ADVERTENCIA:Este fic es una traducción del fic con el mismo nombre, autoría total de Duesal10 a excepción de algunas palabritas y arreglos hecho por fin positivo para una correcta traducción. Comprendo que quizás no sea la mejor, pero es mi mejor esfuerzo por traerles este fic que, a mí, me ha gustado mucho.

Duesal10:Una semana ha pasado en el cuarto blanco. El Kyuubi finalmente se ha podido comunicar con Naruto. En caso de que no lo notaran, Sakura tiene un pergamino donde sello dos meses de raciones y agua que cargo de forma obligatoria por la guerra. Así que nadie ha muerto de hambre. También, debo aclarar que no habrá parejas dentro del equipo siete en este fic. ¿Por qué? Simplemente porque no se me da bien escribir ese tipo de cosas. Además de que cambiaría la dinámica del equipo si los emparejo unos con otros. Así que por ahora, mantengámonos con las intensas escenas e intentos de grandeza.


Disclaimer: Naruto no me pertenece.

―Dialogo de los personajes―

Pensamientos de los Personajes

La Guerra de Clanes

El Ancestro

Naruto se levantó de golpe, el aliento escapando a grandes bocanadas. A su lado, Sasuke le volteó a ver con ligera sorpresa; desde que estaba de guardia lo único que hacía era ver a sus compañeros dormir. En su semana de confinamiento, no había ni la más remota cosa que ver o de la que estar alerta, sin embargo, ninguno de los tres ― el equipo más fuerte de su generación― sería tan irresponsable de morir por no hacer guardias.

― ¿Pesadillas, dobe?― preguntó Sasuke a sabiendas. Él mismo tuvo su propia ración de ellas, involucradas siempre con su participación en la muerte de su hermano mayor. Desafortunadamente, siendo el excelente médico que su amiga de cabello rosa era, Sakura Haruno no era ninguna psicóloga para ayudarle con la paz quebrada de su subconsciente.

Frunció el ceño con preocupación al notar cuan pálido Naruto se había puesto. Casi como si hubiera enfrentado al Juubi o a Madara de nuevo.

―Bien, dobe. Escúpelo.

El rubio levanto, por fin, la vista hacia él y recupero un poco de color. Se esforzó en ralentizar su respiración hasta no correr el riesgo de una hiperventilación, luego, se giró hacia la fémina durmiente y la removió para despertarla.

El Uchiha trato de intervenir ―. Naruto, déjala dormir. ¿Qué es tan importante que debes de despertarla?

Fue la mirada pérdida de su mejor amigo lo que mando un helado escalofrío que le calo los huesos al moreno. Lo que sea que Naruto sabía, era lo más importante ahora. No solo eso, pero podía decir con solo verlo que el rubio se ve… asustado. Ahora, Sasuke se sentía en un ánimo de similar terror, aunque no sabe el porqué.

Continuó remeciendo a Sakura de sus sueños hasta levantar al monstruo dormilón. Apenas capaz de evadir el puño rebosante de chakra que se dirigió a su cabeza, con un salto hacia atrás de unos buenos tres metros de distancia, vio a Sakura ponerse de pie, lanzándole una fea mirada.

― ¡Idiota! ― gruño, tallando sus adormilados ojos ― ¿Tienes idea de la hora que es?

Ambos muchachos se miraron incrédulos.

―No ―respondieron juntos.

―Oh ― comenzó ella, con media vergüenza y un sonrojo ligero en su rostro ―.Creo que lo olvide.

― ¿Cómo puede alguien olvidar estar atrapado aquí? ― demando Sasuke, señalando la infinidad blanca y aburrida que los engulle desde toda dirección existente.

Sakura se mordió la lengua. Aún esta adormilada y, como regla general, jamás tenía el mejor control de sus emociones hasta hora y media después de despertar. Antes de pronunciar su réplica ante el sarcasmo de su compañero, Naruto interrumpió la charla desde su posición de seguridad.

―Chicos, ahora realmente no es momento de pelear.

Es la seriedad de su voz que le gana una mirada preocupada de su compañera. Lo ve bien en general, apenas cansado. Sin embargo es su expresión gestual que simula como si la muerte se ciñera sobre él lo que le asusta. Su hostilidad temprana se evapora, reemplazada por un fuerte sentimiento de curiosidad y opresión. Encontró la misma mirada en Sasuke y asintió. Sentados uno junto al otro y de piernas cruzadas frente al jinchuriki.

La mirada del Uzumaki perdida sobre sus pies.

Este mundo no posee las peculiares sombras, por lo que sin ese insignificante reflejo hasta parece que caminas sobre la nada. No entiende como el sabio de los seis caminos, Rikudou Sennin en sí mismo, es capaz de crear tan complejo lugar; esta fuera de su comprensión.

Hmp.

Por nada había creado a Kurama con sus propias manos.

Es el Sabio.

Comenzó a hablar, encontrando la serenidad para mirarlos a ambos a la cara ―. Kurama acaba de despertar.

Sasuke y Sakura le toman aún mayor interés a la conversación.

―Él sabe qué lugar es este ― pauso, inseguro de cómo explicar las siguientes palabras. No puede soltarlas de la misma forma que Kurama se las dijo a él. Solo complicaría más la situación.

― ¿Y bien? ― entono Sakura.

Pensó con cuidado por un momento, para luego suspirar en derrota. No existe otra forma más que soltarlo de golpe.

―Estamos atrapados en las tierras de entrenamiento del mismísimo sabio de los seis caminos.

Sus reacciones son las esperadas. Los ojos ónix de Sasuke se abren del shock mientras mira a todos lados alrededor de ellos, tratando de comprender lo que el rubio ha confesado. Estaban atrapados en los dominios personales del dios de los shinobi. Debe de estar realmente enfadado con como sus descendientes han actuado, con como el ultimo Uchiha ha actuado.

Sakura está por lejos mucho más agitada que el descendiente del Sharingan, tratando entre los nervios de recordar algo que pueda haber causado su encierro. Es el dominio personal del sabio en persona, no existe forma de escapar más que él mismo los libere. En el silencio de sus propias ideas, las posibilidades de no salir de aquel lugar le aterran.

En especial, porque el carcelero lleva muerto más de dos mil años.

― ¿Chicos? ―preguntó alarmado el rubio.

Las cabezas de ambos giran en automático hacia él.

Lucen tan aterrados y confundidos como él. Tampoco tiene idea de cómo salir de ese lugar.

―Dobe, ¿Cómo sabe el zorro eso?

―Las bestias con cola y Kurama fueron creados por el sabio. Este puede haber sido el lugar donde él separo el chakra del Juubi y les dio forma.

Sasuke luce contrariado por la nueva información. Sabe que el sabio es lo más lejano a la maldad. ¡Fue aún más benevolente que el Tercero en vida! Pero él no tiene ni una remota oportunidad contra él, le asusta su poder, y por sobretodo… su juicio.

―Aún no has respondido a mi pregunta ― resaltó.

―Kurama reconoció esta dimensión como los campos de entrenamiento personales del sabio ― contestó sin duda Naruto.

El Uchiha palidece de forma notoria. Su mente cuestionando las razones por las cuales no desea enfrentar a su distante ancestro.


Sasuke acaba de matar a Orochimaru. La vieja serpiente que pensó poder tomar su cuerpo como propio. ¡Como si él pudiera matar a un Uchiha! Nadie puede matar a un Uchiha excepto otro Uchiha.

Pero Naruto… el idiota realmente le está colmando los nervios. Sin importar cuán lejos corriera, Naruto siempre halla la forma de encontrarlo. ¡De verdad piensa que puede salvarlo! ¿De qué? ¿De sí mismo? ¿De la pura oscuridad que expira su corazón, la mismísima fuente de su poder? Nadie le quitaría ese poder.

No Orochimaru, no Naruto… ¡Nadie!

Su único propósito vital es matar a Itachi y reclamar el sangriento honor de los Uchiha. Cualquiera que se metiera en el camino sería eliminado, en especial Naruto.


La culpa lo corroe. Fue un bastardo en ese entonces. Estuvo dispuesto a asesinar a Naruto, una de las pocas personas aparte de Itachi y Sakura que realmente se preocuparon por él. ¿Para qué? ¿Para salvarlo de un camino de odio y destrucción?

En la reunión final, Itachi le mostro la luz, pero para entonces había sido casi muy tarde. Naruto, sin embargo, no vio su error y lo recibió de vuelta, de brazos abiertos, a la aldea a la que una vez le dio la espalda.

Tan solo a unos minutos de que el Juubi atacará.

Sasuke tiene la terrible sospecha de que el Sabio no es, ni siquiera cerca, tan indulgente como Naruto.

Sakura por su parte es más optimista. El sabio tiene que estar vivo. Estamos en sus dominios, sino podemos salir sin él, significa que nos permitió entrar, no existe forma que llegáramos aquí de casualidad. Debió de estar involucrado. ¡Estoy segura!

Con cada miembro del equipo sumido en sus propios pensamientos personales, nadie capta la figura del hombre que se materializa detrás de Naruto.

Grande y musculoso, con una altura de un poco más de metro ochenta, un pelo en punta de brillante color plata que toca sus hombros. Dos remarcados mechones de pelo a cado lado de su cabeza que simulan cuernos, similares a los del de Naruto al combinar su chakra con Kurama. Son los cuernos que remarcan el poder remontado de la primera era shinobi. Una larga túnica blanca, con el Rinnegan dibujado en la espalda en forma de nueve magatamas. En su mano derecha se blande un bastón de monje, con agujero circular y nueve anillos cobrizos. Sin tener bordes filosos, su simple presencia se ve más mortal que una de las garras de Kurama, cada anillo produce un zumbido de extrañas auras y emoción.

Solemne, poderoso e inmaculado.

El Rikudou Sennin está ya aburrido de ver a los tres adolescentes pensar. Sus brillantes ojos celestes se estrechan ligeros al levantar el bastón y dejarlo caer con un sonido sordo.

Una grieta, profunda y deforme como miles de patas de araña rasga el suelo.

Una carcajada, alegre y suelta resuena por el infinito espacio al ver los resultados.

Naruto salto hacia atrás, poniéndose tanto a la defensiva del sabio y protegiendo a sus amigos. La dama de cabellos rosa ― que no tiene ni idea como pudo ser posible tal mutación en color ― apoyó a Naruto en su flanco izquierdo, chakra enfundado en su puño. El último, Sasuke, aquel que recuerda por casi consumirse en su propia oscuridad, saco su katana y la extendió hacia él, sin perder de vista la aprensiva mirada que Sasuke dio ante las grietas del suelo aparentemente impenetrable.

Suspiro para sus adentros. No podrían llegar a ningún lado sin hablar primero sobre su terror hacia su persona.

Un movimiento de su mano y las grietas se esfumaron, regresando la tierra a su estado de blanca pureza.

―Bienvenidos, Naruto-kun, Sasuke-kun, Sakura-chan ― saludo, dirigiéndose a los tres a la vez.

―Supongo que saben quién soy ― comentó, manifestando el Rinnegan sobre sus pálidos ojos azules.

Sakura y Sasuke dejaron lentamente sus posiciones de combate y miraron con asombro los ojos morados. Sakura ya lo había visto, la primera vez cuando Nagato y sus seis caminos del dolor atacaron la aldea; aun así, el mortal modelo ocular la sigue hipnotizando.

Sin haber visto el Rinnegan antes, Sasuke está por completo fascinado. Aquí, frente a sus narices, está el único dojutsu que le supera, aquel más grande que el Eterno Mangekyo Sharingan. Puede decirlo, sin tener el Sharingan activado― y no lo hace por temor a que el sabio lo vea como un reto a su persona― que el potencial bruto de esos ojos está fuera de la comprensión humana.

Naruto, no obstante, no da marcha atrás. Con los puños alzados en una tensa posición de taijutsu, sigue preparado para la batalla. Kurama le dijo que tuviera cuidado, pero se volvió a dormir antes de que pudiera siquiera preguntarle el porqué. Ahora, con el dios original de los shinobis por delante, no está dispuesto a correr riesgo alguno.

―Sabemos quién es usted, Rikudou Sennin-san ― respondió Naruto con cautela ―. Pero ¿qué quiere de nosotros?

Kurama poco dijo, pero por lo Naruto deduce, este hombre es capaz de destruir el mundo entero si lo desea, sin necesitar del Juubi si quiera. Es el hombre que creo la luna en su lecho de muerte.

El sabio simplemente… les sonrió.

Fue… inquietante.

Tener a un hombre legendario y poderoso tratándote de una manera tan familiar.

La deidad shinobi da un paso adelante y Sasuke ve nervioso su estructura muscular. Parece que Maito Gai ni siquiera podría ganarle en cuanto a taijutsu se refiere.

Rikudou se detuvo a un metro de ellos, su cabello platinado jugando a través de sus ojos en una brisa imperceptible.

―No hay necesidad de temer, niños. No somos enemigos ― aseguró, en un intento por conseguir su confianza.

Naruto, en su acostumbrada y estridente estupidez de cabeza hueca, expresó su desacuerdo.

― ¿Ah sí? En su infinita sabiduría nos mantuvo aquí por una semana. ¡Una semana! ¡UNA SEMANA SIN RAMEN! ― exclamó con furia.

Echa de menos su preciado ramen. Es un hecho.

Sakura solo sello píldoras de soldado y raciones de alimento. Nada del glorioso ramen que acostumbraba comer en la aldea día y noche. Lo que daría por un bol de Ichiraku…

La kunoichi está a punto de matar a Naruto, pero se contiene por miedo al sabio que esta frente a ellos. Sasuke, en cambio, había alcanzado el límite de su paciencia.

―Naruto ― advirtió con un gruñido. Cuando el rubio se dio vuelta hacia su persona, le dijo ―. Cállate, tu gran bocota hará que nos maten.

El sabio frunció el ceño. ¿No acaba de decirles que no son enemigos?

Tuvo una idea. Había una forma, relativamente sencilla de conseguir la confianza de los tres adolescentes sin tener que recurrir a un control mental.

Su Rinnegan se canalizó sobre los ojos azules del último jinchuriki. Con una porción pequeña de chakra, está dentro del subconsciente de Naruto.


Subconsciente de Naruto

Se acercó hasta la jaula construida para retener al Kyuubi. No había visto esta técnica desde que selló al Juubi dentro de su propio cuerpo, convirtiéndose en el primer jinchuriki de la historia. El hecho de que Naruto replico el sellado que requiere tanto poder y complejidad, por puro instinto, es nada menos que asombroso.

Pero no está aquí para admirar el sello.

Se acercó más, mirando los alrededores del alcantarillado. La mente refleja el estado mental del propietario ¿Qué tan mal fue tratado este pobre niño durante su vida? Pensó con congoja. Sacudió la cabeza en desaliento, el fundador del ninjutsu se acercó en quietud al inquilino de la jaula. Dentro está una criatura creada por su propia mano y que considera como su propio hijo, el gran zorro de nueve colas, Kurama.

Deslizándose a través de los barrotes, la leyenda ninja se arrastró hasta la figura dormida del zorro. En completo silencio, pese al sonido que debería producirse al toque de sus pasos con el agua. Hizo una pausa y frunció el ceño de nuevo, ¿no era Kurama más grande que esto? Podría jurar que era dos veces más grande la última vez que se vieron.

Es imposible para Kurama encogerse por la vejez. O para cualquiera de las bestias con cola. No envejecen, jamás lo hacen. Son enormes entidades de chakra puro, que en efecto, los hace inmortales.

Se detuvo frente a la descomunal nariz del zorro y sonrió con malicia, casi igual que Naruto antes de hacer una travesura. Tomando su bastón lo metió dentro de la nariz de Kurama y comenzó a menearlo alrededor. Solo tomo unos segundos para que el sabio recibiera los resultados esperados.

Kurama se levantó gritando fuera de su sueño ― un ruido ensordecedor. El sabio sólo sonrió maliciosamente.

― ¡Yo! ¡Kurama!

Kurama se congeló en seco. Esa... Esa era una voz que no había escuchado en más de dos mil años. ¿Podría ser verdad? ¡No, no podía ser! Bajó la mirada vacilante, y vio un hombre que respetaba por encima de todos los demás, sonriéndole alegremente a su forma monstruosa.

Su padre había regresado de entre los muertos.


NLonelyAthena: ¡Sigo viva! xD

Sí , si , se que demoro mucho en actualizar pero les dejo esta rapida traducción que quede debiendo para informar que no he dejado nada y que seguire actualizando. Solo... paciencia.

Muchas gracias por seguir esta traducción, así como apoyar el trabajo de Duesal10.

Para todos los fans de Por el bienestar del equipo, que es el fic en el que trabajo ahora. Muy pronto el capitulo :D . Si todo sale bien quizas el sabado logra escribir la mitad restante. Aunque no prometo nada. ¡Sean pacientes que saben que vale la pena! :D

¡Reviews! :D