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Disclaimer:
"Los personajes de Naruto, así como su mundo, son propiedad de Masashi Kishimoto; yo sólo los tomé prestados para hacer este fanfic"
Título: Vampyr
Autora: Antifashion19
Género: Sobrenatural | Horror | Misterio | Suspenso | Romance
Personaje(s)/pareja(s) principales: Hinata H. | Sasuke U. | Ino Y. | Naruto U. | Sakura H.
Advertencias: Sasuke x Hinata. Sakura x Naruto x Ino. Universo Alterno. Posible OoC. Palabras soeces.
Leve Yuri. Violencia y muertes.
Sobre aviso no hay engaño.
Si eres anti de estas parejas, no leas y ya; pero si eres un lector de gustos variados, y sólo te importa el contenido de la historia… ¡Bienvenido seas!
Créditos: La imagen que he usado para la portada le pertenece a Majiteenshi, cuyo link a su Tumblr se encuentra en mi profile.
Edición: 10 de Febrero de 2017. Con la perdida de todos mis escritos de mi laptop, he vuelto a editar.
Aclaraciones sobre el capítulo:
Este es el último capítulo sobre Hanako-san; aquí mismo sabrán sobre la culpa que corroe a Sakura por la muerte de Hinata, y con lo último ya se darán una idea de qué van los poderes que posee. También, deben saber que a pesar de que la historia es SasuHina (por lo que tal vez crean que todo girará en torno a estos dos personajes), Sakura es pieza fundamental de la historia; pronto entrarán a escenas otros personajes importantes, al principio y al final del capítulo sabrán y se darán una idea de quienes son. No, no se adelanten, lean todo con calma.
Sobre "Ni", es el nombre que le he dado a la chica que se llevó Hanako-san, y era una antagonista de Naruto Shippūden 3: Los Herederos de la Voluntad de Fuego.
La verdad, no se me ocurría nada para esta tercer y última parte de la historia sobre Sakura y Hanako-san, estuve pensándolo mucho tiempo, hasta que recordé que hace tiempo vi una película interesante llamada: Creep (La Criatura / El Laberinto del Terror); se las recomiendo, si gustan de este tipo de películas.
En fin, no sé qué más podría agregar, así que creo que eso es todo… por ahora.
Capítulo VIII. Toire no Hanako-san
トイレの花子さん
Tercera parte
"¿Vamos a jugar?"
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Miró de reojo a la persona que la acompañaba, tomándole de la mano mientras miraba hacia los lados como si esperase que alguien o algo apareciera, tal vez, una presencia temible y aterradora. No recordaba qué hacía junto a aquel joven, ni mucho menos a dónde se dirigían, aun así, no se preocupó; había algo cálido en él, algo que le reconfortaba, incluso le hacía sentirse un poco adormilada. Entonces notó que todos los seres que siempre se colgaban de ella, permanecían alejados, contemplando como ambos avanzaban entre sus cuerpos deformes y etéreos… aterrados ante la presencia de su acompañante.
Intentó recordar su nombre, si es que se lo había dicho, más no pudo hacerlo. De pronto, a su mente vino la imagen de Hanako-san, en como había matado a sus compañeras y a su tía, el miedo que había sentido en aquel momento, la sangre esparcida sobre el suelo; y entonces se preguntó qué había pasado después de aquel suceso…
—Ya vamos a llegar —le escuchó decir, y ella prestó atención—. Así que no debe preocuparse, mi princesa.
—¿A dónde vamos? —preguntó, pero él sólo sonrió y siguieron avanzando—, ¿qué pasó con Hanare-sensei?
"Es un demonio… es un demonio", les oyó decir a todos esos seres que se encontraban a su alrededor mientras se alejaban poco a poco. Sakura no entendía a que se referían y tampoco la razón por la cual le temían a aquel joven, le parecía amable y sonriente, incluso ella se sentía bien al estar a su lado; hasta que lo observó con detenimiento, y entonces pudo notar los dos grandes cuernos que sobresalían de su frente.
Él no era humano.
—¿Quién eres? — cuestionó. Él le miró, y Sakura pudo ver sus ojos color rojo sangre con pequeñas aspas negras—, ¿a dónde me llevas?
El joven sonrió afablemente, pero a pesar de ese gesto, ella quiso soltarse inmediatamente.
—No debes temer, mi princesa —se detuvieron un instante y él se inclinó en señal de respeto—. He sido asignado para ser su guardián a partir de ahora.
—¡¿Quién eres?! —insistió; quería huir de él, pero sabía bien que, si se alejaba de su presencia, aquellos seres volverían a engancharse de ella—, ¡¿quién eres…?!
"Es un demonio, es un demonio"
—¿Sakura? —oyó la voz de Chiyo, y rápidamente giró la vista hacia ella—. ¿Qué haces aquí en la calle, y sola?
—¿Sola…?
Volteó hacia atrás intentado encontrarlo, sin embargo, él había desaparecido sin dejar rastro; aun así, ella sabía que todo había sido real, puesto que todavía podía sentir la mano de aquel joven sobre la suya, y porque también, aquellos seres aún se mantenían muy alejados. Y entonces logró escuchar, en la suave brisa del viento que jugueteaba con sus cabellos rosados, la voz de aquel joven que le repetía sin cesar:
"Shisui Uchiha, mi princesa"
. . .
Se incorporó como pudo e inmediatamente vomitó toda el agua que se había tragado al ser succionada hacia el retrete por Hanako-san; tosió con fuerza, desesperada ya que el aire le faltaba, incluso se lastimó la garganta al hacerlo. Miró a su alrededor y no logró identificar el lugar en el que se encontraba, estaba un poco oscuro y sólo podía escuchar el sonido del agua al caer; notó también, que el suelo sobre el que permanecía sentada, estaba húmedo, pero no por el agua, sino por algo viscoso que emanaba de algún lugar. De pronto sintió que algo pequeño y baboso se escurría entre sus manos, y que además, algo peludo y regordete se acurrucaba entre sus piernas mientras se apresuraba a lamerle la piel.
Aquella cosa chilló y Sakura gritó con todas sus fuerzas a la vez que arrastraba por el suelo, lejos de aquel animal. Se levantó rápidamente y entonces, pudo contemplar a las cucarachas que seguían adheridas a su piel y como también, la rata que se encontraba entre sus piernas se apresuraba a correr hacia un grupo de ratas que le miraban fijamente. Grandes, gordas y peludas. Parecían lamerse sus pequeñas patitas delanteras, saboreando que, tal vez, pronto la devorarían; intentó asustarlas, pero ellas seguían ahí, quietas, inclusive les oyó susurrarse algo.
Le dio asco y quiso vomitar. De repente pudo vislumbrar en la oscuridad, como otro grupo de ratas se aproximaban a ella, nadando entre el agua espesa que pasaba por una especie de canal; se alejó lentamente mientras las ratas esperaban a que las otras cruzaran y así poder atacarla. Se limpió la mano con su ropa y en aquel momento recordó que llevaba su celular, lo buscó y se dio cuenta que ya era inservible, estaba completamente mojado; miró a las ratas y se lo lanzó, esperando matar a unas cuantas. Respiró profundamente y siguió avanzando, colocando una de sus manos sobre la pared húmeda y mohosa, esperando encontrar una salida.
"Ayuda", escuchó un leve gemido, pero creyó que lo había imaginado; "Por favor, que alguien me ayude", aquel sollozo iba aumentando conforme avanzaba. Tragó saliva y no supo si continuar caminando…
—¿Hay alguien ahí? —preguntó, avanzando paso a paso mientras seguía con una de sus manos sobre la pared para así guiarse—. ¿Hanako-san?
El llanto se hizo más fuerte, y en aquel momento supo que no era Hanako-san… era alguien más.
—¿Quién eres? —le preguntó la otra chica.
La luz le dio de lleno a Sakura, aquel lugar se encontraba extrañamente iluminado; y cuando sus ojos se acostumbraron a tal luminosidad, notó que aquella joven se hallaba sumergida en una especie de alcantarilla, y lo único fuera del agua era su rostro pálido y demacrado. También pudo ver los moretones en sus manos y un pequeño corte en el labio.
—¿También te trajo aquí? —le cuestionó; Sakura asintió mientras se aproximaba a ella, después abrió la pequeña compuerta para así liberarla—. Pero, ¿por qué no estás encerrada?
—No sé… —soltó. E igualmente, le pareció extraño que Hanako-san no la encerrara y sólo la dejara abandonada en aquel lugar—, pero eso no importa —le ayudó a reincorporarse—. Lo importante, es salir de aquí lo antes posible.
—No podemos, esto es un laberinto —tembló y poco después sujetó la mano de Sakura antes de comenzar a llorar—. ¡Estamos atrapadas!
Y de pronto, sin saber la razón, a su mente llegó la imagen de Naruto, la sonrisa que siempre dibuja en su rostro y las palabras que siempre suele decir cuando las cosas parecen ir mal; y supo con total seguridad que, a pesar de lo mal que lo trató y de las cosas crueles que le dijo, él la estaría buscando…
—No, no es así, alguien vendrá a ayudarnos —dijo, mirando hacia los lados intentando decidir qué camino seguir—, nos salvará.
"Yo siempre estaré a tu lado, Sakura-chan"
—Eso no es verdad —la joven le miró molesta—, no hay nadie que sepa en dónde estamos. Y tampoco creo que quieran arriesgarse… moriremos aquí.
—Yo sé que nos salvará —haló un poco la mano de la chica para que ésta le siguiera. Estaba decidida, no se daría por vencida hasta que Naruto fuera por ella—, Naruto siempre está ahí para hacerlo.
Comenzaron a avanzar sin saber que Hanako-san les miraba desde lejos…
. . .
"¡¿Dónde está Sakura?!", escuchó como el Uzumaki le exigía una respuesta a alguien que no pudo distinguir; ella permanecía en el pasillo, observando a las jóvenes que estaban sentadas en el suelo, temblando de miedo y llorando. Las habían encontrado corriendo por uno de los pasillos del segundo piso, huyendo de algo aterrador y siniestro mientras no dejaban de gritar que Hanako-san se había llevado a otra joven; entonces Naruto las detuvo, preguntando dónde se encontraba aquel ser y si sabían el nombre de la nueva víctima que había sido capturada.
"Creo que se llama Sakura… Haruno Sakura", fue lo que le respondieron; y sin decir nada, él comenzó a correr, desesperado por llegar al sanitario de mujeres. Y ella no supo cuándo empezó a correr también, detrás de los demás que seguían al joven rubio; quizás porque quería llegar a tiempo y así poder salvarla… porque sólo ella tenía el derecho de lastimarla y nadie más. Sin embargo, cuando por fin consiguieron llegar a aquel sitio, lo único que encontraron fue a un joven que permanecía de pie frente a uno de los servicios.
Hinata no pudo verlo, prefirió permanecer afuera, viendo como Ino trataba de tranquilizar a aquellas jóvenes que se vieron obligadas a seguirlos. "Estúpidas", pensó; entonces la Yamanaka le miró y por extraño que fuera, le pareció que esa chica podía leer sus pensamientos…
—¡Responde! —exigió el Uzumaki. Hinata sólo suspiró y se rascó la cabeza—. ¡¿Dónde está Sakura?!
—Joder, Naruto —escuchó la voz del Nara—, es obvio que no dirá nada. Además, aquellas chicas ya han dicho que se la llevó Hanako-san.
De pronto vio como el Uzumaki se apresuraba a salir de ahí; y cuando lo hizo, sólo se detuvo cerca de ella y empuñó las manos mientras rechinaba los dientes que, para Hinata, poco a poco tomaron la forma de colmillos. Se estremeció un poco al sentir la oscuridad que emanaba del rubio, como sus ojos azules se tornaban rojos y como también, aquella voz siniestra dentro de él, le pedía a gritos que lo liberara.
Naruto Uzumaki tampoco era alguien normal.
—¿A dónde vas, Naruto? —le preguntó Sasuke mientras le sujetaba el brazo; y el mal que brotaba del joven rubio se disipó—, no sabes en dónde puede…
—Voy a ir por ella… —le interrumpió. Después miró hacia el suelo intentando contenerse porque sabía bien que era culpa de él—. No importa en qué lugar este, si es hasta el fin del mundo, yo voy a ir por Sakura.
Hinata sintió un poco de envidia hacia la Haruno, ya que tenía a alguien que daría lo que fuera, incluso su propia vida, para salvarla. Mientras que ella nunca lo tuvo, su madre la aborrecía, su padre la había dejado… y aquella persona que amó, aunque no recordaba su rostro ni su nombre, la trató como una basura; incluso todos ellos la habían tratado mal, como si fuera una porquería, como si no valiera nada, como si la quisieran muerta…
Y murió. Ahora, quería asesinarlos ahí mismo.
—Naruto —escuchó la voz de Ino, y después vio como ésta se le acercó al Uzumaki—, vamos a encontrar a Sakura. No seas imprudente, debemos pensar bien a qué lugar se la pudo haber llevado Hanako-san.
—Voy a tocar la puerta para que ella me lleve —fue lo único que dijo antes de avanzar de nuevo hacia el baño, pero el Aburame le detuvo—. ¿Shino?
—No lograrás nada con eso, sólo morir a manos de Hanako-san —explicó—, antes de llegar siquiera a donde se encuentra Sakura.
—Pe-pero… —todos se giraron hacia las jóvenes que permanecían sentadas en el suelo—, ella no tocó la puerta. Lo único que dijo fue —hicieron una breve pausa para después agregar—: "Vamos a jugar, Hanako-san", y aquella cosa se la llevó.
—Eso es imposible —agregó el Aburame. E incluso Hinata sabía, también, que era imposible que Hanako-san se llevara a alguien que no la hubiera invocado—. ¿Por qué se la llevaría entonces?
—Parecía como si… —la chica guardó silencio por un momento, no sabía si debía continuar—, bueno, como si ambas se conocieran.
Todos se quedaron callados sin saber que decir. Shino pidió a las jóvenes que regresaran a sus casas y que no dijeran nada para así no verse involucradas en ese suceso; e inmediatamente ellas así lo hicieron. Hinata las vio alejarse y entonces pensó que, tal vez, si Hanako-san no había sido invocada por Sakura, ésta todavía se encontraba viva; meditó un poco para tratar de pensar en algún lugar que aquel ser pudiera ocupar para arrastrar a las personas que se llevaban.
De pronto, supo donde podrían encontrarla.
—Na-naruto-san —volvió a fingir su tartamudez—, yo sé dónde po-podrían estar —los presentes le prestaron atención—: en las alcantarillas de Konoha.
—Tenemos que ir ahí —dijo el joven rubio, pero Shikamaru se posicionó frente a él para evitar que avanzara—. Ahora qué, Shikamaru.
—Naruto, no te apresures, el sistema de alcantarillado de la ciudad es inmensamente grande —explicó el Nara—. Son kilómetros y kilómetros de distancia, no será fácil encontrarla.
—No es así —soltó Hinata, y Shikamaru la regresó a ver mientras levantaba una de sus cejas—. E-existen varios puntos en los que convergen, y hay uno que e-está cerca de aquí, es el más próximo a las zonas escolares.
—Sí, Hinata tiene razón —habló Shino a la vez que se acomodaba los lentes oscuros—. Ahora que recuerdo, había un colegio muy cerca de aquí y si no me equivoco, hace años desaparecieron una profesora y algunas de sus estudiantes en el sanitario de niñas.
—La tía de Sakura era esa mujer —reveló Ino. Hinata se sorprendió—, hace años desapareció y nadie supo qué fue lo que ahí pasó. ¿Es posible que Hanako-san haya estado implicada en eso?
—Si es así, ya sabemos por qué se llevó a Sakura sin que ella la hubiera invocado… —habló Sasuke—, viene a acabar con su trabajo.
Naruto se aterró, y Sasuke se dio cuenta que había hablado de más.
—Vamos —fue lo único que dijo el Uzumaki antes de salir corriendo de ahí.
Los demás le siguieron; empero, sólo Ino y Hinata se quedaron ahí, mirándose fijamente.
—¿Por qué quieres ayudarnos? —le preguntó la rubia.
—Porque quiero pasar el rato… —sonrió burlonamente—, y sería interesante encontrarse con Hanako-san.
Hinata comenzó a caminar para así darles alcance, aunque sabía que no tenía mucha prisa en hacerlo, ya que sólo bastaba con que brincara por los techos de las casas y edificios para así llegar, incluso antes que todos; se detuvo por un instante para esperar que Ino le siguiera, pero notó que ésta sólo se quedaba quieta, paralizada mientras veía al joven que salía del sanitario de mujeres. "Así que él es aquel tipo", pensó, y no supo por qué la Yamanaka había reaccionado así.
—¿Sai? —le oyó decir—. ¿Eres tú, Sai?
Aquel nombre le pareció ligeramente familiar. El nombrado la regresó a ver y su expresión serena cambió por una de sorpresa; fue ahí cuando entendió que, tal vez, aquel chico la había conocido antes, o que a lo mejor… era "él".
—¿Hinata? —cuestionó Sai.
—Ino, tenemos que alcanzarlos —fue lo único que dijo Hinata, no quería tener que lidiar con tal encuentro ahora—, vamos.
E Ino corrió hacia ella, y ambas salieron de ahí. Sabían bien que pronto volverían a encontrarse con aquel chico. Y Sai sólo permaneció de pie, quieto, observando cómo ambas se alejaban; no podía creer lo que había visto, ahí estaba Hinata, viva. Sin embargo, se había dado cuenta que ella ahora lucía diferente, ya no era la misma chica tímida que había conocido en aquel tiempo, incluso notó que sus ojos eran de otro color; se echó hacia atrás mientras se dejaba caer sobre el suelo, porque… Hinata y él, volverían a estar juntos.
. . .
Sakura estaba desesperada, no, en realidad estaba más que desesperada… estaba aterrorizada de que, a pesar de llevar tanto tiempo caminando en busca de una salida, lo único que lograban era volver al mismo sitio una y otra vez; sin embargo, no lo demostró, solamente se limitó a suspirar y a analizar qué otro camino debían seguir. La joven que le acompañaba ya no discutía, había aceptado que no volverían a salir de ahí, quedándose por siempre en aquel lugar si es que Hanako-san no las mataba antes.
Observó detenidamente a la joven de cabello rosado, como ella murmuraba que tal vez debían dar vuelta a la derecha; no entendía por qué seguía con la esperanza de que saldrían vivas de ahí y de que también, aquel chico llamado Naruto iría por ellas. Intentó recordar quién era, y a su mente llegó la imagen de un joven rubio que siempre llamaba la atención por su palabrería y por el amor hacia Sakura que no le importaba profesar -gritar- a todo el mundo.
—Ok, creo que debemos seguir el camino anterior, pero ahora daremos vuelta a la derecha y no a la izquierda —le explicó; no obstante, ella ya no le hizo caso, prefirió recargarse contra una pared—. Vamos, no podemos quedarnos aquí…
—Ya me cansé —le dijo. Pero no, no estaba cansada, y eso era muy raro—. No sé por qué crees que saldremos de aquí, y que tu novio vendrá por nosotras.
—Él no es mi novio —le vio sonrojarse y negar efusivamente. Notó que Sakura no tenía ni una marca de golpes como ella; salvo una pequeña cortada en su frente que se había hecho al golpearse accidentalmente con una varilla, después de tomar una ruta para buscar la salida—, bueno, no… o sea, él es mi amigo.
—Como sea —soltó mientras se abrazaba a sí misma—, no creo que venga por nosotras. No por mí… y deberías entenderlo también, él no vendrá por ti. ¿Crees que alguien sabe dónde estamos? ¿crees que si buscan en google "guarida de Hanako-san", va a aparecer la dirección? Y en el remoto caso que encontrara este lugar… —hizo una pausa y vio como Sakura le miraba tristemente—, ¿crees que podrá enfrentarse a Hanako-san?
—Tú no le conoces —siseó Sakura—. Naruto vendrá, yo lo sé.
—Oh, Dios —se masajeó las sienes—, sigues con eso y ya me estas cansando.
Sakura quiso protestar, pero sabía que no ganaría nada con hacerlo, aquella chica había perdido la esperanza de salir de ahí y poco a poco ella la perdía también; se recargó sobre la pared mientras trataba de no echarse a llorar, porque la verdad era que estaba aterrorizada de que Hanako-san volviera y que, ahora, tuvieran el mismo destino que su tía Hanare.
—Por cierto —le dijo la chica—, mi nombre es Ni. Me parece que en todo este tiempo no te lo había dicho.
—Tienes razón —le respondió. Suspiró y le dio la mano para saludarse—. Mi nombre es…
—Ya sé cuál es tu nombre, créeme —le interrumpió.
—No sabía que fuera popular…
—No exageres, te conozco por tu amigo que siempre está gritando a los cuatro vientos que "ama a Sakura-chan" —soltó una pequeña carcajada mientras la Haruno sólo se sonrojaba—. Como quisiera tener un chico que no le diera miedo ni le importara decir que me ama, todos los días. Eres afortunada.
Sakura ya no dijo nada porque sabía que, a pesar de eso, ella lo había ignorado por mucho tiempo; y recordó lo que había pasado antes de que Hanako-san la atrapara, y entonces se preguntó si Naruto aún sentía algo por ella…
—¿Vamos a jugar, Sakura-chan?
Ambas se estremecieron al reconocer la voz de aquel ser. Hanako-san permanecía a unos metros frente a ellas, sonriendo siniestramente. Quisieron correr, pero sabían bien que no podrían escapar de ella. Sakura se levantó y se colocó frente a Ni para que así Hanako-san no le hiciera nada.
—¿Estás jugando con nuestra amiguita? —preguntó—, creí que se quedaría dormida ahí dentro por mucho tiempo —señaló el lugar donde anteriormente había estado encerrada aquella joven—. Ya no se movía.
Ni pudo notar algo que flotaba en el agua, un miedo atroz la invadió cuando se dio cuenta que era su cuerpo sin vida; se llevó una de sus manos hacia la boca para contener el grito desgarrador que quería salir de su garganta, a sabiendas de que nadie podría escucharla porque estaba muerta. "Estoy muerta", se dijo así misma, intentando convencerse de que sí, estaba muerta; y recordó que ya lo estaba desde antes que Sakura llegara…
Hanako-san la había llevado ahí, y cuando intentó escapar, cayó sobre una varilla que le atravesó el pecho; y la única imagen que conservaba en su mente, era ser arrastrada por Hanako-san hasta aquel lugar para que su cuerpo se sumergiera en las oscuras aguas. Y cuando abrió los ojos, había olvidado todo aquello.
—No, no quiero —fue lo que dijo Ni—, no quiero estar muerta.
—Ni, yo te sacaré de aquí…
—¡¿Qué no escuchas?! ¡estoy muerta! —lloró con todas sus fuerzas—, ¡estoy muerta y no sirve de nada salir!
Sakura no sabía qué hacer, no quería dejar a Ni en aquel lugar, tenía que hacer todo lo posible para recuperar su cuerpo y también, los cuerpos de su tía Hanare y de sus antiguas compañeras, si es que todavía se encontraban en ese lugar. Aun así, tenía miedo de estar ahí, con aquel temible ser que parecía ser sacado de alguna película de terror; se estremeció cuando Hanako-san avanzó hacia su dirección, con los brazos extendidos para así atraparla entre ellos, y en un abrir y cerrar de ojos se lanzó contra ella.
Sin embargo, Sakura sintió como alguien la tomaba entre sus brazos y se hacía a un lado para esquivar a aquella criatura; levantó la vista y pudo ver el rostro de Naruto.
—¡Naruto! —gritó.
Y también pudo ver que los demás estaban ahí: Sasuke, Shino, Kiba, Shikamaru, Chōji, Ino y Hinata. Todos ellos en espera que aquel ser los atacara.
—¡Naruto! —gritó Sasuke—, debemos salir de aquí…
Naruto asintió y dejó a Sakura de pie, mientras él se atravesaba entre ambas para que así Hanako-san no pudiera tocarla y que la Haruno pudiera huir junto a los demás; pero la criatura lo tomó del cuello y lo arrojó al otro extremo del lugar. Ni sólo permanecía viendo todo, sin saber qué hacer para ayudarlos, estaba muerta y ahora sólo era una fantasma; vio como el joven rubio se levantaba rápidamente para defender a Sakura.
—¡Naruto! —gritó Sakura cuando vio que Hanako-san volvió a atacar al joven rubio—, ¡cuidado!
De pronto, notó que Naruto poco a poco parecía transformarse en algo más, vio sus dientes deformarse hasta irse convirtiendo en colmillos, en como las marcas de sus mejillas se acentuaban más y como también, sus ojos azules se tornaban rojos. No entendía lo que le sucedía a Naruto, lo único que sabía es que eso ya había pasado hacía años atrás… cuando él se había teñido el cabello de color negro y se hacía llamar Menma.
No quería volver a ver aquel lado de Naruto, no más…
—No, yo no volveré a jugar contigo —fue lo que dijo a Hanako-san al armarse de valor; y se colocó frente a Naruto para así evitar que ese espíritu le hiciera más daño.
—¡Naruto-san! —escuchó el grito que dio Hinata antes de sujetar el brazo de Naruto, y que el nombrado lo sostuviera con fuerza, usándolo para impulsarse y propinarle una patada a la criatura—, lleve lejos a Sakura-san… mientras tanto, yo entretendré a Hanako-san.
Entonces la Hyūga pisó una varilla que se encontraba en el suelo para hacerla botar hacia ella, la sujetó firmemente con ambas manos y de un sólo golpe le atravesó el pecho a aquel ser. Todos quedaron anonadados ante la fuerza que había usado la joven para detener a Hanako-san, y fue ahí que se dieron cuenta que Hinata Hyūga no era alguien normal.
"Por favor, ayuda a Sakura y a Naruto. A todos. No dejes que Hanako-san los lastime", recordó lo que le había dicho Ino unos minutos antes de entrar a las alcantarillas. Y aunque ella misma sabía que debía ayudarlos para que aquel ser no les hiciera daño, ya que sólo ella se encargaría de hacerlo, se sintió extrañamente feliz cuando su compañera se lo pidió; así que sólo le sonrió y asintió. Observó cómo Hanako-san hacia el esfuerzo de sacarse la varilla que le había encajado, e hizo de señas a aquellos chicos para que salieran de ahí y la dejaran sola, no podía mostrar su poder si ellos eran testigos; sin embargo, alguien sujetó su mano y la hizo correr junto a él.
—¿Sasuke-san? —preguntó cuando vio que era el Uchiha quien halaba de ella para poder seguir a los demás—. Deje que yo…
—Cállate, Hyūga —soltó—, mueve esos pies, ¿o quieres que te cargue?
Hinata asintió rápidamente y, aunque sabía bien que no era posible, sintió como si tuviera mariposas revoloteando dentro de su estómago. Luego volteó hacia atrás, y se sorprendió de ver que Hanako-san se quedaba sentada en el suelo y no hacía nada por levantarse para atraparlos; notó la tristeza en su mirada y pudo leer en sus labios lo que repetía sin parar: "No te vayas, Sakura-chan".
Siguió corriendo a lado de Sasuke, sosteniendo su mano, mientras su corazón latía acelerado…
. . .
No sabía quién había llamado a la policía, ni mucho menos cómo habían dado con el lugar donde Hanako-san se escondía; no es porque las cloacas de Konoha fueran un lugar único y exclusivo para seres sobrenaturales, pero Hinata creía que nadie estaba al tanto de que Sakura había sido capturada por Hanako-san, y que todos ellos habían ido ahí para tratar de salvarla, salvo aquellas jóvenes a las cuales les habían pedido que no dijeran nada. Observó de nueva cuenta a sus compañeros que permanecían separados, sentados en diferentes lugares mientras la policía les interrogaba; se preguntó si dirían lo que habían acordado, aunque era obvio que no hablarían de Hanako-san y de lo que sucedió, podrían tacharlos de dementes o de que tal vez eran parte de una secta satánica que había hecho un sacrificio humano con aquella chica.
Vio como los otros agentes sacaban el cuerpo de la joven, y los restos que quedaban de la tía de Sakura y de sus pequeñas compañeras, en bolsas negras; pensó que habían tenido una muerte espantosa, quizás más dolorosa de la que ella había tenido…
—¿Así que no saben por qué están aquí? —preguntó de nueva cuenta—. ¿Señorita, me está diciendo que fueron secuestrados y dejados en este lugar… y que, por eso, encontraron los restos de estas personas?
—Así es —soltó. Quería largarse de ahí, tenía demasiada sed desde que olió la sangre de Sakura que brotaba de la pequeña cortada que ésta tenía en su frente; y aunque sabía que podría matar a todos los presentes, beber e incluso bañarse en su sangre, no debía hacerlo—, ¿ya pu-puedo irme?
—No hasta que llegue el detective a cargo —el hombre se quedó callado y se quedó viendo fijamente al automóvil que se aproximaba—. Oh, ahí viene.
Hinata se quedó callada, esperando que aquel detective que todos los agentes esperaban con ansias, llegara por fin; de repente, se preguntó si en un descuido de todos, podría tomar una rata y beber de ella, aunque era algo asqueroso alimentarse de un animal que permanecía en las alcantarillas y se alimentaba de quién sabe qué porquerías. Entonces vio de reojo a Sakura, y por un instante recordó el dulce olor que desprendía su sangre; supuso que tal vez por eso, no sólo los fantasmas se adherían a ella, sino que también lo hacían los demás seres sobrenaturales…
Sonrió divertida, preguntándose también: ¿cuánto tiempo viviría Haruno Sakura?
—Detective Hatake —escuchó la voz del hombre que la custodiaba, llena admiración—, le estábamos esperando.
Así que ella vio como el sujetó se inclinaba en señal de respeto mientras los demás policías parecían imitarlo, no sabía si aquel hombre que había llegado era alguien importante, así que se giró para verlo mejor; le pareció que el hombre le miraba intensamente, y por un instante se estremeció, pero no era por la inquietante aura que éste desprendía, no, en realidad no podía explicarlo, o tal vez sí… lo que realmente la había intimidado, era aquel ojo rojo que el detective Hatake trataba de esconder bajo la máscara negra que traía puesta. Él se dio cuenta que ella le miraba, y luego entendió que su ojo estaba al descubierto, e inmediatamente lo cubrió.
—¿Son estos chicos los que encontraron los cadáveres? —preguntó.
—Sí. Además, sospechamos que los restos que se encontraron… —el policía hizo una pausa mientras se acercaba al detective—, son de aquella maestra y de sus alumnas que desaparecieron hace años en un colegio que se encuentra a algunas calles de aquí.
—Hmn —se rascó la mejilla y miró a la joven que le seguía con la vista—, deberemos informar a los familiares.
—De hecho, una de las jóvenes —el detective Hatake dirigió la vista hacia la dirección que el agente le indicaba, y pudo observar a una joven de cabello rosa—, Sakura Haruno. Ella es sobrina de aquella mujer.
—Interesante… —caminó hacia ellos y de pronto se detuvo a un lado de la joven de ojos blancos.
A la Hyūga le pareció que él le sonreía burlonamente; e inmediatamente, éste, le ofreció la mano para saludarla. Ella dudó un poco, pero no es que tuviera miedo, simplemente no le gustaba tener contacto humano porque ellos podrían darse cuenta de lo fría que estaba su piel.
—Soy el detective Hatake, usted debe ser una Hyūga —soltó y siguió con la mano extendida.
—Sí, Hinata Hyūga —no tuvo otra opción que saludarlo, aunque fuera de mala gana—, al pa-parecer no podré o-ocultar el hecho de que soy una Hyūga, el color de mis o-ojos me delata.
—Es muy cierto —metió sus manos a las bolsas de su pantalón—. Me parece que han sufrido una experiencia traumática, encontrar el cadáver y los restos de estas personas no debió ser fácil. Pero no se preocupen, ya pueden irse a sus casas… un policía los acompañará a cada uno.
A Hinata le pareció sospechoso que los dejaran irse así, tan fácilmente; creyó que tal vez los llevarían a la estación de policía y volverían a interrogarlos, acusarlos del asesinato de aquella joven, y que hasta su padre se enteraría… y fue ahí cuando entendió que no podrían hacerles nada debido a su padre, Hiashi Hyūga, ya que tenía demasiadas conexiones con personas del gobierno y ni un agente se atrevería a hacerle algo a ella; aun así, estaba segura que se volvería a encontrar con el detective Hatake, tarde o temprano.
—No gracias, no ne-necesito una escolta para lle-llegar a mi hogar —dijo, luego dibujó una sonrisa—, pe-pero le estoy muy agradecida.
—Nosotros tampoco —escuchó la voz del Uchiha que comenzaba a caminar para alejarse de ahí mientras los demás lo imitaban.
El detective Hatake se encogió de hombros y se recargó sobre una de las patrullas. Hinata se alejó de él y pudo observar como el Uzumaki tomaba otro camino, pero que después fue alcanzado por Sakura; ambos se miraron y él le tomó la mano para halar de ella. Notó también, que Ino les miró por un instante y entonces dedujo lo que pasaba por su mente: estaba enamorada del Uzumaki.
—Detective Hatake, ¿está seguro de dejarlos ir? —le preguntó uno de los policías—, son sospechosos de la muerta de esta joven.
—Hmn, no importa… ellos no lo hicieron —dijo; sacó una caja de cigarrillos, luego se dio cuenta que estaba vacía—. Pero sé que están ocultando algo, así que los vigilaremos de cerca.
Y siguió viendo como aquellos chicos se alejaban del lugar…
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Siguió caminando tras él, sosteniendo su mano con fuerza y esperando que así Naruto se detuviera; pero él no lo hizo, sólo avanzó más rápido. Entonces percibió como su corazón se comprimía dentro de su pecho, con tanto dolor que parecía desgarrarle hasta el alma y, en aquel momento, unas enormes ganas de llorar se apoderaron de ella; y aunque sintió un pequeño cosquilleo en el borde de sus ojos, no lloró… simplemente, soltó la mano del Uzumaki, esperando que él se alejara más y que así -sin su presencia- el dolor desapareciera.
—Sakura —le llamó, pero no volteó a verla—, no tengo todo tu tiempo.
Y ella sólo escuchó el sonido de su corazón quebrarse, para después dejar de contenerse y permitir que sus lágrimas cayeran al suelo; entonces pudo oír como una voz dentro de su mente le insistía que no lo dejara ir, no de nuevo…
—Naruto —pronunció débilmente. Bajó la cabeza y se preguntó desde cuándo se había vuelto tan vulnerable, luego se limpió los restos de lágrimas de sus mejillas—, deja de hacerle al tonto, espérame.
Sin embargo, no recibió respuesta de su parte; y ella simplemente contempló como Naruto se giraba para seguir caminando, metiendo las manos en los bolsillos de su pantalón. Se sujetó el estómago para detener el revoloteo de las mariposas que luchaban por salir, y sin más, corrió para lograr alcanzarlo. Lo abrazó por detrás, con fuerza, esperando que así él dejara de alejarse; después, cerró los ojos mientras el viento jugaba con sus cabellos rosados.
"Me gustas, Sakura-chan"
Y por una extraña razón, quería volverle a escuchar esa confesión, que a pesar de que Naruto sabía bien la respuesta y el golpe que ella le daría, lo decía con una gran sonrisa en su rostro. "¿Cuándo fue que todo cambió?", se preguntó.
—Naruto, ¿aún sientes algo por mí? —preguntó por fin—. Por favor, dime, ¿aún sientes algo por mí?
El cielo se encontraba nublado y el viento soplaba con fuerza, meciendo las ramas de los árboles y llevándose consigo las pequeñas hojas que lograba desprender. Naruto sujetó las manos de Sakura, con mucha fuerza, tanta que comenzó a lastimarla; más ella no se quejó, sentía que era lo mismo que le hacía cuando lo golpeaba por cada nimiedad que hacía, y él nunca protestó. Sólo le sonreía. "Sí. Por favor di que sí", repitió en su mente, esperando la respuesta del joven rubio… una pequeña esperanza que le dijera que no era la basura que creía, una esperanza que le demostrara que aún podría ser amada a pesar de las cosas malas que había hecho.
—No —fue lo que él soltó—, ya no siento nada por ti, Sakura.
Y sin nada más que decir, le señaló que ya había llegado a su casa. Él se giró para marcharse y no verla más.
Entonces Sakura se dio cuenta -demasiado tarde- que, tal vez, se había enamorado de Naruto, pero sabía bien que ya no podía hacer nada para recuperarlo; había tenido su amor en la palma de su mano, sin embargo, lo había ignorado todo por tratar de conquistar a Sasuke. Así que volvió a sentir aquellas inmensas ganas de llorar, y esta vez lloró, lloró inconsolablemente, como nunca lo había hecho; y se quedó ahí, viendo la silueta del Uzumaki desvanecerse en la oscuridad de la noche.
Mientras él se sentía realmente mal, sin dejar de escuchar aquella voz dentro de su cabeza que no lo dejaba en paz…
"Libérame, Naruto. Libérame"
—Lo siento, Sakura —dijo mirando hacia atrás para contemplar como ella le veía alejarse—, no puedo quererte porque sólo terminaré… matándote.
"Sí, hazlo. Mátala, Naruto… mátala. Mata a tu Sakura-chan"
. . .
Observó con detenimiento las marcas de mordeduras que tenía en todo su cuerpo, profundas y dolorosas, que por desgracia para ella serían permanentes; notó como su torso se encontraba completamente repleto y que estas, prácticamente le habían deformado aquella zona. Frunció el ceño al recordar la clase de seres que se las habían causado, e intento tranquilizarse para no desquitarse con los compañeros que tenía a un lado.
Respiró profundamente y negó con la cabeza para continuar vistiéndose.
—Odio los exámenes médicos a los que somos sometidos —habló molesta, tratando de dejar de ver las desagradables marcas de colmillos que tenía por doquier—. Como si tener el nivel de colesterol un poco alto, fuera a evitar que hagamos nuestro trabajo.
—En cualquier empleo es necesario hacerse un chequeo médico —le respondió una mujer de cabellera azabache—. Además, esto no lo hacemos seguido, no sé por qué te quejas.
—Odio ver estas marcas —murmuró. Entonces notó que aquella mujer se quedaba callada y le señalaba hacia la puerta en donde un hombre la esperaba—. Oh, ya ha llegado mi sexy jefe.
—Deberías ser más respetuosa para con el jefe… —le regañó, cruzándose de brazos y negando rotundamente con la cabeza mientras su compañera sólo fruncía el ceño—, Karin.
Y ésta sólo se levantó con parsimonia, arreglándose el escote para que este mostrara más los atributos que tenía, acomodándolo hasta que los senos le estuvieron a punto de salir; dibujó una sonrisa en su cara y con un movimiento ceremonial, se dirigió hacia la puerta. Caminó contoneando sus caderas de forma sensual y excitante, balanceando su melena roja de un lado a otro, sintiendo los ojos de sus compañeros clavados en su espalda.
Entonces, sonrió complacida.
—Jefe —se detuvo a escasos centímetros de aquel hombre y se peinó los mechones de cabello que cubrían sus ojos—, no me diga que ha estado esperándome… —se acomodó los lentes antes de repegarse más a él—, todo este tiempo.
—Necesito de tus habilidades, Karin —le explicó, mirándola fijamente.
La nombrada lo observó sorprendida, notando que él tenía una sonrisa estampada en el rostro y que debido a su cercanía, éste podía sentir el rubor caliente en sus mejillas; se sujetó la orilla de la minifalda que llevaba puesta y mordió sus labios.
—¿En serio, jefe? —le dijo riendo levemente. Él afirmó, causando que ella se sintiera extasiada y que le flaquearan las rodillas; un súbito temblor fue recorriéndole todo el cuerpo—, ¿necesitas mis "habilidades"? —pudo notar que algo caliente parecía inundar su vientre, y como un placer inconmensurable poco a poco la invadía.
—Oi, oi… —se escuchó una voz detrás de ambos, burlándose de ella—, esto es tan repugnante. Ni siquiera te ha tocado y ya estás mojándote las bragas.
—¡Cállate, engendro! —señaló acusadoramente—. ¡Porque no hablamos del lugar en donde te metes las manos!
—Oh, discúlpame, no te dejé terminar tu orgasmo —le hizo una seña obscena levantando su dedo medio—, estúpida zorra.
Karin intentó golpearlo para así borrarle esa sonrisa burlona de la cara, lo odiaba y no sabía el porqué estaba ahí también; apretó su puño con furia, pero fue detenida por su jefe, quien con una mirada bastó para calmarla. Mientras el otro sujeto sólo le mostraba la lengua, y también las que le salían de cada una de las palmas de sus manos.
—Ambos, deténganse —exigió su jefe. Luego la miró—. Karin, necesito que vayas a una misión importante, confío en ti y en tus habilidades.
Él sacó un sobre amarillo de entre su chaqueta para entregárselo a la nombrada; mientras ésta se acomodaba los lentes para poder leer el contenido, lo revisó rápidamente y regresó a ver al hombre que tenía frente a ella, sorprendida por la misión que le encomendaba.
—¿Konoha? —preguntó mientras el hombre asentía—. ¿Tengo que ir hasta Konoha?
—Necesito que vigiles a todos los jóvenes que ves aquí —le explicó, señalándole una fotografía—, sobre todo a esta chica.
—¿Seré niñera? —preguntó un poco molesta.
—Partes mañana al medio día —fue lo único que agregó, acomodándose la corbata que llevaba puesta y se giró hacia la dirección contraria—, y dentro del sobre vienen los papeles que te servirán para entrar a la misma universidad a la que asisten todos ellos. Confió en ti, Karin —y sin más nada que decir, se alejó de ambos.
Karin vio dentro del sobre y encontró los papeles de los que su jefe hablaba, volvió a acomodar sus lentes antes de irse de aquel lugar; sin embargo, fue detenida por el otro hombre antes de que siquiera diera un paso.
—¿No quieres saber por qué te ha mandado a vigilar a estas personas? —le preguntó. Karin le vio de mala gana, pero sí, tenía curiosidad de saber la razón de su nueva misión—. En serio, ¿no tienes curiosidad?
—Deja de joderme la vida, Deidara —soltó y lo empujó—. Dilo si lo vas a decir, no me vengas con tus estupideces.
—Tran-qui-la —el hombre silabeó; después rio con fuerza, y las bocas en sus manos también lo hicieron—. Mejor dejaré que lo descubras por ti misma.
Las bocas de sus manos mostraron sus lenguas, y éstas se movieron de un lado a otro. A Karin tal acto le dio asco…
—Eres un fenómeno.
—Sí, lo soy —respondió el joven—. ¿Y acaso tú no lo eres? —soltó, y en un abrir y cerrar de ojos arrinconó a Karin contra la pared; y ella no se movió para evitarlo. Las bocas extras de Deidara lamieron su cuello y entrepierna—. Fuiste abandona por tu Clan, botada a la basura como un simple desecho… y convertida en esclava de esos vampiros.
Por un instante, Karin se estremeció al recordar a las personas que la abandonaron porque ya no la necesitaban; también a aquellos seres que la torturaron día y noche, mordiéndola para beber su sangre y abusando de ella, mientras no dejaba de rogarles que la soltaran. Empero, ellos nunca lo hicieron, sólo reían sin parar cuando la dejaban casi al borde de la muerte.
—Mis traumas deben valerte una mierda —habló Karin, y entonces Deidara pudo sentir la filosa navaja sobre su cuello—. Lo que me haya pasado es asunto mío, sólo mío… no le concierne a nadie más.
Deidara sonrió complacido.
—Muy bien —se alejó de ella—. Pero me gustaría ver tu reacción cuando veas que la chica que te encargó vigilar especialmente… es una Hyūga.
Y sin más nada que agregar, desapareció antes de que ella pudiera siquiera reaccionar.
De pronto, las manos de Karin comenzaron a temblarle y, poco a poco, ese temblor se extendió a todas las partes de su cuerpo. Tenía demasiado miedo. Se recargó sobre una pared para tratar de tranquilizarse, no sabía por qué su jefe le había encomendado tal misión ni mucho menos la razón por la cual tenía que vigilar a ese vampiro; volvió a observar con detenimiento la fotografía de aquella mujer, y supo en aquel instante que ésta pertenecía al Clan Hyūga porque, a pesar de que la joven permanecía con los ojos cerrados, pudo distinguirla por su piel pálida, por el aire indiferente y aristocrático que poseía, y porque también… era la viva imagen de Miko Hyūga, la matriarca del Clan Hyūga.
—No —trató de no tartamudear. Inhaló y exhaló hasta que se tranquilizó—, no sólo es un vampiro. Ella parece ser el nuevo miembro de la rama principal del Clan Hyūga.
Y fue ahí cuando entendió el motivo de su jefe para mandarla a tal misión: los Hyūga no les habían informado y, probablemente, tampoco a la Junta, que habían convertido a alguien más en parte de su Clan.
—Prepárense Clan Hyūga, porque yo… —sonrió mientras avanzaba rápidamente para salir de aquel lugar—, los destruiré.
. . .
Secó sus lágrimas rápidamente, no deseaba que Chiyo la viera llorar -otra vez-, e inmediatamente le preguntara lo que sucedió; sabía que ya no podría ocultarle nada, no a ella, y entonces sabría sobre Hanako-san, sobre Naruto… sobre lo que le hizo a Hinata. Un escalofrío le estremeció. Observó de nueva cuenta su hogar, y entre la oscuridad pudo vislumbrar a Sasori…
No podía creerlo, él estaba ahí, de nuevo. Entonces corrió para intentar detenerlo antes de que éste volviera a irse; sin embargo, Sasori y la persona a su lado sólo sonrieron al verla, y en ese instante, Sakura se paralizó.
—¡Sakura! —gritó Chiyo—, entra a la casa, ahora.
Quiso negarse, pero ella le miró fijamente, así que no hizo nada más que obedecer. Vio de reojo a Sasori y como le miraba con desprecio; sintió una punzada en su corazón porque sabía que ella era la causa que provocó que él se fuera a otra parte, y que Chiyo no quisiera que se acercara ahí. Los dos se odiaban y ella quería remediarlo, que ambos volvieran a estar juntos. Así que ya no avanzó, solamente se quedó a una distancia prudente, observando como Chiyo parecía gritarles algo y que en respuesta obtenía una carcajada de su nieto.
—¡No vuelvas aquí! —gritó Chiyo—, y dile a esa persona que jamás la tendrán…
Sakura notó que Sasori se alejaba, y corrió hacia la entrada para llamarlo.
—¡Sasori! —le llamó—, ¡no te vayas! —pidió desesperada mientras sujetaba con fuerza la cerca que le impedía cruzar hacia la calle y alcanzarlo. Chiyo la detuvo—. Se va Chiyo-san, no debemos dejar que se vaya.
Empero la mujer no dijo nada, solamente colocó una de sus manos sobre su pecho y comenzó a oprimirse en aquel lugar; de pronto la anciana empezó a desvanecerse hacia el suelo, mientras respiraba desesperada.
—¿Chiyo-san? —Sakura logró sostenerla, y miró hacia la dirección por la cual se había marchado Sasori. Creyó que, tal vez, él regresaría al ver que algo le pasaba a su abuela. Sin embargo, no volvió—, tranquila.
—Sakura —le murmuró—, por favor, debes prometerme que jamás te acercaras a Sasori —Sakura intentó hablar, pero la anciana le interrumpió—. Escúchame bien, Sakura; no debes acercarte a Sasori, y si él lo hace, debes huir. Y regresa a casa inmediatamente.
—No entiendo…
—No lo veas, no le hables, no le escuches… o te matará —soltó Chiyo, y para Sakura tal frase se le hizo familiar.
"¿Quién es esa chica, Sakura?"
Chiyo le había preguntado alguna vez, y no supo por qué lo recordaba ahora; lo único que sabía era que hablaban de Hinata, la que ahora estaba muerta.
"Ah, es una compañera de clases. Su nombre es Hinata…"
Recordó la expresión que había dibujado en su rostro al escuchar el nombre completo de esa joven, y como después le tomó las manos con fuerza mientras no dejaba de mirarle fijamente. Sakura entendió que algo malo estaba pasando, y que todo eso tenía que ver con aquella Hinata.
"¡Aléjate inmediatamente de ella, Sakura!"
"¿Pero por qué, Chiyo-san?"
"No la veas, no le hables, no la escuches. Haz todo por alejarte de ella"
"No entiendo, Chiyo-san"
"Debes hacer que ella no vuelva a acercarse a ti… o te matará"
—Está bien —le respondió como lo había hecho cuando hablaban de Hinata—, no me acercaré a Sasori. Si lo llego a encontrar en mi camino, o en cualquier parte, huiré de él.
Chiyo suspiró aliviada y Sakura le ayudó a reincorporarse, para después dirigirse hacia la casa. Sin embargo, cuando la mujer se había descuidado, ella volteó hacia la calle y se dijo así misma que no podría obedecer su petición, no esta vez; debía hacer todo para que Sasori volviera a casa, y que ambos volvieran a reconciliarse. A pesar de sentirse mal de no poder cumplir con tal promesa, ya no podía más…
"Está bien, Chiyo-san… haré que Hinata se aleje y no vuelva a acercarse a mí"
La muerte de su tía, de sus antiguas compañeras, de Ni y, sobre todo, la de Hinata, le pesaban; eran una carga que ya no podría soportar, no por más tiempo. Entonces siguió avanzando junto a Chiyo para entrar a su hogar.
. . .
—¿Han podido verla…? —ambos hombres voltearon hacia atrás para contemplar la sombra que se acercaba a ellos—. Ya ha crecido desde la última vez, ¿no es así?
—Sí, hemos podido verla, padre —el joven de cabello azabache se inclinó levemente y después, recobró su postura—. Pero, no será fácil quitársela a esa vieja bruja de Chiyo.
—Por tal razón, es ella quien tiene que venir a nosotros. ¿No es así, Sasori? —el nombrado asintió y regresó a ver su antiguo hogar—. Y recuerden que Haruno Sakura es la única de su especie, así que esta vez, no quiero que se repita lo mismo que le pasó a Hinata.
—La muerte de Hinata fue un accidente. Admito que el plan que tenía para atraerla hacia nosotros no salió como esperaba… —dijo mientras volvía a colocarse la capa que ocultaba su identidad—. Pero no se volverá a repetir porque, esta Áes Sídhe**, será nuestra…
Y así los tres fueron desvaneciendo en la oscuridad mientras sus sonrisas siniestras se mezclaban con la fría brisa del viento.
Continuará…
"Más allá de la puerta"
*Toire no Hanako-san: Hanako-san es una niña fantasma que acecha en los baños de las escuelas japonesas. Los japoneses la llaman "Toire no Hanako-San", que literalmente significa "Hanako del baño".
Habita el tercer cubículo de los baños del tercer piso; mientras que en otras versiones de la leyenda, el cuarto cubículo, ya que en Japón, el cuatro es considerado un número maldito por su semejanza fonética con la palabra 'shi' (muerte). Su espíritu generalmente pena en los baños de mujeres, pero no son pocos los casos de chicos que han salido despavoridos por encontrársela en medio del mal olor, la humedad y la penumbra, ya que ella suele preferir los baños descuidados y poco iluminados; por lo cual los profesores, aprovechándose del miedo que inspira Hanako-San, recomiendan a sus alumnos mantener limpios los baños.
El riesgo de encontrarte con Hanako-san es mucho mayor si estás solo o sola; entonces ni pienses en abrir la tercera o cuarta puerta, porque allí la vas a encontrar, y la mirada que te dedique rondará tus pesadillas por el resto de tu vida, puesto que la habrás hecho enfurecer al irrumpir su privacidad, eso si consigues sobrevivir.
**Áes Sídhe: Los Áes Sídhe, son seres semidivinos que viven entre este y el otro mundo, con conexiones importantes con la naturaleza y las deidades, la mayoría de los relatos los representan como gente no muy alta, pero de aspecto y altura humana, de tez blanca, ojos claros y pelo muy negro.
Notas de la autora:
Y aquí termina la historia de Sakura y Hanako-san. Vaya, sí que fue larga, y Sakura ha tomado más protagonismo que Hinata. No lo puedo evitar. Y ahora que recuerdo, ha pasado algo que tenía que comentarles: es bien cierto que algunas lectoras y/o escritoras SasuHina no son fans de Sakura; y está bien, digo, cada uno es libre de querer, aborrecer, etc., a cualquier personaje.
Sin embargo, hace unos días, en un grupo SasuHina (del cual me expulsaron hace tiempo por este mismo problema, de hecho, también fue otro problema que algún día contaré cuando salga el tema), comenzaron a atacar al personaje de Sakura, y hasta discutieron con otras chicas que son fans SasuHina pero también de Sakura. Me dieron miedo porque se han tomado tan en serio este odio jarocho que profesan a Sakura, y es que la verdad, pues son personajes que ni existen. Sé que esto suena algo hipócrita de mi parte, si yo misma escribo sobre ellos, pero es que de verdad, no entiendo por qué se pelean y arman guerra de personajes y/o pairings. Al final tenemos algo en común: nos gusta Naruto.
Lo que me molestó, fue el hecho de que prácticamente dieran a entender, o más bien dijeran que "si dices ser fan SasuHina, pero te gusta Sakura… es ser hipócrita".
Quiero decirles a estas personas que: Tranquilas, yo que sepa, hay varias escritoras SasuHina -así como artistas, que también son fans de Sakura. No nos hace ser hipócritas ni nada por el estilo. Y me dan a entender que yo al escribir SasuHina (o a cualquiera escritora de este pairing) sólo debo gustar de Sasuke y Hinata; y nada más, porque si no, soy una hipócrita pecadora que debe ser exorcizada por el HAMOR que le tengo a "Perrakura, pelo de chicle" o como suelen llamarla.
Vuelvo a repetir, ustedes son libres de odiar o querer al personaje que gusten. Pero sigo sin entender por qué atacar a otro personaje que nada que ver. Si me gusta Sakura, me gusta y punto, no tengo que atacar a Hinata; al igual que si me gusta Hinata, no tengo que atacar a Sakura. Es lo mismo que los pairings, si te gusta el SasuHina, porqué atacar a otro personaje que no tiene que ver con la pareja, o atacar a otro pairing. Porque, sea como sea que acabe el manga, pues, eso no va a impedir que te siga gustando un personaje y/o pairing.
Si el manga acaba en NaruHina, NaruSaku, SasuSaku o SasuNaru, eso no va a impedir que el SasuHina me siga gustando y que también siga escribiendo y dibujando de ellos. Así de sencillo. Bueno, eso es todo lo que tenía que decir; y espero no herir sensibilidades.
En fin, lamento mucho la demora, así que gracias por seguir tan loca historia (si es que aún la recuerdan). Nos vemos en el siguiente capítulo que se llamará: El retrato de Sai.
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