Y aquí me encontraba yo, Aldisia Lumett, general y heroína de la resistencia que logro vencer a los invasores, en un lluvioso día de otoño pellizcándome el brazo para confirmar si lo que estaba ocurriendo no era todo parte de un alocado sueño.
-¿Estas bien? Te noto algo pálida... como mis hue...
-¡Ya basta!
-Jejeje publico difícil eh.
-No soy un publico difícil. ¡Lo difícil es creer que tu estés hablando!
-Tu primo me habla y no anda con la boca abierta diciendo "¡Hay dios yo sabia que no debí haber aceptado tomar café con Matteo Willems! ¡Me ha drogado!"
-¡Pero que quieres que piense! ¡JA! Ese Matteo no se saldrá con las suyas, yo ya estoy aquí sana y salva en casa, ¡su plan esta estropeado!
-¿Y si viene a secuestrarte pensando que estas desmayada?
-Ah pues... ¡Lo voy a estar esperando con este palote!
-Meeh, he visto palos mas grandes.
-Mphh, deja mi palo en paz...
-Con eso no te defiendes ni de un niño.
-¡Oye! Es bastante pesado y su forma me permite... ¡Hey! No me distraigas de lo verdaderamente importante aquí.
-¿Matteo Willems?
-¡No!
-¿Las goteras del techo?
-¡No!... Pero si. Me refiero a TI.
-¿Y yo que hice?
-Pues, eres un esqueleto y estas hablando...
-Oh, es que creí que tarde o temprano te tendrías que enterar.
-Por dios... ¿que carajos tendría ese café?
-Vamos niña, es mejor si lo aceptas como algo mas. Seguir maquinandote la cabeza no sirve de nada.
-Incluso si quiero aceptarlo, no es tan simple.
-Cuando hoy vayas a dormir y mañana por la mañana te despiertes y yo siga aquí hablando no te quedara otra mas que creer que esto es real.
-Pero... ¿Y si es una droga de largo efecto?
-Pues no creo que ninguna dure meses...
-...
-...
-Tienes razón. Eres real.
-¿Ves? No fue tan complicado.
-¡Maldito pervertido!
-EH. Tranquila amig...
-¡No me tranquilizo nada! ¡Estuviste aquí, todo el tiempo, viendo las cosas vergonzosas y extrañas que hago en mi casa!
-¿Q-q-que tal si bajas ese palo y hablam...?
-¡AJA! ¡¿Ahora le tienes miedo al palo?! ¡¿No que habías visto mejores?!
-Oh bueno pero... ese es, es ehmm, ¡especial!
-Especial... si es bastante bonit... ¡Oye! Tu pervertido no huyas, ¡Abre la puerta!
-Nope.
-Vamos, ¡sal del maldito baño!
-Nope.
-Oh por dios...
-...
-...
-¿Mas tranquila?
-Si.
-De acuerdo.
-No lo puedo creer.
-Si se que es difícil de creer pero, las nuevas cosas que vamos afron...
-DORMI CONTIGO UN MONTÓN DE VECES Y NO ME DIJISTE NADA
-Ehh... puedo explicarlo...
-¡Y TE ACARICIABA!
-Y me abrazabas.
-Y TE BABEABA ENCIMA.
-No quería decírtelo...
-Oh eres muy amable...
-...
-...Lo siento
-No, yo lo siento. Invadí tu privacidad y me metí en tu casa.
Luego de terminar su frase, el esqueleto abrió la puerta para encontrarse finalmente cara a cara conmigo.
No podía creerlo, ¿como era posible que un ser como el existiera? Bueno, no era tan increíble realmente, siempre existieron historias sobre seres diferentes a nosotros que también poseían cualidades como la magia, inteligencia y lenguaje. Sin embargo se supone que eran solo eso, historias o leyendas...
"En la madrugada una pesadilla se había hecho presente en mis sueños, sin embargo no era una común. Otra vez los recuerdos de mis compañeros siendo masacrados se mostraban como flashes borrosos en mis sueños. Sumamente alterada por mis sueños me levante de mi cama y me dispuse a correr hacia el baño en busca de refrescarme tirando agua fría en mi cara; eso siempre me ayudaba cuando estos sueños se presentaban en la noche.
Al bajarme de la cama sin prestar atención, y con mis apuros por llegar lo antes posible a mi destino, choque con una gran estantería que contenía todos mis libros, el impacto fue tan fuerte que caí bruscamente al suelo. El pesado mueble se tambaleo un poco y justo cuando estaba por caer encima de mi una extraña energía mágica lo acomodo de vuelta en su lugar junto a todos los libros que estaban cayendo. Fue un instante en el que todo se congelo. De repente me encontraba cómodamente sentada en los sillones de mi sala de estar, la estantería impecable y frente a mi el esqueleto que adornaba mi cuarto hace solo unos momentos.
-Hey... Te salvaste por poco...
-Tu...
-Siento haber no hablado contigo hasta ahora, yo soy...
-Sans.
-Si, jeje. Mucho gusto.
Luego de un par de minutos de charla, bueno, mas bien de que Sans incomodo hiciera chistes tontos para tranquilizarme, había llegado a la conclusión de que yo estaba loca.
Pero al parecer no fue así."
-Pero si estas aquí, es porque no tienes otro lugar al que ir, ¿cierto?-pregunte con voz calma al esqueleto.
-Cierto, últimamente han pasado cosas algo desafortunadas en mi vida.-susurro Sans con sus cuencas cerradas.
-Por lo menos no soy la única...
Me aleje unos pasos de aquella figura albina y mire hacia la ventana. Al juzgar por el color del cielo serian aproximadamente las cinco de la mañana. Volví mi vista hacia Sans nuevamente quien me veía expectante, así que finalmente hable.
-No se en que situación te encuentras, pero puedo asegurarte que no iré corriendo por ahí gritando que tengo un esqueleto parlante. Tampoco te lastimare, sin embargo necesito que me hables sobre lo que esta pasando.
-Vaya, eres bastante amable. No todos reaccionarían de esa manera en una situación como esta. Si que eres especial chica.
-Sans...
-Si, lo se.
Sans enmudeció por completo, por su semblante parecía estar debatiendo internamente lo que debía hacer ahora. Al parecer no quería hablar mucho sobre si mismo, sin embargo si mis teorías eran correctas, el estaba solo y no tenia a donde ir o era perseguido y debía ocultarse, por lo que necesitaba de mi ayuda.
-Bueno...-rompió el silencio aquella figura misteriosa-No soy muy bueno hablando sobre mi, así que... Creo que seria mejor si tu me preguntas tus dudas directamente.
-Entiendo.-me tome unos segundos para organizar mis ideas y finalmente hable.-Para empezar, se que esto es algo obvio pero, ¿eres un monstruo?
-Si lo soy.
-¿Y hay otros monstruos vivos aparte de ti?
-Si, pero solo uno.
-Si las leyendas son ciertas, tu debiste haber salido de una cueva debajo del Monte Ebott ¿no es así?
-Si.
-Y el otro monstruo que queda, ¿donde esta?
-Decidió quedarse abajo...
Mientras le seguía haciendo preguntas básicas sobre su procedencia pude notar que Sans estaba completamente colapsado. Al principio nadie podría notarlo, el era un esqueleto, con una cara adornada por una gran sonrisa, su expresión era alegre a primera vista. Sin embargo sus ojos lo eran todo, tal vez su expresión neutra podía ocultar sus emociones, sin embargo su mirada no. En ella se reflejaban aquellos sentimientos que yo tanto conocía: soledad, angustia, tristeza, dolor, ira, todos mezclados. Al parecer la tragedia que cargaba sobre su espalda era reciente, y apenas había logrado superarla, por no decir que ni siquiera estaba en camino de poder hacerlo.
Sentí una gran empatia por el, incluso me recordaba a mi misma tiempo atrás, solo que el parecía ser alguien mas maduro y sus acciones eran mas discretas.
-He escuchado suficiente, creo entender la situación en la que te encuentras, normalmente te presentaría formalmente al pueblo, sin embargo no te veo en condiciones de socializar con gente nueva en este momento.
-¿Así que lo notaste eh?
Estire mi brazo para tocar el hombro del esqueleto y con una sonrisa tranquilizadora le dije:
-Puedes quedarte aquí todo el tiempo que quieras, cuando te sientas listo te presentare a los demás. No dudes en pedirme cualquier cosa, también puedes confiar en mi para lo que necesites.
-Gracias... Aldis.-Dijo el esqueleto cerrando los ojos y exhalando con paz.
