- -Diálogos.
( )Pensamientos.

-Aldis, creo que deberías darle una oportunidad a Matteo Willems, el parece ser un buen chico y esta locamente enamorado de ti.
En una de las tantas reuniones para merendar todos juntos que teníamos a diario, mi querida amiga Rosa había sacado un tema de conversación un tanto delicado para mi.
-Oh Rosa, sabes que Aldis es algo reacia a las relaciones. Siempre mantiene a todas sus amistades del sexo opuesto a raya.-declaro Irina mientras sorbía su té- ¡Y a mandado a volar a mas de uno! Todos buenos partidos.
-Dios mio. ¿Sabes cuantas desearían tener tu físico?-dijo con falso disgusto Rosalia- ¡Comes como puerco y mantienes un cuerpo escultural! Y ni hablar de esa cara de ángel...
-¡Aunque de ángel tiene solo la cara!- interrumpió el pequeño Alex saliendo de debajo de la mesa- También tienes pies lindos...- dijo tocando mis zapatos.
-Oh gracias cielo-le respondí cariñosamente, a lo que él me dirigió una sonrisa para después ocultarse nuevamente bajo el mantel.- En cuanto a ustedes dos, saben que no estoy preparada para formalizar una relación.
-Pero no decimos que te cases, solo que les des una oportunidad.
-¡Si! Podrían salir de vez en cuando para probar como van las cosas... ¡Luego si se llevan bien decidirán que hacer!
Una parte de mi pasado que había decidido mantener oculta de mis compañeros, se hacia presente en mi mente, mientras que las voces de mis amigas se volvían distantes.

"Junto a mi madre y hermano nos encontrábamos ocultos en las ruinas de una casa abandonada. El pequeño pueblo al que habíamos llegado con la esperanza de escapar de los invasores, estaba siendo destruido al igual que nuestro anterior hogar. Una sombra de muerte y desolación que ya conocíamos bien, se cernía sobre todos los habitantes de la villa.
Ya entendíamos como era el ciclo: los aldeanos corrían con desesperación de sus verdugos abrazando la esperanza de lograr escapar, como sus cuerpos sin entrenamiento eran débiles finalmente, luego de un rato caían frente a la abrumadora fuerza de los bárbaros. Esto se repetía una y otra vez, una muerte rápida era una opción tierna y anhelada en esas crueles circunstancias.
Nos logramos ocultar bien, ya casi terminaban con la limpieza de la vida de incontables familias, sin embargo, un pequeño grupo que aun patrullaba la zona en busca de sobrevivientes nos encontró. Dos hombres se acercaron a paso firme hacia la choza en la que estábamos escondidos. Mi madre al notarlo, con desesperación en sus ojos nos empujo debajo de unas maderas apiladas desordenadamente en una esquina, arrastro una mesa rota y la coloco de forma que evitaba que nuestros cuerpos fueran vistos desde afuera. Sin escuchar mis desesperados susurros rogándole que se metiera con nosotros al escondite improvisado, se encamino a la puerta para llamar la atención de los guerreros. Pude ver en su cara, que aceptaba con gusto la muerte con tal de salvar a sus dos hijos, sin embargo ellos lejos de simplemente matarla y marcharse, la metieron en la casa y empezaron a abusar de ella.
Tape con mis manos los ojos y boca de mi hermano, le pedí que se tapara los oídos y no emitiera ruido alguno. Por una hendija se podía ver a la perfección todo lo que hacían, y a pesar de querer cerrar mis ojos con fuerza y no ver tal escena, no tenia la voluntad para realizar semejante acto de cobardía, así que mire fijamente todo lo que pasaba, intentando de alguna manera compartir el dolor que ella estaba sufriendo.

Cuando todo termino sin siquiera poder llevarme el cuerpo desnudo y maltratado de mi madre, tuvimos que escapar como ratas para sobrevivir..."

-Aldis... ¡Aldis! ¿Estas escuchándome?
Rosa, mi ex compañera de escuadrón se inclinó hacia mi posando suavemente su mano en mi hombro, su cara detonaba preocupación. Levante mi cabeza para notar que todos a mi alrededor me dirigían miradas angustiadas, así que para calmarlos un poco cambie mi expresión en blanco por una divertida.
-Saben, por mas que quiera no puedo salir con Matteo Willems porque... ¡Ya estoy comprometida con alguien mas!
La cara de angustia de mis amigos cambio repentinamente a una de total estupefacción.
-¡¿QUÉ?!- dijeron en coro los presentes.
-¡¿QUIÉN?!- interrogó Rosa tomándome por los hombros.
-¡¿DESDÉ CUÁNDO?!-aulló Irina aplastando a nuestra amiga contra mi pecho, quedando cara a cara conmigo.
-¡¿QUIÉN ES ÉL LUNÁTICO QUE SE FIJO EN TI?!- grito Lean en mi nuca, quien se había mantenido al margen de la conversación hasta ahora.
-Bueno... ¡SE LOS PRESENTARÉ!
Todos miraban con la boca abierta como de un salto me incorpore y entre a mi habitació. A los segundos salí nuevamente sosteniendo un esqueleto de mi altura. Tomándolo firmemente por la cintura acomodando su brazo en mi hombro dije:
-¡El es Sans! ¡Sans el esqueleto!- me incline para susurrarle a mis amigos- Se hace el difícil pero, esta loco por mi. ¡Ja!
Instantáneamente todos estallaron en risas, un par escupieron su té, y otros se agarraban con fuerza el estómago retorciéndose a carcajadas. Para completar la actuación me incline y le di un suave y casto beso al esqueleto justo al medio de su gran sonrisa.
-Oh dios... No se ni para que me ilusiono.-refunfuño Rosalia.
-Bueno, hay que aceptarlo, esa es nuestra Aldis y no va a cambiar ja ja.-rió Iri.
-Yo podría cambiar para ti Sans.-dije al esqueleto.
-Detente ¡Me asustas!
-Yo no asusto ¿Cierto Sans?
-Ya la perdimos.
-Está loca.
Finalmente entre risas y chistes llego la noche, y todos marcharon a sus respectivos hogares.

Estaba recostada en mi cama con los ojos abiertos mirando a la nada. Estos últimos días las pesadillas eran peores, y con los amargos recuerdos que me habían perseguido el día de hoy, conciliar el sueño no era tarea fácil.
(No me gusta la oscuridad, no me gusta estar sola, no me gusta esta sensación... Sin embargo, solo soy una molestia para los demás, no puedo ir a interrumpir sus vidas con mis problemas. Solo soy...) De mis ojos empezaron a caer gruesas lagrimas que viajaban hasta los costados de mi cara desembocando directo en la almohada.

Me levante, y con la mirada perdida busque al objeto que tantas risas nos regalo hoy en la tarde. Allí estaba, apoyado en una silla justo donde yo lo deje, Sans...

Lo subí a la cama y posicione su cuerpo entre el mio y la pared, cubriéndolo con las mantas y apoyando delicadamente su cabeza en el almohadón.
(A pesar de ser solo un par de centímetros mas largo que yo, ocupa bastante espacio.)
Recosté mi cabeza en su hombro y con la punta de mis dedos empece a recorrer lentamente la figura del esqueleto. Su tacto era exquisito, sus huesos gruesos, lisos y suaves parecían acariciar mi piel, además el color blanco pulcro e inmaculado que poseían, me daba una sensación de tranquilidad indescriptible. Una amplia sonrisa enmarcaba su rostro, magníficos dientes la decoraban enfilados a la perfección.
(Seguramente lo hicieron a mano... Es como una obra de arte. Pense para mis adentros.)
Su rostro era simétrico, ningún lado era mas grande o mas pequeño que el otro. Tenia los ojos cerrados; una sola vez mientras pasaba de la sala al comedor, me pareció ver al esqueleto con los ojos abiertos mientras Alex le hablaba.
Acaricie lo que aparentaban ser ojeras (Parece que no soy la única que tiene insomnio.) Mientras sentía que el mundo de los sueños me abría las puertas, enrede mis piernas a las del muñeco y puse mi brazo sobre sus costillas acurrucándome lo mas cerca posible de él.
Normalmente abrazaba cojines y muñecos de peluche, en busca del calor y el cariño que mi alma tanto ansiaba y no se animaba a encontrar en un ser vivo. Sin embargo, este juguete era diferente...
Inevitable, como las polillas a luz, yo me sentía atraída a la figura hundida entre mis frazadas. Mientras más me alejaba de la realidad, podía sentir una calidez inexplicable proveniente del esqueleto. Si me concentraba, incluso percibía como su pecho subía y bajaba simulando ser una tranquila respiración... Como si aquel ser
tuviera vida.