-¿Y quieres que te cuente otra cosa? ¡Yo creo que el elegido aun vive! Y el nos protegerá, nada malo pasara, el esta aquí entre nosotros viendo nuestro dolor. ¡Y no se quedara quieto! El siempre te protegerá, no te preocupes... Frisk. Dije al pequeño niño dándole un beso en la frente.
-Buenas noches Al.
-Buenas noches enanito.- susurre cerrando la puerta detrás de mi.
Hace 8 meses ya que el pequeño Frisk esta con nosotros, fue duro pero con amor y paciencia el pequeñin fue abriendo cada vez mas su corazón hasta poder hablar fluidamente. Bueno... Fluidamente es un decir. ¡El es super callado! Con la que mas habla es conmigo, pero presta atención a todo lo que le dicen los demás y siempre da dos o tres palabras como respuesta.
Con el tiempo nos hicimos realmente cercanos, como era de esperarse su familia había fallecido y el se encontraba solo desde hacia un mes antes de que yo lo llevara conmigo.
Cuando los sacerdotes del grupo lo vieron se quedaron de a cuadros. Yo no entendía una puta mierda, y me exasperaba no saber porque miraban al pequeño Frisk con esa cara de sorpresa cuchicheando entre ellos. Esa misma noche luego de que termine de curar, asear, y hacer dormir al niño, me citaron a una reunión con los maestros.
-¡Hola Pepe!
Dije a Pecro haciendo que el refunfuñara por el apodo que utilizaba.
-Aldis, siéntate por favor. Tenemos algunas cosas que comentarte.
Hablo Valeriano, quien es el maestro de los hechiceros con atributo de amabilidad.
En total eramos veintiún personas reunidas alrededor de una mesa, catorce pertenecían a mi equipo y los otros siete eran maestros de diferentes atributos.
-Bueno, supongo que hablaremos acerca de la inspección de hoy ¿No es cierto?- dijo Irina, la líder de nuestro escuadrón, alma paciente.
-Si, entre otras cosas, pero quisiéramos hablar primero de algo que estuvimos debatiendo entre nosotros.
Quien hablaba ahora era Silom un anciano que a pesar de parecer un viejo decrepito, es un habilidoso sacerdote especializado en magia de maldito escurridizo que siempre nos ponía palos en la rueda durante el entrenamiento. Ja, ¿A quien quiero engañar? Es la ostia.
Todos estábamos expectantes a ver que se traían entre manos los viejos.
Al notar que tenia toda nuestra atención, Silom continuo hablando:
-Es sobre el niño que Aldis ha traído aquí.
Yo me tense al instante, muchas cosas negativas pasaron por mi mente, sin embargo sentí la mano de Irina en mi regazo en señal de que me calmara. Ella si que me leía como un libro abierto, me relaje un poco ante el cálido tacto de mi compañera.
-¿Que pasa con el?- dije expectante.
-Su alma... Es roja, y supongo que saben lo que significa eso.
Todos nos quedamos petrificados en el asiento. ¡Ja! Ahora entendía el porque de la cara de los ancianos cuando vieron al niño por primera vez.
No todos son capaces de ver las almas de los demás. De nuestro escuadrón Irina era la única que había aprendido a leerlas, y solo de vez en cuando podia reunir la concentración necesaria para lograr verla por un pequeño instante. Los sacerdotes, sumamente experimentados, las podían ver con facilidad.
-Determinación...- susurramos unos cuantos.
-Exactamente, es sumamente raro ver un alma con tal atributo, e incluso su poder de alma es bastante alto, lo que implica que ha tenido que superar difíciles obstáculos.
Todos nos quedamos en silencio, era difícil para nosotros, verse a uno mismo reflejado en el niño era inevitable.
-¿Que haremos?- quien hablaba era alguien de mi escuadrón.
-Bueno, poco a poco debemos hacer que empiece a abrirse, y en cuanto este un poco mejor le enseñaremos algo de magia básica para que sepa defenderse. El es aun muy pequeño. Tal vez si decide seguir este camino algún día decida convertirse en un mago poderoso. Mientras tanto lo cuidaremos y sera uno mas. ¿Alguien en contra?
-...
-Bien, sigamos con otro tema...
¡Vaya! Como pasa el tiempo.
El pequeños Frisk era una monada entrenando. Yo me encargaba de su rutina diaria, y no es que quiera alardear pero... ¡Menuda suerte la profesora que le toco al crio!
Ya hacia dos años y medio que me encontraba con los rebeldes, ocho meses con Frisk a mi lado. El era muy astuto e inteligente a pesar de ser tan callado, se tenia bien guardado lo mejor.
La capacitación que el recibía era un poco de todo, pero estaba específicamente dirigida a esquivar, y protegerse, ya que a su corta edad no podíamos presionarlo demasiado, ni tampoco queríamos. El debía disfrutar un poco de su infancia así que nos esforzábamos bastante en que nunca se sintiera solo y se divirtiera lo máximo posible. ¡Eramos una gran familia después de todo!
Sin embargo esa nube de felicidad en la que vivíamos y cooperábamos como una familia feliz se derrumbo en tan solo una noche.
Mientras dormíamos, escuchamos las campanas de los vigilantes nocturnos avisando que enemigos estaban al acecho, salimos instantáneamente todos preparados para armar la agrupación con nuestros respectivos compañeros y salir al ataque, sin embargo grande fue nuestra sorpresa cuando descubrimos que el enemigo ya estaba dentro de la base.
Gritos, golpes, ruidos metálicos, construcciones cayendo a pedazos, la sangre de nuestros compañeros, la sangre de nuestros enemigos, todo en un instante.
-¡Irina! ¡Irina!-
Gritaba yo entre el caos.
-¡Aldis! ¡Aquí estamos!
Irina que no solo era mi líder, sino también compañera y amiga llego corriendo a mi con Frisk entre sus brazos cubierto por una gruesa manta.
-¡Llévate a Frisk a un lugar seguro!
Iba a quejarme diciendo que no quería dejarla sola, sin embargo recapacité rápidamente.
Ella era la líder, debía dirigir al escuadrón, no podía desaparecer en un momento como este. Frisk no podía quedarse bajo ningún concepto en medio de este caos, y yo era la única capaz de protegernos a ambos sin necesidad de mas gente para el apoyo.
Luego de mirarnos fijamente durante tres segundos como si quisiéramos decirnos mil cosas antes de separarnos, tome a Frisk de los brazos de Irina y salí corriendo al interior del bosque.
Cuando Irina se dio la vuelta luego de colocar a Frisk en los brazos de su amiga escuchó:
-Volveré, mantente viva hasta entonces por favor... Hermana.
El interior del bosque era un campo de batalla, varios grupos de hechiceros y no hechiceros combatían entre si distribuidos por varias partes del lugar, al parecer el enemigo estaba bien preparado. Por lo que veía mientras corría y esquivaba ataques y obstáculos, su numero de hombres nos superaba. Pero estábamos bien entrenados, no perderíamos.
Mientras huia, acomode a Frisk en mi pecho pidiéndole que se sostuviera con fuerza a mis hombros, aproveche que no llamábamos la atención y empece a derribar enemigos distraídos. Lanzaba cuchillas a una alta velocidad y con una impecable precisión desde las sombras. Al estar en constante movimiento no eramos blanco fácil.
A pesar de seguir huyendo no veía mas que bárbaros que seguían y seguían apareciendo. Tuve que dirigirme cuesta arriba, hacia la cima del monte Ebbot.
-Atención escuadron 5B lider caido, tome posición segundo al mando. Repito ¡Tome posición segundo al mando! Los escuadrones siguen cayendo. ¡Resistan!
De mi intercomunicador salían esas palabras que me dejaban completamente helada. 5B, mi escuadrón... Irina... Y, me necesitaban, yo era la segunda al mando.
-¡Atención escuadrón 5B! ¡Aquí Aldis! ¡Estoy a un kilómetro de distancia! Tomen posición de estrella dos A, ¡Ya estoy regresando a base!
Utilizando magia por supuesto, podía recorrer largos tramos de camino en cortos periodos de tiempo. Concentre mi poder y lo mas rápido que pude seguí avanzando cuesta arriba, cuando me encontré muy alejada del epicentro de la batalla baje a Frisk y lo mire fijamente, tomando su cara entre mis manos me puse a su altura y chocando nuestras frentes le dije:
-¡Frisk! ¡Nuestros amigos me necesitan con ellos ahora mismo! ¡Aquí estarás seguro! ¡Si ves a alguien que no sea yo, cualquier persona, ocultate! Yo volveré por ti te lo juro. Somos familia, y siempre estamos juntos aquí- dije golpeando con fuerza mi corazón- ¿De acuerdo?
Frisk asintió con una mirada cargada de determinación, el no era tonto, sabia bien lo que estaba ocurriendo, y aun así se mantenía sereno y estoico. Por dios amaba a este niño.
-¡Volveré por ti cuando todo acabe! Ocultate bien y cuídate. ¡Te quiero!
Grite alejándome corriendo lo mas rápido que podía, y escuche como el me contestaba un "¡Yo también!¡Cuídate!" con una voz llena de seguridad y miedo al mismo tiempo.
Esa fue la ultima vez que vi a mi pequeño Frisk.
En la cima del monte Ebott,
entre los arboles y ramas,
un pequeño Frisk cae distraído a una extraña cueva.
Una cama de flores amarillas lo recibió al despertar.
Al no encontrar manera de salir de aquel pozo, decidió avanzar y adentrarse a la cueva.
Lleno de determinación emprendió camino,
a la aventura mas grande y difícil de su vida.
