CAPÍTULO 26 INFORMACIÓN CLASIFICADA PARTE I
Apenas medio minuto después del impacto gran parte del grupo subió a la azotea.
El suelo había retumbado tan fuertemente que parecía que nos iba a tragar la tierra, pensé que el piso se derrumbaría bajo nuestros pies. Acto seguido, una gran bola de fuego, polvo y demás fragmentos de tierra se alzó hacia el cielo. A pesar de estar a una distancia considerable nos protegimos los ojos con las manos en un acto reflejo. En la semi oscuridad que nos ofrecía el amanecer un fuego de dimensiones considerables ardía a unos cuentas kilómetros de nosotros; que me jodiera vivo si lo que habíamos presenciado no era una explosión. La pregunta del millón era, ¿qué cojones ha explotado? ¿Una tubería de gas? ¿Otra gasolinera? Y lo mejor de todo, ¿qué había causado el impacto? Si mis cálculos no me fallaban aquello que cayó del cielo, fuera lo que fuese, se estrellado en algún lugar indeterminado de Brooklyn.
—¿Qué demonios ha sido eso? —preguntó Jasper con Maddie entre los brazos. La niña estaba cubierta amorosamente por una sábana blanca y, aunque estaba despierta, el chupete la mantenía tranquila y entretenida. Incluso parecía estar divertida ante el alboroto causado.
—Si me dices que ha sido un meteorito creo que no me extrañaría en absoluto — murmuró Black mientras se encendía un cigarro —. Y eso que mi época de ser un flipado de la vida quedó atrás hace un par de semanas…Además, hace tiempo que dejé los porros —dijo expulsando el humo.
—¡Mierda! Ni siquiera me parecería extraño que apareciera Chuck Norris con su bendito sombrero de Ranger de Texas a salvarnos el culo — exclamó Garrett con una sonrisa en los labios.
¿Pero acaso se podían decir más gilipolleces por minuto?
Por la santa madre del cordero, acababa de caer algo del cielo. Algo que había hecho "boom"… Y eso, no me gustaba nada. Una cosa, llamémosle x, cruza el cielo nocturno para chocarse no muy lejos de nosotros creando un foco de incendio. Sí, vale…a nosotros no nos afectaban esas llamas, pero mosqueaba de cojones que empezaran a caer cositas del cielo. Así que, aquí estábamos todos, con caras de sueño a punto de despuntar el alba y reunidos en una junta extraordinaria como las que organizaba el presidente de la comunidad de vecinos donde yo vivía cuando alguien dejaba de pagar los putos recibos de la luz.
Cojonudo.
—Entonces…¿descartamos el meteorito, no? — todos miramos a Black. Cogió el cigarro y soltó el humo —. ¿Qué? No me miréis así? El cielo está más que limpio — se encogió de hombros —, y estrellas fugaces caen todos los días. Joder, ¿es que nadie veía los documentales del canal Odisea? — silencio —. Vale…creo que necesito amigos…
—Oh, ¡vamos! Dejad ya las bromas, tíos…— espeté —. Ha explotado algo que no…
Apenas me dio tiempo a terminar la frase ya que un ruido sordo cortó el cielo por segunda vez en minutos. Segundos después, una nueva explosión arrasó en suelo firme, esta vez mucho más cerca, mucho más terrorífica. Mucho más jodida. En un acto reflejo atraje a Bella hacia mi cuerpo protegiéndola con el mío, tapando su cabeza con mis manos. El suelo retumbó y el aire se enrareció debido al humo, a la tierra y al agua que se levantó por los aires.
—¡Joder! — chilló alguien —. ¡Al suelo! ¡Todos al suelo!
—¡Santo Dios! — grité —. Esto ha sido una puta bomba…¡vamos a dentro! ¡Cubrámonos!
Sí, claro…frase inteligente por mi parte. Como si un maldito techo y cuatro jodidas paredes nos fueran a proteger de una detonación de esas características.
Cuando llegamos de nuevo a la sala mi brazo aún rodeaba el cuerpo de Bella así como Jasper protegía a la pequeña Maddie. Todos los que no se habían levantado se presentaron finalmente en la sala con cara de puro terror. ¿Podrían pasarnos más cosas? Sinceramente, creo que habíamos alcanzado con creces la cuota de sobresaltos, sustos y sorpresas.
Bella no se separó de mí, aunque me miraba con cara de interrogación, gesto que yo le devolvía.
—Han sido dos bombas — afirmó Jasper mientras Alice cogía al bebé entre sus brazos. Se pegó al cuerpo de Jasper mientras miraba asustada hacia todos lados.
—Lo que nos faltaba —murmuró Félix —. No sólo tenemos que estar pendientes de las cosas que caminan por las calles…ahora también tenemos que estar pendientes del cielo. Esto es una mierda —suspiró —. Creo que se nos han quitado a todos las ganas de dormir…prepararé unos cafés.
—Asumo que no vamos a acercarnos al lugar del suceso — Bella miró a Jasper con cara de "no me jodas, por favor".
—Oh, no…No, no, no. ¡Ni de coña! Ya tenemos bastante con nuestros problemas como para encargarnos de lo que está pasando a kilómetros de aquí. Además, la última ha caído muy cerca de aquí.
—En realidad, no estaría mal saber a que nos enfrentamos esta vez. Y la última no ha caído tan lejos. Apuesto que el agua que hemos visto volar por los aires era la del río Hudson — en eso Jasper tenía razón. Mi vena cotilla salió a la luz en el momento menos indicado, pero me callé mis pensamientos.
—Vamos, Jazz…han sido dos bombas como dos castillos. Además, no sabemos el lugar exacto del impacto — apuntó Quil —. No estamos en condiciones de desperdiciar combustible así como así.
—Queda descartado salir ahí fuera para cotillear —murmuré mientras cogía una de las botellas de agua que Bella y yo habíamos dejado tras cenar.
—Si ha caído…"eso"…¿quién me puede asegurar que no caerán más? — preguntó Black. El jodido preso y sus mejores preguntas.
—No seamos más catastrofistas de lo que ya somos, ¿vale? — dijo Bella levantándose —. Tenemos que ser prácticos. No podemos obviar lo que ha pasado, pero…¿qué podemos nosotros hacer ante esto?
—Joder, ¡mierda! ¿Se puede saber qué demonios haces aquí levantado? — todos miramos a Rose y luego hacia donde ella dirigía su mirada.
La puerta.
Venga, ¿en serio? Todos abrimos la boca como buzones de correos cuando vimos que James, el piloto, había tenido los santos cojones de levantarse de la cama y caminar por el largo pasillo hasta la sala con las tremendas heridas que llevaba a cuestas y que yo había visto con mis ojitos verdes. . ¿Es que este hombre era un tipo de Terminator o algo así? Lo hubiera jurado, en serio. La hostia puta…de pensar en lo que vimos la tarde anterior, de ver cómo este hombre perdía una cantidad importante de sangre, de cómo creíamos que no lo superaría…A verlo aquí y ahora. Oh, me dieron ganas de aplaudirle y de hacerle la ola.
Se agarró al marco de la puerta y carraspeó.
—Perdona, ¿me dices a mí? — dijo con voz rasgada.
—¡Por supuesto que te lo digo a ti! ¿A quién si no?
—¿Y…puedo…puedo saber quién eres? — le preguntó a Rosalie confundido.
—Soy tu médico desde ayer. Y ahora mismo vas a hacer lo que yo te diga. Te vas a volver a la camilla y….
—No, no…por favor — rogó mientras se tambaleaba —. No me dejéis solo…tengo…pesadillas horribles— Rosalie lo miró con ojo clínico. Después asintió.
—Está bien, pero dejarás que nuestros amigos te ayuden a acomodarte en el sofá…Tengo que revisarte. ¡Pareces de acero, piloto!— Félix y yo corrimos a ayudar a James. Lo llevamos hasta uno de los sillones y lo acomodamos tumbándolo. Bella, que reapareció de la nada con una almohada y con una botella de agua que ofreció al herido. Bebió despacio, casi atragantándose por las magulladuras que no lo dejaban moverse bien aún —. Me llamo Rosalie, aunque no sé si saludarte o darte un par de guantazos por ser tan imprudente —dijo la doctora mientras examinaba los ojos del piloto con una pequeña linterna.
—Creo que si me pegas en este momento puedo desarmarme…¿Dónde estoy?
—¿Dónde estoy?
—En una estación de bomberos. Es un lugar seguro…al menos eso creíamos — murmuró la rubia mientras examinaba su hombro —. Tuviste un accidente con tu helicóptero hace unos días. Mis amigos consiguieron sacarte casi sano de allí — el hombre intentó enfocar la vista a su alrededor. Una sonrisa medio mellada y frágil nos saludó —. ¿Recuerdas cómo te llamas? ¿Dónde vivías?
—Me llamo James Jefferson. Vivía en New Jersey y mi programa preferido era The Factor X — Rosalie sonrió —, tengo bien la memoria, doctora. No se preocupe ahora mismo por eso.
—¿Recuerdas algo del accidente?
—Mmmm, sí…más o menos—frunció el ceño —, creo que me acuerdo. Algo…algo impactó contra el helicóptero. Después de eso no recuerdo nada…aunque casi mejor. Creo…creo que los infectados estaban muy cerca de mí porque los podía oír constantemente — intentó reincorporarse, pero gimió de dolor —. Alguien me llevó en un vehículo…aunque lo que más recuerdo es el dolor que sentía — se pasó la lengua por los labios y tanteó los huecos que habían quedado en su encía —. Oh, mierda…
—No te preocupes ahora por tus dientes, amigo — murmuró Félix —. Ayer casi te nos vas, así que lo de tu boca es un mal menor. Sangraste como un cerdo en época de matanza. Pensábamos que te perdíamos.
—Soy…soy un tipo duro…O al menos intentaba serlo. Estoy hecho papilla ahora mismo…
—De eso ya nos hemos dado cuenta — espetó Rosalie —, pero si no descansas en condiciones tus heridas tardarán mucho más en sanar. Lo que tienes es grave, ¿sabes? Deberías de estar echado en una cama.
—Tenía mucha sed, estoy deshidratado…— dijo señalando la botella de agua.
—Normal. Si no te hubieras arrancado la vía con suero que te coloqué — le regañó la doctora. Oh, oh…la rubia se estaba poniendo violenta.
—Lo siento mucho y agradezco tus atenciones….pero…he tenido pesadillas. Cuando he despertado sólo en un lugar desconocido para mí me he sobresaltado — Rosalie cambió su gesto a uno más comprensivo —. Oía cómo estruendos, ruidos…—dijo sin moverse ni un milímetro de su lugar —, he sentido que el suelo se movía…Debo de estar aún un poco tocado por el accidente…
—No…lo que has sentido ha sido real. Algo que ha sobrevolado el cielo se ha estrellado no muy lejos de aquí. Ha habido dos impactos — me miró atentamente —, soy Edward. Bombero.
—Tú fuiste uno de los que me sacaste del lugar del accidente…Oía tu voz. Gracias — asentí. Frunció el ceño con un gesto doloroso —. ¿Dices que se ha estrellado algo?
—Creemos que han sido dos bombas, aunque no lo podemos saber con certeza. Quizás tú puedas saber algo…—murmuró Bella —, tenemos como cien mil preguntas por hacerte, pero primero debes descansar — James negó aún con el ceño fruncido.
—No, no…por favor…Creo que os puedo contar muchas cosas que necesitáis saber, incluyendo la teoría de las bombas— se pasó las manos por el pelo sucio.
—¿No hay ningún secreto de estado ni nada parecido? — preguntó Seth.
—Ni siquiera sé si queda alguien a quien obedecer — se reacomodó con otro gesto de dolor —. Las cosas están mal — todos nos pusimos a su alrededor como si James fuera el encargado de contar una historia de terror en un campamento de verano.
—Eso nos lo imaginamos — dijo Bella —. Recogimos un mapa de tu helicóptero. Daba un poco de miedo ver todas esas manchas rojas que suponemos son infectados. Hay bastantes…— James asintió.
—Sí, es un mapa realizado por satélite, algo parecido a Meteosat pero para otros fines, como os podéis imaginar…Los altos mandos del ejército principalmente querían saber cómo y hacia a donde se dirigían las masas más grandes de infectados. También querían saber más o menos la cantidad de cuerpos a los que nos enfrentamos para después actuar en consecuencia. Estaba sobrevolando la zona para estudiar su comportamiento cuando mi aparato se estrelló.
—¿Y cuál es la conclusión?
—No es muy alagüeña aunque reconozco que me esperaba peores resultados….Se escatimó que más del noventa por ciento de la población de Manhattan está muerta…sin poder clasificar sus estados post mortem — se hizo un gran silencio—. Tenemos…teníamos la seguridad de que al menos el diez por ciento de la población de la isla sigue con vida.
—Un diez por ciento…¿quince mil personas en todo maldito Nueva York? ¿Sólo? — James asintió.
—Lo más probable es que esa cifra haya disminuido —otro silencio. Cada minuto que pasaba más afortunados nos teníamos que sentir por conservar nuestras extremidades pegadas al cuerpo —. Cada día el número de víctimas sube de manera alarmante.
—Los puntos seguros…—murmuró Emmett.
—Me duele en el alma reconocer que esa fue la peor operación que pudo organizar nuestro ejército. No se hizo una valoración de los supervivientes porque urgía sacar al mayor número de personas del foco de mayor infección. Fue un criadero de virus porque se hicieron mal las cosas desde el principio. Fue una gran pérdida, en todos los sentidos….—bebió un poco más de agua —. En apenas unas cuantas horas los infectados arrasaron los puntos seguros matando a civiles y militares por igual. Afortunadamente yo no estaba allí. El ejército del aire tomó el aeropuerto JFK como base militar. Es un lugar estratégico en un momento como este….está bien situado, es grande y cuenta con todo lo que necesitábamos. Me encontraba allí cuando empezaron a llegar las noticias del horror de los puntos seguros. Lamentablemente con cada salida que hacíamos sufríamos pérdidas de hombres y de aparatos. No creo que haya tenido un final feliz el campamento del JFK.
—¿Se sabe algo de otros países? — pregunté.
—Sí, aunque de manera global no son muy buenas noticias. La infección del jodido virus pasó a ser pandemia mundial en tiempo record…—suspiró —. Más de media Europa está sumida en el caos y la otra mitad son ciudades fantasma. Italia, Francia, Suiza…están dadas por perdidas. Es…es horrible. Pudimos contactar con algunos rincones de España, el ejército logró habilitar algunos puntos como campamentos de refugiados. El Monasterio de El Escorial, el Castillo de Segovia…son fortalezas de hace siglos que ahora han servido para salvar vidas. Los han habilitado como buenamente pueden, de momento resisten…Los dos archipiélagos españoles también se salvaron.
—Esas cosas no se acercan al agua — James sonrió.
—Eso es…como todo ser tienen su punto débil y ese es el agua. Eso es. Así que las islas de diferentes partes del mundo lograron salvarse en mayor o menor medida. Ahora mismo son los puntos más seguros a tener en cuenta.
—Lástima que Manhattan haya sido una excepción — susurró Bella — . ¿Y el resto del mundo? — James suspiró.
pasó a ser pandemia mundial en un tiempo record…
—Oriente Medio está completamente devastado. La zona de Siria es…bueno, si la borráramos de los mapamundi acabaríamos antes. Creemos que África es la que menos ha sufrido por la menor densidad de población. Nueva Zelanda resiste. Algunas partes de Sudamérica también. En la zona sur de Argentina hay una gran cantidad de supervivientes y creemos que en la parte de la selva brasileña aguantan grupos de refugiados. La zona que peor parte se ha llevado ha sido China, Corea y Japón.
—No me digas que decidieron entrar en guerra en un momento como este. ¡Me cago en el coreano de los cojones! Sabía que el Gangnam Style no podía traer nada bueno— espetó Garrett completamente serio. Rodé los ojos.
—No…no es eso. No entraron en guerra. ¡Es algo peor!…Decidieron evacuar a la población y lanzar cabezas de bombas nucleares ofreciendo una demostración de poder absoluto. Pensaron que de esa forma acabarían sí o sí con el virus. No podían estar más equivocados. Se auto provocaron de nuevo un Hiroshima creyendo que así solucionarían las cosas….
—¡Joder! — exclamó Bella —. Han destrozado toda la zona casi para siempre — James asintió.
—Y no solo eso. Al parecer los infectados que sobrevivieron al bombardeo se han convertido en masas andantes de radiación mientras la población se muere de hambre y sed en unos malditos búnkeres acorazados. Una jodida chapuza es lo que han hecho los asiáticos…
—¿De la zona de Washington y alrededores se sabe algo? — murmuró Bella.
—La capital cayó hace días…— James observó a mi poli con detenimiento —. Tu familia está allí, ¿no es eso? — mi chica asintió —. Vaya, siento haber sido tan bruto, de verdad. No pierdas la esperanza. Sabemos que hay supervivientes, ahí fuera hay gente que resiste como vosotros lo estáis haciendo. No se puede acabar el jodido mundo de esta manera…
Bella agachó la cabeza. Su cara se tiñó de preocupación al saber el estado del resto del mundo. De todos modos, ¿por qué no podrían haber sobrevivido los padres de Bella? Nosotros estábamos aquí, aguantando…¿quién le podía decir a ella que no estaban vivos? Si Bella había heredado su ingenio y sus ideas sin duda sus padres serían personas preparadas, listas y rápidas…aunque por otro lado no quería darle falsas esperanzas.
Decidí seguir la conversación hacia un tema mucho más práctico.
—¿Entonces qué órdenes ha dado el presidente? ¿Qué se va a hacer a partir de ahora? ¿Hay algún plan B para sacar a los supervivientes de aquí?— James alzó una ceja amoratada ante mi pregunta.
—¿Qué presidente? Murió a las pocas horas de emitir por televisión el mensaje para la población. No conocemos los detalles del ataque — tercer silencio. Vaya…—. El vicepresidente también acabó con un mordisco en el cuello, así que el mando lo tomó el jefe de Estado Mayor, el Jefe Odierno. Ahora mismo no sé si sigue con vida o en qué circunstancias se encuentran— tosí para rellenar el silencio que se había creado —. En cuanto al plan B…bueno, lo hay….y creo que se ha llevado a cabo. Aunque no es especialmente para sacar de aquí a los supervivientes, sino para acabar con los infectados —todos nos acercamos un poco más a él —. Son bombas — murmuró —, y están intentando contener a los infectados de la forma más radical posible.
—¿Me estás jodiendo? — preguntó Rosalie —. ¿Decidieron acabar a bombazo limpio con el virus? ¿Y nosotros? ¿Y los supervivientes? —el piloto frunció el ceño —. Nos quejamos de los asiáticos, pero nuestro ejército ha hecho algo muy parecido. ¡Ni siquiera avisaron de que iban a lanzar las bombas!
—Fue una apuesta arriesgada. Y lamentablemente yo no estoy en condiciones de saber si ha surtido efecto — Rosalie puso los brazos en jarras.
—Esas bombas han podido acabar con algunos infectados…y con la vida de algunos supervivientes —James tragó en seco.
—Lo sé. Sé que puede haber otras maneras menos radicales de acabar con todo esto…pero recuerda que yo solo soy una pieza del puzle, doctora. Sólo estoy informando de lo que sé.
—¿Sabes el plan que se trazó para detonar esas bombas? — preguntó Félix.
—El plan se basa en el mapa que tenéis vosotros en vuestro poder.
—Eso quiere decir que podemos estar tranquilos, ¿no? — era la primera vez que oíamos la voz de Seth desde que había pasado todo esto.
—Sí. En principio sí…a no ser que una horda incontenible de seres se acerquen hasta aquí. Y creo que eso no va a pasar…hay zonas de Nueva York mucho peores que esta…—frunció los labios.
—¿Washington también será bombardeada? — preguntó Bella.
—Eso ya ha debido de pasar…pero sólo la capital — mi chica respiró visiblemente más tranquila. James se pasó la mano por la cara después de mirar a Rosalie—. Lo siento, doctora…pero yo sólo puedo brindaros la información que dispongo. Y la información es que los bombardeos se están sucediendo en diferentes partes del mundo. No somos una excepción.
—Lo sé y lo siento…Pero me da rabia. ¡Joder! Yo misma estuve estudiando los cuerpos de los cadáveres infectados. Estuvimos trabajando para intentar atajarlo — James se incorporó un poco con un gesto de interés en la cara.
—¿A qué rama perteneces?
—No soy militar. Vengo del Centro de prevención de enfermedades infecciosas. Se puede decir que he tenido las manos dentro de los infectados — Alice puso cara de asco —. De todos modos había un gran vacío de información en cuanto al virus. Jamás nos revelaron qué cepa había mutado. Sólo sabíamos que el virus era estructuralmente parecido a la gripe común…pero nada más. Nunca supimos cómo había ocurrido…—James se miró el cuerpo repleto de heridas y cortes y luego miró al techo.
—Es…complicado…Digamos que esa información sería clasificada — Rosalie alzó una ceja.
—¿Y quién va a estar aquí dentro de veinticinco años para desclasificarla al resto de los mortales?
—Joder, tienes razón. Toda la razón…¿De verdad quieres saberlo? La verdad de cómo inició todo es un poco…desconcertante.
—Pues claro que quiero saberlo — dijo Rosalie sentándose a su lado.
—En principio no se trató de una mutación de ningún virus conocido, aunque lo normal sería que el virus evolucionara en un futuro no muy lejano…La pandemia que estamos viviendo fue provocada por un fallo en un experimento del Gobierno de los Estados Unidos…
¿Qué os ha parecido el capítulo? ¿Qué os parece la situación en el resto del mundo? Próximamente leeremos el inicio de la pandemia…
Muchísimas gracias por todos vuestros comentarios
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