Disclaimer: De lo aquí presentado únicamente la historia es mía, los personajes son propiedad de Stephenie Meyer, yo solo los pido prestados y les doy un pequeño giro OoC.


¿Se puede saber, en nombre de los calzones bombachos de Merlín, qué te ha pasado?

Ronald Weasley.
Harry Potter y las Reliquias de la Muerte. Capitulo 12. La magia es poder


Capitulo 5: Un día muy largo.

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"¡Y cómo Rayos iba yo a saber!".

El grito de Jasper era de frustración, coraje y odio. Todo esto consigo mismo; Con una patada cerró la puerta del copiloto de el flamante Audi y corriendo con todas sus fuerzas, rodeó el auto para subirse al asiento del conductor.

Todo este asunto se le estaba yendo de las manos, cosa que nunca le había pasado, definitivamente estaba probando últimamente todo lo que hacía unos meses, mientras planeaba el robo, ni siquiera se habría imaginado. Pero justo ahora su suerte no podría ser peor.

Su plan había fallado, su polizonte lo había vencido, una anciana y una niña lo habían golpeado en la cara y ahora se sentía como perro enjaulado, sin nada que pudiera hacer, solo con Alice en el asiento del copiloto; con los ojos cerrados, la respiración errática y probablemente tan débil que ni siquiera puede sostener su propia cabeza.

"Voy a salvarte Alice, no me importa si muero en el intento. Tú no vas a morir". Le prometió Jasper, aun como una oveja acorralada por un feroz lobo.

Sin embargo Alice hizo su mejor esfuerzo y sonrío, sonrisa que bastó para que Jasper se decidiera y pisando a fondo el acelerador, saliera del estacionamiento, como si el mismo diablo lo persiguiera.

Buscaba con desesperación a su alrededor, pero no había ningún hospital o algún medico particular, vaya, tan así que ni siquiera podía localizar una maldita farmacia. Pero que hermoso lugar es Whichita, Kansas, pensó sarcástico, muy ciudad del aire, pero ninguna puta farmacia.

¡Jodida bolsa de Alice!, ¡jodido guardia de su padre!, ¡jodida enfermedad rara!, ¡jodido Jasper!, ¡idiota!. Lo único que ahora le quedaba, en medio de su desesperación era maldecir, contra todo y contra todos, inclusive contra él mismo.

Y todo había comenzado esa misma mañana, con unos inocentes y nada peligrosos sandwiches de atún.

Desde ahora Jasper odiaba el atún.

Había ido a comprar unas latas de atún y otras cuantas de verduras, luego había comprado pan de caja e incluso mayonesa.

Al salir de la habitación doble que había rentado, para él y para Alice, ella estaba completamente dormida; así que para nada se preocupó, simplemente tomo sus cosas y se marchó a comprar las cosas que necesitaría para preparar sandwiches de atún.

De esta manera se evitaría el ataqué diario de Alice y su: '¡Quiero Comer!'. ¿Qué clase de chica hace eso en cuanto se levanta?, ¿no se supone que las chicas sienten culpas de comer y hasta de beber agua?; pero bueno, para que se asustaba, si sabía de sobra que ella era rara en extremo, totalmente lo opuesto a lo que una chica normal suele ser.

Terminó de hacer las compras y regresó al hotel con pasos rápidos, pero con la mente navegando muy lejos de allí, pensando todavía en lo rara que era Alice, en las cosas que esos últimos días había podido descubrir de su personalidad y sobre todo pensando en ese obscuro secreto que él mantenía guardado en el fondo de si mismo bajo unos cuantos candados y losas metálicas y que aun así lo hacía sentirse vulnerable, bastaba con que los grandes y curiosos ojos de Alice se asomaran por los suyos para ponerlo a titiritar como solo lo haría estar en Alaska en pleno invierno. Sus barreras, candados y losas se venían abajo y tenía que huir de su mirada a como diera lugar.

Y eso precisamente lo tenía así de ansioso, ¿Cómo se supone que va a recorrer el país a lado de Alice, si ni siquiera puede mirarla a los ojos, sin sentir ganas de correr?. Sólo le quedaba hablar y actuar con frialdad, incluso obedecer las locas y paranoicas peticiones de Alice, tal como lo haría un bien entrenado cachorro, pero decidió no pensar mucho en ello.

Entró al lobby del hotel bastante contrariado, y se disponía ya a llamar el ascensor, cuando una cabellera morada y revuelta llamó su atención al pasar corriendo por su lado izquierdo, en dirección al cuarto de aseo.

Jasper no estaba del todo seguro, había sido quizá solo un juego de su mente, después de todo el pensar mucho en esa cabellera morada ahora lo hacia tener alucinaciones; Que seguía ahora, ¿Esquizofrenia quizá?.

La sola idea de que no podría escapar del agudo sarcasmo de Alice ni en su propia cabeza, hizo que se estremeciera. Definitivamente esto era demasiado, tal vez simplemente se tratara de otra chica con... ¿Cabello morado?. Pasó saliva ruidosamente, decidió a olvidarse del asunto, así que con el corazón en la garganta y la mano temblorosa llamó el ascensor.

La puerta aun no se abría de todo cuando de la nada alguien lo empujó con fuerza hacia adelante, obligándolo a entrar al ascensor y casi darse de bruces contra el alfombrado y sucio piso de este.

"¡Que mierda se supone que...!".

"Shh... callate Iratus". La voz de Alice le mando el alma a los pies. Sonaba preocupada, mas que preocupada ansiosa, nerviosa y desesperada. ¿Qué diablos había hecho esa chiquilla loca ahora?.

Porqué... no era esquizofrenia ¿verdad?. Se arriesgó a echar un vistazo y casi suspiro al ver que ella realmente estaba allí, no era una alucinación, era real y... realmente había hecho algo malo. Jodida suerte.

"Alice, te exijo que me digas ahora mismo ¿Qué diab...?".

"Callate". Volvió a decir Alice, esta vez cubriendo la boca de Jasper con sus manos.

"No seas ridícula, – se quejó él y alejó la diminuta mano de Alice de su boca. – no hay nadie que nos escuché aquí". Razonó y Alice relajó su postura.

"Tienes razón Iratus. – Replicó ella con un suspiro que solo logró confundir mas al pobre Jasper. – Pero no te acostumbres, por lo general tus respuestas son estúpidas". Atacó ella alzando ambas cejas, de forma que se hacía la listilla y no terminaba de aceptar que, por esta vez, Jasper en verdad tenía razón.

"¿Cómo es que volví a ser Iratus?". Soltó Jasper sin pensar, y casi al mismo tiempo sintió ganas de abrir la escotilla de salida de emergencias, trepar hasta salir del cuarto y dejar que el ascensor lo aplastara al continuar ascendiendo.

"¿De qué hablas?". Preguntó Alice confundida.

"De nada, – Contestó él rubio con la vista fija en sus zapatos, tal como si estos fueran lo mas increíble del mundo. – Solo olvidalo ¿quieres?".

Alice alzó la ceja dudando y observó a Jasper de pies a cabeza, pero decidió que en definitiva no era algo en lo que pensar ahora. Tenia cosas mas importantes en las que perder el tiempo.

Por otro lado Jasper si que lo había pensado, habían pasado casi tres días desde la vez que se ese hombre de negro había intentado llevarse a Alice; mismo día que ella lo había llamado 'Jasper', no Iratus, no Idiota, no ¿'Baka*'?, en fin; ninguno de sus ridículos apodos, esa vez ella lo había llamado Jasper. ¿Por qué?, ¿Cómo diablos lo supo?, ¿Desde cuando lo sabía?, ¿Por qué lo había dicho solo entonces?. Esas eran las preguntas que Jasper se hacia desde el momento en que Alice dijo: "Estoy bien Jasper, muchas gracias".

Y si lo pensaba un poco mas, estaba totalmente seguro que su cabeza no lo resistiría y terminaría por explotar, así que si ya había sacado el tema a colación...

"Pensándolo bien... si importa". Afirmó tras mucho pensarlo y con la determinación de un soldado enviado a la guerra por su general.

"¿Ahora de qué hablas?". Preguntó Alice, quien miraba con nerviosismo la plumilla que indicaba en que piso se encontraban y a cual se dirigían.

"Esto... – Y así, la determinación de acero de Jasper se fue como el agua del vater. – De... ¿qué es... lo qué esta... pasando?. Si, claro. – afirmó titubeante. – de eso hablo.

Alice despegó la vista de el indicador y miró escéptica a Jasper, quien no podía mantenerse quieto, menos ahora con la mirada calificativa de ella fija en él.

Tragó saliva e intentó con todo su autocontrol, mantenerse firme en su palabra; pero era difícil, mas aun si Alice lo observaba de arriba a abajo una y otra vez sin parar.

"Están aquí". Exclamó ella finalmente y por supuesto Jasper no le entendió; en su mente tenía ya una batalla que liberar entre: ¿Por qué mierda hago esto? Y ¿Pero cómo diablos lo supo?.

"¿Sigues en la tierra Jasper?, ¿o definitivamente tu cerebro colapso?. – atacó ella como siempre en ese tono de burla bastante hiriente, más no fue ese el motivo por el cual Jasper la miraba boquiabierto. – ¿Debo guardar un minuto de silencio en su nombre?".

"Tú...". la señaló acusadoramente.

"Yo". Imitó Alice en alguna especie de parodia de Tarzan.

"Como... Ellos...".

"¿Vas a seguir nombrando los pronombres personales?. – interrumpió la chica con absolutamente nada de paciencia. – En tal caso deja que te ayude, así terminaras con esta mierda. – tomo aire profundamente y luego recito: – Yo, tú, el, nosotros, ustedes y ellos. ¿Bien?".

Cuando Alice terminó de hablar se giró hacia Jasper, pero este seguía como en shock, no se movía, no respondía, hasta parecía no estar respirando.

Más en su interior Jasper, estaba al borde de un ataque de nervios, como un volcán a punto de hacer erupción.

"Eres imposible Alice Cullen". Escupió con desden justo cuando el elevador abría sus puertas.

Él salió pisando fuerte, totalmente furioso e ignorando por completo los chillidos que Alice pegaba se dirigió a su habitación.

Lo único que él quería era comer sus malditos sanwiches de atún, descansar un rato y continuar ese estresante viaje con cierta pelimorada que lo había puesto furioso. Más sus deseos se vieron frustrados, cuando Alice lo jaló del brazo y corrió en dirección opuesta a la que se encontraba la habitación.

"¿Ahora a donde...?".

"Shh...". Acalló una vez mas ella, provocando a Jasper un instantáneo deja vu.

"Entra aquí". Ordenó y empujó a Jasper dentro de un pequeño y asfixiante cuarto de aseo, para después entrar ella y cerrar la puerta tras de si.

De esa manera el día tranquilo de Jasper acababa de irse a la basura, ahora se encontraba atrapado en un cuarto de 2 x 2, que además estaba atestado de escobas, trapeadores, cubetas y productos de limpieza, dando como resultado que él y Alice estuvieran apretujados unos contra otro. Él estaba de pie, ligeramente encorvado, un palo de escoba le presionaba la espalda al final de las costillas, mientras que los pelos de un hediondo trapeador colgaba amenazante sobre su cabeza y sus ingredientes para sandwiches de atún estaban tirados y olvidados en el suelo. Por su lado Alice estaba de pie con el cuerpo completamente pegado a la puerta de madera, pero su espalda, en especial su cuello, se encontraban muy cerca de Jasper, tanto que incluso podía sentir la respiración de este a la altura de su oído y eso no era nada bueno, puesto que le estaba poniendo la carne de gallina.

"Menos mal que no soy claustrofóbico". Se quejó Jasper en un tono que intentaba ser cómico, pero que mas bien sonaba resignado, y Alice que mas que molesta se encontraba nerviosa por la cercanía de Iratus se limitó a responder en tono hiriente.

"Si, creo que sería bastante patético a tu edad temerle a Santa Claus, ¿no crees?".

Y esa fue la gota que derramo el vaso.

"¿Santa Claus?". Preguntó el rubio completamente molesto, pero sin embargo cuidando que su tono de voz no fuera muy alto, lo ultimo que necesitaba es que alguien los encontrara en esa posición tan comprometedora. Si eso pasaba, lo mas seguro es que al día siguiente estarían en la portada de un sin fin de periódicos y revistas de chismes.

Ya podía imaginar los encabezados:

'El nuevo ligue de Alice Colour y ella fueron atrapados en un cuarto de aseo de un hotel de mala muerte.'

Solo pensarlo le ponía la carne de gallina; bueno, era eso o el hecho de que Alice estaba demasiado cerca de él y no dejaba de moverse. Pero que más da, no es como si a él le importara eso.

Estaba aun molesto, así que tomó a Alice de las manos y la obligó a girarse, fue totalmente una hazaña, por supuesto, tomando en cuenta el inexistente espacio entre ellos y claro la oposición de ella. Así que como pudo se encargó de que quedaran frente a frente, tenía mucho que decirle y no iba a tolerar que ella lo ignorara dándole la espalda. Y si ella pensaba que al estar de frente con escasos diez centímetros de distancia de Jasper sería suficiente para ponerlo nervioso y de esa manera evitar que le preguntara cosas, estaba muy equivocada.

"Dejemonos de cosas y dime de una vez por todas ¿qué rayos te pasa hoy?". Exigió al tiempo que golpeaba la puerta con la mano, justo a lado de donde estaba el cuello de Alice y se quedaba allí esperando una respuesta, de esta manera Alice tendría que responder y por una vez no iba a salirse por la tangente.

"¿Realmente quieres discutir esto aquí Jasper?".

Y allí estaba de nuevo, ella llamándolo por su nombre, ¿Cómo mierda sabía su nombre?.

Esto basto para acabar con su determinación, a pesar de que él sospechaba que había sido su plan desde el principio no pudo evitar que el torrencial de preguntaras arrasara una vez mas con su mente, tal y como lo venían haciendo los últimos días.

"Wow, te has puesto verde". Observó Alice, causando que el color de Jasper una vez mas cambiara, esta vez a un ligero color carmesí.

"¿Cómo lo sabes?". Exigió él, gracias a dios sin titubear.

"¿Saber?, ¿Saber qué?". Respondió ella fingiendo inocencia.

"No te hagas la lista conmigo Cullen, sabes muy bien que". Contraatacó Jasper y clavó su mirada de hierro en los ojos de Alice que lo miraban divertidos y por solo una vez él no se sintió vulnerable, esta vez se sintió fuerte.

"Esta bien, – se rindió ella y como pudo alzó las palmas de las manos a manera de rendición. – lo vi en tu cartera hace un par de días, mientras dormías y roncabas como un león, pero jamas imagine que fuera tu nombre real".

¿Eso era todo?. A Jasper le dio un tic. Y pensar que paso días y días, rompiéndose la cabeza, arrancándose el cabello, exprimiendose el cerebro, todo en busca de una respuesta lógica a sus preguntas, cuando la respuesta era incluso mas obvia y lógica que las preguntas mismas.

Sin duda todo este asunto era una patada en las bolas para su ego, mas que para su ego lo era para todo su ser, tanto física, moral, psicológica y de cualquier tipo, a Jasper acababa de verle la cara de idiota Alice Cullen. Bien, oficialmente Jasper acababa de sepultar el poco orgullo que le quedaba.

"Oye Iratus, ¿estas bien?". Preguntó Alice luego de que el cerebro de Jasper finalmente hiciera erupción, dejando como evidencia física una respiración errática, la misma mirada de locos que había puesto en el súper mercado y un ligero sudor en su frente.

"No...". Soltó él sin dejar de respirar con dificultad.

"Oye, dijiste que no eras claustrofóbico". Dijo ella intentando ser graciosa. En el peor de los momentos por supuesto.

"Si, efectivamente – habló Jasper y sin poder evitarlo cerró los ojos. – no le temo a Santa Claus, pero a partir de hoy me declaro Alicefóbico". Espetó en un tono bastante ofendido y agresivo.

"¿Alicefóbico?, – Repitió ella conteniendo la risa. – juro por dios que si ahora mismo no temiera asomar la nariz y ser atrapada por la gente de mi padre, proclamaría esto como si se tratara de el onceavo mandamiento o algo por el estilo".

"Por mi puedes pregonarlo hasta en Roma, me importa un carajo". Replicó Jasper notablemente desinteresado.

"No, en realidad no me apetece, – contestó ella, quien al ver que Jasper no se molestaba había hecho que todo perdiera su gracia. – pero sabes ya viene siendo hora de que pienses como saldremos de aquí, no te ofendas pero estamos a menos de diez centímetros de distancia y sinceramente si tengo que pasar mas tiempo contigo así, terminaré por volverme loca y hasta claustrofóbica, y Jasper-iratusfóbica".

"¿Qué piense un plan? – se escandalizó él. – Fuiste tu quien como una posesa me arrastro hasta aquí, ¿por qué se supone que yo debo pensar un plan?". Señaló ofendido, ya que quizá había perdido su ego y su orgullo, pero no dejaría que ella lo pisoteara aun mas.

"Bueno, eso porqué yo lo hice para salvar nuestros pellejos, – se señaló a si misma y después a Jasper con el dedo. – y también porqué en el fondo se que eres listo, que no eres de los que avanzan sin antes asegurarse de tener un plan".

Esta vez Jasper se quedó boquiabierto. ¿había escuchado bien?. Alice había dicho algo bueno de él, ahora no sabia bien que hacer, si abrir la puerta y huir despavorido o sumirse en su propia victoria con arrogancia.

"Al menos te haz dado cuenta". Habló alzando la ceja, había decidido que disfrutaría su momento de gloria al máximo.

"Tampoco es para que pienses en coronarte rey o algo parecido, – replicó ella con altanería – solo estoy admitiendo algo obvio".

"Si, eso lo sé, pero ¿qué me asegura que no lo haces solo porqué quieres que te saqué de aquí?".

Se acercó mas a ella para ponerla nerviosa y por supuesto lo consiguió, ahora no eran diez centímetros los que tenían de separados, eran escasos cinco y la mirada de ella estaba vuelta loca, no encontraba donde mirar, sobretodo porqué Jasper se encargaba de buscar su mirada con la suya y además soltaba risitas estúpidas.

"Deja de hacer estupideces Iratus, ¿No te das cuenta de la situación en la que estamos?".

"Lo cierto es que no". Alegó él con un tono despreocupado.

"Vaya, realmente tu cerebro ya colapso, – se quejó Alice alzando la barbilla lo mas que pudo para así alejarse aunque sea unos milimetros de Jasper, pero debido a la diferencia de estaturas, este movimiento no había hecho mas que acercarla mas al rostro despreocupado y burlesco de Jasper. – ¿ahora resulta que ni siquiera te importa si la gente de mi padre nos encuentra?".

"No". Contestó con el mismo tono despreocupado que antes, pero esta vez el aliento fresco de Jasper golpeó de lleno el rostro de Alice, quien comenzó a hiperventilar.

"Sin embargo, – continuó hablando Jasper. – tú si deberías estar preocupada". Soltó una risita que igualmente golpeó a Alice e hizo que le temblasen las piernas.

"A...Ah ¿s...si?". Contestó ella titubeante y notoriamente nerviosa.

"Claro que si, – replicó Jasper, quien con valentia se atrevió a bajar las manos hasta la cintura de Alice y aferrarse a ella para después pegarse por completo a su cuerpo. – ahora mismo tienes dos opciones, una salir allá afuera y enfrentarte a la gente de tu padre. O dos... – sonrió de manera diabólica y Alice solo tembló mas. – quedarte aquí, encerrada conmigo y... bueno, tú sabes". Se encogió de hombros y acercó su rostro a la parte interna de la quijada de ella para depositar un beso allí.

"Ja...Jasper, ¿Qué mierda...?".

"Shh... ¿Qué te he dicho de esa boca sucia?". interrumpió él levantando su rostro para aproximarse peligrosamente a los labios de Alice.

Ella podía sentir los violentos latidos de su corazón en su garganta y en sus oídos, y aun así se las arreglo para seguir escuchando la voz de Jasper. Pasó saliva ruidosamente y cerró los ojos.

Los labios de Jasper estaban tan cerca de los suyos que casi podía sentirlos, y su fresco aliento estaba dejando un extraño cosquilleo en los labios de ella.

No había nada que pudiera hacer ahora, él iba a besarla y hacerle sabe dios que allí mismo, en ese pestilente y nada higiénico cuarto de aseo, solo rogaba porqué Jasper no tuviera gustos sadomasoquistas, o se encontrarían en un problema fuerte.

Casi inconscientemente ella llevó sus manos al cuello de él y dejo que sus dedos se perdieran entre su rubio cabello, luego relajó su postura e intentó calmar su respiración. Sólo le quedaba esperar, pronto todo eso terminaría. Además no es como si realmente fuera una tortura que un hombre como Jasper fuera a tomarla o ¿si?.

"Por dios, deberías ver tu cara, – Soltó Jasper con burla. – ¿Realmente te me estas entregando Alice?". Preguntó incrédulo y se soltó a reír estridentemente.

Alice abrió los ojos y furiosa empujó a Jasper contra los trapeadores y escobas, los cuales se cayeron armando un gran escandaló, pero ni eso pudo lograr que Jasper dejara de reirse. Jamas en su vida ella había sido humillada de esa manera, y eso mas que nada la tenía furiosa.

"Vete al diablo Jasper, eres un maldito idiota". Escupió antes de salir del cuarto de aseo y cerrar con un portazo. La ultima imagen que tuvo del pestilente y ahora desecho lugar, fue a Jasper tirado en el suelo, con una mano sosteniéndose el estomago y con la otra golpeando el suelo mientras unas carcajadas en verdad escandalosas salían de lo mas profundo de su garganta.

¡Jodete Jasper!. Pensó ella con furia e importándole un carajo si la descubrían o no regresó a su habitación y casi en un segundo recogió todas sus cosas para marcharse de allí antes incluso de que Jasper se diera cuenta.

Tomó su caja de pastillas, esa que siempre llevaba consigo y que no tenia que dejar de tomar ni en el peor de los casos y con las manos temblando de furia saco una y se la llevó a la boca para después pasársela con un poco de agua embotellada que había comprado el día anterior.

Aun no podía creer como se había dejado engañar por Jasper, era un jodido idiota.

"Oh, estas aquí". Dijo Jasper cuando entró a la habitación, enseguida ella se sonrojó de humillación, e importándole un cuerno todo salió de la habitación con solo su bolso de mano.

"Vamos Alice, solo fue una broma, una venganza de todas las cosas que tú siempre me haces". Intentó explicarse él, pero lo único que obtuvo fue que ella casi le estrellara la puerta en la nariz.

"Joder, esa chica tiene serios problemas mentales". Se dijo a si mismo.

Se encontraba totalmente feliz ahora, por una vez había sido el quien había ganado, y ella no tenia mas que aceptarlo.

Se agachó para recoger su mochila del suelo aun con lágrimas en los ojos de tanto reírse, pero antes de levantarse, pudo vislumbrar bajo la cama de Alice lo que parecía un pomo de pastillas. Lo mas seguro es que en su ataque de rabia y salida teatral la muy idiota había tirado esas pastillas.

¿De qué serian?. Tal vez eran las que controlaban su bipolaridad o su locura, se metió con mucho cuidado bajo la cama, mejor las recogía y...

"¡Jasper!". Alice abrió la puerta y grito su nombre tan fuerte que este asustado se había golpeado la cabeza con la base de la cama.

"Maldición".

"¡¿Qué diablos haces allí metido?. – Preguntó ella fuera de si. – ellos siguen aquí, ¡debemos huir!".

"Oh, genial". Escupió Jasper, ahora realmente estaba preocupado, ¿cómo se suponía que iban a salir de allí?.

Se levantó y corriendo se dirigió a la puerta.

"¿Dónde los haz visto?". Preguntó sin pizca de humor esta vez.

"En el segundo piso, estaban cuidando las escaleras y el elevador". Contestó.

"¿Cómo que estaban cuidando el elevador?".

"Los vi, el elevador se abrió y de el bajaron un par de personas, pero uno de ellos que llevaba traje negro y lentes obscuros se quedo allí". Explicó ella comenzando a dar vueltas por la estancia con desesperación.

"Tranquilizate Alice, por lo que me dices es obvio que su vestuario no es en lo absoluto discreto, así que tenemos muchas oportunidades de huir".

Ella no daba crédito a sus oídos. ¿Muchas posibilidades de huir?. ¿Tenía los oídos taponeados de cerilla o que mierda le pasaba?. Acaso no había escuchado que no tenían escapatoria.

Continuó caminando por el lugar con desesperación y mirando de hito en hito a Jasper quien parecía pensativo, al parecer estaba maquinando un plan, las ultimas veces que lo había visto así se trataba precisamente de eso, pero ¿qué si esta vez no funcionaba el plan?. ¿Y si ellos los atrapaban?.

A ella no le preocupaba mucho lo que pudieran hacerle, pero Jasper no saldría tan bien librado por supuesto, y aunque ella misma pensaba que se lo tendría bien merecido luego de lo que acababa de hacer, tampoco podía entregárselo como un trozo de carne a los lobos o ¿si?.

No, definitivamente ella no era tan cruel, no a ese extremo. Ella se vengaría, pero lo haría con sus propias manos.

"Lo tengo". Dijo Jasper en el mismo tono que un anciano habría gritado 'Bingo'.

"¿Lo tienes?". Repitió Alice ligeramente mas calmada.

"Claro que lo tengo; sólo sigueme".

La tomó de la mano y la llevo con él.

"Asegurate de cubrir tu cabello morado". Le ordenó al tiempo que le alargaba el mismo gorro negro de tela que una vez le había puesto, sólo que esta vez no se lo había puesto el mismo.

Ella resignada se lo puso mientras seguían caminando. No tenía la menor idea de que planeaba Jasper, pero probablemente era lo mejor. Así ella no tenía que preocuparse de si funcionaba o fracasaba.

Corrieron a través de el pasillo hasta lo que parecía un balcón de fumadores y salieron por esa puerta. Allí el ambiente era denso, cargado del sucio y dañino humo de cigarro de unas cuantas personas que tranquilamente se encontraban fumando.

Esto era malo, muy malo, ella no debía exponerse de esa manera al humo de cigarro. Mucho menos tomarlo a borbotones con cada honda respiración como lo estaba haciendo en ese momento. Pero no tenía de otra, el aire de sus pulmones era escaso, debido a que llevaba gran parte de la mañana corriendo de aquí para allá.

"Ir...Iratus". Intentó decir ella, pero él estaba demasiado ocupado viendo la manera de huir desde aquel balcón como para prestarle mucha atención.

"Ya esta, solo tenemos que saltar desdé aquí, ves esa camioneta, su contenido amortiguara la caída, solo espero que no le temas a las alturas". Dijo él totalmente inconsciente al estado critico de Alice.

"Hay que darse prisa. – Declaró. – ¿Quieres ir primero o prefieres qué vaya yo primero y te atrape desde abajo?". Preguntó él y por primera vez desde que habían salido se fijo en Alice.

"¡Rayos, ¿Estas bien Alice?". Preguntó escandalizado, y ella asintió con la cabeza.

"Sólo daté prisa". Apuró con un hilo de voz.

Jasper contrariado tomó a Alice entre sus brazos, pasando una mano por sus rodillas y otra por su cuello, y rogando a dios que no se matasen subió a la barandilla de el balcón y salto en dirección a la camioneta.

Calló de rodillas, pero por suerte Alice no sufrió daño alguno, así que pronto como pudo ella se puso en pie y ayudo a que Jasper lo hiciera también.

"Gracias por eso". Le dijo con las mejillas coloradas, pero él se limito a asentir con la cabeza.

"Iré por el auto, espera aquí". Ordenó.

Por suerte él había dejado el auto en un estacionamiento totalmente ajeno al hotel, de esa manera no tendría que regresar al hotel y puesto que la identificación que allí había dejado era falsa, no tendría si quiera que regresar por ella.

Se podría decir que ya lo habían conseguido, que después de todo habían huido, pero aun no podía cantar victoria, puesto que continuaba corriendo a la máxima velocidad que sus pies daban, tomando en cuenta el dolor de sus rodillas por la caída.

Con casi nada de aliento, consiguió llegar al estacionamiento, sacó el auto y a toda velocidad regreso por Alice quien tosía y se sostenía el estomago en la banqueta,

"¿Estas bien?". Preguntó Jasper en cuanto ella se subió, Alice asintió con la cabeza sin dejar de toser.

"Vá-vámonos ya". Apuró al tiempo que golpeaba el tablero.

"Si".

Jasper piso fondo y se alejo del lugar sin volver su vista atrás, tampoco volteó a ver a Alice, quien cada cierto tiempo tosía.

No se detuvo para nada ese día, se mantuvo sorteando carretera tras carretera sin dejar ninguna pista del lugar al que se dirigía, en unos momentos iba al sur y al siguiente iba al oeste, de allí se pasaba al norte y regresaba al sur. Iba llegando a Whichita, Kansas cuando la noche los alcanzó.

No habían comido nada en todo el día y Alice iba demasiado callada, algo verdaderamente inusual ya que en cuanto ella siente un poco de hambre comienza a gritar como loca y dar ordenes para que él se detenga y pueda comer algo.

"Alice, – habló Jasper al momento que se detenía frente a un hotel bastante económico y que esperaba no le causara problemas. Pero por si las dudas esta vez pediría una de las habitaciones de la primera planta. – ¿Te encuentras bien?". Preguntó por vigésima vez en el día.

"No Jasper, no estoy bien". Contestó finalmente ella, que ahora que él la veía bien, se le veía bastante mas pálida de lo normal, tenía los labios secos y sus ojos parecían pesar mas de lo normal.

"Por Dios Alice, ¿qué te ocurre?". Preguntó asustado.

"Mi... medicina". Pidió ella con la garganta seca.

"¿Medicina?, ¿Qué medicina?". Preguntó Jasper al tiempo que buscaba en el bolso de mano de Alice. Pero no había ninguna jodida medicina allí.

"En la mañana la tomé, pero necesitaba tomarla tres veces". Explicó ella.

Jasper sintió que el alma le abandonaba el cuerpo. 'En la mañana' había dicho ella, en la mañana Jasper había intentado recoger una medicina de debajo de la cama, pero Alice entró totalmente desesperada y no le dio oportunidad de recuperarla. Esa maldita medicina que estaba tiraba bajo la cama a cientos de kilómetros era justo la medicina que Alice buscaba como loca en su bolso de mano.

"Estoy segura que la tenía en la mañana". Aseguró con un hilo de voz.

"¿Estas segura de haberla guardado?". Preguntó inutilmente, pues el mejor que nadie conocia la respuesta. No, no lo había hecho.

"Si, entré y tomé la medicina, luego llegaste tú y yo salí corriendo y...". Sus ojos se abrieron como pelotas de ping-pong, al parecer acababa de descubrir la verdad.

"No, no lo hice. Mi medicina quedó sobre la mesa y...". Su respiración agitada le impidió continuar hablando.

"La medicina cayó al suelo cuando tu saliste y rodó debajo de tu cama, yo iba a sacarla cuando volviste a entrar y ya no pude hacerlo. – Confesó con la mirada clavada en sus manos que sostenían con fuerza el volante. – Lo siento mucho Alice, de verdad, mira vayamos a una farmacia ahora y...".

"Es tarde Jasper, no hay ninguna farmacia abierta". Dijo ella al tiempo que comenzaba a toser, pero a diferencia de como venia haciéndolo desde en la mañana, esta vez la tos no de detuvo.

"¡Alice!". Chilló Jasper antes de arrancar el auto nuevamente, en busca de una maldita farmacia.

"¿Cual es la medicina que necesitas Alice?". Preguntó él totalmente desesperado mientras serpenteaba entre las calles de la ciudad.

"No tengo idea. – Contestó ella. – Debes llamar a Edward".

"¿Quién es Edward?". Preguntó Jasper sin comprender nada.

"Mi doctor, Edward Masen, – Explicó. – Debes hablar con él".

"Bien, me detendré en algún teléfono publico".

Y así lo hizo, apenas vio un teléfono publico de monedas Jasper se detuvo y corriendo bajo del auto para luego ayudar a Alice a bajar del auto y llevarla en brazos hasta el teléfono de monedas.

"Marca el numero". Ordenó Jasper acercándola lo mas que pudo al teléfono.

Con los dedos temblorosos Alice marco uno a uno los numeros y espero en la linea aun tosiendo con desesperación.

"¿Edward?. – Preguntó ella. – Es Alice". Un torrente de toses atacó una vez mas a Alice y a Jasper no le quedó de otra mas que arrebatarle el teléfono y dejarla en el piso por un momento.

"Bueno, Doctor Edward". Habló Jasper sacando a relucir por primera vez en mucho tiempo ese asentó sureño que era parte de él desde que aprendió a hablar.

"¿Quién habla?". dijo una voz de hombre bastante alarmada.

"¿Eso en verdad importa?. Alice se esta muriendo y...".

"¿Eres el tipo qué la secuestró?". Preguntó ese idiota doctor, ¿acaso no veía lo delicada qué era la situación?.

"Joder, dejese de ridiculeces doctor. – declaró Jasper con furia. – ¿Cual es la medicina que debe tomar Alice?".

"Bueno, es una Vitamina compuesta llamada Trocedose con Libetamina, pero creame es muy delicada la situación de Alice, Jasper tragó pesado y se volteó a ver a Alice que tenía la respiración mas agitada que antes. – lo mejor sería traerla aquí, o consiga además algo de salbutamol en spray por si sus toces no cesan".

"Trocedose con libetamina y salbutamol en spray. – repitió Jasper. – Muchas gracias doctor Masen". Y sin mas colgó, sin darle tiempo al doctor de que le hiciera mas preguntas estúpidas.

"Listo Alice, nos vamos".

Una vez mas la tomó entre sus brazos y la subió al auto en el asiento del copiloto.

Y así es como ahora se encontraba, recorriendo la ciudad entera en busca de la maldita medicina, o un doctor que pudiera proveerlos de ella, pero no había nada, por ningún lado y cada vez Jasper se desesperaba mas.

No sabía si Alice se encontraba inconsciente o solo dormida, pero había bastado con ver su sonrisa después de que él le prometiera que la salvaría para asegurarse que ella estaría bien.

Iba repitiéndose en todo momento esa misma promesa, en una especie de mantra positivo que además lograba calmarlo un poco y manejar con un poco de decencia, lo ultimo que ahora necesitaba era que un policía lo detuviera por exceso de velocidad o una chorrada por el estilo.

Dio una vuelta en U en una avenida despejada y finalmente vio una farmacia que anunciaba 'Abierto las 24 horas'.

Jasper sintió que el alma regresaba a su cuerpo solo entonces y tras tomar la mano fría de Alice con la suya se dirigió a la farmacia.

"Lo hicimos Alice, – Habló Jasper. – es una farmacia ¿lo ves?.

Ella no respondió nada, parecía dormida, pero aun así las toses y la respiración agitada continuaban allí. Así que sin pensárselo mucho Jasper bajo del auto y corrió a la farmacia.

Era una mierda, una jodida mierda toda esa situación. Pero definitivamente a Alice no le iba a pasar nada. Él mismo la iba a salvar.

Corrió entre los pasillos de la farmacia hasta que llegó al mostrador, una vez allí con el corazón a punto de estallar en sus oídos le grito al farmacéutico la medicina que necesitaba.

"Tranquilo amigo. – dijo el farmacéutico mirando a Jasper de la cabeza a los pies. – hagamé el favor de entregarme su receta y enseguida le atenderé".

"¿Receta?. Preguntó Jasper al borde del desmayo. – No tengo una receta".

El hombre suspiro, se reacomodo los anteojos y miro a Jasper después.

"No tiene una receta y ¿planea que le venda: Trocedose con libetamina y salbutamol en spray?. – Preguntó incrédulo él hombre. – Lo siento amigo, no puedo hacer tal cosa".

"¿De que mierda habla?". preguntó con frialdad Jasper, y él hombre se encogió de hombros.

"Lo siento, son las reglas, no podemos vender medicinas peligrosas si no se tiene una receta".

"Pero... hay una mujer muy grave en ese auto – Jasper señalo el audi con furia – y si no me da la medicina probablemente morirá, ¡¿Va a cargar con eso en su consciencia? !".

"En tal caso le sugeriría llevar a esa mujer a un hospital, a la sala de urgencias y así ella...".

"¡Ya estuvo bueno de pendejadas!. – Bramó Jasper y de la pretina de sus pantalones saco una R-15 y con ella amenazó al farmaco. – Dame ahora mismo la medicina que necesito y probablemente te deje vivir, pero como no te des prisa atravesare tu estúpido y retrasado cerebro con esto".

Colocó su pistola en frente del hombre y este de inmediato busco las medicinas.

"Aquí las tiene, y tengo drogas mucho mas fuertes si las necesita, pero no...".

"Sólo necesitó esto, no sea idiota en verdad ella esta enferma. – Señaló una vez mas a Alice en el auto. – Pero antes de irme me llevaré un poco de esto".

Del refrigerador sacó un par de botellas con electrolitos orales y de un estante tomo un montón de barras energéticas.

"Es todo. – Dijo él y tomó las medicinas al tiempo que le lanzaba un par de billetes de cien dolares. – Quedese con el cambio".

Salió del lugar y corrió al auto, subió una vez mas al asiento del conductor y lanzó todo al asiento de atrás.

"Ya esta Alice, aguanta un poco más". Suplicó Alice al tiempo que salia del estacionamiento quemando llanta.

Se aseguró de haberse alejado de la farmacia lo mas que pudo y se detuvo una vez mas.

"Alice, – Habló al tiempo que abría la caja de medicina y sacaba un par de pastillas. – despierta Alice". Suplicó y removió su hombro con desesperación.

"Vamos Alice, esto no es gracioso, – La sacudió con mas fuerzas. Pero ella solo tosió. – No, no, no, no". Decía Jasper con desesperación.

Rebuscó en la bolsa y sacó el inhalador de salbutamol. Pero por mas que intentó no logró hacer que Alice lo inhalara.

"¡Mierda, ¿Qué hago ahora?". Gritó desesperado.

Se sentía impotente, preocupado y sobre todo culpable, no podía permitir que ella muriera, no mierda, ¡no!.

Recorrió entonces el asiento lo mas que pudo hacia atrás y tras tomar una gran bocanada de aire, apretó la nariz de Alice y le dio respiración boca a boca.

Hacia mucho había leído sobre primeros auxilios, pero una cosa era la teoría y otra la practica. Sin embargó en su cabeza no dejaban de repetirse las palabras que había leído para dar primeros auxilios.

Tomó aire una vez mas y esta vez masajeando el pecho de Alice a la altura en la que tenía el corazón, una vez mas unió sus labios con los de ella e impulsó el aire a través de su boca y directo a sus pulmones.

Esta vez ella pareció reaccionar un poco.

"Eso es Alice, lucha, – Alentó el totalmente desesperado. – lucha y sigue luchando".

Tomó aire por tercera vez y repitió el procedimiento anterior. Luego se alejo de ella y tomo el inhalador de salbutamol una vez mas y disparo la medicina por su boca.

Esto hizo que la respiración de Alice regresara a la normalidad y Jasper pudo respirar tranquilamente.

"¿Jasper?". Los ojos de Alice se abrieron un poco.

"Tranquila Alice, todo esta bien, aquí tienes tu medicina". Le puso la pastilla en los labios y luego abrió una botella de electrolitos.

"Gracias Jasper". Expresó con sinceridad y se bebió los electrolitos.

"No agradezcas Alice, – Replicó él – en realidad no ha sido nada". Mintió.

"Me salvaste, eso es mucho".

"No hables, aun estas muy débil, bebete los electrolitos y luego come un poco de esto". Le dio una barra energética y Alice asintió con la cabeza.

"En verdad eres único Jasper". Dijo ella y le hizo un seña a Jasper para que se acercara.

Él la obedeció y ella deposito un casto beso en su mejilla.

El corazón de Jasper comenzó a bombear incluso mas fuerte que antes. ¿Por qué le pasaba eso?. Estaba preocupado por Alice, pero ahora estaba fuera de peligro, entonces ¿por qué su corazón se sentía tan eufórico y desesperado?.

Baka: Termino japones para decir Idiota, tonto o estúpido.


Woow, 15 hojas de open office!. no me lo creo hehehe. pero la verdad el capitulo me ha encantado hehehehe.

Siento haber tardado tanto en traerlo, pero la verdad es que tuve un monton de cosas que hacer, como que volvi a viajar a GDL, tuve que cuidar a los cachorros enfermos de mi perra, tuve que hacer un monton de tareas y me hice unos estudios para saber a ciencia cierta porqué me duelen las manos,. aaa y si, con la novedad de que me dolieron las manos hahaha. ¿qué raro no? *Sarcasmo*

En fin, espero que hayan disfrutado del capitulo, y también las invitó a que leean una adaptación que he hecho, se llama el violín del diablo, originalmente es un Darkward, pero yo lo he adaptado a Vampire Knight y como es universo alterno no es necesario haber visto el anime o haber leido el manga para entender la historia. pero pleace pasen a leerlo si?. *ojitos de Alice*.

Bueno, pues les dare un pequeño Spoiler como recompensa a la laaarga espera. En el siguiente capitulo tendremos un lemmon y aparecera James. y no, el lemmon no sea con James, sera con Alice y Jasper, pero ya veran, se armara un buen lio hahaha.

Aprovecho tambien para avisar que la historia no tendra mucho lemmon, tal ves solo sea uno o dos, segun lo que a mi cabeza se le ocurra hehehe. pero si quieren leer mucho lemon, se pueden pasar a mi historia Contrato sexual, alli si hay mucho lemmon y amor, ligeramente drama y tambien mucho humor hehehe.

Bueno, ahora si me voy, mil gracias por todos sus Reviews, por sus favoritos y por las alertas, me hacen tan feliz, llevamos cuatro caps y 123 Reviews wiii... las amo chicas, en serio y espero que no abandonen Afortunadamente Secuestrada, porqué yo no lo haré, tal vez me tarde en actualizar, pero abandonar ¡Jamas!. Me divierto un monton escribiendo sobre este par hehehe.

Nos leemos y mil gracias a todas por leer!.

-AliCe Ahtziry Whitlock Darcy!.