Disclaimer: Los personajes no me pertenecen, solo a su respectivo autor: Tite Kubo.
Se supone que este capitulo debí publicarlo ayer, pero estuve ocupada xD y este lo escribí rápido por que no he terminado la tarea D: aunque esta un poco más largo que los demás. Esta basado en una canción de vocaloid llamada Ama No Jaku cantanda por Gumi, me gusto mucho así que la adapte a mi forma c: espero les guste y mañana traeré otro Drabble y aunque me atrase cumpliré y publicare los treinta Drabbles -w-
Y gracias a todas las personas que me dejaron sus comentarios se los agradezco, sobre todo me emocione al ver que mi autora favorita Lovetamaki me comento y coloco que le gusto mucho *mmm* que hermoso, aún así me emociona saber que les gusta c:
Capitulo III
Ama no Jaku.
-Ese día había despertado con muchos ánimos, era el último día de escuela; su último año era todo lo que había deseado estaba a punto de empezar una nueva etapa en su vida con muchas responsabilidades: la universidad, sería un gran paso en su vida y un gran cambio, pero Kuchiki Rukia estaba segura que nada de eso la afectaría, aunque tuviera sus problemas ella no dejaría que le arruinaran la vida, y a pesar de ser feliz por finalizar y empezar una nueva etapa, también estaba emocionada por lo que le diría su novio Shiba Kaien hoy en la escuela, habían estado saliendo por los últimos dos años de la escuela, lo había conocido gracias a su mejor amigo Abarai Renji, al principio comenzaron como amigos casuales pero cuando establecieron más conversación esa conexión se volvió muy fuerte y ahora estaba en una muy feliz relación con él.
Esa tarde había estado lluviosa, pero a pesar de que odiara la lluvia no había afectado su emoción ni felicidad, antes de irse Kaien y ella se encontraron en los pasillos de la escuela, él no podía verla a los ojos y ella no entendía por que, desde que se habían conocido su extraño pero no menos hermoso color de ojos eran el centro de atención sin excepción de Kaien, él se había encargado de recordarle cuanto amaba su color de ojos pero ahora no podía verla a los mismos, tenía la cabeza abajo y sus manos se veían temblorosas, cuando iba a preguntarle qué le ocurría el contesto apresuradamente.
—¡Lo siento Rukia!-se disculpó, pero a pesar de que por fin dijera unas palabras no entendía del todo porque se estaba disculpando, él no había hecho nada malo, nada desde que salieron y ni siquiera se habían peleado a menos que no fuera nada más que una tontería.
— ¿Por qué te disculpas?-le pregunto pero eso hizo que él se colocara más rígido, al fin subió su rostro y hablo.
—Debemos terminar Rukia...-le dijo, a ella le dio un vuelco en el corazón.
— ¿Por qué?-se atrevió a preguntar.
—He conocido a una chica, Miyako; y aunque quise evitarlo, me he enamorado de ella-explico, Rukia sentía un nudo en la garganta y no fue capaz de pronunciar otra palabra más. —Te he agarrado cariño todos estos años, y si te he amado Rukia, pero ahora solo te veo como una gran amiga-luego de aquellas palabras, él se disculpó de nuevo y se marchó dejándola sola con sus pensamientos.
Eso había pasado hace ya unos cuantos meses y seguía sin poder olvidarlo, a pesar de ser su primer amor si lo había querido de verdad y a pesar de prometer no dejar que nada arruinara su vida, allí estaba intentando no salir mal en los exámenes de la universidad, si pudiera decirle algo que había estado pensando por mucho tiempo era preguntarle si podían ser amigos de nuevo no pediría nada más ni nada menos, si estaba de acuerdo con eso a ella mucho menos le importaba, porque si siempre seria mentirosa su más grande mentira seria decir palabras contrarias a sus pensamientos. A el pareció muy buena idea que fueran amigos, y allí comenzaron de nuevo su conversación.
Justo un día de septiembre hacia un buen clima a pesar de que lloviera un poco después, ese mes eran sus vacaciones así que tenía mucho tiempo para disfrutar sus días de descanso, no es como si siempre pensara en él, o bueno al menos si un poco; su cabeza daba vueltas como un carrusel recordando aquel día, su vida se estaba corriendo de las manos, pero sí de todas las preguntas que se hacía, había algunas en específico que no tenían respuesta. ¿En dónde debería desechar el amor que le dio? No tenía necesidad de más nada, solo disminuía con su uso.
Si tuviera el valor de decirlo algo, si no podía verle en persona, le diría a través de palabras, incluso si se lo encontraba ahora mismo le diría que estaba frustrada que cada vez había muchas más cosas que no entendía ¿Eran sus sentimientos algo hermoso o sucio? Aun no lo sabía, y si lo supiera no encontraría un lugar en donde desecharlos, iba a esperar a que lo entendiera el significado de esas palabras, ¿Qué tenía de malo esperar un poco?
Pero su respuesta se negó al momento de encontrarse con él aquel día, se puso nerviosa y mucho más cuando el noto que ella también estaba allí, pero no le dijo nada, solo se le quedo viendo a él y a la chica que muy alegremente colgaba de sus brazos y sonreía junto con él, la chica al percatarse de ella le pregunto con la mirada a Kaien y él le respondió y al final ella le sonrió al igual que él y como llegaron también se marcharon. Ella aun con el paraguas en la mano derecha, extendió su otro brazo viéndolos marchar y queriendo detenerlos. El continuaba avanzando, mientras ella se detenía por completo, en el fondo de su corazón lo sabía, nadie se detendría por ella, ¿Cómo podría acortar la distancia entre ellos?
Al poco tiempo de encontrarse encontró una carta en su buzón, al leer que se trataba de Kaien no podía estar más feliz, pero se aferró a sus ropas al ver que se trataba de una invitación a su boda. Aunque no planeaba ir a aquel día aún se lo seguía pensando.
Ese día llego rapidez y aun no encontraba una manera de expresar sus palabras con sinceridad. Siempre sería un cobarde y mentirosa de nacimiento. Al percatarse de que ese mismo día era la boda se vistió rápidamente y salió corriendo de su casa al lugar de la boda, él la consideraba su amiga y seria egoísta de su parte no estar con él en un día tan importante, a pesar de casi se atropellada y que la cogiera la lluvia al fin llego a la iglesia con su vestido sucio y empapado; no llego tan tarde llego en el momento de decir acepto y darse un beso como esposo y esposa que ahora eran. Mientras veía los ojos de ambos que se miraban con amor, aun no podía evitar pensar a quien le daría todo ese amor, no creía que sería fácil encontrar a alguien más, el al verla se sorprendió de encontrarla allí, se acercó a ellos y les dio sus bendiciones como pareja y ambos se despidieron para su luna de miel. A pesar de todo ella creía que seguiría esperando. ¿Estarían bien así?
Salió de allí, y con la cabeza gacha y la mirada pérdida, espero a que un taxi llegara para irse. Un chico de cabellera naranja no pudo evitar poner atención a la chica de cabello negro y ojos violetas con una sonrisa tan falsa en su rostro. Era un gran amigo de Miyako y había sido invitado a su boda, al verla salir fue tras ella y la encontró en la acera, mojada y triste. No es que le importara tanto la vida de los demás pero al verla de esa forma le llamo la atención y no negaría que atrajo su atención de inmediato, saco su paraguas y la cubrió con él. Rukia al no sentir las frías gotas de lluvia se volteó y se encontró con un joven que la cubría con un gran paraguas color salmón, tenía el cabello naranja y los ojos de color miel.
—Sé que estas triste, pero si te mojas te enfermeras-le dijo rascándose el cabello con extraño color, ella no pudo evitar sonreír un poco, a pesar de todo lo que le paso, sonreír un momento no le harían ningún daño y mucho menos a un chico de peculiar color de cabello, no le había costado tanto sacarle una sonrisa.
Editado el martes 04 de agosto de 2015.
