.
Disclaimer:
"Los personajes de Naruto, así como su mundo, son propiedad de Masashi Kishimoto; yo sólo los tomé prestados para hacer este fanfic"
Título: Vampyr
Autora: Antifashion19
Género: Sobrenatural | Horror | Misterio | Suspenso | Romance
Personaje(s)/pareja(s) principales: Hinata H. | Sasuke U. | Ino Y. | Naruto U. | Sakura H.
Advertencias: Sasuke x Hinata. Sakura x Naruto x Ino. Universo Alterno. Posible OoC. Palabras soeces.
Leve Yuri. Violencia y muertes.
Sobre aviso no hay engaño.
Si eres anti de estas parejas, no leas y ya; pero si eres un lector de gustos variados, y sólo te importa el contenido de la historia… ¡Bienvenido seas!
Créditos: La imagen que he usado para la portada le pertenece a 1090506, cuyo link a su DeviantART se encuentra en mi profile.
Edición: 07 de Enero de 2017. Con la perdida de todos mis escritos de mi laptop, he vuelto a editar.
Aclaraciones sobre el capítulo:
Este es el inicio, y las cosas se pondrán más raras. ¿Por qué Hinata puede ver esas cosas? porque ella "regresó" de la muerte y sus ojos blancos ahora pueden ver esos seres.
Capítulo II. El Infierno de Tsunade
地獄
Cada uno somos nuestro propio demonio y hacemos de este mundo nuestro infierno
Oscar Wilde
Cambió la hoja del libro que leía, sentada sobre el sofá color albaricoque de la sala de espera. Observó a los alumnos que poco a poco llenaban los pasillos de la universidad a la cual asistiría; identificó entre ellos a los grupos de siempre: los populares, los góticos, los punks, los deportistas, los skate y hasta los nerds.
Rió internamente al recordar la faceta que arrastraba en la preparatoria… como fue marginada, como fue burlada; apretó los puños con rabia y después, reacomodó los lentes oscuros que cubrían el color extraño de sus ojos para seguir con la lectura de su libro.
El ruido sordo de unas zapatillas hizo que girara la vista hacia la puerta que estaba a lado de ella. Notó como una mujer rubia -de busto exuberante- entraba apresuradamente sin siquiera mirarla; recordó a aquella persona que intentó salvarla mientras moría desangrada, esa misma persona que ahora le estaba dando la espalda y que era perseguida por una extraña aura negra…
Aquella criatura formó unas grandes garras que estaban a punto de rebanar la espalda de la rubia, pero la joven se levantó súbitamente de su asiento, mostrando sus ojos blancos y provocando que esa forma oscura se desvaneciera por completo.
—Usted está maldita —soltó seriamente.
—No pude escucharte —la rubia se giró—. ¿Hablabas conmigo?
La joven hizo una pequeña reverencia, mostrando educación; aunque se sorprendió de que aquella mujer no la reconociera ni un poco. Entonces sonrió…
—Mi no-nombre es Hinata Hyūga —le ofreció la mano—. U-usted de-debe ser Tsunade-san.
—Oh, la nueva alumna… —la mujer imitó el gesto y después abrió la puerta de su oficina—. Entra.
Las sombras que se escurrían entre las paredes de la sala de espera, formaban sonrisas siniestras, siluetas perversas que veían como la Hyūga les miraba con frialdad, y poco a poco se fueron desvaneciendo.
—Una gran maldición —cerró la puerta detrás de ella.
. . .
—Antes de comenzar la clase —habló un hombre de cabellos castaños y con una cicatriz en el rostro—, démosle una bienvenida a su nueva compañera…
Las voces, las risas y las quejas de los alumnos desaparecieron al ver a la joven de cabellos negros entrar; ella se colocó frente a ellos e hizo una reverencia, comenzó a jugar con sus dedos mientras sus mejillas adquirían un color carmesí.
—Bu-buenos días —su voz parecía temblar—. Mi no-nombre es Hinata Hyūga… po-por favor, cu-cuiden de mí.
Todos notaron los lentes oscuros que ella llevaba, más no dijeron nada, creyendo que la joven era ciega. Sonrieron en señal de aprobación.
—Puedes tomar asiento detrás de Naruto —el hombre esperó la queja del rubio, pero ésta no llegó—. ¿Dónde está Naruto?
Nadie contestó; el hombre molesto, regresó a ver a la puerta, como si esperará que alguien fuera a llegar.
—¡Buenos días, Iruka-sensei! —gritó feliz, mostrando una gran sonrisa—. ¡Naruto Uzumaki ya está aquí!
—¡Naruto! —vociferó el hombre—, ¡¿qué horas son estas de llegar?!
—Iruka-sensei —ensanchó su sonrisa—, tranquilo, ya estoy aquí… además, ¿por qué sólo se enoja conmigo? Ellos también llegaron tarde.
El rubio señaló a los seis jóvenes que le seguían. La única mujer entre ellos, avanzó hacia el profesor, sonriendo nerviosamente. Hinata que un permanecía de pie junto a Iruka, observó el extraño color de cabello de aquella joven.
—Disculpe Iruka-sensei —juntó ambas manos en señal de perdón—, pero ya sabe cómo es Naruto… y por su culpa se nos hizo tarde.
—Me extraña de ti, Sakura… —el hombre se rascó la cabeza—, y de Sasuke, pero siempre se dejan llevar por Naruto.
El azabache que se encontraba a un lado de Sakura, se cruzó de brazos y bufó molesto. Giró la cabeza hacia otro lado.
—Pueden entrar, sólo que no se vuelva a repetir —hizo el ademan para que pasaran. Entonces se dio cuenta que Hinata aún permanecía de pie—. Oh, y hay una nueva alumna, espero que sean educados con ella… Hinata Hyūga.
—¿Hi-hinata? —preguntó Sakura, volteó rápidamente hacia la nombrada.
Los otros seis jóvenes se quedaron quietos, sin hacer movimiento alguno. Miraron a Sakura pero aun así no entendían la reacción de su amiga, después dirigieron la vista hacia la nueva alumna; notaron los grandes lentes oscuros que ella llevaba. Sin embargo, para el azabache aquella chica le era familiar.
Siguieron avanzando hasta llegar a sus respectivos asientos. Sakura aún se encontraba aturdida, y sus amigos le miraban en silencio.
—Pero, ¿por qué tienes lentes? —preguntó Naruto—, aquí no da el sol.
—Idiota —lo regañó otra joven—. ¡Es ciega!
—¡Basta ya! —soltó Iruka, mientras trataba de controlar la situación—. Tengan respeto a su compañera.
La Hyūga sonrió arrogantemente mientras se quitaba aquellos lentes. Una gran sensación de satisfacción obtuvo al ver, los rostros sorprendidos de los siete jóvenes que la miraban; su sonrisa se ensanchó cuando se dio cuenta que su búsqueda de más de dos años… había dado frutos.
Los había encontrado.
—Lo-lo siento —sus mejillas se sonrojaron instantáneamente—. Yo no e-estoy ciega.
Bajó la mirada hacia el suelo. No obstante, el Uchiha no dejaba de mirarla, trataba de disimular su sorpresa pero era inevitable… aquella chica que estaba a escasos metros de él, era idéntica a la anterior Hinata; la que murió atropellada y que al dar su último respiro, lo miró fijamente, clavando aquellos ojos azabaches en él.
Despabiló un poco y giró su vista hacia la ventana, pero eso no podía evitar que su corazón se acelerara.
—¡Bi-bienvenida, Hinata! —soltó entusiasmado el rubio de su amigo.
Mientras Sasuke ahora se preguntaba, ¿cómo Naruto podía ser tan estúpido? ¿acaso él era el único que había notado el gran parecido de aquella chica? Pero qué podía esperar de su amigo, dudaba siquiera que él hubiese conocido a esa Hinata, la que ahora yacía muerta.
—¡Naruto! ¡Puedes callarte…! —gritó Iruka—, para que pueda empezar con la clase. Hinata, por favor siéntate.
—Oh, lo-lo siento —hizo una reverencia y se acomodó en su respectivo lugar.
Sasuke contempló como ella se sentaba delante de él, ordenaba su bolsa y sacaba una libreta. Observó también, como el largo y negro cabello de la chica se movía sutilmente de un lado a otro, notó los destellos azules que éste irradiaba; el olor a lavanda llegó hasta a él y sonrió sin poder evitarlo.
—Uchiha-san —la joven regresó a verlo, sus ojos azabaches lo miraban delicadamente.
—¡Mierda! —se echó para atrás al notar el color de sus ojos, parpadeó unas cuantas veces.
¿Cómo no se había dado cuenta? Estaba reviviendo su pasado en la preparatoria; en como aquella Hinata se sentaba delante de él, en como ella le llamaba Uchiha-san, el mismo olor que desprendía… todo era idéntico.
—¿Se-se encuentra bien? —preguntó por cortesía—. Se ve u-un poco pa-pálido.
Lo miró asustada mientras los demás lo observaban, sorprendidos por su reacción. Iruka se mantenía de pie con un libro en la mano sin quitarle la vista de encima.
—Sasuke, ¿te encuentras bien? —cuestionó—. Puedes ir a la enfermería.
—Estoy bien —respondió fríamente, un poco ya repuesto—. No es necesario.
Hinata le dio la espalda rápidamente. Sasuke se maldijo por dentro al demostrar debilidad ante los demás y, sobre todo, a la chica nueva. ¿Por qué los demás seguían tranquilos? ¿por qué a ellos no les afectaba tanto como a él?
La razón era sencilla: la culpa que había reprimido después de aquel fatal accidente volvía a surgir, carcomiéndolo por dentro, y tal vez las pesadillas retornarían… dejándolo sin dormir de nuevo.
—Entonces, comencemos con la lectura —Iruka siguió con la clase—. La Era Meiji, marcó el declive de la clase samurai y de las antiguas tradiciones…
. . .
—Vaya, esa chica es idéntica a… —Kiba los miró detenidamente—, Hinata.
Sakura se tallaba las manos nerviosamente, con la mirada baja tratando de entender la situación. Shikamaru sólo se rascaba la cabeza mirando hacia la ventana; los demás permanecían callados.
—Esto es muy problemático, pero sólo es una casualidad —soltó el castaño.
—¿Una… casualidad? —preguntó indignada—. Tienen el mismo nombre, el mismo rostro. ¡Hasta tartamudean igual!
—Sakura —la llamó Naruto—. ¿Por qué estas así? Digo, aquella Hinata murió en un accidente…
La joven se levantó súbitamente de su asiento, apretó los puños con fuerza y caminó hacia el rubio con la intención de golpearlo; paró en seco al darse cuenta que se estaba poniendo en evidencia, lo miró aterrada y salió corriendo del salón en el que sólo se encontraban los siete.
—Eso fue raro… —murmuró Kiba—, ¿verdad, Naruto?
Pero el nombrado únicamente miraba la puerta que había cruzado aquella joven, regresó a ver a sus amigos; se rascó la mejilla y sonrió.
—Creo que la vieja, no fue la única afectada con ese accidente —bajó la cabeza.
Sasuke volteó la mirada hacia Naruto y se dio cuenta de algo importante: Sakura y él tenían un secreto que esconder, pero al parecer estaba a punto de revelarse.
. . .
Caminaba entre los pasillos oscuros y solitarios de su escuela, aferrándose a la pared para no caer; las lágrimas salían de sus ojos color jade pero las limpió de su rostro. Los sentimientos de culpa le carcomían el alma…
El sonido de unos pasos detrás de ella le hicieron girarse, más sin embargo, no había nadie. Tragó saliva y siguió avanzando, nerviosa y temerosa aumentó la velocidad; los pasos se hacían más cercanos. Las luces de aquel lugar se apagaban y encendían mientras que las sombras -que escurrían de las paredes hacia el piso- trataban de sujetarla.
—¡Kya! —gritó con fuerza, cayó al suelo pero se levantó rápidamente—. ¡Ayuda!
Corrió lo más rápido que podía, su cabello color rosa se movía de un lado a otro, tratando de llegar al lugar donde se encontraban sus amigos; tropezó y rodó por las escaleras que daban al primer piso. Tirada boca abajo sobre el suelo, fue levantándose poco a poco y observó la sangre que salía de la herida en su rodilla izquierda; alzó la vista hacia las escaleras pero no había nadie. Limpió sus manos sucias y fue cojeando hacia la salida.
—Estúpida —se regañó—, no hay nada…
Una mano oscura brotó del piso, tomándola del pie; Sakura cayó inevitablemente, golpeándose la cabeza. Aquella sombra comenzó a arrastrarla por todo el suelo, arañándole la piel mientras la sangre salpicaba sus zapatos.
—¡Ayuda! —gritó aterrada, tratando de aferrarse al suelo—, ¡ayuda!
Dos manos la sujetaron fuertemente. Observó a Naruto y a Sasuke que forcejeaban con aquel ser; Shikamaru, Kiba, Shino y Chōji, halaban al rubio y al azabache con fuerza. Entonces, aquel ser oscuro soltó la pierna de Sakura y todos cayeron al suelo.
—¿Qué fue eso? —preguntó Naruto—. ¿Qué era esa cosa?
—Levántense, no nos quedaremos a averiguarlo —Sasuke sujetó la mano de Sakura y comenzaron a correr hacia la puerta—. ¡Levántense!
Todos lo imitaron y fueron detrás de él, pero una sombra se alzó delante de ellos, llegando hasta el techo, sacó unas grandes garras; ellos se giraron hacia un salón y entraron.
—¡Enciendan las luces! —soltó Shikamaru—. Son sombras, con la luz se irán.
Kiba y Chōji obedecieron. El lugar se llenó de luz y los siete jóvenes se alejaron de la puerta; Naruto cogió su celular e intentó marcar algún número.
—¡¿A quién le vas a llamar?! —preguntó Sasuke—. ¿A los cazafantasmas? Idiota, te creerán un loco.
—Pero, ¿qué vamos a hacer? —lo miró molesto—. Tonto Iruka, él tiene la culpa por castigarnos y obligarnos a quedarnos a limpiar su salón…
—Ya, calmados —los llamó Shikamaru—, no arreglaremos nada con discutir.
—Chicos —habló Sakura.
—¿Y qué vamos a hacer? —cuestionó Kiba—. ¿E-esa cosa es un fantasma? ¿un demonio? ¿un producto de mi imaginación?
—Chi-chicos —los volvió a llamar.
—Miren, lo que haremos será bajar por la ventana —explicó Shikamaru—, las luces de fuera están encendidas.
—Chi-chicos…
—¿Qué quieres Sakura? —preguntó molesto el azabache.
—La luz —señaló el piso—, crea sombras…
Observaron lo que su compañera les señalaba, la luz del salón formaba sombras con los asientos y una de ellas llegaba hasta la puerta, y entonces pudieron observar como la siniestra criatura comenzó a colarse por aquel lugar; Kiba se acercó para tratar de quitar la butaca y evitar así que esa cosa entrara, pero la sombra lo aprisionó del cuello, arrojándolo hacia los demás asientos.
—¡Kiba! —gritaron los demás y corrieron hacia él.
—Mierda —maldijo adolorido—. ¡Mi brazo!
—Vamos Kiba, debemos salir de aquí —soltó Shino, tomándolo del otro brazo para que este se recargara sobre él —, esa cosa quiere matarnos.
—Shino, créeme que ya me di cuenta de eso —respondió angustiado.
La criatura logró entrar por completo y les miró fijamente. Las luces del salón fueron apagándose una por una conforme avanzaba hacia ellos. No había donde escapar. De nuevo, formó unas grandes garras de las cuales escurría un líquido negro mientras una risa siniestra salía de él; lanzó las bancas hacia los costados para abrirse paso. Los siete jóvenes sólo se echaron hacia atrás sin poder hacer nada. Otras formas perversas fueron formándose detrás, sus risas burlonas les hacían comprobar que lo que estaban viviendo era real.
La criatura rasgaba los asientos, destrozándolos completamente; abrió la boca mostrando sus largos dientes afilados dispuestos a destazar; sus ojos rojos los miraban con hambre… y fue acercándose más a ellos, tanto que podían oler su aliento que apestaba a algo en estado de descomposición.
Sasuke vio que sacaba su lengua para relamerse y tratar de probarlos. Aquel ser alzó su gran garra frente a ellos y cuando el zarpazo iba hacia sus cabezas…
—Ho-hola —pronunció temerosa mientras encendía la luz—. ¿Se e-encuentran bi-bien?
—¿Qué? —preguntó Naruto, muy asombrado—, ¿dónde e-está esa cosa? ¿dónde e-está?
—¿Cu-cuál cosa? —cuestionó—. ¿E-en verdad, se e-encuentran bien?
—Claro —se levantó Sakura—. No-nos quedamos limpiando el salón y las luces se apagaron… ¿y tú, Hinata?
—Oh, yo estaba le-leyendo en la bi-biblioteca —jugó con sus dedos—, pe-pero vi que era tarde, así que vine por mi bolso.
Señaló el objeto que colgaba de su brazo. Los otros jóvenes fueron levantándose, aturdidos, sin entender que había pasado. Hinata salió rápidamente hacia el pasillo, el cual se encontraba iluminado y completamente vacío, no miró hacia atrás porque notó el destrozo que había dejado aquella criatura; pretendió no ver nada, esperando que aquellos chicos no lo notaran por el terror que les recorría aún por el cuerpo.
Siguió avanzando…
—Bu-bueno, yo me voy —se despidió haciendo una reverencia. Sus ojos blancos llenos de burla los miraban detenidamente—. Nos vemos.
—¡No! —Sakura alzó la voz—. Me-mejor nos salimos todos juntos, la escuela está muy sola… ¿verdad chicos?
Sus compañeros asintieron; el azabache bufó molesto y avanzó solo por el pasillo, mientras los demás le fueron siguiendo. Salieron del edificio hacia la entrada principal; y Hinata que caminaba detrás de ellos, completamente callada, se detuvo para regresar la vista hacia el edificio, en la parte alta justo en la ventana de la oficina de la directora…
—No vamos a decir nada de lo que sucedió hoy —explicó Shikamaru—. Tal vez fue una alucinación colectiva, así que nadapasó aquí.
—Pe-pero todos nosotros lo vimos —alegó Naruto.
—Claro —asintió Kiba, los demás hicieron lo mismo—, ¡creerán que estamos locos!
—Yo no creo poder dormir hoy —habló Chōji—, o por lo menos con las luces apagadas.
—Basta —les llamo la atención—. Prometamos que no diremos nada de esto… a nadie.
—Está bien —respondieron los otros cinco mientras Sasuke sólo asentía—. Nuestra boca es una tumba.
La Hyūga podía ver el rostro serio de la rubia que los observaba, notó las otras sombras que la acompañaban. Tsunade se retiró del cristal y aquellos seres fueron desapareciendo.
—Su propio infierno —soltó.
—¡Eh, Hinata! —la nombrada regresó a ver al rubio que la llamaba—. ¿Hacia dónde vives? Ya es tarde como para que te vayas sola.
Ella sonrió pero internamente se burlaba de ellos porque sabía que no necesitaba un príncipe azul que la cuidara, hacía tiempo había dejado de creer en él; y la única razón por la que ella había regresado, era para buscarlo y hacerle pagar por su muerte.
—Hacia el sur —señaló la calle.
—Mira qué casualidad —el rubio empujó al azabache—. Sasuke vive por esos rumbos.
—Tsk —el nombrado chasqueó la lengua y siguió avanzando—. No me detendré a esperarte, Hyūga.
Y después de escuchar eso, la joven corrió para alcanzarlo mientras los otros chicos continuaron su camino.
. . .
El azabache avanzaba rápidamente y ella sólo caminaba detrás de él sin decir nada; lo observó fijamente, notó su porte estoico y arrogante, pero también distinguió el aura que emanaba: soledad. Aquel sentimiento le recordó a sí misma, y entonces se detuvo en seco, sintiendo como se le estrujaba el corazón; miró hacia los lados y advirtió que ya había llegado a su casa.
—Di-disculpe —ella trató de llamarlo. Sasuke se frenó para verla—. A-aquí vivo yo.
Señaló una gran mansión completamente oscura y abandonada. El Uchiha se extrañó al ver ese lugar, levantó una ceja y se cruzó de brazos.
—Supongo —le dio la espalda para seguir con su camino.
—Gra-gracias por a-acompañarme —hizo una reverencia pero él no se detuvo. Desapareció en las solitarias calles de la ciudad.
Hinata miró hacia la acera de enfrente y entre los arbustos pudo percibir dos grandes ojos brillantes que parecían seguir al azabache, así que chifló sutilmente; las luces de su casa se encendieron mientras un gran perro negro salía de la puerta, éste marchó hacia ella.
—Izanagi —acarició el oscuro pelaje del animal—, sigue a Sasuke, y protégelo de esa cosa que lo sigue.
El perro corrió por la calle y se perdió en la oscuridad.
—Vaya, el infierno de Tsunade se ha extendido por toda la ciudad —observó el cielo lleno de estrellas, y luego avanzó hacia su casa. Abrió, y delante de ella apareció una mujer cuyo rostro era tapado por su cabello—. Y ahora, ¿qué haré contigo?
Entonces cerró la puerta detrás de ella.
Continuará…
Notas de la autora:
Las cosas raras apenas comenzaran, habrá fantasmas populares japoneses y también Creepypastas. Así que espero que sigan pasando.
Nos vemos en el siguiente capítulo.
Quejas, sugerencias, comentarios, patadas voladoras estilo Chuck Norris, etc., aquí abajo.
.
Antifashion19©
No permito que nadie tome mis fanfics sin mi autorización, y mucho menos que lo publiquen en esta o en cualquier otra página diciendo que él/ella son los autores de dicha historia.
¡Eso es plagio!
Reviews, reviews…everywhere
