Disclaimer: De lo aquí presentado únicamente la historia es mía, los personajes son propiedad de Stephenie Meyer, yo solo los pido prestados y les doy un pequeño giro OoC.
«Estos son tiempos desesperados, Mrs. Lovett, y deseperadas medidas se requieren.» (Sweeney Todd [Johnny Depp])
Capitulo 12:
¿Sentimientos?
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Jasper besaba a Alice de forma en verdad apasionada, él estaba seguro que era un sueño, en la realidad ella jamás lo besaría de esa manera, ni siquiera intentando aparentar que eran una pareja, además eso era raro, ¿qué razón tenía él para besarla de esa manera?.
La sola idea era ridícula, y aunque lo sabía no quería dejar de hacerlo, se sentía demasiado bien, sus labios eran dulces y frescos y el estaba sediento, sentía sus suaves manos acariciando su torso desnudo, lo que hacía que un escalofrío le recorriera el cuerpo entero. Era un sueño demasiado bueno.
"Jasper" murmuró ella sin despegar sus labios de los suyos. En ese momento el estaba tan excitado y ese sonido no hizo más que empeorar la situación y le arranco de los labios un gemido.
"¿Piensas seguir fingiendo que duermes toda la mañana?" murmuró ella mientras le daba tremenda mordida en los labios que Jasper abrió los ojos de golpe y soltó un alarido de dolor.
Alice se alejo de sus labios entonces y riendo se levanto de la cama. Jasper no entendía nada de lo ocurrido, pero sentía la cara arder de enojo y de vergüenza, si eso realmente no había sido un sueño, deseaba en ese momento ser tragado vivo por un demonio del desierto o cualquier cosa.
"¿Qué se supone que haces Alice?" preguntó fuera de si mientras sentía como su labio comenzaba a hincharse.
"¿Qué hago yo? – preguntó ella pasándose una mano por el morado cabello y alzando una ceja – si haz sido tu quien me ha abrazado y besado dormido, ahora resulta que eres sonámbulo y casi me follas dormido ¿no?"
"¿Crees que yo haría esto a propósito?" Soltó Jasper sin pensar y los ojos de Alice que lo miraban con autosuficiencia y desafió, repentinamente perdieron su brillo.
Él no sabía que decir o como reaccionar, nunca sabía que hacer con esa mujer y la situación lo estaba volviendo loco.
"Alice yo..."
"Me da lo mismo – interrumpió ella – no es como si me importara que un idiota como tú me manoseara, digo soy Alice Cullen, cuando quiera puedo tener al hombre que se me de la gana y si no me crees puedes preguntarle a ese yankee sobrino tuyo, que se ve más que dispuesto"
Jasper sintió que la sangre le hervía de coraje, eso era un golpe bajo para su orgullo, Alice podía hacer lo que le diera la gana con cualquier hombre, pero meterse con su sobrino cuando se suponía que era su novia era algo que no podía permitir que pasara.
"Haz lo que quieras Cullen, pero si decidiste presentarte ante mi familia como mi novia, tendrás que respetar ese hecho"
Alice soltó una risotada realmente cruel ante el comentario.
"Ah claro y tendré que tener sexo ruidoso contigo todas las noches, no vaya a ser que tus tías y tíos te sigan creyendo Gay ¿no?. Seamos honestos Jasper, no será que de verdad eres una princesita"
"Ten cuidado con lo que dices Alice – replicó Jasper que realmente estaba molesto ahora – recuerda que sigo siendo dueño de la situacion y si te he soportado hasta ahora es porque no me queda otra opción, pero no esperes que eso sea así para siempre"
Se había puesto en pie y se encontraba de frente a Alice, lo que la ponía en desventaja ahora, debido a su corta estatura y a lo alto que era él, pero eso fue algo que no le importo a ella para levantar la mirada y decir sin titubear ni un poco.
"Yo también puedo destruirte cuando quiera, que no se te olvide"
La tensión del momento era tan pesada que incluso asfixiaba y cuando alguien llamó a la puerta, aun cuando Jasper hablo con su tono normal de voz al decir a quien sea que estuviera afuera que podía entrar, aun tenía la mirada dura como si sus azules ojos se hubieran congelado y ahora fueran un par de hielos. Alice por su parte se había marchado al baño y había dado un gran portazo al cerrar la puerta que la fotografía de Jasper a los siete años con su uniforme de base-ball colgada a lado de la puerta del baño, se había caido al suelo.
"Cariño – se trataba de su abuela – me enteré que estabas aquí y quería saludarte. Hacía tanto que no venías"
La abuela Whitlock era un ejemplo de mujer, ochenta años y ni se le notaban, era enérgica y erguida, de cabello blanco por el tiempo, ella jamás había querido teñirselo, tenía la tez blanca y algunas manchas por la edad. Ahora temblaba más al andar, seguro el parkinson comenzaba a hacer lo suyo, pero siempre fue una mujer activa, tenía buena forma para ser tan mayor, pero cierto era que no podía evitar que la piel le colgara por algunas partes. Sin embargo seguía teniendo esa dulce sonrisa que calentaba el alma fria de Jasper y su hermana luego de la muerte de sus padres.
"Siento no haberte saludado ayer abuela, la verdad es que..."
"Se que llegaste muy tarde ayer por la noche, seguramente la señorita tan linda que tienes por novia se preocupo por ti."
Alice estaba en el baño, pero aun podía escuchar la voz de la abuela de Jasper, la había conocido la pasada tarde, antes de que el sobrino Yankee de Jasper la abordará para irse en la moto, era una señora muy dulce y amable, ella le había dicho que a su edad la madre de Jasper era idéntica a ella. Alice en ese momento pensó que era ridículo, pues seguro la madre de Jasper había sido rubia y muy alta, pero la ternura con que esa mujer la trataba la sorprendió. Ni su propia madre nunca le hizo sentir ese calor en el alma al decir que era bienvenida en esa casa y no necesito que ella le dijera que podía sentirse parte de la familia, ella lo sintió desde el momento en que ella comenzó a hablar con esa dulce voz.
Jasper era afortunado de haber nacido en una familia así, quizá siempre tuvo una idea equivocada de las personas de Texas, nunca pensó que podría tratarse de gente amable y cálida como esa mujer o... el mismo Jasper.
"¿Conociste a Alice?" preguntó él y por el tono de voz que utilizó, la chica pudo notar que le preocupaba que ella pudiera haber hecho alguna tontería frente a su abuela. No lo culpaba, pero eso no evitaba que se sintiera ofendida por ese hecho, pego entonces la oreja a la puerta para escuchar la respuesta de la señora.
"Si la conocí ayer cuando estabas con Frank, es encantadora, sus ojos tienen tanta alegría y apenas a una mención de tu nombre su sonrisa es amplia, me alegro de que hayas encontrado a alguien que te quiere con sinceridad"
Alice sintió su rostro enrojecer y el corazón le palpitaba con fuerza, de repente tenía unas locas ganas de reírse a carcajadas o de salir corriendo por la casa alzando las manos de manera ridícula. Pero al mismo tiempo estaba congelada en su sitio.
"Este... - dijo Jasper sin evitar un sonoro carraspeo. Seguramente buscaba la manera de desmentir las palabras de su abuela – la verdad es que, no estoy muy seguro de si lo mio con Alice vaya a durar mucho, honestamente tenemos muchísimos problemas, iniciamos este viaje para intentar salvar la relación pero... parece que ya no hay mucho por hacer"
Alice estaba sorprendida de la facilidad que tenía Iratus para mentir, el tono de voz que usaba, parecía que realmente estuviera sufriendo por una posible separación de ellos. Estaba sorprendida sin duda.
"No digas eso – dijo la señora con amabilidad –, las parejas siempre tienen malos momentos, pero ya verás como las cosas se solucionan"
"De verdad abuela, no creo que sea nuestro caso"
Con eso pareció quedar zanjado el asunto, pues la abuela no insistió, sólo se despidió de su nieto y dijo que esperaba verlos felices al anochecer.
En esos momentos Alice estaba casi sentada en el suelo, sostenida por el picaporte de la puerta, estaba seria, no sabía exactamente que sentir o que pensar al respecto. Pero el hecho de que ellos tenían que terminar con esa idiotez cuanto antes era verdad. Probablemente esa misma noche harían una puesta en escena con una dramática ruptura para que así la próxima vez que Jasper fuera a casa no tuviera que dar explicaciones de porque Alice Colour no lo acompañaba. Además eso le dejaría el camino libre a él con la tal María, en quien de verdad parecía interesado.
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Luego de que su abuela se fuera Jasper cerró la puerta y se recargó en la misma, esto se le estaba escapando de las manos, pensó mientras se tallaba los ojos con la yema de los dedos, nunca debió seguir el estúpido juego de Alice, ¿ahora su abuela le estaba dando su aprobación para estar con ella?. ¿Qué seguía, la tía Jane con los preparativos para la boda con esa mujer loca de cabello morado?
Definitivamente el momento había llegado, tenía que hacer algo para poder deshacerse de Alice, las cosas se salían de control cada vez más y no sólo por lo que su familia pudiera llegar a pensar, si no de lo que él mismo estaba comenzando a sentir, y eso simplemente no podía pasar, el no podía simplemente enamorarse de esa pelimorada y sarcástica Cullen, ni robando todo el lote de autos caros de Chicago el podría estar a su nivel y no se sentía con la paciencia de soportar sus berrinches. Además ella misma no podía quererse y respetarse, ¿Cómo podía esperar que lo hiciera con él?. Su abuela estaba en un error y ese error debía corregirse antes de que fuera demasiado tarde y si tenía que recurrir a medidas drásticas... le diría la verdad acerca de Rosalie.
"Siento haberte gritado y el haberme ido con tu sobrino ayer – Alice había salido del baño y se encontraba mirandose los pies descalzos mientras hablaba a Jasper quien estaba tumbado en la cama sobándose la sien -. Tu abuela en verdad es agradable"
Jasper se levanto y sin pensarlo se dirigió hacía Alice, ella tenía la cabeza gacha y podía notar en su voz que sus palabras eran sinceras, así que sonrió y la abrazo tiernamente.
"No importa, no eres la única responsable de todo este desastre"
Alice sentía los atronadores latidos de su corazón resonando en sus oídos y aunque se sentía rara al estar así con Iratus, no hizo nada por deshacer el abrazo; por el contrario lo abrazó también.
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En Chicago mientras tanto, la familia Cullen comenzaba a recuperarse, sabían que Alice no había sido secuestrada y que no se encontraba en peligro luego de la llamada que la misma hizo al doctor Edward, por lo que habían decidido detener la busqueda, fue demasiada la insistencia del doctor hacía el senador Cullen que este finalmente cedió, más aun ahora Edward se preguntaba donde podría estar la chica.
"Buenos días Dr. Cullen" habló su secretaria a través del altavoz de su teléfono en el consultorio.
"Buen día Jannet" contestó él sin mucha emoción, pues seguía perdido en sus pensamientos.
"No se escucha usted muy animado – continuo hablando ella –, pero le tengo una noticia que quizá le gustará"
A Edward en realidad le molestaba que su secretaria siempre estuviera con sus sorpresas si debía darle una información, importante o no bastaba con que sólo lo dijera sin rodeos; pero bueno eso era demasiado pedir para una mujer mayor divorciada que vivie con su montón de gatos y se niega a dejarse caer, en su totalidad, en la amargura. Más en su paso por no amargase ella, lo estaba consiguiendo con él.
Suspiro profundamente y perdiendo la mirada en algún punto sin importancia del techo del consultorio, oprimió nuevamente el botón de la bocina de salida de audio para replicar en el tono más entusiasta del que fue capaz:
"No tengo ni idea Jannet, ¿por qué no me lo dice?".
La secretaria que no notó o al menos fingió no notar que el entusiasmo de su jefe era falso, simplemente continuó en el mismo tono enérgico y misterioso.
"Me ha llamado el director Simons, acerca de una conferencia sobre las enfermedades de transmisión sexual en el sur del país. ¿Puede creerlo?, se irá a Texas mañana mismo".
Edward se irguió en la silla y con el ceño fruncido tomó el auricular para hablar de forma más directa con Jannet. Esto debía ser una broma.
"Jannet, no puede ser verdad el director y yo no hemos..."
"Sólo le pasó el aviso Dr. Relajese un poco; le he reservado el vuelo tal y como el director me lo pidió usted puede imprimir su pase de abordar en el momento que guste, le he dejado la clave en un post-it sobre su escritorio"
Edward sintió que el mundo entero le caía encima. En la situación de constante estrés que se encontraba, lo ultimo en lo que podía pensar era en una estúpida conferencia de enfermedades de transmisión sexual, nada le apetecía menos que sentarse en una enorme sala con médicos desconocidos y presuntuosos a ver las deformadas zonas intimas de personas infectadas de Herpes. Además en el sur, habían lugares buenos y cómodos como San Diego o los Angeles, cualquier parte de California o bien Arizona estaba bien para él, pero ¿Texas?.
Se pasó una mano por el ya muy despeinado cabello y suspiro profundamente, después de todo no había nada que pudiera hacer al respecto.
. . .
"No importa lo que digas Jasper – gruño Alice arrugando la nariz y girándose molesta –, ¡no me pondré esa ropa!"
"No seas cabezota – insistió Jasper –, todos estarán vestidos así para la fiesta"
"Ah y ya porque todo el mundo va de Woody y Yessi ¿Yo también debo hacerlo?"
Jasper que comenzaba a perder la paciencia dejo la camisa de cuadros y los vaqueros azules en la cama a un lado de Alice quien estaba ceñuda y cruzada de brazos, en realidad cuando esa diminuta mujer se proponía algo no había poder alguno que la hiciera cambiar de opinion, el hecho de que se encontrará allí en ese momento era la prueba más irrefutable de ese hecho.
"Me cansé, haz lo que quieras"
Sin esperar a que ella dijera algo salió de la habitación pisando fuerte.
Alice por su parte se tumbo en la cama, toda la situación era ridícula ¿Por qué demonios tenía que asistir a esa fiesta?.
Se quedo en la cama un par de minutos más con la vista fija en el techo aún bastante ceñuda, algo que lentamente se le pasó, y terminó por suspirar resignada.
Jasper era un idiota, ella lo sabía, pero debía admitir que al menos esa vez él tenía razón con toda su palabrería. Debía hacerse responsable de sus actos.
Los ojos de ella se abrieron con sorpresa, en realidad algo andaba mal en ella, ¿'hacerse responsable de sus actos'?. Nunca antes lo hizo, la prueba era que prefería huir con un desconocido roba autos, que hacerse responsable de su descuido ante sus padres.
Se pasó una mano por el cabello morado y antes de dirigir la mirada a la camisa de cuadros que Iratus había dejado para ella. Como si recién hubiese notado el color rió con ganas, pues Jasper había elegido una conveniente combinación de la camisa de cuadros morada, blanca y azul. Iba perfecto con los ojos y el cabello de ella; además los vaqueros de mezclilla oscura hacían juego, inclusive tenía unas botas vaqueras a juego de color café del mismo café que el cinto y el sombrero.
"Realmente pensó en todo". Dijo ella en voz baja, al tiempo que se levantaba de la cama para dirigirse a la silla donde Jasper había dejado la ropa.
Tomó primero la camisa y sonrió al comprobar que era perfectamente su talla, estaba segura que no le quedaría grande o pequeña, era perfecta para ella. Comenzaba a sospechar que en realidad no había sido el tonto de Iratus quien consiguió esa ropa... o bueno, que realmente era gay, como lo creía su familia.
sacudió la cabeza ante ese pensamiento, era ridículo, dado que a él la gustaba la tal María ¿no?. Sintió un deje de molestia nuevamente, no le gustaba pensar en esos asuntos, ¿qué más daba si esos dos se querían o no?. Quizá era su orgullo de mujer que le picaba porque aun después de haber tenido sexo, el tipo prefería a una mujer de piel morena y facciones toscas por encima de ella, una pequeña chica blanca de facciones finas.
Estaba siendo ridícula y lo sabía, tenía que dejar de pensar tantas tonterías.
Dejo una vez más la camisa a cuadros sobre la silla para desnudarse y ponerse la ropa nueva.
Minutos después se encontraba caminando en busca de Jasper, pero cada que se cruzaba con alguien en el camino, se ruborizaba muchisimo por sus comentarios aprobatorios sobre su vestuario, por lo que ella se limitaba a esconder la cara en el sobrero y repetirse mentalmente que en realidad era un cumplido, pues la mayoría de ellas lucían terribles en ropas vaqueras.
Finalmente Jane le dijo que había visto a Jasper en el granero donde más tarde sería la fiesta y ella estuvo feliz de poder salir de la abarrotada casa y aunque afuera hacía un calor seco e insoportable, era mucho mejor que seguir escuchando las tonterías sobre su ropa.
Se dirigió allí con pasos largos, al menos lo más largos que sus cortas piernas le permitían, no quería pasar mucho rato bajo ese sol abrazador, dado que las quemaduras pasadas aun le ardían y su piel había tomado un tono ligeramente bronceado.
Al llegar al granero estuvo a punto de abrir la puerta de par en par, pero se contuvo, pues allí dentro alguien tocaba una guitarra, realmente lo hacía muy bien, era una canción peculiar que le sonaba bastante conocida, pero no lograba reconocerla del todo.
La letra era simplemente hermosa, y la voz que cantaba transmitía a la perfección el sentimiento romántico, mientras que el rasgueo de la guitarra en conjunto con lo demás logró acelerar su ritmo cardíaco.
Era la voz de Jasper, estaba segura, pero nunca imagino que un tipo como el tocara la guitarra, mucho menos que tuviera una voz tan hermosa. Entonces se sintió ligeramente mal al darse cuenta que realmente desconocía muchas cosas de Jasper.
"¿Te quedarás allí toda la tarde hasta convertirte en carbón?"
La voz de Jasper le tomó por sorpresa, no se había dado cuenta que había dejado de tocar, ni sintió la fuerza con que el sol le quemaba las mejillas, hasta que él lo comentó.
Sonrió avergonzada y entro al granero con la mirada gacha.
"Perdón, no quería interrumpir"
"Esta bien – dijo él recargándose en la guitarra y observando a Alice fijamente a los ojos –, de cualquier forma pude escuchar tus pies arrastrarse en la tierra desde hace ya rato"
"¿Eres un cazador ahora? – preguntó ella en tono burlesco – digo porque de ser así tienes más facetas que Max Steel o Ken".
Jasper sonrió y movió la cabeza de un lado a otro.
"Sarcasmo, siempre sarcasmo – dijo sin dejar de sonreir – antes creía que lo hacías por joder, pero creo que en realidad es el único método de defensa que conoces"
Alice de forma infantil le mostró su corta lengua a Jasper, dando a entender sin palabras que el sarcasmo no era él único método.
Jasper se rió con ganas y dejó la guitarra a un lado para después estirarse hasta alcanzar a Alice, la atrajo hacía el y la abrazo. Él estaba sentado y ella de pie y aun así el alcanzaba a abrazarla perfectamente a la altura de la cintura, poco antes de las caderas.
Alice estaba totalmente roja y sentía un incomodo cosquilleo recorriendole el cuerpo, sobre todo en el sitio donde los brazos de Jasper la aferraban con suavidad, pero sabía que si intentaba escapar se convertirían en fuertes cadenas. Con timidez y temblando estiró sus brazos para abrazar a Jasper por el cuello y enterró las manos en su cabellera rubia, su cabello era tan suave y despedía un delicioso aroma. Ese mismo que cuando tuvieron sexo la invadió por completo y del cual pronto se descubrió adicta.
"Te dije que te verías bien con esa ropa" dijo él recargando su cabeza en el abdomen de ella.
Por su parte ella soltó una risita nerviosa
"Debó admitir que eres bueno con esto de la ropa, incluso atinaste a mi número de calzado, comienzo a preguntarme seriamente si en verdad no eres gay" ella rió tras burlarse de él y fue el turno de Jasper para sonrojarse.
"No es para tanto – dijo el restandole importancia en un tono juguetón –, digo es fácil pedir la talla más chica, casi para niña en todo".
Él estaba mintiendo por supuesto, pero ella no lo sabía y tiró de su cabello con fuerza mientras él se reía con ganas. En realidad no podía decirle de que forma logró saber con precision la talla de su ropa incluso de sus zapatos, ahora que lo pensaba había sido bastante descuidado de su parte ser tan preciso, era sospechoso.
"Antes estabas tocando algo de Pink Floyd ¿cierto?". Preguntó ella que finalmente había recordado la canción.
"¿Te gusta pink floyd?" preguntó el asombrado, era la banda favorita de él.
Ella se encogió de hombros
"Si, conozco algunas canciones de ellos, son relajantes".
Jasper sonrió, pues ese era justo el motivo por el cual él mismo los amaba, lo relajante de su música y la manera tan peculiar de captar en varios de sus álbumes, el horror de la segunda guerra mundial de forma poética y artística.
"Esa era Wish you were here – Dijo separándose ligeramente de Alice, pero sólo lo suficiente para poder ver su rostro – ¿Quieres que toque alguna para ti?" preguntó él sonriendo.
Alice asintió con la cabeza como niña pequeña y rompió el abrazo con Jasper para que este pudiera tomar la guitarra nuevamente y después se sentó en el suelo frente a él.
Jasper sonrió, parecia una chiquilla sentada así frente a él y no podía evitar encontrarla preciosa y tierna. Esto era alarmante sin duda, pero nunca antes habían pasado más de cinco minutos sin discutir, ahora en cambio sentía el cerebro embotado y su presencia le resultaba agradable; tanto que no pudo evitar ese impulso de abrazarla, de sentir su pequeño y tibio cuerpo contra él.
El problema era que entre más le agradará su presencia, sería más difícil dejarla ir. Debía entrar en razón cuanto antes, eso no duraría para siempre, era algo pasajero, su presencia en la vida de Alice era eso solamente, una aventura más en su lista, algo sin importancia.
Repentinamente la euforia que había sentido lo abandono y cuando comenzó a tocar la guitarra, esta vez los acordes eran incluso más tristes que los de la canción anterior.
N/A:
¿Qué me pierdo durante años?... si lo sé...
pero la verdad no tengo tiempo, vivo estresada y me es muy dificil y a veces aunque quisiera poder dedicarle más tiempo a estas historias que disfruto tanto escribirlas, pero pues no siempre se puede, sin embargo no pienso abandonarla, lentamente y de poco a poco pero la continuaré hasta el final :D más cuando las cosas se ponen mejor entre estos dos ;). Bueno, espero les gustara el capitulo y pronto volveré con más
Besos frios
-Alice Ahtziry
