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Disclaimer
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"Los personajes de Naruto, así como su mundo, son propiedad de Masashi Kishimoto; yo sólo los tomé prestados para hacer este fanfic"

Título: Vampyr
Autora: Antifashion19
Género: Sobrenatural | Horror | Misterio | Suspenso | Romance
Personaje(s)/pareja(s) principales: Hinata H. | Sasuke U. | Ino Y. | Naruto U. | Sakura H.
Advertencias: Sasuke x Hinata. Sakura x Naruto x Ino. Universo Alterno. Posible OoC. Palabras soeces.
Leve Yuri. Violencia y muertes.
Sobre aviso no hay engaño.

Si eres anti de estas parejas, no leas y ya; pero si eres un lector de gustos variados, y sólo te importa el contenido de la historia… ¡Bienvenido seas!

Créditos: La imagen que he usado para la portada le pertenece a 1090506, cuyo link a su DeviantART se encuentra en mi profile.

Edición: 20 de Enero de 2017. Con la perdida de todos mis escritos de mi laptop, he vuelto a editar.

Aclaraciones sobre el capítulo:
Vampiro. Bueno, en este capítulo quizás no se hable tanto de esta criatura sobrenatural, porque no quiero abarcar tanto en un solo capítulo. ¿Qué puedo decir? Oh sí, no se asusten por cierto aire "yuri" con respecto a dos de los personajes de esta historia, no serán pareja… entonces, ¿por qué lo hace?

"Seducción"
El vampiro atrae, somete, y luego se alimenta. Así es, más o menos el orden en toda la literatura vampírica. El vampiro somete de tal manera a sus víctimas, que casi siempre da la impresión de que son ellas las que finalmente se entregan; nunca hay algo en contra de la voluntad de la víctima, sino una especie de juego de seducción que al final acaba con una entrega total.
Así que pensé, ¿por qué no someter a alguien de su mismo sexo? No hay reglas contra eso… si al fin y al cabo, lo que quiere es alimentarse.

Lo primero que aparece en este capítulo es el recuerdo de cómo Hinata le dio su sangre a Ino, para que ésta se "curara". Sé que antes ponía los recuerdos en cursiva, pero eso lastima y cansa la vista; por lo que en este capítulo me abstuve nuevamente de usar este método. Espero no se confundan.

Creo que eso es todo… por ahora.


Capítulo V. Club de Investigación Paranormal
C. I. P.


Subió las escaleras apresuradamente con sus pies manchados de sangre, saltándose los escalones que podía y buscando a sus compañeros para devorarlos… saciando así, su voraz hambre.

La segunda boca detrás de su nuca no dejaba de gritar improperios, palabras soeces y amenazas contra la joven que le seguía, a punto de pisarle los talones. Los pequeños cabellos rubios de Ino se contoneaban de un lado a otro, sin poder hacer nada para evitar que la Hyūga le alcanzara; escuchó voces provenientes de una de las habitaciones, miró de reojo a la joven de ojos blancos para sonreírle perversamente… pero, ella ya no estaba.

—¡¿Dónde demonios esta?! —bramó molesta la segunda boca, mientras Ino se sujetaba la cabeza—. ¡Esa perra!

—Ba-basta, por favor —rogó la rubia, recargada sobre el barandal de la escalera—, basta.

—¡Cállate! ¡dame de comer…! —le demandó—, o devoraré tu cerebro.

La Yamanaka sintió que algo le traspasaba el cráneo, golpeándole desde dentro, después comenzó a experimentar la sensación de tener varios insectos arrastrándose por debajo de su piel, extendiéndose desde la nuca hasta su frente; luego un hormigueó descendió desde su cuello hasta su espalda, se estremeció completamente asustada mientras que las lágrimas no dejaban de brotar de sus ojos.

Aun así, avanzó poco a poco a la habitación de la cual se originaban aquellas voces. La piel de su brazo derecho comenzó a irritarle. Se aproximó a la entrada del cuarto de baño, escuchando los susurros de la segunda boca que le exigía que se apresurara; entonces tomó la manija de la puerta para abrirla…

—Esa no es Ino —se oyó la voz de Sakura—. No sé qué esté pasando, pero ella no es Ino.

Se detuvo completamente sorprendida al escuchar la voz de su amiga. Sabía que ella lograría darse cuenta de que algo no estaba bien, que aquel ser que tenía incrustado en la cabeza era el causante de sus acciones.

—Ella no es tu amiga —murmuró la segunda boca, para después rechinar sus dientes—. ¿Acaso olvidaste lo que ella te hizo?

—Ella sí es mi amiga —se defendió Ino.

Entonces quitó la mano inmediatamente de la manija; luego la sujetó con la otra para evitar así el deseo de entrar a comérselos, y dio dos pasos hacia atrás.

—¡Esa maldita te dejó a un lado por el Uchiha… advirtiéndote que serían rivales! —le dijo para después sonreírle cínicamente—. ¡¿Qué clase de amistad es esa?!

—Tú no sabes nada —soltó Ino entre dientes—. Ella es una buena…

—¿No sé nada? —preguntó—. Si Sakura fuera buena, ¿por qué Hinata está muerta?

Y al escuchar esas palabras, Ino se tapó la boca inmediatamente para retener un gritó de sorpresa al darse cuenta que aquel ser que se encontraba en su nuca, sabía todo lo que había pasado. Tragó saliva y quiso abrazarse a sí misma, pero el brazo comenzó a escocerle dolorosamente; apretó el puño y volteó su vista hacia aquella extremidad, notando como una especie de larva se movía de un lado a otro debajo de su epidermis.

—Oh Dios… —quiso gritar, empero una pálida mano detrás de ella se lo impidió; dos largas piernas envolvieron sus caderas, mientras que otra mano cubría la segunda boca.

El peso del extraño cuerpo que se enganchó a su espalda, provocó que Ino cayera hacia atrás.

Vio de reojo el rostro de Hinata y como ésta clavaba sus ojos blancos en ella; de pronto, se dio cuenta que las pupilas de aquella chica se agrietaban a la vez que se marcaban todas las venas de las templas alrededor de los ojos. La Hyūga le sujetó fuertemente, aferrándose al lánguido y menudo cuerpo de la rubia; rápidamente soltó a la segunda boca y después le atravesó su mano entre los pútridos dientes de ese ser, sólo para que estos le mordieran, desgarrándole la piel.

La sangre brotó inmediatamente, sin embargo, la segunda boca empezó a tragársela; lamió desesperadamente la herida hasta que, dentro de su interior, algo comenzó a quemarle…

—¡Quema! —chilló adolorida—, ¡me está quemando!

La Yamanaka se removió entre movimientos violentos, hacia adelante y hacia atrás, empero Hinata siguió apretando su agarre para evitar que algo peligroso le pasara a su compañera; sin embargo, ésta no parecía querer calmarse. Entonces miró de reojo el hombro desnudo de la rubia y, en un rápido movimiento, le hundió los dos largos y filosos colmillos sobre su piel aterciopelada.

E Ino, al sentir como aquellos colmillos se enterraban en su hombro, abrió sus ojos sobremanera, revelando el color azul cielo de estos; de pronto su cuerpo se sintió extraño y frío, y en aquel momento comenzó a estremecerse, sin saber qué hacer.

La joven que se parecía a Hinata, le estaba succionando la sangre…

—De-detente… ¡duele! —se quejó, mientras el ardor en su cabeza había pasado a segundo término. Se retorció en el abrazo al que era sometida por la joven de ojos blancos, consiguiendo solamente que ese agarre se hiciese más fuerte y le inmovilizara aún más de lo que ya había logrado—. ¡Por favor! Du-duele… Uhmm.

Un inevitable gemido se escapó de sus labios, sintiendo como la sangre encendía su cara al darse cuenta que aquel sonido extraño había surgido de su boca; el dolor fue quedando en el olvido, y una extraña sensación de éxtasis invadió cada parte de su cuerpo. Así que apretó sus piernas una contra otra, mientras la segunda boca seguía deleitándose con la sangre de su compañera.

La lengua de Hinata se deslizó por su cuello hasta su oreja, produciéndole un cosquilleo irresistiblemente placentero que le puso la piel de gallina. Un estremecimiento le cruzó, mezcla de escalofrío y de vibración, cuando aquella lengua se deslizó hasta su mejilla; de pronto se sintió embriagada, liviana, pero igualmente tensionada.

Y la Hyūga no dejaba de succionar.

Entonces dejó escapar otro jadeo y, en un pequeño momento de fuerza que logró reunir, le dio un empujón a la joven, logrando que ésta le soltara. Sorprendida al igual que ella, retrocedió varios pasos para alejarse, con una mano en su hombro que sangraba generosamente debido al tosco movimiento con que se liberó y que había hecho más grande la herida.

Ambas se miraron a los ojos. Ino completamente asustada; y Hinata simplemente sonriendo, dejando escapar un poco de sangre por la comisura de sus labios.

—Tu sangre es exquisita — soltó, recogiendo con su pulgar la sangre que había escapado de sus labios, y lamiendo este seguidamente, sin dejar de sonreír—, eres deliciosa…

De pronto, y como si estas palabras hubiesen despertado sus sentidos, se percató por fin que aquella joven no era normal. Tenía colmillos, bebía sangre y disfrutaba de ella.

—Tú eres un…

Se vio interrumpida cuando el dolor regresó intensamente, obligándola a arrodillarse. Luego escuchó como giraban la perilla de la habitación frente a ella, y que la puerta comenzaba a abrirse; volteó rápidamente hacia Hinata, pero ésta había desaparecido nuevamente…

. . .

Prestó atención al estado famélico en el que se encontraba, con su hermoso cabello rubio recortado, el rostro pálido y debajo de sus ojos unas enormes ojeras purpuras, signos de cansancio. Estaba más delgada y todo eso la hacía verse demacrada, pero dirigió la vista hacia su hombro, notando las dos marcas sobre su piel; la zona se encontraba enrojecida mientras unos puntos marrones sobresalían.

Recordó los ojos blancos de aquella Hinata, su sonrisa socarrona y como parecía disfrutar el beber su sangre… y de pronto, un escalofrió corrió por cada una de sus vertebras. Tocó delicadamente el contorno de los orificios provocados por aquellos colmillos, masajeando su piel; su respiración se hizo agitada, su pecho subía y bajaba, y su cuerpo comenzó a calentarse poco a poco...

"Tu sangre es exquisita"

Sintió como cada parte de su piel ardía y que en su garganta se acumulaban cientos de gemidos que luchaban por salir.

"Eres deliciosa"

Vio en el espejo su rostro enrojecido por el placer. De repente, la puerta se abrió, e Ino rápidamente recobró su compostura y cubrió las marcas de la vista de su amiga, quien entraba tallándose los ojos y bostezando.

—Frente de marquesina, harías el favor de tocar la puerta —soltó un poco molesta—. Sé que quieres saber el secreto de cómo permanezco tan hermosa… pero no es para tanto.

—Cállate, Ino-cerda —la joven de ojos color jade le sacó la lengua—. No tengo la culpa de que te demores tanto en el baño, ya se está haciendo tarde para la clase. Y tu madre quiere que bajemos a desayunar.

—Estoy a dieta —quitó los mechones que le estorbaban en la cara. Comprobando así, que estuviera perfecta—, no debo comer nada que me haga engordar.

Su amiga frunció el ceño y la miró de mala manera.

—Es broma —sonrió—. Te espero abajo para desayunar.

—Tú y tus bromas —Sakura murmuró.

—¿No lo sabías? ¡Las mujeres tienen que ser fuertes para sobrevivir! —habló la rubia, mientras cerraba la puerta detrás de ella para dejar a su amiga dentro del cuarto de baño.

—Esa… —la Haruno se miró al espejo, dibujando una sonrisa—, es mi frase.

E Ino se recargó sobre la pared, tratando de entender qué es lo que había sucedido antes de que Sakura la interrumpiera. La sensación de placer al recordar como aquella chica de ojos blancos le mordió y succionó su sangre.

—¿Por qué se parece tanto a Hinata? —se cuestionó repentinamente. Luego suspiró y se giró hacia las escaleras—. Debo descubrirlo…

. . .

Observó detenidamente la pizarra frente a él, clavando sus ojos azules en la hoja color rojo que resaltaba de entre todos los anuncios pegados ahí. Sonrió ampliamente al ver como todos sus amigos ingresaban al salón de clases; se fijó que no le vieran y arrancó la hoja para salir corriendo detrás de ellos. Entró al salón sólo para escuchar la queja de sus amigos, quienes se encontraban molestos al saber que tenían que hacer las pruebas para entrar a una actividad extracurricular.

Al escuchar esto, se acercó a ellos, dando saltitos emocionado por el gran descubrimiento que había hecho. El azabache que es su mejor amigo, fijó su oscura mirada en él, torciendo la boca un poco y esperando a que el rubio llegara a su lugar.

—¿Dobe, ahora eres un poni encantado? —preguntó burlón—. Sabía que ver a ese dinosaurio morado de la televisión te afectaría…

—¡Teme! —Naruto gritó molesto—, yo no era el que tenía un amigo imaginario de pequeño.

El rubio se cruzó de brazos e hizo un puchero, ante la mirada atónita de su compañero. Pero, aquellas palabras no habían enfurecido al Uchiha, al contrario… causaron en él un miedo inexplicable a la infancia que creyó haber olvidado, dejando atrás los recuerdos de aquel amigo con el que convivió por mucho tiempo; la risa siniestra resonaba en lo más profundo de su mente, mientras que la voz sombría y los fríos ojos blancos de aquel ser, volvían a hacerse presentes.

Giró la vista hacia la ventana para aclarar sus pensamientos…

—Tengo una idea para librarme de las actividades extraescolares —sonrió divertido—. Crearé mi propio club.

Y al soltar tal declaración, se escuchó la risa estruendosa de sus otros compañeros. El Uchiha sólo contempló como se reían de su amigo rubio, conteniéndose de burlarse también.

—¿Tú? ¿un club? —dijeron todos sus amigos al unísono.

—Comer ramen hasta hartarse no cuenta como actividad escolar — manifestó Sasuke—, ni ver televisión hasta altas horas de la noche.

—Eso ya lo sé —Naruto les mostró la pequeña hoja que había arrancado de aquella pizarra de anuncios—. Pero se me ocurrió que después de haber sufrido esos ataques por parte de esos seres

Inesperadamente, sus amigos guardaron silencio, sorprendiéndose del cambio de Naruto al referirse a aquellos sucesos que hasta ahora habían presenciado, dejando espantosos recuerdos; esperaron a que éste prosiguiera con su explicación.

—Creo que sería bueno abrir un club, en el cual nos dedicáramos a investigarlos —luego levantó su pulgar—. ¡Y se llamará: Asociación Exterminadora de Anomalías*!

Un pequeño deja vú vino a la mente del Uchiha; pero movió la cabeza de un lado a otro y levantó una de sus cejas, mostrando incredulidad.

—Me es un poco familiar —habló Shino, acomodando sus lentes oscuros y escondiendo el rostro en la gran gabardina que llevaba—. Además, no creo que seamos exterminadores.

—Ok, ok —Naruto agitó sus manos de un lado a otro—. Sabía que no todos podrían estar de acuerdo, así que pensé en otro que será: Extranormal**.

Kiba casi se ahogaba por la risa que no podía contener; se agarró fuertemente el estómago, tirándose en el piso mientras los demás lo observaban sin entender. Tras unos segundos, el castaño recobró su postura, los miró serio y aclaró la garganta.

—Eso es un programa de televisión en México —respondió—, en el cual se abordan sucesos esotéricos, milagrosos y paranormales, los cuales investigan para después presentarlos a los televidentes.

—No sé cómo es que ves televisión extranjera… pero en fin —murmuró el rubio—, el nombre no es lo importante.

—Quizás no. Pero, ¿sabes que se necesita para abrir uno? —la voz de Sakura se escuchó detrás de Naruto—. Para fundar un nuevo club es necesario cumplir una serie de requisitos —alzó uno de sus dedos para comenzar a enumerar—: debemos tener un tutor responsable, el cual debe ser un profesor de esta universidad; también, el club debe estar representado por un presidente, un vicepresidente y un secretario; y por último, harán falta un mínimo de cinco alumnos que quieran formar parte del club para que este sea creado.

Todos se quedaron callados, escuchando atentamente la explicación de su compañera; mientras el rubio anotaba rápidamente todo lo que ella decía, para así, poder hacer lo que tenía pensado. El azabache sólo miraba con desdén a través de la ventana, fijando su vista en una chica de cabello oscuro que caminaba entre los jardines de la universidad, se dio cuenta que se trataba de Hinata, ya que los ojos blancos de ésta se lo confirmaban.

Siguió observándola detenidamente, en como la brisa movía su largo cabello, soplándole suavemente el rostro. Y sin saberlo, se recargó sobre su mano izquierda, comenzando a recordar a la anterior Hinata… la que siempre suspiraba y bajaba la mirada, completamente sonrojada.

El azabache sonrió tristemente. Mientras las hojas de los arboles comenzaban a caer.

—Ok, entonces Sasuke será el presidente —la voz escandalosa de su rubio amigo interrumpió sus pensamientos—, yo seré el vicepresidente y…

—A mí no me metas en tus locuras —frunció el ceño. Regresó la vista hacia la ventana, dándose cuenta que Hinata le miraba desde lejos, sonriéndole—. Tengo mejores cosas que hacer.

—¡Teme! No seas tan malo —rezongó Naruto—. Tú tienes que ser el presidente…

—Deja de molestar, Naruto —el azabache se levantó súbitamente de su asiento—, ¿por eso nos hiciste venir tan temprano…? ¿para esta tonta idea?

—Buenos días —todos giraron la vista hacia la joven que entraba al salón—. Oh vamos, no estoy muerta… ¿por qué la cara de sorpresa?

—¡Ino! —el Uzumaki sonrió ampliamente; siendo observado por Sakura, quien no entendía por qué esa alegría tan repentina hacia su amiga—, ¡qué bueno que llegas!

La Yamanaka se acercó a ellos, caminando con el mismo aire de grandeza que la caracteriza; llegó a su lugar y se acomodó en su respectivo asiento, mientras hacía a un lado el mechón de cabello que le tapaba el lado derecho del rostro.

—Vaya Ino, no creímos que fueras a venir —dijo Kiba—, después de lo de ayer.

—Ya estoy curada. Además, quería evitar que mi madre volviera a preguntar por el gato —cerró los ojos pensativa, cambiando su expresión serena por una de asco—. Y también quiero dejar de recordar que me lo comí.

—¿Y la segunda boca ya desapareció? —preguntó Shikamaru, viéndola fijamente.

—Sí, aunque creo que su presencia sigue estando aquí —señaló su cabeza, agitando su corta cabellera rubia—, no creo que sea algo que pueda desvanecerse así como así…

—De hecho… —era la voz de Shino—, sigo preguntándome cómo es que te curaste. La maldición de Futakuchi-onna no tiene solución.

Ino sonrió nerviosa, tratando de pensar en una manera de desviar el tema. Sus amigos no podían enterarse sobre lo que aquella joven de ojos blancos le había hecho; en cómo ésta le dio su sangre para hacer que su maldición desapareciera, a la vez que mordía su hombro, succionando su sangre.

"Eres deliciosa"

Movió su cabeza de un lado a otro, mordiendo su labio inferior, después se inclinó levemente hacia atrás mientras jugaba con un mechón de su pelo, con fingido aire de despreocupación; cruzó sus piernas y giró en círculos uno de sus pies.

—No sé —dijo—. Lo que me preocupa ahora… es buscar un gato para que mi madre no sospeche. Suficiente trauma me he llevado yo como para que mi madre tenga que enterarse.

—Tal vez Kiba pueda conseguir un gato idéntico al tuyo —agregó el Akimichi—. Ya sabes que su familia maneja una veterinaria.

—Oh sí, yo te ayudaré a conseguir uno igual —sonrió—. ¡Veras que tus padres jamás se enteraran!

—Gracias… a todos ustedes —expresó, desviando la mirada para evitar que la viesen sonrojada—. Si ustedes no hubiesen ido ayer, quizás yo estaría muerta… y mi familia también.

—No deberías agradecernos a todos —era la voz de Sasuke, quien se encontraba parado frente a la puerta—. Fue idea del Dobe, él insistió en que te visitáramos. O más bien, a causa de él, todos fuimos a tu casa… incluso yo.

El nombrado sólo se rascó la mejilla sonrojado y desviando la mirada. La vista de Ino se dirigió hacia él, parpadeando un poco; recordando lo que había pasado entre ambos después de la muerte de Hinata, los momentos que ambos vivieron juntos y que ella creyó que al Uzumaki no le importaron.

"Me gustas Naruto"

Sakura no dejaba de observarlos, mientras los demás no parecían entender el silencio incomodo que se había formado.

"Lo siento Ino… me gusta otra persona"

—¿Es cierto, Naruto? —cuestionó, tratando de no verse tan interesada en ese asunto—, ¿tú fuiste el que insistió?

—Eres nuestra amiga, y me importas —soltó con una cálida sonrisa haciendo que a su compañera se le tiñeran de carmín las mejillas y que las mariposas dentro de ella revolotearán en su estómago.

Los demás, poco a poco se unieron a la conversación; sin embargo, Sakura seguía callada sin entender qué es lo que había pasado, desde cuándo Ino y Naruto eran tan unidos.

Ella sabía que su amiga era algo superficial, siempre pensando en los chicos guapos y con la esperanza de que las dietas pudieran hacerle bajar de peso para que de esa forma se viera más atractiva, aunque también era muy segura, amable y abierta, no tenía miedo de decir lo que piensa; pero Ino hacía poco se sentía atraída por Sasuke… ¿por qué ahora se sonrojaba con Naruto?

No obstante, Sakura había notado que desde la muerte de la anterior Hinata, ambos, Ino y Naruto, eran más cercanos de lo que antes eran. Algo había pasado en ese lapso de tiempo…

—Entonces tú debes ser el presidente, Sasuke el vicepresidente —explicó la Yamanaka, y después se señaló a sí misma—, y yo seré la secretaria.

Le guiñó el ojo al rubio.

—Esa es una buena idea Ino —habló Kiba—, así Sasuke no pondrá tanta resistencia, ¿verdad Sasuke?

Nadie contestó. Todos regresaron a ver hacia la puerta, en donde hacía unos momentos su amigo Uchiha se encontraba parado; pero él ahora ya no estaba. Había aprovechado la situación para salir de ahí, sin que sus amigos se dieran cuenta.

—¡Maldito Teme! —chilló Naruto—. Aun así, será el vicepresidente del club…

—Club de Investigación Paranormal —propuso Sakura—, creo que es un buen nombre.

Todos asintieron.

—¡Buenos días! —saludó Iruka, quien entraba seguido por los demás alumnos—. Lamento el retraso, empezaremos la clase en unos instantes.

Los alumnos se sentaron en sus lugares, entablando conversaciones entre ellos antes de que Iruka comenzara la clase; mientras que Ino le hacía señales a Naruto. El rubio entendió de inmediato, se levantó y caminó hacia su profesor.

—Iruka-sensei —lo llamó. El castaño se volteó hacia él, esperando a que el Uzumaki hablara—, necesito pedirte un favor.

—¿Qué quieres, Naruto? —preguntó intrigado.

—Se el tutor de nuestro nuevo club —explicó, ensanchando su sonrisa—. Por favor.

El castaño dio dos pasos hacia atrás, temiendo por el problema en el que Naruto lo iba a meter si aceptaba. Levantó una de sus cejas al vislumbrar el rostro suplicante de su alumno; pero se puso nervioso ante la mirada fija de éste, tragó saliva y suspiró…

. . .

Salió por la puerta del salón, caminando entre los vacíos pasillos dirigiéndose hacia la salida del edificio en busca de ella, avanzando calmadamente; hasta que la vio a lo lejos, sentada sobre una jardinera, removiendo las cosas dentro de su bolso para después sacar un teléfono celular, e inmediatamente oprimir algunas teclas.

—¿Estas ocupada, Hyūga? —inquirió el Uchiha—, necesito que me contestes algo.

—No lo estoy —la nombrada le respondió rápidamente para luego guardar su celular en el bolso—. ¿E-en qué pu-puedo ayudarle Uchiha-san?

Y sin previo aviso se plantó frente a ella, bloqueándole la vista.

—Ayer, en la casa de Ino —comenzó a hablar—, la puerta golpeó tu rostro… había sangre tuya afuera de la entrada…

—No sé de qué e-está hablando, Uchiha-san —sonrió, tratando de evadir el tema—. Yo tu-tuve miedo y me fui a mi casa.

—A mí no me engañas, Hyūga —la tomó bruscamente del brazo—. ¿Quién eres? ¿qué eres?

Sin embargo ella no se inmutó, solamente enfocó su mirada perlada en los ojos de él y, con absoluta tranquilidad, rio. Sasuke simplemente le soltó.

—Uchiha-san, ya es hora de entrar a clase —habló con una voz firme y segura—. Por favor, deje de maquinar cosas raras en su mente.

Y sin más que agregar, se levantó rápidamente, dispuesta a ir a su clase; pero no había dado cinco pasos cuando Sasuke se puso frente a ella, impidiéndole el paso. Él no le permitiría irse de allí, al menos hasta que le dijera la verdad.

—Respóndeme —le exigió, volviéndola a sujetar del brazo y apretando el agarre—. Responde ahora, Hyūga.

—Si es lo que quieres, Uchiha…

De pronto, ella lo empujó fuertemente, golpeándole el pecho para hacer que éste cayera al suelo y provocando que botara todo el aire de sus pulmones. Sasuke la miró incrédulo porque, la chica tímida que antes tenía ahí, había sido suplantada por otra quien no estaba temblando y sólo soltaba carcajadas.

Repentinamente, Hinata se subió sobre él, lo vio con ira y se acercó hasta su rostro; colocó sus labios sobre el oído del joven azabache. Este sólo se quedó mirando directamente con sus profundos ojos negros a los ojos blancos de la Hyūga. Sintió un escalofrío recorrer su columna vertebral, estremeciéndose ante los poderosos ojos de la misteriosa joven, la cual se acercó a él sonriente, con una extraña mezcla de irritación y superioridad para después acercarse a sus labios. El Uchiha no movió ni un músculo, dejando que ella se acercara todo cuanto quisiese, más Hinata se detuvo a escasos centímetros de sus labios y se acercó a su oído.

Sasuke cerró los ojos.

—Formula correctamente tu pregunta, Sasuke —le susurró. El Uchiha abrió sus ojos de nuevo—. Lo que quieres saber es… ¿si soy aquella Hinata? ¿la que murió?

Y al escuchar esto, Sasuke la miró seriamente; pero en su vista se notaba lo perturbado que estaba, su semblante no había pasado desapercibido para Hinata. Sin embargo ella sólo se quedó callada, mirándole y esperando su respuesta. Siguió ahí, tan cerca de él, inhalando su aroma.

Tenía tantas ganas de morderlo. Desde el primer día que lo conoció, la esencia del Uchiha había llamado poderosamente su atención, despertando cada uno de sus sentidos; pero ahora sabía que lo había perturbado, aunque no había sido esa su intención, lo único que quería… era que Sasuke dejara de tocarla, el contacto con su piel le quemaba.

Aun así, no pudo contenerse en tomarlo por los hombros y acercarlo a ella…

—Aquella Hinata está muerta —habló el azabache, Hinata lo soltó instantáneamente. Aturdida y sorprendida—, muerta.

La Hyūga se quitó de encima, colocando la mano derecha sobre su boca, y luego corrió lejos de él. Sasuke sólo se levantó, peinó sus rebeldes cabellos hacia atrás, sacudió su ropa un poco y avanzó de regreso a su clase; ya lo había confirmado, aquella Hinata tímida que llegó a su salón de clases sólo estaba fingiendo ser algo que no es…

. . .

—¡Vieja! Deja que abramos nuestro club —rogó el rubio—, no molestaremos a nadie.

—¡Ya te he dicho que no me digas vieja! —gritó la mujer—. Y no, no dejaré que hagas tu desastre.

—Tsunade-san —era Ino quien hablaba—, no tiene nada de malo…

—Claro que sí —respondió—. Naruto trae problemas.

Hinata los vio, a los tres rubios, e inmediatamente avanzó hacia ellos tratando de entender la conversación.

—Vamos Tsunade-san, deje que hagamos el club de investigación paranormal —soltó Kiba.

La Hyūga sólo sonrió perversamente.

—Sí, Tsunade-san —exclamó Hinata—. Pe-permita que hagan ese club… tal vez así puedan acabar con demonios que cumplen malos deseos.

La mujer sabía perfectamente a quién se refería; mientras los ojos blancos de aquella chica caían pesadamente sobre ella. Ino regresó a ver a la Hyūga y una extraña sensación recorrió cada parte de su cuerpo, no podía respirar ni concentrarse, quería salir corriendo de ahí.

—¿Tienen un tutor a cargo? —preguntó.

—¡Claro que sí! —gritó Naruto—. Es Iruka-sensei.

—¿Y el lugar donde lo establecerán? —los miró seriamente—. Porque no pienso buscarles uno…

—Oh, no hay problema… —era Sakura quien hablaba—. El club será abierto en el antiguo salón de arte.

Los demás asintieron rápidamente.

—Aquí está el formulario firmado por Iruka —Naruto movió la hoja de un lado a otro.

—Está bien —Tsunade tomó la hoja, revisándola cuidadosamente—. Claro Naruto, ¿y los otros dos representantes del club son invisibles? Faltan sus nombres.

—Cierto, falta el mío y el de Ino —Naruto regresó a verla, pero la nombrada ya no estaba—. ¿Ino? ¿dónde está?

—Sa-salió corriendo —explicó Hinata, viendo de reojo la solicitud—, al pa-parecer no se sentía bien… —comenzó a analizar si le convenía pertenecer a ese club—. Si quiere, puedo ser yo la se-secretaria.

Sakura permaneció callada, tratando de entender por qué su amiga se había ido. Los demás asintieron a la propuesta de Hinata, y dejaron que se quedara con aquel puesto…

—Es todo —agregó Tsunade después de recibir de nueva cuenta la hoja, e inmediatamente les dio la espalda—. Su club está autorizado.

Entró a la dirección mientras ellos festejaban.

—Sakura —le llamó el Uzumaki—, ¿y dónde está ese salón?

—Más allá de los salones en reparación —sonrió nerviosa.

Todos se miraron entre sí.

—¡¿Dónde aquella criatura me atacó…? —gritó sorprendido—, ¡¿y que todos ustedes creen que soñé?

—Cállate —lo golpeó—. ¿Y te has puesto como el presidente?… Un momento, ¿cómo es que Sasuke firmó si él ni siquiera estaba de acuerdo?

Kiba rió nervioso, rascándose la mejilla con su dedo índice. Hinata sólo los observaba aburrida, harta de sus tonterías.

—Falsificamos su firma —manifestó el castaño—, no fue tan difícil.

—¿Para qué tontería falsificaron mi firma? —se escuchó detrás de ellos. El Uchiha los miraba molestos—. ¿Para ese maldito club?

—Veras, Sasuke —Naruto se acercó a él—, tú tienes muy buenas calificaciones… Además eres popular, y…

—Te dije que no me metieras… —sujetó a su amigo del cuello de su playera—, ¡en tus estupideces!

E inmediatamente, Kiba y Sakura se interpusieron para sepáralos; pero el Uchiha los empujó, sin querer, haciendo que ambos cayeran. Hinata sólo contempló como aquella joven de cabellos rosas caía al piso, y de pronto, una extraña rabia la llenó y estuvo a punto de mostrar sus colmillos. Sin embargo, sus dos compañeros se levantaron de nueva cuenta para tratar de separarlos otra vez.

—Yo creo que Sasuke-san, e-está molesto porque a-alguien le dio su lección —dijo la Hyūga, jugando como niña pequeña con sus dedos—, tal vez por eso quiere de-desquitarse con quien sea…

Y al escuchar esto, el azabache soltó bruscamente al rubio para luego meter las manos en sus bolsillos; chasqueó la lengua y se alejó de ellos sin decir palabra alguna. Mientras sus amigos sólo lo veían marcharse, sin saber qué había pasado o qué le sucedía… y Hinata también se alejó de ellos sin que se dieran cuenta.

Ino pasó rápidamente cerca de ella, dirigiéndose de nueva cuenta hacia sus amigos. La Hyūga siguió avanzando, esperando el momento adecuado para poder atrapar a la rubia.

—Lo siento, me sentí mal —les explicó la Yamanaka—. ¿Qué paso…? ¿y el club?

—Ya está autorizado, pero te fuiste, así que Hinata tomó tu lugar —explicó Naruto masajeándose el cuello—. Y el Teme se volvió loco…

Ino no entendió a lo que se refería Naruto, y éste simplemente le sonrió.

—¡Vamos a estrenar ese salón! —vociferó efusivamente. Los demás lo siguieron, sonriendo—. El club de investigación paranormal… se ha abierto.

. . .

Movían varias cajas de un lado a otro, tratando de que hubiese más espacio dentro de aquel salón abandonado. Ambas se encontraban solas, esperando a que sus otros amigos llegaran con las herramientas necesarias para limpiar el lugar; sin embargo, una de ellas permanecía vigilando a la otra, analizando cuidadosamente los movimientos que ésta realizaba y, esperando el momento adecuado para hablar…

—¿Tú crees que a Naruto le gusten los chocolates? —preguntó.

—Ama el ramen más que nada en esta vida —contestó la joven de cabello rosado; curiosa, se giró para verla—. Pero no entiendo por qué la pregunta.

—Oh, es que quiero regalarle algo —sonrió Ino, mostrando sus perfectos dientes blancos—. Aunque creo que es mejor invitarlo a comer ramen.

Y en aquel momento, Sakura levantó una ceja incrédula. Mientras Ino siguió acomodando las cajas de cartón polvorientas en una de las esquinas del salón, sin prestar atención al gesto escéptico de su amiga.

—¿Y cu…? —dudó un poco—, ¿y cuál es la razón? Digo, Naruto es muy tonto… y no sabía que a ti te gustaban los tontos como él —habló nerviosa, sin prestar atención a las palabras que salían de su boca—. Ya sabes, no es muy atractivo como Sasuke, y…

—¿Por qué no? —Ino inquirió molesta, aun así, continuó revisando uno de los libros que se encontraba abandonado en el recinto—. Yo podría enamorarme de él.

—¡No! —gritó rápidamente.

—Sakura, tranquila —se acomodó el mechón que tapaba el lado derecho de su cara—. No sé porque te pones así, además… quien te gusta es Sasuke, ¿no es así?

La Haruno la miró fijamente e Ino la imitó, quedando las dos frente a frente.

—¿Por qué este extraño enamoramiento? —exclamó molesta, apretando los puños—. ¿Desde cuándo acá te gusta Naruto?

—Eso es lo que yo debería preguntarte a ti —se cruzó de brazos y taconeó el piso con su pie derecho—, desde cuándo te importa Naruto de esa forma. ¿Recuerdas cuando éramos niñas y mandaste al infierno nuestra amistad…?

Entonces Ino avanzó amenazadoramente hacia su amiga de cabellos rosas y la empujó contra la pared; el rostro de Sakura se oscureció.

—Lo hiciste para que fuéramos rivales por el amor de Sasuke —explicó molesta—. ¡Ahí está tu Sasuke, quédatelo! Sí yo quiero estar con Naruto, es algo que no debe importarte.

—A ti ni siquiera te gusta —respondió la Haruno, alejándose de su amiga—, no puede gustarte.

La conversación comenzó a tornarse incómoda, pero la mirada de Ino era severa. Sus ojos azules parecían lagunas, tan grandes en aquel rostro pálido consumido por la fatiga, pero ya no brillaban más con la misma luz; ahora, era como si lo que quedaba de vida en aquel cuerpo demacrado se hubiera refugiado en ellos, sólo para mirarla ferozmente.

—¿Por qué no? —cuestionó, tomándola del brazo—. ¿Crees que al él todavía le sigues gustando?

Y Sakura no supo qué contestar; tan sólo trató de contener el llanto…

—¿Qué es lo que te sucede Ino? —preguntó asustada—. Tú no eres así.

No obstante, la Yamanaka la soltó bruscamente, totalmente frustrada, la empujó y se marchó del salón dejándola sola. Y Sakura se dejó caer sentada sobre algunas de las cajas de cartón, su rostro había tomado un semblante triste y nervioso; se encogió de brazos y se abrazó a sí misma, recogiendo sus piernas y escondiendo el rostro entre sus brazos apoyados en sus rodillas.

—Ni yo soy así —murmuró—. ¿Qué es lo que nos sucede?

Lo que ignoraba, era que estaba siendo vigilada, sin darse cuenta, por unos ojos blancos. Hinata simplemente ensanchó una sonrisa burlona y poco a poco comenzó a retraer los labios, enseñando un par de colmillos largos y filosos. Estaba feliz porque poco a poco iría separando a todos ellos, destrozándolos… como ellos hicieron con ella.

. . .

Ahora Ino se encontraba en otro salón, recargada en la pared, tratando de pensar en lo que había sucedido entre ella y Sakura; cerró los ojos intentando encontrar una respuesta en su cabeza, hasta que escuchó la puerta abrirse y cerrarse de golpe. Abrió de nueva cuenta sus ojos, sólo para contemplar la silueta que se le acercaba… y los ojos blancos que le miraban ferozmente.

—Has demostrado que tienes cierto nivel de inteligencia y perspicacia —Hinata se encontraba a unos pasos de la rubia—. No tardaste mucho en averiguar que soy yo…

—No era tan difícil —la Yamanaka trató de alejarse de ella—, cualquiera lo sabría.

—¿Qué soy yo? Dime Ino, ¿qué es lo que soy? —preguntó en voz baja, con sus labios cerca del oído de la rubia—. No tengas miedo.

Pero Ino no dijo nada, sólo se limitó a cerrar los ojos y a sentir la respiración de Hinata en su cuello, las uñas de ésta recorriéndole la piel, y la nariz acariciando lentamente su mejilla y oreja; suspiró profundamente al sentir el aliento de aquella joven susurrar su nombre.

—¿Qué soy? —volvió a preguntarle la Hyūga.

—Vampiro —soltó por fin—. Eres un vampiro.

Y Hinata en un rápido movimiento hundió nuevamente sus dos largos y filosos colmillos sobre la piel aterciopelada de la rubia…

. . .

Avanzó por la solitaria calle, envolviéndose con su abrigo de lana largo mientras metía sus manos dentro de este mismo, usando una bufanda para cubrirse medio rostro y así protegerse del frío. Las lámparas de los postes de luz comenzaron a parpadear a la distancia, con la luna brillando encima de él y siendo la única alma en medio de la nada; todo se encontraba oscuro y silencioso, sin vida… como si la presencia de los ciudadanos de Konoha desapareciese durante la noche para dejar el puro recuerdo de sus existencias diurnas.

Miró de reojo al gran perro negro que le seguía, caminando sigilosamente del otro lado de la acera. Siguió andando, temblando de frío por la brisa helada que atravesaba silbando las calles de la ciudad y, que golpeaba su rostro; de pronto, oyó un débil sonido de arrastre detrás de él y vio hacia las sombras.

Una figura desconocida se deslizó por la oscuridad.

—¿Quién anda ahí? —cuestionó con voz rasposa, arrepintiéndose unos segundos después al darse cuenta de lo tonto que se veía preguntándole a la nada.

Y como sospechó, nadie le contestó.

El perro negro mostró los colmillos y avanzó lentamente hacia su dirección, con un gruñido sordo retumbándole en la garganta; el Uchiha se giró hacia él, sin saber por qué ahora quería atacarle. El can se detuvo cuando estaba a unos metros de distancia, tenso e inmóvil; muy despacio, Sasuke comenzó a alejarse, mientras aquel animal solamente encogía las patas traseras disponiéndose a saltar.

Entonces se quedó quieto, y en aquel momento las luces de la calle se apagaron, permaneciendo ambos en una completa oscuridad, rodeados de un silencio extraño.

—Sasu-chan —una voz emergió detrás de él—, te encontré.

Permaneció sin moverse por casi un minuto, excepto por el espasmódico temblor de sus manos. Recordó la voz de su amigo imaginario, el cual había desaparecido hace años o que Sasuke pretendió desvanecer; sin embargo, él estaba ahí, llamándolo como si el tiempo no hubiese pasado. Tragó saliva, tratando de que el temblor en su cuerpo se dispersara… pero no podía, porque Sasuke sabía que cuando su amigo volviera, era porque venía a terminar con lo que empezó hace tiempo: matarle.

La lámpara encima de él se encendió, y así el azabache pudo contemplar a aquel perro que le seguía, tirado en el suelo mientras un poco de sangre salía de una de sus patas; volteó lentamente hacia atrás, observando los ojos blancos y el gran hocico de aquel ser.

—Señor Bocón —pronunció seriamente.

Luego fijó los ojos en la cosa frente a él y parpadeó. Aquella criatura ensanchó su sonrisa, mostrando la hilera de pequeños dientes puntiagudos y amenazantes. Sasuke sólo vio de reojo como el perro negro se levantaba y se escabullía furtivamente entre las sombras, alejándose en silencio calle abajo.

Y después de eso, el Uchiha tiró su maletín al suelo, se quitó el abrigo junto con su bufanda y se colocó en posición de defensa.

—¿No quieres acompañarme? —preguntó aquella criatura.

—No —respondió el azabache, respirando profundamente—. No voy a acompañarte… creí que eso había quedado claro hace años.

Señor Bocón negó rápidamente, acercándose a Sasuke… y las luces de la calle volvieron a apagarse.


Continuará…


"Más allá de la puerta"

*Asociación Exterminadora de Anomalías: Es un fanfic SasuHina, sobrenatural, y está publicado en esta misma página. En el cual Hinata es la heredera del clan Hyūga, miembro de la sociedad exterminadora de anomalías, sub-capitana del escuadrón de caza y exterminación; mientras que Sasuke es el heredero del clan Uchiha, capitán del escuadrón de caza y exterminación.

En donde las anomalías son cúmulos de energía negativa alterados por la organización Akatsuki.

**Extranormal: Es un programa transmitido por Tv Azteca (Azteca 13) y sus diferentes televisoras en el interior de la República Mexicana. La temática del programa está dirigida a lo esotérico, lo milagroso y lo paranormal. Estas investigaciones son realizadas dentro o fuera de México, en lugares en donde se presenten manifestaciones fantasmales o algún suceso paranormal o eventos religiosos clasificados como milagros.

Vampiro: Hablando etimológicamente, la palabra "vampiro" procede del término "Vampir" en lenguas eslavas y del alemán; significa a la vez: "ser volador", "beber o chupar" y "lobo". En su origen se llamaba vampiros a los fallecidos que abandonaban sus tumbas, con alevosía y nocturnidad, para alimentarse de la sangre (y en ocasiones de la carne) de los vivos.

Un Vampiro está clínicamente muerto, su corazón no late, no respira, su piel está fría, no envejece, pero aún puede pensar, caminar, hablar, cazar y matar. Por eso, para mantener su inmortalidad artificial, debe consumir sangre periódicamente. Algunos vampiros penitentes se alimentan con sangre de animales, y ciertos antiguos deben cazar y matar a otros de su clase para subsistir, pero la mayoría lo hace de la sangre de su raza original.

La fuerza del vampiro, reside en que nadie cree en el... el primero que niega la existencia del vampiro, es el mismo vampiro.


Notas de la autora:
¿Creen que esto ya acabó?
No, apenas empieza… en el siguiente capítulo trata sobre un creepypasta famoso llamado: Señor Bocón. Quizás algunos estén familiarizados con esa historia y sepan de qué va.

Y bienvenidos a los nuevos lectores… ojalá sigan pasando.

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No permito que nadie tome mis fanfics sin mi autorización, y mucho menos que lo publiquen en esta o en cualquier otra página diciendo que él/ella son los autores de dicha historia.
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