Un rayo cayó por fuera de la muralla, vi como los tres chicos se levantaban del suelo y yo me caí al agua, todo debido a un enorme temblor que se había producido.
Un par de personas señalaron hacía la puerta de la muralla, y el chico rubio estaba en shock mirando en la misma dirección.
Una mano apareció por encima del muro, empecé a oír a la gente entrar en pánico. Yo también comencé a entrar en pánico cuando una cabeza asomo por encima del muro.
"Ese muro mide cincuenta metros..." Pensé viendo como el titán destruía la puerta y también como los titanes entraban por el agujero al interior del muro.
Trate de no dejar que me dominara el pánico, cosa que fue inútil al recordar que mis padres estaban en casa, corrí hacía casa. Todo el mundo iba en dirección contraria a la mía.
Seguramente los que me prestaran atención pensarían que estoy loca. Llendo hacía donde estaban titanes.
"Mama... Papa..." Corrí más rápido, atravesé las callejuelas estrechas tratando de que ninguna persona o en un peor caso, un titán me vieran.
Al final acabe saliendo a una calle un poco más ancha. Las casas estaban destruidas, también había un montón de escombros pertenecientes a la puerta destruida.
Me quede paralizada, un titán estaba removiendo en una de esas casas destruidas, no me noto ya que estaba ocupado buscando a su próximo "tentempié". Pero a pesar de que sabía lo que iba a pasar, no pude evitar ver cómo el titán había cogido a esa mujer y se la llevaba a la boca.
No pude apartar la mirada, no pude hacer nada más que bloquearme y caer al suelo. Mi mente repetía una y otra vez la imagen de como ese titán devoraba a una persona. Le di mentalmente las condolencias a esa persona.
-¡NO TE QUEDES AHÍ!- Una voz llego a mis oídos, pero aun así, no procese lo que me decía.- ¡LEVANTATE!
Sentí un tirón en mi brazo y el hombre comenzó a llevarme hacía algún lugar. El hombre no me llevaba solo a mí, también llevaba a los dos chicos que estaban en el árbol.
"¿Cuántas veces me los he encontrado hoy?... Ellos estaban cerca del árbol… cerca de mi casa…"
-Mis... Padres...- Murmure estirando la mano hacía el frente.- Tengo que ir a casa...
-¡VEN!- El hombre comenzó a llevarme arrastras. Mi mirada seguía fija en el lugar en donde el titán devoro a la mujer, así simplemente la desvié un poco hacía la dirección que creía que estaba mi casa.
Oí un quejido, sentí otro tirón. Luego deje de sentir el movimiento del hombre que tiraba de mí.
-¡¿Eren?... ¿Pero qué?!
-¡Un poco más y hubiéramos podido salvar a nuestra madre!- Por fin aparte la mirada de ese punto que había perdido hace bastante tiempo. Vi como el hombre tiro al niño al suelo y se agacho a su altura.
-No has podido salvar a tu madre... Porque no eres lo suficientemente fuerte...- Vi como Eren se levantaba para pegar al hombre, que lo paro y continuo hablando.- En cuanto a mi... No he podido enfrentarme al titán porque no he tenido el coraje para hacerlo...
El hombre se levanto y empezó a andar con los dos chicos, les seguí y pude llegar a oírle murmurar un "perdóname"
-¡EL BARCO ESTA LLENO, NO SE PUEDE SUBIR MAS GENTE!... ¡TENEMOS QUE ZARPAR!- La voz de un hombre se hizo oír por encima de los gritos de las personas. Me senté en el suelo, quedando enfrente de los otros dos chicos, mire a Eren, su cara estaba pálida y su mirada estaba clavada en el suelo.
-¡NO PODEMOS ESPERAR MAS, ES PELIGROSO! ¡CERRAD LA COMPUERTA!
La gente comenzó a juntarse a la valla que los separaba del agua y del barco.
-¿Pero qué estás diciendo? ¡Todavía queda un montón de gente ahí dentro!- Oí como la gente comenzaba a gritar cosas; "El terreno de los humanos se verá reducido hasta el Muro Rose" "No tiene sentido seguir viviendo esta masacre" "Cerrar la puerta"
La gente desesperada se arremolinaba como podía para pegarse más a la valla, otros en un caso extremo de desesperación, saltaban tratando de alcanzar el barco.
Me levante y camine hasta el barandal del barco, donde me agarre. Mire los rostros de las personas, todos tenían el miedo, desesperación y terror, reflejado en su rostro.
Volví la vista a las personas del barco, sus expresiones eran similares, con la diferencia de tenían una pizca de alivio.
Un estruendo provoco que me diera la vuelta, un titán había destruido la puerta del Muro María, se había llevado los cañones y a los miembros de la guarnición a la vez. La gente del barco comenzó a alterarse, mire las dos únicas caras conocidas. Eren tenía lagrimas en los ojos y daba la impresión de que estaba teniendo un debate interno. Hasta que se levanto y grito... Grito expulsando odio y despreció impregnado en cada una de sus palabras.
-¡Los aniquilare! ¡Los voy a borrar a todos y cada uno de ellos de la faz de la tierra!
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Mire cada rincón de la plaza en la que habían dejado a todos los refugiados del Muro María, la mayoría esperaban para poder comer, un trozo de pan. A mi lado paso un chico rubio, llevaba en brazos tres trozos de pan. Lo reconocí, era el que estaba en la muralla junto a los otros. Instintivamente moví mi cabeza buscándolos. Pero no los llegue a ver.
Cuando el chico pasaba al lado de alguna persona, algunos murmuraban si lo habría robado, lo cual me dio una idea.
Me escondí en la parte trasera de donde se encontraban los miembros de la policía militar, tratando de no hacer ruido, me acerque, pero las personas que esperaban por su comida delataron.
-¡Oye, niña! ¿Qué te crees que estás haciendo?- Uno de los hombres de uniforme se giro al oír el viejo protestar. Sentí como mi pulso se aceleraba, y deje de dudar, cogí dos trozos de pan y eche a correr en dirección a los porches
Me metí entre el montón de gente que esperaba, pude oír los pasos de los soldados de la policía militar y las protestas de los hombres a quienes empujaba abriéndome paso.
Mi respiración estaba agitada, me estaba empezando a entrar flato y tropezaba cada dos pasos.
Atravesé un callejón y me escondí detrás de unas cajas. Cuando deje de notar a los idiotas de la policía militar salí de mi escondite.
Volví a correr hacía los porches, cuando note como el corazón, comenzaba a latirme más rápido de lo que ya lo hacía. Frente a mí, una mujer con el pelo recogido en un moño, levantaba los brazos y los agitaba.
-¡Mama!- Corrí y me abalance sobre ella. Note como sus brazos me envolvían en un abrazo, un abrazo que creí que no volvería a sentir nunca más. Sentí como un calor nacía en el interior de mi pecho. Tras haber visto como la madre de un chico era devorada y tras no haber visto a la mía en todo el día. - Pensé... pensé que te había perdido... Mama...
-Shhh... Ya esta, estoy aquí...- Sentí como las lágrimas resbalaban por mis mejillas y como mama me acariciaba en la nuca, tratando de que me tranquilizara.
