Capitulo 2: Video Juegos

Las clases en el Curso de Reserva habían terminado, había sido un día un largo para el castaño puesto todos sus pensamientos se centraron en la joven que había conocido hace unos días. Aun no podía sacar de su cabeza las palabras que le dijo en ese momento.

No hace ninguna diferencia que tengas un talento o no.

Hablo la joven mientras seguía jugando obsesivamente con aquel video juego, sentada frente a la fuente sin apartar la vista de la consola, mostrándose concentrada en el juego.

¿Huh?

Quiero decir, ese no es el objetivo final.

Pero…

Tienes mucha más libertad que nosotros. Todo lo que tengo son los video juegos. —dijo mientras seguía jugando alzando la consola sobre su cabeza—. Pero tú puedes ir a cualquier lugar y convertirte en lo que quieras.

— Tengo una gran libertad… ¿Huh? —murmuro para sí mismo mientras alzaba su rostro hacía el cielo escarlata y caminaba hacía la salida de la escuela.

Mientras el joven seguía sumergido en sus pensamientos escucho a algunos alumnos de su curso murmurar algunas palabras desagradables de un estudiante del curso principal quien se encontraba en la entrada recargándose contra la pared mientras sostenía una consola en sus manos, jugando obsesivamente.

Pudo reconocerla con facilidad, se trataba de aquella chica que conoció en la fuente.

¿Qué era lo que estaba haciendo en el Curso de Reserva?

Le resulto sumamente extraño que ella se encontrara ahí esperando supuestamente a alguien.

Se acercó a ella hasta quedar a su lado, como era de esperarse la joven estaba muy concentrada en el video juego, ni siquiera se había percatado de su presencia. De alguna forma le preocupaba que fuera así de descuidada, podría tener un accidente sin que ella lo supiera, el solo pensarlo sintió la necesidad de protegerla. No quería que nada le sucediera, era extraño a pesar de que solo la había visto una sola vez y ya quería protegerla.

— Hola… —saludo un poco inseguro— Nanami ¿Cierto? —preguntó dudoso al verla jugar tan obsesivamente quien no parecía tener la intención de dejarlo.

Escucho los curiosos sonidos del Gala Omega, estaba seguro que era el mismo juego con el cual la había conocido.

— Si.

Respondió sin desviar su mirada de la pantalla.

— Perdón, antes no tuve la oportunidad de presentarme. Me llamo Hinata Hajime, es un gusto. —dijo algo dudoso al verla jugar sin haberse volteado desde que llego.

— Nanami Chiaki. —dijo presionando los botones de la consola a una gran velocidad.

Un silencio incomodo se apodero del ambiente, el castaño aun no sabía el motivo por el cual la joven se encontraba en la entrada de su escuela.

— ¿Q-qué…—callo por un momento al no saber cómo formular su pregunta— ¿Qué es lo que te trajo a este lugar? —preguntó intrigado por la causa de su visita.

— Vine por ti. —respondió neutral sin dejar de jugar obsesivamente.

— ¿Eh?

El castaño se quedó perplejo por un momento al escuchar la respuesta de la joven, sin darse cuenta se había sonrojado ya que era la primera vez que escuchaba a una chica decir eso de él.

Desvió su mirada mientras cubría su boca al no saber qué contestar, le resulto algo emocionante el sentir esa clase de sentimientos, era sin duda una felicidad que no podía ocultar con facilidad. Aquella chica era extraña, pero no le desagradaba era todo lo contrario, podía sentir algo que no sabía cómo explicar tal vez era algún tipo de atracción, aunque dudaba que fuera eso, él no era ese tipo de personas.

La joven dejo de teclear los botones al haber terminado la primera parte del video juego, alzo su rostro alejándose de la pantalla para dirigirse al castaño quien aún seguía sumido en sus pensamientos.

— ¿Quieres jugar, Hinata? —preguntó sin mostrar alguna emoción en ello.

El joven despertó de sus pensamientos al escuchar la pregunta de la chica y al notar que lo había llamado a secas.

— ¿Jugar? —preguntó algo confundido por su pregunta.

— Si. —asintió observándolo fijamente esperando por una respuesta.

— E-esta bien…

El rostro de la joven se ilumino al escuchar la aceptación del castaño, de esta manera pudo observar otra faceta de ella, por lo que comprendió que en verdad le gustaban los video juegos, eso podría verlo a simple vista, pero al saber que compartían un mismo pasatiempo lo invadía una clase sentimientos desconocidos. Algo que sin duda no estaba seguro del porque se sentía de esta manera cada vez que estaba alado de esta chica.

Habían pasado dos largas horas desde que empezaron el video juego de Gala Omega, durante ese transcurso de tiempo lo repitieron 3 veces, a la cuarta ya estaba cansado y solo quería tomarse un respiro, pero al ver que la joven se mostraba emocionada al estar compartiendo una de sus grandes virtudes, había olvidado por completo su cansancio. Pudo comprender el hecho por el cual se aislaba de las personas y no convivía mucho con ellos, aunque era lo mismo para él, se podía identificar con ella ya que compartían la misma soledad.

Volvió a concentrarse en el video juego, pero ya era demasiado tarde volvió a perder, la joven gano por cuarta vez y parecía estar aburrida de ello.

— Volví a perder —dijo un tanto despreocupado mientras bajaba la consola a su regazo.

La joven se alejó un poco de la consola para poder mirarlo.

— Hinata, eres increíble.

— ¿E-eh?

El joven la miro incrédulo al no comprender lo que había dicho.

— Esta es la primera vez que comparto mi juego favorito. Y repetirlo cuatro veces, nadie lo había intentado conmigo eres increíble, Hinata. —exclamo con cierto entusiasmo y emoción, sus mejillas se encontraban ligeramente ruborizadas a causa de la exaltación.

El joven aún la miraba sorprendida debido a aquella reacción por parte de ella, y aunque no la conocía mucho podía deducir que ella no solía expresarse de esa manera. Tratándose con cierta confianza era algo que no había establecido con otra persona y de alguna manera le hacía feliz compartir ese sentimiento con una chica como Nanami. El haberla conocido hizo que comprendiera un poco más los vínculos que uno podía crear con los demás.

Al tenerla a su lado pudo observar mejor los gestos de la chica, aquellas mejillas ruborizadas a causa de su emoción, la curvatura de sus labios al mostrar su felicidad, y la gentileza que desprendía al estar a su lado. Todo eso hizo que cautivara a joven, era la primera vez que se sentía de esta extraña manera.

— ¿Hinata? —ladeo su rostro curiosa al no recibir respuesta por parte del castaño.

— A-ah…sí. —asintió desviando su rostro un poco avergonzado por haberse quedado mirándola tanto tiempo.

— Hinata. ¿Te diviertes jugando conmigo? —preguntó con cierta inocencia y a su vez con tristeza.

Su pregunta lo tomo por sorpresa se giró un poco para poder verla, pudo notar que estaba un poco preocupada al no saber cómo se sentía el respecto a pasar el tiempo con ella.

— S-si. Es divertido jugar con Nanami. —asintió ligeramente sonrojado al responder y así hacerle saber que se sentía cómodo con ella.

Sin haberse percatado la joven seguía con aquel rubor en sus mejillas.

— Que bien, por un momento pensé que estabas aburrido. —soltó un poco suspiro aliviada por la respuesta del joven.

Al escucharla se dio cuenta, cuan había sido tan considerada había sido.

— Pero debería decir que tú eres más increíble, Nanami. Jugar sin cesar y sin cansarte es un talento. Es increíble…tu talento. —susurro un poco desanimado al volver al tema de los talentos.

La joven lo miro observándolo pudiendo notar aquella tristeza que lo invadía al hablar de ese tema.

— Hinata.

El castaño volteo mirándola al haberle llamado. Permaneciendo un momento en silencio.

— También me divierto jugando contigo. —sonrió con cierta dulzura.

Aquellas palabras tomaron por sorpresa al joven, provocaron que el joven se ruborizara.

Él nunca tuvo la oportunidad de establecer vínculos con alguien cercano, ya que todos lo catalogaban con alguien inútil y sin talento. Pero alado de ella no sentía de esa manera, era algo más… cálido.

La gentileza que desprendía la joven provoco sentimientos desconocidos en el castaño.

Aunque aún no comprendía del todo lo que estaba sintiendo, estaba completamente seguro que no quería apartarse de su lado.

— Sigamos jugando. —propuso ella con mucho ánimo.

— Si. —asintió en respuesta, sonriendo al sentirse de buen humor después de haber hablado con ella.

Ambos volvieron a retomar el video juego con bastante animo.

Después de esa tarde, los dos pudieron sentir que su relación se había vuelto más estrecha, más cercanos uno del otro. No requerían de muchas palabras para explicar lo que sucedía entre ellos, puesto que ya conocían la respuesta a ese extraño sentimiento.

Continuara...


Hola~ he aquí con otro pequeño capitulo, espero que lo hayan disfrutado porque el siguiente capitulo sera el final de este corto fanfic.
No se preocupen tengo algunos proyectos en la mira para esta pareja~ así que estén atentos.

¡Gracias por leer y hasta el próximo capitulo!