CAPÍTULO 21 APUNTA Y DISPARA

De momento la idea de Garret estaba surtiendo efecto.

La alarma no había sufrido ninguno de los percances que mi fatalista mente había predicho; simplemente impactó en el lugar adecuado y en el momento preciso. Si bien el ruido no era ensordecedor, sí era lo bastante alto como para que los cuerpos inertes en busca de atención acudieran a él como moscas a la mierda.

El resultado fue que nos dejaron la calle completamente libre salvo algún que otro despistado que quería seguir el ruido — mucho más tenue — de mi camioneta que en esos momentos pisaba a fondo. Todos los ocupantes iban agarrados a algún lugar para que los saltos que daba el coche debido a los baches en forma de cuerpos sin vida repartidos por el pavimento no les hicieran golpearse.

El hedor en la calle era imposible; nota mental para la próxima salida, unas mascarillas simples. La descomposición y el olor metálico a sangre reseca y podrida inundaban las calles, tanto que tuvimos que subir las ventanillas del coche y cerrar el compartimento de la entrada de aire del exterior.

—No me importaría parar en un puto supermercado….—murmuré.

—¿A por comida? —preguntó Mike; aún no se le había pasado la cara de "vomitaré en cualquier momento".

—¿Comida? No me jodas, con este olor no puedo pensar en comer. Ambientadores…muchos ambientadores. De pino, de vainilla, de fresa y de su puta madre —espeté —¡Joder, qué puto olor!

—La calle está llena de cuerpos…oh, Dios….Edward —susurró Bella —Mira….

La situación había empeorado desde nuestra última y breve salida. A la larga hilera de cuerpos en descomposición víctimas del virus había que añadirle otros que no tenían síntomas de que el NS10 hubiera pasado por sus cuerpos; había gente tirada en el suelo, con posturas imposibles y completamente incompatibles con la vida. Descoyuntados. Desgarrados….Algunos cuerpos ya habían entrado en fase de descomposición por el calor insoportable, otros en cambio, eran cadáveres recientes aunque los muertos vivientes no les daban tregua.

Esas personas se habían suicidado.

Seis días después de que empezara el caos la gente había empezado a matarse. La falta de comida, el calor, la soledad, los gemidos insoportables de esos seres infrahumanos…toda esa desesperación podía llevar a una persona a precipitarse por la ventana de su salón o a llevarse una puta pistola a la sien.

Era una estampa triste, sobrecogedora y completamente abrumadora.

Tristemente nos habíamos acostumbrado a ver gente muerta, cadáveres. Yo mismo había visto gente calcinada en incendios que les había cogido de improviso. Mike también y el preso Black habría visto y sufrido en sus propias carnes cosas horribles. Que una persona se asesinara a sí misma era un acto de desesperación. Cobardía para muchos, una vía de escape para otros. Para los creyentes, esas personas no iban al cielo; quedaban en uno de los círculos del infierno para ser castigados por el creador por jugar a ser Él mismo.

Yo no creía en eso.

Ahora mismo creía que era mucho mejor acabar con tu vida antes que convertirte en "eso". Antes con un tiro en la sien que con un mordisco en el cuello.

En menos que canta un gallo llegamos a la Sexta; a partir de ahora sólo teníamos que encontrar un maldito sitio lo bastante dejado de la mano de Dios como para poner nuestro "novedoso" artefacto. Esta vez no podríamos lanzarlo a la aventura, tal y como había hecho el electricista Garret con dotes de ganador de dardos por su puta puntería. No. Esta vez alguien debería bajar del coche y ponerlo en un lugar seguro. Todo lo seguro que las circunstancias lo permitieran, por supuesto; de él dependería la seguridad de nuestras salidas. Garret le había puesto una batería de larga duración y se activaba por medio de control remoto, para usarla solo cuando fuerza necesario y para ahorrar energía. El encargado, como había dicho Bella, iba a ser Black. El tipo era duro, resistente y rápido.

E iba bien armado.

Aunque de momento íbamos bien. Los pocos cuerpos despistados que no habían hecho caso de la alarma en la otra punta de la calle — seguramente tendrían los tímpanos hechos papilla por dentro — deambulaban casi con pereza por la calle. Descalzos, algunos sin ropa…con la piel grisácea, verdosa…con amputaciones y desgarros que hasta al más experimentado cirujano le harían vomitar con todas sus ganas. Nota mental: dejar escritas mis últimas voluntades; si me muero en este puto apocalipsis zombie quiero que me incineren, joder. Que me quemen, coño. Aunque esté muerto y no me vaya a enterar no quiero que mi cuerpo se convierta en un criadero de putos gusanos, que asco.

—¿Qué opinas, Edward? —la pregunta de Bella me devolvió al presente dejando para más tarde la redacción mental de lo que sería mi testamento. Me estaba señalando con la barbilla lo que hace apenas una semana había sido una tienda de licores. Qué pena, joder. Los cristales estaban reventados y había marcas de disparos por todo el exterior de la tienda.

—Estoy seguro de que a nuestros amigos no les apetece nada de alcohol —la risilla tonta de Black inundó la furgoneta — Y también estoy seguro de que ahí hay estanterías de sobra donde colocar la alarma de forma segura. ¿Estás listo, preso?

—Como una abuelita en una mañana de domingo para ir a la iglesia —respondió con entusiasmo. Admiró su arma y le quitó el seguro —Si oyes ruidos, disparos…sal y dedícate a disparar a todo lo que se mueva menos a mí, ¿entendido? —le dijo a Mike. Este asintió sin poder hablar. Estaba más que acojonado, sólo esperaba que después de esto no quedara una mancha de alguno de sus fluidos corporales en la puta tapicería de mi coche.

—Ve despacio, Black. Creo que sabes cómo hacer esto…—Bella se calló; parecía que estaba pensando algo —Oh, qué cojones —empezó a moverse.

—¿Qué? ¿Vas a salir ahí fuera? —espeté— Creí que con que fuéramos uno de nosotros bastaba.

—¿Quieres que le deje solo? ¿Quieres que le ataquen por la espalda? ¿Quieres perder a uno de los nuestros? — mierda, me gusto eso de "uno de los nuestros".

—Por supuesto que no.

—Entonces, ahueca —dijo acercándose a mí —Ni de coña voy a salir por el lado de Newton, lo último que me faltaba es que el chaval me vomitara encima.

—¡No voy a vomitar, joder! ¡Parad ya con eso!—gritó con los mofletes rojos como un tomate.

—Por si acaso.

Bella pasó literalmente por encima de mí. En el proceso me clavé uno de los malditos muelles de mi asiento en la espalda y su rodilla me aplastó un huevo, pero por nada del mundo me quejaría; estar tan cerca de Bella era una delicia…aunque fuera una revienta cojones. Una vez llegó a suelo firme, mi poli se colocó en posición defensiva mientras Black estudiaba visualmente el terreno. Yo contaba a la vista a tres infectados; dos de ellos estaban muy machacados como para intentar algo arriesgado por su parte, aunque los hijos de puta se murieran de hambre no podrían correr para cazarlos. Black alzó el dedo pulgar cuando se asomó a la licorería. Bella hizo lo mismo sin soltar su fusil. Bajé la ventanilla a pesar del olor nauseabundo que entraba por ella más que nada porque quería estar un poco más cerca de Bella.

—Espero que no tarde mucho —susurró ella sujetando el arma con sus finos brazos. Me imaginé el momento, el cielo no lo quiera, en el que Bella tuviera que disparar una de esas. ¿Sería capaz? Joder, la veía tan frágil que…—No hay ningún infectado peligroso por aquí.

—¿No sería mejor acabar con ellos? —preguntó Mike —Tres menos, tíos —Bella y yo rodamos los ojos.

—Esos están muy jodidos, Mike —murmuré —Casi van a rastras —señalé a un hombre que avanzaba muy lentamente por la calle. No llevaba pantalones y su ropa interior se había convertido en un amasijo de algodón lleno de fluidos corporales de dudosa procedencia. Una de las piernas no tenía pie; era un muñón de carne. También le faltaba parte de uno de los brazos —Ese de ahí se irá dejando el cuerpo por la calle, te lo aseguro. Ellos no nos preocupan. Nos preocupan los que tienen sus dos piernas intactas, los que pueden correr…—Mike desvió la mirada de la horrenda visión.

—Lo voy captando.

—Está tardando mucho, ¿no crees? —preguntó Bella —Joder, debería de haber salido ya.

—Espera un poco —susurré.

—Es mucho tiempo. ¿Y si le han cazado? —no, a Black no, pensé —Voy a ir a por él —oh, ni de coña. Black era mi amigo y sentiría muchísimo que le cazaran pero Bella era…era…mi razón, coño. Si ahí dentro había algún jodido bicho no iba a dejar que se la merendaran. No. Ni de coña.

—No vas a entrar ahí, Bella —levantó la vista de la mira telescópica y me miró con el ceño fruncido.

—Puede estar herido.

—Y tú puedes acabar muerta.

—Deja de decirme lo que tengo que hacer, fireman…

—Oh, mierda —susurró Mike.

Bella y yo miramos hacia la licorería. Lo que veíamos nos dejó boquiabiertos….

Black venía a paso ligero con la Beretta colgada del cinturón….y con cuatro putas botellas hasta arriba con líquido de diferentes colores. El muy cabrón, por no decirle algo peor, venía sonriendo como un niño pequeño al ver los fuegos artificiales el Cuatro de Julio. Bella bajó el arma, sólo un poco, y parpadeó rápidamente.

—¿Estás de coña? —el tipo negó sonriendo —Sube a la camioneta antes de que te fría el culo con plomo, preso—susurró peligrosamente.

En la seguridad de la camioneta — y con el cristal de nuevo completamente cerrado — todos, incluido yo, miramos al jodido preso. Iba tan contento con su botín. El maldito había arriesgado su culo por cuatro putas botellas; al menos esperaba que una de ellas fuera vodka. O tequila. O algo con graduación lo suficientemente alta como para dejarnos en coma con tres chupitos porque después de este viaje estaba seguro que lo necesitaría.

—Estoy enfadada…¡más que enfadada! Estoy furiosa como una mona, joder —espetó Bella señalando a Black con el dedo —He estado a punto de entrar a por ti, creíamos que te había pasado algo —dijo angustiada.

—No ha pasado nada, poli…He colocado debidamente la alarma….pero…oh….Estaban ahí todas esas botellas llamándome….Reconoce que no nos vendrá nada mal tener estas bonitas botellas con nosotros —Bella le hizo la mirada del tigre

—Ha sido una irresponsabilidad por tu parte, tío —le reprendí —Yo también me he asustado, ¿sabes? —el tipo sonrió con suficiencia.

—También traigo algo para ti —metió la mano por debajo de su chaleco antibalas y me lanzó en el regazo mientras conducía un cartón de diez paquetes de tabaco.

—Me has ganado, tío….Te daría un beso, pero no puedo apartar ni los ojos ni el volante.

—Mariconadas las justas, ¿vale? —dijo Bella —Da la vuelta a la manzana y para en un lugar que veas seguro para accionar la alarma —se secó el sudor de la mano con el dorso del guante que llevaba.

—¿Estás bien? —le pregunté con toda la tranquilidad que pude reunir mientras paraba el vehículo.

—¡No! ¡No estoy bien! Tengo a un tío a punto de echar la papilla —señaló a Newton —A uno que me da un susto de cojones por cuatro putas botellas y….y….y a ti, mierda.

—¿Y yo qué he hecho ahora? —me miró con cara de pocker.

—Tú….tú…no lo sé, pero estoy segura de que algo harás….¡Y borra esa estúpida sonrisa de la cara si no quieres que te la quite yo misma!

Oh, sus palabras delicadas eran música celestial para mis oídos…y no era coña. Esa boca sucia me hacía gracia, me gustaba…en pocas palabras, me ponía burraco. Y por mí que me quitara lo que ella quisiera, aunque fuera la sonrisa.

Esperamos un par de minutos, tres…

—Activa la alarma, Mike —murmuró Bella.

Cuando el rubio lo hizo casi al instante un ruido ululante inundó las calles. Esa alarma era mucho más potente que la otra que había lanzado Garret desde nuestro refugio. Apenas medio minutos después todos aquellos cuerpos que podían correr lo hacían hacia la licorería en la que habíamos estado minutos antes. De nuevo ese olor, ese repugnante aroma que desprendían todos esos cuerpos nos envolvió, a pesar de estar encerrados en el coche. Entre la ausencia de aire y toda la ropa de protección que llevábamos, todos estábamos empapados en sudor.

Metí primera de nuevo, aunque Bella me puso su mano sobre la mía, que reposaba en el volante.

—Espera un poco más —por el espejo retrovisor vimos los cuerpos más rezagados. Eran en menor cantidad y los que peor aspecto presentaban —¡Ahora, Edward!

Pisé de nuevo a fondo el acelerador e hice el viaje a la inversa. Hacia donde se suponía que se había estrellado el helicóptero. Debía de estar semi intacto porque no había habido explosión. Si hubo humo después del impacto, aunque hacía horas que los vestigios de ese rastro semi transparente se lo había llevado el aire, lo que hacía un poco más difícil nuestra tarea de encontrar el aparato.

De todos modos lo veríamos, obviamente.

—Esto está siendo jodidamente fá….—Bella no pudo acabar la frase.

Un disparo resonó en la calle haciendo que mis tres compañeros se pusieran en alerta y empuñaran sus armas listos para disparar. Conduje un buen rato con un ojo en la carretera y otro en las azoteas y ventanas de la calle, pero no pude ver nada.

—No ha sido aquí, chicos —dijo Mike —¿No os ha sonado un poco lejos?

—Sí…—reconoció Bella un poco más relajada —Pero ese disparo quiero decir algo.

—Supervivientes en algún sitio —sentenció Black —Espero que ese cabrón no les haya alcanzado.

Yo también lo esperaba, de verdad.

Callejee un poco, derrapé incluso quemando goma de mis nuevos neumáticos…pero al fin alcanzamos nuestro destino. Ante nosotros, a menos de trescientos metros, estaba el helicóptero siniestrado.

Bella tenía razón, aunque no del todo. Creíamos que se había estrellado en las oficinas de un banco de Nueva York…pero no, el helicóptero impactó justo en la fuente que había frente a la sucursal bancaria. Por eso el impacto había sido menor, por eso no había habido explosión, gracias a los cielos. De esa manera lo había mantenido, en cierto modo, alejado de los infectados; se hacía un poco difícil acceder a él si te faltaba alguna parte de tu cuerpo, nótese la ironía. De todos modos el cacharro había quedado completamente inservible; ya no volvería a volar más, de eso estábamos todos seguros. Las hélices, la principal como la de cola, habían quedado retorcidas como las ramas de un árbol. El fuselaje, la parte exterior, estaba ennegrecido por el humo y por las tenues llamas que alguna chispa había provocado.

Dejé el coche con la marcha metida y el motor encendido para salir cagando hostias en cuanto encontráramos lo que habíamos venido a buscar; aquí íbamos a salir todos porque eran muchas las calles a tener en cuenta. A pesar de que la potente alarma estaba funcionando a las mil maravillas podrían salir infectados de cualquier parte….y por supuesto, no podíamos olvidarnos del francotirador.

—Pásame el walkie, Mike —le pidió Bella —Está bien, voy a meterme en ese trasto —dijo mirándonos a cada uno de nosotros —Espero, por vuestros huevos, que me cubráis como es debido. Black, no pierdas de vistas las azoteas. Edward y Mike, controlad a los posibles infectados por las calles que se cruzan con esta. Ah, y si el hijo de puta que anda suelto dispara tiraos al suelo e intentad cubriros como sea—cerró los ojos por un momento, suspiró y se subió en la fuente.

Segundos después Bella despareció en el interior del helicóptero. A nuestros oídos llegó estática procedente del walkie que había arreglado Seth.

—Garret, sí, te recibo —estática —Negativo, esto está vacío. Manchas de sangre…Sí…sí, no me extrañaría que lo hubieran cazado —susurró. Me moría de ganas por escuchar esa conversación, por estar ahí dentro con ella y ver lo que ella estaba viendo, pero no era posible; debía de cuidar de la seguridad de Bella y de la de mis compañeros —Está bien, aquí está…Oh, joder….puto destornillador de mierda —sonreí por sus palabras —Sí, positivo….está desmontada. Aja, amarillo y verde…Mierda, Garret….parece que esté desconectando una puta bomba…

—¿Necesitas ayuda con los cables, poli? Igual se te cruza alguno—murmuró Black sin dejar de mirar al cielo.

—Cállate, Black. No me toques los huevos —estática —No, no era a ti…Bien, ¡joder, ya está! La tengo en mis manos….parece que está en buen estado. Corto y cierro, Garret. Tengo que revisar algo más.

Rodé los ojos cuando dejé de oír la estática que provocaba el walkie. ¿Ahora qué quería mirar? Ya que todos los infectados habían hecho acto de presencia en la multitudinaria fiesta que les habíamos preparado en la licorería, me tomé la libertad de avanzar hacia el helicóptero verde y asomarme al interior un poco. Los cristales delanteros estaban hecho añicos, pero por alguna razón aguantaban son resquebrajarse por completo. Bella tenía en las manos un aparato rectangular con algunos cables colgando; la radio. Alzó la vista y me miró de soslayo; esperaba que me echara la bronca, pero no lo hizo. Estaba buscando cosas que nos sirvieran, lo que ella ya había anunciado. Había otro walkie tirado de cualquier manera en el asiento, entre manchas de sangre, aunque estaba completamente destrozado e inservible. Lo que sí nos servía era un mapa de la zona; no era un mapa cualquiera. En él había varias zonas con varias marcas, a cual más acojonante que la otra. Bella lo dobló con rapidez y se lo metió bajo el chaleco antibalas. Yo alargué la mano para coger una máscara antigás y un pequeño extintor que increíblemente había aguantado al impacto sin explotar. Guantes con el escudo de Estados Unidos. Y un pequeño revolver, oh sí…También munición. Y unos prismáticos….

Unos ruidos nos hicieron parar en nuestro nada sutil saqueo. Bella y yo alzamos las armas y salimos muy muy despacio al exterior, con las armas por delante. Sentía en jodido corazón en los oídos por los nervios, el sudor y el cansancio….Movimiento…movimiento…Ambos suspiramos cuando vimos al jodido Black cogiendo tubos de plástico, cables y demás mierdas que le podrían servir para sus inventos. El maldito nos había dado un susto de muerte.

—Eres como un elefante en una cacharrería, tío —le increpé —Nos hemos asustado, al menos podrías haber avisado que ibas a hacer de las tuyas, ¿no?

—La poli dijo que podríamos coger todo aquello que necesitáramos…pues eso estoy haciendo —dijo mientras seguía saqueando una propiedad del Estado.

Todos nos estremecimos cuando oímos otra ráfaga de disparos, esta vez mucho más cerca. Mike, instintivamente, se tiró al suelo y se cubrió la cabeza con las manos, a pesar del casco que llevaba. La madre del cordero, menuda ayuda que nos habíamos buscado. Black soltó todo lo que había recopilado en la parte trasera de la camioneta y se puso en alerta mirando hacia arriba.

—Allí, joder…¡allí! —todos miramos hacia donde apuntaba el cañón de su arma —Es un puto militar….¡lleva un traje militar! Lleva un casco y un pasamontañas —admiré la agudeza visual de este tipo. Apuntó su pistola y disparó, aunque falló —¡Puta mierda!

Un disparo alcanzó el fuselaje del aparato en el que habíamos estado hacía tan sólo unos segundos. Bella alzó el fusil y lanzó una ráfaga de disparos hacia donde se encontraba ese bulto cabrón. Ahora sí que vi cómo una de sus piernas se doblaba en el ángulo equivocado; Bella le había dado.

Las ganas de darle un beso en los morros se iba acrecentando a cada segundo que pasaba.

Todos menos Mike, que seguía agazapado en el suelo, vimos cómo el francotirador replegaba sus ansias asesinas y se ocultaba seguramente para lamerse sus heridas.

—Buen tiro —felicité a Bella aunque el gesto de su cara se convirtió en una mueca de disgusto.

—Y una mierda buen tiro. Le he dado en la pierna. A no ser de que le haya jodido la femoral no creo que vaya a morir por eso —puso el seguro de su arma —¡Mierda! ¿Un militar? —Mike se levantó y se quitó el polvo, y seguramente trozos invisibles de personas, de su traje anti héroe.

—Quizás sólo se haga pasar por uno —dijo aún tiritando.

—No….ese tipo sabe lo que hace. Seguramente ahora mismo se esté haciendo un puto torniquete a conciencia. Si es un veterano no me extrañaría que se sacara incluso la bala él solo —dijo Black —Bueno, al menos le mantendremos ocupado durante unas horas. Quizás un día o dos —Bella asintió.

—Venga, vayámonos de una puta vez de aquí. Quiero volver a casa…

Todos nos giramos para volver a subir a la camioneta…nos quedamos boquiabiertos. Black volvió a empuñar el arma. Bella también.

Santo Dios.

Delante de nosotros había un cuerpo. Iba vestido también con ropa militar, aunque su uniforme estaba completamente cubierto de sangre. Tenía una gran brecha en la frente, su pelo rubio estaba manchado por su sangre ahora amarronada. Tenía un ojo hinchado hasta lo imposible y le faltaban al menos dos dientes; lo podía ver a través de su boca sangrante. Uno de sus pies carecía de calzado, aunque sería imposible meter ese pie en cualquier zapato. Estaba más que hinchado.

Black se preparó para disparar.

Entonces el hombre alzó la mano, mugrienta pero viva. Cayó de rodillas ante nosotros.

Estaba vivo.

Dios mío, ese hombre estaba vivo.

Tosió y escupió un cuajarón de sangre, pero estaba vivo.

—Soldado…—tosió —soldado James —cogió aire —Piloto —señaló el helicóptero.

—Santo cielo —Bella fue la primera en acercarse, aunque no sin reticencias —¿Eres tú? ¿Eres el piloto? —el hombre asintió —¿Te han mordido? —negó con debilidad —Abre los ojos, por favor —el piloto abrió sólo un ojo, el que no estaba hinchado. Tenía un derrame, no era de extrañar, pero un iris azul intenso nos dio la bienvenida indicándonos que ese hombre no estaba infectado. Si lo hubieran mordido después de tantas horas su iris ya estaría blanquecino.

—Un…un…franco….tirador —más sangre saliendo de su boca.

—No te preocupes por él, James…le hemos dado. Estará ocupado durante un buen rato — le informó Bella.

El piloto miró hacia arriba. El único ojo que podía mantener abierto nos miraba como si fuéramos apariciones. Nos miraba con gratitud incluso se podía adivinar una pequeña sonrisa en sus agrietados labios….entonces su cara cambió a terror total. Intentó hablar, pero un nuevo estertor sangrante salió de su boca.

—A…tras….atrás…—el hombre alzó un dedo. ¿Estaría delirando? — Ma…ta…lo…viene…aquí….ma…ta…

No supimos lo que nos quería decir hasta que oímos el grito a nuestras espaldas….


¿Qué os ha parecido el capítulo? Al fin apareció James…¿podrán salvarlo? ¿Qué habrá pasado con el tirador?

Muchísimas gracias por todos vuestros comentarios

Shibubi, Monikcullen009, Mcleanderangel, LauCullenBlackSwan, Amanda-Cullen-Salvatore, Marie Mars, Karina Masen, AraCullen8, Ettena, Manligrez, Solciito Pattinson, Betza MB, Yasmin cullen, EriM, VanerK, Isakristen, Gabscullenblack 1320, Nyx88, Ashleyswan, Vkii, Luzdeluna2012, ALEXANDRACAST, Soles, Esteph PV17, Angie palomo, Laura Katherine, Clary, Evetwilight11, Darky1995, NBEllaCullen, EmilyLuchia, MonZe Pedroza, Lory 24, Bella maru, Alkem Corrales, Guest, Clary, Belgica orosgarcia, Analiaapocaliptica 2012, Carmen Cullen-.i love fic, Lo fasrfan, IsAbElA M CuLlEn, Nella Cullen, Lil, Solecitopucheta, Lilliana len, Estelaa, Carol, Bellaen3D2, Kimjim, Gretchen CullenMasen, JimeBellaCullenSalvatore, Karenca Cullen Grey, Karen's Lullaby Cullen Swan, Masilobe, Elizabeth Lecter, Darlyn, Anybella, LunaS Purple, NGO, Ana Masen Snape, Eve Runner, Lokaxtv, Bellrose86, Malusita Potter de Cullen y a todos los lectores anónimos.

Muchas gracias por seguir apoyando la historia y por esperar pacientemente a que esta pesada que escribe pueda subir los capis. Mil gracias! Nos leemos en un par de semanas, un besote!