The same
Shershiya Runa
9/10
Dolor, intenso y sofocante, le hace temblar las piernas. Le duele la cabeza, le duele el cuerpo y no se detiene, solo aumenta. Siente que se va a partir en dos cuando por fin su rostro queda contra el suelo, aplastado ente un peso desconocido, sea lo que sea que esta sucediéndole le ha dejado completamente vulnerable. Intenta ponerse de pie, aun puede ponerse de pie, pero cae en el intento una y otra vez. No sabe lo que le ocasiona eso, solo ve negro, sin profundidad ni espacio, solo negro. Entonces escucha disparos, gritos y ahora el dolor se enfoca solo en su columna, su cadera y sus piernas dejan de funcionar, ya no siente nada de la cadera para abajo, y aunque eso ya es común no deja de provocarle lagrimas en los ojos.
El dolor sigue, ahora esta en su cabeza, duele y mucho, pero por primera vez alcanza a ver algo: fuego, a su alrededor, pero no le quema, solo esta ahí, existiendo, hasta que forma una figura frente a sus ojos: un ave, con las alas extendidas y la cabeza en alto. No sabe lo que significa, ni siquiera tiene tiempo de pensarlo cuando vuelve a sentir que su cabeza es una vez mas oprimida. Duele, y quiere que pare pero no lo hace. Mueve sus brazos, intentando quitarse esa nueva sensación de que algo le cubría, algo suave y caliente.
Cuando despierta esta en su cama de la mansión, las mantas le cubren y le sofocan al mismo tiempo. Esta sudando, respirando con dificultad y siente como si todo el peso del mundo hubiera caído sobre su cuerpo, se remueve y se da cuenta que ha despertado, sus piernas no sirven y las manos que recorren su cabeza no sienten su cabello castaño. Solo sus ojos enfocan unas gemas azules eléctrico frente a él, esa mirada tenia preocupación, medio y hasta cierto punto el mismo dolor que segundos antes estaba experimentando.
-Calma tu mente.
Escucha la voz clara en su mente y entre tanta confusión consigue reírse un poco por lo ridículo que se escuchaba viniendo de la persona que rara vez seguía ese consejo.
Pero aun así le hizo caso.
Dejo que los brazos de Erik le recostaran nuevamente en la cama, se sentía caliente y húmeda debajo de él, pero dejo de serlo tanto cuando las cobijas fueron retiradas dejando que sintiera el aire fresco que se colaba por la ventana abierta. Miro hacia el techo, respirando con normalidad, cuando sintió que el cuerpo junto a él se ponía de pie y pretendía alejarse.
-Debo hablarle a Hank- Charles tomo su mano, impidiéndole que se fuera. El alemán le volteo a ver sin decir nada, aun con la preocupación en sus ojos.
-Estoy bien, no le hables a nadie- Erik dudo, pero aun así regreso a su lugar junto a la cama en esa amplia y cómoda silla que si mal no recordaba estaba al otro lado de la habitación. No dijo nada pero sintió muy cálido su pecho- Mejor dime que fue lo que paso.
-¿Te refieres a después de que te desmayaste?- Charles asintió y Erik le vio con enojo- Todos se volvieron locos, no se si imaginaban una ataque o algo así pero no se callaron hasta que Hank les dijo que solo estabas agotado. Después de eso regresaron a sus habitaciones.
-Debió ser una molestia para ti-Charles se rió con cansancio y Erik solo encorvo sus labios hacia arriba.
-Solo necesitan un poco de mano dura- el ver que se colaba la cara de Peter en su mente hizo sonreír un poco más al telépata. Sin saberlo Erik ya lo había dejado entrar en su vida.
Permanecieron en silencio unos minutos. Charles relajado y Erik solo observándolo.
-¿Por qué no dijiste nada?- ninguno de los dos cambio sus posiciones. Charles ni siquiera lo estaba volteando a ver, pareciendo que le interesaba lo mínimo que Erik estuviera al borde del colapso desde que él y Hank lo habían llevado a la habitación, y mucho menos interesarle la discusión que tuvo con el mas joven al no dejarle quedarse con Charles.
Ahora él lucia tan tranquilo que le desesperaba- Pudimos ayudarte.
-¿Quién? ¿tu?- sus ojos azules le vieron fijamente cuando volteo solo un poco su cabeza hacia él- Hasta donde se tu poder es el de controlar el metal, no entenderías nada de lo que pasa en mi cabeza.
-¡Lo haría si me dijeras!- le grito. Charles solo negó al mismo tiempo que volvía su mirada al techo, pretendiendo ignorarlo una vez más. Pero a diferencia de los demás días anteriores Erik no pensaba permitírselo- He tenido los mismo sueños, he sentido el mismo dolor…y jamás desaparece.
-No es lo mismo.
-Lo es.
-¿Y?, de que sirve que me ofrezcas tu ayuda ahora si en cualquier momento piensas irte- Erik quiso replicar pero los ojos azules no le dejaron- Yo se que lo piensas… nunca te has quedado, ¿Por qué ha de ser diferente en esta ocasión?
Sintiendo una valentía que le había faltado cada día desde aquella vez en Cuba, Erik se inclino sobre Charles y deposito un suave beso en sus labios. Solo fue el contacto, no paso a mayores porque sabia que Charles no le correspondería y eso le destrozaría por dentro.
-No lo se…no se porque esta vez habría de ser diferente, solo se que lo es. Siento como que he perdido mucho tiempo.
No salieron palabras de los labios de Charles, lo único que hizo fue acariciar su mejilla, sentir su cabello por entre sus dedos y mirarlo con añoranza del propio, al final dejo que Erik sujetara su mano con fuerza, sin que en ningún momento dejaran de verse a los ojos.
-Nunca lo vas a recuperar.
-Lo se.
Jalo la mano de Erik junto con la suya dándole a entender que quería que se acercara. Charles no había probado otra vez esos labios desde una noche antes del accidente que le dejara paralitico. Esa habitación había presenciado su ultima noche juntos, antes del odio y del dolor, cuando aun había admiración en sus miradas que estaban ciegas por lo que era la novedad del amor. Ahora los muebles observan una vez mas el intercambio mas básico de amor entre dos personas, después de tantas bajas y altas, después de quitarse las vendas en los ojos y verse como en verdad son y darse cuenta que el amor que alguna vez estuvo, el que nació a base de wiskey, ajedrez y conversaciones en el estudio, era, con toda seguridad, el amor mas fuerte y real que alguna vez existiría.
Tal vez Erik se iría al día siguiente como acostumbraba, y tal vez Charles pusiera como prioridad su escuela y los estudiantes antes que al alemán, porque así eran, así son y así seguirán siendo, pero eso no significaba que lo que se volvían a declarar es anoche era meno que todo lo demás.
-Lo siento- le susurro Erik una vez que separaron sus labios- Perdóname por todo.
-Ya lo hice…es hora de que lo hagas tu también.
Erik siempre se iba, porque no tenia razones para quedarse, pero esta vez tenia una muy fuerte, y siempre la había tenido, y esa razón tenia nombre y apellido.
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Sinceramente no recordaba de que iba este capitulo, ya habia comentado que todo estaba escrito desde antes de publicarlo.
Espero que les guste tanto como a mi volverlo a leer. Sin mas palabras, gracias por leer. Disculpen la demora.
Saludos.
