Les traigo mucho amor con la continuación...
A muchos les ha gustado de sobre manera. Más de lo que hubiese imaginado. Gracias por su apoyo a todos mis lectores.
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ADVERTENCIA
Este fic contiene escenas de sexo. Se recomienda que sea leído por personas mayores de 18 años.
EN SERIO ES PARA MAYORES DE EDAD.
Si eres menor de edad, léelo bajo tu propio riesgo.
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CRUCE AMOROSO
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Adrien Agreste
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"En todo encuentro erótico hay un personaje invisible y siempre activo: la imaginación. Dime cuál es tu fantasía y veremos qué podemos hacer para cumplirla esa tal imaginación y yo".
-Octavio Paz-
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—¡Ya me voy! —Grité y salí corriendo con un pedazo de pan en mi boca. Miré la hora antes de entrar mi celular en mi bolso.
Me había levantado tarde porque mi hermoso y reluciente despertador no quiso funcionar, y para mi desgracia no cuento con un reloj biológico, de esos que te levantan cinco minutos antes que el despertador y deseas gritar por tus minutos faltantes o saltar de júbilo por llegar a tiempo a una cita.
Logré entrar en el metro empujando a algunas personas y pisando algunos pies. No iba a permitir que me tomaran el lugar o que me dejaran fuera. Esta vez iba a ser muy egoísta. Usualmente no lo hacía, pero de verdad estaba tarde. Miré a mi alrededor en busca del reloj digital que, seguramente, tenía el vagón y ahogué un grito interno al mirar la puerta que comunicaba con el vagón siguiente. Adrien Agreste estaba ahí, recostado en la puerta dándome la espalda, pero podría reconocer esa nuca donde fuera. Esa etiqueta de "chico sexy fabricado en el cielo" sólo le pertenecía a él.
Parecía que leía algo mientras hablaba por el celular.
La vida de un modelo no tiene momentos libres al parecer.
Miré el reloj que estaba un poco más arriba y fruncí el ceño cuando el metro hizo una parada. ¿Era mi imaginación o el metro estaba de lo más lento?
Pero no me importó. Tenía un buen consuelo: Adrien estaba al lado del ¡¿Qué?! Me acerqué a la puerta como pude. Él ya no estaba ahí. Miré por la ventana y lo vi subir las escaleras. Aún hablaba por teléfono. Mi maravilloso consuelo se había ido. Creo que no debí pisar a aquella mujer rara al entrar.
..
—Tranquila, Marinette. Llegaste a tiempo. —Me recibió Alya con una sonrisa.
Debido a que corrí no tenía aire suficiente para tranquilizarme. Alya me dio agua cuando tomé asiento. Me recosté y sonreí. Creo que no tuve tan mala suerte después de todo.
—¿Adrien no ha llegado? —Pregunté después de fijar mi vista al frente en busca de él.
—Está hablando con el decano de la facultad. —Vi que buscaba algo en su celular. —Según éste artículo… —Me hizo ver su pantalla. —La compañía donde Adrien trabaja hará un Castin para elegir a la chica que estará con él en un comercial publicitario muy importante.
Alya estaba sonriendo. ¿Quién no sonreiría al ver mi rostro poético de sorpresa y pasmo? Y es que ya estaba perdida imaginándome en el comercial con Adrien a mi lado.
—¡SÍ! —Grité fuertemente mientras me ponía de pie.
—Señorita Marinette. Espero que tenga muy buenos motivos para gritar en mi clase.
La profesora acababa de entrar junto a un grupo de cuatro personas y entre ellas estaba Adrien. Me saludó y le devolví el saludo. Tragué duro cuando una mujer morena de pelo negro corto, que estaba al lado de Adrien, me miró. Ella tenía una mirada de esas que dan miedo y dicen que está muy enojada. Me sentí intimidada.
—Lo siento mucho, Profesora. —Me senté. Alya palmó mi brazo reconfortándome.
—Muy bien. —Tomó la palabra la Profesora. —Como ya estarán enterados, hoy se hará un Casting para un comercial. Sólo participarán mujeres y sólo una será seleccionada. —Hubo murmullos. —Ya se habló con el Decano sobre la suspensión de las clases por hoy, así que… ¡SILENCIO! —Dijo bien en alto y muy autoritaria debido a los murmullos y gritos por la suspensión de clases. —Les advierto que para mañana habrá doble tarea sino se callan. —Todos se callaron. —Bien. Estos caballeros trabajan con el Joven Agreste y vienen a evaluar su rendimiento. —Hubo una risa resonante con un toque de superioridad en el salón. —¿Sí, Chloé? —Le dio la palabra debido a que levantó la mano.
—Todos aquí sabemos que seré la mejor. ¿Por qué no me eligen de una vez y se ahorran el trabajo, eh? Además mi Papi-
—Su padre, Señorita Bourgeois, no tiene ninguna jurisdicción en mi campaña publicitaria. —Dijo la mujer con mirada asesina. Adrien dio un paso atrás al igual que las otras personas que entraron con él. La mujer miraba a Chloé sin pestañar. —Usted no tiene ninguna experiencia y hasta donde sé nunca ha actuado. Si de verdad quiere ganar tendrá que hacer un milagro. Pues su fama de niña de Papi no le ayudará. —Miró a cada uno en el salón. —Mi nombre es Naida Breena. Soy la encargada en jefe de Asuntos publicitarios y la directora del comercial. No busco apariencia. Lo que busco es calidad. A cada mujer se le dará un guion donde tratarán de representar las palabras en acciones faciales. Deben actuar con el joven Agreste en todo momento.
Adrien se encargó de repartir los guiones a cada chica. Lo hacía con una hermosa sonrisa y deseándoles suerte. La profesora seguía hablando de los detalles sobre el comercial y Lady Breena estaba, en lo que parecía, escribiendo observaciones sobre nosotros. Su mirada ahora era de analizadora. Pero igual daba miedo.
Al terminar de repartir los guiones se nos ordenó salir y hacer una fila frente al salón. Chloé estaba de primero y a juzgar por su rostro estaba muy enojada. Alya y yo estábamos de sexta y séptima lugar. La ventana de la puerta del salón estaba cubierta por un papel negro y las ventanas cerradas.
—¿Estás segura de que podrás con esto, Marinette? —Dijo Alya desde mi espalda. Me volteé a verla. Ella estaba muy concentrada en el guion.
—¡Claro! —Dije muy confiada.
—Marinette, es un comercial subido de tono, ¿entiendes?
—Lo sé. —Sonreí. Alya me miró queriendo saber más. Ella no podía ni imaginar lo feliz que estaba de participar en el mundo de Adrien aunque sea un poco. —Alya. Antes pensaba en no obtener un beso de Adrien de esta forma, pero eso era antes. Ahora pienso que es la oportunidad perfecta de saber y reconfirmar mis sentimientos por él. Saber qué tan lejos me puedo permitir llegar. —Lo que le dije pareció hacer el efecto de calmarla. Sé que estaba preocupada por mí, pero gracias a cierta persona puedo conocerme mejor.
—Me pregunto qué estará haciendo Chat ahora. —Pensé.
Es gracias a él que estoy tan tranquila pues, conozco mi cuerpo y aunque Chat no me ha tocado a profundidad, porque no lo dejo, ahora tengo conocimientos de mis zonas sensibles. Zonas que Adrien no conoce. Por lo tanto no podrá activarlas. Sip… estoy salvo.
…
—Muy bien Señorita Marinette. Imagino que ha leído el guion. —Asentí. Que Lady Breena fuera mi evaluadora me puso muy nerviosa. Frente a ella me sentía como gallina en el matadero. —Colóquese frente al joven Agreste y según las acciones del guion que él haga muéstreme las emociones indicadas.
Había un escenario preparado. Una mesa para dos. Una chaqueta sobre una de las sillas. Velas encendidas. La mesa estaba preparada y decorada con flores. Adrien sonriéndome e invitándome a tomar su mano con esa sonrisa tan sexy. Que bella y romántica escena.
—Tranquila. Sé que lo harás bien. —Me susurró cerca de mi oído cuando tomé su mano y me acercó a él. —Que no te asuste Naida. Ella sólo es algo estricta, pero te prometo que no está enojada ni va a matarte. —Sonrió y todo mi nerviosismo se fue al carajo.
Sonreí encantada.
Sin embargo me volteó y puso sus manos alrededor de mi cintura. Me acordé de que el comercial es un poco subido de tono, y ésta escena así empieza. Pero mi nerviosismo volvió.
—A-Adrien?
—Tranquila Princess. Te tengo.
Quedé muy sorprendida ante sus palabras susurradas en mi oído. Sé que esas palabras estaban en el guion, pero no fue hasta que Adrien las dijo que me acordé de Chatnoir. Esas palabras me las había dicho cuando le permití darme mi primer orgasmo. Estaba tan asustada de lo que experimenté que mis piernas no me sostenían y él me había tomado en sus brazos mientras me decía esas mismas palabras.
Quería hablar pero mi lengua se reusaba a moverse.
—Sigue con el guion, Marinette. —Me dijo y pensé en la emoción que debo mostrar. Pero no fue necesario pensarla pues, Adrien hizo que la mostrara al morder la Hélix de mi oreja. Me excité. Mis labios temblaron. Mi mano, automáticamente, se puso en su rostro y él se acercó más a mi espalda. Cerré los ojos y de mis labios salió un casi inaudible suspiro. Sentí que había mojado mi ropa interior y mi corazón estaba muy acelerado. No sabía cómo explicarlo pero… era como si mi cuerpo le conociera. Por primera vez estaba experimentando lo que era estar en los brazos de Adrien y parecía que ya conocía la sensación de sus brazos alrededor mío y de su cuerpo.
Agarré suavemente su cabello cuando él se movió a mi cuello y lo lamió. Mi otra mano no quería estar quieta, así que empecé a tocarme suavemente. Empecé tocando mis pechos pero Adrien me agarró la mano y me mordió el cuello ligeramente. Sentí un escalofríos recorrerme el cuerpo y un gemido salió de mis labios. Yo aún tenía los ojos cerrados debido a la excitación.
— Marinette. He llegado a un punto donde no sé si quiera detenerme.
—¿Chatnoir?
Abrí los ojos de golpe y me alejé un poco para mirarlo de frente. Esa era la voz de Chat, pero no era Chat el que estaba conmigo. Estaba un poco asustada porque pude haber imaginado su voz pero… es que las palabras eran tan similares que… ¡No podía sacar a Chat de la cabeza!
—¿Princess?
—Yo… b-bueno…
Estaba muy confundida. Por mi mente pasó la idea de que ellos podrían ser la misma persona. Ridículo, ¿Cierto? Mi corazón los quería a ambos que al no saber a cuál elegir, los estaba uniendo.
—Confía en mí, Princess. —Me tendió su mano y la acepté. Me acercó a él. Me acarició el rostro. Cerré los ojos. Sabía que me iba a besar y quería probar sus labios. Por fin, la escena que había estado esperando. Un beso de éste hombre.
—¡CORTE! —Me asusté por el grito y sentí que regresaba a la realidad, porque me había olvidado del Casting. —Estuvo perfecto. Gracias por tu participación. No pensé que actuarías tan bien. —Se dirigía a mí y por alguna razón su mirada no era de miedo ahora. —Toma. —Me pasó un pequeño sobre. —Es un regalo de participación. Inspírate. —Dijo y sonrió burlonamente hacia Adrien quien estaba murmurando palabras intangibles y fulminando a Lady Breena con la mirada.
Me pregunto por qué estaba él tan enojado.
…
La noche había llegado.
Después de cenar lo que mis padresme habían dejado y adelantar mi tarea, entré a la tina para refrescarme y aliviar mi mente de tantos pensamientos. Todo el día desde que salí de la Universidad había estado haciendo comparaciones entre Chatnoir y Adrien, y llegué a la conclusión de que es imposible que sean uno.
—Sólo estoy buscando escusas.
Balbuceé al tomar el sobre que Lady Breena me había dado.
—Ábrelo en total privacidad. —Me había dicho en secreto cuando Adrien salió un momento.
Como no podía tener más privacidad que esta, lo abrí aquí y lo que vi me dejó muy impactada. Una foto de la espalda desnuda de Adrien posando con una diminuta toalla casi cayendo de su cintura.
Mi temperatura se elevó al igual que los latidos de mi corazón. Mi mente se preguntaba por qué ella me había dado esto pero ¿A quién le importaba? Adrien estaba de lo más sexy.
Acaricié la foto. Él era hermoso. Sexy. Violable en su totalidad.
—No. —Dije firmemente y cerré los ojos. —Debes tranquilizarte. —Me dije al notar el creciente deseo por tocarme y aliviarme.
Dejé la foto en un lugar seco y tomé la ducha de mano. Me empecé a bañar. Mi jabón tenía olor a lirios y el agua estaba a una temperatura perfecta. Sin embargo, al enjuagarme y usar la ducha de mano para limpiarme en mi parte interior, noté lo sensible que estaba. Grité bajito cuando el agua tibia tocó mi clítoris. No lo aparté. Ya no podía más. Ahora que lo recordaba, había leído sobre mujeres que se masturbaban en la ducha y con el chorro de agua de la ducha. Nunca lo creí posible hasta ahora.
—¡Oh Yeah!
Dije llena de gozo. Mi cuerpo empezó a temblar. Me arrodillé con las piernas abiertas mientras el agua me acariciaba íntimamente. Me estaba masturbando con el chorro de agua y era una experiencia deliciosa. Abrí más mis piernas y el agua entró más íntimamente. Mis gemidos eran ruidosos. La suerte era que mis padres no estaban en casa.
Pensé en el Casting de hoy y en cómo Adrien se comportó. No sabía que tomaba su papel en serio o que podía llegar a ser un pervertido. Pero daba igual porque me gustaba ese hombre.
—Adrien… —Susurré cuando un espasmo corrió mi cuerpo. Gemía muy fuerte al aumentar la intensidad del chorro. La excitación me estaba consumiendo pero no me apartaba. Llevé la ducha a mis pechos sensibles mientras entraba un dedo en mi vagina. El agua hizo que fuera fácil entrar y cada vez yo me humedecía más.
Me acosté sobre mi espalda y expandí mis piernas. Imaginaba que Adrien era quien estaba sobre mí. Entrando y saliendo de mi vagina en lugar de mis dedos. Él dándome placer de tal manera que me asusta y me maravilla al mismo tiempo. Lo imaginé besando mis pechos, bajar por mi abdomen y luego lamer mi clítoris profundamente. Un sexo Oral erótico y pervertido.
Grité en medio de un Orgasmo. Entré dos dedos más y la electricidad que recorría mi cuerpo aumentó. Moví mis caderas descontroladamente y solté la ducha de mano.
Ese había sido el segundo mejor orgasmo que he tenido.
Sé que lo repetiré.
Me acabé de duchar después de calmarme. Mis piernas aún estaban débiles y mi rostro parecía feliz. Estaba satisfecha o eso creí al volver a ver la foto y sentir como mi cuerpo se tensaba otra vez. Me mordí el labio. Me volví a tocar usando mi mano, pero no era suficiente. Me puse la toalla y busqué algo que me ayudara. En mi baño no había nada que me satisfaga y la ducha no funcionará ahora. Necesitaba algo más.
Abrí la puerta del baño mientras me ajustaba la toalla a mi cuerpo. Era hora de probar con unos vegetales. Había leído que el pepino y un condón son una solución perfecta.
—En la cocina hay pepinos. —Dije con emoción.
Pero antes de bajar por las escaleras un silbido me alertó. Miré arriba, hacia mi cama, y ahí estaba Chatnoir. Con una sonrisa de esas que taladran bajo la ropa.
—¿Qué estás haciendo aquí, Chat? ¿D-Desde cuándo tú…? ¿A-Acabas de llegar?
De verdad deseaba que acabase de bajar desde la azotea. Me moriría de vergüenza si supiera lo que acababa de hacer y pensaba repetir.
—Acabo de ver un espectáculo realmente… maravilloso. —Dijo al bajar de un salto. Caminó y por instinto retrocedí.
Que la tierra me trague.
—¿U-una obra de Teatro, tal vez? —Di varios pasos atrás mientras él avanzaba.
—No.
—¿Una actuación Callejera?
—¿Es lo mejor que se te ocurre? Te daré una pista… —Choqué contra la pared y Chat bloqueó mis posibles salidas. —… Los baños nunca serán iguales para mí, My Princess.
Me susurró tranquilamente al oído. ¿Por qué tenía él que haber visto eso? ¿Por qué no cerré con seguro la puerta? ¿Cómo rayos no me di cuenta de su presencia?
Sentí su mano tocar mi cintura haciendo círculos. Debo admitir que me gustaba esa suavidad con que me tocaba. Cerré los ojos por instinto cuando tocó mi pezón. Gemí bajito.
—¿C-Chat?
—Tranquila Princess. Te ayudaré.
Tranquila Princess… Esas palabras hacían eco en mi mente. Tanto Adrien como Chat las habían dicho hoy. Me sentí intranquila al recordar que antes había pensado que ambos eran la misma persona.
Chat me abrazó y yo también lo abracé fuerte. La toalla casi se me estaba cayendo. Podía sentir la virilidad de chat chocar contra mí. La situación era muy erótica. Enredé mis piernas en su cintura mientras él se ocupaba de mi cuello. La fricción entre ambos era increíble. Pero algo llamó mi atención de manera tal que la excitación que me provocaba Chat disminuyó.
Ese perfume… Eau de Parfum. GABRIEL.
Un rico olor que emanaba de Chat como nunca antes. Conocía la marca de ese olor. Era un perfume tan caro que sólo pocos chicos podían costearlo y Adrien era una de ellos. Si me pongo analizar sin pruebas me dará miedo la posible respuesta que mi corazón quiere darme.
—Hueles rico Chat. —Dije mientras intentaba apartarme un poco. Él me miró sonriendo pero sin soltarme.
—Acababa de ducharme.
—Oh, no es el jabón. —Olí su cuello sugerentemente. —Huele muy rico.
—Mi perfume. —Se inclinó para que oliera mejor. —Es mi favorito. Siempre lo uso.
Casualidad o coincidencia… como quieran llamarlo, pero ya mi mente estaba al explotar por tanta similitud. Estaba emocionada y no por como Chat me tocaba. Adrien y Chat pueden ser… No, imposible. Tenía que intentar algo más.
Tomé su rostro y lo obligué a mirarme.
—¿Princess?
Sus ojos me miraban fijamente. Color verde esperanza. Ni tan oscuro ni tan claro. Un verde que combinada con su rubio pelo. Toqué sus labios y bajé a su barbilla alzándola. De tanto mirar a Adrien ya me sabía de memoria su rostro y sus pequeñas marcas. Como la diminuta cicatriz bajo el mentón. Misma que tiene Chat. Abrí el traje hasta su pecho y gemí. Primero: wow. Que cuerpo tenía. La foto que me mostró tenía Photoshop, pero ahora tenía al verdadero y éste tenía un lunar al lado del pezón. Mismo lunar que le vi a Adrien cuando fuimos a la playa con nuestros amigos.
—¿Princess, qué tienes? —Empecé a temblar al comprender la magnitud de esto. Chatnoir me puso en mi cama con cuidado. —Marinette. ¿Te sientes bien? —Su mirada sobre mí mostraba preocupación. No lo culpo. Mi cuerpo temblaba como gelatina. —Háblame Princess.
¿Cómo no lo noté antes? Su tono de voz al preocuparse eran idénticos. Si cerraba los ojos mientras Chat hablaba no sabría si es él o Adrien quien habla. Estaba tan claro ahora. Tan claro que me asustaba.
—¿E-Eres… —Pausé. Lo que iba a preguntar pondría un inicio o un final a lo que "tenemos". —… Adrien Agreste? —Su sorpresa era evidente. Ya no necesitaba más pruebas. Se alejó un poco de mí.
—Te cubriré con una sábana. Iré a buscarla. —Trató de alejarse pero tomé su mano para que no lo hiciera. Si no atacaba hoy no podría hacerlo otro día. Tenía que saber la verdad a como dé lugar.
—Eres Adrien, verdad Chatnoir?
Y un asentimiento hizo a mi corazón correr sin parar. La verdad rebelada por esa simple acción era más fuerte que la misma imaginación.
"No hay nada más sexy que un hombre que sabe cuándo ser vulgar y cuándo ser un caballero".
-Angye-
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►►►Continuará?
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Y ahí termina la segunda parte.
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Hasta la próxima *-*
