Disclaimer: De lo aquí presentado únicamente la historia es mía, los personajes son propiedad de Stephenie Meyer, yo solo los pido prestados y les doy un pequeño giro OoC.
"La perfección no se trata solo de control. También se trata de dejarlo de lado." – El Cisne Negro.
Capitulo 4: Acto heroico de Iratus.
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"¿Qué quieres decir con 'imposible de encontrar señor'?, ¿Intenta ser gracioso Renndon?. Porqué temo decirle que mi sentido del humor acaba de irse por el vater".
Carlisle Cullen se encontraba totalmente fuera de si, llevaba dos días enteros esperando a que su hija Alice se dignara a aparecer y también esperando porqué Rouler Renndon, su agente especial le trajera información sobre ella, pero desde ese día hasta ahora, lo único que él le había reportado era que Alice fue vista por ultima vez en una fiesta hacia ya cuatro noches atrás y ahora aparecía diciendo:
– Lo siento mucho señor, pero su hija es imposible de encontrar.
Esto tenía a Carlisle al borde de un ataque de nervios, porqué encima de todo el celular de Alice llevaba apagado ya varios días.
No llamaba, no se presentaba y no era localizada ni por un agente especial. ¿Dónde rayos se había metido esa chiquilla?.
"Lo siento señor, pero...".
"No diga nada Renndon, – interrumpió Carlisle furioso. – solo quiero que se largué de aquí, que busqué a mi hija y que no se atreva a aparecer ante mi hasta tener respuestas satisfactorias. – golpeó su escritorio con furia. – ¿Ha quedado claro?.
Carlisle pudo notar como el agente Renndon ahora parecía estar nervioso y desesperado, inclusive había retrocedido un par de pasos.
"Como el agua señor". Afirmó Renndon con la voz firme pero una postura bastante aterrada.
"Ya se puede ir".
En cuanto la puerta se cerró tras de Renndon, el senador Cullen se tumbó sobre su silla, tomó el retrato familiar y delineó la figura de Alice con el dedo índice mientras pensaba:
– ¿Qué diablos pude haber hecho mal?. Es cierto que no he atendido a Alice como debería, pero tampoco es para que ella se comporte de esta manera. Con lo inteligente y perspicaz que es; por lo menos pensé que su postura seria mas madura, no la de una ridícula niña caprichuda.
En realidad Carlisle no estaba muy equivocado en sus pensamientos, Alice era en verdad una chica inteligente, sabía por lo menos tres idiomas aparte de haber llevado dos años de lectura y traducción de latín, tocaba diversos instrumentos musicales como: el piano, el violín e inclusive el arpa (cosa a la cual ella se empeño en aprender), Sabía también bailar ballet y practicaba el dibujo artístico.
En pocas palabras Alice era una chica que durante el siglo XVIII se habría calificado como: agraciada, culta y perfecta. Pero no era si no las actitudes de Alice y sus desesperados intentos de llamar la atención y acabar con su aburrimiento lo que lanzaba por la borda todo lo anterior. Después de todo ¿Quién en su sano juicio podría clasificas como 'agraciada, culta y perfecta' a una chica que gusta de llevar el cabello morado (o cualquier color fantasía) y vivir al ojo de los paparazzis por sus continuos ataques de aburrimiento?.
Definitivamente a ella algo le hacia falta, pero ni Carlisle ni ella tenían la menor idea de que era. Y eso en especifico era lo que mas frustraba al pobre senador.
Se quito los lentes y se froto los ojos cansado, llevaba las ultimas dos noches durmiendo a medias, no podía dejar de preocuparse por Alice, en especial porqué no podía hacer nada mas que esperar a noticias suyas, ni siquiera podía salir a buscarla por los alrededores como lo hacia cuando ella era niña.
Recargó su cabeza entre sus manos, lo ultimo en lo que ahora quería pensar era en que quizá Alice había sido secuestrada, o que había tenido un terrible accidente, pero la verdad eso era lo único en lo que podía pensar.
Con cada pestañeo una imagen distinta aparecía ante él, primero fue Alice en una cámara obscura amarrada de manos y de pies, con los ojos vendados y con una cinta gris en sus labios. Después fue Alice atrapada en un hospital de mala muerte, en medio de un coma y con horribles heridas en todo su cuerpo. Y así el nivel de gravedad iba aumentando, por lo que desesperado se puso en pie de un salto, justo en el momento en que Emmett entraba a su despacho.
"¿Entonces es verdad?". Acusó enfurecido su hijo, tenia los ojos desorbitados de furia y estampo contra su escritorio un periódico con la mayoría de las hojas desordenadas y dobladas en posiciones extrañas.
"No se a que te refieres Emmett, pero quiero que sepas...".
"No sabes a que me refiero". Vociferó Emmett y tomó una vez mas el periódico.
Comenzó a hojearlo con tal violencia que estas casi se desbarataban entre sus manazas de jugador profesional.
"Alice Colour, la noticia del momento. Hemos recibido información importante sobre la chica favorita de todos los paparazzis, esta vez no con un ataque de locura en una cafetería, o una noche en prisión por conducir en estado de ebriedad o cualquier cosa a las cuales estamos acostumbrados a asociar con Alice.
No, esta vez el tema es su desaparición, pues según sabemos desde la noche del sábado pasado, ni ella ni su flamante Audi han aparecido por su casa o se han comunicado con alguien cercano a ella.
¿Sera acaso que el que su casi-cuñada Rosalie Hale, haya tomado la atención de los paparazzis por semanas, la pusieran celosa?. Esa podría ser una explicación de como al igual que la señorita Hale, Alice Colour ha desaparecido cual si la tierra se la hubiese tragado... (Para leer el articulo completo ir a la pagina 32).". Emmett lanzó el periódico una vez mas al escritorio, y Carlisle que había estado escuchando aquello con furia y odio puro, estos sentimientos se esfumaron al ver el rostro vulnerable de Emmett.
"¿Cómo diablos paso esto?. – chilló Emmett, era obvio que intentaba mantenerse firme ante su padre, pero el dolor se reflejaba perfectamente en sus ojos caramelo y en su voz. – Primero Rose, ahora Alice. ¡¿Qué madres le he hecho al mundo?".
Golpeó con fuerza el escritorio de su padre, importándole un reverendo pepino que la madera hubiera adoptado la figura de sus nudillos.
"Emmett, esto no es... – intentó hablar Carlisle, pero ante sus ojos volvió a pasar ese desfile de imágenes que incluían a Alice siendo presa de algo horrible. – ella esta bien Emmett, seguramente solo esta... bueno, no lo sé yo... – En realidad él no tenía nada que decir, por mas que le diera vueltas no encontraba el motivo por el cual Alice estuviera haciendo eso.
¿Quería decir eso que ella en verdad se encontraba mal?.
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"Iratus, eso duele... ¡Mucho!". Chilló Alice mientras brincaba de un lado a otro sosteniendo su mano derecha con la izquierda.
"Te dije que no lo hicieras, ahora no vengas a llorar conmigo". Señaló Jasper, quien le había dicho hasta el cansancio que no intentara poner gasolina al carro o de lo contrario iba machucarse los dedos con la manguera y además se mancharía la ropa de gasolina.
Y allí estaba el resultado, tal como él lo había predicho, Alice estaba lastimada, manchada y aparte de todo gritaba.
"No es mi culpa que no me hayas explicado bien". Se defendió Alice, alzando el rostro a manera de indignación. Eso era lo ultimo que le faltaba, que el incompetente Iratus la responsabilizara a ella de haberse lesionado.
Había que ser idiota para hacer tal cosa, ella hizo exactamente lo que el le indicó y aun así se lastimo; y ahora que lo pensaba... el olor de la gasolina era horrible, mejor se alejaba de ella.
"Iré al baño, pero me llevaré las llaves del auto".
Alice tomó las llaves que habían estado pegadas al seguro de la gasolina del auto y se alejó a grandes zancadas, maldiciendo por lo bajo y pateando todo lo que se encontraba a su paso.
– Es todo culpa de Iratus – Pensó con furia una vez que entro al baño y descubrió la enorme mancha de gasolina en sus caros pantalones atubados.
En el fondo ella sabía que él le había advertido no una vez, si no muchas veces que no podría hacerlo, pero responsabilizarse de sus actos o culpar de todo a Iratus, era naturalmente mas fácil y menos problemático culparlo a el.
Lo había hecho así toda su vida, ante cada tropiezo o caída que ella tenía, siempre era mas fácil culpar a otros aun cuando ni siquiera lograba engañarse a si misma.
"Esta maldita mancha no se quita". Gruño enfadada y lanzando otro trozo de papel por el retrete.
Llevaba ya un largo rato haciendo lo mismo, cortaba un gran trozo de papel sanitario y lo refregaba contra la tela, pero por mas que intentaba la mancha estaba igual.
Una capa de sudor perlaba ahora su frente, pero ni eso o la horrible sensación claustrofóbica la podían hacer declinar a su lucha por eliminar esa mancha gigantesca, porqué además de todo, a la bendita mancha se le ocurrió que quizá seria muy gracioso plantarse en la parte interna de su muslo derecho, dando de lejos la impresión de que Alice había tenido un accidente al ir al baño.
"Esto es una mierda. – Gritó enfurecida, ya que a estas alturas el fuerte olor de la gasolina se había esparcido en su totalidad por el, ya de por si, mugriento y pestilente baño. – Esto vas a pagármelo muy caro Iratus". Se prometió en voz alta al tiempo que con una patada a la puerta abría el cubículo en el que había estado metida.
En cuanto se encontró fuera de ese pequeño y caluroso baño, el aire fresco le golpeó en el rostro, a pesar de que aun estaba en la habitación que contenía los baños y lavabos, este era aun mejor que ese pequeño infierno que se le llamaba cubículo de baño.
"¿Te encuentras bien?". Le preguntó una amable viejecita a la cual Alice se limitó a fulminar con la mirada mientras caminaba a los lavabos para esta vez intentar eliminar la mancha con algo de agua.
No llego ni a abrir el grifo oxidado de agua, cuando Iratus irrumpió en el baño de chicas como si se tratase de un huracán.
"¡Alice!". Chillaba con los ojos desorbitados, acercándose cada vez mas a Alice con un periódico en sus manos, hasta que llegó a ella y la tomo por los hombros. "¡Alice, no puedo creerlo, tienes que...!".
"Desgraciado, canalla, pecoro, libidinoso, hijo de Satán".
La viejecita como podía golpeaba a Jasper con su bolso directamente en la cabeza, y con cada golpe decía una palabra distinta.
"Oiga señora, ¿Qué chingados le pasa?... – preguntó él y se giró justo en el momento el que la anciana tomaba vuelo con su bolso y atinaba directamente a la nariz de Iratus. – ¡Auch!".
Alice fue testigo de como el se tambaleaba ante semejante golpe, incluso pudo ver como sus ojos se ensanchaban de dolor y supo que debía hacer algo ya que la viejecita continuaba golpeándolo.
"Oiga, – ella se interpuso entre Jasper y la anciana. – no haga eso, él no me estaba haciendo nada". Explicó.
"Oh, lo siento tanto hija, pero llegó así de repente y enojado. No tenia idea de que era tu esposo". Los colores fueron y vinieron del rostro de Alice, quien había alcanzado la mano de Iratus que cubría su cara.
"Si, tiene razón. – explicó con las mejillas rojas cual señal de Stop!. – No lo es".
Jaló a Iratus de la mano y lo llevo casi a rastras de regreso al auto. Sin importarle en lo mas mínimo que la anciana se quedase perpleja y que Iratus expresara su inconformidad varias veces, llamando a la anciana 'Vieja loca y paranoica'.
"Ya deja de chillar, solo te ha golpeado la nariz, no es para tanto ¿o si?". Preguntó Alice, que no daba crédito a lo patético que había resultado ser Jasper. ¿Tanto por una simple golpe en la nariz?. No es como si lo hubieran apuñalado o disparado. ¿No se supone que el es el chico malo?. Cada vez Alice desconfiaba mas de la resistencia e inteligencia de su 'secuestrador'.
"Bueno, lo es si nunca antes haz recibido un golpe en la cara". replicó él al tiempo que cerraba la puerta del auto con furia.
Alice estuvo a punto de soltar una carcajada, pero se contuvo al ver el rostro enfurecido de Iratus, no es como si eso la atemorizaba. ¡Que va!, solo lo hacia mas cómico. No, en realidad el hecho por el cual no se reía es porqué aun continuaba molesta por la mancha de gasolina en su pantalón.
"No me mires así Cullen, a lo que me refiero es que nunca nadie había conseguido golpearme en el rostro. Digamos que mis reflejos son bastante buenos, – alardeó y Alice rodó los ojos. – y no le cae nada bien a mi ego que en dos días una niñata de pelo morado y una anciana loca consiguieran golpearme el rostro ¡como si nada!".
"A claro, así es como se le dice ahora a ser extremadamente incompetente en cuanto a los ataques de chicas". Se apresuró a replicar Alice, como siempre con tono burlesco y con sus ojos brillando de excitación. Por ahora se había olvidado del incidente de la gasolina.
"Llamalo como quieras, – escupió Jasper de malos modos. – después de todo me da igual".
Y dicho eso Jasper fijó su vista en la carretera, hasta en el mas mínimo detalle de esta, todo con tal de no mirar a la ridículamente baja y pelimorada chica sentada a su lado.
Pero ni siquiera el hecho de que Jasper no la mirara directamente, había conseguido que ella no se metiera con él, por el contrarió ella había encontrado miles de apodos con que llamarlo, entre los que encabezaban la lista estaban: libidinoso ataca ancianas, hijo de satán vencido por una chica y pateado por una chica.
Quizá los apodos no eran los mas ingeniosos del mundo, pero a Alice le habían servido como distracción mientras recorrían largos bancos de carretera en las que lo único que había por ver si se asomaba por la ventana eran sembradios, pastizales o montañas.
De esa manera, el sol cayó y con él se fue el buen humor de Alice, las tripas le gruñían de hambre y la diversión que iratus y la anciana le habían proporcionado, ahora le parecía mas bien aburrida.
"De todas maneras, ¿Qué ibas a decirme cuando entraste al baño de chicas?, – preguntó ella. – antes claro de ser brutalmente atacado por la abuela de Yakie-chan". finalizó la oración con agudo sarcasmo, pero mas por molestarlo que por su propia diversión.
"Solo olvidalo, es algo sin importancia". Respondió él sin despegar la vista de el frente y ligeramente nervioso, pero por suerte Alice no se percato de ello.
"Oh, bueno". Fue la respuesta de ella.
Pero lo cierto es que si era algo importante, de hecho era lo que había tenido a Jasper distraído durante la mayor parte del camino, tanto que ni siquiera le habían importado los miles de apodos que Alice le había dado.
El motivo por el cual el había corrido al baño de chicas, era un periódico que ahora se encontraba en un bote de basura de la misma gasolinera donde lo había comprado. En ese periódico se mostraba una gran fotografía de Alice, con el pelo rojo sangre y una expresión exceptica en el rostro. Y el articulo que lo acompañaba, trataba sobre la misteriosa desaparición de la misma, como sus padres acaban de darse cuenta de que ella no estaba en casa desde hacia días e incluso se le comparaba con su desaparecida casi-cuñada Rosalie Hale. Y era eso principalmente lo que a Jasper le había hecho perder el valor de mostrárselo a Alice. No se podía arriesgar con ese asunto, pero por otro lado. ¿Qué clase de padres descubren que su hija ha desaparecido cuatro días después?. Ahora comprendía porqué ella trataba con todas sus fuerzas ganar su atención, aun por medio de locuras imperdonables, como por ejemplo: seguir a un completo desconocido, que no solo se ha robado su auto; si no que además se niega a decirle su nombre.
En verdad Alice estaba desesperada por un poco de atención. Jasper se arriesgó a mirarla por el rabillo del ojo y la descubrió mirando aburridamente por la ventana, parecía estar muy concentrada en algo, ya que además tenia el ceño ligeramente fruncido y su mano derecha estaba hecha puño. En el fondo Alice Colour Cullen, solo buscaba llamar la atención, sin importar el precio que tuviera que pagar por ello.
"Oye ¿te encuentras bien?". Preguntó en tono amable Jasper.
"¿Quieres dejar de hacer eso?. – preguntó a manera de respuesta y Jasper se arrepintió de haber hablado. – ¿No se dan cuenta de que es molesto?. Primero esa anciana, ahora tu. ¿Acaso tengo un letrero en la frente que dice 'Pregunté por como me encuentro'?". Escupió con enojo Alice, pero aun cuando Jasper no tenia idea de que diablos hablaba, supo que ella se encontraba muy molesta, mas consigo misma que con alguien mas.
"Si bueno, olvidaba que no debo preocuparme por ti". Espetó él en un tonó que intentaba ser despreocupado.
"Así es". Afirmó ella y los ojos de Jasper flamearon con coraje. ¿Acaso era idiota además de todo esa niña?. Busca llamar la atención y cuando lo hace se escapa por la tangente. Solo dios y ella pueden entender ese complejo cerebro.
"Bien". Finalizó él.
"Bien". Coincidió ella, y por unos momentos el silencio incomodó y pesado se apodero del ambiente.
"Tengo hambre". Rompió finalmente el silencio Alice.
"¿Ahora vuelves a hablar?" preguntó Jasper en tono de burla.
"Es porqué tengo hambre, pero creeme que de ser mi decisión no te diría ni media palabra".
Jasper suspiró. Sinceramente comenzaba a cansarse de esa situación, era tan predecible pero a la vez era toda una telaraña de reacciones por parte de Alice.
"Si es tan molesta mi presencia y el viajar conmigo te molesta. ¿Por qué lo haces?". Cuestionó Jasper cansado de la situación.
"¿Ahora eres pepe grillo?. Mira solo conduce a un jodido mini-super, deja que compre un montón de frituras y te aseguro me mantendrás ocupada por al menos unas horas". Propuso Alice.
Era sin duda arriesgado, Jasper lo sabía, su cuerpo entero de hecho se lo decía, pero pensar que Alice se mantendría calmada por unas horas, era sin duda un premio que valía el esfuerzo.
"Muy bien, pero sera solo un momento". Coincidió y se desvío de la carretera estatal para tomar un camino mas bien rural.
"Pero te advierto, que si tardas una eternidad como lo hiciste esta mañana. – advirtió. – me iré y no me importa sí...".
"Lo que digas Iratus, – dijo dándole el avión. – mira detente en el súper de esa gasolinera". Señaló la gasolinera que se encontraba un poco lejos de ellos. Y donde ciertamente había un mini-super que anunciaba '24 horas'.
Jasper bufó con indignación, pero no tuvo mas remedió que detenerse en el mini-super.
"No tardaré mucho". Aseguró ella y bajó del auto notablemente emocionada, casi corrió hacia el mini-super.
"Ridícula". Murmuró el rubio mientras agitaba la cabeza de un lado a otro.
Pero tampoco podía negar que era divertido verla actuar así. Parecía una niña pequeña de cinco años a la que le dan diez minutos en una juguetería para comprar todo lo que pueda.
En realidad para Jasper era un riesgo que ella estuviera sola allá adentro, ella solía ser muy engañosa. ¿Qué le aseguraba que en esos momentos no estaba delatándolo con los encargados del lugar?.
Levanto la cabeza, ligeramente preocupado, era demasiado riesgo debía admitirlo, así que rápidamente se giró para buscar en el asiento de atrás sus binoculares. Podía sentir la ansiedad recorriéndole el cuerpo y al estar agachado como estaba podía escuchar claramente los latidos de su corazón.
Continuó buscando, y removiendo su bolsa en busca de los malditos binoculares, pero por mas que los buscaba estos no aparecían. Ahora mas que ansioso estaba desesperado.
Una vez mas se volteó a ver a Alice en el mini-super y por un segundo pensó en arrancar el auto y huir a toda velocidad, puesto que ante sus ojos estaba ella hablando con un hombre que llevaba traje y lentes negros.
¿Quién mierda lleva lentes obscuros en la noche?.
El corazón de Jasper latía muy rápido, pero igual de rápido su cerebro trabajaba, estaba ya por largarse de allí cuando la mirada suplicante de Alice se giró hacia él, sus ojos grises se fijaron en los suyos, aun cuando el sabía que no podía verlo debido al cristal polarizado del auto, parecía que ella sabia exactamente donde se encontraba él. Y Jasper se congeló, nunca antes algo de esta naturaleza lo había conseguido, pero así estaban las cosas, su corazón había sido conmovido por ese par de dagas plateadas y no tenia idea de porqué.
Entonces lo supo, Alice no estaba delatándolo, ella estaba en problemas. En serios problemas.
Bajó del auto y con cerro con un fuerte portazo antes de correr al interior del mini-super, para rescatar a Alice de las garras de ese idiota trajeado.
"Alice". Gritó en cuanto entró, y tanto el hombre que sostenía la muñeca de Alice, la encargada de la tienda que miraba boquiabierta la escena y por supuesto Alice se giraron a ver a Jasper.
"¡Iratus!". Chilló Alice e intentó soltarse de el brazo que la aprisionaba. Más sus movimientos fueron en vano, era demasiado débil en comparación de él tipo que la sostenía.
"Tu, – Dijo Jasper en tono autoritario. – sueltala ahora mismo".
El hombre lo miraba con escepticismo, y sin embargo no relajó su postura ni tampoco soltó a Alice. En su lugar dio unos pasos hacia adelante y dijo:
"No sé quien eres tú, pero tengo ordenes del Senador Cullen para llevarme a Alice y por lo tanto...".
"A mi me importa una mierda, por mi te pudo enviar Barak Obama; pero si no sueltas a Alice ahora mismo, te juro que te arrepentirás". – Soltó Jasper totalmente furioso por la manera en que ese idiota estaba tratando a Alice y por supuesto por ser un completo estúpido con síntomas de falso héroe.
Conocía a la perfección el riesgo que corría al exponerse de esa manera, no solo la operación entera estaban en juego, si no que también su propio pellejo y aun así se mantenía firme en su amenaza.
"Dejate de juegos hombre, mejor apartate de mi camino, si no quieres ser el principal sospechoso a la desaparición de la señorita Cullen". Levantó el brazo de Alice ante esto ultimo y Jasper solo sintió hervir la sangre en sus venas.
"Bien". Afirmó con los dientes fuertemente apretados antes de apartarse del camino entre el hombre y la puerta.
Alice se sintió traicionada, estaba claro en sus ojos. Le había pedido ayuda a Jasper para huir y el la había dejado en los brazos del lobo. Pero lo que Alice no sabía era el plan que Jasper ya había maquinado en su cabeza.
"Eso es lo mejor que pudiste haber hecho, – declaró el hombre mientras iniciaba su camino hacia el exterior, tirando de Alice por el brazo. – de esta manera nada te relacionara con ella".
"Claro". Respondió Jasper en un tono frío que hizo que a Alice se le erizaran los vellos de la nuca de miedo. ¿Ese era Iratus?. En realidad no lo parecía.
La puerta del mini-super se abrió, dejando sonar la campanilla y antes de que esta volviera a cerrarse, justo cuando el hombre de negro iba a atravezarla, Jasper golpeó con fuerza la cabeza del hombre contra la puerta de cristal.
"¡Iratus!". Gritó Alice asustada y mirando con los ojos desorbitados a Jasper, quien tenía totalmente la mirada de un psicopata.
La encargada también gritó, y no solo eso. Además corrió a refugiarse al interior de el baño. Por otro lado el hombre de negro ahora estaba tirado en el suelo, con un hilo de sangre proveniente de la frente, para ser exactos en el sitio que su cabeza se había impactado con fuerza contra el vidrio.
"¿Ir...Ira...tus?. – Preguntó con la voz rota Alice, pues su expresión psicópata aun no se iba. Tenia los ojos abiertos de mas, el labio ligeramente fruncido hacia arriba y las aletas de la nariz se hinchaban y descinchaban con su errática respiración, inclusive un mechón de su cabello rubio estaba pegado en su frente. – Tra...tranquilizate, si. ya...ya pasó".
"No, aun no". Declaró Jasper, y sin detenerse a dar explicación fue a través de una puerta que rezaba: 'Solo personal autorizado'.
Alice por su lado se quedo allí, de pie junto al hombre inconsciente a su lado. Por un momento ella había pensado que Jasper la abandonaría a su suerte con ese estúpido guardia de su padre. Se sintió usada y traicionada por él, porqué aun cuando no llevaban mucho tiempo juntos y que él estaba con ella por meras amenazas de ella, el que la dejara como si nada ante una adversidad la había hecho sentirse furiosa. ¿Qué clase de hombre era Iratus para hacer algo así?. Más cuando la puerta de cristal se impactó con la cara del guardia Alice se sintió estúpida por haber desconfiado de las habilidades de Iratus, después de todo era un maldito maestro del robo y el engaño ¿no?.
"Esta listo, ahora larguemonos de aquí". Apuró él en cuanto salió de ese cuarto prohibido al que había entrado.
Alice no contestó nada, se limitó a asentir con la cabeza y salir tras Jasper simplemente saltando el cuerpo inconsciente de hombre, asegurándose de darle una fuerte patada en las bolas a su paso; de esa manera cuando el imbécil abriera los ojos además de todo tendría un severo dolor de bolas.
"¿Te encuentras bi...?". Jasper se interrumpió a media pregunta y se limitó a entrar al auto sin decir nada mas.
Una sonrisa se plantó en el rostro de Alice, estaba segura que Iratus iba a preguntarle si se encontraba bien, pero al recordar lo que le había contestado la ultima vez se había abstenido a hacerlo.
"Estoy bien Jasper, muchas gracias". Contestó ella a la pregunta inconclusa de Jasper, dejándolo perplejo y por unos segundos boquiabierto.
"Ah... esto... si, – se aclaró la garganta y arrancó el auto. – que bueno que estés bien. Pero... si ese era uno de los hombres de tu padre. ¿no era mejor que te marcharas con él?".
Se arriesgó una vez mas a mirarla a través de sus pestañas y pudo ver como componía una sonrisa burlesca.
"¿Dije que te acompañaría no?. – replicó como si fuera la cosa mas obvia del mundo y Jasper se limitó a asentir con la cabeza. – Además si me llevaban de regresó lo mas seguro es que me obligarían a hablar y no es que yo fuera a delatarte; pero es mejor no arriesgarse".
"¿Debo entender que lo hacías por mi bien?". Preguntó alzando la ceja y mirando a Alice directamente a la cara.
"Aun cuando lo dudes Iratus". Declaró la pelimorada quien en cuanto dijo eso escondió su rostro tras un largo mechón de cabello morado.
Jasper no pudo evitar soltar una risa despreocupada. Si antes pensaba que Alice estaba aferrada a ir con él por un simple capricho suyo y aunque quizá ante los ojos de muchos Alice era una chiquilla loca que encontraba divertido romper todo tipo de reglas u otros pensarían que solo buscaba desprestigiar a su padre. Pero él ahora entendía que el verdadero motivo (a parte de llamar la atención de sus padres), era que en realidad lo que hacia era romper toda clase de estereotipos idiotas entre la gente rica. Ella no quería ser la chica perfecta que se casa con el chico perfecto solo por conveniencia de sus familias. No, ella buscaba ser distinta, totalmente distinta y quería que sus padres vieran lo que ella conseguía por méritos propios.
Si que era fácil saber más de Alice, no entendía como es que su familia no la conocía, si tan solo prestando atención un poco a sus acciones uno se entera de muchas cosas. Ni siquiera su informante, que se había instalado en casa de los Cullen, le había dicho que ella era así de independiente.
Volteó a ver a Alice al pensar en su informante y un nudo se le formo en la garganta al recordar el articulo que había leído esa mañana en el periódico. ¿Sera que algún día se atrevería a confesar su secreto?.
Lo mejor era que no, regresó su vista al frente. ¿Qué caso tenía decírselo?. Al fin y al cabo ellos no tenían ninguna clase de relación, en cuanto esto acabara ambos tomarían sus propios caminos.
Mujeres! her Regresado!.
waa... creanme, en serio creanme que me dolió en el alma dejarlas por dos semanas, pero no tuve alternativa. es que tuve que viajar a Guadalajara por unos asuntos de la universidad a la que voy a entrar, aparte mi papá vino desde nogales y ademas de todo el dolor de mis manos persiste, asi que voy despacito escribiendo, pero les prometo que este sabado que viene tendran puntualmente el capitulo (I promised).
En fin, ¿Qué tal el capitulo eh?. ¿Cuál sera ese secreto que Jasper esconde?. ¿Qué tiene que ver con el articulo del periodico que Emmett le leyó a Carlisle?.
Se aceptan teorias!..
Bueno, me voy, estoy leyendo unas historias de Harry Potter que en verdad me tienen cautivada hehehe y tambien estoy leyendo el manga de Ouran High school host club, hahaha es divertidisimo, se los recomiendo de corazón hehehe.
Mil besos frios!.
- AliCe Ahtziry Whitlock Darcy!.
