Notas de autor: Para no hacer la aclaración T/N (Tu nombre) y que la lectura sea mas fluida utilizare el nombre Aldis ¡Pero usted mi querido lector puede elegir el que mas guste!
La noche llega y junto a ella el pueblo es horriblemente azotado por furiosos hombres que sostienen antorchas, cuchillos, cadenas, y... una bandera.
Siempre lo mismo, siempre... Al parecer las personas nunca se conforman, siempre quieren mas. Yo vivo en las cercanías del Monte Ebott, tierra de guerra en estos momentos. No lo entiendo del todo, pero al parecer los lideres del mundo se pelean entre si para obtener el control de este lugar. Es un punto estratégico después de todo, y algún loco podría ir e intentar liberar a los monstruos. ¡Ellos definitivamente nos harían la guerra y destrozarían! Pero, ¿Acaso no es eso lo que esta ocurriendo ahora?
No me voy a quedar de brazos cruzados, ya sufrí suficiente, tuve que ver como mi familia era arrancada de mis débiles brazos uno a uno. Primero mi hermana que intento resguardarnos de los bárbaros, luego mi pobre madre que se dejo capturar para distraerlos y así darnos a mi y a mi pequeño hermano la oportunidad de escapar. Y finalmente, el, que estaba terriblemente enfermo, su pequeño y frágil cuerpo no pudo soportar las corridas, el frió y el miedo.
Estoy sola, pero no me voy a quebrar. No pude protegerlos por ser tan débil, así que seré fuerte. Incluso si todo esta oscuro, incluso si el terrible dolor me asfixia, yo voy a seguir adelante. Aun hay familias que necesitan ser protegidas, si mi vida no vale nada, por lo menos la utilizare para ayudar a los demás. ¡Definitivamente no voy a perder!
Todas las ciudades alrededor del Monte Ebott están conectadas entre si por una ruta, esta estaba hasta el tope de gente que intentaba huir y hombres que aprovechaban el revuelo para hacer fechorías. Y yo, que estaba sola, sucia y cansada, sin nada que comer ni lugar a donde ir, no encontré ayuda. La gente estaba demasiado desesperada y todo lo que recibía eran empujones e insultos. Entre eso vi a un hombre joven robando de la bolsa de los demás, y en mi mente solo aparecieron dos opciones:
*Seguir suplicando ayuda. *Robar lo que necesito.
Tome la decisión dolorosamente rápido.
Me escabullí entre la muchedumbre y empece a tantear bolsos y carretas. Tome "prestado" cinco grandes pedazos de pan, un queso, una capa harapienta y unas botas. Antes de salir corriendo para adentrarme en las profundidades del bosque al costado de la ruta, una luz apunto a mi ojo izquierdo, al darme la vuelta note que era el reflejo de una filosa daga, dude, y la tome. Nunca se sabe cuando se necesita, y vaya que no sabia que tan pronto la usaría...
Los días transcurrían y el atardecer marcaba la hora en la que debía salir de mi escondite para buscar alimentos y objetos de utilidad, estaba acostumbrada a escabullirme y ser silenciosa, tuve que aprenderlo huyendo con mi pequeña familia.
En el medio del bosque me encontré con un gran campamento, parece que era de un grupo de ataque, mi estomago gruñía con fuerza. Después de engullir los panes y el queso, hace casi una semana que no probaba bocado de comida. Mi cordura flaqueo y mis piernas empezaron a moverse en dirección a la concentración. Encontré bastante rápido una pequeña carpa con varias bolsas en su interior, si no era comida, por lo menos hallaría algo de utilidad. Pero la suerte no me sonreía hace tiempo y esta noche tampoco, un hombre robusto salio de la nada y me tomo por el cuello:
-Mocosa, eres bastante atrevida eh. ¡¿Creíste que te saldrías con la tuya?! ¡Estúpidos aldeanos, aun no entienden que su destino es morir, ninguno de ustedes sobrevivirá!
-¡Hey Chombo! ¡¿Que rayos sucede ahí?!/p
-Me encontré a esta mocosa husmeando en el arsenal. Deberíamos degollarla delante de los demás aldeanos y colgar su cabeza en una estaca. ¡Así sabrán cual es su destino!
-Siempre tan descriptivo Chombo. Oye, ¿No crees que es bastante linda? Hace tiempo que no nos divertimos.
-Je... Tienes razón. ¡Escucha maldita mocosita, harás todo lo que te digo! Nos divertiremos un rato, y si te portas bien... ¡¿Quien sabe?! Tal vez te deje vivir.
El apestoso aliento del colosal hombre que me sostenía por el cuello azotaba mi cara, mientras lo escuchaba, mis piernas temblaban, lagrimas caían por mis mejillas y estoy segura que mi cara era el pánico en persona. En mi mente se abrían las opciones:
*ACTUAR: Si te dejas hacer, tal vez te deje vivir y regreses al escondite.
*ATACAR: Clavar la daga que llevas oculta en tus harapos a su pecho.
Cerre los ojos fuertemente y decidí dejarlo hacer lo que quería.-Buena elección niña- Dijo el tal Chombo,-Ja, que cruel eres, aunque sea no la ilusiones.-Susurro el hombre detrás de el, y en ese momento, fue como si todo se volviera blanco, lo siguiente que vi fue mi filosa arma clavada en el torso del gigantesco hombre, y este con una cara de horror absoluto.
-Maldición, ¡Chombo! ¡Chombo! Recuéstate, todo estará bien, quédate quieto. ¡Maldita puta!
El segundo hombre saco un cuchillo de los costados de su pantalón, se lanzo encima de mi logrando que cayéramos al suelo, justo cuando estaba por clavar el arma blanca en mi garganta un silbido corto el aire, y el atacante cayo muerto. Derrepente me sentía como la persona mas fuerte del mundo y sin pensar lance el cadáver hacia un costado y me dirigí al moribundo Chombo para arrancarle mi daga de su pecho.
-¡Niña!
Ignore aquel llamado y empece a correr a la salida del campamento.
-¡Niña! ¡Espera!
Cuando estaba a unos quince metros de la salida vi a un hombre saltando hacia mi, no se como, logre esquivarlo y asestarle una cuchillada en el proceso.
-¡Cuidado!
Y un segundo hombre que no logre ver a tiempo lanzo una especie de hacha hacia mi.
Pero todo seguía igual. No había muerto.
-Que rayos... ¡Suéltame!
-¡Niña cuidado! ¡Sígueme!
Y sin darme oportunidad un joven hombre con armadura empezó a arrastrarme a un camino frondoso a través del bosque. Un segundo después, gritos de hombres se alzaron en la noche. Una guerra en el campamento, era una emboscada.
Llegamos a un claro en el bosque, y el hombre me soltó permitiéndome tomar un respiro. Yo desconfiadamente me aleje a la punta opuesta de donde el se encontraba.
-¿Quien eres? ¿Que quieres?
-Esa no es forma de hablarle a tu salvador niña. Ja, se que debes estar asustada, pero déjame decirte que fue muy valiente lo que acabas de hacer.
-No es valiente, lo hice porque necesitaba comer...-Susurre asustada.
-Dicen que en las adversidades aparecen los verdaderos héroes. Y ellos salen de cualquier lugar. Te vi asesinar a uno de ellos.
-Y eso me convierte en una asesina.
-¡No! Eso te convierte en una heroína, ellos están aquí para asesinar a todos, ancianos, niños, mujeres y hombres. No tienen piedad, no tienen corazón. Son hombres vacíos , lo único que quieren es poder. Poder para matar.
-¿Y ustedes quienes son?- Susurre introvertida por la actitud del hombre frente a mi.
-Somos los rebeldes. Los lideres de este país nos están dejando morir, los aldeanos tienen demasiado miedo para pelear. ¡Nosotros hacemos justicia por mano propia! Somos:
S.
Mi garganta se seco, ni una palabra salio de mi labios. Yo sabia quienes eran ellos, cuando estaba aun con mi familia se rumoreaba de un grupo de asesinos de élite que masacraba a los grupos de bárbaros que venían a invadir. Sin embargo también mataban aldeanos que se negaban a darles objetos y alimentos, lo que querían lo tomaban a la fuerza. No eran tan diferentes de los hombres que venían a hacer la guerra, unos decían querer asesinarnos y los otros no. Pero eran palabras de la boca para afuera, sus acciones no coincidían con sus discursos, eran rebeldes que no protegían a nadie mas que si mismos, si no eras uno de ellos, morías./p
-No me mires así muchachita, dime, ¿Estas sola?
-S-si... M-mi familia fue ...-Y en se momento mis ojos se llenaron de lagrimas.
-Oh se por lo que has pasado, todos hemos pasado por eso alguna vez. Mira, tengo una propuesta para ti, veo que tienes un gran potencial, y a nosotros nos falta gente. Podemos entrenarte, habrá riesgos por supuesto pero, estarás acompañada. ¡No te dejaremos atrás!
Las palabras que quería oír salían de sus labios como borbotones de agua. No quería estar sola, no quería seguir sufriendo mi agonía en la soledad, por lo menos si me sentía débil, ellos me resguardarían, y dijo que me enseñarían a pelear...
Otra vez, tome la decisión dolorosamente rápido.
-Aldis.-Respondí.
