia el este. Quizás cuatro —todos asentimos —Así que la trampa mágica de Garret tendrá que ser colocada en el otro extremo. Sugiero que cojamos la Sexta Avenida y metamos caña a la Chevy.
—Mi cacharro aguanta mucho, nena —Bella dejó de hablar y me miró de arriba abajo. Mmmm….
—Colocaremos el dispositivo con forma de alarma en algún sitio, algún edificio que veamos deshabitado.
—Y luego buscaremos la radio —terció Mike. Bella asintió.
—¿Estáis seguros de que todo saldrá bien? —preguntó Alice apretando contra su pecho a la pequeña Maddie, que se quejó audiblemente por el cariñoso apretón.
—Tenemos que confiar en que sí —murmuró Jasper.
—Ahora viene lo gracioso...¿quién quiere salir? —todos callaron ante la pregunta de Bella en un principio, aunque Black no tardó en dar un paso al frente.
—Me apunto, poli. Se lo he prometido al segundo al mando —dijo señalándome.
—Yo también voy, por supuesto —Bella me sonrió. Fugazmente, pero lo hizo —Una cuarta persona no nos vendría mal —Mike avanzó titubeando. Se veía a leguas que no le hacía gracia.
—Ya va siendo hora de que me enfrente al mundo exterior, ¿no? —dijo con una sonrisa que no se creía ni él.
—Muy bien, tenemos un grupo —dijo Bella contenta. Miró su reloj y suspiró —Vamos, chicos…cenemos algo ligero. Los que tengan trabajo que lo terminen y los que no, que descansen…
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Aquello se hizo a pies juntillas, como todo aquello que proponía Bella.
Tras una rápida cena a base de sopa más fría que caliente y los últimos yogures que aún no habían caducado, los componentes del grupo se fueron a descansar. Garret por su parte se marchó a fabricar el aparato atrapa zombies. Mike y Black se despidieron pronto, alegando que querían descansar para estar frescos para la salida del próximo día; lo veía lógico. Era su primera salida en condiciones a lo que se había convertido el mundo real.
Yo me quedé sólo en la sala, fumando mi enésimo cigarro; debería encontrar más con urgencia. Mis niveles de nicotina en pulmón estaban más altos que nunca, lo sentía en el cuerpo…pero me daba igual. Fumar me relajaba, así que….La tele estaba apagada. Hacía horas que la carta de ajuste de mil colores había desaparecido de la pantalla; al parecer ya no funcionaba ningún tipo de emisión informativa. La radio, según Quil y el chaval, Seth, ni tan siquiera emitía esas canciones tan buenas de los años setenta y ochenta. A la mierda eso de cantar The Final Countdown a todo pulmón….
Hacía calor. Un calor de cojones. Serían más o menos las diez de la noche y teníamos unos veinticinco grados. El único ruido que se oía era el de Garret trabajando y el de los infectados de ahí fuera. Esta noche, el francotirador, no había hecho acto de presencia aun…Me quité la camiseta y me enjugué el sudor de la frente; las reglas mínimas del aseo y decencia habían quedado en el cubo de la basura, como casi todo…
Sólo podíamos contar con nosotros mismos.
Ya no quedaba nadie.
Nadie…
—¿Estás en tu momento místico de la noche o puedo hacerte compañía? —casi se me cae el puñetero cigarro cuando oí a Bella tan cerca. Esta vez sí que no me la esperaba.
Venía con el pelo húmedo, desprendiendo el olor de nuestro jabón neutro…aun así, me pareció el olor más jodidamente maravilloso en estos momentos. Se acababa de duchar. Mierda, yo en cambio me sentía tan sucio como cualquiera de esas cosas de ahí fuera. Me pasé las manos por el pelo en un vano intento por colocármelo y apagué el pitillo en un cenicero atestado de colillas.
—Compañía, compañía —me apresuré a decir. Bella se sentó a mi lado. No en ninguno de los sillones ahora vacíos, sino a mi lado…en el suelo…
—Parece que no vas a dejarlo —dijo señalando el cenicero.
—No hasta que se me acaben…cuando eso pase tendré que joderme, ¿no crees?
—Siempre puedes hacer una paradita para pillar un par de paquetes —la miré de reojo esperando su frase irónica —Aunque apuesto a que no tienes huevos para eso —nos mantuvimos la mirada…y acabamos sonriendo. Seh….el mejor momento del día, sin duda alguna….
—¿Crees que lo de mañana funcionará? ¿Confías en el invento del cojo?
—Otro apodo, ¿uh? Me encantaría saber cómo me llamas a mí en mi ausencia —dijo dándome un codazo; estaba vez no fue para joderme, sino un codazo de complicidad. Estuve tentado a decirle que en secreto, en mis pensamientos, la llamaba mi morena…mi poli….pero fui un cobarde, obviamente.
—A ti te llamo poli…o la jefa —sonrió.
—La jefa no suena mal. Nada mal para una don nadie que se dedicaba a redactar multas una semana atrás, ¿no?
—Bella, no has respondido a mi pregunta….¿crees que funcionará el plan de mañana? —suspiró mientras se pasaba los dedos por el pelo humedecido.
—Eso espero, Edward. No tenemos muchas opciones, pero las que tenemos son buenas —dejó de juguetear con los dedos y me miró seria —¿Puedo confiar en Black?
—Por supuesto —contesté sin pensármelo dos veces.
—¿Incluso para darle un arma? —asentí.
—Está con nosotros…y por lo que me puedo imaginar es bueno con las armas. Sólo es un chico al que la vida le ha ido mal. Ya sabes, siempre ha estado en el lugar equivocado y con la gente equivocada —ella asintió.
—Eso nos ha pasado a todos alguna vez —suspiró —Mañana iremos todos armados. Tú y yo con los dos fusiles. Mike y Black con las dos Berettas —me puse pálido, aunque debido a la penumbra no se me notó…cosa que agradecí.
—¿En serio me vas a dar un fusil? No me jodas, nena…no sé usar una de esas. En las casetas de las ferias de "tira los botes" siempre fallaba de niño…no creo que mi puntería haya cambiado mucho desde entonces rodó los ojos.
—Cógelo con fuerza, Edward. Cógelo como una mujer a la que no quieres dejar escapar —movió sus manos como si tuviera el arma entre ellas. Lo veía todo impregnado con la cálida y simple iluminación de la luna —Quita el seguro, está en la parte trasera —susurró —Apunta siempre a la cabeza, eso siempre…Desliza el dedo en el gatillo…y aprieta tu cuerpo todo lo que puedas. Haz que el retroceso no te sorprenda…de todos modos eso solo pasa la primera vez. Luego te acostumbras, coges el ritmo…incluso la satisfacción inunda tu cuerpo de una manera brutal cuando consigues dominarla….
Oh. Madre. Del. Amor. Hermoso.
Cinco putos días. O seis. O quizás un poco más debido a la gripe que había tenido…pero mi soldadito instalado en mi entrepierna me había dicho adiós completamente acojonado. No se había levantado el muy capullo — y nunca mejor dicho — ni para darme los buenos días. No era preocupante, por supuesto. Estaba acojonado. Yo también me hubiera escondido…pero ahora ese trozo de carne, esa perra en la que se había acumulado toda la sangre de mi cerebro se estaba despertando.
Estaba teniendo una erección. De noche. A solas con mi poli.
No sabía si eso era bueno o malo. Seguramente bueno si no se daba cuenta. Jamás había oído a una mujer hablar con esa pasión del manejo de un arma; sus palabras habían tenido muchas similitudes, seguramente sin saberlo, con el territorio sexual.
Cielo santo, esa mujer era una bomba.
Estaba cansada por la responsabilidad, por la falta de descanso….llevaba un uniforme de bombero en el que cabían dos Bellas….y aun así había conseguido ponerme palote como un chaval de quince años. Pleno y en la diana, cariño.
—¿Te dolió mucho?
Volví al presente cuando soltó la pregunta. Si la pregunta era que si mi entrepierna dolía como una condenada la respuesta era un rotundo sí. Pero Bella, por suerte o por desgracia, no estaba mirando mis partes púdicas. Estaba mirando mi tatuaje. Pasé la mano por mi torso con cuidado, acariciando casi sin querer la cabeza del demonio. El tatuador, el amigo de un amigo, había sido extremadamente perfeccionista. Se había tirado cuatro horas tatuándome el costado izquierdo. El resultado fue realista, incluso sobrecogedor…aunque estaba completamente orgulloso de esa obra de arte sobre mi piel. Los cuatrocientos pavos que me costó el trabajo valieron la pena.
—No mucho —aunque no era del todo cierto —¿Te gusta? —asintió.
—Es grande —sonreí.
—Me gustan las cosas grandes, nena —creí que me iba a dar otro codazo, pero esta vez se limitó a sonreír.
—¿Quién es? ¿San Jorge y su dragón? —negué rápidamente. Era tarde, deberíamos de estar durmiendo...pero, ¡a la mierda! Prefería estar aquí hablando de manera civilizada — alabado sea — con mi poli.
—No, es San Miguel Arcángel matando a un demonio —me giré para que se viera bien, al menos todo lo bien que la luz de la luna nos podía proporcionar. No quería romper la magia del momento encendiendo una puñetera luz de emergencia.
—¿Por qué te hiciste ese tatuaje? Perdona que te diga, pero no te pega mucho —sonreí.
—Aunque no lo parezca, soy creyente…¿Sabes la historia de este arcángel? —Bella negó. Seguí hablando porque no replicó…ni me mandó a la mierda —Según el Apocalipsis será el primero en tocar la trompeta cuando todo se vaya a ir a la mierda, cuando todo acabe. Es el arcángel de los ángeles caídos…un ángel guerrero que se enfrentó a Lucifer, su mayor enemigo, con una espada.
—A pesar de no ser muy devota de ninguna religión, es una historia profunda —dijo sin el menor atisbo de sorna —Pero apuesto lo que sea a que no te hiciste ese tatuaje sólo por la historia —me miró a los ojos —Tú también mataste demonios, ¿no es así? —fruncí el ceño.
—Sí, por supuesto que lo hice.
—Bien…me parece muy bien —se levantó y me miró desde su elevada posición —¿Me contarás algún día tu historia? —me sorprendí, aunque intenté no demostrarlo.
—¿Te gustaría oírla?
—¿Por qué no? —se marchó hacia la puerta, aunque se giró antes de marcharse —Quizás sea cierto, ¿sabes?
—¿El qué? —pregunté encendiendo otro cigarro.
—Quizás sí que estemos viviendo el Apocalipsis…El Arcángel Miguel era el primero en tocar la trompeta…y tú lo llevas impreso en tu piel, fireman…Espero que nuestras espadas surtan el mismo efecto que la suya contra Lucifer y matemos a los demonios…
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Me costó dormirme, no sólo por la cercanía y la charla privada que tuve con Bella, sino por el contenido de esta.
No se estaba equivocando demasiado. Estábamos librando aquí y ahora un jodido Apocalipsis, ¿qué podía ser si no? Lo que me resultaba raro era que yo siguiera en el lado de los buenos, al menos en el lado de los vivos…No había sido la mejor persona del mundo pero si el de ahí arriba había decidido que luchara con los buenos, lo haría sin pensármelo dos veces.
Ya lo estaba haciendo.
Apenas eran las siete de la mañana cuando Mike, Black, Bella y yo nos empezamos a preparar para nuestra nueva salida. Garret también estaba en el garaje, así como Emmet y Rosalie. Los demás seguían durmiendo. Era mejor así; el momento de abrir las puertas era jodido, tenso y nervioso…así que cuantas menos personas estuviéramos presentes, mejor. Bella repartió los chalecos antibalas, por si los francotiradores. Debajo de estos, todos nos aseguramos de llevar una fuerte chaqueta de uniforme de bombero. También llevábamos cascos y guantes anti cortes. Llevando todo esto encima y siendo consciente de que las otras veces habíamos salido "a pelo", me daba hasta vértigo. Sabía que debíamos parecer la versión chunga de los Cuatro Fantásticos, o algo por el estilo…Aunque jamás me podría imaginar a Bella al estilo Mazinguer Z diciendo la frase inexistente de "pechos fuera".
Sí, sí, sí….los nervios me hacían pensar gilipolleces.
Daba igual el aspecto ridículo que tuviéramos. Íbamos a salir ahí fuera, íbamos a poner la trampa, íbamos a ir a por la jodida radio….e íbamos a volver a casita. Todos. Y enteros en la medida de lo posible, por supuesto.
Garret cojeó hasta nosotros y nos ofreció un pequeño aparato. Tenía la apariencia de una caja de cerillas, pero de un resistente plástico; a saber qué puñetera habitación había dejado sin luz…porque apostaba una cajetilla de cigarros que eso era un interruptor. Él tenía otro más pequeño, pero a diferencia del que se encontraba entre mis manos, este estaba metido en una especie de bola de plástico. Lo miré con una ceja alzada cuando vi que de su pantalón — en realidad no era suyo, era de nuestro uniforme — colgaba un rudimentario tirachinas.
Jooooder.
—¿Qué coño piensas hacer con eso? —pregunté.
—Bueno….tenéis que salir de alguna manera, ¿no? No podemos gastar más munición con el numerito de "voy a la puerta de atrás, hago de cebo y que los bichos apestosos vengan hacia mí" —Bella sonrió por el tono que el tipo había usado —Esto —señaló la bola —es igual que lo que tú tienes, sólo que le he metido una pila que va a durar menos que una chocolatina en la puerta de un colegio. La idea es lanzarlo con el tirachinas y que esas cosas lo persigan. Así os dan un margen de tiempo para poder salir con menos inconvenientes.
—¿Y lo vas a tirar con eso? —señalé el tirachinas.
—No, si quieres salgo cojeando, le doy los buenos días a los vecinos y lo colocó en las coordenadas que me digas, no te jode —sonreí. Qué otro remedio me quedaba…
—Vale, centrémonos…—dijo Bella —Vamos protegidos, tenemos guantes, tenemos cascos y chalecos…y tenemos armas —miró a Mike —Joder, tío…tienes pinta de querer vomitar en tus botas…¿estás seguro de que quieres salir? —el sudoroso Mike asintió con más vigorosidad de la que su cuerpo podría resistir —De acuerdo, pero si piensas potar la cena hazlo antes de subir al coche —le tendió una de las Berettas. Luego miró a Black —Un pajarito me ha dicho que eres un tipo de confianza…así que toma —le tendió la otra. A mí me dio uno de los fusiles —Tengo munición para ambas armas repartidas por los bolsillos. Esperemos que no sea necesario agotar la ración de hoy.
—Amen, tía —murmuró Black. De todos modos y, a pesar del metal que llevábamos, había echado mano de mi fiel compañera el hacha. Era mucho más silenciosa que alguna de nuestras jodidas armas si nos encontrábamos en un punto decisivo.
—Suerte, chicos —murmuró Rosalie. No me pasó desapercibida la mano de Emmet sobre su hombro —Espero que no vengáis con trabajo para mi —todos intentamos sonreír.
—Subiré al piso de arriba —nos anunció Garret —Por uno de los huecos que ha dejado Félix en las ventanas lanzaré la alarma. En cuanto empiece a sonar abrís las puertas, ¿de acuerdo?
Todos asentimos.
Nos metimos en mi gran chatarra. Esta vez me puse yo al mando. Como a Black no le había dado tiempo de confeccionar "la jaula" trasera, los cuatro íbamos un poco apiñados en la parte delantera…pero para mí no era un gran problema ya que Bella se había colocado a mi lado. Sentir su cuerpo junto al mío en un momento tan tenso como este era muy muy bien recibido.
—Ya sabes, Edward. Giras y pisas a fondo por toda la Sexta, ¿de acuerdo? Allí Black lanzará el dispositivo.
—Lo haré rápido y fugaz como las balas, poli —dijo con su extraña y dolorosa sonrisa de Jocker.
—Luego daremos la vuelta a la manzana para darles esquinazo a esos hijos de puta. Si aparece el francotirador, le saludamos con una buena ración de plomo. Cuando veamos el helicóptero y confirmemos que la misión es viable nos bajamos y arrancamos la radio. ¿Lleváis el walkie para que Garret nos indique cómo hacerlo? —un Mike aún muy pálido lo alzó para que todos lo viéramos —Vale. Si por el camino vemos algo que nos pueda servir de ayuda, sea lo que sea, lo recogeremos. Cualquier cosa que nos beneficie será bien recibida, ¿entendido?
—Cristalino —dije.
Ahora tocaba esperar.
Garret estaba en el piso de arriba jugando con un tirachinas seguramente confeccionado por él para tirar una trampa. Un método ultramoderno y seguro, sálvese la ironía. Podrían pasar mil cosas. Podría fallar y que la alarma quedara atascada en medio de la calle. O que la cabrona no quisiera aullar. O que se la tragara uno de esos podridos, como los había llamado Seth y….
La alarma sonó.
Y las puertas comenzaron a abrirse.
Allá vamos, mundo…
¿Qué os ha parecido el capi? ¿Creéis que la idea de Garret puede funcionar? ¿Cómo veis a Edward y a Bella?
Muchísimas gracias por todos vuestros comentarios
AleRockerFlorez, Despatz, Tefyta-Cullen, LauCullenBlackSwan, Darky1995, Danielemosquera, Stewpatz, Isakristen, Mcleanderangel, Nella Cullen, Maru O B, Lilliana len, Soles, Lory24, ALEXANDRACAST, IsAbElA M CuLlEn, Solciito Pattinson, Eli Cullen S, Orisweetcullen, YessBarrios, AraCullen8, MonZe Pedroza, Manligrez, Laura Katherine, Analiaapocaliptica 2012, Monikcullen009, Ettena, Luciajanet, Angie palomo, Masilobe, Ashleyswan, Belgica orosgarcia, Eve Runner, Esteph PV17, Luzdeluna2012, Meerr, EriM, Bella Maru, Zaforiamapola20, Lil, Bellaen3D2, Nyx 88, Gretchen CullenMasen, LizieRossemary12, Kriss21, Anis, LunaS Purple, Kimjim y a todos los lectores anónimos.
Muchísimas gracias por seguir leyendo la historia, de verdad. Se avecina de nuevo acción y sangre. Puedo asegurar que el próximo capítulo será movidito. Gracias de nuevo! Nos leemos en un par de semanas!
