CAPÍTULO 27 INFORMACIÓN CLASIFICADA PARTE II
Esta, sin duda, estaba siendo la mañana de los silencios y las revelaciones.
Todos nos miramos entre sí mientras James, el único conocedor de toda la verdad y nada más que la verdad entre nosotros, observaba nuestras caras de obvio desconcierto. Joder, no era para menos. Habíamos recibido un exceso de información en muy poco tiempo para unas mentes tan cansadas como las nuestras. A pesar de la adrenalina que mi cuerpo había segregado tras pegarnos dos pepinazos en forma de bomba, yo tenía sueño…mucho sueño. Y ahora llega Robocop y nos suelta esto…
Así que el Gobierno de los Estados Unidos había tenido la culpa de todas nuestras jodidas miserias…¡y yo que pensaba votar de nuevo al actual presidente en las próximas elecciones!
—¿Un experimento? — preguntó Alice mientras agitaba con demasiada efusividad un biberón que acababa de preparar. La jodida cosa se veía casi más grande que ella—. ¿Qué tipo de experimento? —James se incorporó quedándose sentado en el sillón. El tipo estaba un poco pálido, detalle completamente comprensible, aunque aguantaba como un campeón.
—¿De qué se trata? ¿Algo así como un arma de destrucción biológica? ¿Algo para usarlo contra los enemigos en las contiendas? —preguntó Seth. Nota mental, preguntarle al chaval qué jodidos videojuegos compraba antes de que nos fuéramos a la mierda.
—No…no, nada que ver. Al menos no al principio. En realidad se trataba de todo lo contrario. Según la información que nos facilitaron fue un experimento médico. Intentaron descubrir la forma de curar una enfermedad…aunque lo que descubrieron fue otra cosa mucho más impactante. Finalmente se les fue de las manos, incluso antes de que se dieran cuenta de qué demonios estaba pasando…
—Somos todo oídos — murmuró Emmett.
Llevaban más de cinco años investigándola manera de prevenir y curar la enfermedad de Alzheimer, una enfermedad neurodegenerativa que manifiesta deterioro cognitivo y trastornos de la conducta. Las neuronas mueren y el cerebro se atrofia lentamente. Enfermedad incurable. Mortal de necesidad.
Hasta ese momento.
Eran un equipo de diez investigadores, los mejores en su especialidad, los que viajaron hasta el laboratorio de Atlanta donde se llevaba a cabo el esperanzador estudio. En el proyecto colaboraban un total de cinco países con fondos específicos para las investigaciones médicas. Debido a la crisis económica esos fondos para la investigación fueron recortados hasta casi desaparecer.
El Gobierno estadounidense se hizo cargo invirtiendo una gran cantidad de dinero para que el proyecto continuara en vías de desarrollo a cambio de obtener los privilegios de la patente en cuanto encontraran una cura.
Tras una infinidad de pruebas, hacía poco más de seis meses, creyeron encontrar la manera de reparar el deterioro de las neuronas estudiando la enfermedad a partid de ratones y cobayas con daños neurológicos inducidos, detalle que les había costado varias quejas de asociaciones contra el maltrato animal. ¿Estaba loca toda esa gente o qué? ¿Qué era la vida de unos cuantos cientos de ratones comparada con las vidas que podrían salvar si se encontraba la cura contra el Alzheimer? Y no sólo esa…si daban con el tratamiento específico otras muchas enfermedades neurodegenerativas podrían encontrar su sanación.
Y así sería.
Finalmente encontraron un tratamiento que era capaz de regenerar las células nerviosas del cerebro dañadas. Los ratones con los que trabajaban destacaban una gran mejoría en su atrofiado cerebro; todas sus funciones volvieron prácticamente a la normalidad. El milagro de la ciencia se estaba obrando ante sus narices y era únicamente gracias a ellos.
Se veían a sí mismos recogiendo el premio Nobel de la medicina y dando conferencias a lo largo y ancho del mundo.
Todo eso fue lo que se pasó por sus mentes privilegiadas hasta que, durante el periodo de incubación y maduración del tratamiento en el organismo, detectaron una pequeña anomalía en uno de los roedores. Uno de los animales murió aplastado por causas desconocidas mientras jugaba en la rueda de su jaula después de haber sido curado de los daños de su cerebro. Tenía la mitad de la cabeza aplastada. Uno de los auxiliares lo retiró y lo colocó en la mesa de disecciones para estudiar el interior del cuerpo tratad con el elixir de la nueva vida. La sorpresa llegó cuando el roedor, con sus cuatro patas clavadas con alfileres en la mesa y su cabeza machacada, empezó a chillar minutos después tratando de escaparse de la afilada hoja del escalpelo que le esperaba.
La rata estaba muerta, su cabeza dolorosamente aplastada…pero chillaba y se retorcía intentando escapar. Había vuelto a la vida y no parecía notar el dolor de su cuerpo destrozado.
El nuevo y sorprendente descubrimiento no hizo más que avivar las mentes de los prestigiosos investigadores. Suministraron el tratamiento a roedores sanos y sin ningún tipo de problema neurológico. Los resultados, como eran de esperar, fueron sorprendentes. Los animales mostraron una gran resistencia al dolor y una gran resistencia física. Aparentemente nada podía con ellos.
Crearían una vacuna que libraría a los seres humanos de todas las miserias de la vida.
No más dolor.
No más cansancio.
Con el tiempo, harían del ser humano un animal inmune ante todas las enfermedades. Tenían que lograrlo.
El grupo de investigadores redactó un informe al benefactor del proyecto, el Gobierno estadounidense. Tras ver los resultados, este dio luz verde al proyecto para que el grupo continuara estudiando esa línea de investigación haciendo que la investigación de la cura contra el Alzheimer quedara en el olvido. Mantuvieron en el más estricto de los secretos mientras los investigadores hacían pruebas con diferentes mamíferos; cuando dieron fe de los buenos resultados con primates eligieron a la primera cobaya humana.
Durante un largo mes de estudios a ese hombre de cuarenta años, elegido entre una decena de voluntarios, confirmaron que el experimento había resultado un rotundo éxito. Las pruebas físicas, agotadoras por necesidad, no alteraban las constantes vitales del voluntario. Sus reflejos se agudizaron…incluso pudo ser intervenido sin anestesia en una sencilla operación de tendones en su mano.
Como era de esperar, los resultados de la investigación no se dieron a conocer al resto del mundo.
El Gobierno lo mantuvo en secreto. Estaba claro que las farmacéuticas podrían comercializar el inhibidor del dolor, el potenciador de la resistencia humana, pero…¿no sería mucho mejor utilizarlo para su propio beneficio? Por supuesto. Además, aún no sabían qué demonios pasaría si el portador humano del antídoto muriera. ¿Le pasaría igual que al roedor? ¿Reviviría a pesar de tener heridas incompatibles con la vida?
No lo podrían saber aún aunque no era lo que ellos esperaban.
Los altos cargos del Gobierno decidieron que, al menos de momento, era mucho mejor utilizar el tratamiento para otras muchas causas. El simple pensamiento de un ejército completamente inmune al dolor y al cansancio era una utopía realizada. Un ejército fuerte, sano y resistente. El ejército más poderoso del mundo. Era hora de dar un paso más hacia adelante.
Tayler Amstrong fue el primer militar estadounidense al que se le inyectó el tratamiento.
Al igual que la cobaya humana de la que nunca trascendió el nombre, Tayler no recordaba haberse sentido así de bien en toda su maldita vida. Entrenaba durante horas sin tregua y apenas notaba el cansancio. Desaparecieron por completo sus horribles migrañas. Sus músculos ya tonificados se fortalecieron aún más en tiempo record. Todo mejoró; su frecuencia cardíaca, su tensión, su precisión…Las pruebas médicas realizadas sólo arrojaban datos positivos.
Como era de esperar.
Ese fue el motivo por el cual los altos cargos del ejército decidieron mandarlo en "misión de paz" al enfrentamiento encarnizado que se estaba viviendo en Siria y observar cómo reaccionaba su cuerpo ante cualquier imprevisto…
—Supongo que con imprevisto se referían a cualquier herida sufrida en el campo de batalla, ¿no? — preguntó Emmett interrumpiendo el relato por primera vez. James asintió.
—¿Y qué pasó entonces? ¿Fue ese el momento en el que mutó el virus?
—Sí. Mierda, yo conocí a Tayler…Mandaron a uno de los nuestros con vete tú a saber qué en el cuerpo, sin haber terminado de estudiar las posibles consecuencias de alguna interacción…
—¿Interacción? — pregunté —. ¿Con otro virus? ¿Acaso esos investigadores de la hostia no pensaron en ese peño detalle?
—¿Sabes cuántos virus, bacterias y mierdas parecidas existen en el mundo? — contestó Rosalie con otra pregunta —. El abanico de opciones era muy amplio…y evidentemente no completaron el estudio por las putas ansias. Para ser los mejores esos investigadores se comportaron como unos inconscientes de mierda. ¿Qué pasó?
—Tayler fue mordido por un perro — parpadee como si fuera Dora la exploradora tras unas de sus preguntas del millón.
—La rabia — acotó Seth.
—Punto para el chico de la camiseta roja — murmuró James sin mucha emoción—. A nuestro hombre lo mordió un perro con la rabia…el cóctel con lo que él llevaba en el cuerpo acabó siendo explosivo. Los síntomas que le siguieron al mordisco fueron fiebre alta, sudoración excesiva, dilatación extrema de las pupilas, alteración de las constantes vitales…lo que ya sabéis. No nos informaron sobre los detalles de las horas posteriores al incidente de uno de los nuestros con el perro rabioso, pero no hay que ser muy listo para imaginarse lo que pasó. La mezcla en el cuerpo de Tayler resultó ser explosiva.
—Jodida mierda — espetó Rosalie —, se armó algo horrible en un momento horrible.
—Se descontroló todo —admitió el rubio —, cuando el ejército quiso pararlo ya nada fue posible. Una explosión, un tiroteo… ¡qué sé yo! El caso es que Tayler volvió a la vida como infectado, eso en lo que tanto pensaron los investigadores…sólo que no lo hizo para decir, "hey, tíos…miradme. ¡Estoy cojonudo!" . Lo hizo para morder a unas cuantas personas haciendo inevitable pa expansión de esa mierda. Los médicos militares intentaron dar con la cura para el tratamiento, pero como los investigadores fueron unos putos ansiosos y no estudiaron bien lo que tenían entre manos todo se fue a la mierda.
—Y cuando se lió parda fue cuando se decidió acudir a nosotros — dijo la doctora de manera irónica. James alzó la mano buena en señal de paz.
—Te juro que he dicho todo lo que sé.
—Esto es jodidamente inquietante —espetó Bella—, ni siquiera sabemos la situación militar por la que está pasando el país. ¿Quién nos asegura que no nos meterán otra bomba teledirigida por el culo? — boca sucia…
—Porque por esa regla de tres tendríamos que explotar el jodido mundo, nena —murmuró Black —. Supongo que tendremos que confiar en nuestro puto e inexistente gobierno de miera.
—Podemos esperar a ver cómo evoluciona el virus. Todos tienden a mutar, antes o después —dijo Rosalie.
—¡Pues yo no pienso quedarme aquí parada hasta que el puto virus mute!—espetó Bella levantándose de manera brusca—. ¿Qué puede pasar? ¿Qué se convierta en algo peor? Porque, sinceramente, dudo que la situación por sí sola tienda a mejorar.
—La señorita policía tiene razón — dijo un cada vez más cansado James —. El virus es resistente…muy resistente. No podemos prever su evolución. Es algo que se escapa de nuestro conocimiento. Mierda, el ejemplo más básico es la gripe…todos los años cambia.
—Lo que no se escapa de nuestro conocimiento es que ya es hora de que los lisiados descansen — dijo la doctora completamente estresada—. Apenas hemos dormido, podemos dejar las suposiciones para dentro de unas horas, ¿no?Félix, Emmett… ¿podríais ayudarlo a llegar hasta la cama?
Los demás nos quedamos en la sala mientras los nuevos ayudantes de la doctora sargento se alejaban con el dolorido James. Santa madre del cordero, ¿quién fue el primero en este puto mundo en decir la frase de "prefiero vivir en la ignorancia"? Sin duda, fuera quien fuese se merecía un premio como una catedral; en lo personal, no me sentía mejor con tanta información. El hecho de saber que nuestro propio país había sido el causante de esta desgracia a escala mundial había sido un golpe en los cojones. Y lo peor no era eso, si no el saber que la solución al problema estaba a años luz de nosotros…cerca de Andrómeda, más o menos.
Bella se giró de golpe interrumpiendo así mi monólogo mental. Oh, oh, oh….estaba decidida a algo. McGuiver había hecho acto de presencia y estaba entre nosotros. La luz sobre su cabeza, los ojos como platos…Idea a la vista. Santo Dios, ¿esta mujer no descansa nunca? No, la respuesta era no. No habíamos dormido en toda la jodida noche, nos habían bombardeado y nos habíamos enterado de un secreto de estado clasificado, peeeero….la poli, mi poli todavía estaba con la mente en mode alerta on.
En serio, ¿qué desayuna esta mujer? ¿Qué se echa en el café, Red Bull?
—Black, Jasper…Edward, al despacho —ordenó —. Necesitamos cubrir un plan y lo necesitamos ya.
Me dieron ganas de cuadrarme y saludarla como a un puto coronel.
Como tres perritos falderos seguimos por el pasillo a Bella con el mapa del demonio entre sus manos. Cuando abrió el despacho cogió mi kit personal de harakiri, es decir, la caja de las chinchetas, y puso el mapa del ejercito al lado del mapa normal de la ciudad que yo me había encargado de agujerear con mucho amor. Ah, mi obra de arte…
—Como veo que ya estás entero te he incluido en la reunión, Jasper —murmuró sin mirarlo —. Esto está jodido. Jodido, requetejodido…jodido al cuadrado, vamos…
—Lo hemos pillado —dijo Black sonriendo.
—Tenemos que ir pensando en salir de nuevo —los tres hombres gemimos con frustración —. ¡Oh, vamos! ¿Veis a alguien que quiera sacar su maldito trasero de aquí?
—Has dicho trasero en vez de culo —anoté. Bella estrechó los ojos —. ¡Vale! ¿Por qué salir tan pronto?
—Porque si todo lo que el piloto y la doctora han dicho es verdad esto sólo puede ir a peor. La despensa no tardará en llegar a mínimos alarmantes. Si la mierda de virus va a mutar prefiero arriesgarme y salir ahora que hacerlo cuando esas cosas de ahí fuera estén más rabiosas aún. Si eso es lo que va a pasar a nosotros nos pillará con la despensa hasta arriba —todos asentimos entendiendo y aceptando su punto —. Vamos a hacerlo y lo vamos a hacer bien. No quiero que ninguno de los nuestros sea atrapado ahí fuera…así que vamos a preparar detenidamente esta nueva incursión.
—Si lo primero que buscamos es comida hay un supermercado bastante grande como a cinco manzanas de aquí — apuntó Jasper mientras se pasaba las manos por sus rizos apelmazados —. Como mucho, seis.
—¿Es una calle muy concurrida? — mi amigo se levantó y lo señaló en el mapa.
—Bastante concurrida, bueno…al menos lo era — murmuró —, hay muchos comercios y edificios de viviendas.
—Entonces tenemos que prever que nos encontraremos con mil obstáculos, más o menos —opiné—. ¿No creéis? —el puto Black se encogió de hombros como si todo se la soplara. A veces envidiaba al tipo, lo juro.
—Supongo que tendremos que arreglárnoslas como podamos — dijo Bella—. Los centros comerciales y las grandes superficies no son viables, así que el supermercado que dice Jasper nos tiene que valer. Dentro de nada me veo aquí encerrada con un frío de la mierda y sin despensa. No, gracias. Somos un grupo grande, gracias a los cielos —todos la miramos mientras se paseaba por la pequeña habitación —, James se recuperará pronto, pero para hacerlo necesita alimentarse en condiciones. Por no hablar de Maddie. Tenemos que traer pañales y todo ese tipo de comida que necesitan los bebés —Jasper asintió.
—Bella tiene razón. El bebé necesita muchas cosas, tenemos que hacerlo, chicos…Tenemos que salir ahí fuera y coger todo lo que podamos —ahora sí, Black se entusiasmó como si fuera la mañana de Navidad.
—Joder, ¡sí! Salgamos ahí fuera y hagamos una buena compra gratis— No pongas esa cara, nena…soy experto en esas artes — Bella rodó los ojos ante el comentario del preso.
—Pues ve apuntando a la jodida lista de la compra….ropa de abrigo, comida, latas de conserva, cosas para Maddie…y un vehículo más grande.
—Pues no creo que eso lo encuentres en el supermercado — sonrió Black.
—Esto es serio, tío — le regañó —. ¿Qué pasaría si tuviéramos que salir de aquí a toda prisa? — el preso se levantó y estudió el mapa. A saber ahora qué mierda se le estaba pasando por su puta cabeza —. La Chevy ahora no está mal, pero somos muchos en caso de que las cosas se pongan difíciles. Tenemos que pensar en todas las posibilidades…
—¿Pero estáis de coña o qué? — todos miramos al preso —. Me vais a llevar de compras a un supermercado que está a una jodida calle de los juzgados de guardia — puso los brazos en jarra. Con lo grande que era y los brazos en esa posición al tipo parecía que se le habían caído dos sandías —. ¿Tenéis la puta idea de las veces que he entrado a ese edificio en un jodido furgón policial? ¿Esto qué es, el karma? —Bella levantó la cabeza como si una fuerza invisible la hubiera golpeado. Oh, yeah…ahí estaba su idea maestra.
—¡Joder! Es verdad…¡los juzgados! — me dio un para nada leve golpe en el brazo—. Mierda, estoy perdiendo rapidez mental…¡Los juzgados!
—¿Qué pasa con los juzgados? — espetó Black —. Creo que con las buenas acciones que he estado haciendo y teniendo en cuenta las que haré me estoy ganando a la fuerza el indulto, ¿no crees?
—Más que eso, preso…—sonrió con malicia —. Un furgón policial…eso es lo que necesitamos…—asentí mientras mi mente se ponía en marcha de nuevo. El sueño, de repente, se había esfumado.
—Vehículos grandes para varios ocupantes…—dije —, con espacio para carga, potentes….
—Y blindados — murmuró Black con una gran sonrisa —. Poli…vamos a robar un vehículo de los juzgados…Dime que dejarás que lo arregle a mi gusto. ¡Joder! Tía, cada día me caes mejor. En estos momentos te daría un beso en los morros.
—¿Tú? Ni de coña — espeté. Todos me miraron —. ¡A la mierda! Joder, estoy cansado, ¿sabéis? No estoy para escuchar gilipolleces…
—Se te ve el plumero, Edward — canturreó Black.
—Y a ti se te ve lo gilipollas, no te jode…
—¡Calma! ¡Ya! — gritó Bella —. No quiero más voces ni más idioteces. Me muero de sueño…si no me mata una puta bomba lo hará un jodido zombie…o un susto….¡y si no el puñetero sueño! El cansancio no se me pasa ni con una explosión. ¡Estoy de los nervios! Y vosotros ahora mismo no me estáis ayudando — murmuró mientras se pasaba las manos por la cara —. Ahora, Edward y yo nos vamos a la cama — se hizo un silencio mientras una sonrisa perversa florecía en mis labios —. A dormir…¡joder, a dormir! Tú — me señaló —, vamos que te quiero bien descansado para mañana. Tenemos que pensar en qué cojones hacer.
¿Quién era yo para desobedecer una orden tan atrayente como la que me estaba dando la jefa?
Me metí en la cama más tieso que un palo. Bella tenía razón; si queríamos estar en condiciones para sacar a nuestro pequeño grupo adelante teníamos que estar descansados y, sobre todo, despejados y ahora más que nunca con la información que habíamos obtenido. Mierda, teníamos que idear un plan, un plan para robar un coche de la policía, para robar comida y para sortear a los infectados. Descansar, joder….necesitábamos descansar….Desde que empezó todo habíamos dormido apenas tres o cuatro horas por día, eso en el mejor de los casos. De momento aguantábamos gracias a la adrenalina que segregaban nuestros cuerpos fruto de la excitación y el miedo. Pero, ¿qué haríamos cuando nuestras fuerzas flaquearan? Sin duda, tendría que chutarme alguna infusión relajante en vena para poder soportar todo lo que nos quedaba por delante.
—¿Edward? — el susurro de Bella en la soledad de la habitación casi me hizo chillar como una virgen en su primera vez.
—¿Qué? — oh, sí…lo intenté controlar, pero mi voz sonó un tono más alto. Niñata…
—¿Crees que lo que ha dicho James es verdad? — me incorporé un poco sobre la cama apoyándome sobre mi codo. Me sorprendí al ver que Bella ya estaba mirándome en la semi oscuridad de la habitación.
—¿El qué? Ese tipo no ha parado de hablar — frunció los labios.
—Lo de Washington…—susurró—, mis padres…
—Bella, el estado es muy grande. Tiene que haber supervivientes por cojones, si lo ha dicho James me lo creo.
—Ya…pero las cifras son poco esperanzadoras. Quince mil supervivientes en todo Manhattan…Forks muy pequeño, Edward.
—Quizás ese sea un punto a su favor — respondí.
—¿Sabes qué? Desde que empezó todo esto no me ha dado tiempo a sentir la magnitud de todo lo que estábamos viviendo. Desde la muerte de Mike y después de escuchar a James, por primera vez siento miedo. Miedo de verdad — murmuró —, y no me gusta sentirme así de vulnerable. Es como si sintiera el frío filo de la guillotina en mi cuello.
—Bella, creo que todos nos sentimos como tú, todos tenemos miedo. Todos somos vulnerables.
—Se supone que yo tengo que ser fuerte — espetó.
—Y una mierda. Eres humana, joder — su mandíbula se tensó. Me incorporé un poco más y la observé con atención; no me miraba, no hablaba —. Creo que detrás de tu fachada de mujer invencible hay una Bella mucho más sensible de lo que aparentas —tragó el seco —. ¿Me contarás algún día lo que te pasa?
—Quizás — silencio —. Ahora, ¿me podrías hacer un favor?
—Lo que quieras —dije con total convicción.
—¿Te importaría dormir conmigo?
¿Qué os ha parecido el capítulo? ¿Edward dormirá finalmente con Bella? ¿Qué estará pasando en Forks y en los demás sitios? ¿Y el cazador?
Muchísimas gracias por todos vuestros comentarios
Marie Mars, Mcleaderangel, ALEXANDRACAST, Zhohar, Alex Karc, Gaby Rivera, Lovelove13, LauCullenBlackSwan, Angie palomo, Solecitopucheta, Miss jessygirls, Andy161616, Dsl cullen, Grace, Nyx 88, Masilobe, Huezitto cullen, Ashleyswan, Evetilight11, Lil, Elizabeth Lecter, RbBlack, Eve Runner, YessBarrios, Stewpattz, AraCullen8, Vallery Brandon, Maripo Cullen, Kisara Masen, Monikcullen009, Coco Cu, Zacacullen, EriM, Aryam Shields Masen, L, LanaB, Ninna Somerhalder, Lory24, Soledadcullen, Laura Katherine, Ettena, Bitah Hawhtorne Cullen Hale, Emmett McCartys angel, Penny Love Edward, Analiaapocaliptica 2012, Manligrez, JimeBellaCullenSalvatore, Guest, Isakristen, Orisweetcullen, Sool Pattinson, LunaS Purple, Soles, Kriss21, Karmen eb, Grace, Lilliana len, Gretchen CullenMasen, Butterfly of Violets Wings, Albaaaaaa, Bellaen3D2, Only love g, Kimjim, Guest, LizieRossemary12, Karenca Cullen Grey, Nella Cullen, Bella maru, Guest, CLorena, Carmen cullen93, Amanda Cullen Salvatore, Bennetty Cullen, Gatita Swan, MimiCullenSwan, Teresa cuencapiquer, Carol, Esmeraldamr y a todos los lectores anónimos.
Muchísimas gracias por seguir leyendo. Nos leemos en un par de semanas, un besote a todos!
