Confrontación

¿Por qué hay recuerdos que olvidamos y otros que nos persiguen sin descanso? ¿Qué quieren los recuerdos? ¿Por qué insisten tanto? ¿La memoria es el pasado deseando seguir siendo mi presente?

No...la memoria tiene vida propia, no es uno, sino ella la que elige que cosas dejar morir en el olvido y que cosas mantener vivas.

Una llave...eso es lo que buscamos en nuestros recuerdos, una llave que nos ayude a salir del caótico laberinto que hemos creado en el hoy. El problema es que, esa llave no siempre abre la puerta correcta.

¿Pero cómo iba a saberlo? ¿Cómo se puede estar absolutamente seguro de algo, si todo el tiempo surgen situaciones que relativizan tu entorno?

Mi mentira era mi felicidad...sabía lo que quería, a donde apuntaba, tenía un objetivo en la vida...y ahora no se a donde voy...ya no lo sé...

Perdí el rumbo. Nadie me preparó para esto...

Pero también se, que internamente, agradezco abrir los ojos de una buena vez...aunque la persona que ocasionó eso, ya no sea la que recordaba.

Dicen que del amor al odio hay un solo paso...pero, lo que no dijeron, fue que era posible sentir ambas...

-/-

La oscura figura de Elsa, seguía de pie, observándola con neutralidad.

Anna por su parte, de rodillas en el suelo, solo la miraba, atónita.

Frunció el ceño, llegando al tope de su paciencia -¿A qué te refieres con sentir tu sufrimiento?

La platinada escucho aquel tono de reproche, sonriente -me refiero a todos los años que agonicé por tu culpa- soltó, sin siquiera pestañear.

Se puso de pie precipitadamente, enfadada. Sin embargo, su equilibrio le falló, ante las sensaciones concebidas en su anterior encuentro.

Oyó su burlona risa, dando pasos hacia ella -¿tan mal te dejé?

Poso una mano en la pared, sosteniéndose. Era suficiente...no aguantaría ni una sola muestra más de desprecio.

-deja de bromear...- sentenció, mirándola con enojo -¿Acaso crees que eres la única que sufrió? sabes lo que...- su vista se nublo, impidiéndole continuar. Se resbaló de la pared, cayendo nuevamente de rodillas.

La reina la siguió con la mirada, sin cambiar el semblante.

-Elsa...- la llamó, sin fuerzas. Estaba tan agotada, física y más que nada psicológicamente. Su mente no aguanto más y se apago por completo, desvaneciéndose.

La nombrada suspiró, para luego acercarse y alzarla en sus brazos, observándola con profundidad.

-Anna...- susurró su nombre, gesticulando una angustiosa mueca.

Negó con la cabeza, ocultando sus sentimientos y emprendió su caminar hacia la habitación.

La recostó con cautela sobre la cama, arropándola, para luego sentarse a su lado, perdiendo su vista en ella.

-Anna...

Déjala...ya le has hecho demasiado daño...

Se giró, buscando el paradero de aquella voz. Sonrió para sí, con altanería, levantándose, emprendiendo su caminar hacia un espejo que se encontraba tapado con una oscura tela. Lo destapó con rudeza.

Arqueó una ceja, al observar su propio reflejo, este comenzó a perder su malvada sonrisa, dando paso a una desconsolada.

-¿Aun estas aquí?- rió -no la dejaré...además...recuerda que soy tu otro yo...eres tu...la que la está aprisionando...- musitó.

El reflejo frunció el ceño -¡no es cierto, yo no quiero lastimarla!

-pero la deseas...es por eso que yo no desapareceré...porque tu verdadero anhelo es amarla...de mil y un formas... ¿verdad?

Bajo su semblante, avergonzada por sus pecaminosas emociones -si...pero no quiero obligarla...si ella realmente me ama...me corresponderá... ¡pero no puedes confinarla de esta forma!

Bufó, al escucharla -ya te lo dije, eres tú la que la encarcela...yo solo sigo las ordenes de tus mas prohibidos deseos...dije que te liberaría...así que deja de molestar y desaparece- sentenció, deslizando su mano por el espejo, provocando que la imagen se volviese borrosa.

Las lágrimas se hicieron presentes en su lamentable rostro. No podía luchar contra ella, la oscuridad invadía todo su ser.

Sonrió con repulsión al observarla -siempre tan patética...querida Elsa...

Lo siento tanto...Anna...

Escuchó aquella conocida voz, que la nombraba con tristeza, provocando que abriese los ojos.

-¿Elsa...? ¿Dónde estás?- inquirió, inmersa en una gran oscuridad, no lograba ver nada, tampoco podía moverse.

Ahora solo oía los sollozos de aquella joven, desesperándola aun más.

-¡ELSA!- Se levantó bruscamente, alzando el brazo hacia adelante. Su frente sudaba, y el pecho le dolía.

-tranquila pequeña...solo era una pesadilla...

Oyó una comprensiva voz, a su lado. Ladeo la cabeza con lentitud, para encontrarse con el cuerpo de su hermana, acostada al lado de ella. Esta, la miraba profundamente, sosteniéndose la cabeza con la mano, apoyada cómodamente en su codo. Le brindaba una sonrisa indescifrable.

Abrió los ojos de par en par, sorprendida, llevándose inmediatamente la sabana a su torso, tapándose, ya que aun tenía la camisa abierta.

Largó una carcajada al observar su acción -¿Por qué te intimidas? no es nada que no haya visto antes...

Desvió la mirada, evitando sus marinos ojos.

-¿Qué es lo que quieres de mi...?

Pestañeó varias veces al escucharla, creyendo increíble que formulara esa pregunta.

-¿No es obvio?

El silencio invadió la habitación. Anna estaba devastada, solo la angustia y el odio la recorrían...no odio hacia la platinada, sino a ella misma, al sentirse impotente por no poder salvarla.

Las lágrimas se hicieron presentes, resbalando por sus pecosas mejillas. Elsa se reincorporó al notarlas, limpiándolas con su pulgar.

Posó sus ojos en ella al sentir el cariño. No quería entusiasmarse, sabía que la joven en cualquier momento mutaria su personalidad y estrujaría por completo lo que quedaba de su corazón.

Con su mano quitó la de ella, descendiendo la mirada.

La reina frunció el ceño, ante su rechazo -¿Por qué me evitas? -cuestionó, acercándose más.

Chocó los dientes, impaciente -¿Por qué? ¿Es broma, Elsa? ... ¿No te das cuenta de lo que está sucediendo...de lo que estás haciendo?- dijo casi en un susurro, penetrando su lastimosa vista en la ojiazul.

Asintió como si nada, obviando su estupefacto semblante -por supuesto que se lo que hago...

-¿y qué es lo que haces...?- murmuró, ahora siendo ella la que acortaba la distancia.

Sonrió, con maldad -me libero...

La observó, incrédula -si para ti esto es liberarte...no formaré parte de esta locura...- habló, decidida.

-¿ah si?

-así que deberás decidir...o vienes conmigo...o te quedas aquí...sola...

Sus ojos demostraban la determinación en sus palabras. Interiormente, pensó que acorralándola de esa forma, lograría regresarla.

Finalmente, una risa emano de sus labios -oh...que cruel eres hermanita...- bromeó, deslizando la mano por su rostro -pero creo que te olvidas de un pequeño detalle...no tengo que decidir nada...porque tú te quedarás aquí conmigo, te guste o no...- sentenció, reforzando el agarre.

-Elsa...- la nombró, con el abatimiento invadiendo su alma.

Detuvo su risa, dibujando un enfadado gesto ¿Desde cuando era tan desafiante su pequeña? ¿Creía que podía controlar sus acciones? Era una reina, nadie podría controlarla jamás, nunca más.

-¿te crees con derecho a decidir? no sabes por todo lo que he pasado...debes compensarme- ordenó, penetrando su oscura mirada en ella.

Y eso fue todo, la pelirroja se mordió el labio, tratando de contener la ira, pero esta estalló sin poder evitarlo.

Alzo su mano y con fuerza le estampo una gran cachetada, provocando que la golpeada, girara la cabeza ante el acto. Sin embargo, su serio semblante no cambió, todo lo contrario, una gran sonrisa maligna se gesticulo en él.

Su mano tembló al percibirla. Ya no aguantaba más esa situación. Su hermana mayor no quería escucharla...y ella se sentía cada vez mas devastada por sus hirientes palabras.

¿Quería oscuridad? la iba a tener...

-¿De verdad...crees que eres la única que ha sufrido tanto? ¡¿Qué hay de mí?!- gritó, tomándola de su ropa con ambas manos, incitándola a mirarla de frente - ¡¿Qué hay de todos esos años que me dejaste deambulando sola por el castillo?!- su voz se quebraba en cada palabra -¡¿Qué hay de todo el rechazo que sentí durante ese largo tiempo?!

La reina, un poco sorprendida, respondió -te evité para protegerte...

-¡No me interesa! ¿No se te paso por la mente que hubiese sido más fácil contarme tu secreto? ¡De esa forma lo hubiéramos confrontado entre las dos! ¡Solo eres una puta mentirosa y una cobarde!- la insultó, reforzando su agarre, acercándola más a ella.

Herida por sus palabras, frunció el ceño con dolor, tomando con fuerza sus muñecas, para luego congelarlas.

-¡aaggh!- se quejó, pero sin perder la compostura -no detendrás mi ira con esto...- musitó.

-¿Eso crees?- amenazó, apretando con más fuerza, provocando que sintiese como si pequeñas agujas heladas se clavaran en su piel.

Cerró sus ojos, adolorida, para luego volverlos a abrir, decidida a continuar -no vas a evitar...que te diga la verdad...con esto- enfatizo aquello ultimo, juntando fuerzas y soltándose del agarre.

La mayor sonrió con malicia, pero en sus ojos se podía notar la tristeza que comenzaba a invadirla -¿Qué verdad...Anna...?

Debía decirlo, no era la situación adecuada ¿Pero cuándo lo seria? todo había sido un descontrol desde que llego a aquel maldito castillo.

-la verdad de mis sentimientos...yo siempre...siempre...- dudo, reprimiendo sus lagrimas -yo siempre... ¡te he amado!- explotó en un mar de emociones, dejando su agonía correr libre por sus mejillas.

Abrió los ojos, estupefacta, ante tal declaración, quedando inmóvil.

Anna descendió la mirada, avergonzada y rencorosa. La persona que tenía enfrente...no se merecía su amor...pero mientras más luchaba con ello, mas se daba cuenta de lo mucho que la anhelaba.

-¡vete Anna...VETE ANNA...!- imitó su tono, con sarcasmo, recordando como la joven la echaba de su puerta constantemente -eso era todo lo que podías decir...maldita... ¿y todavía piensas que no sé lo que sentiste? ¡Yo también sufrí por cómo me alejaste, idiota!

La empujo con la mano, provocando que cayese hacia atrás, paralizada.

Algo estaba despertando en la platinada...dolor, pasión, deseo, agonía...amor...una mezcla de sentimientos recorría su sangre, provocando que el palpitar de su corazón se acelerara.

La pelirroja se aferro con fuerza de las sabanas, dejando sus lágrimas caer en ellas. Sollozando. Su garganta se cerraba cada vez más, le dolía...demasiado, tanto que le costaba hablar.

Estaba tan lastimada...no quería decirle aquellas cosas a Elsa...sabía que se había alejado por su bien, pero en ese momento sus más oscuros pensamientos salieron a la luz, sin poder contenerlos.

-si tanto me amas...- escuchó su voz apagada, obligándola a posar la vista en sus ojos, observando como esta se acercaba, con una peligrosa mueca -¡¿Por qué mierda te quieres casar con Hans?!

Ese fue un golpe bajo, que solo la incitó a exaltarse más.

-¿Cómo demonios iba a saber que tu también sentías lo mismo? ¡Ni yo misma estaba enterada de mis sentimientos! ¡No nos vimos durante años! ¡La única forma de verte era espiándote! siquiera sé si realmente sientes algo por mi...o si solo estás jugando conmigo...

-¿Jugando?- repitió, con un severo tono, gateando hacia ella

-si hubiera sabido... ¡me sentía enferma por lo que sentía por ti! ¡Eres mi hermana, esto está mal! y con el tiempo...oculte mis sentimientos...tanto...que jure olvidarlos...- retrocedió un poco, al percatarse de su cercanía -pero ahora lo entiendo...estaba tan desesperada por amar...por ser amada...que decidí acercarme a él...

La reina la tomo de las mejillas, incitándola a mirarla -Anna...

-pero esto no puede pasar... ¡no contigo! ¡Devuélveme a Elsa!- chilló, tratando de alejarse, sin percatarse de cómo esa frase retumbo en el ser de la poseía joven.

Entrecerró los ojos con dolencia, ante su rechazo -yo...soy Elsa... ¿no puedes aceptar esta parte de mi?- se toco el pecho, dándole a entender que sus sentimientos eran profundos.

Dudo unos segundos, al observar su padecimiento -no...no puedo...no me interesan tus poderes pero...- desvió la mirada -pero...tú no eres mi hermana ¡ella jamás me lastimaría!

Si lo soy...lo lamento...Anna...

Escucho aquella voz de nuevo, abriendo los ojos de par en par.

-tú eres la que lastima...Anna...- murmuró, cerca de sus labios, arrugando su frente -¿Quieres saber lo que es que realmente te lastimen?- amenazó, mordiendo su labio inferior, provocando que la joven emitiera un pequeño sonido de sorpresa y dolor.

Penetro sus verdosos ojos en los suyos, y se horrorizo al observarlos, más que nunca, perdidos completamente en la oscuridad.

-¡voy a demostrarte...lo que es sufrir de verdad!- exclamó, con una maliciosa sonrisa, tomando su brazo y tironeando de el, estampándola de frente contra la cama.

Agarró sus manos y las aferro contra su espalda, acorralándola, impidiendo que se moviese.

Anna pestañeó varias veces, aterrada. No podía girarse para verla, pero si percibía la peligrosa energía que emanaba.

-¿e-elsa?

Esta última, se dejó caer sobre su cuerpo, para luego acercarse a su oído, soplándolo con lentitud.

-vas a sufrir...Anna...


Capitulo 5 entregado!

Muchiiisimas gracias por los comentarios, me hacen muy feliz (pintó la emoción haha)

Nos vemos en el próximo!

Beesos enormees!