The same
Shershiya Runa
8/10
Ya habían pasado seis días desde el primer entrenamiento, y como de Erik se esperaba los chicos estaban exhaustos. Charles lo podía ver y escuchar claramente, los cinco se quejaban de sus cuerpos adoloridos, de sus tensos músculos y de los golpes que se ganaban al no seguir las estrategias establecidas. Al principio eso preocupaba al Profesor, después solo se sentó a observar como ellos peleaban entre ellos y consigo mismos, tal vez fueran amigos pero aun no eran un equipo de batalla; y eso se lo hizo ver Erik la segunda noche del exhaustivo entrenamiento.
-No siguen ordenes, creen que pueden hacerlo todos solos y simplemente se van a seguir lastimando si no maduran- le había dicho, entre molesto y resignado. De cierta forma Erik los entendía, aunque no los aceptaba.
-Son solo chicos-le había dicho en respuesta Charles. En primer lugar venia a reclamarle a él por las condiciones en las que terminaban, pero después se dio cuenta que eran ellos mismos los que terminaban así por su propia mano- Debes tenerles paciencia.
Sin sorprender a nadie eso era algo de lo que Erik Lensherr carecía completamente.
Charles se rio un poco cuando percibió los reclamos dolorosos en su mente de los cuatro frente a él. Estaba en plena clase con los mayores, entre ellos Kurt, Ororo, Jean y Scott quienes estaban mas dispersos que en sus entrenamientos, pero se los permitiría solo por ese día ya que Raven le había comentado que la noche anterior se habían ganado una muy fuerte reprimenda de parte suya y de Erik.
Al parecer salirse del plan, ocasionando que Scott disparara hacia donde no debía, provocando que el ataque de Ororo se desviara y apuntara directamente contra la cabina de controles, y que esta no resistiera el impacto desprendiéndose el cristal y casi aplastando a un inconsciente Kurt-de lo cual todos se habían declarado inocentes bajo ridículas justificaciones- siendo salvado por casi nada por Peter; eso había mermado la poca paciencia de Erik y había iniciado la explosiva ira de Raven. El regaño fue inmenso, las reprimendas estaban todavía por verse.
Charles no hacia nada para justificarlos, simplemente no mostro la preocupación y enojo que tenia acerca de lo poco responsables que estaban siendo… ni pensar que ellos habían sido los que derrotaron a Apocalipsis.
La clase se dio por finalizada solo en unos cinco minutos más. Charles dejo los deberes a entregar y le pidió a Kurt que le diera los correspondientes a Peter que una vez mas se había saltado las clases.
Esa había sido la ultima clase del día, por lo que toda la tarde los chicos estaban libres gracias a las reparaciones que debían ser hechas en la sala de entrenamiento. A demás de que era viernes en la noche y la mayoría de sus estudiantes mas grandes salían a divertirse y los mas jóvenes eran bastante tranquilos. Todo pintaba como para una relajante noche como pocas había tenido.
…
Había tenido ganas de pegarle una placa de metal al cuerpo y llevárselo pegado a él todo el tiempo. La energía que desprendía el velocista era simplemente desesperante e inagotable.
No era que él sea el punto focal de dicha energía, pero le resultaba desesperante a Erik verlo revolotear día, tarde y noche-algunas noches- alrededor de los demás-mas jóvenes que él- retándolos a juegos de video juegos o a alguna clase de reto.
Peter Maximoff era la persona mas activa y desesperante que había conocido, y compadecía a sus padres por ello. Su Nina nunca había sido así, ella había sido alegre y animada pero no llegaba al punto de que querías apartarla de tu lado porque te habías cansado de oírla parlotear una y otra vez. Nina solo se sentaba en el jardín a jugar y hablar con los animales, sus amigos.
Erik se vio sorprendido comparando a esas dos personas que estaban lejos de parecerse. Peter solo era un chico más al que debía entrenar, Nina había sido su pequeña niña, a la cual extrañaba demasiado y creyó que el quedarse en la mansión con ellos y con Charles podía difuminar un poco ese sentimiento de dolor y añoranza. Mala idea, pésimos resultados. Cada día se sentía más vacío al ver cuan distante estaba Charles de él y que tanto quería haber llegado a ver a Nina a la edad de la mayoría de los chicos ahí.
Había días en los que sentía que quería irse, y otros en los…
Una ráfaga de viento le distrajo de sus pensamientos. Buscando al que sabia lo había provocado encontró frente a él a Peter comiéndose un gran paquete de pastelillos rellenos de una crema rosa y sospechosa. Frunció el seño, no esperaba verlo ahí.
-Tienes clases- no le pregunto, solo le afirmo. El chico solo se encogió de hombros.
-Kurt me pasara los apuntes después- no dijo nada más, ni siquiera se movió de su lugar.
-¿Qué haces aquí?- Peter volvió a encogerse de hombros quitándole importancia al asunto.
-Espero que algo bueno pase.
-Ya somos dos.
Erik regreso su mirada al libro que estaba leyendo desde hace horas pero que sus pensamientos no dejaban que le prestara atención.
Peter se quedo cayado jugando con sus piernas y comiendo en silencio. No era incomodo el silencio, se sentía bastante agradable.
-A veces me pregunto si mis padres se sentirían orgullosos de mi- dijo Peter distraídamente viendo hacia el frente, las palabras salieron distorsionadas gracias al bocado de pastelillo que había dado.
Erik en cualquier otro momento le hubiera ignorado, pero algo había pasado dentro de él los últimos años que le obligo a contestar.
-¿Por qué no vas y se los preguntas?- el alemán no despego los ojos del libro, en cambio Peter le volteo a ver. Paso el bocado de pastel antes de hablar.
-Lo hice, bueno, no exactamente…pero se que mi madre se sintió orgullosa aunque asustada de lo que paso hace unos meses. Más después de ver mi pierna rota…después ella simplemente dijo que estaba bien y que si eso era lo que quería… ahora solo me manda lo que había en el sótano y unas galletas que ella hace… pienso que eso es como decirte que se siente orgullosa…
Las palabras habían salido rápido de sus labios, Erik había tenido un poco de problema de seguirle el ritmo- le dio risa el pensar que hasta hablar lo hacia a máxima velocidad- pero había comprendido la mayoría de lo que había querido decir.
-¿Y tu padre que piensa?
-No lo conozco.
Erik se maldijo. Efectivamente, por ese tipo de cosas es que no entablaba cualquier clase de relación con alguna persona. No le gustaba el sentimentalismo.
-Bueno… sí lo conozco pero él no me conoce, al menos no sabe que soy su hijo.
-¿Has pensado en decírselo?- y seguía, maldita curiosidad y maldita boca que no se callaba.
-Varias veces, pero no se si eso le gustaría- Peter se puso a jugar con sus dedos, dejando de lado los últimos pasteles en la bolsa. Ese era un gesto anormal en el siempre alegre chico- Siempre pienso que estoy fuera de tiempo.
Su cara le pareció lamentable. Se veía triste. Una parte de él quiso inclinarse sobre el muchacho y darle un abrazo como el que le daba a Nina cuando le veía decaída. Peter se veía como alguien que necesitaba ser consolado, pero Erik no era la persona adecuado para hacer eso.
-Aunque creo que perder nuestro momento es peor aun que no encontrarlo- el chico volteo a verlo un poco mas animado, regalándole una extraña sonrisa que le hizo tener un escalofrió- ¿Podrías entregarle esto al Profesor? Es la tarea de la semana pasada.
Le tendió un fajo de hojas que por puro instinto agarro y observo, cuando estuvo a punto de reclamarle la irresponsabilidad por no entregar las tareas y decirle que no era su mensajero el chico ya se había ido.
Bien pudo dejar las hojas en la mesa de la sala donde se encontraba, pero en lugar de eso se puso de pie con dirección al despacho de Charles esperando encontrarlo solo.
Erik no sabia que Peter solo se había escondido, sonriendo cuando su inconsciente le llevo hasta el lugar que él mismo estaba evitando.
Podía ver que su padre no era muy inteligente con respecto a los sentimientos, pero de eso no había ningún problema ahora que él estaba ahí.
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Esta vez solo habrá mi sincera disculpa, y no haré promesas.
Espero les guste, y que alguien quiera decirme si lo hizo o no.
Gracias por leer, lo siento mucho por la tardanza.
Saludos.
