Los personajes pertenecen a Stephenie Meyer, yo solo me adjudico la historia, prohibida su publicación en otros sitios sin mi consentimiento.


#EspecialSemanadeactualizaciones


Corazón errante

Capítulo 7: cita no cita

Bella cerró su puerta tras su espalda y se tiró sobre su cama ¿qué estaba mal con su cabeza? Giró sobre su espalda y al voltear miró sobre su mesita de noche. Ahí estaba una foto de ella y Demetri unos días antes de que tuviera aquel horrible accidente.

El remordimiento entró a ella. Su único amor era e iba a ser Demetri para siempre. Podría engañar a todos diciendo que lo olvidaría, que lo superaría. Pero no se podría engañar a ella, con él había conocido lo que era el amor y no creía que con ninguna persona más pudiera conocerlo pues con él lo había vivido en su máxima expresión.

Tomó el cuadro y lo abrazó contra ella. Cerró los ojos y decidió atormentarse como lo hacía varias noches. Volver a recordar su tiempo con Demetri, pero mientras más caía en la inconciencia aquel rostro que había conocido a la perfección era sustituido por un rostro totalmente diferente, por el de Edward.

Ya habían pasado dos semanas desde que Edward se había mudado al departamento de Bella, aunque se trataban con cordialidad y de vez en cuando, las cosas eran tensas entre los dos. No duraban más de cinco minutos a solas y cuando lo hacían estaban en un incómodo silencio.

Edward estaba tratando de alejarse de Isabella porque número uno, no quería hacerla sentir incomoda con los sentimientos que creía tener; y número dos, no estaba seguro de que esos sentimientos fueran reales porque realmente no la conocía, no sabía nada de ella más que su nombre y su trabajo. Estaba claro que por el bien de la convivencia quería que por lo menos fueran amigos pero no sabía cómo acercarse a ella.

Bella era otro caso aparte, después de despertar aquella noche en la que los chicos habían ido a su casa, se dio cuenta que toda la noche había soñado no con unos ojos azules (como los de Demetri), sino con unos ojos verdes pertenecientes a los de Edward. Asustada con el rumbo de sus sueños se sentó en la cama y pasó sus manos por su cabello, todos esos raros sueños debían ser porque pasó demasiado tiempo con el los últimos dos días, pensó. Pero aquellos sueños se repitieron uno y otra vez durante los siguientes días.

Así que Bella decidió que poner un poco de distancia entre ellos era lo mejor. Una de aquellas noches decidió dormir con una de las camisetas que habían pertenecido a su novio, siempre "disfrutaba" de su miseria al reconocer el olor de Demetri en la prenda. Pero al pasar su cabeza por el cuello se dio cuenta que solo olía a detergente.

— ¡No! No —Se quitó la prenda y la acercó a su nariz buscando algún residió de aquel perfume pero no encontró nada. Desesperada se dejó caer al suelo y no pudo evitar que las lágrimas salieran de sus ojos. Apretando fuertemente la camisa entre sus manos dejo escapar un fuerte sollozo.

— ¿Bella? ¿Estás bien?—la voz preocupada de Edward sonó al otro lado de su puerta.

—Sí, estoy bien —mintió mientras se secaba las lágrimas.

—Ok —Esperó unos segundos hasta que escuchó la puerta de enfrente cerrarse. Arrastrándose se dirigió a su cama y volvió a tomar el cuadro con la fotografía de Demetri tal como lo había estado haciendo los últimos días. Esa noche disfrutó soñar con Demetri y ningún par de ojos verdes habían aparecido en sus sueños.

A la mañana siguiente despertó de muy buen humor pero este pareció no durar mucho cuando miró al suelo y vio el vidrio de su cuadro hecho pedazos en la alfombra. Ya no podía llorar, ya no quedaban lágrimas, así que se levantó con un suspiró y empezó a recoger los pequeños vidrios.

—Hola, buenos días—Edward la saludó cuando entro a la cocina y se sentó en un taburete — ¿mala noche?

—Hola y no, creó que desperté con el pie izquierdo —explicó sin dar muchos detalles. Así eran sus conversaciones, cortas y sin dar demasiada información

—Oh, bueno, a veces me sucede también —Edward se encogió de hombro y siguió cocinando su desayuno.

La cocina se quedó en silencio por unos minutos, Bella se levantó de su lugar y camino hacia el refrigerador para sacar la leche y comer un poco de cereal.

— ¿Qué haces? —el hombre le preguntó alarmado.

—Uh, comer cereales, ya se me hizo tarde para el trabajo y no tengo tiempo para preparar algo más elaborado —le explicó.

—Tonterías, hice suficiente para los dos. Toma asiento ya casi está listo.

—Ok, gracias—Bella se sentó en su lugar y unos segundos después, Edward vertía el contenido del sartén en dos platos. Le extendió uno a Bella y ambos empezaron a comer.

—Así que…

—Has conocido…

Ambos hablaron al mismo tiempo, ambos se sonrojaron.

—Lo siento, tu primero —le dijo Edward.

—Está bien —rió Bella —. ¿Has conocido la ciudad ya?

—Aún no he tenido tiempo y compañía —le confesó —. Además he estado trabajando desde casa estos últimos días y no he podido salir —la verdad es que la inspiración lo había asaltado y no había dejado de pintar y dibujar.

—Eso está bien — le dijo Bella sin saber que más decir.

—Ahora te preguntaré yo — le dijo Edward—, ¿ayer te sentías bien? Digo, no me quiero entrometer y sí quieres no me respondas, pero te escuché llorar y yo no sabía cómo reaccionar, porque ya sabes… no sabías si estabas herida o si querías compañía…

—Edward, está bien —lo paró antes de que continuara hablando—. Digamos que anoche no era la mejor compañía —Edward notó como su mirada se oscurecía —Pero ya estoy mejor, gracias por preocuparte.

— ¿Quieres hablar de ello?

—No lo creo, Edward. No es que no confié en ti pero es algo muy personal.

—Comprendo, si algún día necesitas hablar con alguien no olvides que me tienes a mí, Bella —Edward extendió su mano y tomo la de Bella—. Me gustaría que fuéramos amigos.

—Gracias, Edward —Bella apretó la mano de Edward y la apartó — Te agradezco mucho.

De nuevo el silencio reino por la estancia

—Será mejor que me preparé para ir al trabajo —Bella se levantó de su asiento y en un impulso que no supo de donde salió, dejó un beso en la mejilla de Edward —Gracias, el desayuno estuvo delicioso.

—Uh, de nada—Un Edward sorprendido apenas pudo encontrar las palabras para responderle.

.

Bella estaba en su cubilo dándole una rápida lectura a un manuscrito que le había enviado la editora en jefe para que lo revisara. Su jefa era la mejor y la peor, por una parte era una genial persona y muy humana, además de que todos tus esfuerzos eran recompensados y ella te los reconocía, por otra parte, ella te hacia trabajar como un esclavo y te exigía para que dieras un poco más de tu capacidad, lo cual en cierta manera era bueno; aunque eso no pensaba su cerebro cuando al llegar la noche lo único que quería era descansar.

El teléfono de la oficina sonó y lo descolgó rápidamente.

—Isabella Swan, al teléfono.

—Hola, Bellita —Bella reconoció la voz de Alice.

—Hola, extraña. Es un honor recibir tu llamada.

—Podría decir lo mismo de ti, Swan. Pudiste haberme llamado tú —contratacó la chica bajita.

—Tal vez —se encogió de hombros aunque su amiga no podía verla—. ¿A qué debo de llamada en horario de oficina, Alice?

— ¡Oh, sí! Es cierto. Hoy vamos a ir a cenar

—Alice, sabes que no me gusta ir cuando van en parejas —se quejó.

—No te preocupes, no harás quinto malo porque también ira Edward —la consoló, pero eso no ayudo mucho a la castaña, no quería estar en medio de dos parejas y que ella y Edward se sintieran incomodos —. Nos vemos a las ocho, adiós.

Bella no pudo ni pensar sobre las salida porque su jefa la exigió en su despacho. Mucho mejor, más trabajo significaba menos pensar en sus asuntos personales.

.

— ¡Edward, ya estoy en casa! —raro, nunca se acostumbraría a eso — ¿Edward? —repitió al no escuchar respuesta. Dejo las llaves en un pequeño plato y caminó hacia la sala.

—Hey —Edward estaba tallándose los ojos después de despertar de una pequeña siesta, sus ojos estaban rojos y su cabello más despeinado de lo normal. Bella sonrió con la imagen. —Lo siento, me quede dormido editando unas fotos.

— Está bien, acabo de llegar de todos modos. ¿Alice te llamó? Dijo que iríamos a cenar —se sentó en el sofá contiguo y se quitó los tacones liberando sus pies y moviendo sus pequeños dedos para que la circulación llegara hacia ellos.

—Sí, aunque fue Emmett el que me hablo —Edward tomó su laptop de la mesa y volvió a trabajar en ella.

— ¿Puedo ver tus fotos?

—Claro —Edward se hizo a un lado y Bella se sentó junto a él. Edward trato de no respirar su aroma y no tocar su piel.

—Por cierto, lamento mucho no haber asistido a tu exposición —se disculpó Bella —Te juró que me hubiera encantado ir —le confesó.

—No te preocupes, habrá más oportunidades adelante.

—Lo sé, pero Emmett me había insistido mucho en que eres un gran artista y realmente quería ir. Él fue muy insistente —reflexionó Bella y Edward se tensó. Ya sabía que tan persistente podía ser Emmett y más cuando se traía un plan entre manos.

—Puedes ver un poco de mi trabajado de hoy. Fui a Central Park—Salió del editor y entro en la galería de fotos de ese día —. Algunas necesitan retoques de iluminación y otros arreglos.

—No importa —Bella le restó importancia moviendo su mano.

Edward amó y disfrutó cada una de las reacciones de Bella al ver las fotos. Incluso hizo algunos comentarios que lo hicieron reír. Su sonrisa lo contagiaba y que decir de su curiosidad, pues en algunas fotos Bella le pregunta si se imaginaba cual sería la historia de esas personas.

—Creo que esta es mi favorita —Bella le dijo. La foto era de una pareja de ancianos, ambos tomados de la mano frente a un vendedor de globos. La escena mostraba como el anciano había comprado un globo a su esposa y se lo estaba entregando, ambos se miraban a los ojos con una sonrisa en sus ojos.

—Es una muy buena foto.

—Yo creo que es su aniversario y antes de celebrar con su familia, decidieron dar un romántico paseo por Central Park para recordar sus años como novios —. Edward la miro mientras hablaba y negó sonriendo. Ella era tan curiosa — ¿tú que piensas? —Bella se volteó a verlo.

—Ahora que has contado esa historia, no creo que se me ocurra ninguna a mí —le confesó.

—Oh, entonces dejaré que tu cuentes la siguiente —Edward le dió a la siguiente fotografía pero ambos se dieron cuenta que ya se habían acabado —, que lastima. Me estaba divirtiendo mucho —Bella se lamentó.

—Oye, no te preocupes, te prometo que a la siguiente vez que tome fotos tú serás la primera en verlos —la consoló.

Bella miro la esquina de la pantalla y se dio cuenta que daban más de las siete.

— ¡Edward! Ya es tarde, tenemos que apurarnos para llegar a la cena.

.

El reloj marcaba las ocho y media de la noche. Bella manejaba por las calles de la ciudad para intentar no llegar tan tarde a la cena. Sabía que Alice y Emmett la matarían, la primera porque odiaba que la gente llegara tarde y Emmett porque siempre estaba hambriento y quería comer lo más rápido posible.

— ¿Avisaste a Alice que ya vamos en camino? —le preguntó a Edward sin quitar la mirada del camino.

—Sí, justamente acabo de enviarle un mensaje de texto, oh mira ya me contestó —la aviso al ver parpadear su pantalla —oh, oh, dice que no podrán asistir porque Jasper tiene que cubrir un evento para el periódico y ella lo va acompañar, que ya te había enviado un mensaje de texto.

—No he revisado mi celular desde que salimos de casa —confesó estacionándose enfrente del restaurante —sacó su celular de la bolsa y efectivamente ahí había dos mensajes de texto de Alice diciéndole que no podía asistir. Bueno por lo menos iban a asistir Emmett y Rosalie.

Antes de que se diera cuenta Edward estaba a su lado abriendo su puerta del auto.

—Gracias —se sonrojó porque nunca nadie había tenido ese gesto con ella, incluido Demetri.

Cruzaron juntos la calle y Edward abrió las puertas del restaurante para ella. Al llegar dieron el nombre de Alice, pues la reservación estaba a su nombre y la host los dirigió a su mesa. Ahí Edward sacó la silla para ella.

— ¿Siempre eres así de caballeroso? —le preguntó Bella.

—Mi madre me educó para serlo —bromeó.

—Entonces tendré que agradecerle a tu mamá por eso —Bella levantó la copa de agua y tomó un sorbo. Edward copió su gesto.

—Buenas noches —un camarero los interrumpió y les dejo las cartas.

—Crees que deberíamos pedir algo para empezar antes de que lleguen Rosalie y Emmett porque la verdad me estoy muriendo de hambre —confesó Bella.

—Claro, pero solo si pides un poco de guacamole.

Media hora después Edward, Bella y el camarero ya estaban desesperados. Eran casi las nueve y no había ni rastros de sus amigos.

—Será mejor que los llame —Bella sacó su celular —, ya han tardado demasiado, incluso para ellos.

¿Bella?

—Hey, Emmett. Edward y yo los estamos esperando.

Estaba a punto de llamarlos pero creemos que Rosalie tiene una especie de infección en el estómago. Pensábamos que no era nada pero ahora la cosa va a peor, así que nos quedaremos en casa. Lo siento, chicos.

—Oh, está bien —Bella se desanimó —mándale saludos de mi parte a Rosalie y que no se preocupe, que descanse y tome muchos líquidos—le aconsejó —. Nos vemos— La llamada se acabó y Bella no dejaba de ver su teléfono.

— ¿Qué pasa? ¿Ya vienen en camino?—le preguntó Edward. Bella lo miró y rascó tras su cuello.

—No vendrán, Rosalie se enfermó y Emmett se quedara a cuidarla —le avisó —Será mejor que pidamos la cuenta y nos vayamos —Bella empezó a arrastrar la silla hacia tras cuando Edward la detuvo.

—Espera, si ya estamos aquí ¿Por qué no disfrutamos de la cena? No necesitamos a nuestros amigos para divertirnos— Edward le insistió —. Vamos, será divertido y así podremos conocernos mejor y asegurarme que no eres una asesina en potencia —bromeó.

Bella lo miró por unos segundos antes de volver a sentarse en la mesa. Esperaba no arrepentirse de su decisión.


Y con este capitulo cerramos la semana de actualización de esta historia. Espero que los hayan disfrutado porque para mi fue entretenido escribir hasta dos capítulos diarios. Pero no se preocupen, las actualizaciones seguirán pero ahora una vez cada semana o quince días.

Ahora volviendo con el fic, espero que les haya gustado el capítulo, hay que ver como les va a estos dos solos cenando ¿Qué creen que pase?

Muchas gracias a todos las personas que leyeron, agregaron a favoritos y/o alertas estos días y esperaban pacientemente los capítulos. Así que para las nuevas lectoras les recomiendo entrar al grupo de facebook (link en mi perfil) o agregar alertas para que sepan cuando se suben capítulos. Ya llevamos casi 80 reviews, gracias a todas las personas que se toman su tiempo para dejar su comentario, gracias porque ahí me dicen si les gusta la historia y además muchas veces el número de reviews ayudan a que nuevas personas entren a leer la historia.

Y aquí yo me despido por el momento. Gracias por estar conmigo esta semana.

Nos leemos pronto.