Recuperándote
¿Es un capricho? ¿Una necesidad? ¿Terquedad? ¿Obstinación? ¿Cómo se llama eso que sentimos y no se va con el tiempo? ¿Amor? ¿Ceguera? ¿Qué es? ¿O es...obsesión?
Es muy fácil confundir el amor con obsesión, eso lo sé bien.
Por la obsesión uno es capaz de cualquier cosa, se puede lastimar tanto...te aísla, te adormece.
Pero también creo que...la razón de mi obsesión, fue estar vacía de amor, vacía de su amor. ¿Eso significa que amé en algún momento? Ya no puedo recordarlo, todo se oscurece...no puedo sentir.
Solo una vaga frase viene a mi cabeza: En nombre del amor, mataré al amor.
Porque prefiero estar enjaulada toda la vida en mi mente, que volver a sufrir por ella...por mi querida hermana menor.
-/-
Abrió los ojos con pesadez, el brillo del sol se reflejaba en las cristalinas paredes del palacio, provocándole ceguera.
Se reincorporó con lentitud, observando su alrededor, deseando que todo lo que vivió el día anterior, haya sido solo un mal sueño.
Un tenue dolor en su cuello la convenció de lo contrario. Se llevó la mano a este, notando como la mordida que le regalo su hermana, aun ardía.
Las lágrimas emprendieron un viaje sin retorno, resbalándose por su angustioso semblante.
-¿por qué? ¿Por qué está pasando esto? ... ¿será que sus poderes la han controlado? pero... ¿por qué de esta forma? no tiene sentido...- pensaba, tapando su rostro -debo ayudarla...es mi hermana, necesito despertarla...
Se limpió su dolor, tomando una decisión. Definitivamente regresaría a la antigua Elsa.
Antes de salir de la habitación, el recuerdo de la muerte de Kristoff vino a su mente, asustándola.
El pesar la invadió por completo. A pesar de que no conocía mucho al joven, cálidos sentimientos por él se despertaron en su corazón durante el viaje.
Comenzó a recorrer los grandes pasillos de aquel palacio, para luego detenerse en seco. Se había olvidado de un pequeño detalle.
-¡Hans!- escapó de sus labios.
Estaba segura que el joven iría a buscarla si no regresaba pronto. El reino entero estaba en contra de Elsa. ¿Y si venían a matarla? no...no podía permitirlo, a pesar de sus aberrantes actos, sabía que la verdadera reina aun se encontraba dentro de ella.
Corrió en su búsqueda, llenándose de valentía. Sin embargo, no la encontraba por ningún lado. Abrió varias habitaciones, hasta que llego a una con la puerta un poco diferente.
Tragó saliva con fuerza, tomando valor. Giró el picaporte, y allí se encontraba la platinada, durmiendo plácidamente.
-Elsa...- susurró su nombre, acercándose casi hipnotizada, a su hermosa figura tapada por blancas sabanas.
Se sentó al costado de ella, observando su semblante...no era tan tranquilo como pensaba. La reina se revolvía un poco en su cama, parecía como si estuviese teniendo una pesadilla.
Vete...Anna...
Escuchó su voz en un eco, dentro de su mente. Sonaba suplicante.
Abrió los ojos, confundida -¿eh?- musitó, provocando que la joven abriese los ojos con fuerza, reincorporándose de inmediato y tomándola del cuello de su vestimenta.
Un filo hielo se formo en sus dedos, dirigiéndolo hacia ella, amenazando su garganta.
-e-elsa...- tartamudeo, inmóvil.
Posó sus esmeraldas ojos en los oscuros de su hermana. Estos se encontraban perdidos en la desesperación, espantados.
La nombrada pestañeo varias veces, percatándose de su acción. Se soltó con brusquedad de su ropa, desviando la mirada y alejando su mano, acariciándosela con la otra.
Anna salió de su parálisis, percatándose de su estado -¿estás bien?
Elsa la contempló, con seriedad -¿casi te atravieso el cuello y me preguntas si estoy bien? ¡haha! eres genial...Anna...- sonrió para sí, cerrando los ojos, tratando de ocultar su inquietud.
Pero esa sonrisa no paso desapercibida por la pelirroja, sin embargo, decidió no cuestionarle nada. No iba a arriesgarse a decir algo indebido...con aquella nueva persona.
-parece que estabas teniendo una pesadilla...- se animó a hablar.
La reina esquivó su mirada, sin responder. El silencio invadió la habitación, incomodando a la menor.
-¿por qué aun estas aquí?...
Se sobresalto al escucharla, haciéndola dudar.
-pudiste haber escapado...- su voz sonaba extraña, era una mezcla de angustia y reproche.
Le sonrió con honestidad -no me voy a ir sin ti...
-maté a tu novio- sentenció, posando sus profundos ojos en ella.
El corazón de la joven se apretujo tanto al escucharla, que creyó que moriría ahí mismo -e-el no era mi novio...solo me ayudo a encontrarte...- atinó a decir, evitando su mirada.
-da igual- soltó, comenzando a formar una sombría sonrisa -lo maté
Por supuesto que Anna se encontraba resentida ante aquel hecho...pero su hermana...su querida hermana le importaba más que cualquier cosa...y dependía de ella regresarla a la normalidad.
-Elsa...sé que aun estas ahí...puedo notarlo...
-¿puedes?- repitió, riendo levemente.
-sí, soy tu hermana, te conozco a la perfección- soltó, segura de sus palabras.
La platinada largó una carcajada ante sus palabras, desconcertándola -estuvimos separadas durante años, créeme...no me conoces para nada...
-yo...- Le costaba hilar una sola frase, todo en ella la intimidaba.
Sin embargo, la provocadora sonrisa que ahora Elsa le regalaba, la aturdió mas -¿quieres conocerme, Anna?- susurró, destapándose, y comenzando a gatear hacia ella.
Abrió los ojos con fuerza, asustada ante sus palabras. Instintivamente retrocedió hasta el pie de la cama.
Sin permiso de su mente, posó sus ojos en la nada inocente ropa interior de la joven. Era un conjunto de color negro, que hacia resaltar su blanca piel.
Su mirada no paso desapercibida ante la reina -¿qué pasa Anna? ¿Te gusta lo que ves?- ronroneó, llegando hasta ella, quedando entre sus piernas, a escasos centímetros de sus labios.
Podía sentir su frio aliento sobre su boca. Desvió la mirada, tratando de calmar los latidos de su corazón, que bamboneaban sin dejarla pensar claro.
-Anna...mírame- le ordenó, tomando su mentón, obligándola a clavar sus ojos en ella.
Lo que vio en aquellos oscuros ojos azulados, la confundió aun más. Aquella mirada...llena de maldad pero también de tristeza, provoco que sus lágrimas cayesen de nuevo.
Frunció el ceño al observarla -¿y ahora por qué lloras? no te recordaba tan llorona...- sonrió, de medio lado.
Y ahí estaba de nuevo, un leve presentimiento de que ahora la que hablaba, era la antigua Elsa.
-Elsa...sé que estas ahí dentro- empezó a decir, tocando su pecho, señalando su corazón -por favor...vuelve...
La nombrada bajo su mirada hacia el agarre de la menor. Una traviesa sonrisa se formo en sus labios -Anna...- posó su mano en la de ella, reforzando el cariño y volviendo sus ojos a los esperanzados de ella.
La pelirroja sonrió, creyendo haberla flaqueado, al menos un poco.
Pero qué gran error.
-Elsa...
Un risa macabra emano de sus labios, consternándola -¿quieres pasar tan rápido a segunda base? de acuerdo...cumpliré tus deseos- murmuró, tumbándola en la cama, quedando sobre ella.
Abrió los ojos de par en par, sintiendo como sus pechos chocaban con los suyos. Definitivamente su hermana tenía un gran caso de bipolaridad.
La platina se sentó sobre ella, para luego deslizar la mano desde su cuello, recorriéndola hasta su vientre, con una hambrienta sonrisa.
La pelirroja sintió demasiado ese contacto. Se observo a sí misma, al darse cuenta que parte de su ropa no estaba, su corset había desaparecido, quedando solo la blusa tapándola. Supuso que la reina se lo quito mientras dormía.
-e-elsa...detente...hay algo que debo decirte...
Se acerco a su rostro al escucharla, dejando caer su cuerpo sobre el suyo, nuevamente, provocando que sus platinados cabellos rozaran con su rostro.
-espero que sea una declaración de amor...- musitó, dirigiendo la vista a su cuello, para luego comenzar a besarlo, pasando su lengua por él.
-ah...n-no...- jadeó, de forma entre cortada, tratando de zafarse con sus manos, pero esta la detuvo, estampándolas contra la sabana.
-mmm...que raro...porque tu cuerpo en este momento esta profesándome su amor... ¿lo sabías?- inquirió, acercándose a su oreja, y mordiéndola levemente, mientras liberaba una de sus manos, para empezar a recorrer su pecho, de forma lenta y tortuosa, rozando por momentos, sus sensibles atributos.
Cerró los ojos, ante tales sensaciones -n-no es eso...h-hans...él...
Detuvo su acto en seco, al escuchar el odioso nombre de aquel muchacho, que se había interpuesto entre ella y su hermana.
Cegada por los celos, agarró su cabello desde atrás con fuerza, clavando su amenazante mirada en sus ojos -¿qué con él?
Anna largó un pequeño bufido, al percibir sus fríos dedos, tomándola con rudeza -estas en peligro...
Arqueó una ceja, incrédula.
-...seguro vendrá a buscarme si no regreso pronto...el pueblo se ha puesto en tu contra...- tomó el brazo que la sostenía en un impulso -debemos regresar, Elsa...no puedo permitir que te lastimen
La determinación en su mirada, sorprendió un poco a la reina. Una leve sonrisa se formo en sus labios.
-mi querida Anna... ¿de verdad piensas que tu estúpido novio podrá derrotarme?- sentenció, soltando el agarre con lentitud.
La pelirroja frunció el ceño, harta de su actitud, reincorporándose un poco, quedando Elsa, totalmente sentada sobre ella.
-oh...- escapó de sus labios, un pícaro sonido, al observar su posición.
Haciendo caso omiso a este, la tomo de los hombros -¡no será solo él, estoy segura que vendrá con mas soldados! ¿No te das cuenta? ¡Debemos irnos!- repitió.
Pero la joven ya no la escuchaba, su atención estaba puesta en el cuerpo que tenía delante de ella.
Acercó sus labios de forma sigilosa, pero antes de poder unirlos con los de la menor, esta ultima interpuso su mano, esquivando su acción -¡Elsa! ¡Esto es serio, debes despertar!
La nombrada, enfadada ante el rechazo, llevo la mano a su garganta, apretándola levemente.
-¡agh...!- se quejó, espantada, cerrando los ojos con fuerza.
Quizás Hans no era su mayor amenaza después de todo.
-no puedes huir de mi...te dije que serias mi prisionera...- .Su tono se volvió severo, pero no tanto como su mirada, que con cada palabra que recitaba, se tornaba mas y mas oscura.
-e-elsa...- la llamo, agitada, tratando de escapar de su acto.
La observó con desdén, acortando la distancia de nuevo y aflojando su agarre -no te preocupes Anna...si tu querido príncipe aparece...lo mataré...- enfatizó aquello ultimo, sonriendo de forma maligna, depositando la mano en su rostro.
La menor pestañeo varias veces, sin creer lo que escuchaba -¡no puedes! él es...
-un farsante...- la cortó -¿no te das cuenta? solo quiere mi posición
Las lágrimas amenazaban nuevamente los ojos de la joven, incapaz de creer tal atrocidad -no...eso no es cierto...- hablo, casi para sí.
-esa es la verdad...acéptala...- susurró, comenzando a rozar sus labios contra los de ella.
Anna, paralizada, la empujo, provocando que la reina cayera sobre sus codos.
-no... ¡te lo demostraré! iré a buscarlo ahora mismo, de esa forma evitare que venga aquí con los soldados...
Una sonrisa sarcástica se formo en los labios de Elsa -¿lo evitaras? ¿De verdad crees que te dejaré escapar?- sentenció.
Al oírla, se levanto de la cama rápidamente, con temor -déjame ir, Elsa...es la única forma de detener una futura masacre -se llevo la mano al pecho, al sentir dolor en el -no quiero que te lastimen...ni que lo lastimes... ¡quiero protegerlos!- exclamó, dejando caer sus lagrimas.
El silencio invadió la habitación, dejando a una platinada, extrañamente pensante.
-prometo volver por ti...solo espérame...- atinó a decir, emprendiendo su ida, y saliendo del cuarto.
Decidió no mirar atrás, tenia poco tiempo, lo sabia. Su caminar se volvió mas rápido, al percibir como la temperatura bajaba. Se imagino que la mayor no la dejaría ir así de fácil.
-no te dejare ir...Anna...ya te lo dije...- .Escuchó su voz, haciendo eco en aquel lugar, provocando miedo y angustia en su interior.
Comenzó a correr, tratando de llegar apresuradamente a las escaleras, pero un muro de hielo se interpuso entre ella.
Chocó los dientes, impotente. No podía creer que estaba huyendo de su hermana mayor.
-¡ya basta Elsa, deja de jugar!- se exasperó, mirando a sus costados, buscándola.
-¿jugar?- repitió, apareciendo detrás de ella, con su glamuroso vestido, tomando una de sus trenzas y estampándola de frente contra la fría pared -¿te parece que estoy jugando, Anna?
-d-debo irme...debo salvarte...- Le costaba hablar, aquella helada superficie le provocaba escalofríos a su rostro.
-no...solo quieres huir...- murmuró en su oído, mordiéndolo -no te lo permitiré...no volveré...a alejarme de ti...
Aquello sonó mas como una súplica. Anna, aprovechando su momento de honestidad, se giro con cautela, quedando frente a ella, tomando sus mejillas entre sus manos -escúchame...te prometo que volveré, solo déjame arreglar est...
-¿lo amas?- la interrumpió, entrecerrando los ojos y dejándose acariciar contra la mano de la pelirroja.
Algo en su tono se lo hizo pensárselo. La observo unos segundos en silencio, meditando su respuesta, para luego asentir -si...es amor de verdad...ya te lo dije...
Entreabrió los ojos, al escuchar tal declaración. Una irónica sonrisa se dibujo en sus labios -¿tú que sabes del amor de verdad, Anna?
Otra vez, aquella pregunta inundaba su mente, esta vez, dicha de una forma más directa. Desvió la mirada, sin saber que responder, ya que en la última ocasión, termino diciendo cosas dolientes a su acompañante.
-tú que sabes...- prosiguió, ahora soltando el agarre de su mano, clavando sus tenebrosos ojos en ella -¿no sabes nada...verdad? no sabes lo que es amar y desear algo con todas tus fuerzas...llorar todas las noches por esa persona...sacrificar...tu felicidad por su bien estar... ¿qué sabes de eso?- se explayó, reprimiendo su agonía.
La observo, anonadada -Elsa...
Se dio media vuelta, tapando su rostro. Su debilidad quería escapar de su ser.
La culpa la invadió al percibirla en tan lamentable estado -Elsa...mírame...por favor...- se acerco, de forma sigilosa -lo siento tanto...no sabía que...
-¡¿No sabias?!- dijo ya en un grito, perdiendo los estribos y apuntándola con su brazo.
Se paralizo al instante, no creyendo lo que sus ojos veían.
-¡¿Elsa?!- exclamó aterrada, esperando lo peor.
Tercer capitulo entregado! lo mejor está por venir... ;)
¡Muchas gracias por los comentarios! ¡de verdad!
Saludos a todos/as!
