CAPÍTULO 22 SI HUBIERAS SIDO TÚ
— ¿Crees que lo habrán conseguido sin problemas?
Garrett miró a la doctora Rosalie. Estaba sentada al lado de aquel grandullón llamado Emmet, muy muy cerca de su cuerpo. No era un tipo al que le fueran los chismes pero dado que en esos momentos no podía hacer gran cosa eso era lo único con lo que podía distraerse; por lo que había oído, sabía que esos dos no se conocían de antes, aunque ambos parecían buscar un mínimo contacto físico entre ellos casi sin darse cuenta. Eso estaba bien…en momentos tan difíciles como este era fabuloso contar al lado con alguien así. Por un par de minutos se permitió el lujo de recordar a Kate. El movimiento de su cabello rubio, la forma tan amorosa de cuidar a su hermano cuando este enfermaba, su sonrisa, sus labios…
— ¿Garrett? Garrett, ¿estás bien? —miró los ojos azules de la doctora e intentó sonreír.
—Vosotros mismos habéis oído a Bella. Ha cogido la radio sin ningún problema —Emmet suspiró.
—De eso hace ya más de diez minutos. El lugar donde se ha estrellado el helicóptero está como a tres o cuatro minutos en coche…como mucho. Deberían de habernos avisado ya de su vuelta. Han podido pasar mil cosas…y se han oído disparos —Garret lo sabía, pero no quería expresar en alto sus miedos más primarios. Había dos opciones…que hubieran sido ellos mismos en un momento de tensión con algún cuerpo…o que el tirador que vigilaba a los vivos hubiera decidido jugar. Él esperaba de todo corazón que no hubiera pasado nada de eso; quedarse ahora mismo sin esas cuatro valiosas personas sería el principio del fin de la pequeña comunidad que habían logrado formar en tan poco tiempo.
— ¿Por qué no probamos a contactar nosotros con ellos a través del walkie?
—Rosalie, Bella me pidió encarecidamente que no hiciera nada de eso —replicó —Una señal por nuestra parte en un mal momento puede ser fatal para ellos…Tenemos que esperar a que sean ellos los que inicien la conversación —suspiró —Dejemos de preocuparnos, ¿vale? Seguramente hayan encontrado algo que nos pueda servir de ayuda…
Se hizo el silencio de nuevo.
Garrett no sabía qué era mejor, si las elucubraciones de la doctora o el silencio mortal que los embargaba. En la sala estaban solo los tres. Todos los demás estaban haciendo algo productivo; desde hacer y preparar las camas hasta limpiar los baños después de la ducha matutina. Desde reforzar las ventanas hasta preparar algo de comida….Todos querían mantenerse ocupados para tener la cabeza en otro lugar que no fuera el presente. Y eso, sin duda, era bueno…muy bueno…Ahora tenían las energías necesarias para preparar todo y hacer que esto funcionara. Esperaba que esas energías duraran mucho tiempo, o al menos el necesario hasta que todo mejorara…porque lo realmente malo llegaría en el momento en el que los ánimos decayeran.
La estática del walkie atrajo la atención de los tres.
— ¿Garrett? Garrett, ¿me recibes? —este cogió el aparato y se lo llevó a los labios en cuanto oyó la voz de Bella.
—Te recibo perfectamente. ¿Todo bien?
—Dile a Rosalie que esté preparada. Camilla, guantes y todo lo que se le ocurra —la doctora se puso en alerta cuando oyó su nombre —Tiempo estimado de llegada, dos minutos.
— ¿Bella? ¡Bella! ¿Quién está herido?
—Dos minutos, Garrett —no sabía si la voz de la agente estaba entrecortada por las interferencias del aparato del demonio o era ella misma.
— ¡Bella! ¿Quién?
Como respuesta recibió estática de nuevo; Bella había cortado la comunicación con ellos.
La confusión apenas duró dos segundos porque tenían dos minutos para prepararse para la llegada de su equipo. No hizo falta decir nada porque la aludida ya había oído que precisaban de su presencia nada más llegar, así que salió corriendo hacia la enfermería a coger todo lo que iba a necesitar; un par de pares de guantes, una mascarilla y un estetoscopio. El pequeño jaleo que habían provocado no pasó desapercibido para el resto de sus compañeros que los siguieron escaleras abajo para reencontrarse con el equipo que había salido al exterior entre preguntas y maldiciones.
Sin duda, el hecho de ver a la doctora preparada con un par de guantes azules de látex no era muy buena señal.
— ¡Ahora! ¡Abrid la puerta! Puedo verlos —gritó Félix asomado a una de las ventanas en cuanto vio que la Chevy se acercaba.
Trabajaron juntos y lo hicieron muy bien. Como si todos fueran un solo cerebro las puertas se abrieron el tiempo justo y necesario para que la camioneta entrara quemando goma en el garaje y se cerró a tiempo para que no entrara nadie indeseado. Los tiempos estaban estupendamente cronometrados y se había demostrado justo en ese momento.
Ahora ese tiempo parecía haberse detenido.
Por un momento nadie se movió.
La camioneta quedó parada en medio del garaje envuelta en olor a neumático quemado, todos aguantando la respiración a la espera de algún movimiento. Rosalie se acercó…fue entonces cuando la puerta del piloto se abrió. De ella salió una Bella mucho más rota y vulnerable de lo que Garrett jamás esperó ver. Sus ojos se habían enrojecido ligeramente, signo evidente de un llanto contenido. Sacó su fusil del coche con manos temblorosas. ¿Qué ha pasado aquí? El segundo en salir fue Black y no lo hizo solo. Entre sus brazos tenía un gran cuerpo desconocido.
— ¡Oh, Dios mío! —gritó Alice tapándose la boca con una mano — ¿Quién es? ¿Lo han mordido?
—Por todo lo sagrado… ¡salid todos de aquí! —gritó el preso — ¡Por favor, llevaos de aquí a Alice y al bebe! ¡Ya!
Jasper, que era el que más cerca estaba de ella, agarró a Alice por el hombro con suavidad mientras la sacaba de allí entre sollozos. Con ellos se marcharon Quil y Seth por voluntad propia. Bien, era mejor que no estuvieran allí en ese momento; Garrett miró la escena con absoluto horror mientras intentaba descifrar qué demonios había pasado, aunque su mente iba un poco más lenta de lo normal en el momento que más la necesitaba. Observó a Black que, ayudado por Emmet y Félix, sacaba a un hombre vestido con un traje militar de los Estados Unidos. La cara de esa pobre persona había quedado reducida a una mezcla de moratones, sangre e hinchazón…pero quedaba más que claro que ese hombre, aunque inconsciente, estaba vivo.
— ¿Dónde está Mike? —preguntó Félix asomándose a la camioneta — ¿Edward? —silencio —Edward, ¿quién es este hombre y dónde demonios está Mike?
—Este hombre es el piloto —respondió Bella en su lugar sin mirarlo a los ojos mientras se quitaba el casco —Y Mike…Mike está muerto —tragó en seco —Lo…lo siento mucho…
Fue entonces cuando Edward salió del coche.
Llevaba el casco en la mano. Tenía el pelo completamente empapado en sudor y su gesto era más que tenso. Cuando cerró la puerta lo hizo con tantas fuerzas que el portazo resonó en todo el garaje haciendo que todos los que estaban allí se estremecieran. Bella alzó la cabeza sólo para mirarlo a él cuando pasó por su lado, aunque no lo acompañó en su duelo. Edward se refugió en uno de los rincones más alejados del garaje mientras se desprendía poco a poco de las protecciones que habían usado para la salida. Cuando se despojó de todo lo que llevaba encima, sin decir nada a nadie y sin mirar hacia atrás, subió las escaleras y se perdió en el piso superior. Bella tardó menos de dos segundos en seguirlo.
Mike estaba muerto.
Muerto.
Garrett apenas lo conocía, de hecho, apenas había intercambiado un par de frases con él…pero en estos duros momentos la pérdida le dolía como si fuera alguien que le había acompañado durante años.
—A este hombre le han disparado —de nuevo la voz de la doctora atrajo su atención.
Cojeando, a duras penas, llegó hasta donde estaban atendiendo al piloto. Parecía increíble que ese hombre hubiera soportado dos jodidos días ahí fuera tras sufrir un accidente aéreo. El piloto había quedado totalmente indefenso y desprotegido y aun así lo había conseguido. Garrett miró desde arriba el pecho descubierto de este hombre de nombre desconocido; tenía muy buena complexión física. Se notaba que era un hombre entrenado y preparado, pero ahora ese cuerpo fibroso estaba cubierto de moratones…y tenía un tiro en el hombro derecho. Gracias a los cielos estaba inconsciente y no notaba el dolor porque él sabía perfectamente cómo demonios dolía un tiro. Dolía de cojones…
—Joder, está hecho papilla…—dijo Rosalie examinando con cuidado la cara —El golpe ha sido tremendo…eso sin saber por lo que habrá pasado este chico ahí fuera él solo…
—Y si a eso le sumamos el calor y la falta de agua…—murmuró Black mientras se quitaba el chaleco antibalas — ¿Se curará? —Rosalie dudó por unos segundos.
—Creo que sí…espero que sí. Tenemos suero, desinfectantes y antibióticos. Este hombre es fuerte…vamos a hacer todo lo necesario para no perder una vida más. Los humanos nos hemos convertido en el bien más preciado de la tierra —murmuró para ella. Luego miró a Félix y a Emmet — ¿Me ayudaríais a subirlo a la enfermería?
Garrett se maldijo a sí mismo por no poder ayudar; apenas era capaz de aguantar su cuerpo cuanto menos imposible ayudar a transportar a un tercero y menos con las dimensiones de ese hombre. Se quedó junto a Black mientras los dos hombres y la doctora regresaban de nuevo a la enfermería.
No dijo nada.
Se dedicó a mirar en silencio a Black mientras se quitaba el resto del traje. Mientras observaba al preso se dio cuenta con pesar de que no sabía su nombre, desde que había llegado siempre se habían dirigido a él como Black…El tipo examinó con cuidado los guantes anti corte, seguramente en busca de manchas nada deseables, y luego los guardó en la parte trasera de la camioneta. Se quitó la chaqueta del uniforme de bombero que llevaba y la camiseta empapada en sudor de debajo. Metió la mano en el bolsillo del pantalón y sacó un paquete de tabaco para coger un cigarrillo. Se lo colocó en los labios, se apoyó en el borde de la camioneta y suspiró antes de sacar algo de la parte de atrás.
Garrett sintió ganas de vomitar cuando Black sacó el hacha de Edward con el filo de la hoja manchado de sangre.
—Por Dios…—susurró — ¿Puedo preguntar qué ha pasado? —Black pasó delante de él con el torso desnudo y el utensilio manchado de sangre en la mano; desde fuera podría pasar por un asesino en serie digno de cualquier película de terror de serie B. Asintió…así que Garrett rengueó intentando igualar su paso.
—Todo estaba yendo demasiado bien, ¿sabes? Coloqué tu invento en una puta licorería y vaya si funcionó —dijo mientras rebuscaba algo en el armario de las herramientas. Al no encontrar nada que le convenciera se marchó hacia otro armario, uno que contenía varios botes con diversas sustancias —Aunque todo se puede reducir en lo que ha dicho Bella. Han mordido a Mike.
Cogió un par de guantes de goma de trabajo y se los puso. Luego cogió una lata de algo que olía como a disolvente y roció generosamente la parte metálica del hacha con el líquido. Garrett vio cómo la sangre se deslizaba por la hoja allá por donde pasaba el disolvente…Con el encendedor que tenía escondido en alguno de sus bolsillos prendió fuego a la herramienta y la soltó sobre el suelo del cemento. Por unos segundos ambos miraron cómo el fuego convertido en una llama azul, destruía todo rastro de virus mortal que estaba mermando la población mundial. Cuando creyó conveniente, Black se acercó con cuidado y pisoteó el hacha con las fuertes botas reforzadas de acero hasta que el fuego se extinguió. El hacha quedó lista y preparada para ser utilizada de nuevo…Garret se estremeció por lo macabro de su propio pensamiento.
—Mi cabeza está imaginando muchas cosas…y ninguna de ellas es agradable —Black encendió su pitillo y asintió.
— ¿Y qué hay de agradable ahora? —se encogió de hombros ante su propia pregunta —Ese hijo de puta…—murmuró con rabia —Ninguno lo vio venir, ¿sabes? Ese pobre hombre —su dedo señaló escaleras arriba —ese pobre tipo agotó las pocas fuerzas que le quedaban antes de desmayarse intentando avisarnos de que algo nos acechaba…Yo sólo pensé que estaba delirando…
—Eso no había manera de saberlo, tío…—dio una fuerte calada al cigarro y expulsó el humo con rabia.
—Pero tendríamos que haber estado más atentos…ese era nuestro trabajo, ¡joder! —espetó —Tengo…tengo rabia y dolor en el cuerpo, tío…Su…su cara de dolor. Dios, creo que esas serán unas de esas imágenes que tardaré en olvidar. Mierda…tardaré en olvidar todo lo que ha pasado…Esa…esa cosa agarró desprevenido a Mike. Lo cogió por la espalda y le mordió en el cuello….
—Cielo santo…
—Metí al piloto en la camioneta lo más rápido que pude —negó con la cabeza —Por unos momentos nadie pudo hacer nada, el tiempo pasó a cámara lenta…Hasta que Edward enloqueció…o quizás no lo hizo. Supongo que fue su reacción natural al ver a su amigo siendo atacado…no lo sé —Black miró a Garrett a los ojos —No sé si fue cosa de nuestra imaginación, seguramente sí….pero ese hijo de puta venido a la vida de nuevo sin permiso miró a Edward. Te juro que lo miró mientras desgarraba la carne de Mike…"Acabaré con él, Mike" —Black dio otra calada —Eso fue todo lo que Edward pudo decir antes de prepararse para disparar.
—Hemos oído un tiroteo —el moreno negó.
—No fue Edward. Tuvimos un breve encuentro con el tirador de los cojones —tiró el cigarro al suelo y lo pisoteó ante la cara de asombro de Garrett —Ese loco va vestido con un traje militar...debe de estar loco. Afortunadamente la poli le ha metido un tiro en la pierna —chascó la lengua —Gracias a los cielos pudimos contener a Edward y evitar que disparara.
—Ya habíais hecho mucho ruido con el tiroteo. Seguramente habría más de un infectado caminando a por vosotros —Black asintió — ¿Entonces?
—Bella le pidió que no lo hiciera, pero el tipo parecía no oír a nadie. Seguramente si hubiera disparado un arma de ese calibre la fuerza del impacto lo habría jodido pero bien…y jodidos ya estábamos. No hacía falta empeorar nuestra situación aún más….Así que sin pensármelo cogí el hacha. Bella pareció leerme la mente porque arrastró como pudo a Edward hacia el coche. Yo me encargué del resto —miró al suelo como si estuviera avergonzado —Les corté la cabeza —susurró —A los dos.
Garrett cerró los ojos para no imaginarse la escena que Black le había relatado. Se imaginaba las próximas noches que le esperaban al hombre que tenía delante de él; imágenes como esas no eran fáciles de olvidar, seguramente le perseguirían por el resto de su vida…pero Garrett sabía que este no iba a ser un hecho aislado. La vida se había convertido en una carrera en la que, el último, no sobrevivía. Mike había sido el primero de ellos…y estaba seguro de que no iba a ser el último, por desgracia.
—Sé que no tengo el por qué…pero me siento culpable. Por primera vez en la vida me siento mal por haber hecho algo malo. No…no he sido muy buen tío a lo largo de mi vida. Soy un puto preso —se señaló a sí mismo —He robado, me he metido en peleas, he jodido a mucha gente…pero jamás he matado a alguien. No creo que pueda con esto…—Garret negó con la cabeza mientras apoyaba su mano en el hombro desnudo de Black.
—No te sientas culpable. No has hecho nada malo…has hecho lo que debías —tragó en seco —Tienes que repetirte en tu mente que Mike ya no era Mike. ¿Cuántas horas hubiera tardado en levantarse del suelo con los ojos blanquecinos? ¿Diez? ¿Doce? No sé tú, pero yo no quiero eso para mí. No quiero ser un cuerpo más. No quiero convertirme en un infectado que puede acabar con uno de vosotros el día de mañana.
—Edward está jodido —murmuró.
—Tendrá que superarlo —dijo Garrett completamente seguro de ello —Todos hemos perdido a alguien en mayor menor medida…Tenemos que asumir que el mundo se ha convertido…todo el mundo ha cambiado aunque no haya sido mordido—Black sacó otro cigarrillo.
—Un último cigarro antes de enfrentarme al resto del grupo —Garret asintió —Espero que todo esto haya valido la pena…Espero que la puta radio funcione…y que el piloto despierte para que pueda darnos algún tipo de información…Estamos solos, Garret…muy solos….
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Cerré los ojos mientras el agua de la ducha caía sobre mis hombros.
Las imágenes de todo lo que había pasado se sucedían en mi cabeza una tras otra, sin descanso, sin poder hacer algo para detenerlas. ¿Qué demonios había pasado ahí fuera? ¿Por qué coño tuvimos que distraernos todos a la vez y darle la espalda al enemigo? ¿Por qué no oímos llegar a esa cosa inmunda que nos arrebató a Mike? Por un momento me pareció ver un momento de lucidez mental en los ojos blanquecinos de aquel infectado cuando me miró. Parecía ser consciente de lo que estaba haciendo y lo peor de todo es que parecía que lo disfrutaba. Jodido morboso….Quizás sería una buena idea contárselo a Rosalie para que sacara sus propias conjeturas…cuando se me pasara la rabia contenida y el coraje, por supuesto.
Me sentía culpable aunque sabía que no tenía culpa de nada. Era inevitable porque había muerto un compañero y hermano de fatigas. Mike quizás no había sido el hombre ideal para hacer una salida al exterior en estas circunstancias…pero sí había sido un bombero valiente que se había entregado con devoción a su trabajo y a la ayuda a los demás.
Santo cielo…
Gracias a Dios que no vi lo peor. Tenía que estar agradecido a Black de por vida por haberse encargado de todo él solo…Estaba preparado para disparar a esa cosa cuando de repente me vi dentro del coche, al lado del pobre piloto moribundo y con Bella cogiéndome la cara con sus manos. Me cogió de tal manera que sólo podía mirarla a ella…solo a sus ojos. Intenté concentrarme en su iris castaños aunque no pude evitar estremecerme cuando oí como la hoja de mi hacha seccionaba los cuerpos a escasos metros de nosotros.
Chop.
Mi corazón se aceleró. Mi estómago se contrajo. Céntrate en sus ojos marrones, Edward…Es lo más cerca que la has tenido en tu puta vida, sabes que jamás volverás a estar así con ella….Ese era el mantra que mi mente repetía…
Chop.
Su agarre en mis mejillas aumentó casi clavando sus dedos en mi piel aunque lo agradecía porque así mi cerebro no me jugaría una mala pasada mirando hacia donde no debía mirar. No apartó sus ojos de los míos. No dejó de agarrarme…Sólo me soltó cuando Black regresó a la camioneta.
Bella se encargó de conducir; mis manos temblaban demasiado como para hacerlo. No dije nada durante el resto del camino. No podía decir nada.
Nuestra misión no había salido bien a pesar de que llevábamos la radio y, lo más importante, a una persona viva. Pero el rescate de ese hombre no suponía una victoria completa porque habíamos dejado atrás a uno de los nuestros. Podríamos haber sido cualquiera de nosotros….y le había tocado a Mike. Podría haber sido herido Black suponiendo una enorme pérdida para el grupo por sus dotes con las armas y su mente rápida…. ¿Y si hubiera sido Bella? Seguramente ese habría sido el principio de mi decadencia…
— ¿Edward? —mis músculos se tensaron al oír su voz tan cerca. Era como si la hubiera invocado con mis pensamientos y ahora tenía que encontrarse a mis espaldas. Consciente de mi propia desnudez me envolví en la toalla y cerré el grifo, pero no me giré. No podía mirarla y seguir pensando que podría haberla perdido antes de tenerla; la sola idea de que podría haberla visto muerta y ensangrentada hacía tan sólo unos minutos me revolvía el estómago —Edward….
Su siguiente paso me dejó confundido durante más tiempo del que hubiera deseado. Sentí unas pequeñas manos sobre mi espalda, sobre los restos ya olvidados de aquellas heridas que el cristal del coche de Bella me había provocado días atrás y que ella misma me curó. Bella me estaba tocando…me estaba consolando…Sentí un cosquilleo estremecedor por todo mi cuerpo cuando sus dedos, ahora delicados, pararon por encima del tatuaje de mi costado derecho. Luego sentí su respiración algo agitada sobre mi espalda desnuda y mojada; si lo que se estaba proponiendo era que olvidara todo lo que había pasado lo estaba haciendo muy bien.
—Edward…Lo siento. Lo siento mucho….
Como su contacto, su cercanía y sus manos me habían dejado mudo de nuevo, la única reacción lógica que tuvo mi cuerpo en esos momentos fue la de poner mis manos sobre las suyas…aunque ese momento delicioso, idílico y completamente ajeno a toda la barbarie vivida por hoy apenas duró unos segundos. Apartó las manos de mi cuerpo antes de saborear el corto tiempo que me había premiado con su cercanía. No sin esfuerzo me giré y la miré a los ojos; ahora parecía mucho más pequeña. Parecía que toda la fuerza que estaba intentando transmitirme se había ido por el desagüe que ahora mismo estaba pisando.
—Yo también lo siento —me miró de arriba abajo y dio un paso atrás.
—Quizás debería haber esperado a que terminaras —dijo mirándome al fin a los ojos.
—No pasa nada. Creo que no te he enseñado nada que no hayas visto antes —murmuré completamente serio.
—Sólo…sólo estaba preocupada por ti —mi gesto se relajó considerablemente ablandando por momentos la rabia que mi cuerpo y mi alma habían acumulado.
—Estaré bien, te lo prometo. Por mi propio bien y por el de todos…Bastante duro va a ser esto como para tener que aguantar mis malos rollos —Bella asintió. Se giró para dejarme que terminara con mi baño, pero se paró a la mitad del camino y me miró por encima del hombro.
—No…no sé qué habría pasado si hubieras sido tú, Edward —susurró. Luego miró al suelo —Seguramente ya nada habría sido igual…
¿Qué os ha parecido el capítulo? ¿Qué os ha parecido la historia contada por Black? ¿Y el encuentro entre la poli y el fireman?
Muchísimas gracias por todos vuestros comentarios
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Muchas gracias por seguir apoyando la historia! Nos leemos en un par de semanas o un poquito antes, si puede ser. Un besote a todos!
