"SIN SALIDA"

A la mañana siguiente Ayame parecía estar mejor, aunque seguía quejándose de sentir un gusto amargo en la boca, Iori le advirtió que no esperara que se le quitara pronto y al menos por el momento solo podía tomar algún caramelo para mitigar aquel mal sabor. Kyo veía a Iori tan evocado en su hermana que en verdad lo desconocía por completo, pero lo que si le tenía muy intrigado era el temor hacia su padre, Shiro había dicho que aquel hombre era sumamente serio y sobre todo que podía ser aún más agresivo que su hijo si se llegaba a enfadar, ya casi a medio día Kyo se despidió debía volver a casa pues seguramente su madre estaría ya preguntándose por que no volvía, Ayame le dijo que lo verían más tarde, algo que no le agradaba al pelirrojo pero que sin duda ocurriría, Shiro debía irse también de modo que le ofreció llevarlo algo que le agradecía, pues por las circunstancias, no había tomado su cartera, de milagro había tenido el móvil en el bolsillo y su motocicleta tenía ya muy poco combustible, y ni de broma se atrevería a pedirle prestado a Iori.

_ Esto en verdad que no me lo esperaba, la Señora Mia siempre ha advertido que juntar a sus hijos es como encender un cartucho de dinamita, no pensé que fuera tan literal._ Shiro entro al coche y saco el móvil y la agenda.

_ Bueno si solamente Yagami es bastante problema creo que era de esperarse que Aya no fuera una pera en dulce._ Kyo miro al joven enviar un mensaje y suspirar agotado.

_ Sí, pero en verdad que ahora sí que me han metido en un aprieto, no es que me queje, pero créeme esto es demasiado, en algún momento tendré que informar que Aya tiene el fuego, y te aseguro que como mínimo su madre pedirá el divorcio y su padre me matara.

_ ¿Por qué habría de enfadarse el padre de ellos? Digo si alguien puede implantar esa cosa es el._ El moreno hizo un gesto de fastidio, pues no entendía como era que se quebraban la cabeza con ese asunto.

_ Los Kusanagi no tienen problema con la intoxicación, por eso no le dan tanta prioridad, pero aquí estamos en una carrera contra el tiempo, el abuelo de Iori murió a los 52 años y se considera que fue muy longevo, créeme que a los 18 su hijo ya sabía todo lo referente a pasar ese poder a su hijo, y Iori ya lo sabe, eso no quita que hay otros medios para que eso ocurra, hace tiempo se dice que en la familia ocurrió que por tres generaciones no había nacido un solo varón, por lo que usaron el magatama para pasar el poder cuando en la cuarta nació un varón, además, ese hombre es muy celoso de sus hijos, sobre todo con Ayame, es la primera niña en siete generaciones y tiene pésimo carácter, quizás quien pueda decírtelo mejor es tu padre, soy de la idea que tus enemigos te conocen mejor que tus amigos.

Kyo se quedó pensando en aquello, pues en verdad que no le veía mucho sentido, en primera por lo que si la idea de Shiro fuese cierta el conocería muy bien a Iori y era al contrario y sobre todo el que el padre de Iori fuese alguien a quien de verdad le importaran sus hijos, por lo que se había enterado por boca de Iori y Ayame, ambos su padre y su madre no se ocupaban mucho de sus hijos, eso sin contar que de estar en su lugar y saber lo peligroso que era aquel poder, preferiría morir antes que envenenar a su propio hijo, pero bueno al final de cuentas no estaba en su lugar.

Al llegar a casa su madre lo recibió un poco molesta por la tardanza, y preguntando por los hermanos, Kyo le dijo que llegarían más tarde, por lo que se quedó un poco más tranquila, como lo prometió su padre volvió a casa solo para encontrarse con que su esposa seguía molesta con él, no podría decirse que tuvieron una pelea, pero Shisuka dejo claro que no podía irse así a sabiendas que había niños en casa, aun y cuando fueran hijos del clan rival.

_ Bien ¿De qué quieres hablar?_ El líder del clan había estado viendo a su hijo rondar tras de él muy inquieto pero sin decirle nada.

_ Pues es sobre el padre de Yagami_ Kyo le contesto a su padre con algo de incomodidad.

_ ¿Y ahora porque te importa tanto? Me vas a decir que ahora les tienes simpatía a esos dos y si te vas a quedar con la niña._ soltó una carcajada ante la mirada de su hijo.

_ No juegues con eso Papá, es solo que, bueno… la hermana de Yagami tiene el fuego purpura, ayer tuvo una intoxicación fuerte creo.

_ Espera, no estés de broma que lo que dices es muy serio. No me imagino que ese maldito de Yagami se atreviera a hacérselo a ambos.

_ Papá ese es el punto, todos insisten en que no fue el quien lo hizo. Pero tú sabes más de ese hombre ¿Quién más pudo hacerlo?_ Kyo vio a su padre cruzarse de brazos y revolver sus pensamientos.

_ Hijo, lo mejor es que dejes eso en manos de ellos, no lo tomes a mal, no tiene nada que ver con la enemistad entre las familias, pero en verdad no es un secreto para nadie, los Yagami con o sin ese poder, son problemas seguros, no se llevan bien ni entre ellos, en verdad me sorprende que esos dos hermanos se lleven tan bien.

_ Espera, ¿Entre ellos?_ Kyo pregunto tratando de encajar las piezas de aquel rompe cabezas.

_ Claro, Yagami tiene dos hermanos menores más.

_ Pensé que solo eran él y Ayame_ Como respuesta su padre le dio una palmada en la frente.

_ No "tu" Yagami, me refiero a su padre, se llama Ryosuke si no mal recuerdo, pero bueno el caso es que hay dos Yagami mas y créeme no ven con buenos ojos a su exitoso hermano, digamos que es muy común que el que hereda el poder del fuego purpura también es el que dé más privilegios goza en la familia, pero el caso es que no quiero que te enredes en problemas de familias, menos aun si esa familia son los Yagami.

Kyo asintió a las palabras de su padre, se sentía un poco mal pues cada que pensaba que algo nuevo se revelaba salían más preguntas que respuestas, ahora entendía por qué la duda de Shiro y Iori, bien alguno de sus tíos pudo hacerlo, o quizás en una teoría un tanto ridícula, tal como ocurrió con Chris, quien obtuvo el fuego purpura por causa de la ruptura del sello de Orochi y su inminente renacer. Al atardecer Iori y Ayame se aparecieron en casa de los Kusanagi, en verdad que Iori se notaba algo fastidiado era de esperarse no había dormido y el estrés postraumático tras todo lo acontecido no ayudaba en lo absoluto, de modo que en cuanto se sentó en la habitación tras dejar que Ayame se fuera a la cocina a hacer un postre se quedó dormido, Kyo al verlo casi sentía lastima de preguntarle nada, pero en verdad que no podía dejar su conciencia tranquila con todo aquello.

_ Iori… despierta._ Kyo trato de despertar al pelirrojo con delicadeza.

_ ¿Qué quieres? ¿De cuándo a la fecha me llamas por mi nombre?_ Iori abrió los ojos con pesar.

_ Lo siento… es sobre el tema de Ayame_ Kyo reparo en aquel detalle, no sabía ni por qué lo había llamado por su nombre, no le tenía nada de confianza.

_ No empieces, eso es cosa que no te incumbe.

_ Bueno es que estaba pensando, si no fue tu padre, ¿Crees que haya sido alguno de tus tíos quien le implanto el fuego a Ayame?_ el moreno no quiso andarse con rodeos pues seguro lo mandaría por la borda.

_ No te vas a rendir, es posible, ellos odian al padre de Aya, y al ser la única niña de la familia a la fecha les está quitando toda oportunidad de sobresalir.

_ También es tu padre. ¿Tanto lo detestas?_ Ante el comentario Iori soltó una carcajada, que extraño al moreno.

_ ¿Tú también? No detesto a mi padre, ni nada por el estilo, solo me tiene cansado su modo de ver las cosas. Yo tengo mi propio plan y modo de hacer las cosas, si le gusta o no me tiene sin cuidado. Además no voy a hablarle de señor o llamarlo Padre como uno de esos niños mimados. ¿Feliz?

_ ¿Y sabes cómo quitarle eso a Aya?

_ ¿Y tú sabes cómo quitarte eso? No seas idiota, es permanente, hay que encontrar un modo de decirle lo que paso y esperar que no nos mate. Que sería más fácil si Ayame hablara y dijera como fue que obtuvo esa porquería.

En ese momento la madre de Kyo llamo a los dos jóvenes desde el piso de abajo, al parecer a Aya se le había ocurrido algo nuevo, que al bajar se toparon con la joven pelirroja usando un kimono con la cenefa de la familia Kusanagi. Iori se cubrió el rostro con las manos, como diciendo para sí que su padre moriría si viera a su hija con aquel atuendo, daba el caso que Shisuka le había comentado de un festival de un templo cercano al cual le gustaba asistir pero de un tiempo a la fecha lo hacia ella sola o en compañía de su esposo puesto que Kyo no lo hacía desde hacía algún tiempo por pensarlo un paseo demasiado infantil, a pesar de que ambas insistieron no lograron que los dos jóvenes vistieran un kimono, Kyo por que no gustaba de ese tipo de ropas y Iori solo se limitó a indicar que las amantes de la moda eran su hermana y su madre. Al llegar al templo el lugar estaba muy concurrido, en verdad Iori se esperaba un festival bastante más pequeño, de inmediato Ayame se entusiasmó ante aquel paseo, la madre de Kyo parecía bastante complacida de que todos estuvieran ahí, de pronto un grupo de mujeres se acercó a Ayame y a la Madre de Kyo, el joven sintió un escalofrió y al volver la mirada vio a su padre con el rostro pálido. Aquellas mujeres eran ni más ni menos que las esposas de sus hermanos, aquello venía a caerle pésimo al líder ya que seguro sus hermanos no lo dejarían de atormentar por aquella cercanía con la familia rival, las mujeres hablaron con su concuña y de inmediato la conversación recayó sobre la niña pelirroja, y como era de esperarse la adolecente se presentó como la novia de Kyo, aquello les cayo bastante en gracia a las mujeres, aunque como Kyo se dio cuenta su madre no era tonta y mucho menos imprudente pues solo presento a la pequeña como Ayame y siguió el juego de la "mini-novia" al cabo de un rato las tías de Kyo siguieron su camino, en verdad que no le habían prestado atención ni a su sobrino ni a su nervioso cuñado mucho menos al pelirrojo junto a ellos, por estar enfrascadas con Ayame y Shisuka.

_ Parece que a tu padre le dará un infarto, así que mejor dile que si quiere darle gusto a mi padre que se apresure._ Iori saco a Kyo de sus pensamientos para que pusiera atención a su padre.

_ No creo que se muera, solo… déjalo que tome algo de aire fresco._ Kyo le hizo una seña a su Padre quien solo agito la mano en señal de que iría a un lugar tranquilo y que continuarán sin él.

_ ¿Quiénes eran?_ Iori pregunto con mucha curiosidad por aquella reacción.

_ Son mis tías, esposas de los hermanos de mi padre_ Aquello pareció dejar en claro algo para Iori quien asintió._ Se ven muy seguido con mi madre así que ya sabrás que les parece extraño que la acompañe alguien, casi siempre anda sola.

_ Parecen de lo más tradicionales, no hicieron un solo comentario al respecto de la broma de Aya._ Iori se quedó pensando en aquello.

_ Si digamos que para la familia si siguiéramos en la era feudal seria su paraíso y el que comprometan a los hijos desde muy niños pues no les causa tanto revuelo.

Ahora era Iori quien estaba un tanto más interesado en la familia Kusanagi, pues aunque bastante superficial hacia preguntas al respecto. Fue de ese modo que se enteró que Kyo no era realmente por decirlo de algún modo el heredero de la familia, más bien lo era un primo (hijo del hermano mayor de su padre), pero debido a que en la familia Kusanagi, el poder saltaba entre el primer y segundo varón se consideraba líder al que poseía la llama carmesí pero el que heredaba el clan era el primogénito y que en la familia Kusanagi si existían mujeres al menos en su generación una prima poseía aquel poder, pero no era algo muy allá y de echo no le ponía mucha atención, por lo cual tenía una existencia de lo más normal, todo aquello no ocasionaba el mas mínimo conflicto entre los hijos de la familia pues en verdad todos compartían el mismo respeto por el clan, muy a diferencia de los Yagami que solo el primogénito era considerado por decirlo de algún modo hijo "legitimo" y heredero del clan, por eso su padre se había negado a tener más hijos y a palabras del pelirrojo Ayame fue un capricho de su madre, pues aun recordaba el caos que provoco aquel embarazo y el gran alivio que tuvo su padre al enterarse que sería una niña, pues no generaba ningún problema entre mujeres ya que no heredaban la enemistad de la familia Yagami.

_ ¿Yagami, a donde crees que nos lleve todo esto?_ Kyo pregunto después de un rato de andar paseando y que Ayame y su madre intentaban atrapar peces dorados en uno de los puestos.

_ Hablas como colegiala de una mala novela, explícate._ Iori miro al moreno con algo de fastidio pues odiaba que no fuera directo y se anduviera por las nubes.

_ Me refiero a que bueno… digo no ha sido tan malo y en este tiempo no nos hemos intentado matar y hemos estado bien. Quizás podamos dejar de lado todo este problema ¿No lo crees?

_ No eres mi persona favorita y no eres de mi agrado y en lo que respecta dejar todo de lado mejor olvídalo, si me deshago de ti me deshago de esta porquería del fuego purpura y a eso súmale que también Aya queda libre de él… tengo más motivos para matarte.

_ Siempre tan directo. Pero… ¿Podría haber algún modo sin que me tengas que matar?_ Iori estaba por contestarle cuando Ayame se acercó con una bolsa con un pez dorado.

_ Mira, pudiste atrapar uno de otro color, tu madre no va a querer que lo tengas en casa y terminara en mi departamento._ Iori se desentendió de la plática para concentrarse en su hermana.

_ Vas a ver que si me lo dejan quedar, además Mamá ni se entera, tengo otros dos en casa y ni cuenta se ha dado.

En ese momento sonó un móvil, de inmediato reconoció el tono como el del teléfono de Ayame pero fue la madre de Kyo quien lo saco de su bolso y lo entrego a la niña, quien contesto a su madre.

_ Ahora lo recuerdo, Iori-chan, llamaron de la escuela de Aya, dijeron que debías presentarte con el director por asunto de las localizaciones… ¿o eran las calificaciones?_ La madre de Kyo noto lo extraño del mensaje y trataba de recordarlo.

_ No era de la escuela… Aya trae acá ese móvil_ Iori le quito el teléfono a su hermana y reviso la memoria, su rostro se puso pálido._ Rayos…

_ ¿Quién era? ¿Nanakase?_ Kyo pregunto al ver a su rival con aquella expresión.

_ Ni idea pero, con un poco de suerte sería otro de los informantes de mi padre. _ El pelirrojo saco su móvil y llamo a Shiro pero apenas estaba esperando que contestara, frente a él apareció una mujer de cabello oscuro y ojos azules.

_ Me alegro haberlos encontrado antes, ¿no los ha llamado?_ La mujer se acercó a Iori y a Ayame

_ ¿Se puede saber qué demonios haces aquí?_ Iori dejo la llamada con Shiro y hablo con demasiada brusquedad a la mujer, quien parecía sumamente pequeña a lado del pelirrojo.

_ Tu padre me dijo que se portaron muy extraños, que Aya lo llamo y vine a ver qué pasaba y me entero que no has estado en tu departamento y que llamaste Itsuko por que no encontrabas a Aya el primer día. ¿Qué es lo que paso? ¿Qué es lo que tiene a tu padre tan alterado?

_ Mami, no es culpa de él, yo fui quien salió y se perdió el móvil en casa de una amiga pero ya lo tengo._ Ayame trataba de calmar a su madre, de inmediato la señora Yagami reparo en el traje que usaba su hija y los ojos se le pusieron como platos.

_ Iori, ¿Qué demonios es lo que ha pasado? Explícame por qué Aya está usando esto, si tu padre se entera…

_ A mí que me involucras en esto, tu hija es quien me metió en todo este lio, se le metió en la cabeza el irse a enredar con los Kusanagi y eso solo para fastidiarme el verano y tu como siempre perdida en quién sabe dónde, preocúpate más de tu hija en lugar de venir a regañarme.

_ Hijo, eso es muy serio, tu padre se pondrá furioso, Aya quiero que te quites ese kimono y nos vamos a casa, con suerte podremos idear algo para explicar todo esto.

Kyo había estado observando la escena, en un momento detuvo a su madre quien tenía la intención de intervenir por los hermanos, Iori se dirigió a Kyo solo para decirle que se iban, pero como siempre Ayame insistió en volver a la casa de los Kusanagi, para cambiarse de ropa, y aunque su madre trato de persuadirla de que lo más sensato era devolver después el kimono la adolecente se puso en sus trece, Iori no hizo el intento de apoyar a su madre, al parecer era su forma de vengarse. Durante el camino la madre de Iori parecía un tanto desconcertada cuando Ayame le hablo de lo que había hecho en casa de los Kusanagi, pues nada de lo que le conto pensó que le llamaba la atención a su hija, pero Iori casi tuvo que sostenerla cuando le conto de que era la novia de Kyo, a media voz su hijo mayor le dijo que se calmara pues aquello era una broma de pésimo gusto.

Al llegar a la casa Mia apuro a su hija a que se cambiara de ropa, tenía el nerviosismo dibujado en el rostro y no dejaba las manos quietas, cada dos por tres sacaba el móvil o la polvera, se movía los mechones de cabello o miraba a todos lados. Iori la miraba con una expresión entre fastidio y gracia pues a diferencia el parecía la mar de tranquilo.

_ Disculpe… Mi nombre es Kusanagi Shisuka._ La madre de Kyo se presentó_ Por favor, tranquilícese, le aseguro que sus hijos han estado bien durante todo el tiempo que pasaron en casa._ Iori hizo un gesto a Kyo como una broma privada de que solo ahí había estado todo bien, a lo que el moreno no pudo evitar sonreír pues en verdad que se habían metido en líos cuando no estuvieron en casa.

_ Yagami Mia, no lo tome a mal, no quiero insinuar que algo les hubiera ocurrido, bueno al menos a Aya, Iori es bastante problemático y no es de extrañarse que pelee con su hijo, pero bueno, mi esposo…

Aquella conversación entre las dos mujeres era algo curioso ya que parecía como si en lugar de dos jóvenes adultos, hablaran de un par de chiquillos a la salida de la escuela.

_ Yagami nos detesta, no es secreto señora, pero tenga por seguro que lo que usted no le diga nosotros mucho menos, y créeme esta visita no es algo que quisiéramos que se entere, menos la broma de su hija con mi hijo. _ El padre de Kyo hablo como tratando de calmar a la esposa de su rival que con cada minuto que Ayame tardaba en volver se le notaba más nerviosa.

_ Ahora que lo pienso… ¿Cómo te enteraste de donde estábamos?_ Iori reparo en aquel detalle pues ahora que lo pensaba su madre había ido directo al festival buscándolos.

_ Pues Tsukada me dijo que tu padre llamo a Ayame y contesto una mujer y lo había enviado a buscarlos y que lo mantuviera informado, él me dijo que estaban aca.

_ Tienes casi 22 años casada con ese hombre y aun no lo conoces bien._

_ Y tú tienes toda tu vida peleando conmigo y aun no te queda claro que siempre estoy dos pasos por delante_ El padre de Iori se apareció con Shiro flanqueándolo, en el rostro del joven platinado se notaba una expresión de disculpa, Kyo se sintió un poco intimidado al ver aquel hombre tan diferente a su padre, pues tenía un expresión dura y fría, a diferencia del líder del clan Kusanagi, quien en su rostro mostraba los signos de sus cincuenta y pocos, el líder de los Yagami, fácil podría pasar por el hermano mayor de Iori, tenía el cabello pelirrojo igual que su hijo y a pesar de lo que dijera Ayame que ya contaba con 42 años, no los aparentaba en lo absoluto, y aun vistiendo aquel traje de línea recta y saco, se notaba un cuerpo fuerte y preparado para la pelea.

_ Yagami, por una vez y en consideración a tu hija, toma a tu familia y retírate._ Saisyu Kusanagi hablo con seriedad a su rival.

_ Por una vez, el problema no es contigo, es con mi hijo y su estupidez. Así que has el favor de moverte, tienes mucho que explicarme.

_ Cariño, no es nada serio, ya me lo han dicho son solo juegos de Aya, Iori solo estaba cuidando de ella._ Mia se acercó a su esposo quien con un ademan hizo callar a su mujer.

_ Deja de defenderlo, apenas acabas de bajar del avión ¿Pretendes que te crea que ya le sacaste la verdad a tu hijo? No quieras verme la cara._ La expresión de la madre de Iori se ensombreció, era evidente que aquel intento de defender a su hijo había sido inútil y ella estaba consiente desde el principio.

_ Papi… _ Ayame había salido de la casa y se quedó mirando a su padre.

_ Mia, tú y Aya vuelvan a casa, las veré después_ El padre de Iori parecía no tener deseos de arreglar nada con su hijo frente Ayame.

_ ¿Porque no vienes tú también? Vamos a cenar juntos_ Kyo miro a Ayame y noto que algo estaba escondiendo a su espalda, aquel detalle no había llamado la atención de nadie más, aquello no le agradaba pues en aquel tiempo había aprendido que aquella niña era sumamente impredecible.

_ Cariño hay cosas que necesito arreglar, obedece y ve con tu madre._ La niña se quedó de pie mirando a su padre.

_ No quiero, quiero quedarme con mamá Shisuka_ las palabras de Ayame dejaron a todos de piedra.

_ Déjate de juegos, no es el momento y lárgate con tu madre._ Iori se acercó a su hermana y tomándola por el hombro pretendía hacerla que se fuera.

_ Ya me contaron esa ocurrencia que te ha dado un par de dolores de cabeza, lo que no me explica que seas tan idiota de involucrar a tu hermana en tus correrías callejeras_ La expresión del padre de Iori era de enfado, obvio a esas alturas ya sabían que Shiro había tenido que decirle lo que había ocurrido con Nanakase.

_ ¡QUE NO FUE CULPA MIA!_ Iori le grito a su padre ya arto de aquella acusación pero apenas volteo a verlo para decirle algo más, el líder del clan Yagami le volteo el rostro a su hijo de un golpe, Mia quedo enmudecida al ver aquella escena y desvió la mirada consiente de que no podía hacer nada al respecto.

_ Lo dejo a tu elección o lo arreglamos a solas o aquí, que de igual modo tienes mucho que explicar y no vas a salir bien parado.

_ ¡No es justo! Siempre te pones contra el_ Ayame le dio un empujón a su padre quien miro a su hija con indiferencia, como si esperara una rabieta de su parte.

_ Aya, ve con tu madre_ Iori aparto a su hermana indicándole que se fuera, en el rostro comenzaba a formársele un cardenal donde su padre lo había golpeado.

_ Aya, por favor no te preocupes ven, te llevare a casa con tu madre._ Kyo intervino al ver que la adolecente no tenía pinta de moverse, aun y cuando su padre lo miro con cierta reprobatoria, al igual que padre de Iori, quien al parecer estaba dispuesto a dejar pasar aquel detalle por el disgusto que tenía en es momento con su hijo.

_ No quiero, le va a echar la culpa de todo como siempre_ Kyo tomo a Ayame de la muñeca y la arrastro tras de él, en verdad que aquel hombre podía ser muy duro con su hijo mayor y no deseaba saber lo que pasaría si Ayame terminaba por agotarle la paciencia, fue entonces que ella dejo caer lo que había estado escondiendo en un intento de soltarse, era una especia de rosario de cristales purpuras y en un extremo había una piedra color verde jade. Iori miro aquel objeto con ojos muy abiertos y casi como por cosa de milagro logro cubrirse de un ataque de su padre.

_ ¿Por qué diablos se lo diste? De todas las estupideces que pudiste haber hecho, esta es la más grande._ en un movimiento arrojo otro ataque hacia su hijo quien con bastante dificultad lograba contenerlo, Saisyu de inmediato se centró en proteger a su mujer mientras que Shiro hacia lo que podía por evitar que la madre de Iori se le escapara y quedara en medio de la pelea.

_ Aya, ¿Qué es lo que pasa? ¿Qué diablos es esa cosa?_ Kyo estaba la mar de confundido, pero tenía claro que aquel objeto era la causa de todo.

_ Es el Magatama de los Yagami, ¿Pero por qué lo tienes tú? Se supone que a estas alturas lo debería estar en poder de tu hermano._ el padre de Kyo había sacado a su mujer del peligro y había vuelto a buscar a su hijo.

_ Eso no importo ahora, ¿Cómo los detenemos? Se van a matar si no hacemos algo._ Kyo veía a ambos pelear de ese modo que caracterizaba a Iori, peleaban como si quisieran matar a su oponente así murieran ellos mismos en el proceso.

_ Con suerte solo uno morirá, los dos son iguales, pelean a matar o morir, y meternos en medio sería un suicidio.

En ese momento una llamarada casi alcanza a Iori, y al poco otra llama exploto cerca de donde estaban, a Kyo aquel ataque le pareció muy extraño, pues jamás había visto a su rival hacer algo como aquello, fue entonces que el padre de Iori arto de aquello sin contemplación lanzo un ataque al suelo el cual elevo una columna de fuego que anulo la defensa de su hijo impactándolo y envolviéndolo en llamas, era evidente que Iori estaba aún por debajo de su padre.

_ Ya déjalo no fue culpa de él._ Ayame le hablaba a su padre pero este parecía no escuchar, levanto la mano encendiendo una llama purpura entre sus dedos, en un amplio movimiento se dispuso a lanzar un segundo ataque pero a mitad de aquel movimiento se frenó en seco al recibir un impacto en las costillas que exploto en una llamarada purpura.

Aquellas explosiones no eran un ataque ni de Iori ni de su padre, si no de Ayame quien intentaba separarlos, en la mano tenía una pequeña llama que comenzaba a encerrarse en una esfera.

_ Hija, baja eso, no sabes lo peligroso que puede ser para ti_ Ryosuke, dejo de lado a Iori para centrarse en su hija quien no parecía que lo fuera a obedecer.

_ Siempre lo culpas de todo, el no hizo nada.

_ Solo suelta eso y deja de encender más, puede hacerte mucho daño.

_ No va a hacerte caso, eres igual que tu esposa, poco o nada saben de su hija, tanto que a saber en qué momento obtuvo el poder del magatama._ Iori se levantó mirando a su padre y a su hermana, era evidente que las heridas que tenían le dolían pero estaba más preocupado por lo que podría desatarse. Al escucharlo, Ryosuke miro a su hijo con lo que parecía una mescla de enojo y confusión, pues por su reacción, su intuición le decía quien había sido Iori quien había entregado el magatama a su hermana.

_ Aya, ya basta no hagas las cosas más difíciles, ya no están peleando._ Kyo intercedió nuevamente pero la llama que tenía en la mano seguía ardiendo.

_ Es que no sé cómo…_ Ayame miraba la llama que seguía formando una esfera, sin saber qué hacer.

_ No sé cómo te las ingenias para dar tanta lata_ Iori dio dos pasos en dirección a su hermana pero en eso una punzada le cruzo el cuerpo paralizándolo por el dolor, hacia demasiado que no recibía un ataque de su padre que casi había olvidado lo terribles que podían ser.

_ Déjalo, debes tener algo roto yo me encargo._ Kyo sintió un poco de preocupación por el modo tan ligero en el que Ryosuke hablaba de las heridas de su hijo, se acercó y puso la mano de Ayame en la palma de su propia mano._ Cálmate o jamás dejara de arder, relaja los dedos y encierra la llama… no, si te sigues poniendo nerviosa seguirá ardiendo entre tus dedos y encerrara tu puño… lo vez se ha ido.

La mirada de Kyo iba de Iori al padre de este, en los ojos del pelirrojo había una expresión de "Te lo dije" a lo que le moreno entendía perfectamente a lo que debía de referirse, pues en verdad aquella estampa no encajaba para nada a la que hasta hacia poco sabia de la familia Yagami.

_ Yagami, no es de mi incumbencia, pero deberías llevarla al templo, la enemistad de nuestras familias no es motivo para que tu hija padezca, es demasiado joven._ El padre de Kyo miro a su rival con los brazos cruzados.

_ No somos como tú, Kusanagi, no necesitamos de una "bendición" para estas cosas._ La respuesta de Ryosuke fue entre cortante y burlona, obviamente en referencia a lo tradicionalista que era la familia._ Ahora ¿Alguien puede explicar que paso aquí?_ la pregunta del líder del clan Yagami no iba dirigida a nadie en específico, pero su expresión corporal dejaba claro que esperaba una respuesta y pronto.

_ La única que te puede decir es tu hija, estamos igual que tu_ Iori respondió mirando a su padre.

_ Pues para travesura no lo creo, sabes de antemano que esto, solo yo y tu hermano podemos usarlo, ¿Cómo es que se lo quitaste?_ al escuchar la pregunta de su padre Ayame puso cara de extrañeza y Iori se apresuró a llevarse la mano al bolsillo de la camisa.

_ Ella no me lo ha quitado, ¿De dónde salió ese?_ Iori saco un magatama como el que tenía Ayame solo que este en lugar de las esferas purpura tenía solo un cordel de piel.

_ La tía Sasha me lo dio, dijo que sería menos el daño si se compartía entre tres personas en lugar de solo dos._ Ayame agacho la cabeza al ver a su padre cubrirse el rostro y a su hermano negar con la cabeza.

_ Pensé que lo tenías claro Aya, esto es cosa de tu hermano y mía, no se trata de compartir o no.

_ Te repito, deberían encargarse más de su hija, es tan crédula que si le dicen que un gato habla se la pasaría hablándole a cuanto gato encuentre. _ Iori volvió a acusar a su padre quien parecía solo dejarlo pasar por la situación que tenían frente a ellos.

_ ¿Entonces ninguno va a morir por usar esto? La Tía Sasha dijo que tu morirías pronto porque era demasiado para ti, que no era suficiente con que Iori lo manejara…_ Iori se acercó a su hermana y le dio una palmada en la cabeza para que guardara silencio.

_ Tienes la cabeza llena de tonterías, vámonos, ya no hay nada que hacer acá.

_ No, Quiero quedarme aquí, ¿Verdad que puedo Tío?_ La pelirroja miro con ojos de cachorro al padre de Kyo quien no podía negar que aquellos ojos lo derretían por dentro, se aclaró la garganta tratando de mantener la compostura.

_ Ya vas a empezar de nuevo con…_ Iori perdió el aliento cuando al inclinarse un poco para tomar a Ayame por el brazo de nuevo sintió aquella punzada de dolor.

_ Deberías atenderte, arregla esto, encárgate de tu hermana y no quiero más problemas, ya no eres un niño para que tenga que estar detrás de ti._ Ryosuke le acaricio el rostro a su hija y volteo a mirar a su esposa quien estaba temblando paralizada por lo que había pasado.

_ ¿Qué haga, que?... Oye, vas a dejarla conmigo de nuevo, ¿Después de esto quieres que me encargue de ella?_ Iori tenía el rostro pálido ante las palabras de su padre.

_ Si, este problema es tuyo, si mal no recuerdo Ayame se quedara contigo durante el verano, y según el calendario, el verano aún no termina, además tengo asuntos que atender… Diviértete con tu amigo._ Dicho esto y con una media sonrisa se alejó, no sin antes hacerle un gesto a su eterno rival el cual seguramente solo ellos entendían.

_ ¡Maldito viejo abusivo! ¡Pero te juro que te mandare a un asilo a que te pudras!

_ Cuando me derrotes y en mi mejor día mocoso. Hasta entonces, hazte a un lado y déjale el paso un hombre de verdad._ Tras aquello Ryosuke se retiró dándole una última mirada a sus hijos, subió al auto y se fueron.

_ ¿Qué es lo que acaba de pasar?_ Kyo no entendía absolutamente nada.

_ Asi se llevan siempre que no están peleando, papá dice que a Iori le falta más potencia para derrotarlo, creo que por ahora las cosas están bien.

Al poco Iori se desplomo en el suelo cuando lo invadió una ráfaga de dolor por las heridas, Kyo lo ayudo a entrar a la casa, a pesar de que el pelirrojo intento negarse, afortunadamente fuera de algunas quemaduras y moretones no había huesos rotos, algo que no le sorprendió para nada a Kyo ya que si algo si le conocía perfectamente a su rival era su resistencia. Aquella noche Kyo no pudo dormir, se sentía confundido, como era que aquel hombre pudiera pasar de un enojo tal de atacar tan brutalmente a su hijo a dejarlo pasar todo, incluso el que estaban con su rival a muerte, quería hablar al respecto con su padre y tratar de aclarar sus dudas pero cada vez que pensaba que algo se resolvía salían más dudas.

En la casa de los Yagami en una estancia más parecida a un despacho, Ryosuke miraba por la ventana mientras se servía un trago de vodka, su mujer lo miraba desde la puerta, era evidente que estaba más tranquila que hacia unas horas.

_ Cariño, deja de beber eso, no quiero verte con resaca.

_ Sabes que nunca me he emborrachado y menos he tenido resaca, tu eres quien debería descansar, mañana debes volver para tu gala._ El hombre se llevó el vaso a los labios y tomo un sorbo del líquido.

_ No quiero volver, la gala puede esperar, me preocupan los niños y sobre todo tu._ Mia se acercó y abrazo a su esposo por la espalda.

_ Suenas como tu hija, y ya no son tan niños, Aya es bastante madura… y Iori… creo que ha mejorado.

_ No te burles, sabes que odio cuando peleas con él, ¿Qué haremos con Aya? no quiero que tenga esa cosa, si tu cuñada le dio eso debe saber cómo quitárselo._ Mia compuso un gesto de preocupación al pensar en aquello.

_ Me preocupa más que los enemigos de Iori se metan con ella, de lo otro ya me encargare tu descuida… por ahora, hazme un favor y relájate, ve a tu gala y presúmele a todo el mundo lo creativa, talentosa y hermosa que eres, yo me encargo de los niños.

_ No sé si temer por los niños o por ti._ Mia beso a su esposo y se retiró a dormir, en verdad en ocasiones se preguntaba si de verdad aquel hombre sabía lo que hacía, pero cada vez que había dudado de él la había echo tragarse su palabras.

A la mañana siguiente en casa de los Kusanagi, Iori sentía que le ardía todo el cuerpo pero no era nada que no hubiera experimentado antes, siempre que se le ponía a su padre terminaba así, lo que en verdad le sorprendió fue que no lo despedazara por lo de Ayame, por otro lado también el que su madre no entrara en una crisis de histeria, casi nunca los había visto pelear así, escucho a alguien venir por el corredor hasta la habitación, tocaron suavemente la puerta, se sentía extraño pues estaba acostumbrado a vivir solo y cuando había alguien en su departamento no solían tocar, solo entraban sin más.

_ Adelante_ Iori se sentó en el fotón no sin hacer una mueca de incomodidad, al levantar la vista se encontró con la madre de Kyo.

_ ¿Cómo te sientes? Te vez mejor, las quemaduras no se ven mal pero me imagino que debes sentirte dolorido, no te preocupes puedes descansar todo lo que quieras, te traeré algo de comer, seguro debes tener apetito._ Shisuka guardo silencio cuando Iori le quito la toalla con la que estaba limpiando las heridas de sus hombros.

_ ¿Se puede saber por qué está cuidando de mí y de mi hermana?_ El pelirrojo la miro con extrañeza.

_ Siempre quise tener muchos niños, me gusta cuidar de la familia, y tú eres como el hermano que Kyo no tuvo, pelean todo el tiempo y aun así se toleran, además no iba a dejarte que te fueras después de lo que paso.

_ Creo que se hace malas ideas, hermanos ni en broma.

_ Eso diría alguien de su hermano, bueno te traeré algo de comer necesitas recuperar fuerzas.

Iori vio cómo se retiraba del cuarto, quizás aquella mujer era demasiado noble para ver aquello o quizás simplemente era igual que Ayame y le gustaba tocarle las narices a la gente, como fuera aquello le causaba gracia de tener un hermano y a cómo eran las cosas en la familia segura lo odiaría más que al mismo Kyo.

Hola soy Madaraki:

El verano continúa y no de un modo muy tranquilo, un nuevo enemigo aparecerá y no será alguien con quien puedan ponerse a iguales y quizás (solo quizás) alguien se las verá peor con las ocurrencias de Ayame que lo que ya se las han visto Kyo y Iori

En el próximo capítulo.

Campamento.