Los personajes pertenecen a Stephenie Meyer, yo solo me adjudico la historia, prohibida su publicación en otros sitios sin mi consentimiento.
#EspecialSemanadeactualizaciones (actualizaciones diarias del 30 de marzo al 03 de abril de 2015)
Corazón errante
Capítulo 4: Aún no es tiempo
Música de tipo jazz y blues sonaba por todo el recinto que estaba abarrotado por gente que no conocía. Mientras caminaba al lado de Emmett, este le iba a presentando a gente que se interesaba en su trabajo o que eran artistas de la zona. Ya había logrado vender más de la mitad de sus cuadros y eso lo hacía muy feliz.
— ¿Una copa, Edward?—le preguntó Emmett.
—No, gracias. Estoy bien con el agua —Emmett se encogió de hombros.
—Mira, él es Jasper Whitlock, uno de mis clientes y gran amigo. Vamos a presentarte — Emmett encaminó a Edward hacia donde se encontraba el rubio — ¡Jasper!
—Hey, Emmett. Gracias por invitarme —Ambos hombres se abrazaron.
—No hay de que, hombre. Pero vengó a presentarte al artista de la noche —Edward se sonrojó por las palabras —Él es Edward Cullen.
—Hola, mucho gusto Jasper —el cobrizo extendió su mano al rubio quien la tomó.
— ¿Cullen? Creo que te conozco ¿Lincoln Park High School? —le preguntó el rubio. Edward aceptó su apretón de manos —Estoy casi seguro que trabajamos juntos en el periódico escolar.
— ¿Jazz? Hombre, es un gusto verte —ambos hombres cambiaron el apretón de manos por un abrazo fraternal.
—Si qué es pequeño el mundo, ¿no? — Interrumpió Emmett a los dos hombres —Ahora por fin seremos los tres mosqueteros, Jazz —Emmett golpeó la espalda de ambos.
Jasper Whitlock y él habían ido juntos a la misma preparatoria. No eran grandes amigos en ese tiempo pero cuando se cruzaban en el pasillo ambos se saludaban. Por lo que le contaba Jasper, seguía en el mundo del periodismo pero ahora de manera formal se dedicaba más que nada a temas políticos locales y tenía una columna en la sección de arte del periódico en el que trabajaba.
— ¿Y dónde está Rosalie?—le preguntó Jasper a Emmett.
—No debe de tardar en venir, supongo que fue a recoger a Bella, su mejor amiga, a su departamento —le dio un codazo a Edward al decir lo último. Tenía un presentimiento con esos dos no sabía si se habían conocido en el pasado o si él pensaba que se harían una buena compañía. No quería ser un celestino pero quería darle un empujoncito al destino.
—Creo que hay una historia detrás de todo esto y me gustaría conocerla —les dijo Jasper. Unos cuantos minutos habían bastado para que surgiera una gran camaradería entre los tres hombres.
—No hay historia alguna, Emmett está inventando todo—Comentó un sonrojado Edward.
Pero la verdad es que desde que se tropezó con aquella morena, bueno, desde que aquella morena se tropezó con él, ya no podía pensar en nadie más que en ella, ni en la amiga de Emmett que juraba que era igual a algunos de la mujer en sus bocetos.
—De verdad ¿no la conoces? —preguntó Emmett intrigado.
Y antes de que los tres hombres sometieran a Edward a un interrogatorio. Fueron interrumpidas por Rosalie y Alice Brandon, la novia de Jasper.
—Hola, bebé —Rosalie enredó sus brazos alrededor de la cintura de Emmett, se levantó en puntillas y dejó un beso en su mejilla.
—Hola, nena. —Una Alice más recatada se acercó a su novio y lo abrazo —Uh… ¿Dónde esta Bella? Pensé que iba a venir contigo.
—Tuvo que viajar de emergencia a Forks, le dispararon a su padre.
— ¿Qué y él está bien? —Rosalie asintió, Emmett respiró aliviado—Esas son buenas noticias aunque es una lástima que no haya podido asistir —le lanzó una mirada a su nuevo amigo— Pero mira, te quiero presentar a Edward Cullen. El creador de todo esto —Emmett movió su mano por todo el lugar.
—Mucho gusto, soy Rosalie Hale. Emmett me ha hablado mucho de ti y de tu arte —Edward le dio un encantado.
—Y ella es Alice Brandon, mi prometida —la presentó Jasper.
—Hola Edward. Si decides mudarte a la ciudad, no dudes en llamarme y te conseguiré un piso a un buen precio —le guiñó un ojo. Los presentes rieron con Alice.
—Gracias, lo tomaré en cuenta —le siguió la corriente Edward.
Unos minutos después, el grupo se había separado quedando solamente Alice y Edward. Quienes juntos caminaron alrededor de la sala.
— Cuéntame tu historia Edward. Sé que aunque eres joven has pasado por muchas experiencias unas dolorosas y otras gratificantes.
— ¿Eres una clase de adivina, Alice?—Edward rió tomándole el pelo.
—Algo así, desde niña me decían que me faltaba un tornillo porque tenía visiones del futuro —Edward la miró con cara de loca — ¡Es mentira! Solo que se me da muy bien leer a las personas —Ambos pararon frente a una pintura de Edward y ambos la observaban —Buscas a alguien —se giró a ver al hombre pero este siguió viendo la pintura.
Edward se tensó, ¿cómo esta chica que llevaba conociéndolo escasos quince minutos, parecía conocerlo a la perfección? En menos de un minuto había descrito completamente su vida.
—Lo siento, no quería ser entrometida —Alice se disculpó al notar el silencio del cobrizo.
—No pasa nada —Edward la tranquilizó con una sonrisa —La verdad es que tuviste razón en todas tus predicciones —Edward suspiró tratando de calmarse antes de contarle su historia, no es que se sentía obligado sino que necesitaba que alguien lo escuchara —prácticamente toda mi vida me la pasé en hospitales. En resumen para no usar tecnicismos que ni yo mismo comprendo, mi corazón no funcionaba bien, tuve algunas cirugías que aunque me ayudaron no tuvieron resultados positivos por un largo tiempo —Alice lo escuchaba atentamente —Unos años atrás me dijeron que mi corazón ya no podría aguantar otra cirugía, que era un trasplante o nada.
"—Hace un poco más de un año, obtuve otra esperanza de vida al recibir un trasplante, funcionó muy bien. Así que quita esa cara de congoja, Alice—le sonrió para tranquilizarla —El doctor dice que es como si el corazón me hubiera pertenecido para siempre, como si hubiera sido mío siempre.
—Edward, has sido muy valiente —Alice enredó sus delgados brazos alrededor de él.
—Gracias, Alice. Y sobre lo otro…—Edward se quedó mudo, no sabía si quería compartir sus sueños con ella.
—Vamos —lo animó — Puedes contarme lo que quieras.
— Me vas a llamar loco.
—De loco a loco, nunca te llamaría así —bromeó Alice.
—Bien, desde la operación he tenido uno sueños muy extraños y vividos, al principio eran solo voces, pero poco a poco han tomado forma y aparecen en ellos una mujer. Y aunque sé que es un sueño, siento como que la conozco, que la tengo que buscar.
— ¡Tal vez, es alguien que conociste en tu vida pasada! —Aplaudió emocionada Alice —Realmente te creo, Edward. A mí me pasó algo parecido. Cuando conocí a Jasper sentí que ya lo conocía de otra vida, que ambos nos pertenecíamos. Aunque estuvo renuente al principio, al final aceptó que él se sentía igual —Alice rió recordando aquellos días —Y mira ahora —le enseño su anillo de compromiso — Tal vez aquella mujer si existe, y está más cerca de lo que crees. —Le dijo Alice antes de que sus amigos llegaron con ellos para reunirse.
Lo que no le había dicho Edward, es que efectivamente esa mujer si existía y él habían estado frente a ella, había tomado su tersa mano, pero así como había llegado ella se había ido.
—Edward, Edward —Emmett lo sacó de sus pensamientos —le estaba diciendo a Alice, que deberíamos tomarle la palabra de que te busqué un departamento.
— ¿Perdón? —le preguntó Edward.
—Si te parece bien y estás de acuerdo, me gustaría que te mudaras a la gran manzana. Porque si estás dispuesto me gustaría seguir trabajando contigo por tiempo indefinido.
— ¡Diablos, si!—le sonrió Edward.
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Forks, Washington
—Nena, deberías ir a casa a descansar. Charlie ya está bien —Su madre se sentó en el asiento contiguo. Las paredes verdes de la sala de espera la estaban mareando.
—Estoy bien—ocultó un bostezó tras la manga de su suéter — Tal vez tu deberías ir a descansar y yo me quedó aquí.
—De hecho justamente voy a hacer eso y tú me acompañaras. Tu padre está en buenas manos. Lo único que puede ocurrir es que nos llamen a la mitad de la noche porque hay un viejito quejoso que quiere ir a casa —bromeó su madre, Bella no pudó evitar sonreír. Renné le extendió su mano y con un suspiró Bella la tomó.
— ¿Podemos llegar temprano?
—Claro que sí, nena. Tu padre estará muy emocionado de verte.
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—Hola, pá ¿Cómo estás? — Desde que el reloj dio las ocho (la hora en la que empezaban las visitas) Bella y Renné habían entrado a ver a Charlie en su habitación
—Como si me hubieran dado un balazo en el hombro — Bella lo miró enojada.
— Eso no es gracioso, Charlie —se cruzó de brazos.
—Lo sé, calabacita. Solo estaba bromeando, es lo único que me queda. ¿Está vez no trajiste a ningún chico? La vez que me operaron de la apéndice trajiste a Demetri, casi provocaste que me abriera los puntos.
—Ja, ja padre. Sabes que desde un año no salgo con nadie —la castaña retiró la mirada tratando de aguantar las lágrimas — Y no tengo intenciones de hacerlo en el futuro inmediato —susurró lo último aunque Charlie y Renné que estaba sentada en una silla en la esquina, la escucharon.
—Calabacita, no queríamos decírtelo pero estamos preocupados.
—Papá —lo interrumpió —se lo que van a decir y creo que está no es una conversación para tener en un hospital.
Charlie suspiró.
—Solo quiero que vuelvas a ser la chica risueña de hacer un año, Bella. Eres muy joven, aun puedes ser feliz al lado de otra personas —Bella mordía ansiosa su labio. Se suponía que ella iba a tener una conversación seria con su padre sobre jubilarse. Pero parecía que los papeles se habían invertido — Demetri era un buen chico y sé que él te amaba. Pero hay que aceptar que ya no está y que la vida sigue —El sollozo de Bella sonó por la habitación. Renné limpió una lágrima solitaria que salió al ver a su hija sufrir
—Papá, por favor… bas-
—Bella, lo que te estoy diciendo no quiere decir que te juntes con la primera persona que te encuentres en la calle. Sino que lo dejes ir, déjalo descansar y descansa tú. Porque si no lo haces nunca vas a poder avanzar y tu vida va a pasar frente a ti. Solo inténtalo, amor —le suplicó su padre.
—Lo intentaré, papi —Bella sujetó la fría palma de su padre. No sabía si podría dejar escapar el recuerdo de Demetri, pues aunque lo intentará él se llevaría una parte de su corazón.
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New York
Edward se sentó en una de las mesas de starbucks que estaba dentro del aeropuerto. Las probabilidades eran mínimas pero esperaba encontrar de nuevo a aquella morena ¿qué posibilidades había que ella regresara de su viaje el mismo día que el partía y la volviera a ver? Seguramente una en un millón, pero Edward esperaba ser ese uno.
Solo iba a Chicago por unos días para arreglar todo lo necesario con su mudanza. Su vuelo se anunció y decepcionado tiro su café a la papelera. Antes de abordar decidió que era mejor ir al baño que estaba en el pasillo siguiente. Traspasó la puerta y no se dio cuenta que del baño de mujeres Bella salía jalando sus dos maletas.
Antes de salir del avión se dio cuenta que parecía un mapache andantes. No había sido buena idea usar delineador negro. Como pudo fue la primera en salir del avión y después de recoger sus maletas había corrido al baño más próximo.
Después de que se dio satisfecha con su aspecto salió y camino hacia el café más cercano. Ahí pidió un chocolate caliente y se sentó en la única mesa desocupada mientras esperaba que Rosalie la recogiera.
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Cuatro días después, Alice Brandon la había llamado para reunirse en un café cerca de su casa, según en sus palabras, tenía algo muy importante que decirle. Así que decidieron reunirse en un café que estaba a quince minutos de su departamento y al cual perfectamente podía ir caminando.
Estos días habían sido muy difíciles. Mientras miraba el techo de su habitación había decidido seguir el consejo de sus padres empezando poco a poco. Lo primero que había hecho había sido recoger todas las pertenencias que había de Demetri en su departamento. No eran tantas cosas sino que cada vez que metía una pieza en las cajas que había conseguido se sumergía en sus recuerdos y terminaba llorando la mayoría de las veces. El día anterior se había encontrado con Aro y le había entregado las pertenencias de su hijo. El hombre le recordó que era muy valiente lo que estaba haciendo y que la apoyaba al cien por ciento en sus decisiones.
— ¡Hola, Bellita!—Alice brincó frente a Bella sacándola de su ensoñación. La pelinegra saco la silla frente a ella y se sentó tomando de su Frappuccino de chocolate.
— ¿Crees que es buena idea que tomes eso? —le preguntó curiosa.
—No te preocupes, es el segundo que tomo y estoy perfectamente bien —Bella rodó los ojos al ver a Alice casi brincando en su asiento.
—Vale —se burló—Ya que estamos aquí, qué es eso tan importante que tenías para decirme.
—Necesito que le des asilo a un amigo, por unos días.
—Y se puede saber, ¿quién es ese amigo?
—Es Edward Cullen, el artista que trajo Emmett. Él le sugirió que se mudara a la ciudad y Edward aceptó, yo soy la encargada de buscarle un departamento pero aún estoy buscando el perfecto.
—Alice, ¡es un desconocido! No lo puedo meter en mi casa —Bella le susurró a su amiga tratando de no levantar tanto la voz. El café en el que la había citado estaba a reventar y no le gustaba precisamente ser el centro de atención.
— Solo serán unos días mientras le consigo un departamento con todas las indicaciones que me pidió.
— ¿Y por qué no se queda en un hotel? Al parecer parece todo un snob al ponerte tantas trabas y especificaciones —se cruzó de brazos la castaña.
—Primero que nada, no es un snob, es un chico muy tranquilo y muy bueno, se ha convertido en un gran amigo de todos nosotros. Segundo, solo serán por unas semanas.
—Hace unos momentos me dijiste que sería por unos días —la acusó divertida.
—Bien, me has atrapado. Por favor, Bella. Por favor —le suplicó la pelinegra — Además te pagará la renta de los días que se quede. ¿No necesitabas un compañero de piso?
Después de que Edward le contará la historia de su vida y todas las operaciones que le habían practicado y los cuidados que necesitaba ahora, no podía tomarse su trabajo a la ligera, tenía que encontrarle el lugar perfecto para vivir. Sentía que con ese chico tenía una conexión muy extraña, como si fuera algún tipo de hermano perdido. Le había ofrecido que se quedará con ellos en su departamento, pero el amablemente los rechazó. Afortunadamente Bella necesitaba un compañero de piso y tenía un hospital, un parque y una farmacia muy cerca. Tal vez debía buscar un departamento en ese mismo edificio
—Es cierto, pero yo quería que fuera una chica —Bella interrumpió sus divagaciones.
— ¿Tienes miedo que Edward se meta en tu habitación a la mitad de la noche? Porque si yo fuera tú en un universo paralelo donde no existiera Jazz, dormiría hasta con la puerta abierta.
— ¡Alice!—Bella se sujetó de la barriga de tanto reír — Bien, se puede quedar. Pero si resulta ser un tipo raro lo quiero fuera de mi casa inmediatamente —sentenció la castaña.
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El taxi paró frente al gran edificio de ladrillo. Edward se bajó del auto y respiró el aire de la gran ciudad. No había sido fácil despedirse de sus padres, especialmente de su madre. Pero ambos habían prometido que lo visitarían regularmente, tanto como pudieran. Edward camino hacia el hombre árabe que le entrego sus maletas. Haciendo malabares con la caja que traía en las manos, metió su mano en su pantalón y sacó el dinero suficiente para pagar el taxi y darle una buena propina al hombre.
—Muchas gracias —El hombre asintió y subió de nuevo al taxi.
—Nuevo inquilino ¿no? —Edward volteó su mirada —Lo siento por asustarte, soy Kate —le dijo aquella mujer rubia, era muy guapa pero no era su estilo, no era ella.
—Mucho gusto, soy Edward. Uh, te daría la mano pero no puedo —bromeó con ella.
—Deja te ayudo. Estoy segura que no tienes la llave del edificio ¿aun? —Edward negó—Entonces vamos —Kate tomó una de las maletas de Edward y juntos caminaron hacia la entrada.
— ¿A qué piso vas?
—Al cuarto —la mirada de Kate se entristeció momentáneamente.
—Qué mala suerte, yo voy al quinto. Pero si necesitas algo mi departamento es justo el 5-C
Las puestas del ascensor se abrieron y ambos salieron.
—Voy justo al 4-B. Gracias.
—Será mejor que te deje aquí —ambos se pararon frente a la puerta —Si…si, un día solo quieres charlar o ir a cenar, no dudes en ir a mi departamento, solo toca y listo —le recordó Kate. Edward sabía que las intenciones de Kate iban más allá de una simple amistad. Pero no se sintió con las agallas de rechazarla, tal vez él se estaba volviendo paranoico.
—Gracias de nuevo, Kate —la aludida lo miró por unos segundos más antes de dar la vuelta y subir al ascensor.
Sus nuevos amigos lo habían ayudado a encontrar un compañero de departamento mientras Alice le buscaba el propio. Esperaba que su nuevo compañero le diera el espacio necesario para concentrarse en sus fotografías y pinturas y no fuera un entrometido.
Curioso por conocer quien sería su compañero por las próximas semanas. Levantó su brazo y con el puño tocó la puerta. Después de escuchar pasos dentro del departamento, unos segundos después escuchó como las cadenas y los seguros se iban quitando.
La puerta se abrió y se dio cuenta que las segundas oportunidades existían, que el volvía a ser el uno en millón. Frente a él estaba ella, su musa ¿era una cruel broma del destino? ¿De verdad iba a vivir con ella o es que en ese departamento vivía su novio, el cual sería el verdadero compañero de Edward? Si ese era el caso, no pensaba quedarse en ese lugar.
—Hola, tú debes de ser el amigo de Rosalie, Emmett y toda la pandilla ¿Cierto?— sus sueños no le hacían justicia a su voz, era más pequeña de lo que en sus sueños parecía, le debía llegar un poco más debajo de su barbilla. Vio que ella esperaba una respuesta antes de dejarlo entrar al departamento. Obligando a sus músculos a moverse asintió — Yo soy Bella y bienvenido a mi departamento y ahora tuyo.
Ahora estaba completamente seguro que era ella.
—Uh… déjame ayudarte con eso —le arrebató la caja de sus manos —No es un departamento tan grande, pero tampoco es una pocilga —bromeó con el — Hay tres habitaciones. Pero solamente dos están acondicionadas para usar como dormitorio. El otro digamos que es una habitación de usos múltiples. Alice me comentó que eras un artista así que lo puedes utilizar si quieres —Bella le sonrió y siguió caminando frente a él.
—Es un departamento muy lindo, es perfecto —contestó con esfuerzos. Bella se paró y giró sobre sus talones. La acción hizo que Edward se parara abruptamente y que casi tropezara con ella.
— ¿No nos conocemos de antes? — Bella lo miró con el ceño fruncido tratando de averiguar donde lo había visto antes.
Se acuerda, pensó Edward. Su boca estaba seca, no sabía si iba a poder contestar coherentemente.
—Uh…sí. Ambos chocamos en el aeropuerto.
Hola a todos, como lo prometí aquí esta el segundo capítulo de la semana. Espero que no me maten por el final, no se desesperen mañana sabrán que pasa.
Nuevos personajes entraron y todos son importantes en la historia. Ya es que sean apoyo o causen intrigas por ahí ;). ¿A qué nunca esperaron que fueran a vivir juntos?
Espero que les haya gustado el capítulo de hoy. Muchas gracia a todas las personas que están leyendo los capítulos, dejando comentarios y agregando a favoritos. No saben lo feliz que me hacen.
Solo me queda despedirme recordándoles que mañana hay otro capitulo así que no olviden poner la historia en alerta, chechar mañana la historia o pueden entrar al grupo de Facebook (en mi perfil) donde publicó el capitulo recién subido.
Nos vemos mañana.
