Los personajes pertenecen a Stephenie Meyer, yo solo me adjudico la historia, prohibida su publicación en otros sitios sin mi consentimiento.

Nota del autor: Algunas situaciones medicas o actividades descritas en el fic no corresponden a la realidad medica. Por lo cual, me tomé algunas libertades creativas para ayudarme a escribir esta historia que un paciente con un trasplanten en la vida real no podría hacer.


Corazón errante

Capítulo 8: Necesidad

Espera, si ya estamos aquí ¿Por qué no disfrutamos de la cena? No necesitamos a nuestros amigos para divertirnos— Edward le insistió —. Vamos, será divertido y así podremos conocernos mejor y asegurarme que no eres una asesina en potencia —bromeó.

Bella lo miró por unos segundos antes de volver a sentarse en la mesa. Esperaba no arrepentirse de su decisión.

—Muy bien suspiró derrotada aunque una sonrisa intentaba escaparse de sus labios . Supongo que es mejor que ordenemos Edward asintió y llamo a la camarera con un movimiento de manos . No puedo creer que nos hayan abandonado.

Edward asintió nervioso. Tenía una ligera sospecha de que toda la situación había sido planeada por sus amigos, no sabía si sentirse agradecido o como un perdedor.

—Así que cuéntame Bella habló intentando iniciar una conversación después de que la camarera tomó su orden , ¿Cómo te está tratando la ciudad? ¿Te está gustando?

— No me he aventurado mucho por la ciudad, solo por los alrededores del departamento y a los lugares a donde me ha llevado Emmett. Pero por lo que he visto, me gusta mucho.

—Es una buena ciudad para vivir, mientras no te metas a los barrios peligrosos —Bella acercó sus labios al vaso para volver a beber dándose cuenta que su bebida se había terminado demasiado rápido. ¿Es enserio que para disimular el nerviosismo por estar sola con Edward no paraba de tomar?

La mesera eligió ese momento para traer sus órdenes.

—Disculpa, ¿me podrías traer una margarita, por favor? Edward, ¿quieres una?

—No, gracias. Una limonada estaría bien —Bella no le dio importancia al hecho de que Edward decidió no tomar alcohol.

Ambos iniciaron su comida en silencio. Ninguno sabía cómo continuar la conversación o iniciar un nuevo tema.

—Te voy a confesar algo — Bella se sentó recta en la silla esperando que Edward siguiera hablando—. Presiento que toda esta situación ha sido tramada por nuestros amigos — Bella lo pensó por un momento. Ahora que lo decía, la verdad es que todo parecía muy sospechoso, desde que ninguno de sus amigos pudiera o cancelara al tiempo, además no le pasó desapercibido las miradas que les mandaban sus amigos cuando estaban todos juntos.

— ¿Y eso te molesta? — Bella se quedó sorprendida por las palabras que salieron de su boca. No sabía de donde habían salido, tal vez del pensar que era una fuerza impuesta por sus amigos y no porque Edward deseara salir a comer con ella a solas.

—No, la verdad es que no — Edward se sorprendió con la pregunta de Bella pero eso no impidió que fuera totalmente honesto con ella. Una parte de él estaba agradecido de que sus amigos no se aparecieran esa noche — ¿y tú? —le regresó la misma pregunta.

—Yo también me estoy divirtiendo — Bella le sonrió.

Y esa fue una clara invitación para que ambos se adentraran en una profunda y acalorada conversación sobre sus intereses y gustos. En donde ambos se dieron cuenta que eran más parecidos de lo que pensaban.

A Edward todo lo que pasaba a su alrededor le encantaba, nunca pensó que compartiera tanto con Bella. Volvió a recordar sus sueños y los parecidos que eran en esos. Volvía a sentir las mismas emociones que sentía en sus sueños pero de manera amplificada. Ella era, era su musa.

En cambio Bella se sentía confundida, estaba disfrutando realmente su tiempo con Edward. Incluso llegó a pensar en algún momento que desde fuera era probable que pareciera que estuvieran en una cita romántica, esa idea la hizo tener una sensación extraña en su pecho, lo cual la asustó.

—Será mejor que vayamos a casa, el restaurant está a punto de cerrar — Bella registró el resto de las mesas y, efectivamente solo quedaban ellos y una pareja de ancianos que se estaban levantando de sus asientos. El tiempo había pasado demasiado rápido en compañía de Edward.

Edward pidió la cuenta y unos minutos después estaban fuera del establecimiento caminando hacia el coche.

—Me divertí mucho hoy — Bella le dijo al encender el auto —. Pensé que serias uno de esos fotógrafos hipsters que odian todo, pero me equivoque —Bella bromeó.

—Pues debo de decir lo mismo. Pensé que eras de esas personas que se creen superiores solo porque se la pasan leyendo libros —le siguió el juego.

—Muy gracioso, Edward —Negó con la cabeza y siguió manejando hacia el departamento.

Al entrar a su hogar, Bella se dirigió a la cocina mientras Edward guardaba su abrigo en el closet principal. Cuando giró para buscar a Bella, la vio entrando a la sala con una botella de vino y dos copas en sus manos.

—Pensé que podíamos seguir la conversación que teníamos en el restaurant —Edward caminó hacia ella y tomó una de las copas solo por cortesía, no tomaría nada de contenido. Bella se sentó en el sofá de dos plazas y palmeó el lugar a su lado.

Se sentía como una drogadicta, necesitaba la presencia de Edward cerca de ella porque la hacía sentir viva, algo la atraía a él; obviamente no era amor ni ninguna clase de enamoramiento juvenil. Tal vez era su personalidad, no lo sabía, pero había una energía que la jalaba hacia Edward.

—Sabes que sería divertido —le preguntó antes de acercar la copa a sus labios — Hacerles creer a los chicos que nos terminamos odiando.

—Esa sería una muy buena lección para que dejen de jugar a los casamenteros.

—Lo sé — Bello asintió emocionada por el plan —. Pero escucha… de verdad siento que hayas terminado en esta situación tan incómoda. Tal vez debes de pensar que soy una solterona o alguna chica patética que tiene que hacer que sus amigos le consigan una cita.

—No te preocupes, no pensaría jamás eso de ti. Además recuerda que yo fui el que insistió que nos quedáramos en el restaurant — Edward se quedó en silenció pensado si sería correcto preguntar lo que pasaba por su cabeza en ese momento.

—Vamos, dispara.

— Esta bien, pero si no quieres contestar no te preocupes —Edward la miró a los ojos—. No quiero ser entrometido, pero ¿ellos hacen esto a menudo?…el intentar ponerte en citas a ciegas.

—Para poder contestarte eso necesito otra copa de vino — Bella tomó lo que quedaba en su copa y se sirvió un poco más mientras Edward la miraba. Pensó que debería de ser algo grave para que tomara de esa manera —. Ok, promete que no sentirás pena por mí y dirás los típicos "lo siento" — la voz de Bella sonó amarga a los oídos de Edward, el solo pudo asentir.

"—Hace un poco más de un año estaba comprometida con mi novio de más de tres años —La mirada de Bella se perdió entre sus recuerdos quedándose en silencio por algunos segundos—. Por fin había conseguido un trabajo que tenía que ver con lo que estudie, íbamos a vivir juntos por una temporada para después ca…sarnos —La voz de Bella se quebró e la última palabra, Edward no sabía si acercarse a ella para consolarla y decirle que no siguiera contando nada o dejar que todo fluyera, sentía que esta era la primera vez que Bella hablaba de eso y necesitaba sacarlo —. Pero las cosas cambian de un momento a otro, ese mismo día sufrió un accidente de coche, un borracho se le metió en el camino y el resto es historia.

Bella terminó el relato secando una silenciosa lágrima. Suspiró porque, a diferencia de lo que pensaba sintió que un enorme peso se liberó de sus hombros, incluso se sintió en paz, no dolió como pensó que dolería.

—Vaya, no sé qué decir —Bella le sonrió sin ánimos.

—He seguido adelante—Edward vio como seguía tomando más vino. Tenía que detenerla ahora—. Los chicos después de un tiempo empezaron a intentar sacarme de casa y a citas. Lo primero si lo he hecho, pero para lo segundo aun no estoy lista.

Edward asintió a las palabras de Bella, nunca había pasado por esa situación y no podía ni siquiera imaginarse el dolor por el que había atravesado Bella, sin duda era una mujer muy fuerte por poderse levantarse de esa situación y seguir día a día. También se alegraba de que sus amigos estuvieran con ella y no hubiera estado sola en ese momento.

—Ya no deberías seguir tomando, Bella—Edward alejó la botella de la mesa central.

—Lo siento — Bella tapó sus ojos con su brazo — No quiero que pienses que soy una borracha o algo así.

—No te preocupes, no pensaría nunca eso de ti —Edward se levantó y removió el cabello de Bella antes de ir hacia la cocina a lavar y guardar lo que usaron. Cuando regresó se dio cuenta que Bella no estaba en el sillón donde la había dejado pensando que había irse a dormirse.

Mientras tanto Bella miraba su reflejo en el espejo del baño, aun no podía creer que le había contado todo a Edward, definitivamente habían sido las copas de más que tomó lo que le habían hecho abrir su boca, incluso a lo mejor el pobre chico pensaba que era una loca deprimida y además de todo alcohólica. Lo único que podía hacer era disculparse con él.

Después de mojarse la cara y lavarse los dientes, Bella salió del baño para encontrar todo en total oscuridad. Se acercó a la puerta y tocó esperando que Edward no estuviera dormido. Después de unos segundos la puerta se abrió.

—Hola

—Hey, pensé que ya te habías dormido —le confesó Edward.

—No, necesitaba despejarme un poco — Bella se paró incomoda frente a el —. Yo… vengo a discúlpame. No me comporté de la mejor manera, no debí contarte cosas tan personales y crudas que tal vez te incomodaron.

—No pasa nada. Además me ayudó a conocerte mejor —Edward le sonrió y Bella se sintió hipnotizada por su sonrisa.

— Entonces ¿estamos bien? —le preguntó Bella.

—Estamos bien —Bella le regresó la sonrisa incomoda.

— ¿Puedo abrazarte? —Bella no supo de donde salió esa petición, pero antes de que pudiera retractarse, Edward la envolvió en sus brazos y ella respondió haciendo lo mismo.

Edward acarició el cabello de Bella pensando que era igual de suave a como sentía en sus sueños, su piel se sentía suave y su pequeño cuerpo se amoldaba al de él. Inclinó su cabeza y su olió su cabello para saber si era igual que el de su recuerdo, era el mismo.

Sintió como Bella terminaba el abrazo y él se separó de ella.

— ¿Mucho mejor? —le preguntó tomándola por los antebrazos.

—Sí, gracias — Bella levantó su cara para poder verlo a los ojos. Era tan alto. Bella le sonrió y los ojos de Edward se llenaron de arrugas alrededor cuando le sonrió de vuelta. Sus ojos brillaron y Bella quedó prendados en ellos —. Tienes unos ojos muy bonitos.

Edward sintió como uno de los dedos de Bella recorría el contorno de su cara. Su sonrisa desapareció y se puso nervioso. En cambio Bella, vio como sus ojos se oscurecían y el toque en sus brazos se hacía más fuerte pero sin llegar a lastimarla. Bella siguió recorriendo la estructura de su cara pasando por su nariz, sus pómulos y su mandíbula, quería sentir más de él. La pequeña corriente eléctrica que estaba sintiendo con solo tocarlo con las puntas de sus dedos se estaba volviendo adictiva. Además disfrutaba de las reacciones de Edward.

— Tienes labios muy bonitos — Se preguntó cómo se sentiría tocar sus labios con los suyos, no besarlos, solo un ligero toque.

—Bella — Edward susurró pero ella no lo escuchó.

Solo un toque, era lo que pensaba Bella antes de acercar sus labios a los de Edward. Al principio fue así antes de sentir una corriente eléctrica extenderse por su columna vertebral hasta la punta de sus dedos. Edward estaba paralizado y confundido, no sabía qué hacer; no tuvo que pensar mucho cuando Bella decidió por los dos empezando a mover sus labios contra los de un tenso Edward quien, aunque intentó resistirse a un principio, pronto siguió a Bella y los dos se iniciaron en un juego donde el otro quería mandar.

Bella subió sus manos y enredó en el cuello de Edward acercándose lo más que podía a él, ya no podía controlarse, quería más, mucho más. Sabía que había perdido la cabeza pero no podía controlarse, no quería.

Edward sintió como Bella lo empujó hacia dentro de la habitación con dirección a la cama, sus manos bajaron y se adentraron dentro de su camisa, se dio cuenta que lo que Bella intentaba hacer era quitársela para poder tocarlo libremente. Edward cayó en la cama y Bella subió sobre él.

Edward sabía que estaba a un paso del no retorno y que eso traería grandes consecuencias para los dos. Bella estaba confundida y tal vez un poco pasada de copas, sabía que aunque quisiera intimar con Bella, no quería que fuera bajo estas circunstancias. Tenía que parar ahora.

—Bella, detente —Edward tomó a Bella de la cintura y detuvo sus movimientos. Se sentó sobre la cama con Bella aun sobre el—. No podemos hacer esto.

— ¿Por qué? — Bella intentó volverse acercar a sus labios.

—Porque tú no quieres esto, estas confundida.

— Solo para aclarar, estoy cien por ciento sobria. Lo quiero, además estoy segura que tú también —sonrió sobre sus labios mientras se movía sobre la dureza de Edward. Gimió por lo bajo sin poder ocultar su excitación. Bella aprovechó ese momento para volver atacar sus labios y continuar en donde lo habían dejado.

Edward se rindió, ya no había vuelta atrás, él lo desea tanto como ella y ya no podía parar, una nube de excitación lo cubrió y se dejó guiar por su instinto. Hizo girar a Bella, lo cual ocasiono que soltara un gritito, para subirse sobre ella, siendo el que tomara el control. Con sus piernas Bella empujó los pantalones de franela de Edward juntó con su ropa interior enredando su mano en su dureza.

—Bella —Edward siseó, ocasionando una sonrisa de superioridad en Bella. Este no se quedó atrás desabotonando el pantalón de Bella y tocándola logrando en Bella la misma reacción.

Casi sin darse cuenta la ropa de ambos desapareció. La habitación se llenó de gemidos y palabras susurradas. Bella se empezó a mover contra el miembro de Edward sintiéndolo sobre su vientre. Necesitaba más, otro tipo de conexión que la hiciera sentir viva.

— ¿Estas segura? —Edward le preguntó, quería saber si Bella seguía estando segura de su decisión. Bella solo asintió mientras mordía su labio.

Edward se acomodó en su entrada entrando lentamente. Bella gemía en su oído y enterraba sus uñas en su espalda. No podía, sentía que iba a explotar justo en ese momento. Edward se empezó a mover lentamente. Beso a Bella para callar los gemidos de ambos.

Bella empezó a temblar en los brazos de Edward al llegar al orgasmo, este la siguió detrás cayendo sobre Bella quien se abrazó a él, deseando sentirlo lo más cerca que podía. Al recordar que estaba aplastando a Bella, Edward se tiró a un lado arrastrando a Bella junto con él.

Aparto el cabello de su frente mientras Bella acariciaba su pecho. Ninguna palabra fue dicha entre los dos y entre los brazos del otro, ambos se quedaron dormidos.


¿A que nadie se esperaba ese final?

Bueno, estamos de nuevo con las actualizaciones para ahora si terminar el fic. Aun estoy decidiendo que día serán las actualizaciones pero esperen una a la semana (¿qué día les gustaria?)

Muchas gracias a todas las personas que seguían leyendo y me seguían insistiendo a escribir la historia de nuevo.

Nos vemos pronto.