WARNING!


En esta historia hay spoilers de Game of Thrones/A song of ice and fire

(?)


Esta antología parte del reto lanzado por la página de Facebook Lo que callamos los fanfickers.


Advertencia: el siguiente oneshot contiene temáticas que quizá puedan parecerles sensibles a algunas personas.


LO INEXPRESABLE


—el placer de los sentidos—


Reto VIII

Invierno


"Sueño"

(or Winter is coming)

Trunks & Bra

x

Goten


—¡No! No, no, no, no… ¡No, por favor! ¡No!

—¡Carajo, Goten! ¡Deja de gritar!

—¡Ahhh, no! ¡No! ¡ÉL NO! ¡NO! ¡NO!

—¡Bra, tú tampoco grites! No pueden llorar como infantes; ¡es ficción!

—¡Pero es triste, Trunks!

—¡Bah!

—¡Tú no lloras porque no tienes corazón!

—Blablablá. Chillones. ¡Me tienen harto!

Sin más, pausa el bluray. Escucha protestas a su alrededor además de llantos y sollozos. Se levanta, toma de la mesa sus cigarros y se va al balcón de su departamento. Lo avisa: me voy a fumar hasta que se calmen, carajo. Sale sin más.

La imagen ha quedado pausada en un delicado momento: la madre de quien yace muerto en el suelo chilla desesperadamente la pérdida de su primogénito. En el departamento han quedado Goten y Bra, que al verse solos y ante tan triste imagen que devuelve la televisión no pueden hacer más que abrazarse, casi como si acabaran de perder un familiar. Él la estrecha como la hermanita del alma que la siente; ella lo estrecha como el único y gran amor platónico de su vida. Ella llora desconsoladamente mientras él contiene los sollozos que no puede detener. ¡Maldita serie adictiva! Maldita serie en la que todos mueren y no existen las esferas del dragón, llorar capítulo tras capítulo la caída de quienes te conquistan, tus personajes favoritos. Ahora, en este capítulo, han muerto tantos que la desesperación es absoluta. Sí, es ficción, pero la ficción representa a la realidad, y como representación duele, asfixia, desarma. Por eso es que Bra llora y Goten solloza; por eso es que Trunks ha salido a fumar, para calmarse. Mentira que no tiene corazón, Goten sabe que eso no es cierto, pero Trunks no es de esos que se desmoronan ante los demás, por eso se ha ido a fumar, porque no ha podido tolerar por más tiempo la tensión. Cada loco expresa su sentir como mejor le sale.

Trunks vuelve y Bra lo observa, triste. Ella tampoco es de llorar, pero esta serie la asesina: no lo puede evitar, se desmorona sin más. Trunks se le ríe en la cara.

—Llorona.

—Feo.

—Tonta.

—Ogro.

—Niñita.

—Viejo.

Pese a la provocación que le han hecho al otro por medio de las palabras, al final Bra lo abraza y Trunks la recibe. Goten los contempla con una sonrisa en la cara. Son las dos personas más frías del universo, y sin embargo, cada muerte de obispo, se dan su instante de cariño, un abrazo de cinco segundos que termina justo como este lo hace:

—Ya, niña. No seas latosa.

—¡Hump!

Y fin. Goten se ríe y olvida, por suerte, la masacre que acaba de acontecer en la serie. Relajados en el sofá de la sala del departamento de Trunks, continúan la maratón que han organizado para esta fría noche de invierno. Avanzan cuatro capítulos más, y es al principio del cuarto donde se da una situación tensa: la gran pareja incestuosa de la serie, la de los gemelos de cabello rubio, tiene sexo, un sexo retorcido y desgarrador, impúdico. Goten traga saliva ante la voluptuosa escena, hasta que sus ojos se desvían hacia los hermanos que están sentados junto a él: Trunks mira hacia arriba y Bra mira hacia abajo; sonrojados, incómodos, ninguno de los dos observa la escena de incesto. ¿Por qué? La respuesta es obvia, claro, pero Goten no la razona; observa el resto de la escena, siente cómo Trunks y Bra se revuelven en sus asientos y hacen rechinar el sofá entre gemidos del más sucio éxtasis saliendo de la televisión. La escena termina y Goten pausa el capítulo; la intriga lo carcome.

—¿Por qué no miraron la escena? —pregunta.

—Porque es asqueroso —responden ellos a la vez.

—¿Pero por qué...?

Bra se sonroja tanto que termina por ponerse de pie. Inquieta, camina por la sala. Trunks ríe burlonamente.

—Niño, ¿acaso no es evidente? Son hermanos y fornican como bestias. Es obvio que me incomoda ver algo tan asqueroso sentado al lado de mi hermana. ¡O sea!

Goten se sonroja. ¡Pero claro! Ríe al entender cuán obvio era el motivo y cuán tonta ha sido su pregunta.

—A mí como que no me hizo ruido. No sé, supongo que porque no tengo hermana.

—Pero tienes sobrina y es como tu hermana. Imagínate mirando la escena junto a ella.

—¡No!

—¿Ahora entiendes, idiota?

—Ya, no digas más.

Qué incomodidad le ha generado imaginarse viendo esa escena junto a su pequeña Pan, que a los veintiún años ya no es una niña, pero él aún la considera como tal. A los hermanos les ha dado asco… ¡Claro! A veces su boca habla antes de que su mente procese la información. Siempre igual, despistado. Herencia paterna, sin dudas.

Miran el resto del capítulo y la hora los detiene: son las tres y treinta de la mañana. Afuera llueve a cántaros.

—Hermanito —dice Bra mientras Trunks saca el bluray y lo pone en su correspondiente caja—. Hace frío y llueve, ¿puedo quedarme a dormir?

—No.

—¡Ay, Trunks! ¡Pero hace frío! ¡Me enfermaré!

—No.

—¡Anda, Trunks! Porfiii.

Bra, se dice Goten; Bra, siempre tan convincente cuando pone cara de buena niña, tan persuasiva como adorable, una muchacha maravillosa. Ni siquiera Trunks es inmune a ese encanto que la princesita encierra: bufando, acepta.

—Pero duermes en el sofá; aún no termino el cuarto de huéspedes, sólo llevo dos semanas viviendo aquí —explica refiriéndose a su nuevo departamento.

—¡Ay, no! Tu cama es inmensa, ¡puedes compartirla conmigo! No dejarás que duerma en un maldito sofá, ¡soy tu hermana!

—Ni loco. No dormiré contigo.

—¡Pero Trunks! Si hemos dormido juntos miles de veces...

—Porque tú venías a mi cuarto cuando te asustabas, no porque yo te lo permitiera.

—¡Pero...!

—¿Dejarás de molestarme?

—Sabes que no, hermanito.

—Bah... ¡Pero duermes lejos de mí, ok!

—¡Ok!

Y Bra, nuevamente, se ha salido con la suya.

Goten observa por la ventana: llueve mucho, en serio, y vive en la otra punta de la ciudad. Avergonzado, mira a Trunks con ojos de cachorrito. Por supuesto, Trunks entiende sus intenciones.

—¡¿Tú también?! Carajo, Goten...

—¡Durmamos los tres juntos como cuando yo era niña! —pide Bra en entusiasta tono.

—¡No! —responde Trunks.

—¡¿Por qué no?!

—¡Ya no eres una niña!

—¡Pero no vas a dejar a Goten en el sofá!

—¡Pero no voy a dejarlo dormir contigo!

—Bah, Trunks —interfiere Goten al fin—: es tu hermana, no le haré nada.

Antes de decir algo más, al observar a Bra, Goten enmudece: ¿por qué la princesita luce tan decepcionada? Como siempre, no procesa la información. Despistado, no se percata de lo que ella siente por él.

Nunca lo hará, en realidad.

—Bueno, maldita sea... ¡Hagan lo que quieran, sólo les pido que me dejen dormir en paz!

Juguetones, recobrada ella, Goten y Bra chocan palmas. Luego van a acostarse. Bra ocupa el baño para ponerse ropa de Trunks para dormir; éste y Goten se cambian en el cuarto. Trunks se pone una camiseta blanca y un pantalón gris; Goten, un pantalón negro de Trunks. Bra retorna al cuarto con una camisa de su hermano. Le queda inmensa y deja relucir sus piernas.

—Cúbrete, niña.

—¡Tengo veinte años, Trunks! Ya no soy una niña.

Trunks tuerce una ceja. Discutirle será inútil; eso lee Goten en sus ojos. Trunks se resigna luego de bufar: va a la cama, la abre y se acuesta en el medio, acción que deja en claro lo que pretende, que cada uno de ellos duerma a un lado de él. Entendiéndolo, Bra se acuesta a su izquierda. Goten hace lo propio de lado derecho.

—Buenas noches —dice Trunks—. Goten, apaga el velador.

Goten obedece; el cuarto es la negritud total. No ven nada; escuchan la tormenta y nada más. Unos ruidos, los tres se acomodan y en ningún momento se rozan gracias a la cama king-size. Goten mira hacia arriba, y cuando vislumbra el techo sabe que se ha acostumbrado a la oscuridad. Voltea, y Trunks duerme profundamente. En su pecho, abrazada a su hermano, duerme Bra. Ella pareciera sonreír.

Goten se siente pronto obnubilado: qué dulce, qué pura le parece esta imagen, la de los dos hermanos durmiendo tranquilamente, la hermana menor abrazada al hermano mayor, quien se deja abrazar sin más, por más que no haya respuesta de su parte. Los cabellos lila son idénticos, el mismo color y el mismo lacio brillante; al rememorar los ojos, Goten los sabe del mismo azul, ese color que tanto lo desafía, que tanto lo persuade, que tanto lo hipnotiza. Los hijos de la unión de Vegeta y Bulma tienen por encanto la misma inteligencia, el poder y el carisma. Rayan la perfección.

Sus ojos se cierran mientras los vislumbra en la oscuridad, los perfectos hermanos Brief, hijos de la Realeza. Piensa desordenadamente y ríe por lo bajo: tienen sangre de la Realeza y sangre de la familia más brillante de la Tierra; tienen genes perfectos.

Genes que deberían cuidar.

Tienen buenos genes...

Parpadea una, dos, tres veces; no lo hace más.

...

Abre los ojos. Hay humo en torno a su cuerpo, hay sal en sus labios. Mira hacia el cielo, y en éste un cometa parte el panorama en dos.

—¿Dónde estoy...?

—En nuestro mundo, Son Goten.

—¿Qué mundo...?

—En tu canción.

—¿Qué canción?

—Tuya será la canción, esa canción. Tuya, Son Goten, el enviado de nuestro señor.

—¿Qué señor...? ¿Quién eres...?

—Eres quien nos ha sido prometido. Tuya será la canción...

Hay sangre en sus párpados. ¿Sangre de quién? Intenta ver quién le habla pero no ve a nadie. ¿Pero qué...? Hasta que la energía le retorna al cuerpo, de repente. Ahora sí podrá levantarse. Al hacerlo, vislumbra el sitio en el que está, lo hace sintiendo en lo más recóndito el frío del invierno. A su lado, Uranai Baba. Uranai Baba... con escote... y el cabello teñido de rojo...

Un rubí brilla en su cuello.

—No sabes nada, Son Goten.

Y cuando la anciana amaga con mostrarle los pechos, Goten huye a toda velocidad sin parar de gritar ni un segundo.

Lo rodea la nieve. Nieve, nieve, nieve y nada más. No ve un camino; no ve nada. Hasta que llega a un borde y se tambalea ante el vacío. Está sobre un muro y éste está hecho de hielo. Sin temer a las alturas aunque impresionado por la crudeza del frío que lo clava, salta, y mientras cae siente al frío golpearlo con violencia. Jura perder el conocimiento, lo recupera al llegar al final; detrás de él una rosa azul brilla entre la bruma. ¿Qué intenta decirle esa extraña aparición? En eco, una voz se escucha desde el cielo. Es Uranai Baba, pelirroja y escotada, un rubí en su cuello.

—No sabes nada, Son Goten.

Y corre al escuchar, a lo lejos, cómo una horda (¿de qué?, ¿de quiénes?) lo persigue. Y mientras, el eco:

—No sabes nada, Son Goten.

Corre como si la vida se le fuera por ello y lo embisten los vientos de invierno. La bruma se disuelve: en un bosque nevoso, un árbol de hojas rojas como la sangre se le aparece. Al fondo, ve a su padre.

—¡Papá! —grita.

Son Goku voltea. Le sonríe; desaparece. El árbol tiene un rostro, y una bandada de cuervos se dispara hacia el cielo. El árbol le sonríe así como su padre lo ha hecho. El árbol habla:

—No sabes nada, Son Goten.

El árbol llora sangre; aterrado, Goten corre otra vez. Los cuervos lo envuelven y en sus graznidos escucha mil voces y una más. Rey, le dicen; «Azor Ahai». Y Uranai Baba, desde alguna parte, lo repite:

—No sabes nada, Son Goten.

Grita por el terror que lo llena, corre y los cuervos le nublan el camino. Al abandonarlo, se ve rodeado de riscos. Allá, en la cima, un castillo. Corre, escala, entra, y ve una sala ovalada llena de gente. Hay un trono por sobre las cabezas que lo vislumbran. Al pie de la escalera que conduce al trono, Yajirobe ríe a carcajadas; en el trono, Mai, con Pilaf adherido a su regazo, lo desafía. Yajirobe voltea hacia Goten y ríe aún más.

—El caos es una escalera —dice.

—¿Qué...?

—La subida es todo lo que hay.

—¿Yajirobe?

Goten avanza hacia éste. Al alcanzarlo, Yajirobe le sonríe. Hay algo siniestro, maquiavélico, en su sonrisa. Levanta una mano.

—¡No sabes nada, Son Goten!

Lo empuja, y cuando mira hacia atrás Goten ve un agujero en el piso. Debajo, el vacío. Cae sin poder hacer nada, choca contra algo, y cuando despierta está en un bosque. Se levanta, dolorido, y delante de él la ve a ella: con una espada fina como una aguja, Pan, su sobrina, realiza una extraña danza de combate. Está vestida como niño; lo apunta con la espada.

—¡Pan, no!

Ella se lo queda mirando. La escucha decir:

—Marron, Mai, tío Goten, OC, Mary Sue.

Y repite:

—Marron, Mai, tío Goten, OC, Mary Sue... Bra...

—¡¿De qué hablas, sobrina?! ¡¿Qué te sucede?!

Ella sonríe, como todos vienen haciéndolo.

—Todos deben morir —asegura, y el filo de la espada acaricia el cuello de su tío—, todas las otras parejas deben morir.

—¡¿Qué?!

—¡No sabes nada, tío Goten!

Cuando éste esquiva la espada, cae al suelo y choca su cabeza con una roca. Al levantarse, está en el desierto. ¡¿Cómo?! Da vueltas y vueltas, hasta que ve una puerta en una tienda de tela. Entra, y ahora está en una sala de lujosa ornamentación. En el centro, una inmensa tina de agua arroja vapor. Mira entre éste, y una figura desnuda emerge. Se sonroja: es Marron. Trae en su cabello un elaborado peinado; sus ojos brillan en una extraña tonalidad lila. Marron lo mira fijamente: está seria, furiosa. Lo ignora un segundo después, se pierde en la luz de la puerta que hay del otro lado de la sala. Goten la sigue. Al pasar la puerta, un ejército de miles y miles de hombres está detrás de ella. Todos llevan escudo y lanza. Marron lleva un vestido turquesa.

—¡Marron! ¡No entiendo nada, ayúdame!, ¡no sé qué está pasando!

Ella tiene un gesto implacable. Entonces, habla, y Goten no le entiende nada de lo que dice:

Dovaogēdys! Āeksia ossēnātās, menti ossēnātās, qilōni pilos lue vale tolvie ossēnātās, yn riñe dōre ōdrikātās. Urnet luo buzdaro tolvio belma pryjātās!

—¡¿MARRON, QUÉ CARAJO?!

Los soldados lo apuntan con sus lanzas, todos a la vez. Y en el cielo, rojo como el fuego, Shenlong sobrevuela. Acerca su rostro a Marron, quien lo acaricia como si de un hijo se tratase. Marron sonríe, como Pan, como los demás.

—No sabes nada, Son Goten —dice. Y una cosa más—: Dracarys.

Y Shenlong abre la boca y libera una llama de fuego que lo quema completo. Goten grita y su voz atraviesa el universo, grita tanto que pierde la noción de todo, del cielo, del infierno, de la vida, de la muerte. Hasta que despierta, y está en una hermosa cueva de piedra oscura. Está desnudo; a sus pies, un estanque de agua. Junto a él, cubierta apenas su desnudez por pieles de animales salvajes, Pares le sonríe con su acostumbrada ingenuidad.

—Señor Goten —la escucha decir—. Quiero que me haga eso de nuevo.

Sonrojado por la desnudez absoluta de su novia de la adolescencia, aquella que la vida entera le parecerá sensual, Goten amaga con decir algo. Lo dice al fin:

—¿Qué cosa?

—¡Eso que me hizo con su boca, Señor Goten! Me encantaría quedarme aquí para siempre, con usted.

Excitado hasta la médula, Goten se hunde entre las piernas de Pares, quien ríe como una niña por la caricia de la lengua en su punto más sensible. Goten levanta el rostro un momento con la intención de capturar la imagen del placer de Pares. Y ella le sonríe, como todos.

Y ella le dice lo mismo:

—No sabe nada, Señor Goten.

Y lo empuja al estanque. Goten está demasiado confundido ya. Mientras siente cómo pierde el aire y la razón, abrazado al calor del líquido, la voz de Uranai Baba, pelirroja, escotada, lo persigue:

—En el lecho morirás —dice—, morirá el niño, nacerá el hombre. Lo harás entre las lenguas de la Realeza, las dos hecha una, un fuego partido en dos partes. En el éxtasis de tu sexo, sí, morirás.

Y de nuevo, al final:

—No sabes nada, Son Goten.

—¡AH!

Respira: está en una cama. A su lado, vestido con una ridícula túnica de amplias mangas de seda, Piccolo, con un pajarito posado en su hombro, lo mira impertérrito.

—¡Señor Piccolo! Tengo miedo, no sé qué está sucediendo: Marron me quemó, Pares me lanzó al agua, Pan intentó matarme... ¡No entiendo nada!

—El sexo los hace débiles, nunca lo entenderé —dice éste al escucharlo—. Sígueme.

Goten lo sigue: salen del cuarto y avanzan por un maravilloso jardín. Los pájaros cantan amenas melodías y Piccolo les sonríe. ¿Qué le sucede? ¿Qué es todo esto? Al final del camino hay una puerta. Piccolo se la abre y le deja el paso.

—No sabes nada, enano...

—¡Dejen de decirme eso, maldita sea!

Ofendido, camina, y por primera vez se percata de su ropa: cuero negro, piel de animal, guantes. En su cinturón, una vaina. La espada tiene el mango de un lobo.

Levanta los ojos: cien personas lo rodean, más allá un trono de hierro hecho con espadas fundidas brilla. Sobre éste, dos figuras. Al acercarse, grita.

—¡Trunks, Bra!

Trunks está sentado en el trono. Viste una armadura que parece de oro. Sobre sus piernas, Bra, ataviada con un delicado vestido rojo, está abrazada a su hermano. Lo acaricia en el rostro denotando un cariño que no es fraternal.

Es de amantes el cariño que le expresa.

Ve en detalle: Trunks tiene una mano en la cintura de Bra. La hace bajar, la hace subir. Algo en el vaivén de la mano excita a Goten.

—¿Qué...?

Bra bebe vino. Pone el borde de la copa en los labios de Trunks y éste bebe también.

—Son Goten —dice Bra—, hijo de Kakarotto, Señor de las Montañas Paoz. Por su tardanza a esta importante audiencia será llevado a un lugar secreto del cual no podrá escapar jamás.

—¡¿QUÉ?!

Y es Trunks quien habla ahora:

—Llévenselo.

Unos guardias lo sujetan y le cubren el rostro con una suerte de manta negra. Se lo llevan, y Goten grita:

—¡NO!

Y se sacude en brazos de sus captores, hasta que lo detienen, lo desnudan y lo abandonan en un lugar que huele a flores. ¿A flores, de verdad? A flores, a sangre, a fuego; al hielo de este invierno con principio y sin final. Se quita la manta cuando la puerta se cierra: está en un lecho rodeado de velas doradas. Al intentar levantarse, no puede: está atado de pies y manos a los barrotes de la cama. ¡¿Pero cómo, si hace un segundo…?! Sudando frío, traga saliva cuando la puerta se abre. Cubiertos por extrañas batas de seda roja, Trunks y Bra caminan hacia la cama.

—¡¿Qué mierda están haciendo?!

A sus pies, se quitan las batas. Están desnudos.

—¡¿Qué hacen?! ¡NO!

Sonríen; hay lascivia en sus sonrisas. Gatean desde sus pies hasta alcanzarlo, dos gatos en celo; los dos gatos en celo por él. Lo miran a los ojos y Goten se corrige: no son gatos; son leones.

—Siempre pagamos nuestras deudas —dice Bra.

—Te debemos algo, ¿no? —agrega Trunks.

—¡¿Qué...?!

—Te debemos esto, lo que querías.

—El incesto.

—¡¿Incesto?!

La respuesta de los hermanos es mirarse el uno al otro. Trunks acaricia a Bra en el rostro, ella acerca su boca y Trunks la besa suavemente allí, en los labios.

—¡Asquerosos...! —exclama Goten, horrorizado.

Excitado, en el fondo.

—Bah, Goten: ¿qué tiene de malo? Tenemos la mejor sangre del mundo, la unión de la Realeza Saiyajin y la familia más brillante de la Tierra —expresa Trunks. Hay ligereza en su explicación.

—Exacto —afirma Bra—. Nuestra unión, la unión de nosotros como hermanos, perpetuará nuestra sangre.

—Pero eso no quita...

—... Que nos unamos sólo para perpetuar nuestro linaje.

—Lo que intentamos decirte, Goten...

—... Es que nos gusta unirnos para otras cosas también.

—Nos gusta jugar juntos...

—... Con el mismo juguete.

Y lo besan en el cuello, uno a cada lado. Los escucha ronronear, de verdad, sin exagerar, y después ve cómo entrelazan los dedos de sus manos para llevar el lazo directo a su sexo. Lo sujetan los dos; lo acarician los dos.

—¡No! ¡No lo hagan! —pide Goten, y miente: su dureza es la evidencia de la mentira.

Lo acarician, a la base, a la punta, las manos entrelazadas contra él. Al mismo tiempo, sincronizados, acarician con las puntas de sus lenguas cada mejilla de Goten. Al final, respiran contra su oído al tiempo que sus manos aceleran.

—No sabes nada, Son Goten —dicen al unísono, justo antes de morderlo en el cuello.

Goten intenta liberarse; no puede. Y no por estar atado; no puede porque la excitación no se lo permite.

Y gime.

Y grita.

Y la sangre brota de su cuello, de un lado, del otro.

Y ya no ve nada más.

—No sabes nada, Son Goten…

No: nada más.

...

Abre los ojos con urgencia: está en la cama de Trunks y éste duerme a su lado abrazado por Bra. Están justo como los dejó al dormirse. Parpadea al rememorar lo que ha soñado: definitivamente, pasar diez horas viendo esa maldita serie de fantasía medieval fue una pésima idea. Perturbado por haber soñado pudendamente con las dos personas que tan tranquilas duermen a su lado, se levanta. Va a la sala en penumbras, toma la caja del bluray y se reprocha. ¡¿Cómo va a soñar algo así?! Mira el sofá, mira la lluvia que azota la ciudad a través de los vidrios de la ventana; recuerda: no sabes nada, Son Goten, y las dos lenguas contra sus mejillas. Mira entre sus piernas y la dureza, así como en el sueño, es la evidencia de su mentira.

La oscuridad lo seduce, así: se acurruca en el sofá, lleva una mano a la evidencia, la acaricia imaginando que la mano son dos. Jura verlos por un instante, cabello lila, ojos de hielo.

Perfectos.

Perfectos y suyos por un instante, en lo más retorcido de su imaginación. Al final, aunque culpándose, agradece la deuda pagada como es debido: el placer que la fantasía le ha suscitado es más de lo que puede soportar.

Mañana, cuando ellos despierten, se los pedirá: miremos todas las temporadas.

Necesito soñar con ustedes una vez más.


Nota final

Holi, perdón por este delirio, pero se me ocurrió ayer a la tarde y me reí tanto al imaginarlo que decidí darme el gusto y hacerlo. ¡Es lo más bizarro que me verán subir a esta página! XD Un gusto que me quise dar.

Hagamos como en los trailers honestos (?): "Starring…": Goten como Jon Snow, Trunks como Jaime Lannister, Bra como Cersei Lannister, Pan como Arya Stark, Marron como Daenerys Targaryen, Shenlong como Drogon, Piccolo como Lord Varys, Yajirobe como Petyr Baelish, Mai como Lysa Arryn, Pilaf como Robin Arryn, Pares como Ygritte y Uranai Baba como Melisandre. (¡AAHHH! XD)

Como verán, hay inconsistencias con la trama de GoT (Jaime no es Rey, por ejemplo). De hecho puse algunas cosas de los libros también (?). Y en el shot admití lo que creo cierto: apoyo totalmente la teoría de que Jon Snow es Azor Ahai. ¡Y eso no es spoiler, eh! Es mera teoría de fans que puede estar en lo cierto como puede que no. Quise jugar con eso y divertirme, mil de perdones por escribir esto taaaan para mí. XD El diálogo de Marron en Alto Valyrio por supuesto lo copié, no lo inventé. XD

Trunks y Bra SON Lannister. XD Y los Son obviamente son los Stark. XD Aunque creo que el más parecido a Jon en realidad es Mirai Trunks. XD Si bien es perturbador que Goten sueñe algo tan retorcido, al mismo tiempo me lo quise tomar con humor. Es un sueño: en un sueño puede pasar cualquier cosa, como el día en el que yo soñé que estaba atrapada en una pirámide de Egipto con Marilyn Manson y los caballeros del zodiaco (!). ¡De verdad! XD

No incluí personajes como Tyrion (había pensado en Krilin XD) o Bran (¡mi personaje favorito!) porque no supe bien cómo utilizarlos. Iba a poner a Oob como Khal Drogo pero me dio sangrado nasal. XD

La idea era hacer una especie de parodia con La casa de los eternos (tanto la del libro como la de la serie) sumada a un comic de Clamp que me parece muy divertido, Miyuki-chan in the Wonderland, una parodia yuri de Alicia en el país de las maravillas. XD

¿Y qué más? El capítulo que están mirando al inicio obviamente es el de la Boda Roja. XD

Le dedico este capi a Dev, Hil y Romi que son super fans de GoT. También a Kattie por votar por Arya/Pan. XD

¡Eso...! XD La lista de Pan; eso fue un palito, perdón. XD Me dio risa que su lista fuera la de otras pairings con quienes suelen poner a Trunks. XD Mary Sue… XD

Y eso. ¡En el próximo se viene la continuación del séptimo reto! Y ya va quedando poco.

Besos enormes y MIL GRACIAS POR SUS COMENTARIOS. Este finde voy a responder los que tengo atrasados.

Nos leemos y gracias. n.n


Dragon Ball © Akira Toriyama