Capitulo 7
–No has cambiado mucho.
–No te acerques – presioné un poco el gatillo.
Con paso elegante, lento y seguro, se fue acercando mí, yo en cambio me quedé petrificada, trataba de dar un paso atrás pero era como si sólo avanzara escasos milímetros. No mentiría si dijera que estoy asustada.
–Por favor no te acerques – cerré mis ojos fuertemente mientras suplicaba.
–Cometes el peor de los errores – su voz sonaba ronca y sus pasos se iban acercando.
–Detente – casi rogué – dispararé si no lo haces.
–Entonces hazlo si eso es lo que quieres.
Su voz sonaba muy cerca de mi oído y con sólo escucharla la piel se me erizó, di un leve suspiro y tiré mi arma.
–Esa serpiente al parecer no hizo bien su trabajo – una de sus manos la llevó a mi mejilla – en verdad que no has cambiado nada.
–Suéltame – lo encaré y me topé con sus ojos profundos – ¿Qué te crees diciendo todo eso?
–Me esperaba una reacción distinta – dijo con una sonrisa ladina.
– ¿Y qué esperabas? – Le di una bofetada que se escuchó por todo lugar e hizo que su rostro se ladeara pero enseguida me regresó la mirada – ¿Qué te recibiera con los brazos abiertos? Te convertiste en un traidor, pero eso a mí no me importa, lo que más me duele es que me dejaras, que hicieras lo que te diera la gana sin decirme algo a mí, te desconozco Uchiha, jamás pensé que me hicieras eso, yo confíe en ti.
–Es cierto – se acercó más a mí y yo retrocedí pero fue inútil – en ese momento no sabía qué hacer, estaba de manos atadas, pero no podía poner en peligro lo único valioso que tengo en la vida – me abrazó y yo forcejeaba pero su presencia me invadió de lleno marcando mi derrota, mis lagrimas salieron y después se transformaron en gritos ahogados – en verdad que lo siento, pero era por tu bien.
– ¿Por mi bien? – Me aferré a él – ¿de qué demonios hablas? Sólo así porque si me dejaste y no te importó, pudimos irnos juntos.
–No – dijo y me separó de él para que viera mi rostro que ahora estaba cabizbajo – aun dejándote ahí te puse en peligro.
– ¿Por qué? Sólo explícame, ¿Por qué hiciste todo eso?
–Sakura – tomó un perfil serio – aun si te digo, ¿Qué harás después? – Levantó mi arma del suelo y me la tendió – se supone que tu orden es matarme, ¿no…? ¿Lo harías?
–No lo sé, –dudé – quería… quería matarte, en verdad quería hacerlo pero… ni siquiera soy capaz de mantenerme ahora de pie.
–Entonces tendré que hacerlo yo – empuñó mi arma y horrorizada vi como me apuntaba.
–Entonces hazlo – dije resignada al fin – si eso es lo que quieres hazlo, que mejor persona que tu para que lo haga.
Se escuchó ruido del arma y la verdad no me importó voltear a ver si comprobaba que estaba cargada, después se escuchó cómo si la tirara al piso y caminó, fue cuando levanté mi vista y él me estaba dejando atrás.
–Sígueme – dijo.
Y lo seguí por esa bodega como un vil animal domesticado. El camino fue silencioso, únicamente se escuchaban nuestros pasos al andar, llegamos a una puerta y cuando la abrió, la luz del sol me cegó por completo. Al aparecer era un hangar olvidado, de esos que seguramente se usaron en alguna guerra, estaba rodeado de bosque y cercano ahí había una casa de lo más moderna, con ventanales como muros y puerta de madera. Llegamos a aquella casa y él se dirigió a la entrada principal, yo me quedé parada y me puse a ver con detalle aquel lugar. Tenía una cochera y dentro se apreciaban cuatro autos deportivos, de lado izquierdo había una especie de campo de entrenamiento bastante grande disfrazado como un tiro al blanco para novatos, pero cualquiera que no supiera de trampas y escondidas sólo se vería como eso, un tiro al blanco.
–Sakura – me llamó por segunda vez con mi nombre –a dentro lo explicaré todo.
Poco confiada, decidí seguirlo dentro de la casa, aunque decir casa era una finta. Dentro estaba invadido de mega computadoras de última generación, decir que el área tecnología de la Guardia era una basura a lado esto se quedaba corto. Subimos unas escaleras y nos topamos con una persona que fuera de esas gafas y brillantes ojos azules me lleve mi gran sorpresa.
–Señor, tengo el reporte de que la Guardia no se ha percatado gracias a la pequeña trampa que montamos, la gente de Orochimaru está buscando en el lado opuesto.
–Muy bien, Ino necesito que le digas a Sai que todo va de acuerdo al plan, que Suigetsu siga en su posición hasta que yo de la orden.
–Entendido – y se fue no sin antes decirme adiós con su mano y dedicarme una gran sonrisa.
–No es la única – me dijo mientras no salía de mi asombro.
– ¿Qué quieres decir? – cuestioné como si no fuera obvio.
Aquí había gato encerrado, y no solamente eso, algunos de los desertores que con el tiempo la Guardia fue dando se encontraban aquí. Llegamos a la entrada de una sala de juntas, había varios dirigentes conocidos del país, pero eso fue nada comparado a lo que vi.
Sasuke tomó asiento en la cabecera de aquella mesa ovalada, en cambio yo me quede de pie, hipnotizada por aquel escudo tan familiar… un círculo rojo que en el centro tenía una flor de cerezo representando nuestro país, mientras que lo resguardaban dos grandes espadas. Aquel sello era la cabecera de todo esto. La Sala Directiva.
–Será mejor que te sientes – me dijo mientras indicaba un asiento al otro extremo donde él estaba.
Sin decir nada aun, me senté quedando de frente a todos. Sentía una gran presión en mi cabeza, nadie decía nada y eso incomodaba. Alguien se aclaró la garganta y después la puerta se abrió tras mis espaldas.
–Lo siento señor – se escuchó la voz de Ino de nuevo – ha llegado.
–Hazlo pasar – suspiró y murmuró algo así como "se acabo el silencio".
– ¡Idiota! – se escuchó tras mis espaldas aquella voz chillona e inconfundible, ¿Qué hacia él aquí? – ¡No sabes cuánto me costó salir de ese maldito avión! Y encima me dejaste a mí el cargo de la serpiente. No sabes cuánto me costó persuadirlo.
– ¡Quieres callarte Naruto! – dijo Sasuke mas que cabreado.
–Bien, bien, sólo porque la reina esta aquí. – tomó asiento a lado de mi. – Hola Sakura – me habló tan fresco como siempre – espero que no hayan sido rudos contigo…
– ¿Qué pasa aquí? – Exigí saber exaltada – ¿Qué es todo esto? – me levanté de mi asiento – No nada más Sasuke… ¿Tu también? ¿Qué significa esto?
–Sakura cálmate – dijo el rubio moviendo sus manos en ademan de nerviosismo.
–Por eso te dije que te callaras – intervino Sasuke – como ves – prosiguió dando un suspiro sonoro – esta es la Sala Directiva, yo soy el Líder general de la organización.
–Pero… no se supone qué… ¿tu? – dije con recelo mientras cada palabra era tartamudeada.
–Siéntate – ordenó y de forma automática obedecí – esta investigación empezó hace más de seis años, en ese entonces el líder de la Sala Directiva era mi hermano, Uchiha Itachi.
–Entonces tu…
–Desde ese entonces yo ya era miembro activo en la Sala, era uno de los desarrolladores de estrategia y tecnología de este lugar.
–Todo fue…
–Un engaño – dijo de lo más tranquilo –. Queríamos saber que era lo que Orochimaru planeaba, es muy inteligente cuando se trata de evadir, pero más que nada cuando se trata de buscar el tesoro de la familia Haruno.
– ¿Tesoro?
–No fue sólo coincidencia de que te unieras a la Guardia, tu inteligencia es única, eso no lo pongo a prueba, pero más que eso, tu linaje es especial dentro de todo esto.
–No lo entiendo, mis padres murieron cuando yo era una niña, aun si dices tesoro, yo prácticamente me quedé en la calle.
– ¿Sabes cómo murieron? – Negué con la cabeza – Orochimaru los mandó asesinar, todo lo hizo parecer como si fuera un simple accidente, algo de lo que nadie sospecharía ¿y todo para qué? Para que la princesa quedara desprotegida. – Se puso de pie y empezó a caminar alrededor de la mesa – tu, querida mía, tienes un chip implantado que si cae en manos equivocadas seria el principio del fin.
Todo aquello era tan irreal, mis padres, a los que no recuerdo para nada resultaron ser unos científicos a los que Orochimaru mató para buscar aquel chip que durante años trató de persuadir a la pareja para que se los diera, pero no contó que una pobre niña tuviera lo que más quería. He de admitir, mis recuerdos son vagos en la infancia. Pensé que era una niña retraída y que eliminaba de mi cerebro todo lo que no me servía. Tal vez era el simple mecanismo de defensa que me cree para no salir lastimada.
–Ese chip contiene información clasificada de la historia de todo el país, lo más novedoso en armas bioquímicas y de fuego, adelantos médicos que podrían ocasionar guerras por su complejidad, puntos estratégicos de todo el mundo, como localización de los regidores hasta el armamento militar. Ese pequeño chip es un mundo de investigaciones que ha llevado de generación en generación tu familia. Ahora nada más quedas tú.
–Ese chip… ¿es todo lo que quiere Orochimaru? – Él asintió – ¿Por qué? ¿Para venderlo?
–No, para crear su propio imperio. Con toda esa información podría hacer que hasta la nación más fuerte callera a sus pies. No estamos hablando sólo del interés de nuestro país si no de todo el mundo.
– ¿Y qué harán conmigo? – dudé en hacer esa pregunta.
–Protegerte, lo que hemos estado haciendo todo este tiempo – fruncí mi ceño. – Caballeros – se dirigió a los que estaban en aquella gran mesa – les pido que abandonen esta estancia.
Sin decir nada todos se pusieron de pie y uno a uno fue saliendo de aquella sala de reuniones. Naruto era el que dudaba en salir pero una mirada amenazadora por parte de Sasuke hizo que abandonara su plan y saliera de la sala como todos los demás. La puerta se cerró con un golpe seco y todo quedó en silencio.
–Me usaste – dije al fin sin encararlo – sólo lo haces por quedar bien y ese estúpido chip.
–No – repitió con cansancio – lo que hay entre nosotros fue mi propia decisión.
–Claro, como todo lo demás.
–Escúchame – pidió mientras estaba de pie y apoyaba una mano en aquella masa de madera – todo esto fue por tu bien, al principio sólo iba ser para vigilarte, esas fueron ordenes directas de mi hermano, cuando salía a trabajar era porque debía entregar mis reportes a la Sala Directiva.
–Me usaste – volví a repetir enojada.
–Eso no es verdad – golpeo la mesa y me sobresalte – cuando te dije que viviéramos juntos era para poder cuidarte mejor, las veces que me quedaba fuera más tiempo era por que debíamos desviar la información de Orochimaru, nos costó mucho trabajo. Yo era un novato en la Sala y mi hermano siendo el líder me pidió muchas veces que me alejara de esto, pero era demasiado tarde, mi misión se volvió mi vida porque se convierto en algo muy especial.
–Eso no es cierto – comencé a gimotear – si hubiera sido así, no me hubieras dejado.
–Cuando nos unimos a la Guardia – prosiguió sin prestarle atención a mis berrinches – era un mero infiltrado mas, tuve que borrar mis historiales del sistema y sobre todo de hacerme contactos dentro de la Guardia, el directivo de Inteligencia, Shikamaru, me ayudó en todo, Sasori y su equipo me ayudaron a escapar ese día.
–Aun no me explicas la razón – insistí – ¿Por qué me dejaste ese día?
–Porque mi hermano falleció esa semana… – guardó silencio – La Sala Directiva ha estado de generación en generación con la familia Uchiha y ha trabajado mano a mano con la tuya, pero ahora sólo quedas tu. Ese día que nos mudamos y llegué tarde fue para explicarle la situación a mi hermano de cómo estaban las cosas pero sobre todo de cómo me sentía. Cuando fuimos a la oficina de Orochimaru por vez primera era solo para explorar el terreno, la verdad no pensé que fueras a aceptar, lo veía con duda pero quisiste saber y fuimos ese día. A Naruto ya lo conocía, él ha estado de infiltrado desde hace mucho tiempo. Si recuerdas bien, ese día tuve que irme porque me había llamado, fue Naruto el que me habló para decirme que Orochimaru desconfiaba de mí pues me parecía a Itachi, y claro después de todo somos hermanos así que tuve que trabajar en mi coartada y hackear su sistema. El día antes de esa última misión Naruto me informó que mi hermano había fallecido, uno de los tantos hombres de Orochimaru dio con él y lo asesino a plena luz del día. Entonces tuve que hacerme cargo de liderar la Sala Directiva y esa misión ficticia, como la mayoría, fue mi escape perfecto para irme como un traidor, pero era lo mejor, porque si él se enteraba de que yo formaba parte de la Sala Directiva y que estabas bajo entera protección, el muy bastardo sería capaz de desmembrarte hasta encontrar el chip y eso era algo de lo que no estaría dispuesto a correr.
–Pero pudiste haberme dicho, pude…
–Te equivocas, hubiera sido más complicado si ambos hubiéramos desertado, a mi me siguen porque es parte del protocolo buscar a los traidores y asesinarlos, pero cuatro años es mucho tiempo y eso fue porque a Orochimaru no le importó en su totalidad, en cambio si hubieras venido conmigo te aseguro que en una semana ya hubieras estado muerta.
– ¿y por qué tanto tiempo?
–Porque tenías que estar preparada, pero ese tiempo también dependió de esa serpiente, puesto que te puso a prueba por casi más de un año y por saber si tenías contacto conmigo, además aunque haya desertado comenzó a sospechar de mí de nuevo y me estuvo investigando otra vez. Naruto debía de prepararte para lo peor, por eso todos esos entrenamientos, pero sobretodo la insistencia de él para que volvieran a trabajar juntos porque no sabíamos hasta donde podía llegar Orochimaru.
–Eso explica los exámenes médicos continuos.
–Quería saber la localización del chip y por lo que veo aun no lo encuentra ya que si no en estos momentos estarías tres metros bajo tierra.
– ¿Qué va pasar conmigo? – me atreví a mirarlo a los ojos.
–Ya te dije – se acercó a mí y me susurró al oído – yo te voy a proteger. – Me tendió la mano para levantarme de ese asiento y acepté aun con temor – se que tienes miedo y sé que todo lo que hice no tiene excusa, pero lo hice por tu bien, una vez que Orochimaru se exponga podrás hacer lo que quieras…
– ¿Y tú? – pregunté de forma automática.
–Yo voy a estar aquí – dijo de forma melancólica.
