Buenas a todos/as! vengo a contestar un par de preguntas, bueno...en realidad es solo una que se repitió jaja
Respecto a si Anna tiene un lado oscuro, la respuesta es no. Lo que le está pasando es que la situación la supera, y eso saca una parte de su personalidad que no conocía, porque claro, nunca nadie le hizo pasar tremenda situación, esta perdiendo los estribos. Solo eso.
Hablando realistamente, en la vida siempre hay gente que saca nuestro mejor lado y otra que solo saca el peor, bueno, seria algo así. El tema con Anna es que al mismo tiempo, y por si no se dieron cuenta :p quiere a Elsa, entonces actúa enojada y confundida.
La única que tiene un mágico lado oscuro, es Elsa. Ya que reprimió no solo su vida, sino sus poderes demasiado tiempo, y estos tomaron forma con sus mas oscuros sentimientos. Ella si pierde el control, como si sufriera un tipo de bipolaridad.
Hecha la aclaración, paso a dejar el capítulo 6! ojalá lo disfruten! y muchas gracias por los comentarios!
A leer se a dicho!
Inocencia perdida
A veces, vas por la vida creyendo que estás consciente, y de pronto algo inesperado sucede, algo que te sacude, algo que te...despierta. Un impacto. Y a partir de ahí, todo cambia...yo...cambié.
Es como si en mi alma hubiese un gran muro que encierra otro mundo, otra Anna, otra historia por descubrir, y eso...me da miedo.
Siento como si me hubiera olvidado de quien soy realmente, como si viviera una mentira, como si no fuera quien creo que soy.
Ahora puedo verlo con claridad. Por supuesto, yo era una gran farsa.
¿Hay algo capaz de despertarnos del sueño más profundo, que es dormir despiertos? Es paradójico, pero creo que no hay mejor despertador...que un sueño.
Y eso es en lo único que puedo pensar ahora...sueño, anhelo, deseo...que todo vuelva a la normalidad, pero como sé que no sucederá...solo quiero volver a dormir.
-/-
Sentía el peso de su hermana sobre su cuerpo, acorralándola. Cerró los ojos con fuerza, temiéndose lo peor.
-te demostraré...- musitó, lamiendo su oído con hambruna -que no estoy jugando...
Abrió los ojos, estupefacta. Esa era una extraña confesión amorosa.
-detente...ah...- jadeó, percibiendo como le besaba el cuello, lamiéndolo vorazmente. Con sus manos le quitó su camisa, dejando su espalda al descubierto.
Escuchó su risa, para luego sentir como descendía sus besos por ella, acariciándola de forma lujuriosa.
Contuvo los sonidos, dejando en su lugar, suspiros llenos de agonía.
-¡agh!- escapó su aliento, al sentir sus uñas clavadas en su espalda, desplazándose por esta, lenta y tortuosamente, dejando su marca.
Mordió su propio labio, removiéndose en el lugar, tratando de aguantar el dolor.
Elsa al observar su acción, rió cortadamente -¿Qué sucede hermanita...te duele?- soltó con descaro, sentándose sobre su trasero, inmovilizándola y tomando sus manos de nuevo, estampándolas detrás de su espalda.
-e-elsa...y-ya basta...- balbuceó, percibiendo de nuevo su cuerpo contra ella, refregándose de arriba hacia abajo, provocando que sus muslos chocasen con su parte trasera.
-d-déjame... ¡ah!- gimió, al notar como su mano traviesa se deslizaba por su vientre, llegando hasta su pecho y comenzando a masajearlo.
-mmmm...tan suave...nunca me cansaré de hacer esto...- susurró, mientras le daba una especial atención a la parte más sensible de aquel lugar, agarrándolo entre sus dedos y estirándolo un poco.
-aah...- resopló, cerrando los ojos, y elevando un poco su trasero, instintivamente, provocando que este se frotara con la intimidad de la joven.
La platinada sonrió, complacida -¿Así que no te gusta este lado mío?...mentirosa- sentenció, tomando su rostro y girándolo, aun en esa posición.
Se quedó sin habla, observándola perdidamente. Es verdad, le gustaba...pero solo porque esa mujer, que ahora desconocía, tenía el mismo rostro que su hermana...no podía evitarlo...
-Anna...- la nombró, acercando sus labios a los suyos y besándolos de forma apasionada.
-mmhh...- emitió, al percibir como su lengua jugaba con la suya, mientras la mano de esta, todavía se encontraba brindándole caricias a sus atributos.
Sin esperarlo, Elsa detuvo su acto en seco, dejándola con ganas de más. Obviamente no lo demostró, volviendo su mirada a la sabana, tratando de ocultar su excitación.
-relájate Anna...no tiene nada de malo que me demuestres cuanto me quieres...- su voz sonaba apagada y maligna.
Sorprendiéndola, se desplazo por su espalda, hasta quedar detrás de ella.
-Qué es lo q-que...- calló su habla, al sentir sus manos sobre su trasero, dedicándole tortuosas caricias a este.
-d-detente...- imploró, flexionando un poco las piernas, ante las sensaciones.
-no- atinó a decir, tomando sus muslos y obligándola a abrirse un poco, para luego levantar su cadera, quedando completamente arrodillada, pero aun tumbada delante.
La increíble vista la cegó. Una sonrisa perversa se apodero de su semblante, junto con un desesperado deseo.
Empezó a bajar lentamente su ropa interior, observando con detenimiento como un hilo de lujuria quedaba conectado a esta.
-...b-basta...por favor...elsa...e-esto esta...mal...- tartamudeó, tratando de reincorporarse, pero la joven se lo impedía, apretando con fuerza sus glúteos, dejando sus dedos marcados en su suave piel.
Se relamió los labios, dándole poca importancia a sus súplicas -no te hagas la inocente... ¿no ves lo mojada que estás?- rió, rozando con los dedos su intimidad, para luego, acercarse de forma peligrosa y hundirse en ella, devorándola con ansiedad.
Chocó los dientes con fuerza. La humedad ya era parte de su cuerpo -¡n-no...ah...!- gimió, aferrándose con rudeza a las sabanas.
Se relamió los labios, deleitada por su sabor -¿Qué pasa Anna, quieres más...?- la provocó, comenzando a penetrar uno de sus dedos, intensificando las sensaciones, mientras succionaba a su gusto aquel punto tan delicado, dejándola completamente sumisa.
-no...si me dejo llevar ahora...todo acabará...- pensó, adormeciéndose.
Con las pocas fuerzas que le quedaban, se dio vuelta con rapidez, alejándose un poco, impidiendo que siguiese con su acto.
Elsa salió de su lugar, posando su amenazante mirada en sus ojos -¿Qué crees que estás haciendo? ¿Piensas que puedes escapar de mi?- inquirió, gateando hacia ella.
Cerró los ojos con vergüenza, tapándose el torso -¡Debemos parar esto! ¡Tienes que escucharme, el tiempo se acaba, Hans vendrá aquí en cualquier momento!
-eso no me interesa, ya te dije que lo mataré...- sentenció, oscureciendo sus azulados ojos.
-basta...elsa...- .Las lágrimas amenazaban con cubrirla de nuevo.
La mayor suspiró -hablas demasiado ¿sabías?... es momento de callarte- sin más que decir, empezó a despojarse de su vestido, dejando al descubierto su voluptuoso cuerpo.
Nerviosa, tragó saliva. No era la primera vez que la veía casi desnuda pero...ahora había algo diferente, su mirada la intimidaba, en mas de un sentido. Se quedó observando, ruborizada, cada detalle de su ser. Era simplemente hermosa.
Su mirada no escapo de la de Elsa, que le sonreía con picardía -tócame...Anna...- ordenó, sentándose sobre su abdomen y tomando sus manos, posicionándolas sobre sus propios pechos.
Se quedo inmóvil, su pedido era demasiado, y las cosquillas en su entrepierna ya eran constantes.
La platinada rió por dentro ante su alterada actitud. Seduciéndola aun más, se desabrocho el brasier y lo levanto, provocando que las manos de la pelirroja se deslizaran, ahora tocando su piel desnuda.
La suavidad de esta la invadía. Iba a estallar si no se movía pronto. Bajó sus parpados con resignación, y sin poder controlarlo mas, se fundió en sus pechos, pasando sus manos por estos, acariciándolos.
Un leve sonrojo complacido, apareció en sus cristalinas mejillas -mmhh...si...así...Anna...- susurró con placer, prosiguiendo con ahogados gemidos, al percibir sus cálidos labios rozar con aquella parte tan sensible.
La tomo del cabello, acercándola mas a su torso -lámelo...
Pestañeó varias veces, paralizada por su orden. Sin embargo, ya era tarde para retirarse, su cuerpo le pedía a gritos expresarse.
Perdida en el acto, de forma obediente, comenzó a lamerlo en círculos, para luego succionarlo y atraerlo hacia ella.
-¡ahh...ah!- jadeó con fuerza, con una placentera sonrisa, aferrándose mas a su sedoso cabello.
Anna ascendió la mirada, perdiéndose en el precioso rostro lleno de gozo que poseía. Los sonidos que emanaba eran demasiado provocativos.
¿Acaso...su verdadera hermana...también quería hacer esas cosas con ella? La incertidumbre invadió su mente, pero inmediatamente aquellos pensamientos se disiparon. Tenerla de esa forma solo para ella...nubló su visión de la realidad. Jamás se le hubiese ocurrido poseerla de tal forma y sin embargo...se sentía tan bien.
-Elsa...- escapo su aliento, con deleite.
Llevo las manos a su espalda, deslizándose por ella, acercándola más. Sorprendiéndola, mordió levemente su sensitiva parte, provocando mas gemidos en ella. La estaba enloqueciendo.
Sin esperarlo, la mayor se deshizo del agarre y la tumbo en la cama, aprisionando sus manos sobre su cabeza.
-¿e-elsa?
-¿qué tal si cambiamos el juego?
-¿q-qué?- solo pudo decir, observando como la joven se reincorporaba, acercando su parte más intima cerca de su semblante.
Una maliciosa sonrisa se dibujo en sus labios -compláceme...hermanita- susurró, apoyando las manos en la pared y quedando casi sentada sobre su anonadado rostro.
Anna, ruborizada, abrió los ojos de par en par, admirando el panorama. Refregó sus propias piernas entre sí, avergonzándose de sus propios pensamientos.
Con mucho valor comenzó a correr esa tela que le impedía visualizarla en su totalidad. Al dejarla al descubierto, se estremeció por completo, quedando inmóvil.
-hazlo- ordenó, cabizbaja, penetrando su fogosa mirada en ella.
Entrecerró los ojos, con resignación, para luego tomar su parte trasera y acercarla hacia sí, invadiendo su integridad.
-¡aah! si...así...- jadeó, aferrándose con fuerza de la pared, comenzando a mover sus caderas con lentitud.
La menor lamia con desesperación toda su pureza, notando como su humedad iba en aumento. No tenia experiencia, pero por alguna razón todo fluía con facilidad al estar junto a Elsa. Como si tuviesen una conexión mas allá de lo físico.
-mmhh...- emitió, dentro de ella, percatándose de sus rápidos latidos. Su corazón estaba desbocado, y los sensuales movimientos del cuerpo de la platinada, no ayudaban a calmarla.
-a-anna...- la nombró, observándola perdidamente y acomodando su pelirrojo cabello, que empezaba a descontrolarse.
-Elsa...- pensó, conmocionada por su cariñoso gesto.
Paralizándola, comenzó a penetrar su lengua dentro de su pureza, irrumpiendo su alma por completo.
-¡aah!- gritó, elevando la cabeza y cerrando los ojos con fuerza, moviendo sus caderas más rápido -¡a-anna!
La pared donde estaba apoyada, comenzó a congelarse, llegando las escarchas de hielo hasta el techo.
La menor sintió como la temperatura bajaba de forma precipitada, haciéndola temblar en su lugar. Aun así, no dejo su labor.
Intensificándolo más, depositó dos dedos cerca de su entrada, que ya estaba lo suficientemente húmeda.
Entrecerró los ojos, sonrojada, al sentir como la penetraba con cautela -¡ah...! y-ya...estoy a punto...de...- soltó, de forma entrecortada, percibiendo los espasmos, mientras era embestida por su amada, enloqueciéndola.
Anna, perdida en el momento, empezó a sentir como el interior de la reina se movilizaba.
-¡ah...ahh!- gimió con rudeza, apretando aun mas su intimidad contra sus labios, culminando finalmente.
Sin percatarse de su propia acción, se saboreo sus propios labios, degustando el sabor de su amada.
La platinada se retiro con lentitud, quedando sentada sobre su pecho, aun aferrada a la pared. Su cuerpo temblaba, le costaba recuperar su respiración.
Se deleito con su imagen, tan inocente...tan...
Sus miradas se cruzaron, provocando que abriese los ojos enormemente, al percatarse de su conducta. Esa no era la lujuriosa y misteriosa persona que tenía delante de sus narices hace unos segundos.
-¿Elsa?- la nombró, esperanzada, reincorporándose un poco, provocando que la joven, cayese agotada a su lado.
La tomo del rostro, posando sus ojos en los cansados de ella -¿eres tú?
-siempre soy yo...- atinó a decir, con una triste sonrisa.
Pasmada, se abrazo a ella -regresa conmigo...-soltó lo primero que le vino a la mente, sintiendo la nostálgica energía de su hermana.
Elsa se escondió en su cuello, deslizando sus manos por su espalda -no puedo, debes irte...corres peligro...
Sintió negar a la pelirroja en su hombro -¡no me iré sin ti! ¡Dime qué puedo hacer para ayudarte!
Un fuerte dolor en su psiquis, la hizo apartarse. Su auto control se desvanecía. Impotente, se llevo la mano a la frente, tapando sus ojos.
-¿elsa?- la llamo, preocupada.
-v-vete...
-¡no!- sentenció, volviendo a abrazarla -no...- las lagrimas recorrían sus mejillas, temiendo perderla.
-a-anna...lo siento...
El silenció invadió la habitación, solo se escuchaban sus propios sollozos.
De repente, una lúgubre voz, la hizo detenerse.
-me alegra que decidieras quedarte...Anna...
Se alejo un poco, desviando su mirada a los nuevamente, oscuros ojos de su hermana. Cerró los suyos propios, chocando sus dientes.
Percatándose de su desilusión, largo una carcajada, haciendo eco en el lugar -espero que no creas que tu castigo ha terminado...
Los abrió, al invadirla el miedo. Ya se había dejado llevar demasiado, no podía seguir haciéndolo. Mientras más cedía...mas su Elsa desaparecía...
-basta...- suplicó -¡no quiero hacer mas esto! no así... ¡no contigo en ese estado!
La observo unos segundos, para luego fruncir el ceño, enfadada. El dolor inundó su pecho, al sentirse rechazada tantas veces. ¿Tan difícil era aceptar que la deseaba? ¿Que solo quería permanecer a su lado? Su mente se ensombreció más que nunca, dejando solo sus más prohibidos sentimientos, libres en el aire.
Desentendiéndola, tomó su mentón con fuerza, quedando a escasos centímetros de su rostro -estoy harta de que no puedas aceptar mi verdadero ser... ¡estoy harta...DE TI!
Sin más que decir, la tumbo nuevamente de frente contra la cama, acorralándola con su cuerpo -esta vez si...te haré lamentar tus palabras...
-Els...- detuvo su habla, observando aterrorizada, como la joven se reincorporaba, quedando sentada sobre ella, y llevando la mano a su propia integridad.
-¿q-qué es...lo que vas a hacer?- balbuceó, sin poder quitar la vista de allí.
Como respuesta, sonrió con perversidad. De su mano, emano un blanco resplandor, que poco a poco fue tomando una forma cilíndrica, despertando en la menor, sus peores temores.
-¿p-pero qué...?- tartamudeó, sin creer lo que sus ojos veían.
Aquel objeto se había fusionado con la platinada, formando parte de su intimidad.
Escuchó su macabra risa, mientras sentía como levantaba su parte trasera y apretaba con fuerza sus glúteos.
Sus pupilas se ensancharon, sin creer lo que estaba a punto de hacerle su querida hermana.
-¡n-no...NO!- gritó, removiéndose en su lugar, tratando de escapar, sin éxito alguno, ya que la platinada detenía con sus manos cualquier intento.
-te destruiré...Anna...- sentenció, apoyando su nueva parte, en la entrada de esta.
Al percibirla, se aferró con rudeza a las sabanas. Sus lágrimas caían desesperadas en ellas.
Sin preparación alguna, la mayor la embistió brutalmente, quedando completamente dentro de su pureza.
-¡aaggh!- exclamó, sintiendo un gran dolor punzante en su interior -¡elsa! ¡por favor! ¡deten...aggh!- volvió a sentirla, provocando que temblase estrepitosamente.
La mayor observó, como pequeñas gotas de sangre resbalaban hacia los costados, cayendo en la clara tela, dejando su marca.
Sonrió para sí, satisfecha -veo que todavía conservas algo de dignidad...Anna...- se burló -pero eso terminará...ahora...
-¡b-basta...me duele!- rogó, sin resultado alguno.
Ladeo la cabeza hacia arriba, sonriendo con placer, sintiendo como la fusión la invadía de goce -ahh...pero qué bien se siente estar dentro tuyo...tan...apretado...- balbuceó, perdiendo lo poco de cordura que le quedaba.
¡Basta! ¡Déjala! ¡Por favor...detente!
Negó levemente con la cabeza al escuchar su propia voz en su mente -no...tú no quieres que me detenga...acéptalo...
Acarició con vulgaridad su trasero, para luego aferrarse de nuevo a el, y comenzar a penetrarla, esta vez, de forma lenta.
No...Basta...detén esto... ¡basta!
Anna cerró los ojos con fuerza, percibiendo como entraba y salía de su interior. Su cadera rebotaba contra su parte trasera, provocando que la empujase en cada embestida.
Sus sollozos se hicieron más audibles, le dolía demasiado. Pero lo que mas le pesaba, era que su primera vez, le fuera arrebatada con tal violencia, por su propia sangre.
Elsa, al escucharla, la tomó de una trenza, tirando de ella con brusquedad, provocando que la pequeña levantase un poco su decaído semblante.
-deja de quejarte- susurró, acercándose a su oído, posándose sobre su espalda.
Aquel movimiento provoco que quedase dentro de ella unos segundos, pudiendo sentir con deleite el palpitar de la joven.
-¡s-sácala!- ordenó, con el rostro rojizo, resultado de tanto llorar.
En respuesta, lamió su oreja, riendo de forma apagada - ¿no te gusta sentirme dentro, hermanita?- musitó, con maldad.
La pelirroja negó rápidamente con la cabeza. Ya casi no tenía fuerzas para hablar. Su garganta se encontraba seca ante el terror que estaba experimentando.
-no te preocupes...pronto te acostumbraras
Sin más que decir, volvió a embestirla, sacudiéndose de forma acompasada. Sus pechos rozaban con su espalda, ante los rápidos movimientos.
-aggh...e-elsa...- escapo de sus labios. Sus sentidos se estaban apagando. La punzada que sentía, comenzó a mutar, convirtiéndose paulatinamente en placer.
Bajo su semblante, provocando que la mayor, al estar sostenida de su trenza, se aplastara mas contra ella.
-ah...ahh...Anna...- la nombró de forma perdida, entrecerrando los parpados, meciéndose con más fuerza, tomando uno de sus pechos, que rebotaban de atrás hacia adelante, y sujetándose de él.
-¡ahh!- gimió por su tacto, dejando caer pequeñas lagrimas a su paso.
El sonrojo en la reina ya era evidente. Se sentía tan bien aquella unión...que juro morir en ese mismo instante ante las sensaciones.
-¿te gusta...verdad?- musito, de forma entrecortada. Su respiración le estaba fallando.
-n-no...- atino a decir, pero su semblante demostraba otra cosa.
Agarrándola desprevenida, aceleró el movimiento, provocando que la joven abriese los ojos, estupefacta.
-ah...ahh...e-elsa...- .Su rostro se ruborizo con intensidad, comenzando a sentir arder su estomago. Era el fin, había sucumbido a sus caricias, y sabía bien lo que eso significaba.
-Anna...
Sin esperarlo, se reincorporo un poco, tomándola de la cintura y sentándola en sus piernas. Ante aquella acción, emergió de su interior, paralizando a la pelirroja. Esta última, se quejo un poco por su acción.
Sin permiso de su mente, desvió la mirada a su intimidad amenazante.
-métela- susurró en su oído, con una maliciosa sonrisa.
Pestañeó varias veces, avergonzada -n-no...
La platinada se apego más a ella, percibiendo la humedad en sus cuerpos. Poso sus dedos en su integridad y la apunto cerca de su entrada -Hazlo- ordenó, levantándola un poco de la cintura.
Anna se mordió el labio inferior. Estaba aterrorizada, y al mismo tiempo excitada, no podía controlar sus emociones.
Pereciendo a sus deseos, se adentro de nuevo con lentitud.
-¡aahh!- jadeó, al sentirla a tal profundidad. Se sentía usurpada, y lo peor de todo, es que le gustaba.
Elsa, gustosa, rió levemente, retomando el ritmo, provocando que la menor saltase sobre ella.
Su mente iba a estallar, el interior de su princesa se apretaba cada vez mas, estimulándola de una forma indescriptible.
Se acercó más a su espalda, rozándola -no creo poder aguantar mas...Anna...- murmuró, tomando su rostro y girándolo hacia ella.
La pelirroja, sonrojada, se perdió en su profunda mirada. Sin poder evitarlo acortó la distancia y unió sus labios, sorprendiéndola.
-mmhh...- gimieron al unisono, intensificando el beso, jugando con sus lenguas. Los sacudidas se incrementaron, empezando a sentir ambas, espasmos en su ser.
-e-elsa...
La nombrada, escondió el rostro en su cuello, tomándola con fuerza de la cintura -Anna...te quiero...
Al oírla, lágrimas de felicidad escaparon de sus ojos, al igual que un sofocado grito agudo, al sentir que estaba a punto de sucumbir. Su hermana se unió a sus jadeos, aferrando su agarre.
-ahh...y-ya no...
-¡a-anna...ah...!
Aceleró aun más sus movimientos, perdiendo la cordura en el camino. Chocó los dientes, embistiéndola por última vez, logrando ambas, llegar al cielo finalmente.
Anna se dejo caer en la cama de frente, agotada, seguida por Elsa encima suyo. Respiraban con dificultad, y el hormigueo aun recorría sus cuerpos. Percibió como lentamente la intimidad de esta última se derretía dentro de ella, provocándole suspiros al sentir que la llenaba por completo.
-f-frio...- murmuró, con la mirada perdida.
La mayor, agitada, se dejo caer a su costado. Posó su mirada en ella unos segundos. Esta se tornó profunda y nostálgica.
Guiada por sus instintos, deslizó los dedos con dificultad hasta su cabello, acariciándolo con ternura.
La pelirroja, al sentir el contacto, ladeo un poco la cabeza, observándola penetrantemente. Todavía le costaba respirar.
Elsa le dedicó una amable sonrisa, que la desconcertó por completo.
Su hermana acababa de violarla...sin embargo... ¿Por qué no podía odiarla? ¿Por qué no podía...dejar de pensar en ella?
Y más importante aún ¿Cómo podía ayudarla? si siquiera era capaz de ayudarse a ella misma.
Lamento no haber avisado el Futanari, la verdad no lo tenia pensado, prácticamente se escribió solo (?
Y con este capitulo estamos llegando al final de una etapa! ya sabrán porque lo digo ;)
Nos vemos en el próximo!
Besos!
