Capitulo 8

Ese día iba pasar la noche ahí. Naruto se había ido para que Orochimaru no sospechara nada, pero a estas alturas eso ya me daba igual. Estaba tan confundida y me sentía como un vil pedazo de carne con esta situación. Esto era cómo si mi destino hubiera estado escrito antes de que yo tuviera conciencia. A Sasuke no lo vi en todo lo que resto del día y me incomodaba.

Estaba sola en ésa habitación, la noche ya estaba adornando mi ventana con aquella escasa luz de luna que había. Los arboles y pinos que adornaban la vista se movían lentamente al compás del viento. Hacia un poco de frio, así que inútilmente froté mis brazos con las manos para generar aunque sea un poco de calor. La puerta de mi habitación resonó con un toque. Alguien llamaba.

– ¿Sí? – cuestioné en voz baja.

–Soy Ino, ¿puedo pasar? – dijo animada del otro lado de la puerta.

–Adelante.

Ella entró a la habitación y en cuanto me vio me dio un abrazo que me sorprendió.

–Qué bueno que estas bien – dijo – en verdad me preocupe mucho.

– ¡Para el auto! – Dije mientras deshacía su abrazo – ¿Quién eres tú?

–No vengas con esa, soy tu compañera y amiga de la universidad – dijo feliz – Yamanaka Ino.

–Otra que se acerca para hacer su gran trabajo – ironicé mientras le daba la espalda.

–Di lo que quieras – se sentó en la cama como si nada – eres mi amiga y punto. Sé que comenzamos mal, desconfías de todos y no te culpo, Sasuke me lo advirtió, ¿sabías que somos pocos los que sabemos que tu y el líder están casados?

– ¿Y eso te pone feliz? – pregunté cuando vi su sonrisa de oreja a oreja mientras aplaudía como tonta.

–Sabes… – se acercó a mí a tal punto de invadir mi espacio personal – Sasuke te fue a ver varias veces, tanto en la universidad como a tu departamento.

– ¿Y? ¿Cuál es el punto?

– ¡Ay Sakura por Dios! – Rodó los ojos – quítate esa coraza que no te queda, te he estado observando todo este tiempo, eres tan dura pero por dentro eres de lo más frágil, quieres aparentar ser fuerte pero eres la persona que más desea ser protegida, además ¿crees que mirar a la nada es por nada?

–Si vienes a reclamarme mejor vete, lo que menos quiero es que me den mis clases de superación personal.

–Estoy aquí no porque sea mi deber, si no porque en verdad te aprecio – tomó mi mano y la sujeto con fuerza – se que mentir es malo. Cuando Sasuke me contó lo que pasó quise ayudarlo, pero no sabía cómo, Naruto me tuvo que ayudar a saber un poco mas de ti, cuando Sasuke se enteró de lo que planeaba me reprendió pero yo quería continuar puesto que te veías tan indefensa como él, no creas que tu sólo sufriste – fue hacia la ventana y corrió la cortina – su humor cambio drásticamente, si de por si no habla ahora era una tumba, su única familia había muerto y la que empezaba a formar se le estaba yendo de las manos, además que ser líder a tan temprana edad lo incomodaba, tener una responsabilidad tan grande fue muy duro para él pero más que eso se sentía culpable de la muerte de su hermano

–Eso lo sé, créeme que lo entiendo perfectamente – solté casi resinada – pero lo que no entiendo es por qué me hizo a un lado, si tanto me quería proteger por qué no me dijo nada, hubiéramos buscado una solución, hubiera huido a donde él me dijera.

–No todo es tan fácil Sakura – se acercó a mí y colocó su mano en mi hombro – lo reconsidero varias veces, tantas que hasta se peleo con su hermano por todo esto, no te miento cuando digo que el mismo quiso huir pero volvías otra vez tu y es cuando se ponía analizar los pros y los contras, tal vez haya sido un plan arriesgado pero estabas más a salvo si estabas con Orochimaru, huir solo tenía dos caminos, seguir así durante el resto de tu vida o ser encontrada y brutalmente asesinada por sus hombres.

–si tanto desea ese chip debió de haberme matado cuando pudo.

–si eso pasara Sasuke se lamentaría de por vida. La Sala Directiva te ha protegido desde que tus padres murieron y de una u otra forma hemos tratado de que Orochimaru no te haga nada. Todas las misiones que has realizado, en su mayoría son trampas para hacer más fácil su trabajo, si murieras en el campo de batalla para él no sería impedimento ultrajar tu cuerpo y retirar el chip, es por eso que Naruto exigió estar a tu lado para que pudiéramos protegerte mejor.

Todo se quedó en silencio, yo por una parte meditaba todo más tranquila. Enterarte de la verdad a golpe suele ser desastroso y más cuando sólo te explican migajas de lo que en verdad pasa, debo admitir, haber platicado con Ino me tranquilizo casi completamente pero estaba más que claro que no me iría a refugiar en sus brazos como ella esperaba, después de todo, aun no salgo de mi coraza.

–Sakura – dijo con voz suave – no estás sola… ya no más – me tendió su mano y yo dudé un poco en tomarla –vamos no seas tímida – me alentó pero yo seguía estática – joder, eres demasiado terca – jaló mi mano y como consiguiente ya me veía rodeada por ella – no desconfíes de nosotros frentona – dijo cariñosa – tengo que irme – se separó de mi – creo que no seré la única que te visite además tengo que monitorear la posición de Sai.

–Espera Ino, solo una cosa… – dije mientras tomaba la perilla de la puerta.

– ¿Si? – me vio de reojo.

– ¿Cómo es que te uniste a eso? Quiero decir… tú eres.

–Ah eso – sonrió – a veces es bueno ser la oveja negra, no dudo que tarde que temprano me haré cargo de la empresa de mi padre pero por ahora quiero hacer lo que quiera – abrió la puerta – que descanses – y sin más se fue.

Suspiré pesadamente, tal vez porque me daba algo de envidia ver personas con menos problemas que yo a pesar de que también arriesgan sus vidas. Me tumbé a la cama tal vez algo resignada con todo esto, en definitiva me estaba haciendo la mártir, pero joder, estar engañada casi enteramente toda mi vida. Pero ese era el lado malo, por el otro había encontrado personas valiosas, con las que podía contar y confiar… y él.

–Sasuke…

Escuché que la puerta de mi habitación se abría lentamente, me levanté rápidamente y vi su figura cruzando la puerta.

–Creí que estabas dormida – habló desviando la mirada.

–La gente normal toca la puerta antes de entrar. – respondí mientras me volvía a recostar y le daba la espalda.

–Lo hice – cerró la puerta tras él – pero no respondiste por eso creí.

–Como sea – cerré mis ojos deseando poder escuchar un poco más su voz.

Pero era Sasuke y sin querer se estaba convirtiendo en aquel chico que conocí en la preparatoria, tan callado, solitario y frio. La habitación se inundó con el silencio. Supuse que él se había quedado estático en la entrada pues no escuchaba ni un ruido, yo por mi parte, trataba de estar lo más tranquila posible pero los nervios fallan.

– ¿Puedo hablar contigo? – dijo al fin mientras que yo suspiraba dejando salir todo el aire que sin querer había contenido.

–Habla.

–Sakura –habló cansino.

–Lo sé – dije parándome de la cama aun dándole la espalda y me dirigí a la ventana, suspiré para tomarme valor y lo miré – lo entiendo, créeme, o al menos lo trato.

–Yo…

–Espera – dije antes de que me quitara la palabra – sé que antes de estar enojada por todo esto debería de darte las gracias, lo entiendo, entiendo lo que pasó con tu hermano, sé que es perder a tu familia, también sé que hiciste todo esto por mi lo cual te lo agradezco pero lo que no me explico es por qué no dices nada – ahora mi agradecimiento se estaba volviendo en un reclamo tan exaltado que creí todos escucharían – ¡joder! Todo esto tiene que ver conmigo y aun así todo mundo decide hacerme un lado para protegerme, ¿puedes creer que me siento la más inútil del mundo? Todos se esfuerza mientras yo no hago nada ni por mí misma, todos me daban esperanzas cuando yo creí que todo era un maldito agujero negro del cual no podía salir… ¿y aun quieres que vaya a tus brazos y te diga lo afortunada y agradecida que estoy por volver a verte, de que estemos aquí charlando del pasado y de lo que hemos hecho durante estos últimos cuatro años?

–Ya no entendí – dijo frunciendo el ceño de forma cómica – ¿me estas agradeciendo o me estas reprendiendo?

– ¡Eso es lo que no sé! – Le grité – Ya no sé cómo debo responder, si es que lo tengo que hacer, ya no sé si moverme porque no sé si el gran Sasuke Uchiha ya calculó todos mis movimientos, no sé a dónde debo de ir porque a donde quiera que vaya seré objetivo del enemigo, ¡creo que todo estaría más calmado si no existiera!

–Te complicas mucho – me abrazó – a pesar de todo esto yo me alegro de verte, me costó mucho pero a pesar de eso no me arrepiento porque estas a salvo a mi lado.

–Sacrificaste tanto – comencé a sollozar – no debiste.

–Las cosas pasan porque es inevitable, la muerte de mi hermano me hizo valorar más lo que tengo y no dar marcha atrás. Por eso mismo… – me apretó más hacia él – déjame acercarme otra vez a ti, sé que lo que te hice no tiene perdón pero ya te expliqué que era la mejor opción, yo, yo siempre voy a protegerte, eso no lo dudes.

–No quiero que te vayas, no quiero que me dejes de nuevo.

Comenzó a reírse.

– ¿De qué te ríes pedazo de animal? – reclamé mientras lo sostenía por el cuello de la camisa y lo veía de forma amenazadora.

–Al fin recuperé a mi esposa.

Se acercó a mi más de lo debido, nos fundimos en un beso, siguieron las caricias y aquellas sensaciones placenteras… así seguimos hasta altas horas de la noche.

Los rayos del sol se colaban por la ventana de aquella habitación, extrañamente me sentía muy feliz, tal vez porque unos brazos fuertes y cálidos me cobijaban. Sasuke aun estaba dormido y sentía su respiración acompasada sobre mi espalda desnuda. Me giré un poco para quedar frente de él, era como ver otra faceta, ya había olvidado lo tranquilo que se veía cuando dormía.

Toqué su rostro suavemente y se removió un poco pero no despertó. Me acurruqué a su pecho sintiendo más su calidez. Me sentía tan ligera, como si estuviera en las nubes, cerré mis ojos nuevamente embriagándome de su presencia y me deje llevar.

Su ronca voz me comenzó a hablar. Me había quedado dormida.

–Sakura, es tarde – dijo con calma – es momento de partir.

No quería, quería estar ahí con él sin hacer nada más que estar ahí tendidos en esa cama, quería que el tiempo y el mundo se detuvieran para poder disfrutarlo más, pero tanta su instancia no me quedo de otra y tuve que abrir los ojos para toparme con si mirada ónix tan seductora y misteriosa.

–Floja –me dijo risueño.

–Así soy.

Dije mientras mis brazos rodeaban su cuerpo y lo atraían hacia mí. Esa calidez sin duda que la quería para siempre.

–Tengo miedo – volví a mi realidad.

–Lo sé – pegó su frente con la mía – pero para eso estoy aquí, para protegerte.

–Cuando esto acabe…

–Quiero formar una familia – me calló y yo me quede atónita.

–Somos una familia – dije sin pensar.

–No sólo tu yo – abrió sus ojos lentamente y me mostró una mirada tierna, algo que me recordó a cuando nos casamos y nuestra primera noche juntos.

Se levantó quedando sentado en la cama mientras yo lo miraba aun recostada, su espalda ancha me mostraba que estaba demasiado relajado, volteó a verme y nuestras miradas se conectaron. No sé que trataba de decirme en parte era algo bueno pero notaba un toque de tristeza o tal vez miedo, eso no lo comprendí. Sin previo aviso se acercó a mi vientre y le dio un beso, se recargó pero no sentí todo el peso de su cabeza.

–Sería muy entretenido ver tus cambios de humor – dijo con burla quitando ese minúsculo toque de tensión que sentí.

–Ya veremos cuando eso pase – solté soñando con ese futuro.

Llevé una mano a su cabello y lo acaricié, así nos quedamos por unos minutos hasta que en definitiva Sasuke se levantó. Se vistió frente a mí mientras yo tomaba mi ropa y me dirigía al pequeño baño que tenía esa habitación. Me duché rápidamente y cuando salí aun estaba él. Nos dimos un último beso y me dijo que esperara hasta que diera instrucciones.

La habitación se quedo vacía.

El tiempo se me hacia eterno, sólo escuchaba aves cantar y uno que otro insecto. Esta sería la definitiva para un final feliz.

–Sakura – era Ino

–Adelante – me paré mecánicamente.

–Vaya pero que resplandor– gritó emocionada mientras me abrazaba, yo no entendía nada –, no perdieron tiempo – dijo con voz picara –, a lo que iba – se aclaro la voz – ya tenemos listo el operativo, te dejaremos abandonada por ahí, Naruto dará contigo y dará informe a la serpiente, una vez dentro de la Guardia seguramente el muy cretino querrá hacerte pruebas pero tu tendrás que oponerte hasta el punto que te diga que trama.

–Lo haces sonar fácil.

–Tal vez, pero mientras haces la negociación nosotros estaremos entrando a la Guardia, descuida que ya el 95% sabe quién es Sasuke y en caso de traidores o habladores los silenciamos, así de fácil.

–Ahora lo haces sonar muy oscuro.

–Joder, a ti no se te da gusto. En todo momento porta tu arma si te pide dejarla apégate al código de seguridad, la regla de la división G dice que todo agente de rango Especial debe portar su arma, estando o no en servicio, en caso de que Orochimaru diga que es una orden directa amenázalo con la Sala Directiva.

–Ahora si se escuchó fácil.

–Te estaremos monitoreando – me dio un minúsculo punto negro, cuando mucho medio centímetro – nanotecnología, ponlo en tu bolcillo, no se darán cuanta, es un rastreador – obedecí y después sacó un par de mini lentillas – descuida no van en los ojos. Son gruesos – y era verdad, tenían un espesor como de cuatro milímetros – estas irán aquí – ubicó una por detrás del botón de mi pantalón y otra detrás de mi oído –. Cámara y micrófono.

–Entonces ¿ya es todo? – dije aun esperando a que sacara otra cosita en miniatura.

–Sí, estas lista, en 20 minutos saldremos – me dio la espalda dispuesta a irse.

–Espera –detuve su andar – Sasuke…

–Ah, cierto – se acercó a mí de nuevo – ira al frente, después de todo su esposa está en peligro, nos veremos más tarde frentona – hizo un gesto con la mano y se fue.

Suspiré, al fin llegó el día en que toda esta maldita locura se terminaría. Ya quería que llegara el final del día para que pudiera estar con él nuevamente, en sus brazos. Aunque algo me decía que esto iba estar complicado, pero pasara lo que pasara yo estaría protegida por toda la Sala, a lo mejor eran especulaciones mías pero siempre hay errores, no desconfiaba pero algo me decía que esto no sería tan fácil como parecía, mi único consuelo era Sasuke y aquel sueño al que aspirábamos, si, ya me veía, tal vez en un par de años más con un hijo de Sasuke en mis brazos meciéndolo tratando de que se durmiera mientras que su padre, estaba detrás mío viendo aquella escena. Realmente se veía prometedor. Algo por lo que me aferraría hasta el final de esta pesadilla.